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13ª Catequesis: Los Pazos (Padecimientos) y la Resurrección de Cristo.

Fue crucificado también para nosotros, bajo el poder de Poncio Pilato, sufrió y fue sepultado. Y resucitó al tercer día, según las Escrituras. Y subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre. Y volverá en gloria a juzgar a los vivos y a los muertos. Y su Realeza no tendrá fin.

Fue crucificado también para nosotros, bajo el poder de Poncio Pilato”. Cristo murió realmente encima de la Cruz. La muerte en la Cruz fue terrible y vergonzosa. El que Su cuerpo fue crucificado y murto en la Cruz, nos muestra que era un cuerpo real y no imaginario. Cristo murió para nosotros de manera que Su muerte se convierta en nuestra vida. No ha sido crucificado para expiar la divina justicia, porque una concepción de este tipo mostraría que el Dios puede ser afectado por los pazos. Pero el Dios no tiene pazos, no es apasionado, no se enfada ni tiene necesidad de sacrificar a Su Hijo para satisfacer Su justicia. Cristo fue crucificado por agapi (amor) para el hombre. Murió para liberar al hombre de la muerte y regalarle la vida. El hecho que sea recalcado que sucedió durante la hegemonía de Poncio Pilatos, aquel gobernador Romano, se hace para manifestar la historicidad del acontecimiento.

Sufrió”. Con los pazos que sufrió Cristo no padeció la naturaleza divina sino la humana. Pero la naturaleza divina co-padecía. Podemos utilizar dos ejemplos para que sea más comprensible esto. Supongamos que existe un árbol que está iluminado por el sol. Encima del árbol caen los rayos del sol. El leñador que trocea la madera no puede trocear también las energías del sol. El otro ejemplo es del hierro candente. Cuando echamos agua padece el fuego puesto que se apaga pero no padece el hierro puesto que no se destroza por el agua. Lo mismo por analogía podemos decir también para el padecimiento de Cristo. Padecía la naturaleza humana, no la divina, ella co-padecía con la humana.

Fue sepultado”. Cristo murió realmente encima de la Cruz y a continuación le enterraron en un sepulcro nuevo. El descenso de la Cruz lo hicieron Nicodemo y el ministro jurado José. Así después de la muerte y el entierro, el cuerpo de Cristo junto con la Deidad se encontraba en el sepulcro, en cambio la psique junto con la Deidad bajó al Hades donde se encontraban las psiques (almas) de los muertos. Es decir, la Deidad no se separó de la psique y del cuerpo. Por eso el cuerpo permaneció en el sepulcro incorruptible sin pasarle nada, en cambio la psique al Hades liberó todos los justos del Antiguo Testamento. Esto significa que el cuerpo después de la salida de la psique no sufrió ninguna alteración. Esto analógicamente podemos comprenderlo por las reliquias de los Santos que perfuman y algunas de ellas permanecen totalmente incorruptibles.

Y resucitó al tercer día”. Después de tres días, la psique volvió otra vez al cuerpo y así resucitó. Es decir, la Deidad de Cristo resucitó su naturaleza humana. En los Evangelios se hacen muchas descripciones de cómo Cristo apareció a las Mirróforas mujeres y a Sus Discípulos y les dio paz, alegría, bendición y el Espíritu Santo para que absuelvan, perdonen los pecados. El cuerpo después de la Resurrección estaba incorruptible y espiritual, no se bloqueaba por distancias y restricciones, tal y como serán los cuerpos de los justos después de la resurrección de los muertos. La Resurrección de Cristo es preámbulo de nuestra resurrección.

Según las escrituras”. Lo sorprendente es que el Cristo reveló a los Profetas y los justos del Antiguo Testamento todas estas cosas que iban a ocurrir. Así los Profetas describen muchos años antes todo aquello que iba a pasar. El Profeta Isaías es llamado la grandiosa voz de los Profetas y el quinto evangelista, porque ochocientos años antes hace descripciones detalladas.

Subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre”. Subió a los cielos no significa que descendió tal y como dijimos en otra Catequesis. La bajada se entiende en el sentido de tomar naturaleza humana, cuando se hizo hombre sin dejar de ser Dios. Cristo como Dios se encontraba a la vez en el Cielo unido con Su Padre y en la tierra relacionándose con los hombres. Lo de “subió… y se sentó a la derecha del Padre” significa que subió también la naturaleza humana y la glorificó. Exactamente por esta razón nosotros podemos sanarnos y salvarnos, porque el Cristo deificó o glorificó la naturaleza humana y se encuentra a la derecha del Padre.

Y volverá en gloria” Y vendrá por segunda vez lleno de gloria. Aquí habla sobre la segunda venida de Cristo. La primera venida que fue pobre y desconocida para la mayoría de los hombres, se hizo con Su humanización por la Panayía. La segunda venida se hará con gran gloria, puesto que vendrá con Sus ángeles y todos Le verán sobre el trono de la gloria increada. Cuándo será esta Segunda Venida-Parusia es totalmente desconocido para nosotros (ver, Mt 24,36 y He 1,7).

“A juzgar a los vivos y a los muertos”. Con la Segunda Parusía de Cristo se hará el juicio a los hombres. Se juzgarán los que estarán viviendo entonces y aquellos que han muerto, puesto que resucitarán. Cristo se refirió a lo que sucederá en este futuro juicio (Mt 25,31-36). En este recorte de la parábola se ve claramente que todos verán a Dios, pero para unos el Dios será Paraíso y para otros Infierno. Es decir, aquellos que desde esta vida adquirieron ojo espiritual limpio, verán la doxa (gloria, luz increada) de Dios y eso se llama Paraíso; en cambio los que son ciegos espiritualmente vivirán como fuego, que es el Infierno. Por ejemplo, podemos decir que el sol tiene energía iluminadora y cáustica (quemadora). Aquellos que tienen ojos ven la iluminadora energía y los ciegos sienten la energía cáustica. Esto esencialmente es el Paraíso y el infierno, tal y como se representa también en la iconografía de la Segunda Parusía, donde los justos, por un lado, se encuentran dentro de nubes iluminantes y por otro lado, los pecadores dentro de un río de fuego que procede, emana del trono de Cristo.

Y su Realeza (increada) no tendrá fin.” Realeza increada de Dios es el Paraíso, la comunión del hombre con Dios. Esta Realeza la vivimos desde ahora como noviazgo, en cambio entonces la viviremos como boda. La Realeza de Dios no tiene fin. Será eterna e interminable, del mismo modo que el Infierno será también interminable.

 

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