Tecnasmas o artificios

El diablo en su guerra y en sus ataques cara a cara con el hombre no es un enemigo muy peligroso. Pero por su manera astuta de actuar, encubriendo su guerra, destruye muchas psiques. Es un gran descubridor de artificios, tretas y está muy experimentado en poner cepos, trampas. Por eso se le ha dado el sobrenombre de mal astuto, vil, tramposo, pervertidor y engañoso. Dice san Gregorio el Teólogo: «El malvado enemigo ha inventado miles de aguijones y que muchas veces están encubiertos debajo de un careto bondadoso. Con estos aguijones prepara el final desastroso para los hombres, igual que un anzuelo dentro del agua que trae la muerte del pez.»

San Antonio el grande ha visto todos los cepos y trampas del enemigo extendidas sobre la tierra, y sobretodo que estaban tan bien puestas, que él mismo se extrañó, puesto que no había manera de que uno pasara por en medio de los cepos sin engancharse.

     San Macario vio al diablo con forma de hombre que se ponía una chaqueta perforada y de cada agujero colgaba un recipiente pequeño. En cada recipiente tenía cierta especie de tentación, que el diablo ofrecía a los monjes teniendo la esperanza que alguno de ellos aceptase. Por eso el santo aconsejaba: «Debemos de observar con gran perspicacia los artificios, los dolos y los planes malignos del enemigo. Porque tal como el Espíritu Santo dice, por la boca de Pablo: “que se ha hecho todo para todos para ganar a todos o la mayoría”, así también la maldad se ocupa y se hace de forma para que pueda conducir a todos o la mayoría a la perdición.»

La santa Sinklitikí apunta algunas de las tretas del diablo: «El diablo no puede cautivar la psique con la pobreza, le ofrece como cebo la riqueza. Si no lo consigue con los insultos y las difamaciones, provoca elogios y gloria. Cuando se vence por la salud, entonces enferma el cuerpo. Generalmente cuando no puede engañarnos con el hedonismo o los placeres carnales, entonces intenta desorganizarnos con involuntarias aflicciones, depresiones y sufrimientos.»

El Apóstol Pablo, como conocía bien los planes astutos, viles y las emboscadas del satanás, decía: «…porque no ignoramos sus pensamientos y maquinaciones” (2ªCor 2,11). Por eso sugería a los cristianos: «Vestíos la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra los métodos y maquinaciones del diablo» (Ef 6,11). Y san Juan Crisóstomo comenta sobre esto: «Pablo no habló de afrontar guerras y combates, sino artificios y maquinaciones. Porque el enemigo no nos combate claramente, sino astutamente. No muestra inmediatamente lo que quiere hacer, para que no se manifieste, sino que se pone la máscara, el careto y actúa engañosa y seducidamente, como cuando un enemigo astuto quiere ocupar una ciudad, que cava escondidamente debajo de las paredes del castillo.”

El primer y gran artificio que utilizó el diablo para engañar a Eva en el paraíso fue el siguiente. Al principio tomó forma de serpiente que era el animal más tranquilo de todas las bestias. Después la sedujo con el diálogo, que con su arte consiguió hacerle dudar sobre Dios y la verdad de Su mandamiento. Finalmente encendió el deseo de la fruta prohibida y le convenció de que la probase, separándola de Dios y esclavizándola a la muerte (Gen 3,1-6).

Este artificio o tecnasma, que utilizó “el fantasma”, diablo, para sacar a los primeros creados del paraíso, continúa aplicándolo hasta nuestros días, para tenernos alejados de Dios. Nos susurra calumniosamente que los mandamientos de Dios son duros, imposibles y no factibles, fingiendo como si estas cosas no son de nuestra época. Principalmente con éste pensamiento, para engañarnos, lo presenta como inspiración de nuestra mente, cerebro y no como sugestión suya. Paralelamente enciende nuestros deseos de placeres carnales, hedonismos y enrolla, lía nuestra psique en sus redes del pecado y la muerte espiritual.

Los artificios del diablo varían según la edad, la situación, el cargo social, el estado espiritual y generalmente nuestra manera de vida. Es decir, de distinta manera combate el maligno al joven y de otra al mayor de edad, de distinta manera al clérigo y de otra al monje, de distinta al principiante y de otra al avanzado en la vida espiritual.

A continuación expondremos algunos de estos artificios, tal como los describe san Juan el Sinaíta en la Clímax-Escalera, porque es verdad que cuando un artificio se desenmascara entonces pierde su fuerza y su eficacia. Cuando el combatiente que va primero se ha informado de un experto sobre la guerra, sobre las trampas y cepos que están puestos delante de él, fácilmente se protege. Nos dice el Santo:

*Un artificio que siempre utilizan los demonios cuando nos ven empezar algún trabajo espiritual es el siguiente: Excavan astutamente tres hoyos, en los cuales luchan ordenadamente para hundirnos dentro. Al principio intentan hacernos no empezar el trabajo, (hoyo1º). Después si esto no lo consiguen, intentan que no lo hagamos de acuerdo con la voluntad de Dios (hoyo2º). Finalmente, si fracasan también en esto, se nos acercan tranquilamente sin ruidos, nos felicitan y alaban conforme que actuamos tal como Dios quiere. Y esto para introducirnos en el hoyo del orgullo y la vanagloria (3ºhoyo).

* También maquinan muchas otras maneras para falsificar nuestra lucha espiritual. Por ejemplo; Hay casos que no consiguen hacernos pecar y nos empujan a criticar aquellos que han pecado, de manera que con nuestra malintencionada crítica manchar y aflojar nuestra resistencia contra nuestros propios pecados.

* Otras veces cuando nos ocurren aflicciones, sufrimientos y tentaciones nos exhortan a decir o hacer algo torpe o tonto. Si fracasan en esto se acercan silenciosamente y nos incitan a ofrecer agradecimiento orgulloso a Dios, (falsa piedad).

* También, hay que tener mucho cuidado con el siguiente artificio de los demonios: Antes de caer en el pecado, nos susurran que Dios es filántropo (amigo del hombre) y seguro que nos perdonará. Pero después de realizar esto nos presentan a Dios como justiciero, duro y severo. Cuidado con este dolo y doble juego de ellos: primero actuaron para empujarnos hacia el pecado y después actuaron para hundirnos en la desgracia, en la desesperación y en la depresión.

* En algunos casos cuando consiguen meternos en algunos pecados, luchan para que estos no los confesemos a nuestro guía espiritual. Esto es el gran éxito de ellos, porque no hay otra cosa que les haga más fuertes a los demonios que esconder dentro de nuestro corazón nuestros pecados. Si, a pesar de todo esto, cuando nosotros vamos a nuestro confesor, entonces intentan además a que presentemos los pecados como si los hubiesen cometido otros o nos hacen echar la culpa y la responsabilidad a los demás.

* Muy peligrosa también es la interrupción de la guerra invisible, inteligible. Por algún espacio de tiempo los demonios se esconden y no nos atacan, de modo que nos descuidemos y caigamos en la negligencia o pereza espiritual. Así nuestra conciencia se hace continuamente más flexible, hasta llegar a considerar los grandes pecados como nada. Es decir, llegamos a un tipo de anestesia pesada, que es una enfermedad espiritual incurable.

* Otras veces los demonios se esconden para atacarnos súbitamente y sorprendernos. Por ejemplo, hay alimentos que cuando uno los come, estos alimentos manifiestan sus síntomas en el cuerpo al día siguiente o después de largo tiempo. Lo mismo ocurre muchas veces con los motivos que manchan la psique. Por ejemplo, uno come verduras saboreándolas felizmente y no siente la guerra. Se relaciona tranquilamente con mujeres y en este momento no tiene ningún pensamiento maligno. Así uno desatiende y relaja su atención y entonces de repente le atacan los demonios y sufre un gran desastre.

* Otro de sus tecnicismos o artificios es que no sólo se esconden sino que nos crean falsas situaciones espirituales. Por ejemplo, cuando estamos llenos de varias comidas sabrosas, nos hacen tener una hilaridad o también un regocijo y además una mente lúcida para la oración. Al contrario, cuando estamos en ayuno, nos provocan sueño, desgana y dureza.  Su fin es hacernos formar en nuestro interior la impresión de que podemos disfrutar con placer los bienes materiales, carnales y paralelamente hacer vida espiritual con contrición y lágrimas. Estas lágrimas o cualquier estado semejante  a ”bueno”  son falsos.

* El demonio de la vanagloria recurre al siguiente artificio increíble: Siembra pensamientos en algún hermano y a la vez los presenta al otro. A continuación empuja al otro a revelar al primero los secretos de su corazón, de manera que el otro se felicite como adivino o provisor.

* A los hombres vanagloriosos, a veces, sobretodo los que tienen estudios de pedagogía mundana, aplica el siguiente artificio: Apenas que empiezan el estudio de la Santa Escritura, les revela inmediatamente su interpretación. Así poco a poco les engaña y finalmente les hunde en herejías y blasfemias. Esta teología demoníaca más bien, charlatanería, pueden comprenderla desde la felicidad turbada y perversa que sienten en la hora de interpretar los pasajes bíblicos.

* También son peligrosas las trampas “por la derecha” (pensamientos espirituales de alto nivel o orgullo espiritual). Muchas veces los demonios nos impiden hacer obras sencillas y útiles y nos empujan a las más altas y cansinas. Por lo tanto, nos incitan a dedicarnos en luchas espirituales que superan nuestras medidas y mientras nos hemos cansado psíquicamente y hemos perdido nuestras fuerzas, ya no tendremos ganas ni para hacer las más sencillas.

* Impresiona también los artificios que maquinan y presentan los espíritus malignos durante la oración. Por ejemplo, cuando toca la campana para ir a la Iglesia, algunos demonios van a la cama y tal como nos hemos levantado nos presionan que volvamos por poco rato a la cama, incitan a la pereza de tenerse que levantar. Otros, cuando estamos en oración nos provocan bostezos o nos hunden en el sueño. Otros provocan intensa molestia intestinal y del vientre para sacarnos fuera. Otros nos traen tal cansancio y no podemos aguantarnos en pie. Otros nos incitan a conversar con otras personas dentro del templo y otros nos hacen reír. Otros nos incitan a psalmodear lentamente y esmeradamente por hedonismo.

 * Si no nos dejamos  atrapar por estos artificios, enseguida vienen después de la oración y nos atacan con fantasías indecentes para raptar los frutos espirituales que antes con mucho esfuerzo hemos recogido.

Estos son algunos de la multitud de artificios, tecnicismos y maquinaciones demoníacas que los santos Padres han señalado en sus escritos, para nuestro beneficio.

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