LA CREADA GRACIA

Cuando en el siglo XIV el monje Occidental Barlaam vino a Bizancio y predicaba como creada gracia la (increada energía) Jaris de Dios, los Ortodoxos, mediante san Gregorio Palamás, demostraron y confesaron increada a la energía divina Jaris.

Esta diferencia es notable y muy importante.

Si la divina Jaris es creada, no puede producirse la zéosis del hombre, es decir, unirse, comulgar y hacerse dios el hombre por la Jaris (el hombre se prepara y la operación la hace la increada energía Jaris). La finalidad de la vida en Cristo, si la divina Jaris es creada, no puede ser la zéosis, sino solamente un mejoramiento moral. Por eso los heréticos Occidentales no hablan de la zéosis como finalidad de la vida del hombre, sino de una mejora moral;  debemos hacernos hombres mejores, pero no dioses/as por la (increada energía) Jaris. En consecuencia la Iglesia no puede ser comunión en la zéosis, sino institución que proporciona la justícia o derecho a los hombres de una manera judicial, legislativa y jurisprudencialmente mediante la creada gracia. En definitiva, queda abolida, se suprime la misma verdad de la Iglesia como realidad de la comunión zeantrópina (dioshumana).

En este caso los Misterios de la Iglesia no serían señales de la presencia de Dios en la Iglesia y la comunión con la increada energía Jaris del Dios Trino, sino como si fueran “grifos” que abre la  Iglesia y así corre la creada gracia, con la cual esperan los hombres beneficiarse y justificarse jurídicamente. Así también los Misterios se consideran y se toman juridicamente y no eclesioloógicamente. La áskisis ejercicio, ascesis, entrenamiento (espiritual) cae en una gimnasia moral, humanista. El cristiano luchador no puede tomar experiencia de la increada energía Jaris. No contempla lo increado, la luz Tabórea (del monte Tabor en la Metamórfosis de Cristo), sino que se queda aparáclitos (desconsolado) y no amado por la (energía) de la luz Divina, según san Gregorio Palamás. No participa en la doxa-gloria, el esplendor y la realeza del Dios Trino. Así la teología, sin la experiencia de la increada Luz, se convierte en escolástica e intelectual. El hombre se queda encerrado en una cárcel oscura del presente mundo sin abertura y sin presaborear la realeza venidera.

Nuestra Iglesia Ortodoxa con sus grandes Sínodos del siglo XIV confirmó, ratificó la didascalia o enseñanza sobre el discernimiento de οὐσία (usía, esencia, sustancia) y ἐνέργεια (energía) de Dios ambas increadas y  sobre Sus increadas Energías y la increada Luz, e hizo de ésto su teología. Proclamó a San Gregorio Palamás como didáscalos, gran maestro incofundible e iluminador de la Iglesia, y anatematizó a los que no aceptan esta enseñanza. Los papistas hasta hoy no han aceptado esta didascalia y muchos hacen la guerra contra San Gregorio Palamás. (Hoy la Iglesia le llama Megadidáscalos, título honorífico que sólo él tiene; la verdad es que Su teología y antropología son insuperables, avanzada por los tiempos de los siglos. Tanto que me atrevo a decir -yo el traductor, paciente incurable pero si curado por San Gregorio Palamás, como también por la psicoterapia Ortodoxa- que si el mundo lo conociera, el 90% de psiquiátricos, psicólogos y psiquiatras sobrarían hoy; es mi propia experiencia.).

Ésta es también una diferencia de importante valor que no se ha discutido en el diálogo y por si misma se impone en discutir en el diálogo. ¿Por qué se supone que tiene que hacerse la unión?  ¿Podemos nosotros creer en la increada energía y ellos en creada?  Recordemos aquí el logos de San Gregorio el Teólogo contra los guerreantes del espíritu: “Si no es Dios el santo Espíritu que se deifique primero Él y después que deifique a mí que soy del mismo valor que El? (si el Espíritu santo es creado entonces el hombre como creado también es igual que el santo Espíritu). (San Gregorio el Teólogo. Para los que llegaron de Egipto, 1985,tomo 2º pág.142).

Inconmovible fe de la Ortodoxa Iglesia es que la divina Jaris es increada energía del Dios Trinitario y se ve mística e inefablemente en los perfectos y santos como increada Luz, como tabórica Luz. Ésta es la experiencia de la Iglesia, tal como la vivieron los Santos a lo largo de los siglos.

Según San Marcos de Éfeso el Amable: “Nosotros decimos increada a la divina naturaleza, como son también increadas la voluntad y la energía, según los Padres; por otro lado los ortodoxos latinizantes junto con los Latinizantes (los de espíritu francolatino) y con el Tomás (el Aquino) identifican la voluntad con la esencia (sustancia) y sobre la divina energía dicen que es creada, aunque se llama deidad, luz divina y santa inmaterial, Espíritu santo o algo más parecido. Y así las malastutas creaciones creen en deidad creada, en luz divina creada y creado Espíritu santo». (San Marco de Efeso. Epístola hacia todos los Ortodoxos Cristianos que están en toda la tierra y las islas,. En Juan Karmiris los monumentos Dogmáticos y simbólicos de la Iglesia Ortodoxa Católica. Atenas 1960, tomo 1º pág.428)

Experiencias y ejemplos personales de santos yérontas (stárets) contemporáneos como Sofronio y Paisios certifican la verdad y la razón sobre ésto. El bienaventurado yérontas Sofronio Sajarof, ayiorita y fundador del Monasterio de San Juan el Precusor en Essex, en Inglaterra, expresó la experiencia de la Luz increada en sus interesantísimos libros, que escribió y nos los dejó como herencia por agapi-amor (increada energía).  (S. Sofronio.- Contemplamos a Dios tal como es./ San Siluan el Athonita./ Sobre la oración etc.)

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