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La celebración del Misterio del Bautismo

 

De todo lo que hemos visto hasta ahora se ha dicho que la Catequesis de los Catecúmenos es un asunto serio y no se puede hacer con superficialidad, porque las prisas y la frivolidad son cosas mundanas. En vez de contribuir al crecimiento de la Iglesia contribuyen al aumento de una Iglesia mundanizada, secularizada (llevada por el espíritu humano mundano y no el divino).

Lo mismo se tiene que hacer también con la celebración del Misterio del Bautismo. Esto también tiene que englobarse dentro de los marcos ortodoxos y tradicionales, de otra manera no ayuda mucho al bautizado a comprender el gran valor y significado para su vida posterior. Además, no basta sólo con la celebración del Misterio sino que también es necesario la vivencia y experiencia de la vida en Cristo. Para hacer las cosas más fáciles expondremos algunos puntos básicos para la celebración del Misterio del Bautismo para los mayores.

Primero: tal y como hemos concretado anteriormente es muy bueno que la Catequesis conecte con grandes periodos de devoción y recogimiento de nuestra Iglesia. Es cierto que la Catequesis puede hacerse todo el año pero el estadio final, como vemos en las Catequesis de San Cirilo de Jerusalén y en la enseñanza de otros Santos padres, debe de conectar con la Santa y gran Cuaresma. Este periodo se presta a este trabajo por las siguientes razones.

El principio es un periodo de recogimiento, devoción, oración y ayuno que ha fundamentado a la Iglesia. Los oficios eclesiásticos crecen en esta época, el ayuno es más fuerte; los cantos y todos los temas de los Domingos ayudan. Los cantos hablan de metania y regreso, los versículos apostólicos y evangélicos, tanto del Triodion, como de la Cuaresma, se refieren a puntos básicos de la fe ortodoxa. Las grandes figuras de Santos que se festejan y los distintos acontecimientos ayudan mucho a la Catequesis ortodoxa. Se dará la posibilidad al Catecúmeno de escuchar las parábolas del Publicano y el Fariseo, del insaciable hijo pródigo y entender a través del culto qué es la salida del Paraíso, festejar la grandeza de la Ortodoxia y comprender en qué consiste la fe Ortodoxa; comprobar el gran significado de la enseñanza de San Gregorio Palamás; ver la fuerza de la Divina Cruz; comprobará la esencia de la áskisis (ascesis, ejercicio espiritual) ortodoxa tal y como se ve en el libro de San Juan el Sinaíta o de la Escalera”; se animará mucho con la gran metania de la Santa María de Egipto y finalmente vivirá personalmente las Pasiones, la Cruz y la Resurrección de Cristo.

Después vivirá todas las Liturgias (oficios) que tiene la Iglesia, es decir, la de San Basilio el Grande, la de San Juan Crisóstomo y los Regalos Presantificados. Sobre todo en la última Liturgia escuchará las súplicas de los fieles y de los miembros de la Iglesia para los Catecúmenos que se recitan hasta hoy. Esto facilitará al Catequista-sacerdote su trabajo.

Además si el Bautismo de los Catecúmenos se hace el Sábado Santo, les ayudará a comprender sus propias resurrecciones en Cristo y sus entradas en el resucitado cuerpo de Cristo. Además el período de la resurrección que seguirá, será un primer deleite, vivencia y experiencia de la nueva vida que recibieron con el Bautismo. Se les dará la posibilidad de tomar la comunión cada día durante el período de la Diakenísimo (Semana Luminosa), tal y como se hacía en la antigua época. El período Pentecostal ayudará eficazmente.  Además los temas de la mayoría de los Domingos hasta el Pentecostés se han hecho para ayudar a los Catecúmenos a concienciar con la praxis qué es la vida en Cristo. Sabemos muy bien que la mayoría de los textos evangélicos de este período hablan de agua, pila bautismal y llegada del Espíritu Santo que quita la sed del hombre, sobre la terapia del nus el ojo espiritual, etc. La Iglesia no hace nada sin una meta y propósito.

Segundo: Combinar el Bautismo de los Catecúmenos con las granes fiestas. Como nos hemos referido antes la Pascua es la fiesta más importante. Así, el Bautismo se hará el Sábado Santo, porque todo el oficio se hace por esta razón. Según las lecturas de las vísperas del Sábado Grande, el Bautismo se hace al cercano baptisterio o capilla y después enseguida los Catecúmenos se introducen en el Templo principal y todos psalmodean el trisagio himno: “Los que os habéis bautizado en Cristo, os habéis vestido de Cristo. Aleluya.” Toda la comunidad se alegra de este acontecimiento. Si no hay capilla o baptisterio se hace en alguna parte del pórtico del Templo.

Pero se puede combinar el Bautismo también con cada fiesta Grande. Además, por eso en todas estas fiestas Grandes, Navidad, Teofanía, Pascua etc., en vez del trisagio himno todavía en nuestra Iglesia se psalmodea el himno: “Los que os habéis bautizado en Cristo…” Es la alegría de todos los miembros de la comunidad por la adhesión de estos nuevos miembros.

Tercero: El Misterio del Bautismo debe de combinarse en este caso con la divina Efjaristía. En años posteriores se ha introducido el tópico de la conexión entre el Misterio de la boda con la divina Efjaristía. Pero esto se debe hacer principalmente con el Bautismo, porque este es su sitio orgánico. Siempre en la época antigua, como hemos dicho anteriormente, el Bautismo conectaba con la Divina Liturgia. Además así se manifiesta en la praxis que nos bautizamos para comulgar el Cuerpo y Sangre de Cristo como miembros de la Iglesia.

Es cierto que es mejor conectar el Bautismo con la divina Liturgia del Gran Sábado y como esta divina Liturgia se hace después de la Víspera es más conveniente. Porque enseguida después del Bautismo se psalmodea el himno “los que os habéis bautizado en Cristo” y sigue la divina Liturgia. En este caso se necesita baptisterio o pequeña capilla cerca del Templo central.

También se puede hacer el Misterio del Bautismo entre el Orzros (maitines) y la divina Liturgia en el Templo central o en la capilla de al lado tal como sugiere San Nicodemo el Aghiorita. Incluso se puede hacer el Misterio en la capilla cerca del Templo hasta el Bautismo y al mismo tiempo en el templo central se psalmodea el Orzros. Después continúa la Divina Liturgia. Durante el himno trisagio se hace el baile y continúa la Liturgia.

Me gustaría a continuación poner un rito de conexión del Misterio del Bautismo con el Misterio de la divina Liturgia.

El oficio de los catecúmenos se celebra el día anterior del Bautismo después de Vísperas. El Misterio del Bautismo se hace durante la divina Liturgia.

Al principio se celebra el oficio del Orzros (maitines) regularmente. Después de la doxología se hace la despedida en voz o secretamente. Enseguida después se celebra el Misterio del Bautismo. Decir que en aquel día toda la llamada Liturgia de los Catecúmenos, es decir, desde “bendita sea la Realeza del Padre…” hasta la pequeña entrada, se enlazan, porque en aquella parte pequeña se hará el Misterio del Bautismo. Entonces el orden de conexión de Bautismo y divina Liturgia se puede hacer de la siguiente manera:

Después de la doxología y el apolitikio o el zeotokio recitamos el “bendita es la Realeza del Padre…” y decimos los “pacíficos” del Bautismo. Se hace toda la celebración que tiene el rito de la Iglesia para el Bautismo hasta que el bautizado vista el manto. Es decir, leemos la oración de santificación de las aguas y del aceite, ungimos de aceite al Catecúmeno con el aceite exorcizado, le bautizamos (sumergimos) con el agua santificado de la pila, decimos el psalmo “bienaventurados lo que se le han absuelto las ilegalidades”, leemos la bendición y crismamos al bautizado con la Santa Mirra, le vestimos con el manto y enseguida psalmodeamos el tropario “manto iluminado se me ha entregado”.

En este punto los sacerdotes se introducen al Santo Altar y psalmodeado el apolitikio del día se hace la entrada con el Santo Evangelio. Aquel día en vez de lo introductorio psalmodeamos: “Bienaventurados los que se han absuelto de sus ilegalidades y se borraron sus pecados. Sálvanos Hijo de Dios…”

Se psalmodean los apolitikios del día y “los que en Cristo se bautizaron”. Durante los apolitikios leemos la bendición del trisagio himno: “Los que os habéis bautizado en Cristo”, se psalmodea en el centro del Templo Santo alrededor de la pila. Enseguida después se leen el Apóstol y el Evangelio del Bautismo.

Después del Evangelio se hace la petición “Dios compadécete de nosotros…” y se psalmodea el himno querrubínico. Es decir, la Divina Liturgia continua normal. En el “con temor a Dios…” se acerca primero el bautizado para comulgar de los divinos Misterios como también su padrino. De esta manera se aplica el Logos de San Nicolás Kabásilas, que inmediatamente después del Bautismo se acercan hacia la divina Comunión, como también se inspecciona la fidelidad del padrino puesto que no puede comulgar si se encuentra fuera de la Iglesia o si se ha casado por lo civil no puede ser padrino de otro.

Después de la oración posterior el resto del séquito del bautismo, es decir, las oraciones de la despedida, del corte del pelo, se da la bendición del sacerdote “Señor nuestro Dios…”, se hace la curá (tonsura) y se pronuncian las relativas súplicas por el nuevo-iluminado y el padrino.

Inmediatamente después del “bendición del Señor” se hace la liberación. Primero toman el antídoro (“contra regalo”, pan que es repartido entre los fieles al final de la liturgia) el bautizado y el padrino y después el resto.

Después de la divina Liturgia, si es posible, se psalmodea el primer matinal o el zeotokio de vísperas. Con preferencia para el sacerdote y el padrino y junto con el bautizado vamos a su casa si está cerca o en el aula de la Iglesia si existe, y allí se dan las bendiciones y se hacen las correspondientes invitaciones.

Esta conexión del Bautismo con la divina Liturgia ayudará mucho a los Catecúmenos y a los fieles y contribuirá en el renacimiento de nuestra vida litúrgica. Creo que será el remate de la ortodoxa Catequesis y manifestará que la Iglesia actúa serio y responsablemente en este trabajo y será el principio de una buena nueva vida después del Bautismo.

 

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