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3. Obediencia y su relación con la libertad

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1. ¿Qué es obediencia, y qué relación tiene con la libertad?. 27,1´

Esta pregunta está compuesta de cuatro preguntas más que todas conciernen la obediencia.

Primera,  qué es obediencia.

Segunda, ¿puede el hombre encontrar la verdadera libertad a la obediencia?.

Tercera, la desobediencia al Padre espiritual qué implica?.

Cuarta, ¿el hombre del mundo puede ejercitarse en esta virtud, si es que se puede considerar como virtud y cómo?

Como entenderán, este tema no gustaría a muchos humanos, porque lo considerarían como algo anticuado y esclavizante. En cambio no se trata sobre esto. Diría de ante mano, aunque esta pregunta se pone al final, que la obediencia es una virtud y especialmente la primera virtud. Porque obediencia no significa algo distinto, sino que recibo y acepto una autenticidad y en este caso la autenticidad de Dios. Y en esta autenticidad de Dios debo hacer obediencia. Porque, si niego la autenticidad de Dios, entonces hago destacar a mí mismo como autenticidad y esto es un egoísmo ácrata y extremo. Es eosforismo (luciferismo, demonismo), porque el diablo como eosforos (lucifer), como ángel bondadoso, ¿qué más hizo?. ¿Cayó en la gula o cualquier otra cosa y cómo?. Pues, fue este tema del orgullo, de la soberbia que no dejaba margen de autenticidad a Dios. Por lo tanto, desde el momento que negaré la autenticidad de Dios, entonces me realzo a mí mismo como autenticidad. Si esto se hace a Dios, tiene una extensión sobre otras cosas encima de la tierra. Como, por ejemplo, cuando niego muy pronto la autenticidad de mis padres. Diré quiénes son mis padres y porqué tienen que tener ellos las riendas, yo soy la autenticidad. Después negaré la autenticidad el concepto estado o nación. Qué quiere decir leyes, no creo a ningún poder o autoridad. Y cuando no creo en las leyes, en las autoridades y en los gobiernos, esto hoy se llama anarquía, desorden. ¿Veis dónde llegamos?. Pero la anarquía es fruto eosfórico (luciférico, demoníaco). Después no acepto la Iglesia, no acepto los sacerdotes, no acepto los pobres, no acepto nada fuera de mi autoridad. Entonces entendéis que esto es muy malo. ¿Pueden imaginar en qué lugar nació la anarquía?. La anarquía no nació ni en oriente ni en África, ni a los países de oriente extremo del mundo hindú, ni en el mundo Árabe. La anarquía como tesis teorética nació y se desarrolló sobre suelo cristiano, en Europa y en América, es verdad, es decir, allí dónde fue conocido el cristianismo. ¿Os sorprende esto?. A mí me impresiona mucho esto. ¿Por qué? Porque nunca el hombre oriental puso como duda el tema de autenticidad de Dios. En cambio el cristiano ha puesto en duda el tema sobre la autenticidad de Dios. Esto muestra que el cristianismo es auténtico y aquellos, el satanás ya los tiene cautivados, atados. Quería, pues, y quiere destruir al cristianismo, por eso viene, porque el Dios es verdadero, por eso como fe dentro del cristianismo viene el diablo a inspirar, sembrar la semilla aquella que el mismo contiene. Es decir, el de la desobediencia, del orgullo y de la relegación y exterminación de cualquier otro principio. Porque dice en el antiguo Testamento que el eosforos (lúcifer) dijo que: pondré mi trono sobre las estrellas, frente del Altísimo y seré igual que Él. Quién eres tú y quién yo, ven a medirnos. Es terrible esto.

Esto, pues, inspira ahora el diablo a los pueblos cristianos y tenemos el fenómeno de la anarquía. Veis que el tema es antiguo y muy profundo. Además, la desobediencia ha expulsado los primeros creados de dentro del paraíso. ¿Quién se convirtió en primero que enseño la desobediencia?. El diablo. Dijo, no son así las cosas, el Dios no quiere que las cosas sean así, el Dios os tiene envidia, no quiere se os hagáis vosotros dioses, debéis probar vosotros el fruto para que se abran vuestros ojos y os hagáis dioses. Exactamente esta desobediencia a la voluntad de Dios sacó los primeros creados fuera del paraíso con nuestros conocidos resultados.

Ahora, como el Dios nos ama, se humaniza e insiste en la misma manera, en el mismo método. ¿Hombre, quieres regresar al paraíso, sobretodo a un paraíso superior del antiguo?. Si quieres, atención: mostrarás y harás obediencia a la persona teantrópina (divino-humana) de Jesús Cristo. ¿Habéis visto la agapi-amor (energía increada) de Dios que nos da el poder de regresar y readquirir en aquello que hemos perdido?. Así, pues, vemos que el tema de la obediencia nace de la humildad. Hacerme humilde y de esta manera debo ganar aquello que perdí. Además, ¿qué tendría que ganar si no acepto la autenticidad de Dios?. Un hijo que no acepta la autoridad de sus padres, ¿qué tiene que ganar?. Me diréis, mira es la segunda tesis de la pregunta; ¿puede el hombre encontrar la verdadera libertad en la obediencia?. Diríamos, ¿quizás, el hombre se engaña creyendo que se queda cautivo de la obediencia y que es una esclavitud y de otra manera no se podría liberar?. Porque, como en nuestra época, en todas partes se pone el tema de la libertad de una manera exagerada y es cierto que se trata de una libertad muy tergiversada y pervertida diríamos sobre la percepción de la libertad. Terriblemente pervertida, es decir, no podéis imaginar cuanto se ha tergiversado el concepto de la libertad. Por esta razón, se pone la pregunta: ¿Cuando me entregaré a mí mismo a Dios, cuando mostraré mi obediencia, mi libertad queda comprometida?. Pero libremente pongo mi libertad o me pongo a mí mismo bajo Dios. Atención, libremente, por ejemplo, voy a trabajar en un sitio, allí habrá un encargado; ¿pero tú no vas buscando trabajo?, ¿no sabes que habrá un encargado? ¿no sabes que allí harás una obediencia, el encargado te dirá haz esto u lo otro?. Pues, sí. Por lo tanto, ¿quién te ha dicho que fueras allí?. Significa que quieres. Entonces la obediencia que manifiestas y muestras es porque tú libremente lo has juzgado conveniente. No te han vendido quieras o no al mercado de esclavos para que te compre un jefe y te tenga como esclavo. No. Sino que tú manifiestas libremente tu obediencia. Por lo tanto, también mi fe a Dios, como mi obediencia a Dios y la obediencia a mis padres y en cualquier otra cosa, todo esto lo hago libremente. ¿Quieren una demostración?. Los anarquistas que libremente dicen que no ponen su obediencia a nada. He aquí, ¿no tienen derecho?, sí, ¿pero interesa?. Por eso, si tienen un poco de observación, veréis cómo viven, como se desarrollan y donde llegarán, para que veáis, si realmente interesa. Sobre el tema de la libertad hemos hablado muchas veces, pero ahora lo relacionamos con la obediencia.

La tercera tesis es la desobediencia al padre espiritual, ¿qué resultado tiene?. Muchos males. Simplemente, porque el padre espiritual no es otra cosa que aquel, por decirlo de una manera, está en el lugar de Dios. Es de la persona de Dios, de la persona de Cristo. El Cristo se fue de este mundo y dejó los pastores y los maestros de la Iglesia. Si, pues, el pastor, el maestro, tú guía espiritual, te dice algo, y que esto que haces o insistes y lo quieres no es correcto y que para ti el perjuicio y daño es terrible, sino le escuchas para ti vendrá este daño y perjuicio terrible. Es muy natural. Lo que ocurrió a los primeros creados para que salieran del paraíso, ocurre también con cada historia personal, que el hombre por desgracia, quiere quedarse a su propia voluntad. El resultado, lo repito, es terrible. No nos interesa hacer desobediencia al Pnevmaticós- padre o guía espiritual.

Y la cuarta tesis. El hombre del mundo, ¿puede ejercitarse en esta virtud, si es que se puede llamar virtud?. Claro que sí. Porque el kerigma del Evangelio está destinado hacia el mundo y llama al mundo que venga a la obediencia de Dios. Por eso, veréis en las epístolas del apóstol Pablo y generalmente en el nuevo Testamento, que hablan sobre la obediencia y la desobediencia. El kerigma se hace al mundo y el Dios llama al mundo a obedecer. Por la obediencia entramos dentro al Evangelio, por la obediencia entramos dentro en la Iglesia. Pero la obediencia presupone humildad y metania (cambio de mentalidad, arrepentimiento y confesión). Si alguien realmente quisiera sanarse y salvarse, porque la pregunta dice: cómo. Inmediatamente tiene que mostrar una humildad. Preguntarse, yo quién soy y adquirir un autoconocimiento elemental, quién soy yo, veo la grandeza de Dios y su Realeza, ¿porqué, pues, yo deberé quedarme fuera?. Ve el mundo que está alejado de Dios; por eso dice el apóstol Pablo que viene la ira de Dios sobre los hijos de la desobediencia. ¿El pueblo de Israel, qué era?. Era un pueblo desobediente. ¿Dónde se encuentra, qué hace?. Y si cuando vemos algún progreso, su progreso es negativo. Porque este progreso materialista, de riqueza y cualquier otra cosa, lo sabemos y lo dijimos muchas veces y lo repetimos, traerá a un anticristo. Es una cosa terrible. Por lo tanto, uno ve las cosas y dice: porqué yo insisto en estar fuera de la agapi de Dios. No interesa pues, que sea desobediente, entonces haré obediencia y mostraré disciplina a Dios. Este pensamiento nace la humildad y de esta humildad nace la obediencia. Esto sobre esta pregunta.

A lo referente al Pnevmaticós-guía espiritual, dice el apóstol Pablo en los Hebreos que no os interesa no obedecer en aquellos que está en vigilia y se preocupan para vosotros.

 

2. ¿Por qué pequeños y grandes deben ejercer la virtud de la obediencia? 2.42´

Saben que los primeros creados en el paraíso no hicieron obediencia. No creyeron a los logos (los dichos, mandatos) de Dios y no obedecieron. Como no creyeron, transgredieron también la obediencia. Saben, la obediencia se alimenta de la fe. Si no crees tampoco puedes guardar la obediencia. La fe pare o da a luz la obediencia. La obediencia, pues, es necesaria. Dice el apóstol Pablo que el primer Adán se hizo hombre de desobediencia y el segundo Adán, es decir, el Jesús Cristo se hizo hombre de la obediencia. Adán no hizo caso, desobedeció la voluntad de Dios y murió. El segundo Adán, el Jesús Cristo siempre con su naturaleza humana, obedeció a la voluntad de Dios, por eso se hizo el genarca-patriarca de la vida, no con su naturaleza divina sino con su naturaleza humana; más exacto, con su teantrópina (divino-humana) naturaleza, es el genarca de la vida. Porque como otra vez dice la Santa Escritura: desobediencia muerte y obediencia vida. ¿Qué dijo Dios a los primeros creados?. Si me escucháis y obedecéis, viviréis, si no me escucháis o no me obedecéis, moriréis.

Ahora, bien ¿cómo podemos ver la obediencia más prácticamente?.

Podríamos decir que la obediencia, en principio empieza por obediencia a los padres. Son las primeras personas que encontramos en nuestra vida, cuando venimos a este mundo. La obediencia a los padres es un capítulo muy grande, decir uno a su padre y a su madre que yo lo entiendo de otra manera y es muy natural esto, pero como me lo dices debo hacerlo. ¡Qué importante es esto! Pero porque me lo dices tú yo lo haré. Si un hijo muestra su obediencia a sus padres, y obviamente se supone que los padres son personas piadosas y correctas, no obedecerá a sus padres por algo torcido, porque desgraciadamente tenemos también cosas torcidas; allí desearemos y oraremos que el Dios ilumine directamente a los hijos que no escuchen a sus padres le hablarán contra la voluntad de Dios. Este caso es como en aquel, que el Señor dice: “el quiere más que a mí a su padre y a su madre no es digno para mí”. Si quieren que lo modifiquemos un poco siempre en el mismo espíritu, “el que escucha y obedece más que a mí, a su padre y a su madre, no me es digno”. Es decir, el Cristo te dice: “harás vida espiritual”. Tus padres te dicen: no vivirás vida espiritual. Si les haces caso y obedeces, harás obediencia, pero es mala obediencia. Y al final, no sólo te quedará inútil esta obediencia, sino también perjudicial. Que lo tengamos cuidado este tema. Hablo de los padres que son personas piadosas y correctas, entonces, les escucharemos. Porque cuando los escuchamos y obedecemos, entonces maduraremos y les daremos la razón a nuestros padres que estas cosas que nos han dicho eran cosas buenas y entonces habremos ganado en nuestra vida.

Después, cómo lo voy a explicarlo no sé, es el maestro o didáscalos, en sentido amplio de la palabra. Para estos que oramos en la Iglesia, “que Dios dé descanso a nuestros padres y a nuestros maestros.” Alejandro magno decía que el vivir lo debo a mi padre y a mi madre y el bien vivir, vivir correctamente, lo debo a mi maestro Aristóteles, me enseñó a leer, a escribir, a pensar, etc. Así que es el maestro en sentido amplio.

No sé hoy qué puede decir uno, por eso dije me dificulto, como las digo estas cosas, porque hoy se han derrumbado casi todos los valores y el honor del hombre, qué decir no sé. Si el muchacho escucha al maestro en el colegio y va en casa y dice así me lo dijo el maestro, así nos dijo el maestro, que provenimos del mono, qué cuentos me dices tú ahora. Ahora aquí qué queréis os diga. Deseo y rezo que Dios ilumine directamente nuestra juventud que pueda afrontar malos padres y malos maestros. Lo deseo y rezo, no sé qué hacer y que más decir. De todos modos, después de los padres son los maestros, los sacerdotes, porque todos hablan “en persona de Dios”. El Pnevmaticós o guía espiritual cuando te dirá algo, te lo dirá en nombre del Evangelio, en nombre de Cristo. Debo hacer obediencia a lo que me dice el Pnevmaticós, porque lo dice el Dios. Yo diferencio como lo dice apóstol Pablo y digo o decimos. Cuando me preguntas algo que se refiere a la ética y conducta, te digo: Esto dice el Logos de Dios, no lo digo yo. Si me preguntas, si debes estudiar medicina, abogacía o debes hacerte cerrajero o carpintero, aquí te diré una opinión mía, porque no dice el Evangelio que te puedes hacer en el ámbito laboral. Así se diferencia nuestra opinión de los mandatos del Evangelio y la opinión mía si quieres no la obedezcas. Además, lo decimos, mira yo soy humano y puedo equivocarme, si tu quieres algo distinto hazlo, pero los mandamientos de Dios cuando te las diga, no son míos, son de Dios y debes obedecerlas. La obediencia es un capítulo muy grande, la obediencia es vida como es he explicado. Por eso, aprendamos a ser hijos de la obediencia. El apóstol Pablo lo dijo esto: que no nos hagamos hijos de la ira, sino hijos de la obediencia. ¿Cuáles son los hijos de la ira?. Cuando desobedecen a Dios. ¿Y cuáles los de la obediencia? Cuando se amoldan con la voluntad de Dios. Saben que a causa de la desobediencia los primeros creados perdieron el paraíso. Nosotros a causa de la obediencia regresaremos a la realeza de Dios. Por eso, hijos míos, que nos hagamos hijo de la obediencia, pequeños y grandes, debemos obedecer y toda nuestra referencia la tenemos a Dios, debemos hacernos hijos de la obediencia. Como estamos en preguntas y dudas, hasta aquí sobre esto, porque el tema de la obediencia es muy largo y no se agota con una hora ni dos.

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