Neo-idolatría o nuevo paganismo

Una de las ramas contemporáneas del apocrifismo y de la Nueva Época es también la neo-idolatría o nuevo-paganismo. Se trata de una formación religiosa variable que intenta revivir las “religiones físicas” de cada país, es decir, alabanzas religiosas locales ancestrales. Como meta proyecta la “liberación” del hombre de todos los “principales principios espirituales establecidos” (especialmente del cristianismo), los cuales “presionan”, para su vuelta a la “divina fisis” y sus raíces ancestrales. Esto ha nacido en Occidente y está pasando poco a poco también en Grecia con el lema: “Regreso a la religión paternal, a la religión más noble que jamás se ha creado”. Decenas de asociaciones con nombres impresionantes se mueven en nuestro país. Sus miembros se presentan como devotos de la cultura antigua helénica y evitan con mala astucia cualquier referencia a los monoteizantes filósofos como Xenofanis, Heráclito, Eurípides, Platon. Aristóteles, etc., los cuales como es sabido lo rechazaron burlándose de la religión de los doce dioses. Todo lo que es cristiano a los neo-idólatras les irrita exageradamente, por eso atacan con frases vulgares contra Cristo y nuestra Iglesia, calumniándola mintiendo con falsedades de supuestos crímenes contra el helenismo. Guerrean la Santa Escritura con indecibles frases de odio, calumnias y mentiras, hasta falseando la propia historia helénica. Acusan a la época Bizantina como la época más oscura de la historia, callando debidamente que gracias a su gran cultura se salvó nuestra gran antigua herencia.

Los principios, la ética y la cosmología de estos reflejan absolutamente la teología sincrética y panteísta contemporánea de la Nueva Época. No aceptan ninguna existencia exocósmica (Dios, espíritus, psique), rechazan el discernimiento entre el bien y el mal, para ellos no existen “lazos éticos”, creen en el karma (suerte, destino), la metasarcosis, (reencarnación), al espiritismo, en la magia y en todas las contemporáneas técnicas de magia y adivinación.

La mayoría de las asociaciones neo-idólatras ha constituido comúnmente su “iglesia” la “Gran Iglesia Nacional Helena”. Sus ideas las promocionan mediante revistas muy llamativas como también mediante los medios de comunicación televisivos y radiofónicos, que les abren anchamente las puertas. Visitan lugares antiguos donde hacen celebraciones y oraciones hacia los pseudodioses del olimpo.

No hay ninguna duda que detrás de estos fenómenos neo-idólatras se esconden los mal astutos espíritus, tal como ocurría con todas las religiones antiguas. Basta que recorramos en la época primitiva del cristianismo, para ver los innumerables santos mártires víctimas de las barbaries idólatras y demostrar que con el sacrificio de ellos y sus milagros que los ídolos que habían eran casas de los malignos demonios y que el culto a los pseudodioses del olimpo esencialmente era culto a los demonios. San Cipriano escribía: “Los ídolos son demonios y los sacrificios hacia los dioses están manchados y malditos, y los lugares de sacrificio de los idólatras son del satanás”.

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