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Mar 13 2021

El Evangelio según Juan, el de la Luz Increada

ΚΑΤΑ ΙΩΑΝΝΗΝ ΕΥΑΓΓΕΛΙΟΝ

El Evangelio según San Juan, de la Luz increada, 

 

(En letra normal traducción más literal del texto original en griego clásico y en letra cursiva en griego moderno ampliando un poco el sentido de cada frase, por memorable Panagiotis Trémpelas, teólogo y catedrático, del siglo pasado cualquier error por favor avisarnos).

Se sugiere y creo que es imprescindible para el lector hispanohablante que lea con atención sobre el término Logos y otros aquí en nuestra Web: https://www.logosortodoxo.com/12-lexis-apocalipticas/ como también el MINILÉXICO https://www.logosortodoxo.com/minilexico/

 

Índice de Contenido

Capítulo 1: Ἐν ἀρχῇ ἦν Λόγος… (en arjí in o logos)

 

1 Ἐν ἀρχῇ ἦν Λόγος… (en arjí in o logos) 1 En el principio el Logos era, es y será eterna e infinitamente; y el Logos existía con Dios y está en Dios; y el Dios era y es el Logos.

  1. En el principio, en el espíritu infinito e increado de la creación espiritual y material existía siempre el Logos, como Hijo de Dios que nace siempre de-el Padre, como infinito y vivo Logos de Nus infinito, perfecto y sabio. El Logos como segunda hipóstasis o persona de la Santa Trinidad existía y está siempre inseparable de Dios, y el Logos es Dios, increado, perfecto e infinito, tal y como el Padre y el Espíritu Santo.

2 Él existía y está desde el principio de la creación siempre unido a Dios.

3 Todo fue hecho por él y sin él no se hizo nada de todo lo creado.

4 En Él existe y está la vida y la vida era y es la luz de los hombres.

  1. En Él existe y está la vida (increada), y como fuente (increada) de la vida creó y mantiene toda vida (creada). Para los hombres lógicos es también la luz ética y espiritual que ilumina el nus de ellos, es decir, el espíritu de los corazones de sus psiques, y sus mentes, conduciéndoles a la verdad.

5 Y la luz ilumina en la oscuridad y las tinieblas no la vencieron ni la dominaron, tampoco la sofocaron.

  1. Y la luz increada con su resplandor luce entre los hombres oscurecidos, entenebrecidos por sus egoísmos, pecados, faltas, autoengaños, vicios…, es decir, los pazos; pero los seres humanos con el corazón retenido y la mente embotada, oscurecida no la percibieron y no la introdujeron en sus corazones, tampoco pudieron neutralizarla y aniquilarla, ni vencerla y sofocarla.

6 En aquellos días apareció un hombre convertido y enviado por Dios, quien se llamaba Juan, (quien era el Precursor de la Luz).

7 Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz (increada), a fin de que todos creyeran por él.

  1. Éste vino teniendo como misión dar testimonio sobre la Luz (increada), es decir, sobre Jesús Cristo, y con su kerigma preparar a los hombres para que todos crean en la Luz (increada).

8 Él no era la luz, sino el que había de dar testimonio sobre la Luz (increada).

9 El Logos era y es la Luz (increada) verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.

  1. Como Hijo y Logos de Dios, segunda hipóstasis-persona de la Santa Trinidad era y es siempre el Cristo, la luz increada y verdadera, la única fuente increada de la luz que ilumina a cada hombre que viene a este mundo.

10 Existía, estaba y está en el mundo y el mundo fue hecho por Él, y el mundo no le aceptó, ni le reconoció (como Dios).

  1. Existía y está siempre desde el principio en el mundo, gobernando todas sus creaturas visibles e invisibles de los que se compone el mundo terrenal y celeste que se hizo por él. Aún así, cuando la luz increada tomó cuerpo y se hizo hombre, el mundo de los hombres, corrompido, pervertido y apegado a las cosas terrenales, lleno de pazos, no le reconoce ni le acepta como su Creador y Dios.

11 Vino a los suyos o semejantes y los suyos o semejantes no le recibieron ni le aceptaron.

12 Pero los que le aceptaron y creyeron, como Redentor, Sanador y Salvador, les dio potestad, valor y fortaleza para poder renacerse y estar convirtiéndose y haciéndose (continuamente) en hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

13 Los cuales no son engendrados de sangre de mujer, ni de deseo, ni de voluntad de varón, sino de Dios renacen.

14 Y el Logos se hizo hombre de manera sobrenatural y plantó su tienda o acampó entre nosotros y nosotros hemos contemplado su δόξα (doxa gloria, luz increada) como unigénito de la misma naturaleza del Padre, pleno de Χάρις (Jaris, Gracia energía increada) y de Verdad.

  1. Y el Logos en el tiempo se hizo hombre; y teniendo como tienda de cabaña y templo su naturaleza humana, permaneció con mucha intimidad entre nosotros como uno de nosotros. Y nuestros ojos se saciaron de su resplandeciente y divina doxa (gloria, luces de luz increada), que se manifestaba con sus milagros y su enseñanza, además de su vida santa e impecable en todo. Era la doxa, la que no tomó por la jaris (gracia, energía increada) y regalada como la reciben sus creaturas lógicas, sino que la tenía natural de-el Padre como Hijo unigénito que era, pleno de Jaris con la que hacía milagros y ahora nos renace y nos ilumina, y, pleno de verdad con la que nos enseña.

15 Juan daba testimonio de él y proclamaba: “Éste es Aquél de quién yo decía: el que viene de tras de mí, existía antes que yo, porque Él era primero.

  1. Juan daba testimonio de él clamando públicamente: «Éste es el que yo decía: el que viene después de mí es incomparablemente superior a mí, y era visto y predicado por los patriarcas y profetas, porque como unigénito Hijo del Padre ya existía antes que yo.

16 Y de su plenitud todos nosotros hemos recibido, y añade Χάρις (Jaris) sobre Jaris.

  1. Y de su inagotable e infinita riqueza espiritual y de sus energías increadas hemos recibido todos nosotros. Y recibimos jaris sobre jaris y después la jaris de la metania o absolución de los pecados, recibimos también la jaris de ser hijos adoptivos, la jaris de la vida feliz, bienaventurada y la eterna, y continuamente se añade en abundancia nueva jaris en la que antes hemos recibido.

17 Porque la ley fue dada por Moisés; la Χάρις (Jaris increada) y la Verdad nos vinieron por Jesús Cristo.

18 A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo unigénito que es el Ὤν (on, existente, el ser, el que es, era y siempre es), que está en el seno del Padre, él nos ha apocaliptado=revelado, explicado y dado a conocer a Dios.

  1. A Dios nadie lo ha visto en su esencia; el Hijo unigénito que es el Ὤν (on, existente, el ser, el que es, era y siempre es), nacido de la esencia del Padre y está en el seno siempre inseparable del Padre, aquel nos ha apocaliptado=revelado, explicado y dado a conocer a Dios.

19 Y éste es el testimonio de Juan, cuando los judíos de Jerusalén enviaron sacerdotes y levitas a preguntarle: ¿Tú, quién eres?

20 Él confesó, no negó y su testimonio fue: «Yo no soy el Cristo».

21 Y le preguntaron: ¿Entonces, qué? ¿Acaso tú eres Elías? Y contestó: No lo soy. ¿Eres el profeta (que predijo Moisés)? Respondió: No.

22 Finalmente le dijeron. ¿Pues quién eres, para que demos una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?

23 Dijo Juan: Yo soy la voz que clama en el desierto, según la profecía de Isaías: enderezad y allanad el camino por el que pasará el Señor, (es decir, preparad vuestras psiques para recibir al Señor).

24 Y entre los enviados en este momento tomaron la palabra los fariseos;

25 Y preguntaron a Juan: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni el Elías ni el profeta?

26 Juan les respondió: Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno que no conocéis (y aparecerá dentro de poco)

27 Él viene tras de mí, existía y es antes de que yo, a quién yo no soy digno de desatar ni la correa de sus sandalias.

  1. Él viene tras de mí, existía y es antes de mí, como Logos secular de Dios, a quién yo no soy digno de desatar ni la correa de sus sandalias y se manifestará públicamente después de mí.

28 Estas cosas pasaron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan continuaba bautizando.

29 Al día siguiente, Juan vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un hombre el cual existe y es superior a mí, porque existía antes que yo.

31 Yo no le conocía antes y para que sea revelado a Israel yo he venido y bautizo con agua.

32 También Juan dio testimonio, diciendo: «He contemplado el Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él fijamente».

33 Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: aquel sobre quien veas descender y posarse el Espíritu Santo y se queda sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.

  1. Igual que vosotros, yo no conocía que es el Mesías; pero el Dios que me envió a bautizar con agua, me dijo: Sobre quien veas bajar el Espíritu Santo y se queda sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo, y el que dona y proporciona las energías increadas y los carismas del Espíritu Santo a los que reciben su bautismo.

34 Yo lo he visto y doy testimonio de que éste es el hijo y logos de Dios que se hizo hombre, (tal y como me dijo el Dios).

35 Al día siguiente, Juan, estaba todavía allí con dos de sus discípulos,

36 y vio a Jesús que andaba por allí y dijo: He aquí el Cordero de Dios.

37 Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús.

38 Y volviéndose Jesús y viendo que le seguían, les dice:

39 ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí, (que significa Maestro) ¿dónde vives?

40 Él les dijo: «Venid y lo veréis.»  Fueron y vieron donde vivía y se quedaron con él aquel día. Era como las cuatro de la tarde.

41 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los que había escuchado de Juan lo que había dicho sobre Jesús y se habían ido con Él.

42 Andrés, encontró a su hermano Simón y le dice: “Hemos encontrado al Mesías, que en helénico significa Cristo, (Logos de Dios iniciado, ungido en hombre que no es lo mismo que el logos hombre iniciado en Dios),

43 y le condujo ante Jesús. Jesús mirándolo amorosamente, le dice: «Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefás, que significa Pedro» (que cuando te conviertas con fe firme como la piedra te llamarás Pedro.)

44 Al día siguiente, Jesús decidió salir de Judea e ir a Galilea; encontró a Felipe, y le dice: «Sígueme.» (Felipe también era discípulo de san Juan de quien había escuchado hablar mucho sobre el Mesías.)

45 Felipe era de Betsaida, de la ciudad de Andrés y Pedro,

46 Felipe encontró a Natanael y le dice: Hemos encontrado a aquel sobre quien Moisés escribió en la ley y los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José.

47 Natanael respondió ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Felipe le contestó: “Ven y lo verás”.

48 Jesús, vio a Natanael que se le acercaba y dijo de él: «he aquí un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»

49 Natanael le dijo: ¿de qué me conoces? Jesús le contestó: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, yo te vi.

50 Respondió Natanael y le dice: “Rabí, tú eres el hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”.

51 Jesús le contestó y le dijo: «¿Porque te he dicho que te he visto debajo de la higuera crees? Cosas mayores verás.»

52 Y añadió: «Amín, amín, en verdad de verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

  1. Y añadió: «Amín, amín, en verdad de verdad os digo, a partir de ahora que por mi bautismo se ha abierto el cielo, veréis el cielo abierto para vosotros también y los ángeles subiendo y bajando sobre el Hijo de Dios, quien se ha hecho hombre perfecto; y como hijo del hombre será y es el único representante o vicario del género humano; y que volverá a venir como juez glorioso sentado sobre las nubes; y los ángeles estarán subiendo y bajando para servir a Él y Su Iglesia.

 

Reflexiones y referencias, capítulo 1 Archimandrita Timoteo Kilifis

1 “Ἐν ἀρχῇ (en arjí), en el principio”, San Juan el Crisóstomo en su logos b,20 sobre el Evangelio  de san Juan, dice:”Ἐν ἀρχῇ ἦν (en arjí in) en el principio era y es, el término expresa y define una expresión de que siempre existe de manera infinita”.

Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ Λόγος… (en arjí in o logos)Ἐν ἀρχῇ (en arjí), en el principio: significa que antes de los siglos, desde siempre dentro en el principio infinito, no es casualidad que el escritor sagrado lo ponga en la declinación dativa. Juan empieza su evangelio con la deidad de Cristo, es decir, desde que los demás evangelistas terminan. Escoge la palabra “Logos” para combinar los conceptos e imágenes que se habían formado en el pensamiento judaico con términos filosóficos de su época que entonces predominaban y provenían de la filosofía Helénica. Es decir, aquí “Logos” significa la sabiduría de Dios del Antiguo Testamento y el nus divino que domina todo, el logos de la filosofía Helénica que la representaba Filón de Alejandría. Filón era filósofo de origen judío, influido por Platón, enseñó principalmente el 40-50 d C.

El logos es a la vez liturgia, función que percibe los conceptos, pensamientos (los logos) para transmitirlos a los demás. Por eso en la lengua helénica logos significa el pensamiento (concepto o idea) y la palabra que lo expresa.

(Del logos provienen los términos: λογική (lógica) y λογισμοί (los loyismí, pensamientos simples o compuestos con la fantasía). Del verbo λέγω (lego): “digo”, “hablo”, “expreso” y también λέξιs (lexis) “palabra”, que poco tendría que ver con el “logos” que tan mal se ha traducido en Occidente (con mucho dolor, digo que es una lástima que se traduzca a veces: ”todo se hizo por Ella”, o sea, para el Logos de Dios, Cristo, se emplea el término “Palabra”, Ella en vez de Él, (Jn1,3)). Tampoco puede ser traducido por “Verbo” puesto que el Helénico verbo es ρῆμα (rima), que según el contexto significa también lo dicho.      Ver sobre el término Logos en “12 Lexis apocalípticas”)

1,2 y Dios es logos: es co-creador, co-causante de cada creación, nada se ha creado sin él, por consiguiente, era Dios. Es decir, dicen los investigadores estudiosos que Juan enseguida define a Jesús Cristo las cualidades o atributos de Dios: eterno, persona particular (la segunda), pero la misma naturaleza con el padre y la misma fuerza, energía y creatividad.

4 En él existía y es la vida: Era y es la fuente de la vida y de la luz increada. Aquí el Logos es con relación a los hombres. Tiene vida y la transmite, ilumina con la gnosis creada e increada las psiques y provee para ellas. Aquí pues tenemos el concepto de la vida física y la espiritual y sobre todo de todos los hombres, no dice sólo de los judíos.

11 “Vino a los suyos…”, suyos aquí se refiere a los judíos como pueblo escogido y también a todos los hombres, como creados por Él a Su imagen y semejanza.

12,13 no de sangres: los judíos creían que como son descendientes de Abraham, sólo ellos son hijos de Dios. Aquí dice aquellos que han sido bendecidos por el Espíritu Santo, porque han creído en él y lo aceptaron, ellos se convierten y son sus hijos. El resto son creaturas hasta que se iluminen…

14 σάρξ εγένετο, sarx (cuerpo y carne o naturaleza humana) se hizo: aquí está el misterio de la humanización de Dios Logos, donde se une la sarx humana y la deidad. Es decir, la naturaleza humana con la divina. Justino filósofo y mártir, dice: “Se hizo esta Unión porque el intercesor entre los hombres y el Dios, el Cristo, debería con su intimidad que tendría hacia los dos, con el hombre y con el Dios, traer la amistad y la concordia entre ellos. Es decir, traer a Dios cerca al hombre, además que los hombres puedan conocer a Dios.” Este misterio ha hecho que muchos nieguen la deidad de Cristo porque no lo entienden. Por eso Orígenes dice que creemos a Dios, no porque conceptuamos su naturaleza sino a) porque tenemos testimonios clarísimos y convincentes y b) porque las consecuencias de nuestra fe en él, éticamente son absolutamente buenas y acordes con la finalidad de la vida humana: la felicidad, el perfeccionamiento y la gloria como anhelan las profundidades de la psique humana.

14 y acampó entre nosotros: esta palabra «acampar en tienda de cabaña” tiene relación con la tienda de sacrificio de los judíos, donde se les reveló Dios y los liberó de los Egipcios. Así también, Juan quiere decir, que acampó Jesús entre nosotros, para salvarnos de la esclavitud del pecado.

17 la ley por Moisés y la Χάρις (Jaris, Gracia, energía increada) y la Verdad por Jesús Cristo. Porque la ley, que la transgredían los hombres y causa de esto eran incapaces e indignos de recibir la jaris de ser en adopción hijos de Dios, fue dada por el hombre y sirviente Moisés; en cambio, la jaris (gracia energía increada) sustituyó las sombras y los símbolos de la ley y es la perfecta apoacalipsis-revelación de la verdad; la jaris y la verdad vinieron por Jesús Cristo, liberan al hombre de dominio del pecado y le hacen renacer. 

25 Pues ¿tú qué bautizas? El bautismo de los judíos era un mandamiento divino, como baño de catarsis, purificación, por eso los prosélitos nacionales los bautizaban. Pero Juan el Bautista bautizando también judíos les extrañaba. Pero él no acepta la inspección de ellos y les contesta con algo de forma didáctica como él quiere. Es decir, que yo soy la introducción de una Nueva economía y yo soy menor de otro, que a pesar de vuestra voluntad, traerá muchos cambios, por ejemplo, su bautizo será por la Jaris (gracia, energía increada) y el Espíritu Santo, en cambio el mío es un simple bautismo de metania (introspección, arrepentimiento y confesión). Un excelente esclarecimiento teológico sobre el bautismo.

46 Nazaret o Nazareno: Pequeña ciudad cerca del monte Thavor, 50 millas de Jerusalén, construida en una colina. Allí se ha criado Jesús después de su regreso de Egipto. No sólo era una ciudad insignificante y pequeña, sino también era el símbolo de la perversión y de la depravación. De manera que el adjetivo Nazareno era humillante, como el de Galileo. Por lo tanto, por dondequiera que se detenga Cristo y cualquier cosa que utiliza, todo «se santifica», se metamorfosea y de insignificantes se convierten en famosas. La cristificación es la metamorfosis del mundo.  

48 Israelita: Quiere decir un verdadero descendiente de Jacob. Porque Jacob, primero se ha llamado Israel, cuando luchó con Dios. Significa que “eres fuerte frente a Dios.”

52 Por eso más abajo dice la imagen tomada de la escalera que vio Jacob a los Ángeles estar subiendo y bajando.

 

Capítulo 2: 1-12 El milagro de la boda de Caná, 13-25 Jesús en Jerusalén echa los vendedores del templo.     

 

1 Al tercer día después de estos acontecimientos se celebró una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús.

2 Y fueron invitados también a la boda Jesús y sus discípulos.

3 Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.

4 Jesús le contestó: ¿Hay mujer, qué hay de común entre yo y tú? Aún no ha llegado mi hora.

4 Jesús le contestó: ¿Hay mujer, qué hay de común entre yo que soy el Mesías y tú, que me has dado la luz como hombre? Aún no ha llegado mi hora de hacer milagros delante de los hombres y revelarme públicamente como Mesías.

5 Dijo la madre a los servidores: Haced todo lo que él os diga.

5 La madre, por el tono de su voz, entendió que iba a realizar su petición y por eso dijo a los sirvientes: Haced todo lo que él os diga.

6 Y estaban allí seis tinajas de piedra, que en cada una cabían unos 100 litros de agua para los ritos de la purificación de los Judíos, (por costumbre de los judíos se lavaban las manos antes de comer).

7 Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba.

8 Entonces les dijo: Sacad ahora y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron.

9 Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino – sin saber de donde era, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua- llamó al novio y le dijo:

10 «Todos sirven primero el mejor vino, y cuando se ha bebido en abundancia, y están ebrios, entonces no les sirve de nada la calidad sino la cantidad, aunque el vino sea el peor. Tú, en cambio, has reservado el buen vino hasta ahora.»

11 Así comenzó Jesús la demostración de señales y milagros que hizo en Caná de Galilea, y manifestó su doxa (gloria, luz increada) y sus discípulos creyeron en él.

12 Después de esto se fue a Capernaum con su madre, sus discípulos y los considerados por los demás como hermanos; y allí estuvieron no muchos días.

13 Se acercaba la pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.

14 Y encontró en el patio del templo vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y los campistas de divisas sentados.

15 Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del templo, con las ovejas y los bueyes; esparció por el suelo las monedas de los campistas de divisas y volcó las mesas.

16 Y dijo a los vendedores de palomas: «Quitad esto de aquí; no convirtáis la casa de mi Padre una tienda de mercado.»

17 Sus discípulos se acordaron que está escrito en los salmos: «el celo, padre mío, para la doxa-gloria de tu casa, como fuego me devorará.»

18 Entonces los judíos le dijeron: ¿qué demostración y señal nos das de que tienes este poder para obrar así?

19 Jesús les respondió: «Destruid este templo y en tres días lo levantaré.»

20 Los judíos le respondieron: Cuarenta años se tardó en edificar este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?

21 Pero él hablaba del templo de su cuerpo.

  1. Pero él hablaba del templo incomparablemente más brillante y santo que es su cuerpo, certificando proféticamente, que después de su muerte por crucifixión resucitaría este templo vivo desde el sepulcro.

22 Cuando resucitó de entre los muertos se acordaron sus discípulos que daba a entender entonces este hecho admirable y creyeron en la Santa Escritura que había profetizado la resurrección, y en el logos, que en este caso, había dicho Jesús.

23 Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre contemplando las señales y viendo los milagros que hacía.

24 Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos y de los conceptos finos de sus enseñanzas, porque él los conocía muy bien a todos, (es decir, la inestabilidad de sus caracteres y sus imperfecciones),

25 y no necesitaba que le informasen de nadie, porque él conocía y conoce muy bien qué había y qué hay en el interior de cada hombre.

 

Reflexiones y referencias, capítulo 2 Archimandrita Timoteo Kilifis

Αμήν, αμήν (Amín, amín): está 25 veces en el Evangelio de San Juan. Cuando se repite se refiere a una certeza y seguridad superlativa. Es adjetivo o partícula y significa verdadero, cierto y al final de la frase “así sea”.

1 en la boda: Quizá la boda fuera de algún pariente. Jesús con este milagro honró y bendijo la boda, no sólo como “necesidad física”, sino como un acontecimiento sagrado, basado en la ley de Dios, que apunta no sólo la perpetuidad del género, sino también que entre la mujer y el hombre co-caminen y se completen el uno con el otro para llegar a la zéosis o glorificación.

3 dice la madre: hay varios detalles que se entienden aquí. Como ama de casa, sabía que era una vergüenza que terminara el vino antes de que acabe el banquete. Conocía la difícil situación que se encontraron los amos de casa… y recurre a la potencia y energía increada de su hijo, que conocía que tenía. Cierto que Jesús en aquel momento actuó y contestó a su Madre como Dios, que tenía Sus “secretos” y está claro que la Santísima no conocía. Por eso la dijo: 4 Hay mujer, qué hay de común entre yo que soy el Mesías y tú; Es decir, tal como lo interpretan Zigavinós y san Juan Crisóstomo, él quiere separar este momento como Dios de otro momento como hombre. Por eso la llamó mujer y no madre.

9-11 Nos encontramos frente el principio de las señales, es decir, los actos y las increadas energías sobrenaturales de Cristo. El maestresala sin saber nada testifica que el vino es bueno. Los sirvientes saben que las tinajas están llenas de agua. El vino anterior se había terminado. Los hombres que participaron al milagro no conocían nada anteriormente. Es decir, que se ha hecho todo de tal manera para que no haya sospecha de arreglo anterior. Para que se glorifique Dios mediante Jesús y para que creyesen en él sus discípulos, quienes predicarían en todas partes a Cristo.

19 Destruid este templo…: Parece ser que puso la mano en su pecho y les habría dicho estas palabras, tal y como explica el evangelista da a entender su cuerpo. Es costumbre ya desde esta época llamar el cuerpo templo de la psique. Después de dos años, los judíos intentaron acusarle por estas palabras, mediante falsos testigos, queriendo demostrar que había blasfemado contra el templo. Pero no lo consiguieron.

20-21 Está claro que los judíos y los discípulos de Cristo no entendieron el significado y sentido de sus logos. Porque los primeros siendo viles, mal astutos utilizaron sus propias paranoias para condenar a Cristo, en cambio los discípulos cuando lo entendieron se sostuvieron y creyeron en Él. Los mismos hechos y las mismas frases bien o mal las utiliza también cada uno de acuerdo con el bien o mal contenido de su corazón.

22 se recordaron los discípulos: Es decir, habían logos suyos que inicialmente no los habían entendido y empezaron a entenderlos con la ayuda de él y el Espíritu Santo. Muchos acontecimientos y frases de nuestra vida tienen carácter retroactivo. Muchas veces son referencias del pasado y otras del futuro. Nuestra vida es uniforme y así debemos de examinarla para descubrir su profundidad.

 

Capítulo 3: 1-21 Conversación con Nicodemo. 22-36 Nuevo testimonio de Juan.

 

1 Había allí en Jerusalén entre los fariseos un hombre importante llamado Nicodemo, quien era magistrado del consejo de los judíos.

2 Éste vino por la noche y le dijo: Didáskalos, (Maestro), conocemos que tú viniste de Dios iluminado como maestro de las más altas verdades; Porque nadie puede hacer estos actos sobrenaturales, las señales, los milagros y las cosas maravillosas que tú estás haciendo, si Dios no está con él. (De ti, pues, esperamos que nos enseñes la manera que podremos adquirir los frutos de la realeza increada de Dios).

3 Respondió Jesús y le dijo: «Amín. Amín, de verdad en verdad te digo, el que no nazca de nuevo de arriba, del cielo, no podrá conocer, ver y disfrutar de la realeza (increada) de Dios.»

4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede renacer el hombre siendo viejo, si no puede volver a entrar otra vez en el vientre de su madre y nacer de nuevo?

5 Respondió Jesús: «De verdad en verdad te digo, el que no nazca de agua del bautismo y del Espíritu, no puede entrar en la realeza (increada) de Dios.

  1. Respondió Jesús: «De verdad en verdad te digo que: si uno no naciere espiritualmente del agua del bautismo y de la jaris (gracia energía increada) del Espíritu Santo, no puede ver ni entrar a la realeza increada de Dios, tampoco puede disfrutar de los frutos de ella.

6 Lo que es nacido naturalmente de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, Espíritu es.

  1. Lo que ha nacido de forma natural de cuerpo y carne esto también es natural, terrenal y carnal, es decir, está lleno de debilidades y no puede entrar en esta increada realeza espiritual. Y lo renacido del Espíritu Santo es espíritu, es decir, está convertido en existencia espiritualizada por y con la energía increada jaris y disfrutará de la realeza increada de Dios.

7 No te asombres de que te haya dicho: tenéis que nacer de lo alto.

  1. No te sorprendas porque te dije que tenéis que nacer de nuevo de la jaris, la energía increada del Espíritu Santo, la que desciende del cielo.

8 El viento sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes por dónde viene, a dónde va, ni a dónde llegará; Así es todo nacido del Espíritu. (El modo de este renacimiento es inconcebible, permanece misterio, pero la energía increada del Espíritu Santo es energetizante y operativa, y por sus resultados manifiesta y clara).

9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo es posible hacerse todo esto? (Es decir, realizarse este renacimiento espiritual).

10 Respondió Jesús y le dijo: «Tú eres maestro reconocido de Israel y ¿no sabes esas cosas? (Es decir, no conoces estas cosas que hablan las Escrituras).

11 Amín, amín, en verdad de verdad te digo, de lo que bien conocemos, de esto hablamos, y de lo que hemos percibido y contemplado, de esto testificamos. Pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio.

12 Si os he hablado de cosas terrenales que son fáciles de entenderlas y no me creéis, ¿cómo me vais a creer y aceptar si os hablara de altas verdades referidas a los misterios del mundo celeste?

13 Nadie ha subido al cielo sino el que descendió del cielo, el hijo del hombre, el Ὤν (on, existente, el ser, el que es, era y siempre es) que está en el cielo.

  1. Nadie de los hombres ha subido al cielo para aprender las cosas celestes y enseñaros estas verdades, sino sólo el que descendió del cielo y se encarnó haciéndose hijo del hombre, el cual mientras esté viviendo aquí en la tierra permanece siendo el Ὤν (on, existente, el ser, el que es, era y siempre es) en el cielo y en la tierra como Dios.

14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el hijo del hombre sea levantado;

  1. Tal y como Moisés en el desierto colgó alto la serpiente de cobre para que la vean con fe los Israelitas y sean salvados del veneno mortal de las serpientes del desierto, así, según el sabio plan de Dios, es necesario que sea colgado también encima de la cruz el hijo del hombre;

15 para que todo aquel que en él cree, gane y tenga la vida eterna; (y no sea condenado a la perdición eterna.)

16 Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo aquel que en él cree no perezca, sino que tenga vida eterna.

  1. Porque de tal manera Dios amó a los hombres del mundo hundido al pecado, hasta el punto de entregar, por muerte en la cruz, a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree tenga vida eterna y no sea autocondenado a la perdición eterna.

17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para juzgar y condenar al mundo, sino para que el mundo sea sanado y salvo por él, (mediante su sacrificio.)

18 El que cree en él, no es juzgado, pero el que no cree ya ha sido juzgado y auto-condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios, (el hombre incrédulo por sí sólo libremente se ha eliminado de la sanación y la salvación).

19 Y, ἡ κρίσις (i crisis) el juicio está en que la luz (increada) vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas del engaño que la luz, porque sus obras eran malas.

  1. Mas, ἡ κρίσις (i krisis), la crisis, el juicio está en que la luz (increada) vino al mundo, es decir, el Hijo y Logos de Dios vino al mundo, y los hombres entregaron su corazón a la oscuridad, a las tinieblas y al engaño, amando más las tinieblas que la luz increada, porque sus obras eran malas astutas.

20 Porque todo hombre que obra mal, odia y detesta la luz y no viene a la luz para que no sean reveladas y juzgadas sus obras malas.

  1. Porque todo hombre que obra mal y no está en metania -introspección, conversión arrepentimiento y confesión- aborrece y rechaza la luz increada y no viene a la luz para que sus obras malas no sean reveladas y reprendidas y remordimientos de su conciencia.

21 Pero el que obra la verdad, viene a la luz (increada), para que sea manifiesto que sus obras están hechas según el Dios.

  1. Pero el que obra y practica conforme con la verdad de Dios, viene a la luz increada y se acerca con confianza al Señor Jesús Cristo para que sea manifestada la calidad y el valor de sus obras y él mismo sea informado en su conciencia y confirmado por Él, que sus obras están hechas de acuerdo con la voluntad de Dios.»

22 Después de esto vino Jesús con sus discípulos en la región de Judea, y permaneció allí con ellos y bautizaba (a los que venían y estaban dispuestos a creer en él.)

23 Y Juan seguía bautizando también en la fuente de Ainón, cerca de Salin. Allí abundaba el agua y acudían muchos hombres a bautizarse,

24 porque Juan no había sido aún detenido y encarcelado.

25 Entonces surgió una discusión entre los discípulos de Juan y cierto judío acerca de la catarsis, (sanación, purificación) que daban a los hombres estos bautismos de los discípulos de Cristo y de Juan.

26 Y vinieron a Juan y le dijeron: Maestro el que estaba contigo al otro lado de Jordán, de quien tú diste testimonio sobre su misión, ahora está bautizando y todos acuden a él.

27 Juan le respondió diciendo: No puede el hombre recibir y apropiarse nada, sino le fuere dado del cielo (por Dios.)

28 Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, (el Crismado o el Mesías), sino que soy enviado (de Dios) delante de él, (para preparar a los hombres.)

29 El que tiene la novia es el novio; pero el amigo del novio el que está a su lado durante la boda y le oye, se alegra y goza mucho por las palabras de alegría del novio. Así pues, esta es mi alegría y el gozo completo en mí. (Cristo es el Novio y la Iglesia es la Novia).

30 Es preciso que él crezca y que yo mengüe.

  1. De acuerdo con el plan de Dios, por el que yo he sido enviado, aquel debe aumentar en influencia y doxa (gloria, luz increada) y yo disminuyendo de manera que no sigan a mí, sino a él.

31 El que viene de arriba, está por encima de todos. El que procede de la tierra es terrenal y habla de cosas terrenales; el que viene del cielo está por encima de todos.

  1. El que viene del cielo, es decir, el Cristo está por encima de todos. Aquel que es de la tierra y de padres terrenales como yo, habla sobre la voluntad y las obras de Dios como persona terrenal, es decir, imperfectamente. Pero aquel que viene del cielo, como es Jesús, es superior a todos.

32 Y lo que ha visto, oído y conocido perfectamente, esto predica y testifica (con absoluta certeza y claridad.) Pero su testimonio pocos, casi nadie lo recibe.

33 El que recibe su testimonio, pone su sello certificando que Dios es veraz.

34 Porque aquel a quien Dios ha enviado habla los logos de Dios; pues el Dios no da el Espíritu por medida.

  1. Porque aquel a quien Dios ha enviado, es decir, a Jesús Cristo, enseña y habla los logos de Dios infaliblemente, porque el Dios la iluminación y la energía increada del Espíritu Santo no se la ha dado limitada y con medida o por economía, como a los profetas, sino que a él se le dio en abundancia, permanente e ilimitada.

35 El Padre ama a su Hijo, y ha puesto en sus manos todas las cosas.

  1. Y esto porque el Padre ama a su hijo y desde que el hijo se hizo hombre, el Padre le ha entregado el poder para todo, de manera que pueda como hombre energetizar, operar y administrar todo para la sanación y salvación de los hombres.

36 El que cree en el Hijo tiene la vida eterna. Pero el que rehúsa creer en el Hijo y no obedece los logos de sus enseñanzas, no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.

  1. Así el que cree en el Hijo tiene desde la vida presente asegurada la vida eterna. Aquel que no cree en el Hijo y no obedece los logos de sus enseñanzas, no sólo no contemplará, ni heredará la vida bienaventurada y feliz, sino que la ira de Dios quedará permanente sobre él.

 

Reflexiones y referencias, capítulo 3 Archimandrita Timoteo Kilifis

Nicodemo: Juan se refiere tres veces a él, 7,50 y 19,39. Era miembro magistrado del consejo y maestro de la ley. A pesar de estas cualidades, no sabía qué quiere decir renacimiento. Su mente va enseguida al nacimiento natural. Esta conversación que se hizo en Jerusalén, es el núcleo central de la verdad cristiana.

  1. Noche: Nicodemo vino a Cristo durante la noche, porque tenía miedo a causa de la envidia y la enemistad que tenían los fariseos contra Jesús.
  2. Le llama enviado de Dios para instruir y enseñar Su voluntad a Israel. Quiere decir que es más prudente que los demás, que le creían como rey terrenal de Israel.

3-8. Si uno no naciere de nuevo de arriba: si no recibes el Espíritu Santo mediante el baño del renacimiento no puedes participar en mi δόξα (doxa, gloria, luz increada)… El que no ha nacido así no es posible ver y vivir la realeza increada de Dios. San Crisóstomo explica el renacimiento así: “Aquí mostrándose a sí mismo, manifiesta a la vez lo que uno ve, es decir, que son necesarios otros ojos, los espirituales, para que uno pueda ver a Cristo.” Definiendo el renacimiento diríamos que es un cambio radical del corazón y del carácter del hombre con la energía increada del Espíritu Santo y la libre voluntad del mismo hombre. El ser humano reconociendo su enfermedad espiritual, su pecaminosidad y su debilidad, solo entonces podrá sanarse y salvarse y aceptar las condiciones de la terapia, es decir, metania y fe. Así renace psíquicamente, se sana y se salva; se convierte en miembro del cuerpo de Cristo… “quien en Cristo es una nueva creación, lo antiguo todo ha pasado y todo se ha hecho nuevo” (2Cor 5,7).

5 de agua y espíritu: hasta entonces los judíos habían conocido dos bautismos. Uno era con el agua que bautizaban a los prosélitos nacionales que se convertían en la religión judía. Y el otro el bautismo de metania de Juan el Precursor, que bautizaba los judíos y los nacionales, para prepararlos, como decía, a recibir el Mesías y el bautismo del espíritu que les ofrecería Aquel. Como símbolo de este tercer y perfecto bautismo seguía siendo el agua como catarsis de la psique y del cuerpo, mediante el Espíritu Santo.

8 Compara la energía increada del Espíritu con el aire. Πνεύμα (Pnevma, espíritu) en helénico es άνεμος (ánemos, aire). Encuentra semejanzas de ellos, por ejemplo, la energía y el acto es totalmente libre, claro y manifestado, la fuente y el final de la energía es místico, secreto. Quiere ayudar a Nicodemo y a todos nosotros a que entendamos las realidades espirituales de la energía o energías increadas, y aunque existen y uno siente y ve sus resultados, estas no se ven. “Y encuentra para este propósito o finalidad el flujo del viento que no es un volumen somático-corpóreo, ni una cosa totalmente incorpórea, sino algo entre lo incorpóreo y lo corporal como es el soplo del aire,” como dice san Juan Crisóstomo.

11 Le dice indirectamente no cómo se hace la salvación, sino mediante quién. A la vez le habla sobre los fariseos, que no aceptan cambiar nada de los conocimientos comunes humanos, las cosas establecidas, sus tradiciones y sus intereses. Este era el gran peligro para la fe de las nuevas verdades. Este peligro también está actualmente. Aquel que cree que lo sabe todo, ¿cómo va a buscar la verdad?

13…el Ων (on), el ser, existente, el que está en el cielo. Aquí confiesa que el mismo es el anhelado Mesías, el sin principio ni fin Logos del Padre.

14 levantó la serpiente. (Num 21,4-9). Las serpientes venenosas que mordían los judíos en el desierto simbolizan y prototipizan los pecados que son la causa de la muerte (espiritual). La serpiente de cobre cuando la veían – después de su metania y ayuda de Dios- simboliza y prototipiza la Cruz que se elevó Cristo, ofreciendo salvación para el género humano. Pero generalmente el Antiguo Testamento es prototipo del Nuevo. Por eso se insiste persistentemente que el Nuevo Testamento no se interpreta correctamente si no se tiene en cuenta el Antiguo y viceversa, los dos se interrelacionan entre sí, para la sanación y salvación del género humano.

16 “tanto amó Dios al mundo…”. Este relato es el resumen de todo el Evangelio y el núcleo de nuestra sanación y salvación. Dios no quiso que el hombre pecador se pierda. Por su inmensa agapi-amor ofreció un sacrificio supremo, es decir, sacrificó su hijo unigénito. Así todos los hombres nacionales, judíos, viejos, jóvenes, ricos, pobres, blancos, negros etc., puedan sanarse y salvarse sin impedimentos ni dificultades. Pero deben querer los mismos hombres. ¡Todo el que cree tendrá la vida eterna…! ésta es la condición. Porque si no crees, ¿cómo te vas a salvar? Claro está que junto con la fe es necesario el cambio del corazón del fiel para hacerse “Nueva Creación en Jesús Cristo”, de manera que pueda entrar en la realeza increada de Dios y salvarse. Creer, pues, primero quiere decir que reconozco la Deidad de Cristo y Salvador del Mundo y segundo que estoy en metania, me convierto, me arrepiento y acepto la enseñanza de los Profetas y los Apóstoles, es decir, a Jesús Cristo como mi redentor. Esta es la base de la fe verdadera.

17 “para juzgar al mundo”: Los judíos creían que el Mesías juzgaría y condenaría todo el mundo de los nacionales y el pueblo escogido Israel sería ascendido. Pero aquí nos explica distintamente, de otra manera quién se salvará y quién se condenará, como también su agapi para todo el mundo.

18 “ya está juzgado”: Dice san Crisóstomo: “Tal y como el asesino cuando no ha sido juzgado y condenado por el juez, ya se ha condenado por la naturaleza de su propio acto, lo mismo también para el incrédulo. Adán el mismo día que comió el fruto del árbol murió también (espiritualmente), aunque estuvo vivo físicamente”.

30 “…él crezca y que yo mengüe”. Cristo es el Señor y la fuente de la catarsis. Y el mismo Juan el Bautista es el siervo. Esta actitud es la correcta para todo servidor de Dios. Nuestro Señor debe venir como rey en las psiques de todos los hombres y nosotros poco a poco ir retirándonos y olvidándonos…

35 A los profetas y a Juan, Dios les daba ciertas fuerzas y energías increadas “a medida”, es decir, bajo de unas condiciones, un lugar, una causa, una duración de vida etc. Pero a Cristo como era Dios no se limita de nada y el Padre le ha concedido todo el poder para todo. Él tomará la Novia-Iglesia y él es la vida de los creyentes eternamente.

 

Capítulo 4: 1-30 Diálogo con la Samaritana. 31-38 Conversación con sus discípulos. 39-42 La fe de los samaritanos. 43-54 Llegada a Galilea y terapia del hijo del oficial.

 

1 Cuando Jesús se enteró de que había llegado a oídos de los fariseos que él hacía más discípulos y bautizaba más que Juan

2 aunque el mismo Jesús no bautizaba, sino sus discípulos,

3 abandonó Judea y partió hacia Galilea.

4 Tenía que pasar por Samaria.

5 Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca a la heredad que Jacob dio a su hijo José.

6 Y allí existía el pozo de Jacob. Jesús como venía cansado del camino se sentó sin más al pozo; Era como la ora sexta, (cerca las doce del mediodía.)

7 Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber.»

8 Porque los discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida.

9 La samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy samaritana? Dijo esto, porque los judíos odiaban a los samaritanos y no querían tener ningún trato con ellos.

10 Respondió Jesús y le dijo: «si conocieras el regalo de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le pedirías y él te daría a ti agua viva.» (Es decir, le daría la energía increada Jaris-gracia  del Espíritu Santo que es el agua de fuente increada e inagotable, que como agua espiritual hace la catarsis, consuela, refresca y vivifica las psiques, haciéndolas brotar y fructificar las virtudes y las obras buenas, más los frutos espirituales del Espíritu Santo.)

11 La mujer le dijo: Señor, si no tienes con qué sacar el agua, y el pozo está hondo; ¿de dónde, pues, te viene y tienes esa agua viva?

12 ¿Acaso, eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y del cual bebió él mismo, sus hijos y sus ganados?

13 Respondió Jesús y le dijo: «Quien bebe de esta agua volverá a tener sed;

14 pero, el que beba del agua que yo le dé, no tendrá jamás sed, además, el agua que yo le daré se convertirá en agua manantial espiritual de fuente inagotable que siempre brotará regalándole vida eterna».

15 Le dijo la mujer: Señor dame de esta agua para que no sienta más sed ni tenga que venir aquí a sacarla.

16 Jesús le dijo la mujer: «Anda, llama a tu marido y vuelve aquí con él.»

17 Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Le dijo Jesús: «Bien has dicho que no tienes marido,

18 porque cinco tuviste, y al que tienes ahora no es tu marido legal; en esto has dicho la verdad.»

19 La mujer le dijo: Señor, de todo lo que me has revelado, veo y considero que tú eres profeta. (Y aprovecharé la ocasión para preguntarte de un asunto religioso serio).

20 Nuestros padres adoraron a Dios en este monte. Pero vosotros (los judíos) decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar a Dios, (¿tú como profeta que dices sobre esto?).

21 Jesús le dijo: «Mujer, créeme que está llegando la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

22 Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.

  1. Vosotros los Samaritanos habéis rechazado la mayoría de los libros del Antiguo Testamento y adoráis lo que conocéis muy poco. Los judíos adoramos lo que conocemos mejor que vosotros y los demás pueblos. Porque el Mesías quien dará la sanación y salvación de todos los pueblos proviene de los judíos.

23 Pero llega la hora, y ahora ya es, cuando los adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así son los adoradores que el Padre quiere.

  1. Pero viene la hora, y ya estamos en ella, en que los auténticos y verdaderos adoradores honrarán y harán culto lógico al Padre en espíritu y en verdad. No un culto típico y simbólico, sino con el nus (el espíritu del corazón de la psique) iluminado y el corazón psicosomático limpio y sanado, así quiere el Padre que sean los adoradores.

24 Dios es espíritu y los que le adoran han de hacerlo en espíritu y en verdad.

  1. Porque Dios es espíritu omnipresente, por eso ilimitado, no se limita en lugares. Y aquellos que le adoran deben de hacerlo con toda fuerza y energía de su voluntad, con toda su psique, con todo su corazón y mente, y con verdadera gnosis iluminada de él, y con el culto que le merece.»

25 Le dijo la mujer: Yo sé que vendrá el Mesías, que en helénico se llama Cristo; Y cuando él venga nos enseñará y aclarará todo.

26 Le dijo Jesús: «YoSoY, el que habla contigo.»

27 En esto llegaron los discípulos y se maravillaron de que hablaba con una mujer. Pero ninguno se atrevió a decirle: qué le estaba preguntando o por qué estaba hablando con ella. (Cosa que prohibían los rabinos de los judíos).

28 Entonces la mujer muy emocionada dejó su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente:

29 Venid a ver a un hombre que me ha adivinado todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?

30 Entonces los samaritanos salieron de la cuidad y venían hacia donde estaba Jesús.

31 Entre tanto los discípulos le insistían diciendo: Maestro come.

32 Él les dijo: «Yo tengo una comida que vosotros no sabéis ni habéis visto ».

33 Entonces los discípulos, (como no habían captado el significado de los logos del Señor,) se decían unos a otros: A lo mejor las horas que hemos faltado, alguien le habrá dado de comer.

34 Jesús les dijo: «Mi alimento es hacer la voluntad de aquel que me envió, y que acabe obra, (es decir, la sanación y salvación del hombre.)

35 ¿No decís vosotros que aún faltan cuatro meses para la siega? Pues yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos ya dorados para la siega.

  1. ¿No decís vosotros que aún faltan cuatro meses para la siega? Pues yo os digo que también existe la siega espiritual, en la que el logos de Dios puede fructificar en tiempo muy breve. Y para que os convenzáis, pues, alzad vuestros ojos y ved la multitud de samaritanos que están viniendo, además, los otros pueblos que están listos para venir. Estos son como los campos de personas lógicas, en los cuales aún no se ha sembrado el logos de la verdad, pero que están dorados, preparados ya para la siega. Así también en todas partes del mundo las psiques de los hombres ahora están maduras para recibir la sanación (es decir, la auténtica psicoterapia) y la salvación

36 Ya el que siega este campo recibe salario, se alegra y goza porque recoge fruto para la vida eterna, de modo que el sembrador se alegra y goza igual que el segador.

  1. Y el que siega en este campo espiritual, recibe su salario por el Señor y se alegra viendo su cosecha espiritual no sólo ahora aquí sino también en la vida futura, la eterna. Porque está llamando y reuniendo hombres para la vida eterna. Así también por la siembra espiritual que se hace ahora, yo el sembrador me alegro junto con vosotros que segaréis.

37 En este caso se cumple aquel dicho: Uno es el que siembra y otro el que siega. (Yo he sembrado y vosotros mis descendientes segaréis).

38 Yo os he enviado a segar lo que no trabajasteis; otros labraron, (yo y los profetas antes que yo) y vosotros os aprovecháis de su trabajo.

  1. Yo, el Señor del campo, os he mandado a segar lo que vosotros no habéis labrado; otros han labrado y sembrado, es decir, yo y los profetas, y vosotros entrasteis en sus labores para segar lo que no habéis sembrado.»

39 Muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él, por el testimonio de la mujer, que decía: Me ha adivinado todo lo que he hecho.

40 Entonces cuando vinieron los Samaritanos donde él, le rogaron que se quedase con ellos en su ciudad para siempre; y se quedó allí dos días.

41 y muchos más creyeron al escuchar sus logos.

  1. Y por las enseñanzas de sus logos que él mismo les instruyó, durante estos dos días, creyeron muchos más de los que habían venido al pozo rogándole que se quedara en su ciudad.

42 Entonces dijeron a la mujer: ya no creemos por las palabras que tú nos has dicho. Porque nosotros mismos hemos visto y escuchado, por lo tanto, estamos convencidos de que él es realmente el Sanador y Salvador del mundo, el esperado Mesías, el Cristo (o el Crismado).

43 Dos días después Jesús partió de allí y fue a Galilea.

44 Evitaba pasar por Nazaret, que se consideraba su patria particular, porque el mismo Jesús había afirmado que nadie es apreciado y valorado de sus patriotas y ningún profeta es estimado y honrado en su propia patria.

45 Cuando llegó a Galilea, los galileos le acogieron bien, porque habían visto los milagros que había hecho en Jerusalén durante la fiesta de la pascua. Porque ellos también habían ido a la fiesta.

46 Regresó, pues, otra vez a Caná de Galilea, donde él había convertido el agua en vino. Había allí un cortesano del rey Herodes, cuyo hijo estaba enfermo en Capernaum.

47 Éste al oír que Jesús había venido desde Judea a Galilea, salió a su encuentro y le suplicó que fuera a curar su hijo, que estaba a punto de morir.

48 Jesús le dijo y también lo oyeron los que estaban allí: «Si no veis milagros, señales y portentos que manifiestan la potencia de Dios, no creéis.»

49 Le dijo el cortesano: Señor, venga rápido a Capernaum, antes que se muera mi hijo.

50 Jesús le dijo: «Vete hacia allí, tu hijo vive». El hombre creyó al logos que le dijo Jesús y se fue hacia allí.

51 Cuando bajaba, salieron al encuentro sus siervos, y le dijeron que su hijo vivía.

52 Entonces les preguntó la hora en que había empezado a mejorar y ellos le contestaron: Ayer a la una de la tarde le dejó la fiebre.

53 Conoció pues el Padre del hijo enfermo que aquella misma era la hora en que Jesús le dijo: “Tu hijo vive” y creyó él con toda su casa.

54 Este fue el segundo milagro que hizo Jesús al ir de Judea a Galilea. (El primero fue la conversión del agua en vino en la boda de Caná.)

 

Reflexiones y referencias, capítulo 4 Archimandrita Timoteo Kilifis

1 Fariseos: (Ver también Mat 3,7) se molestaron de Jesús más que con Juan el Precursor. Porque les criticó duramente y predicaba lo contrario de lo establecido por ellos. El Señor aunque se destinaba para el sacrificio, siempre evita a molestarlos mucho y se aleja de ellos, porque quiere llegar a tiempo para cumplir con todo lo debido antes que sea detenido. Así les da la oportunidad de manifestar toda su maldad. Pero respetando la libertad de ellos, finalmente, les da oportunidades para que se salven. Pero ellos, nada de nada.

5 Sijar, o Sikem o Síkima, después Neápolis y ahora Nablús. Se encuentra entre los montes Evós y Garizín. Era la capital de los Samaritanos y muy famosa, porque allí se reveló por primera vez Dios a Abraham y allí Jacob excavó el pozo de agua, puso la tienda de cabaña y construyó el altar. Allí estaban los sepulcros de Josef y de los padres de los judíos.

9 mujer samaritana: La sed, el hambre y el cansancio, no impiden a empezar de inmediato la obra de salvación de la psique, aunque sea una mujer desconocida y pecadora de los samaritanos, que los judíos detestaban como tránsfugas de la religión. Le dice las verdades serias como a Nicodemo, porque no hace distinciones como hacían sus compatriotas judíos.

No se trataban: no se comunicaban entre ellos libremente, porque son de origen Asirio, además de eso los equiparaban con los nacionales y la Ley les prohibía tener trato con ellos. Pero Jesús vino para abolir las distinciones y destruir tabú de siglos…

12 de nuestro padre Jacob: Los samaritanos descendían de Israelitas y Nacionales (2º Re 17,24). Así en este caso se hacían llamar descendientes de Jacob de las naciones.

25 Aquí vemos que los samaritanos estaban enseñados por el Pentateuco y esperaban al Mesías. Además, el Pentateuco se había extendido también en otros pueblos, conceptos del Pentateuco, encontramos escritos y orales en sus tradiciones. Aún en pueblos asiáticos.

26 YoSoY: Cristo le dijo con franqueza inmediatamente lo que no confesaba a los judíos e intentaba que fuera comprendido indirectamente mediante profecías y otros avisos que se cumplían en su persona. Eso se hizo, como dice san Crisóstomo, porque era una mujer pobre, sin estudios e inexperta de las escrituras e imparcial. Cuando más puro de la psique eres más fácil comprendes las verdades sublimes. Al contrario los listos las niegan.

28-30 Samaritana: Al contrario que Nicodemo, ella corre sin miedo a predicar como Apóstol. “El Dios ha escogido los insignificantes del mundo para avergonzar a los sabios”. Y se hizo igual que Apóstol durante el Pentecostés con el nombre de Fotiní (Iluminada), predicó en varios países y en Roma. Fue y es muy milagrosa y por Nerón tuvo muerte por martirio, igual que sus 5 hermanas y sus 2 hijos. La festejamos 26 de febrero y el Domingo de la Samaritana.

 

Capítulo 5: 1-15 La terapia del paralítico en Bitsesdá. 16-18 Acusaciones maliciosas del congreso. 31-42 El valor de sus obras y el testimonio del Padre. 43-47 La causa de la incredulidad de los judíos.

 

1 Después de esto había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén.

2 Allí en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas de la muralla, había un estanque de agua, llamada en hebreo Bithesdá, el cual tiene cinco pórticos.

3 En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua;

4 Porque el Ángel del Señor descendía de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua y el primero que bajaba y tocaba el agua después de la agitación, quedaba sano de cualquier enfermedad que padeciese.

5 Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo;

6 Cuando Jesús le vio yaciendo en el suelo y supo que llevaba mucho tiempo así, le dice: ¿Quieres curarte?

7 Respondió el enfermo: “Sí, quiero Señor, pero no tengo a nadie que al moverse el agua me meta en el estanque, y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo”.

8 Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y anda.»

9 Al instante quedó el hombre sano y tomó su camilla y se fue caminando. Aquel día era sábado.

10 Y los judíos decían al hombre que había sido sanado: “Es sábado y no te es lícito llevar la camilla”.

11 Él les respondió: El que me curó me dijo: Coge tu camilla y anda.

12 Ellos le preguntaron: ¿Quién es el hombre que te dijo: toma tu camilla y anda?

13 Pero el curado no sabía quién era, porque Jesús había desaparecido entre la muchedumbre que allí había.

14 Más tarde, Jesús le encontró en el templo, y le dijo: «Mira, estás curado, no vuelvas a pecar más para que no te suceda algo peor.»

15 Se fue el hombre y dijo a los judíos que le había curado Jesús.

16 Por eso los judíos perseguían a Jesús y buscaban matarle, porque hacía estos milagros en sábado.

17 Pero Jesús les contestó: «Mi padre trabaja continuamente y yo también como él.»

  1. Pero Jesús respondió a los judíos los pensamientos que tenían en sus mentes contra él: «Mi Padre trabaja sin cesar, porque no sólo creó al mundo sino también lo gobierna. Además, yo su Hijo, también trabajo continuamente para la sanación y salvación de los hombres, ni siquiera el sábado interrumpo mi obra.»

18 Por eso los judíos con más ahínco buscaban matarle, porque no sólo quebrantaba la ley judaica del sábado, sino que decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

19 Respondió Jesús y les dijo: «Amín, amín, en verdad de verdad os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo que no vea hacerlo el Padre; y todo lo que el Padre hace, lo hace igualmente el Hijo, (de modo que es común la voluntad, la fuerza y la energía increada del Padre y del Hijo).

20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y le mostrará aún obras mayores que estas, de tal manera para que os asombréis.

21 Como el Padre resucita a los muertos y les hace revivir, así también el Hijo tiene poder ilimitado y puede dar vida a quien quiere.

22 El Padre no juzga ni condena a nadie, sino que todo el poder de juzgar lo ha entregado al Hijo;

23 Para que todos honren al Hijo, como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que le envió al mundo.

24 Amín, amín, en verdad de verdad os digo: el que escucha el logos de mi enseñanza y cree en el Padre que me ha enviado, éste ha ganado la vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte (espiritual del pecado) a la vida eterna.

25 Amín, amín, en verdad de verdad os digo: viene la hora, y en ella estamos, en que los hombres muertos (espiritualmente) escucharán la voz del Hijo de Dios y los que escuchen y acepten los logos de su enseñanza vivirán (por los siglos de los siglos cerca de Dios).

26 Como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo tener vida en sí mismo.

  1. Como el Padre tiene la vida increada eternamente en su interior y es la fuente increada de la vida, así también al Hijo, quien se ha hecho hombre de modo único dentro en toda la creación, tiene en su interior la vida y la transmite también a los demás.

27 Y le ha dado poder para juzgar y actuar como Juez, ya que él es el Hijo del hombre, (el Logos e hijo unigénito que se ha hecho hombre y es Juez de los hombres).

28 No os extrañéis de esto, porque llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz;

  1. No os asombréis de todo esto que os he dicho. Ocurrirán cosas aún más admirables que estas, porque llegará la hora en que todos los muertos que en aquel momento estén en los sepulcros oirán la voz del Hijo de Dios y los ordenará a resucitar;

29 y saldrán fuera, y los que han obrado bien, pasarán a la resurrección de la vida eterna y feliz. Y los que han obrado mal, para la resurrección de juicio y condena.

30 Yo no puedo hacer por mí mismo nada; según lo que oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque yo no busco hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.

31 Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, diríais que mi testimonio no es verdadero;

32 pero es otro el que da testimonio de mí, y yo sé que el testimonio que da de mí es verdadero.

  1. Pero es otro el que testifica de mí, es mi Padre celestial, al que yo conozco perfectamente y yo sé que es verídico el testimonio que da de mí.

33 Os recuerdo que enviasteis mensajeros preguntar a Juan el Bautista y él dio testimonio de la verdad (trascendental).

34 Pero yo no dependo del testimonio de ningún hombre, digo estas cosas para que os salvéis.

  1. Pero yo no necesito el testimonio de ningún hombre, aunque éste sea Juan el Bautista, el mayor de los profetas, yo tengo el testimonio del Padre directamente. Pero os digo esto para que os convenzáis de Juan, que le consideráis hombre de vuestra confianza, y así encontraréis la sanación para que os salvéis.

35 Aquel era simplemente la lámpara, que el Espíritu Santo encendió y alumbraba. Y vosotros quisisteis recrearos por un tiempo en la luz de su enseñanza.

36 Pero yo tengo testimonio mayor que el de Juan, y este testimonio son los maravillosos milagros, que el Padre me ha encargado a realizar (como encarnado Logos e Hijo Suyo.) Estas obras, pues, que yo realizo, dan testimonio sobre mí, de que el Padre me ha enviado al mundo.

37 Y el Padre que me ha enviado, es el que ha dado también testimonio de mí (desde mucho tiempo, a través de la Santa Escritura.) Pero vosotros nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su forma,

38 tampoco el logos de su enseñanza, que está en la Escrituras, lo tenéis estable en vuestro interior, porque no creéis al que él ha enviado.

  1. Porque la enseñanza del logos de Dios que está en la Santa Escritura no habéis aceptado con todo vuestro corazón, de modo que habite permanentemente en vuestro interior. La demostración es que no creéis en él, es decir, al Padre que me ha enviado al mundo.

39 Escudriñad, estudiad las Escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna, ellas son las que dan testimonio de mí.

  1. Escudriñad, investigad y estudiad las Escrituras y esforzaos a concebir, percibir y entender profundamente los conceptos de ellas. Porque vosotros os quedáis en la letra y el exterior de las Santas Escrituras y creéis que con una simple lectura tenéis vida eterna. Pues, ellas mismas son las que dan testimonio de mí;

40 Y vosotros no queréis venir a mí para tener vida eterna, (a pesar del testimonio de las Escrituras.)

41 Yo no busco recibir doxa-gloria de los hombres.

42 Pero os conozco tan bien y he visto que no tenéis en vuestro interior la verdadera agapi (amor desinteresado, energía increada) de Dios.

43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y vosotros no me recibís; si otro viene usurpando mi nombre, a ése le recibiréis.

  1. Esto se testifica por el hecho que, mientras yo he venido en nombre del Padre, vosotros no aceptáis ni creéis en mi divina misión y enseñanza. Pero si viniere algún pseudomesías usurpando mi nombre y se moviera por su propia egolatría y vanagloria, aquel lo aceptaríais porque estaría halagando vuestras debilidades y vuestros pecados.

44 ¿Cómo podéis creer vosotros en la verdad, puesto que buscáis y recibís doxa-gloria u opinión y honores los unos a los otros y no buscáis la verdadera doxa (gloria, luz increada) y logos que viene del único Dios?

45 No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa y éste es Moisés, en quien tenéis puesta vuestra esperanza.

46 Porque si creyeseis en Moisés, creerías en mí. Porque sobre mi venida él escribió, y de mí proyectó y prototipizó muchas cosas.

47 Pero si no creéis en sus escritos, ¿cómo creeréis en mis logos?»

 

Reflexiones y referencias, capítulo 5, Archimandrita Timoteo Kilifis

  1. Desapareció: Zigavinós dice: desapareció místicamente dentro del mundo, para evitar la admiración y los elogios y para cortar la envidia de los ingratos.

19-21 Jesús que es el Logos e Hijo de Dios se confiesa y les demuestra la igualdad y la unión que hay entre él y el Dios, al cual llama su padre. Dios le ama y no le guarda nada secreto, “así en ellos todas las cosas que están según el modo de Dios son comunes” (Zigavinós).

25…los muertos oirán… Podemos entender como muertos: 1) los muertos espiritualmente que escucharán su kerigma y se convertirán y se salvarán. 2) los muertos físicamente que con su voz les llama y les resucita, por ejemplo, a Lázaro… 3) todos los muertos resucitarán y serán juzgados de manera que sólo Dios conoce.

30 Mi unión con Dios Padre es perfecta. No como de un profeta sino como yo, hijo de Dios, que tengo la misma voluntad con el Padre. (Aquí habla de primera persona). Todos estos puntos son de máxima atención. El misterio de la deidad Trinitaria requiere mucha fe y gran humildad para que sea vivido en nuestro interior.

34-37. La ley de Moisés requería doble testimonio. Por eso Jesús aquí proclama 1) el testimonio de Dios, 2) sus obras e inmediatamente 3) el testimonio de Juan. Después en poco al 39 y 46 añadirá 4) el testimonio de los profetas y 5) el de Moisés. Pero desgraciadamente ellos abrían típicamente las Escrituras, veían la letra y no la misericordia increada como agapi (amor desinteresado y energía increada) de Dios.

35 La enseñanza para los hebreos, los helenos y romanos se compara como luz. Los que han escuchado a Juan sintieron gozo de su enseñanza, pero provisionalmente, porque tenía como propósito a indicarles el Cristo. Pero como ellos no le escucharon y no creyeron en Cristo, entonces esta luz provisional no les sirvió de nada.

 

Capítulo 6: 1-15 Multiplicación de los panes y los peces. 16-21 Jesús camina sobre las aguas. 22-59 El pan de la vida. 60-66 El retiro de algunos discípulos. 67-71 La confesión de Pedro.

 

1 Después de esto Jesús pasó al otro lado del mar de Galilea, el llamado Tiberiades,

2 y le seguía una gran multitud, porque veían los prodigios y los milagros que hacía en los enfermos.

3 Entonces subió Jesús a un monte y se sentó allí con sus discípulos.

4 Y se acercaba la pascua, la fiesta de los judíos.

5 Jesús alzó los ojos y contemplando la gran multitud que había venido a él, le dijo a Felipe: ¿De dónde y con qué dinero compraremos pan para que coman éstos?

6 Esto se lo decía en broma para probarle, porque él sabía lo que iba a hacer.

7 Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno reciba un trozo.

8 Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro;

9 Hay aquí un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es esto para tantos?

10 Entonces Jesús le dijo: Mandad que se sienten y se acomoden la gente; Había en aquel sitio mucha hierba verde, porque era primavera. Se acomodaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil varones.

11 Tomó entonces Jesús los panes, y dando gracias al Padre, los repartía a los discípulos y ellos a la vez a los hombres que estaban acomodados y lo mismo de los peces, y les dio todo cuanto querían.

12 Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: Recoged los trozos sobrantes, para que nada se pierda.

13 Recogieron pues, y llenaron doce cestas de trozos de los cinco panes de cebada que sobraron de los hombres que habían comido.

14 Aquellos hombres viendo el milagro que había hecho Jesús, decían: Este verdaderamente es el Profeta que había de venir al mundo, (según la profecía de Moisés.)

15 Jesús dándose cuenta de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo.

16 Al anochecer descendieron sus discípulos al mar,

17 y subiendo en una barca, se dirigían al otro lado del mar, hacia Capernaum. Había oscurecido y Jesús aún no había venido con ellos.

18 Y el mar estaba alborotado por el fuerte viento que soplaba.

19 Habiendo, pues, remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba ya a la barca, y tuvieron mucho miedo.

20 Pero él les dijo: YoSoY, no temáis;

21 Cuando confirmaron que era el maestro, quisieron recogerlo en la barca, pero al instante la barca tocó tierra en el lugar donde se dirigían.

22 El día siguiente, la gente que había quedado al otro lado del mar, notó que allí no había más que una sola barca, y que Jesús no había subido en ella con sus discípulos, sino que éstos se habían marchado solos.

23 Entretanto, llegaron de Tiberiades otras barcas y atracaron junto al lugar donde habían comido el pan multiplicado (por la divina efjaristía y el milagro) del Señor.

24 Y cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron en las barcas y fueron a Capernaum en busca de Jesús.

25 Y halándole al otro lado del mar, le dijeron: Maestro, ¿cuándo has llegado aquí?

26 Respondió Jesús y les dijo: «Amín, amín, de verdad en verdad os digo, vosotros me buscáis no porque habéis visto los milagros, sino porque ayer comisteis de los panes y os saciasteis.

  1. De verdad en verdad os digo que vosotros me buscáis porque habéis comido de los panes y os habéis saciado y otra vez queréis que os dé bienes materiales. No me buscáis por los milagros que habéis visto y os han convencido sobre mi misión divina y la verdad sanadora y salvadora de mi enseñanza, para que seáis beneficiados espiritualmente.»

27 Trabajad, no el alimento material que es provisional y perecedero, sino el alimento espiritual que permanece y asegura a vida eterna, el que el Hijo del hombre os dará; porque este alimento espiritual el Dios Padre lo ha acreditado y sellado para la vida eterna a través de los milagros del Hijo.

28 Le preguntaron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica y hacer las obras que Dios quiere?

29 Respondió Jesús y les dijo: «Esta es la obra que Dios quiere que hagáis, que creáis en aquel que él ha enviado.»

30 Ellos le dijeron: Pues tú ¿qué señales y milagros haces que demuestran tu misión, para que veamos y te creamos? ¿Qué obra sobrenatural realizas?

31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito en los salmos: “Les dio a comer pan del cielo.”

32 Respondió Jesús y les dijo: «Amín, amín, de verdad en verdad, yo os digo que Moisés no os ha dado el verdadero y eterno pan del cielo, sino el material, (que es prototipo del pan espiritual.) Mi Padre, pues, quien entonces por Moisés os dio aquel pan material, ahora os da el verdadero pan celestial y espiritual.

33 Porque el verdadero pan de Dios es el que baja del cielo y da vida (infinita y eterna) a todo el mundo.»

34 Entonces le dijeron: Señor danos siempre de este pan.

  1. Después de estos logos del Señor y sin que ellos haber captado lo que les había dicho, le dijeron: Señor danos siempre este pan, tal y como se daba diariamente a nuestros padres.

35 Entonces Jesús les dijo: «YoSoY el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá más hambre; y el que cree en mí nunca tendrá sed;

  1. Yo Soy el pan que transmite la verdadera vida con la comunión de mi cuerpo y sangre, como también con mi enseñanza y la jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo. Aquel que por la metania y la fe viene a mí no pasará hambre espiritual y el que cree en mí jamás tendrá sed espiritual. Además, encontrará descanso y alivio espiritual en su corazón y en su psique.

36 Pero ya os he dicho que, aunque me habéis visto, no creéis;

  1. Pero ya os he dicho que a pesar de haberme visto quién yoSoy y me testifico con mis milagros, vosotros no creéis que soy el Mesías.

37 Todo ser lógico que el Padre me dé, vendrá a mí (se convertirá en mi discípulo y se salvará.) Y al que venga a mí no lo rechazaré, ni lo despreciaré, ni tampoco lo echaré fuera.

38 Porque he descendido del cielo y estoy ya en la tierra como hombre, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de aquel que me ha enviado.

39 Y esta es la voluntad del Padre que me ha enviado: que yo no pierda ninguno de todos los que él me ha dado, sino que les resucite gloriosamente aquel ésjato-último gran día (de mi Parusía-Presencia y Juicio universal.)

40 Y esta es la voluntad de aquel que me ha enviado, que el que contemple al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna y yo le resucitaré en el último día.

  1. Y esta es la voluntad de aquel que me ha enviado al mundo, que el que tenga los ojos de su psique limpios y purificados contemple al Hijo y crea en Él y tenga ya desde la vida presente la eterna y yo le resucitaré gloriosamente en el ésjato-último día del Juicio.»

41 Los judíos entonces indignados gemían, murmuraban y criticaban a Jesús porque había dicho: «YoSoy el pan que descendió del cielo.» (Por consiguiente, no he nacido como han nacido los demás hombres).

42 Y decían: ¿No es éste el Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo dice ahora éste: que del cielo he descendido?

43 Jesús respondió y les dijo: No murmuréis indignados y dejad de criticar entre vosotros. (Vuestros gemidos son resultado de vuestra incredulidad.)

44 Nadie puede venir a mí, si el Padre que me envió no lo atrae (con su energía increada jaris-gracia); y yo lo resucitaré en el ésjato-último gran día del juicio.

45 Esto está escrito en los libros proféticos: “Todos aquellos que creerán al Mesías serán enseñados por Dios.” Todo el que escucha (en su corazón) la voz de mi Padre, recibe su iluminación y enseñanza, aprende la verdad y viene a mí.

46 No que alguno haya visto al Padre, sino sólo el Ων el ser, (el existente, el que está, existe siempre en Dios) que vino de Dios, éste ha visto al Padre.

47 Amín, amín, en verdad de verdad os digo, el que cree en mí tiene ya desde la vida presente la vida eterna.

48 YoSoY el pan de la vida.

48.YoSoY el pan que transmite la vida real. Tal y como el pan material refuerza y propaga la vida física, lo mismo también yo con mi enseñanza y con mi cuerpo vivifico y alimento vuestras psiques.

49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.

50 Pero este pan que yo os digo ahora que desciende del cielo, tiene incalculable fuerza y energía (increada) de modo que el que lo coma no muera espiritualmente, (sino que disfruta mediante él la vida eterna.)

51 YoSoY el pan vivo que descendió del cielo; si uno come de este pan vivirá para siempre; y el pan que yo les daré es mi sarx (cuerpo y sangre), que yo ofreceré como sacrificio para la vida del mundo.

  1. YoSoY el pan, que en mi interior tengo la vida que también la transmito a los demás, y quien ha bajado del cielo; si uno come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les daré es mi sarx (cuerpo y sangre) o mi hipostasis (base substancial) física humana que la ofreceré como sacrificio para el despertar espiritual, la sanación y salvación de todo el mundo.

52 Entonces los judíos disputaban entre sí diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su sarx o cuerpo físico y a la vez permanecer pan vivo?

53 Jesús les dijo: Amín, amín, de verdad en verdad os digo que, si no coméis la sarx (cuerpo y carne) del hijo del hombre y no bebéis su sangre, a través del misterio de la divina Efjaristía, no tendréis vida en vosotros;

54 El que come mi sarx y bebe mi sangre, mediante el misterio de la divina Efjaristía, tiene vida eterna y yo lo resucitaré al esjato-último gran día del juicio.

55 Porque mi sarx es verdadera comida espiritual y mi sangre es verdadera bebida espiritual.

56 El que come mi sarx y bebe mi sangre en mí permanece y yo en él.

  1. Cada uno que come mi sarx y bebe mi sangre, se une conmigo en un cuerpo espiritual, de modo que éste permanece dentro de mí y yo en su interior y se convierte en templo mío.

57 Y como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

  1. El fruto que disfrutará de esta unión será la vida eterna. Así como el Padre me envió al mundo, quien tiene por sí mismo la vida increada y es la fuente increada de la vida, y yo como hombre también tengo la vida eterna, puesto que me la ha dado el Padre y vivo por Él; lo mismo aquel que comulga, mediante el misterio de la divina Efjaristía, vivirá porque recibirá de mí la vida eterna.

58 Este es el pan que descendió del cielo; no como el maná que comieron los padres en el desierto y murieron. El que come este pan resucitará gloriosamente y vivirá eternamente.

59 Estas cosas dijo en la sinagoga de Capernaum enseñando la multitud.

60 Luego, muchos de sus discípulos al oír estos logos dijeron: Son duros estos logos ¿quién puede oírlos y creerlos? Esto que dice escandaliza, es inadmisible.

  1. Muchos de sus discípulos al oír estos logos dijeron: son muy duros y repulsivos estos logos, ¿quién puede escucharlos y creerlos? Es inadmisible lo que está diciendo. ¿Quién puede escuchar apaciblemente, sin exasperarse, cuando se presenta como obligatorio comer carne humana?

61 Conociendo Jesús en sí mismo, por su divina gnosis, que sus discípulos gemían y murmuraban sobre esto, les dijo: ¿Esto que he dicho os escandaliza y perturba vuestra fe?

62 Pues, ¿qué sería si vierais al Hijo del Hombre ascender a donde estaba antes?

  1. Pues, ¿qué sería si vierais al Hijo del Hombre subir, por la Ascensión, a donde estaba antes de encarnarse? ¿Entonces creerías a este acontecimiento que se oye por primera vez?

63 El espíritu es el que da vida. La sarx, (cuerpo y carne) no sirve para nada. Los logos que yo hablo y enseño son espíritu y vida, por eso transmiten vida.

  1. Os habéis escandalizado porque os he dicho que tenéis que comer mi sarx, cuerpo y carne, para tener la vida eterna. Para mayor aclaración os añado también lo siguiente: El divino espíritu es el que vivifica. Mi sarx da la vida eterna, porque se ha concebido por el vivificante Espíritu Santo y en ella habita el Espíritu. Cualquier otra sarx como no habita la deidad, no sirve para nada. Y los logos que yo os hablo y enseño, como son espíritu de Dios, dentro de ellos está el espíritu, por eso tienen y transmiten vida.

64 Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque conocía Jesús desde el principio quiénes eran los que no creían y quién le había de entregar.

65 Y dijo Jesús: “Por esto os dije que ninguno puede venir a mí, seguirme o seguir mi fe, si este carisma no fuere concedido del Padre.

  1. Y decía que: porque conozco que algunos de vosotros se tambaleará la fe y no permanecerá hasta el final, por esto os dije que ninguno puede venir a mí, seguirme o seguir mi fe; porque nadie puede sentir en su interior que YoSoY el Sanador, Salvador y Redentor y con esta fe venir hacia a mí, si esto no es concedido de mi Padre.

66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, a sus casas y a sus trabajos, y ya no le seguían.

67 A causa de esto dijo Jesús a los doce: «Queréis acaso iros también vosotros.»

68 Entonces respondió Simón el Pedro: Señor ¿a quién vamos a seguir? Tú tienes logos que transmiten y dan vida eterna.

69 Y nosotros hemos creído y tenemos conocimiento por experiencia personal que tú eres Cristo, el Hijo del Dios viviente.

70 Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce? Sin embargo, uno de vosotros es un diablo, es decir, diabólico, el que sirve las indicaciones del diablo.

71 Hablaba de Judas el Iscariote hijo de Simón; porque éste era el que al futuro le iba a traicionar y a entregar, y era uno de los doce.

 

Reflexiones y referencias, capítulo 6. Archimandrita Timoteo Kilifis

  1. Mínimo 15.000 a 25.000 personas si tenemos en cuenta que cada familia había como mínimo de 3 a 5 personas.

12 El Señor aquí enseñó también la economía a sus discípulos y a todos nosotros. El orden por el que se hizo el milagro evita cualquier suposición.

14 …viendo el milagro que había hecho Jesús: El milagro de alimentar cinco mil hombres lo relatan todos los evangelistas. Juan lo describe como una representación que se hizo para que sus logos sean más comprensibles y después les dijo que el mismo es “el pan de la vida”. El evangelista al principio habló para el Hijo de Dios y Logos de Dios. Ahora habla sobre el Hijo del hombre, que es la encarnación de la vida del mundo, porque él se sacrificará y venciendo la muerte volverá para dar a los hombres la vida eterna.

19 Se ve que los discípulos le esperaban hasta la noche y después decidieron partir. Y cuando habían cruzado más que la mitad del lago, entonces de repente se les acercó el Señor para ayudarlos, porque peligraban.

22 El mundo había observado todo lo que había ocurrido, sin saber del milagro de la noche.

25 Como no encontraron a Jesús allí donde ellos se encontraban y se había hecho el milagro de los panes, salieron con las barcas y vinieron a la región de Capernaum y cuando le encontraron enseñando en una sinagoga, extrañándose le preguntaron: ¿Cuándo has llegado aquí? Con el sentido que cómo y cuando pasó el lago puesto que no tenía barca. Así que se encontraron ante a otro milagro.

 

Capítulo 7: 1-9 La duda de los hermanos de Jesús. 10-15 Jesús en Jerusalén en la fiesta de las Tiendas. 16-36 Apología sobre su enseñanza. 37-43 La promesa del Señor sobre el Espíritu Santo. 44-53 Intento de detención.

 

1 Después de estas cosas, andaba Jesús en Galilea; pues no querría andar por Judea, porque los judíos buscaban para matarle.

2 Entonces estaba acercando la fiesta judía las Tiendas;

3 Le dijeron sus hermanos: Sal de aquí y vete a Judea para que también tus discípulos de allí vean las obras milagrosas que haces.

4 Porque nadie actúa en secreto cuando quiere ser conocido. Puesto que haces estas cosas date a conocer y revélate a todo el mundo. (Se refiere también a la gran multitud de gente que a causa de la fiesta vendrían en Jerusalén.)

5 Se comportaban así sus hermanos, porque aún ni siquiera ellos creían en él, (es decir, que él era el Cristo, el Mesías).

6 Entonces Jesús les dijo: «Aún no ha llegado mi tiempo, para revelarme como Mesías, sin embargo vuestro tiempo siempre está presto.»

  1. Entonces Jesús les dijo: «Mi tiempo que está predefinido por mi Padre para revelarme en Jerusalén como Mesías, aún no ha llegado. Pero vuestro tiempo para subir en Jerusalén como peregrinos siempre está presto.»

7 El mundo no puede odiar a vosotros, pero a mí me odia porque yo testifico y revelo que sus obras son malas astutas.

  1. El cosmos-mundo, es decir, el hombre pecaminoso y mal astuto, no puede odiar a vosotros, pero a mí me odia porque yo revelo y testifico que sus obras son malas astutas. Pues, cuando yo vaya a Jerusalén me matarán.

8 Vosotros subid a la fiesta, yo no subo todavía en esta fiesta, porque aún no se ha cumplido mi tiempo, (aún no ha llegado la hora del gran sacrificio).

9 Dicho esto, se quedó en Galilea.

10 Una vez que sus hermanos habían subido a la fiesta en Jerusalén, entonces él también subió a la fiesta, no públicamente, ni en compañía, sino como de incógnito, en secreto.

11 Y le buscaban los judíos en la fiesta y decían: ¿Dónde está ése?

12 Y había gran murmullo y comentarios acerca de él entre los distintos grupos de la multitud. Unos decían que es bondadoso y bueno, otros que no, sino que engaña al pueblo fiel.

13 Sin embargo, nadie hablaba pública y abiertamente de él, por miedo a los soberanos judíos, quienes odiaban a Jesús y perseguían a sus seguidores.

14 Mediada ya la fiesta, es decir, durante el cuarto día, subió Jesús al patio del templo y enseñaba públicamente las multitudes.

15 Los judíos se quedaban sorprendidos y maravillados, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras sin haber estudiado (en ninguna escuela rabínica)?

16 Jesús les respondió y dijo: “Esta enseñanza no es mía, sino de aquel que me ha enviado.

  1. Jesús les respondió y dijo: “Esta enseñanza no es mía, ni tampoco humana, como es la que enseñan los rabinos en sus escuelas, sino de aquel que me ha enviado.

17 El que realmente quiere hacer la voluntad de Dios conocerá por su propia experiencia si mi enseñanza proviene de Dios o si hablo por mi propia cuenta y enseño invenciones mías.

18 El que enseña y habla por su cuenta, busca su propia doxa-gloria; pero aquel que busca la doxa-gloria del que le ha enviado es veraz en todo lo que dice, porque se mueve por motivos desinteresados y en él no hay pecado, injusticia e infracción de la ley.

19 ¿No os ha dado Moisés la ley y ninguno de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis matarme? (Puesto que el sexto mandamiento claramente prohíbe la muerte.)

20 La gente contestó: Tú estás poseído de demonio, ¿quién procura matarte?

21 Jesús respondió y les dijo: Una obra he hecho y todos os maravillasteis.

  1. Una obra he hecho, sané al paralítico y todos os maravillasteis. También os sorprendisteis y enfadasteis porque habéis creído que he abolido el mandamiento del sábado.

22 Moisés os ha dado la circuncisión. No porque sea impuesta de él, sino tradición de vuestros ancestros y vosotros circuncidáis a un hombre en sábado.

23 Por lo tanto, si el hombre recibe la circuncisión obligatoriamente en el sábado y no por eso se quebranta la ley de Moisés, ¿por qué os irritáis conmigo porque sané completamente en sábado a un hombre enfermo?

24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con juicio justo o sano juicio.

25 Decían algunos de los de Jerusalén: ¿No es éste al que los gobernantes buscan matarle?

26 Pues, mirad que está hablando claro y sin miedo públicamente y nadie le contradice, ni le interrumpe. ¿Será que de verdad los gobernantes habrán comprendido y reconocido que éste es realmente el Cristo?

27 Pero de éste sabemos de dónde es; además, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es.

28 Entonces Jesús enseñando en el templo alzó la voz y dijo: A mí me conocéis y sabéis de donde soy, pero vuestro conocimiento es imperfecto. Yo no he venido por mí mismo sino de Dios y el que me ha enviado es veraz, pero vosotros no le conocéis.

29 Pero yo le conozco, porque de él provengo y él me ha enviado.

  1. Pero yo lo conozco, porque provengo de él de antes de los siglos y tengo como Dios la misma naturaleza, esencia y energía increada con él y él me ha enviado al mundo.

30 Entonces, a causa de lo que dijo, querían otra vez detenerle. Pero ninguno le echó la mano, porque no había llegado todavía su hora, (la definida de Dios.)

31 Muchos de la multitud creyeron en él y decían: El Cristo cuando venga, ¿hará más y mayores milagros y señales que las que éste ha hecho?

32 Se enteraron los fariseos que la gente hacía comentarios favorables acerca de Cristo y gemía contra los gobernantes; entonces los fariseos y los sumos sacerdotes mandaron alguaciles para detenerle.

33 Entonces Jesús dijo: «Todavía estaré un poco de tiempo con vosotros y después me iré al Padre que me envió al mundo.»

34 Me buscaréis y no me encontraréis, y adonde yo esté vosotros no podéis venir.

  1. Alguna vez me buscaréis, a causa de la desesperación y las desgracias que caerán sobre vosotros y no me encontraréis. Y allí al Padre donde yo estoy como Dios y pronto me iré también como hombre, vosotros no podéis venir, porque sólo yo, a quien vosotros no creéis, os puede conducir allí.

35 Entonces los judíos dijeron entre sí: ¿Adónde se irá éste para que nosotros no le hallemos? ¿Acaso irá a los judíos dispersos entre los helenos, y enseñará a los helenos?

36 ¿Qué sentido tiene el logos que dijo: Me buscaréis y no me encontraréis, y donde yo estoy vosotros no podéis venir?

37 El ésjato-último día de la fiesta, el más solemne, Jesús enseñando en el templo puesto de pie con voz alta, dijo: «El que tenga sed, venga a mí y beba.»

  1. «En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús estando en el templo de pie dijo en voz alta: «Si alguno tiene sed espiritual de bienes eternos, paz y alegría que venga conmigo y beba de la verdad y la fe que yo ofrezco, así serán satisfechos sus más profundos y nobles anhelos y su psique encontrará alivio y descanso.»

38 Aquel que cree en mí, tal y como dice la Escritura, su corazón se convertirá en inagotable fuente espiritual y de las entrañas de su psique brotarán, manarán ríos de agua viva (brotará la jaris-gracia energía increada).

39 Esto lo dijo por el Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él, y el Espíritu Santo aún no había venido, porque Jesús aún no había sido glorificado.

  1. Estos logos los dijo el Señor por el Espíritu Santo y los carismas que recibirían al futuro los que iban a creer en él; porque la jaris-gracia, energía increada del Espíritu Santo que hace el renacimiento, la sanación y la salvación aún no se había dado a ninguno, porque Jesús aún no había sido glorificado por su sacrificio y su gloriosa Ascensión.

40 Muchos, pues, de la multitud al escuchar estos logos decían: Éste es realmente el profeta (el que había anunciado Moisés.)

41 Otros decían: Éste realmente es el Cristo; pero algunos decían: ¿Acaso el Cristo va a venir de Galilea?

42 ¿No dice la Escritura que del linaje de David y de la aldea de Belén de donde era David, ha de venir el Cristo?

43 Y se originó una disensión entre la gente a causa de él.

44 Algunos de ellos querrían detenerle, pero ninguno le echó mano (porque la fuerza invisible les impedía).

45 Volvieron, pues, los alguaciles a los sumos sacerdotes y a los fariseos sin él, y éstos les dijeron: ¿Por qué no le habéis traído?

46 Respondieron los alguaciles: Jamás hasta hoy un hombre ha enseñado y hablado con tanta sabiduría y gracia como este hombre.

47 Replicaron los Fariseos: ¿Es que vosotros también os habéis dejado engañar, creyendo en él?

48 ¿Acaso ha creído en él algún magistrado, sacerdote o fariseo?

  1. ¿Acaso ha creído en él algún magistrado, sacerdote o fariseo?, nadie, porque sólo ellos conocen la verdad y tienen juicio recto.

49 Esa gente que ha creído es analfabeta e ignoran la Ley y por eso son malditos.

50 Les dijo Nicodemo, el que había visitado anteriormente por la noche a Cristo, que era uno de ellos y miembro del consejo.

51 ¿Acaso nuestra ley condena a un hombre antes de oírle y sin averiguar el juez lo que hizo?

52 Le respondieron y dijeron: ¿Tú también eres de Galilea? Investiga y verás que de Galilea no ha salido profeta alguno.

53 Y disolvieron la reunión y cada uno se fue a su casa.

 

Reflexiones por Trémpelas

  1. Fiesta de la Tiendas: fiesta de los judíos, en la que los judíos se ponían bajo las tiendas de cabañas y permanecían siete días, en recuerdo de la vida de siete días que han pasado sus antecesores en el desierto.
  2. Hermanos: son los hermanastros, los hijos de José antes de comprometerse con María.
  3. Cosmos-mundo: aquí se refiere al mundo del pecado, a la gente pecadora y mala astuta que no quieren conocer la verdad. El Cristo era odiado por ellos porque les revelaba sus pecados y les reprendía por sus actos malos. Lo mismo ocurre durante siglos…

 

Capítulo 8: 1-11 La mujer adultera. 12-29 Jesús es la luz del mundo. 30-50 Juicio sobre los judíos. 51-59 Testimonios sublimes sobre Jesús e intento de apedrearle.

 

1 Se fue Jesús al monte de los Olivos.

2 Por la mañana volvió otra vez al templo y todo el pueblo acudía a él; y él sentado les enseñaba.

3 Los intelectuales (escribas) y los fariseos le trajeron una mujer pillada en adulterio; y poniéndola en medio de la multitud concentrada allí,

4 le dijeron: Maestro esta mujer ha sido pillada en flagrante adulterio, (traicionando la fe matrimonial.)

5 Y en la Ley Moisés mandó apedrear a tales mujeres.

6 Tú, pues, ¿qué dices? Esto lo decían tentándole para tener de qué acusarle. Jesús inclinándose hacia el suelo, escribía en la tierra con el dedo. (Porque si lo impedía se vería que está aboliendo la ley de Moisés y si lo permitía, infringiría la ley romana de que había preparado el apedreamiento).

7 Como ellos insistían en preguntarle, levantó la cabeza y les dijo: «El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.»

8 E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en la tierra. (Dándoles tiempo a reflexionar sobre la conducta pecaminosa de ellos mismos),

9 Pero ellos, al oír esto, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más ancianos, (acusados por su conciencia de sus propios pecados) y se quedó Jesús solo, con la mujer estando de pie allí en medio (con los que escuchaban su enseñanza).

10 Entonces Jesús alzó la cabeza y le dijo: «Mujer ¿dónde están los que te acusaban? Ninguno te ha condenado (como merecedora de apedreamiento.)»

11 Ella contestó: Ninguno, Señor. Jesús le dijo: «Ni yo te condeno, vete y no peques más.»

12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: «YoSoY la luz (increada) del mundo, y el que me sigue a mí fielmente, éste no andará en la oscuridad, sino que tendrá la luz (increada) de la vida.

  1. «Jesús le habló de nuevo, diciendo: YoSoY la luz increada del mundo. Aquel que me sigue con plena confianza, esperanza y obedece con buena gana mis logos, no caminará ni se encontrará jamás en la oscuridad del engaño y del pecado. Sino que tendrá en su interior la luz (increada) vivificante y espiritual, que proviene de la verdadera vida increada, de Dios.»

13 Entonces le dijeron los fariseos: Tú das testimonio de ti mismo. Pero tu testimonio no es válido, (puesto que nadie más lo testifica.)

14 Respondió Jesús y les dijo: «Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque os digo siempre la verdad y conozco muy bien de dónde he venido y a dónde voy. Pero vosotros no conocéis de dónde vengo y adónde voy. (Por mi encarnación vine del Padre y vuelvo hacia Él por mi Ascensión).

15 Vosotros juzgáis exteriormente con criterios humanos; yo no juzgo, ni condeno a nadie.

  1. Vosotros juzgáis con criterios mundanos y según la apariencia exterior de mi naturaleza humana. Yo a pesar de que tengo el derecho a juzgar, no juzgo ni condeno a nadie, hasta mi segunda Parusía-Presencia.

16 Y si yo juzgo desde ahora, mi juicio será verdadero, porque yo no soy solo, pues el Padre que me envió está conmigo (y nuestro juicio es absolutamente correcto y justo.)

17 Además, en vuestra Ley está escrito que el testimonio coincidente de dos hombres es válido.

18 YoSoy el que da testimonio de mí mismo y también el Padre que me ha enviado da testimonio de mí.»

19 Entonces ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Contestó Jesús: «Ni a mí ni a mi Padre conocéis. Si me conocierais a mí, también a mi Padre conoceríais.»

  1. Entonces ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre, por el que nos estás hablando y que testifica sobre ti? Respondió Jesús: «Ni a mí como Hijo natural de Dios y Dios, ni a mi Padre conocéis. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre, a quien revelo a mis fieles con la luz de mi enseñanza y mi vida divina.»

20 Así habló Jesús al lugar de las ofrendas, enseñando en el patio del templo y nadie le detuvo, porque no había llegado aún su hora (definida de Dios.)

21 Otra vez les dijo Jesús: «Yo me voy y me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado. Adonde yo voy vosotros no podéis venir.»

  1. Otra vez les dijo Jesús: «Yo me voy hacia mi Padre celeste, cuando termine mi obra, y cuando estaréis desesperados y cuando caigan sobre vosotros desgracias me buscaréis como Sanador y Salvador vuestro, pero por vuestra incredulidad y por vuestros pecados separados de Dios, moriréis desgastados. Por eso donde yo voy, vosotros no podéis venir.»

22 Se decían entonces los Judíos: ¿Acaso se va a suicidar, cuando dice: Adonde yo voy no podéis venir vosotros?

23 Y les dijo: «Vosotros sois de abajo, YoSoY de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

  1. Vosotros sois de abajo, de la tierra, tenéis y estáis dominados de pensamientos, conductas y motivaciones terrenales y materiales. Pero YoSoY de arriba, del cielo, con riqueza espiritual celeste; Vosotros sois del mundo pecaminoso y vanidoso que vive alejado de Dios. En cambio yo aunque ahora vivo en este mundo, no soy ni provengo de este mundo.

24 Por eso os dije que vosotros moriréis desgastados por vuestros pecados, porque insistís en ser humanos de este mundo pecaminoso y vanidoso. Si no creéis que “YoSoY”, (el Mesías, el verdadero e único Sanador y Salvador,) entonces moriréis hundidos en vuestros pecados.»

25 Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? «El principio en el que o por el que os estoy hablando.

  1. Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Y dices que no podemos salvarnos sin ti. «Τήν ἀρχήν, (tin arjín) el principio el que o por el que precisamente os estoy hablando ahora.

26 Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros, pero no lo vais aceptar. Pero aquel que me ha enviado es veraz y yo lo que he oído de él, esto hablo al mundo.»

27 Pero ellos no entendieron que les hablaba del Padre.

28 Entonces les dijo Jesús: «Cuando hayáis levantado (en la cruz) al Hijo del hombre, entonces conoceréis que YoSoY (el Hijo de Dios, el único Salvador del mundo) y que nada hago por mi cuenta, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.

29 Además, el que me envió está conmigo. El Padre no me ha dejado solo nunca, porque siempre hago lo que es de su agrado.»

30 Cuando hablaba y enseñaba estas cosas Jesús muchos creyeron en él, (que es el Cristo, el Mesías).

31 Jesús decía a los judíos que habían creído en él: «Si os permanecéis firmes en la enseñanza de mi logos practicándolo en vuestras vidas, seréis verdaderamente discípulos míos,

32 y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.

  1. Por mi enseñanza y por vuestra experiencia personal, conoceréis la verdad y la verdad os hará libres de la tiranía del pecado y de la muerte (espiritual).»

33 Ellos le respondieron: Nosotros somos linaje de Abraham y jamás hemos sido siervos o esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?

  1. Aquellos no entendieron sus logos creyendo que les llama esclavos de otros y enfadados dijeron: Nosotros somos descendientes de Abraham destinados a conquistar el mundo y nunca hasta ahora hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo tú dices que seremos libres? (Decían todo esto olvidando que su etnia se había esclavizado en muchos conquistadores Egipcios, Babilonios y ahora en los Romanos.)

34 Jesús les respondió: «Amín, amín, en vedad de verdad os digo y os aseguro que el que comete el pecado y permanece sin metania, es esclavo del pecado.

35 El esclavo no queda ni vive en la casa para siempre, el hijo sí queda para siempre.

  1. El sirviente no queda en la casa del Señor en el siglo, para siempre, ni es heredero o dueño. En cambio el hijo sí permanece en la casa porque tiene de su padre todos los derechos como heredero.

36 Por lo tanto, si el unigénito Hijo de Dios os liberare del pecado, seréis verdaderamente libres.

37 Conozco que sois descendientes del linaje de Abraham. Pero no le parecéis y tratáis de matarme, porque la enseñanza de mi logos no entra en vuestra psique y no cabe en vosotros, porque estáis esclavizados en el pecado.

38 Yo hablo y enseño lo que he visto junto al Padre. Vosotros hacéis lo que habéis oído y aprendido de vuestro padre, (el diablo). ¿Entonces cómo va entrar en vuestro interior mi logos y mi enseñanza?»

39 Respondieron y le dijeron: Nuestro Padre es Abraham, no aquel que tú nos das a entender. Jesús les dijo: «si realmente fueseis hijos de Abraham os parecerías a él y haríais las obras de Abraham.

40 Sin embargo, tratáis de matarme a mí, porque os he dicho la verdad que he escuchado junto a Dios; eso no lo hizo Abraham.

41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre, el diablo.» Entonces le dijeron: Nosotros no somos hijos bastardos, un sólo Padre tenemos, que es Dios.

  1. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre, es decir, del diablo.» Entonces le dijeron: Nosotros no somos hijos bastardos, no hemos nacido de sangre ilegal mezclada con los idólatras. Un sólo Padre tenemos que es Dios. No tenemos como padre al diablo.

42 Les dijo Jesús: «Si realmente Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo he salido de Dios, y por mi encarnación vengo y estoy entre vosotros, pues, no he venido al mundo de mí mismo, sino él me ha enviado.

43 ¿Por qué no entendéis ni reconocéis mi lenguaje? Es porque no queréis escuchar ni aceptar los logos de mi enseñanza.

  1. ¿Por qué no comprendéis y no aceptáis el lenguaje de mi enseñanza? Yo os diré la razón: no entendéis mi enseñanza a causa de la corruptibilidad de vuestras psiques, por eso no podéis escuchar con serenidad, devoción e interés los logos de mi enseñanza.

44 Vosotros tenéis como padre al diablo, y queréis hacer los deseos, las codicias, y las ambiciones de vuestro padre. Él era homicida desde el principio de la creación humana y no se mantuvo en la verdad, ni está en su interior el deseo por ella. Cuando inventa y habla la mentira, habla según su propia naturaleza, porque es mentiroso y padre de la mentira.

45 Pero a mí como os digo siempre la verdad, no me creéis, por eso precisamente sois hijos del mentiroso diablo.

46 ¿Quién de vosotros es capaz de acusarme con razón que he cometido el más mínimo pecado o falta? Si digo siempre la verdad ¿por qué no me creéis?

47 El Ων el ser o existente de Dios o el que es siempre de Dios, escucha los logos de Dios; por eso vosotros no los escucháis, tampoco los dais importancia, ni los aceptáis, porque no sois de Dios.»

48 Los judíos enojados le replicaron: Bien decimos nosotros que tú eres samaritano, es decir, enemigo de los judíos. Y tienes demonio que te mueve contra nosotros.

49 Respondió Jesús: «Yo no estoy endemoniado, sino que honro a mi Padre, y vosotros me deshonráis y me insultáis.

50 Pero yo no busco mi doxa-gloria; hay quien la busca y él hará justicia.

  1. Yo no busco la doxa y honor de los hombres. Existe el Padre, quien quiere y busca glorificarme a mí y él hará justicia entre mi y vosotros.

51 Amín, amín, en verdad, de verdad os digo el que guarda, aplica y cumple los logos de mi enseñanza en su vida, nunca verá la muerte, es decir, su separación de Dios, la muerte espiritual y el infierno eterno.»

52 Le dijeron pues, los judíos: Ahora estamos bien convencidos de que tienes demonio. Abraham murió, y también los profetas, a pesar de cumplir con el logos de Dios, y tú dices: El que aplica y guarda mis logos nunca probará la muerte.

53 ¿Acaso tú eres mayor que nuestro Padre Abraham que murió? ¡Y los profetas que cumplieron la voluntad de Dios también murieron! ¿Por quién te tienes y crees que eres?

54 Respondió Jesús: “Si yo me glorifico a mí mismo, mi doxa-gloria no es nada; es mi Padre el que me glorifica con los milagros que realizo, de quien, vosotros que me despreciáis, decís que es vuestro Dios,

55 pero en realidad no le conocéis, pero yo le conozco. Si dijera que no le conozco sería un embustero como vosotros. Pero yo le conozco y hago, cumplo y guardo su voluntad y sus logos.

56 Abraham, vuestro padre, se regocijó pensando en ver el día de mi encarnación, lo vio y se alegró.

57 Le dijeron entonces los judíos: No tienes aún cincuenta años y ¿has visto a Abraham, que vivió hace dos mil años?

58 Respondió Jesús: “Amín, amín, en verdad de verdad os digo: os aseguro que antes que naciera Abraham, “YoSoY”, yo preexisto pre eternamente.

59 Entonces los judíos enfadados, tomaron piedras para arrojárselas. Pero Jesús se ocultó de sus ojos, y salió del templo pasando inadvertido y andando entre ellos sin que le vieran, por intervención de la divina Providencia.

 

Capítulo 9: 1-12 Curación del ciego de nacimiento. 13-34 Tumulto e investigación de los judíos. 35-41 La fe del ciego de antes.

 

1 Pasando por medio de la ciudad el Señor, vio a un hombre ciego de nacimiento;

2 y sus discípulos le preguntaron: Maestro, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?

3 Respondió Jesús: «Ni éste pecó, ni sus padres, sino para que se manifiesten en él, el poder y las obras milagrosas de Dios.

4 Es preciso que yo haga las obras de aquel que me envió al mundo, mientras es de día; cuando llega la noche ya nadie puede trabajar.

  1. Yo debo trabajar para la salvación del hombre las obras de Dios, quien me ha enviado al mundo, mientras sea de día, es decir, mientras estoy en la vida presente. Viene la vida futura, que es como la noche que los hombres paran de trabajar, es decir, cuando yo me vaya, los hombres paran sus obras, así también en la vida futura nadie de los hombres podrá trabajar ya para el cumplimiento de su misión. Por lo tanto no debo perder ni un momento.

5 Mientras estoy en el mundo, yosoy luz del mundo.

  1. Mientras estoy en el mundo con mi enseñanza, los milagros y mi forma de vivir, soy la luz del mundo.»

6 Diciendo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y untó con el barro los ojos del ciego,

7 y le dijo: «Ve a lavarte en el estanque de Siloam, que significa el enviado.» El fue, se lavó y regresó viendo.

8 Los vecinos y los que antes le conocían que era ciego, decían: ¿no es éste que estaba sentado pidiendo limosna?

9 Unos decían: es él. Otros no, sino que es uno que se le parece. Él decía: yo soy el ciego de antes.

10 Entonces le decían: ¿Cómo se te han abierto y sanado los ojos?

11 Él respondió: Ese hombre llamado Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me dijo: «Ve a lavarte al estanque de Siloam.»  Fui, me lavé y recibí la vista.

12 Le dijeron: ¿Dónde está él? Él dijo: No lo sé.

13 Llevaron a los Fariseos al que antes había sido ciego,

14 y era sábado el día que Jesús había hecho barro y le abrió los ojos.

15 De nuevo le preguntaron los fariseos, cómo había recobrado la vista. Él les dijo: Un hombre me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.

16 Dijeron entonces algunos de los fariseos: Éste hombre no viene de Dios porque no guarda reposo el sábado. Otros decían: ¿Cómo es posible un hombre pecador hacer semejantes señales y milagros? Y hubo desacuerdo y división entre ellos.

17 Otra vez dijeron al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió y curó los ojos? Él respondió: Que es profeta.

18 No querían creer los judíos que aquél había sido ciego y que se había curado la vista, hasta que llamaron a sus padres,

19 y les preguntaron: ¿Es éste vuestro hijo, de quien vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo es que ve ahora?

20 Respondieron los padres y les dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego;

21 pero cómo ve ahora no lo sabemos; quién le sanó la vista de los ojos lo ignoramos; preguntadle a él que es mayor de edad, puede hablar por sí mismo.

22 Sus padres hablaron así por miedo a los judíos, ya que habían decido expulsar de la sinagoga si alguno reconocía que Jesús era el Cristo.

23 Por eso sus padres dijeron: Ya es mayor de edad, preguntádselo a él.

24 Volvieron a llamar al que había sido ciego y le dijeron: Da gloria y gracias a Dios por tu sanación; nosotros conocemos que ese hombre es pecador.

  1. Llamaron, pues, por segunda vez el que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria y gracias a Dios que te ha sanado. Pero cuidado con éste hombre al que llamó antes profeta, nosotros a causa de la posición y el axioma que tenemos, podemos conocer y saber bien que éste hombre es pecador, porque anula el reposo del sábado. Porque nosotros estudiamos y conocemos la voluntad de Dios.

25 Entonces aquel respondió y les dijo: no sé si es pecador o no, sólo sé bien y reconozco que yo era ciego y ahora veo.

26 Le volvieron a decir: ¿Qué terapia te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?

27 Él les respondió: ya os lo he dicho y no me habéis escuchado. ¿Para qué queréis oírlo otra vez? ¿Es que queréis también vosotros haceros discípulos suyos?

28 Y le injuriaron, y dijeron: tú eres su discípulo, pero nosotros somos discípulos de Moisés.

29 Nosotros (como estudiosos y soberanos del pueblo) sabemos que Dios habló a Moisés. En cuanto a éste, nos es desconocido y no sabemos de dónde es y de dónde viene.

30 El hombre les respondió: “Es curioso: que vosotros no sepáis de dónde viene, si es de Dios o no, pero él me ha abierto mis ojos y veo”.

31 Sabemos todos muy bien que Dios no escucha a los pecadores. Pero si uno es piadoso, temeroso y respetuoso con Dios y cumple Su voluntad, a ése le escucha.

32 Desde que existe este mundo, jamás se ha oído decir que alguien haya abierto y sanado los ojos de un ciego de nacimiento.

33 Si él no fuera enviado de Dios, nada podría hacer, ni el mínimo milagro.

34 Aquellos enfadados le dijeron: Has nacido todo entero en pecado, ¿y te atreves enseñar a nosotros? Y le expulsaron fuera del consejo de la sinagoga.

35 Oyó Jesús que le habían expulsado, y encontrándose con él, le dijo: ¿Tú crees, en el Hijo de Dios, (a pesar de lo que te dijeron los soberanos del consejo de los judíos)?

36 Respondió él y le dijo: ¿Quién es, Señor, para que yo crea en él?

37 Le dijo Jesús: «Le estás viendo, el que habla contigo, él es.»

38 Respondió, (iluminado por la jaris, la energía increada de Dios): “Creo Señor” con todo mi corazón, se postró ante él y le adoró.

39 Dijo entonces Jesús: «Yo he venido a este mundo para un juicio, para que los que no ven, vean, y los que ven vuelvan ciegos.»

  1. Dijo entonces Jesús: «Yo he venido a este mundo para que se haga juicio y distinción entre los hombres buenos y los malos. Así que aquellos que por lo estudiosos de la ley los intelectuales y los fariseos, son considerados como ignorantes y ciegos espiritualmente, serán iluminados por la luz increada y conocerán la verdad. Y aquellos que se presentan presumiendo como conocedores de la Escritura y por sí mismos iluminados, a causa de su altanería, serán cegados espiritualmente.»

40 Escucharon esto algunos fariseos que estaban con él, y le dijeron: ¿acaso nosotros también somos ciegos (física y espiritualmente)?

41 Jesús les dijo: «Si fuerais ciegos no tendrías culpa o pecado; pero como decís que veis, seguís permaneciendo en el pecado.»

  1. Les dijo Jesús: «Si fuerais ciegos espiritualmente no conoceríais las escrituras y no tendríais pecado por vuestra incredulidad. Pero ahora decís: Vemos y conocemos las Escrituras, por eso vuestro pecado permanece imperdonable, porque se hace con conocimiento.»

 

Capítulo 10: 1-21 El buen pastor. 22-30 Jesús en la fiesta de inauguración y sus enseñanzas. 31-42 Intento de apedrearle y detenerle.

 

1 «Amin, amin, en verdad de verdad os digo que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino a escondidas saltando por otra parte, ése es ladrón y salteador; (Es decir, el que se hace ilegalmente e indignamente pastor de ovejas lógicas de Dios, es sacrílego e usurpador de los fieles de la Iglesia.)

2 Pero el que entra por la puerta, ése es el pastor real de las ovejas.

3 A éste le abre el guarda, y las ovejas oyen y reconocen su voz, llama a sus ovejas por su nombre y las saca fuera para pastar;

4 Y cuando ha sacado fuera todas las suyas, va delante de ellas y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

5 Pero no seguirán a un extraño, antes huirán de él, porque no conocen su voz. (Así también yo seré reconocido por mis ovejas lógicas y escucharán mi enseñanza y no se dejarán engañar por los impostores, quienes intentarán separarles de mí. Pero no les seguirán porque no les reconocerán como sus pastores.)»

6 Esta parábola les dijo Jesús, pero ellos no entendieron qué querría decir.

7 Por eso de nuevo les dijo Jesús: «Amin, amin, en verdad de verdad os digo: YoSoY la puerta del redil de las ovejas (por la que entran para encontrar seguridad y de la que salen para pastar.)

8 Todos que han venido antes de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les hicieron caso.

  1. Todos que vinieron antes de mí y tomaron el axioma de pastorear ovejas sin que nadie se lo diera, eran ladrones y salteadores. Pero las ovejas no les hicieron caso, ni les siguieron.

9 YoSoY la puerta; el que por mí entrare, se sanará y se salvará; y entrará en el redil para encontrar seguridad y descanso; además, en tiempo de pasto saldrá y hallará alimento. (En otro sentido: por mí, toda psique o alma será segura y fuera de cualquier peligro espiritual, se alimentará de la salvadora verdad y obtendrá la vida eterna.)

10 El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida y en abundancia.

  1. El ladrón viene sólo para robar, matar y destruir; Así eran los malos pastores de Israel. Pero yo he venido para que tengan vida y alimento espiritual en abundancia.

11 YoSoY el Buen Pastor. El Buen Pastor expone hasta su vida por proteger las ovejas de cualquier peligro.

12 Pero el pastor asalariado, como no es dueño de las ovejas, pastorea solamente por su salario y cuando ve venir el lobo abandona las ovejas y huye. Entonces el lobo hace presa en las ovejas y las dispersa. (Los incapaces e indignos pastores espirituales que hacen la obra solamente para el salario, no les interesa proteger las ovejas lógicas del peligro del diablo y sus instrumentos.)

13 El asalariado huye porque sólo le importa el sueldo y no está dispuesto exponer en peligro su vida por las ovejas.

14 YoSoY el buen pastor y conozco mis ovejas y las mías me reconocen a mí.

15 Así como el Padre me conoce y me ama, como Hijo natural suyo, yo también conozco y amo al Padre, lo mismo conozco y estoy conocido por las ovejas, porque me he unido estrecha y naturalmente con ellas a través de mi encarnación; y por eso sacrifico y entrego mi psique (alma, vida) por ellas.

16 También tengo otras ovejas que no son de este redil, también a esas tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor.

  1. También tengo otras ovejas que no son de este redil, no pertenecen al pueblo de los hebreos, sino que están esparcidas al mundo idólatra. También aquellas, como buen pastor, yo tengo que conducirlas y apacentarlas junto con las otras. Aquellas me conocerán y cuando las llame escucharán mi voz como las otras y así se harán desde aquí un solo rebaño, la Iglesia ortodoxa, y un solo pastor, el Cristo.

17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi psique (alma, vida) para recobrarla de nuevo por mi resurrección y los reuniré en un rebaño, un cuerpo y yo seré el eterno pastor y sacerdote.

18 Nadie tiene el poder de quitarme la vida. YoSoY quien la da por mi propia voluntad. Pero tengo el poder de dar mi vida y el poder de volver a tomarla. Este es el mandamiento que recibí de mi Padre. Sacrificar mi vida en la Cruz y recobrarla con la resurrección, para que sea el eterno pastor y sacerdote para la salvación de mis ovejas.»

19 Otra vez se produjo desacuerdo y división entre los judíos por estos logos.

20 Muchos de ellos decían: tiene demonio y a causa de esto ha perdido el sano juicio y está fuera de sí mismo. ¿Por qué le escucháis?

21 Otros decían: Estos logos no son de un endemoniado, nosotros vemos que hace milagros. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?

22 Se celebraba por entonces en Jerusalén la fiesta de la inauguración del templo y era invierno.

23 Y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.

24 Lo rodearon, pues, los judíos y le decían: ¿Hasta cuándo estarás perturbando nuestras psiques y nos tendrás en vilo y angustia? Si tú realmente eres el Cristo, dínoslo en público y claramente.

25 Les respondió Jesús: «Os lo dije y no lo creéis. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas claramente dan testimonio que soy el Cristo.

26 Pero vosotros no creéis en mis logos ni en mis obras y no sois de mis ovejas, como os he dicho. La razón que no seáis mis ovejas es vuestra mala disposición y vuestro estado pecaminoso.

27 Mis ovejas escuchan con alegría mi voz, y las conozco y ellas me siguen, y obedecen todos mis mandamientos.

28 Y yo, por su obediencia, les doy vida eterna y no perecerán jamás y nadie les arrebatará de mi mano.

29 Mi Padre que me las dio es más potente que todas las cosas, es el omnipotente Dios. Y nadie puede por la fuerza arrebatar nada de la mano de mi Padre, ni tampoco legiones de espíritus malvados.

30 Porque yo y el Padre somos uno.

  1. Porque yo y el Padre somos uno y tenemos la misma naturaleza y esencia, voluntad, energía increada y poder en todo y todo lo tenemos común.»

31 Cuando los judíos escucharon que es uno con Dios, de nuevo tomaron piedras para apedrearle.

32 Jesús les respondió: «He hecho muchas buenas obras ante vosotros que provienen del Padre y os las he mostrado, ¿por cuál de esas obras queréis apedrearme?»

33 Le respondieron los judíos: Por ninguna obra te apedreamos, sino por la terrible blasfemia que has dicho, es decir, tú siendo hombre te haces Dios, diciendo que eres uno con Él.

34 Jesús les replicó: «¿No está escrito en vuestra Ley, allí donde habla Dios a los jueces, que: “yo dije, dioses sois”?

35 Si la Escritura llamó dioses aquellos que fue dirigido el logos de Dios y, la Escritura no puede fallar,

36 a aquel quien ha sido consagrado y enviado al mundo por el Padre, para la obra de Mesías, ¿por qué decís que blasfema al haber dicho: Soy hijo de Dios?

37 Si no hago las obras sobrenaturales de mi Padre, entonces no me creáis.

38 Pero si las hago, creed en las obras para que conozcáis, entendáis y creáis que el Padre está y vive en mí y yo vivo y existo en el Padre.

  1. Puesto que ejecuto las obras de mi Padre y no creéis lo que yo os digo, creed por lo menos en las obras, para que con ellas seáis conducidos a la fe perfecta. Es decir, como Hijo y Logos de Dios tengo la misma naturaleza y esencia que el Padre. Soy infinito de forma que el Padre cabe en mí. Además, nosotros somos inseparables el uno del otro, porque yo estoy y vivo dentro al Padre.»

39 Por eso intentaban de nuevo detenerle, pero se les escapó de las manos.

40 Partió de nuevo al otro lado del Jordán, al sitio que Juan había estado al principio bautizando, y se quedó allí.

41 Muchos acudieron a él y decían: Juan no hizo milagro alguno, pero todo lo que dijo Juan de éste, era verdad.

42 Y muchos allí creyeron en él.

 

Capítulo 11: 1-44 La resurrección de Lázaro. 45-46 Los resultados del milagro. 47-57 La ira del consejo.

 

1 Había un enfermo llamado Lázaro, de Betania, de la aldea de María y de su hermana Marta.

2 María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue aquella que ungió al Señor con mirra y le enjugó los pies con sus cabellos.

3 Las hermanas enviaron personas para avisar a Jesús: Señor tu amigo que tanto amas está enfermo.

4 Jesús al enterarse, dijo: «Esta enfermedad no es para muerte, sino para que resplandezca la doxa (gloria, luz increada) de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»

5 Jesús amaba mucho esta familia, es decir, a Marta, a su hermana María y a Lázaro.

6 Aunque oyó que Lázaro estaba enfermo, permaneció en el lugar en que se hallaba dos días más.

7 Pasados los dos días, Jesús dijo a los discípulos: «Vamos otra vez a Judea.»

8 Los discípulos le dijeron: Rabí los judíos hace poco te buscaban para apedrearte, ¿y vuelves allí?

9 Respondió Jesús: «¿No son doce las horas del día? El que camina de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; (El día de la luz de mi vida aún sigue y yo avanzo hacia mi obra con seguridad y certeza).

10 Pero si anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. (Igual tropezarán y caerán los que no permanecen en la luz del hijo de Dios. En la oscuridad del desconocimiento y del engaño caminan todos aquellos que persisten en no tener fe y no quieren recibir la luz que yo les ofrezco.)»

11 Dicho esto, después añadió: «Nuestro amigo Lázaro ha dormido y voy a despertarle.»

12 Pero los discípulos, (como creyeron que se trataba de dormir natural), le dijeron: Señor si se ha dormido, esto es señal que va mejor y se sanará.

13 Pero Jesús hablaba sobre la muerte de Lázaro. Pero ellos creyeron que hablaba de reposo del sueño.

14 Entonces Jesús les dijo claramente: «Lázaro ha muerto;

15 y me alegro por vosotros, porque este acontecimiento os hará creer más. Pero vayamos donde él.

  1. Me alegro por vosotros de yo no haya estado allí durante su enfermedad para darle salud, esto os hará creer más. Pero me voy ahora que está muerto para resucitarle y así veréis otro gran milagro que sostendrá vuestra fe.»

16 Entonces Tomás, el llamado Gemelo, dijo a sus condiscípulos: Vamos nosotros también a morir con él, (puesto que quiere volver allí donde le esperan sus enemigos para matarle.)

17 Vino, pues, Jesús y encontró que Lázaro llevaba ya cuatro días al sepulcro.

18 Betania estaba cerca de Jerusalén como unos quince estadios,

19 y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano.

20 Marta, pues, cuando oyó que Jesús llegaba, salió a su encuentro y María se quedó en casa.

21 Dijo, pues, Marta a Jesús. Señor si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto;

22 pero también sé que Dios te concederá todo lo que le pidas.

23 Jesús le Dijo: «Tu hermano resucitará.»

24 Marta le dijo: sé que resucitará durante la resurrección de aquel gran ésjato-último día.

25 Le dijo Jesús: «YoSoY la resurrección y la vida.

26 El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees en esto?

  1. Aquel que cree en mí aunque muera físicamente vivirá espiritualmente y volverá a tomar su cuerpo resucitado, incorruptible y eterno. Y cada uno que vive en la vida presente y cree en mí, no morirá jamás, estará viviendo espiritualmente en el siglo y su muerte física o somática será el puente que le trasladará a la eternidad, ¿crees en esto?»

27 Le contestó Marta: Sí, Señor, yo he creído que tú eres Cristo, el Hijo de Dios quien vendría al mundo, (de acuerdo con las profecías para sanarlo y salvarlo. Por eso creo en todo lo que dices.)

28 Dicho esto, fue y llamó a María su hermana, y le dijo al oído: El Maestro está aquí y te llama.

29 Ella cuando lo oyó, se levantó al instante y salió al encuentro de Jesús.

30 Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que seguía aún en el lugar donde Marta le había encontrado.

31 Los judíos que estaban con ella en casa consolándola, viendo que María se levantaba con prisa y salía, la siguieron, pensando que iba al sepulcro para llorar allí por su hermano.

32 María cuando llegó a donde estaba Jesús, viéndole, se postró a sus pies, diciendo: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.

33 Jesús viéndola llorar y que lloraban también los judíos que habían venido con ella, se estremeció su espíritu y conteniendo su emoción,

34 dijo con voz calmada: «¿Dónde lo habéis puesto?»

35 Le dijeron: Señor, ven a verlo. Jesús lloró, (compadeciendo la profunda tristeza de las dos hermanas.)

36 Los judíos cuando vieron estas lágrimas, decían: ¡Mirad cómo le quería!

37 Algunos de ellos dijeron: Éste que abrió los ojos del ciego, ¿no podía impedir que Lázaro no muriera?

  1. Algunos de ellos manifestaron su disconformidad por la muerte de Lázaro y dijeron: ¿Porque aquí no ha hecho el milagro sanando la enfermedad de su amigo? ¿Acaso habrá perdido su fuerza?

38 Jesús otra vez estremecido y conmocionado, imponiéndose en su interior para que no se manifestara su emoción, viene hacia el sepulcro, que era una cueva tapada con una piedra,

39 y dijo Jesús: «Quitad la piedra.» Le dijo Marta la hermana del difunto: Señor, ya huele, lleva muerto cuatro días.

40 Jesús le dijo: «¿No te he dicho que si crees verás, contemplarás la doxa (la gloria, luz increada) y la grandeza de Dios?»

41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el difunto, y Jesús alzando los ojos hacia el cielo dijo: «Padre te doy gracias por haberme escuchado, (y estoy seguro que se hará también este milagro.)

42 Yo sabía que siempre me escuchas; pero lo dije por la gente que me rodea, para que escuchen y crean que tú me has enviado.»

43 Y habiendo dicho esto, clamó muy fuerte: «Lázaro, sal fuera.»

44 Enseguida salió el muerto. Estaba atado con ventas en pies y manos y el rostro envuelto en un sudario. Jesús le dijo: «Desatadlo y dejadle ir libre (hacia su casa, sin la ayuda de nadie.)»

45 Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.

46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron con detalles lo que Jesús había hecho.

47 Entonces los principales sacerdotes y los fariseos convocaron el consejo y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace cosas sobrenaturales y grandes milagros.

48 Si le dejamos que siga así, todos creerán en él, y vendrán los romanos y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación.

  1. Si le dejamos libre que siga así, seguirá haciendo milagros y todos los judíos creerán que es el Mesías y el rey de ellos. Por consiguiente, es seguro que se levantarán en revolución; y entonces vendrán los romanos contra nosotros, ocuparán Jerusalén y destruirán el lugar santo del templo y nosotros como nación perderemos totalmente nuestra independencia.

49 Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote o pontífice de aquel año histórico, les dijo: Vosotros no sabéis nada (de todo lo que pasará😉

50 ni comprendéis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo y no perezca toda la nación.

51 No dijo esto por sí mismo, sino que, como era pontífice o sumo sacerdote de aquel año, profetizó, sin que nadie sepa, que Jesús había de morir, según el plan de Dios, para el bien y la salvación del pueblo;

52 y no sólo para el pueblo, sino para reunir en uno todos los hijos de Dios que estaban dispersos por la tierra.

  1. Y no sólo para la salvación del pueblo judío, sino para reunir en un rebaño y cuerpo todos los nacionales de buena voluntad dispersos por la οικουμενη (icumeni, tierra, mundo), los cuales con la fe en él en el futuro se convertirían hijos de Dios.

53 Desde aquel día, que Caifás dijo esto, los miembros del consejo tomaron la decisión de matarle.

54 Por eso Jesús desde aquel día ya no andaba en público entre los judíos, sino que se alejó de allí y se fue a una región contigua del desierto, a una ciudad llamada Efrén; y se quedó allí con sus discípulos.

55 Se acercaba la pascua de los judíos; y muchos subieron de aquella región a Jerusalén, antes de pascua, para purificarse de las manchas del pecado con distintas celebraciones y sacrificios.

56 Y buscaban a Jesús en el templo y se preguntaban unos a otros. ¿Qué creéis? ¿Vendrá o no vendrá a la fiesta?

57 Pues los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes para que, si alguno supiese dónde estaba, lo notificara para detenerle.

 

Capítulo 12: 1-11 La cena de Betania y la unción de la mirra de María. 12-19 Entrada triunfal en Jerusalén. 20-23 Los Helenos quieren ver a Jesús. 24-36 Preanunciación de su pasión y resurrección. 37-50 La incredulidad judía.

 

Seis días antes de la Pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había muerto y al que había resucitado de entre los muertos.

2 Y le ofrecieron una cena allí; Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban en la mesa con él.

3 Mientras tanto, María tomó una libra de mirra (perfume) de nardo puro, de mucho valor y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó de olor de la mirra. (Esto lo hacía por la profunda fe que tenía al Salvador y por agradecimiento hacia él, por haber resucitado a su hermano.)

4 Entonces Judas el hijo de Simón el Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo:

5 ¿Por qué no fue vendido este perfume por trescientos denarios y dado a los pobres?

6 Pero esto lo dijo no porque tenía algún interés para los pobres, sino porque era ladrón; y como llevaba él la bolsa, sustraía de lo que echaban en ella.

7 Entonces dijo Jesús: «Déjala, lo ha guardado para el día de mi sepultura.

8 Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros (y podréis hacer caridad), pero a mí no siempre me tendréis.»

9 Gran multitud de judíos supieron que Jesús estaba allí y acudieron, no sólo por él, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos.

10 Después de eso los sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro.

11 Porque a causa de él muchos judíos fueron a Betania para asegurarse que Lázaro había resucitado de los muertos y cuando lo confirmaban, creían en Jesús.

12 El día siguiente, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, habiendo oído que Jesús llegaba a Jerusalén,

13 tomaron ramos de laurel y salieron a su encuentro clamando: ¡Hosaná, (gloria, gracias y honor) y bendito él que viene en nombre del Señor!  ¡El verdadero Rey de Israel!

14 Y encontró Jesús un asno, montó sobre él, como está escrito (en el profeta Zacarías):

15 No temas Jerusalén, hija de Sión, mira, tu rey viene montado sobre un mulo de asna, (no como un tirano o conquistador, sino humilde, dulce y pleno de agapi para ti.)

16 Qué significado tenían estos logos y acontecimientos, los discípulos no los entendieron entonces; pero cuando Jesús fue glorificado por su resurrección, entonces se acordaron que todas estas cosas estaban escritas sobre él y así habían ocurrido.

  1. Qué sentido y significado tenían estos logos de Zacarías, los discípulos no los comprendieron entonces, durante su gloriosa entrada. Pero cuando Jesús fue glorificado por su triunfal resurrección y gloriosa ascensión, entonces fueron iluminados por el Espíritu Santo y recordaron que estos logos proféticos sobre Jesús estaban escritos por el Espíritu de Dios. Y para el cumplimiento de esta profecía precisamente cooperaron todos ellos sin darse cuenta.

17 Y durante aquel gran recibimiento, los que estuvieron presentes con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y le resucitó de entre los muertos, daban ahora testimonio de este milagro.

18 Por eso también salió la gente a su encuentro, porque habían oído que él había realizado aquel gran milagro.

19 Pero los fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no nos beneficiamos en nada por retrasar su detención. Mirad que todo el mundo va tras él.

20 Había algunos helenos (griegos) entre los que habían subido a Jerusalén a adorar en la fiesta de la Pascua.

21 Éstos, pues, se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea y le rogaron, diciendo: Señor queremos ver a Jesús.

22 Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe vinieron juntos y dijeron a Jesús que los helenos quieren verle.

23 Jesús les respondió diciendo: «Ha llegado la hora en que va a ser glorificado el hijo del hombre.

  1. Jesús contestó: Ha llegado la hora definida por Dios, para que sea glorificado el Hijo del hombre y con su crucifixión y su ascensión será reconocido como Mesías y Redentor también de los helenos que en este momento representan también todo el mundo de las naciones.

24 Amín, amín, de verdad en verdad os digo que, si el grano del trigo no cae en la tierra no muere, queda infecundo; Pero si se entierra y muere, trae mucho fruto. (Así, yo también moriré en la cruz para traer por este gran sacrificio mucha cosecha, es decir, la sanación y salvación del género humano.)

25 El que ama su psique (vida) la perderá; y el que aborrece su psique (vida) en este mundo la conservará para la vida eterna.

  1. El que ama su psique (alma o vida) y evita sacrificarla cuando el deber se lo exige, éste perderá la eternidad de la realeza increada. Y aquel que gracias a su deber no le importa su psique-vida en este mundo, éste conservará y disfrutará la realeza increada en la vida eterna.

26 Aquel que me sirve, que me siga; y donde yo esté allí estará también mi servidor. A quien me sirve, el Padre le honrará.

  1. Aquel que me sirve con fe y es mi discípulo, que me siga con abnegación, imitándome; y donde yo estoy después de mi resurrección en la doxa (gloria, luz increada) y eterna, allí estará también mi servidor. A quien me sirve, mi Padre le honrará y le glorificará en el futuro eterno.

27 Ahora mi psique o alma se siente angustiada. ¿Y qué tengo que decir? ¿Padre sálvame de ésta hora? No. ¡Precisamente para esto he llegado a esta hora!

  1. Ahora mi psique o alma está angustiada, porque está llegando la gran hora de mi muerte en la cruz. ¿Y qué tengo que decir? ¿Padre sálvame de ésta hora dura? No. ¡Precisamente para esto he llegado a esta hora, para ofrecer el gran sacrificio redentor para sanación y salvación del mundo!

28 Padre haz que sea glorificado tu nombre. Entonces vino una voz del cielo y dijo: «Lo he glorificado y de nuevo lo glorificaré.

  1. Padre haz que sea glorificado tu nombre, por mi sacrificio y mi obra. Entonces vino una voz del cielo y dijo: «Lo he glorificado, por toda tu vida santa y tu obra que has hecho hasta ahora y de nuevo lo glorificaré, con tu redentor sacrificio, tu gloriosa resurrección y la expansión del evangelio en las naciones.»

29 Y la multitud que allí estaba y había oído la voz, decía que había sido un trueno; otros decían: “Le ha hablado un ángel.”

30 Después de esto, respondió Jesús y dijo: «No por mí se ha dejado oír esta voz, sino por vosotros, es decir, para que realmente os aseguréis que me ha enviado el Dios.

31 Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo pecador será arrojado fuera.

  1. Ahora que yo seré crucificado, será juzgado este mundo y se separarán los fieles de los infieles. Ahora se derrocará el poder del satanás, el príncipe de este mundo pecaminoso, y será echado fuera.

32 Y yo, cuando sea levantado de la tierra, a todos que creerán los atraeré hacia mí.

  1. Pero yo me elevaré desde la tierra y mediante la cruz ascenderé en los cielos y atraeré hacia mí, no sólo los judíos sino también los helenos, los nacionales y todos de libre buena voluntad que creerán en mí.»

33 Esto lo decía dando a entender de qué muerte iba a morir.

34 La multitud le respondió: Nosotros estamos informados por la Ley que el Cristo permanece inmortal en el siglo para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que el hijo del hombre ha de ser levantado en la cruz?, ¿quién es este hijo del hombre? ¿Es el Cristo o no?

35 Entonces les dijo Jesús: «YoSoY la luz del mundo, por poco tiempo aún estará la luz entre vosotros. Caminad mientras tenéis la luz entre vosotros, para que no os sorprenda y os aprese la oscuridad del pecado y del engaño. Porque aquel que camina en la oscuridad no sabe a dónde va.

36 Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que os convirtáis en hijos de la luz increada. Estas cosas enseñó y habló Jesús y partiendo de Jerusalén se ocultó de ellos.

  1. Entre tanto que tenéis la luz, es decir, a mí que soy la luz del mundo, creed en la luz, para que os convirtáis en hijos de la luz increada, por la iluminación de mi enseñanza.» Estas cosas enseñó y habló Jesús y partiendo de Jerusalén se ocultó de ellos, para que no se piquen más sus enemigos.

37 Aunque Jesús había hecho tan grandes milagros delante de ellos, no creían en él,

38 para que se cumpliese el logos del profeta Isaías, que dice: “¿Señor, quién ha oído y ha creído nuestro mensaje? Y el poder y energía increada del Señor, que mediante Cristo hizo los milagros ¿a quién ha sido revelado? Sólo en pocos.

39 Por eso no pudieron creer, (a causa de sus corazones duros), porque también Isaías había dicho:

40 “Dios les cegó los ojos de sus psiques y se endurecieron sus corazones, para que con los ojos de la psique no pudieran percibir, sentir y entender las admirables obras, ni regresen a mí por la metania para sanar sus psiques.”

41 Esto lo dijo Isaías porque vio glorificado a Cristo sentado en un trono alto, y después habló de él.

42 Sin embargo, aun muchos de los jefes creyeron en él; pero no lo confesaban por miedo a los fariseos, para no ser expulsados de la sinagoga.

43 Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria que les iba a dar el Dios.

44 Jesús clamando, dijo: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en Dios que me ha enviado

45 y el que me ve a mí ve al que me ha enviado.

45 y el que ve con sus ojos espirituales abiertos por la luz de la fe, me ve a mí y contempla al que me ha enviado.

46 Yo he venido como luz (espiritual) al mundo, para que todo el que crea en mí no permanezca en la oscuridad del engaño y del pecado.

47 Por lo tanto, si el que escucha la enseñanza de mis logos y no cree, ni los cumple, no le condeno ahora, ni seré yo el responsable de su condena. Porque ahora no he venido para juzgar el mundo, sino para redimirlo, sanarlo y salvarlo.

48 El que me rechaza y no recibe los logos de mi enseñanza, tiene ya quien lo juzgue; El logos que yo he hablado, le condenará en el ésjato o último gran día del Juicio universal.

49 Porque yo no he enseñado nada de mí mismo; el Padre que me ha enviado al mundo es el que me ha dado mandamiento de lo que tengo que decir y enseñar.

50 Y conozco que su mandamiento es vida eterna, porque el logos de Dios contiene energía increada vivificante y renovadora. Así, pues, lo que yo digo y enseño, lo digo y enseño exactamente como el Padre me lo ha dicho a mí.»

 

Capítulo 13:1-17 Jesús lava los pies de sus discípulos. 18-30 El alejamiento de Judas. 31-38 La última enseñanza del Señor hacia sus discípulos, indispensable su separación de los doce por la Pasión.

 

1 Antes de la fiesta de la Pascua, como Jesús conocía claramente que había llegado la hora predeterminad, por Dios para ofrecer su gran sacrificio y pasar de este mundo al Padre, Jesús, habiendo amado perfectamente a los suyos que estaban en el mundo y ahora se quedaban aquí, les amó hasta el fin.

2 Y cuando cenaban, el diablo ya había metido al corazón de Judas el Iscariote, hijo de Simón, y el mal pensamiento de entregarle a sus enemigos;

3 conociendo Jesús que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas, y que había salido de Dios para venir al mundo y a Dios volvía,

4 se levantó de la mesa, se quitó la ropa exterior, tomó una toalla y se la ciño.

5 Luego puso agua en un barreño y comenzó a lavar los pies de sus discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido.

6 Al llegar a Simón Pedro, éste le dijo: Señor, ¿tú mi maestro me lavarás los pies?

7 Respondió Jesús y le dijo: «Lo que yo hago, tú no lo conoces ni lo entenderás ahora; lo comprenderás después de todo esto.»

8 Le dijo Pedro: Jamás en este siglo tú me lavarás los pies. Le contestó Jesús: «Si no te los lavare, no tendrás parte conmigo.»

9 Simón Pedro le dijo: Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.

10 Jesús le dijo: «El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, pues está completamente limpio (espiritualmente); Y vosotros estáis limpios (espiritualmente), aunque no todos.»

11 Porque conocía quién le iba a entregar, y por eso dijo: «No todos estáis limpios.»

12 Después de lavarles los pies, se puso la ropa exterior y se sentó de nuevo en la mesa, diciéndoles: «¿conocéis el sentido y significado de lo que os he hecho?»

13 Os lo explicaré. «Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien, porque de verdad lo soy.

14 Pues si yo os he lavado los pies, siendo vuestro Maestro y Señor, vosotros también debéis de lavar los pies los unos a los otros.

15 Y os he dado el ejemplo, para que vosotros hagáis también como yo he hecho.

16 Amín, amín, de verdad, en vedad os digo: no es el siervo mayor que su Señor, ni el apóstol o enviado es mayor que el que le envió.

17 Si conocéis bien esto que os he dicho, seréis bienaventurados y felices si lo practicáis y aplicáis.

18 No lo digo de vosotros. Yo sé muy bien a quienes he elegido; pero debe cumplirse la Escritura: Aquel que come conmigo en la misma mesa, ha alzado su pierna contra a mí o se ha vuelto contra mí.

  1. Estas cosas no las digo de vosotros, porque no todos están bien dispuestos a cumplirlas. Yo conozco desde el principio, que tipo de personas eran los que he escogido como estrechos colaboradores míos para el axioma de Apóstol. Conocía muy bien que un indigno se ha introducido entre vosotros para que se cumpla la profecía de la escritura: “Aquel que come continuamente conmigo el pan en esta mesa como amigo, levantó contra mí su pierna y me dio una patada”.

19 Os lo digo ahora antes de que suceda, para que cuando suceda la traición creáis que YoSoY, o yo soy el que soy, el Cristo, el que han anunciado los profetas.

20 Amín, amín, de verdad en verdad os digo, aquel que recibe al que yo enviare, a mí me recibe. Y aquel que recibe y acepta a mí, recibe al que me ha enviado. Por lo tanto, aquel que os recibe y acepta como discípulos y apóstoles míos, es como si recibiese a mí y a mi Padre.»

21 Al decir esto Jesús, se conmovió interiormente su espíritu, (porque vio con claridad y gran tristeza, el terrible resultado del alumno traidor) y testimonió claramente sobre el traidor, y dijo: «Amín, amín, de verdad en verdad os digo que uno de vosotros me entregará.»

22 Entonces los discípulos se miraban con inquietud y miedo el uno al otro, dudando de quién hablaba.

23 En aquel momento había recostado a lado de Jesús uno de sus discípulos a quien Jesús amaba especialmente.

24 A éste le hizo señas Simón el Pedro para que preguntase de quién habla.

25 Al haber caído con cariño y devoción aquel discípulo al pecho de Jesús le dijo: “Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?” (Era san Juan el escritor de éste Evangelio, pero por humildad no nos dice su nombre.)

26 Jesús le contestó: «Es aquel a quien yo antes le mojaré un trozo de pan y se lo daré;» Y realmente mojando un trozo de pan, lo ha dado a Judas el Iscariote, el hijo de Simón.

27 Después Judas tomó el bocado de la mano del Maestro, al mismo instante se introdujo en él el satanás y le dominó completamente. Jesús le dijo: «Lo que tengas de hacer, hazlo pronto.»

28 Ninguno de los discípulos que estaban sentados en la mesa conoció por qué le dijo esto.

29 Algunos pensaron que, como Judas tenía la bolsa, le decía Jesús: Compra lo que necesitamos para la fiesta o que diera algo a los pobres.

30 Él, tomando el bocado, se salió luego. Ya era de noche.

31 Tan pronto como Judas salió, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre y el Dios es glorificado en él.

  1. Cuando Judas salió de la sala de la cena, Jesús dijo: Ahora que Judas va a traicionarme y empieza mi pasión, se ha glorificado el hijo del hombre mediante la muerte por crucifixión, puesto que con ella anula el pecado y la muerte espiritual. Y Dios se ha glorificado con toda la vida del hijo del hombre y sobre todo por su obediencia hasta la muerte en la cruz.

32 Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y enseguida le glorificará.

33 Queridos hijos míos, voy a estar ya muy poco con vosotros; Me buscaréis, pero como dije a los judíos, así os digo ahora vosotros: que adonde yo voy, vosotros no podéis venir ahora. (Es decir, que me buscaréis y no me encontraréis, porque yo estaré en los cielos, en cambio vosotros estaréis por bastante tiempo aún en la tierra, para que prediquéis enseñando, como apóstoles o enviados míos, la sanación y salvación a los hombres.)

34 Un mandamiento nuevo os doy: «que os améis los unos a los otros como yo también os he amado.

35 En esto se convencerán y conocerán todos que sois mis discípulos: si tenéis la agapi (o amor desinteresado) entre vosotros.»

36 Le dijo Simón el Pedro: Señor, ¿adónde vas? Respondió Jesús: «Adonde yo voy no puedes tú seguirme ahora; más tarde me seguirás, (cuando cumplas tu misión en la tierra.)

37 Pedro le dijo: Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi psique, (mi vida o lo que sea) por ti para seguirte.

38 Jesús le contestó: «¿Darás tu vida por mí? De verdad en verdad te aseguro que no cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.»

 

Capítulo 14: 1-19 Preguntas, enseñanzas, consuelos y promesas del Señor. 20-31 Promete que les enviará el Espíritu Santo.

 

1 «No se turbe ni se angustie vuestro corazón; creéis en Dios y creed también en mí;

  1. No os asustéis ni se angustie vuestro corazón por lo que os he dicho esta noche, es decir, por la traición de Judas y la negación de Pedro. Confiad y creed en Dios quien proveerá para vosotros que os habéis puesto en esta obra. Creed y confiad también en mí, quien como enviado y Mesías de Dios continuaré después de mi muerte en los cielos completando mi obra.

2 En la casa de mi Padre hay sitio y muchas habitaciones; si no fuera así, os lo hubiera dicho; yo voy a preparaos el lugar;

  1. Allá en el cielo, al inmenso palacio de mi Padre existen muchas y ricas moradas para recibir a todos los creyentes. Si no existiesen, os lo hubiera dicho. Pero existen. Y yo ahora voy al cielo para abrir, como pionero, las entradas cerradas de la realeza increada de Dios y preparaos el sitio. Para que eso sea así es imprescindible mi intervención. Por eso debéis creer y confiar en mí.

3 Y cuando haya ido y os haya preparado el lugar, volveré de muevo y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros;

  1. Y cuando me haya ido y os haya preparado sitio en los cielos, volveré otra vez en el momento de la muerte de cada uno de vosotros, y durante mi segunda presencia para todos, y os llevaré junto a mí para que estéis vosotros también donde yo estaré.

4 Y a donde yo voy lo sabéis y el camino que conduce allí también lo conocéis.»

5 Tomás le dijo: Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos conocer el camino?

6 Jesús le dijo: «YoSoY el Camino, la Verdad y la Vida; nadie puede venir al Padre sino es por mí.

  1. YoSoY el Camino único que conduce al cielo; y la Verdad increada, absoluta y real; también la fuente de la Vida increada y donador de la Vida eterna. Nadie puede venir al Padre y disfrutar de la vida eterna sino sólo por mí.

7 Si me habéis conocido bien a mí, también conoceréis a mi Padre; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. (Puesto que os enviaré el Espíritu Santo que iluminará los ojos de vuestras psiques. Y con los ojos psíquicos espiritualizados veréis y conoceréis el Padre.)»

8 Felipe le dijo: Señor muéstranos al Padre y nos basta.

9 Jesús le dijo: «Felipe, ¿tanto tiempo hace que estoy con vosotros y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: Muéstranos al Padre?

  1. Jesús le dijo: Felipe ¿llevo tanto tiempo con vosotros y todavía no me conoces quién soy sobre mi divina naturaleza? Es decir, que yo soy el Hijo de Dios y Dios, como el Padre. El que me ha visto a mí y se ha introducido al misterio de mi encarnación, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: Muéstranos al Padre?

10 ¿Tú no crees que yo estoy unido en el Padre y el Padre en mí? La sabiduría de los logos que yo os hablo y enseño no los digo de mí mismo, sino el Padre que permanece unido en mí, él energiza y realiza las obras.

11 Creedme que yo estoy en el Padre y el Padre en mí; pero nos discernimos en hipostasis-personas distintas e inseparables y a la vez constituimos un Dios; si tenéis alguna duda, creedlo por la multitud de obras sobrenaturales que realizo.

12 En verdad, de verdad os digo, el que cree en mí hará las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre,

13 y lo que pidáis por la oración implorando mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el hijo.

14 Si algo pidiereis, por la oración implorando en mi nombre, yo lo haré.

15 Si me amáis guardad, aplicad y cumplid mis logos-mandamientos;

16 Y yo rogaré al Padre y os dará otro Paráclito, Consolador y guía para que esté con vosotros siempre,

17 el Espíritu de la verdad, que el mundo pecador alejado de Dios no puede recibir, porque no lo contempla ni lo conoce; vosotros lo conocéis porque está y vive con vosotros, y estará en vosotros.

  1. Os dará el Espíritu de la verdad que revelará y enseñará la verdad en las psiques de buena voluntad. Pero el mundo pecador alejado de Dios no lo puede recibir, porque sus ojos psíquicos o espirituales están embotados por sus pecados. Sin embargo, vosotros habéis seguido mi enseñanza, habéis visto mis milagros y lo conocéis. Porque ahora el Espíritu Santo queda cerca de vosotros y habita completamente en mí que estoy cerca de vosotros. Después del Pentecostés habitará también entre vosotros, dentro de vuestras psiques.

18 No os dejaré huérfanos; volveré a estar con vosotros, a través del otro Paráclitos, el Espíritu Santo que habitará en vuestro interior y os unirá conmigo como miembros míos.

19 Todavía un poco y el mundo no me verá, pero vosotros me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis.

  1. Todavía un poco tiempo y el mundo el que está alejado de Dios ya no me verá, porque no estaré somáticamente en la tierra como estoy ahora. Pero vosotros con los ojos de la psique iluminados por jaris-gracia, la energía increada del Espíritu Santo me estaréis percibiendo, contemplando y sintiendo. Porque yo, a pesar de que dentro de poco moriré por la cruz, vivo y seguiré viviendo eternamente. Y vosotros viviréis una nueva vida espiritual y eterna que la recibiréis de mí.

20 En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mí Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.

  1. En aquel día que recibiréis el Espíritu Santo os abrirá los ojos psíquicos para que me veáis, contempléis y sabréis por vuestra experiencia que yo existo íntegramente en mi Padre como Hijo natural de él. Y vosotros mediante la jaris (gracia, energía increada) del Paráclitos o Espíritu Santo estaréis incorporados o ensomatizados en mí y yo me habré formado en vuestro interior de manera que yo y vosotros seamos inseparables, formando un cuerpo espiritual inquebrantable.

21 El que cumple mis mandamientos y los tiene interiorizados, ése es el que me ama; y al que me ama, lo amará mi Padre y yo también lo amaré y me revelaré a él, mediante la iluminación interior por la energía increada».

22 Judas, no el Iscariote, le preguntó: Señor, ¿cómo se explica que te revelarás en nosotros y no al mundo?

23 Jesús le contestó: «El que me ama aplicará y cumplirá la enseñanza de mi logos, y mi Padre lo amará y vendremos a él y en él nos alojaremos permanentemente, metamorfoseando, convirtiendo su corazón y su cuerpo en templo vivificado del Dios vivo.

24 El que no me ama no cumple la enseñanza de mis logos; y la enseñanza de los logos que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado.

25 Os he dicho estas cosas estando con vosotros,

26 pero el Paráclitos, es decir, el Espíritu Santo, el que el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las verdades salvíficas y os recordará todo lo que yo os he dicho. Revelará a los fieles mi misión, mi obra y lo relativo con mi nombre y mi persona y extenderá mi obra por toda la οικουμενη (icumeni) la tierra o mundo.

27 La paz os dejo, os doy mi profunda y verdadera paz; no como este mundo la da. No estéis angustiados, ni tengáis temores interiores, tampoco estéis acobardados en vuestros corazones.

  1. Me voy y os dejo la paz, os doy mi profunda y verdadera paz; no como este mundo la da, que es una paz hipócrita, engañosa e inestable. No estéis angustiados, ni tengáis temores interiores, tampoco estéis acobardados en vuestros corazones por miedos y amenazas exteriores.

28 Ya sabéis lo que yo os he dicho: Me voy, pero volveré a estar con vosotros; si me amáis, os alegraréis de que me vaya al Padre; porque el Padre es mayor que yo.

28 Habéis oído lo que os he dicho, yo me voy hacia el Padre y otra vez volveré con vosotros. Si tuvieseis agapi en abundancia y firme, tendríais mucha alegría, porque os dije que me voy  hacia el Padre. Porque mi Padre es mayor que yo, porque yo ahora he tomada la naturaleza humana y por tanto, como hombre soy inferior al Padre; pero después de poco como hombre adquiriré también la divina doxa-gloria increada y majestuosidad.

29 Os lo he dicho todo ahora antes que suceda, para que cuando suceda, creáis firmemente en mí.

30 Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el príncipe o soberano de este mundo pecador. En mí no tiene ningún poder;

  1. No hablaré ya muchas cosas con vosotros, porque viene el príncipe, el satanás, que gobierna el mundo que está alejado de Dios. Viene para ejecutar el último ataque violento contra mí. Pero en mí no encontrará nada suyo que le dé poder sobre mí, no tiene poder en mí.

31 Pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado. Levantaos. Vámonos de aquí.

  1. Pero se le concederá matarme, para que el mundo sepa que yo amo al Padre y que hago exactamente lo que el Padre me ha ordenado, quien quiere mi muerte en la cruz, para que se salven los hombres. Levantaos, vayámonos de aquí.»

 

Capítulo 15: 1-11 Cristo es la vid verdadera. 12-17 El mandamiento de la agapi. 18-27 El odio del mundo contra Cristo y sus discípulos.

 

1 Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador o viñador.

2 Todo sarmiento que en mí no lleva fruto, el Padre lo corta; y todo el que da fruto lo cuida, lo limpia y lo poda, para que dé más fruto. (Cada hombre que dice que cree en mí y no tiene la virtud como fruto de la fe, el Padre lo separa de mí. Al contrario, el que tiene obras de virtud, le ilumina y le refuerza para que pueda hacer obras más virtuosas.)

3 Y vosotros gracias al logos que os he anunciado y enseñado, estáis lúcidos y limpios, como sarmientos espirituales estáis purificados y preparados para fructificar;

4 Permaneced unidos en mí y yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis unidos en mí, no podréis hacer obras virtuosas.

5 YoSoY la vid y vosotros los sarmientos. El que permanece unido en mí y yo en él, ése trae mucho fruto. Porque sin mí nada podéis hacer. Separados de mí, sin mi jaris o gracia que es mi energía increada, vivificadora, sanadora y salvadora que emana de mí, nada bueno podéis hacer.

6 El que no permanece unido en mí, será echado fuera como el sarmiento inútil, y se seca, y los hombres los recogen y los echan al fuego para que ardan.

  1. Aquel que no permanece unido en mí espiritualmente, será echado fuera como el infructuoso sarmiento; y se secarán porque no tienen vida espiritual y no les queda ni huella de energía increada jaris, gracia. Éstos espiritualmente son como los sarmientos secos, y serán echados por los ángeles al fuego eterno del infierno.

7 Si permanecéis unidos en mí, las enseñanzas de mis logos permanecen como tesoro en vuestros corazones, pedid todo lo que queráis, mediante la oración en mi nombre, y os será concedido.

8 En esto será glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto (de virtud) y así os convertiréis y os haréis dignos discípulos míos.

9 Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mí agapi-amor.

  1. El vínculo que nos une como los sarmientos con la vid, es la agapi-amor. Tal y como me amó el Padre, cuando me hice hombre y mostré obediencia en él, así yo también os he amado. Seguid permaneciendo en mi agapi, demostrando que sois dignos merecedores de ella.

10 Permaneceréis en mi agapi, si guardáis y aplicáis en vuestras vidas mis logos-mandamientos, tal y como yo he guardado los logos-mandamientos de mi Padre y permanezco siempre en su infinita agapi (amor divino y energía increada).

11 Estas cosas os he dicho para que sea transmitida y esté dentro de vosotros mi alegría y gozo y vuestra alegría sea completa y el gozo colmado.

12 Éste es mi mandamiento: «Que os améis unos a otros, como yo os he amado.»

13 Nadie tiene mayor agapi-amor que este, que uno ponga su psique o vida por sus amigos.

14 Pero vosotros, por los que yo me sacrifico, sois mis amigos y seréis siempre mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

15 Ya no os llamo más siervos, porque el siervo no conoce lo que hace su señor. Os he llamado y llamo amigos míos, porque todas las cosas que he oído de mi Padre os las he dado a conocer. (Por lo tanto, tenéis mucha gnosis-conocimiento de lo que yo hago y sabéis la causa por la que lo realizo, es decir, para que con pleno conocimiento seáis colaboradores y continuadores de mi obra.)

16 No me elegisteis vosotros a mí, sino yo a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto y este fruto vuestro sea permanente; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

  1. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo elegí a vosotros, y os he destinado en la gran obra de Apóstol, para que vayáis predicando el Evangelio y deis fruto como los buenos sarmientos. Este fruto vuestro que será la sanación y la salvación de las psiques inmortales, permanecerá eternamente. Os he dado el privilegio a fin de que todo lo que pidan al Padre, mediante la oración en mi nombre, él os lo dé.

17 Esto os mando: que os améis los unos a los otros y que permanezcáis unidos y fuertes en esta agapi, así seréis potentes e invencibles de los que os odiarán.

18 Si el mal astuto y maligno mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros.

19 Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya; pero como no sois del mundo, antes yo os elegí y os he sacado del mundo, por eso el mundo os odia.

  1. Si fuerais del mundo pecaminoso y tuvierais vida pecaminosa, entonces el mundo os amaría, porque os consideraría como suyos. Pero como yo os he escogido del mundo, por eso el mal astuto o maligno y la gente del mundo sin metania os odia.

20 Acordaos siempre del logos que yo os he dicho: no es el siervo mayor que su señor. Si los hombres del mundo me persiguieron a mí, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi logos, también guardarán el logos vuestro.

21 Todas estas cosas os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.

  1. Pero todas estas cosas os harán a causa de la fe que tenéis en mí y por confesar y predicar en mi nombre, porque no tienen verdadera y ortodoxa gnosis de Dios, ni quieren conocer aquel que me ha enviado.

22 Si yo no hubiera venido en la tierra y no les hubiera hablado y enseñado el logos de la verdad y mis milagros, entonces por esta ignorancia e incredulidad, no tendrían culpa o pecado, pero ahora no tienen excusa por su pecado.

23 Porque aquel que me odia a mí, odia también a mi Padre.

24 Si no hubiera hecho ante ellos milagros y obras sobrenaturales que nadie, del Antiguo Testamento, ha hecho, entonces no serían culpables, ni tendrían pecado. Pero ahora están en pecado porque han visto mis obras y, a pesar de todo, han odiado a mí y a mi Padre, quien me envió en la tierra.

25 Pero es para que se cumpla el logos profético que está escrito en su ley: “me han odiado sin motivo.”

26 Pero cuando venga el Paráclitos, Espíritu Santo, al que yo os enviaré de parte del Padre, el Espíritu Santo de la verdad que la transmite a los hombres, el cual procede del Padre, como un río emana de su fuente, él os dará testimonio de mí.

27 Y vosotros también daréis el buen testimonio, porque habéis estado desde el principio conmigo.

  1. Y vosotros también daréis el buen testimonio, porque estáis conmigo desde el principio de mi aparición pública, e iluminados por el Espíritu Santo entenderéis más profundamente y daréis testimonio de todo lo que yo hice y dije, predicando con claridad.

 

Capítulo 16: 1-15 Testimonio y obra del Paráclitos. 16-19 La última despedida. 20-33 La tristeza se convertirá en alegría.

 

1 Estas cosas os he hablado para que no os escandalicéis.

  1. Os he dicho estas cosas para que no os escandalicéis y deprimáis a causa del odio que muestra el mundo contra mí, debilitando vuestra fe hacia mí.

2 Os expulsarán de las sinagogas como heréticos; más aún, se acerca la hora en que cualquiera que os mate, pensará que con ello rinde culto y servicio a Dios.

3 Os harán esto porque, a causa de su ceguera y su corazón duro sin metania, no han conocido al Padre ni a mí.

4 Pero estas cosas os he dicho para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os las había dicho; pero esto no os lo dije al principio porque estaba con vosotros.

  1. Pero estas cosas os he dicho para que cuando llegue su hora, os acordéis de estas, de que yo os las había anunciado, así cuando os persigan, estaréis fortalecidos en paciencia para sufrirlas, permaneciendo estables e imperturbables en vuestra fe. Pero esto no os lo dije al principio porque estaba con vosotros.

5 Ahora voy al que me envió y como estáis tristes por la separación y las persecuciones que os he anunciado, ninguno me pregunta: ¿A dónde vas?

6 Antes, porque os he dicho estas cosas, vuestro corazón se ha llenado de tristeza, de modo que no podéis estar atentos a mis promesas gratificantes y salvadoras.

7 Pero yo os digo la verdad, os conviene que yo me vaya. Porque si no me voy, el Paráclitos, Consolador no vendrá a vosotros, pero si me voy, os lo enviaré.

  1. Pero yo os digo la verdad, os conviene que yo me vaya, porque si no muero en la cruz y no me voy, el Paráclitos no vendrá a vosotros. Pero si ofrezco mi redentor sacrificio de expiación sobre la cruz y me voy de este mundo hacia mi Padre, os enviaré el Paráclitos.

8 Y cuando él venga, examinará al mundo en lo referente de pecado, de justicia y de juicio, más la condena del diablo.

9 El pecado consiste en que no creen en mí.

  1. De pecado, condenará a los hombres del mundo que consiste en que, a pesar de que han visto y escuchado tantas cosas sobrenaturales sobre mí, no creen en mí;

10 En lo referente a la justicia, porque me voy al Padre y ya no me veréis más.

  1. De justicia, por todo que han decidido e hicieron contra mí los crucificadores, tratándome como un criminal, el Paráclitos atribuirá justicia y demostrará que soy justo y me voy hacia al Padre, porque he cumplido plenamente su voluntad y vosotros ya no me veréis más con los ojos físicos.

11 y de juicio, en que el príncipe del mal del mundo ha sido ya juzgado y condenado para siempre.

  1. Y a lo referente a la condena o al juicio, el Paráclitos demostrará que el príncipe del mal de este mundo, es decir, el satanás, ya está juzgado y condenado y ha perdido para siempre su poder sobre la humanidad.

12 Todavía tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis comprender, retener y sobrellevar, a causa de vuestra imperfección.

13 Pero cuando venga Aquel, el Espíritu de la verdad, os guiará a toda la verdad. Porque no os hablará por su cuenta, sino que os hablará lo que ha oído del Padre y os anunciará las cosas que habrán de ocurrir en mi Iglesia.

14 Aquel me glorificará, porque tomará de mi infinita riqueza y os lo revelará.

15 Todo lo que el Padre tiene es mío; por eso os he dicho que el Paráclitos tomará de lo mío, es decir, de mí sabiduría y conocimiento que son también del Padre y os lo revelará.

16 Aún poco tiempo y ya no me veréis más con vuestros ojos y dentro de otro poco (después de mi resurrección) me veréis, contemplaréis (espiritualmente en Espíritu Santo), porque yo me voy a mi Padre.

  1. Todavía un poco ya no me veréis, y todavía otro poco y me veréis, es decir, inmediatamente después de mi resurrección, en Espíritu Santo me estaréis contemplando espiritualmente con los ojos de vuestra psique y me estaréis sintiendo en vuestro interior, porque yo me voy al Padre, al cual yo rogaré que os envíe el Paráclitos o Espíritu Santo.

17 Entonces algunos de sus discípulos se preguntaban: ¿Qué quiere decir ese “poco y no me veréis y dentro de otro poco, me veréis, y que yo me voy al Padre”?

18 Decían pues: ¿qué quiere decir ese “poco”, no lo entendemos?

19 Jesús por su conocimiento sobrenatural se dio cuenta que querían preguntarle y se adelantó diciéndoles: «Andáis averiguando y discutiendo unos con otros sobre lo que os dije: ese poco y no me veréis y dentro de otro poco, me veréis.

20 En verdad de verdad os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis por mi muerte y el mundo, el alejado de Dios se alegrará, pero vuestra pena y tristeza se convertirá en alegría y gozo.

21 La mujer cuando va a dar a luz, se siente angustiada y tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero cuando ya ha dado a luz al niño, no se acuerda más de la angustia y del dolor, por la alegría y el gozo que haya nacido un hombre en el mundo.

22 Así también vosotros estáis ahora tristes, pero yo os veré otra vez, después de mi resurrección, entonces vuestro corazón se colmará de gozo y alegría, y este gozo y alegría será permanente y nadie os la puede quitar.

23 En aquel día no me preguntaréis nada; de verdad en verdad os digo que todo lo que pidan en mi nombre al Padre os lo concederá.

  1. En aquel día que bajará el Espíritu Santo en vosotros, no me preguntaréis nada, porque estaréis iluminados por Él. Amín, amín, en verdad de verdad os digo y aseguro que todo lo que pidan, por la oración en mi nombre, al Padre, os lo dará.

24 Hasta ahora no habéis pedido nada implorando en mi nombre. A partir de ahora pedid continuamente y recibiréis, para que vuestra alegría y gozo sean completos, y lo estaréis comprobando por el hecho que el Padre estará escuchando vuestras oraciones.

25 Estas cosas os he hablado en parábolas y proverbios. Pero llega la hora que no os hablaré en alegorías, sino que os estaré hablando e informando cierto y claro sobre el Padre, que por la iluminación del Espíritu Santo las entenderéis totalmente.

  1. Estas cosas os he hablado en parábolas y proverbios. Pero llega la hora que no os hablaré en parábolas, sino mediante la iluminación que tendréis por el Espíritu Santo, os estaré informando cierto y claro sobre el Dios, como Padre mío y vuestro.

26 En aquel tiempo pediréis por la oración implorando en mi nombre. Y causa de la relación inmediata que tendréis con el Padre, yo ya no os voy a decir que rogaré al Padre por vosotros,

27 y esto porque el Padre mismo os ama, ya que vosotros me habéis amado a mí, y habéis creído que yo nací de Dios y he sido enviado por Él al mundo.

28 Salí del Padre, y he venido al mundo; de nuevo dejo el mundo y voy al Padre.

  1. Salí del Padre, como hijo unigénito y vine al mundo, por mi encarnación; de nuevo, por mi muerte, dejo el mundo y por mi ascensión yo voy al Padre y como hombre recibo la doxa infinita (gloria, luz increada) que también como Dios la tengo perpetuamente.»

29 Sus discípulos dijeron: Ahora sí que hablas claro, y no en parábolas.

30 Ahora sabemos que lo conoces todo y no necesitas que nadie te pregunte; por este conocimiento sobrenatural, creemos que has salido de Dios.

31 Jesús les respondió: «Ahora creéis, pero vuestra fe aún no es fuerte, permanente e imperturbable.

32 Mirad que llega la hora –y ya ha llegado- en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo; pero yo no estoy solo, pues el Padre está conmigo.

33 Os he dicho estas cosas, para que tengáis paz en mí; en el mundo tendréis tribulaciones; pero confiad y tened ánimo, yo he vencido al mundo.

  1. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí, mediante la comunión y unión conmigo. Puesto que estáis en el mundo tendréis tristezas, tribulaciones; pero tened ánimo y confiad en mí, yo he vencido al mundo y con esta victoria he asegurado también vuestra victoria y la doxa (gloria, luz increada) para vosotros.»

 

Capítulo 17: 1-26 La oración sacerdotal del Señor

 

1 Estas cosas dijo Jesús a sus Discípulos, luego alzando sus ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu hijo, para que tu hijo te glorifique a ti.

  1. Así habló Jesús a sus discípulos. Luego alzando sus ojos hacia el cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora de la pasión y el sacrificio que tu sabiduría ha definido; Glorifica a Tu Hijo también sobre su naturaleza humana, quien como hombre camina hacia su sacrificio, para que tu Hijo te glorifique junto con las innumerables multitudes, quienes por mi sacrificio redentor creerán en ti y se salvarán.

2 Y por el poder que tú le has dado sobre todos los hombres, él dé también vida eterna a todos los que le has dado.

3 Y esta es la vida eterna: que los hombres te conozcan a ti, único verdadero Dios y al que tú has enviado, Jesús Cristo.

3 Esta es la vida eterna, que los hombres te conozcan a ti, único verdadero Dios con tres hipostasis-personas y al que tú has enviado Jesús Cristo con dos naturalezas y voluntades, física y divina. Y con esta gnosis progresen espiritualmente, disfrutando de tus infinitas perfecciones, en comunión y colaboración estrecha con la agapi-amor hacia ti, y también conozcan a Jesús Cristo al cual tú has enviado al mundo;

4 Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me has encomendado realizar.

  1. Yo con mi vida y mi obra te he glorificado en la tierra. He dado a conocer tu nombre a los hombres y por mi sacrificio que dentro de poco ofreceré en la cruz, la obra que me has encomendado realizar la he llevado a cabo.

5 Y ahora, Padre, glorifícame tú a mí como hombre a lado tuyo, con la gloria que tenía a tu lado, antes que el mundo fuese.

6 He revelado tu nombre a los hombres que de este mundo me has dado como discípulos míos. Tuyos eran, y tú me los confiaste; y ellos han guardado la enseñanza de tu logos que yo les revelé.

7 Ahora ya conocen perfectamente que todo lo que me has dado procede de ti.

8 Porque les he comunicado los logos y las enseñanzas que tú me diste, y ellos las han aceptado. Ahora conocen con toda certeza que yo nací y salí de ti al mundo, y ya están convencidos que tú me enviaste.

9 Yo ahora especialmente, (como gran sacerdote y mediador,) te ruego por ellos; No te ruego para el mundo (el pecaminoso e infiel), sino para los que me diste, porque no dejan de ser tuyos.

10 Además, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y yo he sido glorificado en ellos, y ellos mis discípulos eran tuyos y se hicieron míos y siguen siendo tuyos y ellos me han conocido como Hijo tuyo y Dios.

11 Yo ya no estaré entre ellos con mi cuerpo en este mundo, pero ellos están en el mundo, para cumplir su gran misión y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has confiado, guárdalos en tu nombre con tu poder y tu energía increada, para que sean unidos en uno, así como nosotros, en un cuerpo espiritual.

12 Cuando yo estaba en el mundo con ellos, yo los protegía y guardaba en tu nombre con tu poder y energía increada; tú me los confiaste, y ninguno se perdió, sino sólo el hijo de la perdición, el Judas, para que la profecía de la Escritura se cumpliese.

13 Pero yo ahora voy a ti, y digo estas cosas cuando todavía estoy en el mundo para que ellos tengan en sí mismos la plenitud de mi alegría y gozo.

14 Yo les he dado tu logos y la enseñanza de tu evangelio. Y el mundo del pecado los odió, porque por sus conductas y virtudes ya no son de este mundo pecaminoso, como tampoco yo soy de este mundo, y no tengo ninguna relación con el mundo del pecado.

15 No te pido que los quites ahora de este mundo, sino que los protejas del astuto malvado, quien inspira y domina al mundo pecaminoso.

16 Ellos ya no son del mundo, como tampoco yo soy de este mundo.

17 Santifícalos en tu verdad. Tu logos es verdad.

  1. Con la iluminación y renacimiento que regala y crea tu verdad en las psiques, conságralos ya fijos en tu obra. El logos tuyo es siempre la verdad absoluta y pura.

18 Como tú me enviaste al mundo, así también yo los he enviado al mundo para continuar mi obra, por eso santifícalos.

19 Y yo por ellos me santifico, para que también ellos sean consagrados en la verdad.

20 Pero no te ruego sólo por éstos, sino también por los que han de creer en mí por las enseñanzas de los logos de ellos.

21 Para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, también que sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

22 La ilimitada doxa (gloria, luz increada) que me has dado como hombre, la he dado a ellos, para que sean uno, así como tú y yo somos uno.

  1. También como hombre, me has glorificado, puesto que por mí naturaleza humana les has revelado mi divina, como unigénito Hijo tuyo pleno de jaris (energía increada) y verdad. Y esta gloria de filiación que también diste a mi naturaleza humana, yo la he dado a ellos. Les he regalado el poder de adopción y les he hecho coparticipes de nuestra vida divina, para que entre ellos sean uno, como lo estamos nosotros.

23 Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en uno, unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

  1. Yo viviendo dentro de cada uno de ellos, tal y como tú vives dentro de mí, para que estén perfeccionados en un cuerpo espiritual y que el mundo viendo este milagro de unidad, conozca y crea que tú me has enviado al mundo y que a ellos les has amado como a mí.

24 Padre, quiero los que tú me has dado estén conmigo donde yo estoy, para que vean y disfruten de mi doxa (gloria, luz increada), que me has dado antes de los siglos, porque me has amado desde antes de la creación del mundo.

25 Padre justo, aunque el mundo no te ha conocido, yo sí que te conocí y éstos, mis discípulos, han conocido que tú me has enviado.

  1. Padre justo, a pesar de que el mundo no te ha conocido a causa de su maldad, pero yo te he conocido claramente hasta el punto que ningún otro hombre te ha conocido ni te conocerá. Y estos, mis discípulos escuchando mi enseñanza y viendo mis obras son informados ya claramente y han creído que tú me has enviado al mundo. Por eso son dignos de tu paternal agapi y protección.

26 Y les he dado a conocer tu nombre, y lo seguiré dando a conocer aún, para que la agapi-amor con que me has amado esté en ellos y yo en ellos.

  1. Y yo les he dado a conocer tu nombre y mediante la infusión del Espíritu Santo haré que sea aún más conocido; de modo que la infinita agapi-(amor divino y energía increada) que me has amado esté dentro en la psique de ellos y sientan claramente que yo estoy dentro de cada uno de ellos y en todos juntos, de manera que constituyan un cuerpo espiritual conmigo.

 

Capítulo 18: 1-12 Detención de Cristo en Getzsimaní. 13-18 Cristo ante Anás. 19-24 Ante Caifás y los consejeros. 25-27 La negación de Pedro. 28-32 Cristo ante Pilatos, primer interrogatorio.

 

1 Habiendo dicho Jesús estas cosas, salió con sus discípulos al otro lado del torrente de Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró con sus discípulos.

2 Judas el traidor, conocía el sitio, porque muchas veces concurría allí Jesús con sus discípulos.

3 Judas, pues, tomando una compañía de soldados del ejército Romano con su jefe y los alguaciles de los sacerdotes y los fariseos, fue allí con linternas, antorchas y armas.

4 Conociendo Jesús todo lo que iba a sucederle, salió y les dijo: «¿A quién buscáis?»

5 Aquellos le contestaron: A Jesús el Nazareno. Jesús les dijo: «Yo soy.» Estaba también con ellos Judas el traidor.

6 Cuando les dijo: «Yo soy», ellos dominados por el miedo, retrocedieron y cayeron en tierra.

7 Otra vez les preguntó: «¿A quién buscáis?» Ellos dijeron: A Jesús el Nazareno.

8 Respondió Jesús: «Ya os dije yo soy; y si me buscáis a mí, dejad ir a éstos.»

9 Esto lo dijo para proteger a sus discípulos y se cumpla el logos que había dicho antes a su Padre: «No se ha perdido ninguno de los que me diste y los he protegido, tanto de los peligros físicos, como de los espirituales

10 Entonces Simón Pedro que tenía una espada, la desenvainó e hirió a un siervo del sumo pontífice, cortándole la oreja derecha. Este siervo se llamaba Malco.

11 Entonces inmediatamente Jesús dijo a Pedro. «Mete tu espada en la vaina; el cáliz que el Padre me ha dado ¿no he de beberlo?»

12 Entonces la compañía de los soldados, el tribuno y los alguaciles de los judíos detuvieron a Jesús y le ataron.

13 Y le llevaron primero a Anás, hombre muy fuerte que había sido prelado y también era suegro de Caifás. Caifás era el sumo pontífice de aquel año.

14 Caifás era el que había aconsejado a los judíos: que convenía que muriera un solo hombre por el pueblo; Por consiguiente, Caifás ya había decidido y deseaba la muerte de Cristo.

15 Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús, (es decir, Juan.) Este discípulo era conocido del pontífice, por eso entró con Jesús en el patio del sumo sacerdote.

16 Mientras que Pedro, como desconocido, se quedó fuera, junto a la puerta, porque no se permitía la entrada. Entonces salió el otro discípulo, el que era conocido del pontífice, habló a la portera e introdujo a Pedro.

17 Entonces la portera viendo a Pedro le dijo: ¿Eres tú acaso también de los discípulos de este hombre? Él dijo: No soy.

18 Los siervos y los alguaciles del pontífice habían preparado un brasero, porque hacía frío, y se calentaban, y Pedro también estaba en pie calentándose con ellos.

19 Y el sumo pontífice interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su enseñanza.

  1. Y el pontífice interrogó a Jesús sobre sus discípulos, quiénes eran, por qué le siguieron, y después sobre su enseñanza, examinando si estaba de acuerdo con la ley y las tradiciones.

20 Respondió Jesús: «Yo he hablado públicamente a todo el mundo; siempre he enseñado en las sinagogas y en el templo, donde siempre concurría multitud de judíos, no hablé ni enseñé nada a escondidas y en secreto.

21 ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que me han oído, qué les he dicho; ellos saben lo que yo he dicho y enseñado.»

22 Al decir esto Jesús, uno de los guardias que estaba a su lado, le dio una bofetada, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote?

23 Jesús contestó: «Si he hablado mal, demuéstralo y cuéntalo aquí el mal ante el tribunal. Pero si he contestado bien y correctamente ¿por qué me golpeas?»

24 Entonces Anás le envió atado al sumo pontífice Caifás.

25 Entre tanto, Simón Pedro continuaba de pie calentándose y le preguntaron: ¿No eres tú también de sus discípulos?

26 Él negó, y dijo: no soy. Entonces le dijo uno de los siervos del Pontífice que era pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja: ¿Qué dices? Yo te he visto en el huerto con él.

27 Pedro lo negó de nuevo, y al instante cantó el gallo.

28 Después, llevaron a Jesús de casa de Caifás atado al pretorio. Era por la mañana, y ellos no entraron al pretorio para no contaminarse y así poder comer la cena de la pascua.

  1. Mientras que los sacerdotes y el consejo durante la noche le condenaron a la muerte. Inmediatamente de madrugada llevaron a Jesús atado de casa de Caifás al pretorio, a donde permanecía y estaba juzgando el soberano romano. Era por la mañana. Ellos no entraron a la sala para no contaminarse, para poder así comer la cena de pascua. Ellos este lugar lo consideraban contaminado, porque allí entraban idólatras y se juzgaban malhechores.

29 Entonces salió Pilatos fuera y les dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre?

30 Respondieron y le dijeron: Si no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado.

  1. Entonces les dijo Pilato: Tomadle vosotros y juzgadle según vuestra ley. Le dijeron entonces los judíos: A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie.

31 Entonces les dijo Pilato: Como no tenéis ninguna acusación concreta y habláis vagamente, tomadlo vosotros y juzgadlo según vuestra ley. Le dijeron entonces los judíos: A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie, mediante la cruz, sin el permiso del soberano romano.

32 Le dijeron todo esto para que se cumpliese plenamente el logos que Jesús había dicho, dando a entender de qué muerte iba a morir. (Porque los romanos condenaban a muerte por la cruz. En cambio los judíos, de acuerdo con sus leyes y cuando estaban libres, como pueblo, condenaban a muerte por apedreamiento. Mientras que los judíos acusaron a Jesús que buscaba ser rey.)

33 Entró Pilato de nuevo al pretorio y llamando aparte a Jesús, le preguntó: ¿Tú eres el rey de los judíos?

34 Jesús le respondió: ¿Dices esto por tu cuenta o es que otros te lo han dicho de mí, como acusación contra mí?

35 Pilatos contestó: ¿Acaso yo soy judío para meterme en los asuntos de ellos? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí, como culpable. ¿Qué has hecho?

36 Respondió Jesús: «El reinado de Mi realeza no proviene de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo mis súbditos hubiesen luchado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero el poder de mi realeza no proviene de este mundo ni está basada en las armas, sino del cielo.»

37 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego tú eres rey? Respondió Jesús: «Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio y predicar de la verdad. Y todo aquel que siente la disposición y el anhelo por la verdad, escucha, acepta y aplica mi enseñanza y así se convierte en copartícipe de mi espiritual y celeste realeza increada».

38 Le dijo Pilatos: ¿Qué es la verdad y quién puede encontrarla? Y cuando dijo esto, salió otra vez a los judíos y les dijo: “Yo no encuentro en él ningún delito.”

39 Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte un preso por la pascua; ¿queréis que os suelte al rey de los judíos?

40 Entonces de nuevo gritaron, diciendo: ¡No a éste, sino a Barrabás! Barrabás era un bandido.

 

Capítulo 19: 1-3 La flagelación y desprecio de parte de los soldados. 4-8 Intento de Pilato para liberarlo. 9-16 Nuevo interrogatorio de Pilato y condena. 17-30 La crucifixión, la madre y el amado discípulo. 31-42 El entierro de Jesús.

 

1 Entonces Pilatos tomó a Jesús y mandó azotarle.

2 Después del azote, los soldados, para despreciarle y reírse de él como supuesto rey de los judíos, trenzaron una corona de espinas y la pusieron en su cabeza y le vistieron con un manto de púrpura, como si fuera un rey;

3 Y, acercándose a él, le decían irónicamente: Χαῖρε (Jere) alégrate o salve rey de los judíos y le daban bofetadas.

4 Después de todo esto, otra vez salió Pilatos fuera del pretorio y dice a los judíos: Aquí os lo traigo. Yo le he interrogado pero no encuentro ningún delito en él. Os lo digo oficialmente para que os convenzáis, que no encuentro en él nada que sea digno de castigo y menos de muerte.

5 Y salió, pues, Jesús fuera con la corona de espinas y el manto de púrpura;

6 y Pilatos les dijo: Aquí tenéis al hombre; Cuando vieron los sumos sacerdotes y los alguaciles, gritaron diciendo: Crucifícale, crucifícale. Les dijo Pilatos: Tomadlo vosotros y crucificadle porque yo no encuentro en él ningún delito digno de muerte.

7 Respondieron los judíos: Nosotros tenemos una ley y según la ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios, así que ha blasfemado a Dios.

8 Cuando Pilatos oyó esto, tuvo aún más miedo, porque era idólatra y creía en muchos dioses e hijos de dioses;

9 y entrando otra vez al pretorio, dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? ¿Realmente eres hijo de Dios? Pero Jesús no le dio respuesta alguna.

10 Entonces dijo Pilatos: ¿Por qué no me contestas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte y autoridad para soltarte?

11 Respondió Jesús: No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubiera dado Dios; por tanto, el que a ti me ha entregado, tiene mayor pecado que tú.

  1. No tendrías ningún poder contra mí, si no te hubiera dado de Dios. La tolerancia de Dios, te deja como juez estos días y estás obligado a juzgarme, puesto que me han traído delante de ti los judíos, como acusado y culpable. Por eso Caifás y el consejo de los judíos, que por envidia y odio me han entregado en tus manos y te presionan para que me juzgues y condenes, tienen mayor pecado y son más culpables que tú.

12 Y por esta respuesta Pilatos se asustó aún más y desde entonces buscaba librarlo; pero los judíos gritaron diciendo: Si sueltas a ése, no eres amigo del César, todo el que se hace rey va contra el César.

13 Cuando Pilatos escuchó estas palabras de los judíos que eran una amenaza contra él, sacó fuera a Jesús y se sentó en el tribunal del sitio llamado “enlosado”, en hebreo gabatá o altura.

14 Era el día de la preparación de la Pascua y la hora sexta, (al mediodía.) Y dice Pilato a los judíos: He aquí tenéis vuestro rey, mirad como se ha degradado y qué bajo ha caído.

15 Pero ellos, duros de corazón lleno de odio asesino, gritaban: fuera, fuera, llévenlo de aquí, no queremos ni verlo, crucifícale, crucifícale. Pilatos les dijo: ¿A vuestro rey he de crucificar? Replicaron los sumos sacerdotes: No tenemos más rey que el César, pisoteando así su propia fe religiosa y dignidad nacional.

16 Entonces Pilatos se lo entregó a ellos para que fuese crucificado.

17 Tomaron, pues, los soldados a Jesús conduciéndole al sitio de su crucifixión; cargado en su hombro con la cruz, salió fuera de la ciudad al lugar llamado “calvario”, en hebreo Gólgota,

18 y allí le crucificaron, y con él otros dos malhechores uno en cada lado y Jesús en medio.

19 Pilatos, por su parte, escribió y puso sobre la cruz este rótulo: Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos.

20 Y muchos de los judíos leyeron este título, porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad y el título estaba escrito en hebreo, en latín y en heleno, en griego para dar más publicidad, puesto que la lengua helénica era el idioma internacional y oficial de los romanos.

21 Los sumos sacerdotes de los judíos, como consideraron fuerte la ofensa que se reclame a un crucificado con el título de rey, dijeron a Pilatos: No escribas el rey de los judíos, sino lo que él dijo: «Yo soy el rey de los judíos.»

22 Respondió Pilatos con ira y desprecio: lo que he escrito, escrito está.

23 Los soldados, después de crucificar a Jesús, se repartieron la ropa en cuatro partes, uno para cada uno, y dejaron aparte la túnica que era tejida de una pieza de arriba abajo sin costura alguna.

24 Entonces se dijeron: No la rompamos, echémosla a suertes sobre ella, a ver quién le toca. Así fueron todos estos acontecimientos, para que se cumpliese la Escritura, que dice: “Repartieron entre sí mis vestiduras y sobre mi túnica echaron suertes.”

25 Mientras los soldados hacían estas cosas, estaban en pie junto a la cruz de Jesús su Madre, y la hermana de su madre, María la mujer de Cléopas y María Magdalena.

26 Jesús viendo su Madre, y junto a ella al discípulo preferido, dice a su Madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo o éste será tu hijo a partir de ahora

27 Después dice al discípulo: «He aquí tu Madre.» Y desde aquel momento el discípulo la acogió en su casa.

28 Después de esto, sabiendo Jesús claramente que todo lo que predijeron los profetas y lo había decidido Dios, se había consumado plenamente y para que se cumpliese la Escritura hasta el último detalle, dijo: «Tengo sed.»

29 Había allí un botijo lleno de vinagre. Cuando ellos escucharon que Jesús tenía sed, fijaron en una rama de hisopo una esponja empanada en vinagre y se la acercaron a la boca.

30 Cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: «Todo está cumplido, consumado.» Y una vez habiendo declinado la cabeza, entregó el espíritu.

  1. Cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: «Todo está cumplido, consumado; el plan divino de Dios y todas las profecías se han cumplido. La salvación de los hombres está ya asegurada plenamente. Y una vez habiendo declinado por sí solo la cabeza soberanamente y cuando él lo quiso por el poder que tenía, entregó su psique a su Padre.

31 Como era víspera de pascua, para que no quedaran los cuerpos encima de la cruz el sábado -pues era un día muy solemne-, los judíos rogaron a Pilatos que se les quebraran las piernas y fuesen quitados de allí. Así se abreviaría el tiempo de la muerte y los llevarían de allí antes de la puesta del sol, para que no fuera profanada la fiesta de la Pascua. Porque por el Deuteronomio estaba totalmente prohibido que trasnocharan los cuerpos en la cruz sin enterrarse.

32 Fueron, pues, los soldados al Gólgota mandados por Pilatos y quebraron las piernas de los dos que habían sido crucificados con Jesús.

33 Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.

34 Pero uno de los soldados, por si acaso, le atravesó entre las costillas con una lanza, inmediatamente salió sangre y agua pura; cosa paradójica y sin precedente de un muerto, porque la sangre se coagula en todos los muertos y por mucho que lo pinchen nunca sale sangre pura y agua clara.

35 Y este gran y simbólico acontecimiento, el que lo ha visto con sus propios ojos, (es decir, Juan el Evangelista), da su testimonio y lo certifica de manera oficial, y su testimonio es absolutamente verdadero. Y él conoce muy bien que dice la verdad, para que vosotros también creáis.

36 Porque estas cosas sucedieron, para que se cumpliera la Escritura: “Que no le quebrarán hueso alguno.”

37 Y también otra profecía de la Escritura dice: “Verán aquel que le traspasaron.”

38 Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque lo tenía en secreto por miedo a los judíos, rogó a Pilatos que le dejara llevar el cuerpo de Jesús. Pilatos se lo concedió. Entonces fue y se llevó el cuerpo de Jesús.

39 También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo una mezcla de mirra y de áloe, como unas cien libras.

40 Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con especies aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos.

41 Había cerca del sitio donde fue crucificado Jesús un huerto y en el huerto había un sepulcro nuevo, en el cual nadie aún había sido depositado.

42 Como este sepulcro estaba cerca al sitio de la crucifixión y tenían prisa para terminar el entierro a causa de la preparación de la Pascua, allí pues, pusieron a Jesús.

 

 

1 El primer día de la semana, (es decir, el domingo), María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio la piedra quitada del sepulcro.

2 Entonces corrió y fue a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús amaba especialmente, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde le han puesto.

3 Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.

4 Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro.

5 Se asomó y vio los lienzos puestos en el suelo, pero por respeto no entró al sepulcro.

6 Luego llegó Simón Pedro después de él y entró en el sepulcro y ve los lienzos allí puestos y no faltaban, como sería lo normal si se hubiera robado el cuerpo.

7 Y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no estaba en el suelo con los lienzos sino doblado cuidadosamente en lugar aparte.

8 Entonces, entró también el otro discípulo que había llegado primero, vio de cerca estas cosas paradójicas y creyó, que no se había robado el cuerpo, sino que Jesús se había resucitado.

9 Porque hasta entonces aún no habían entendido las profecías de la Santa Escritura, según la cual había profetizado que Cristo debía resucitar de entre los muertos.

10 Los discípulos se volvieron a los suyos a casa.

11 Pero María se quedó fuera cerca del sepulcro llorando, porque había creído que habían robado el cuerpo de Jesús Cristo.

12 Tal y como estaba llorando se asomó al sepulcro y de golpe ve dos ángeles con vestiduras blancas, sentados uno a la cabecera y otro a los pies, donde había sido puesto el cuerpo de Cristo.

13 Le dijeron: Mujer ¿por qué lloras? Ella les respondió: Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde le han puesto.

14 Al decir esto, se volvió para atrás y vio a Jesús que estaba allí de pie, pero no percibió que era Jesús.

15 Le dijo Jesús: «Mujer ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella creyendo que era el hortelano le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a recogerlo.

16 Jesús le dijo: ¡María! Ella inmediatamente reconoció la voz y girando hacia él, le dijo en hebreo: ¡Rabuní! Que quiere decir Didáscalos, Maestro.

17 Jesús le dijo: «No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre natural y vuestro Padre por la jaris (gracia energía increada), a mi Dios y vuestro Dios.»

18 María la Magdalena fue a decir a los discípulos que había visto al Señor y anunciarles lo que él le había dicho, es decir, anunciarles su resurrección.

19 En la tarde de aquel mismo día, el primero de la semana, (es decir, el domingo,) estando cerradas las puertas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por temor de los judíos, de repente vino Jesús, y puesto en medio de ellos, les dijo: «La paz con vosotros.»

20 Y diciendo esto, les enseño las manos y el costado, para que vean las señales de las heridas y creer que él es el maestro de ellos. Entonces los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor resucitado.

21 Jesús les dijo otra vez: «La paz esté con vosotros. Como el Padre me envió mí, así yo os envío a vosotros.

  1. Jesús les dijo otra vez: «La paz esté con vosotros. Tal y como el Padre me ha enviado a mí para terminar la obra de la sanación y salvación de los hombres, así yo también os envío a vosotros para continuar transmitiendo mi obra.»

22 Diciendo esto, sopló sobre la cara de ellos y les dijo: «Recibid Espíritu Divino.»

  1. Al decir esto, les sopló en sus rostros el vivificante aliento de la nueva vida celeste, y les dijo: «Recibid divino Espíritu; es decir, la energía increada Jaris–Gracia, tal y como al principio el Dios sopló al rostro de Adán.

23 A quienes perdonéis o remitiereis los pecados les son perdonados o remitidos; a quienes se los retengáis, les son retenidos.»

24 Pero Tomás, uno de los doce, a quien llamaban Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús.

25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Hemos visto al Señor, pero aquel les dijo: si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el lugar de los clavos y mi mano en su costado, no creeré.

26 Pasados ocho días, de nuevo estaban dentro en la casa los discípulos y Tomás con ellos. Mientras las puertas estaban cerradas, de repente se presentó Jesús en medio de ellos y dijo: «La paz esté con vosotros»

27 Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo, y mira mis manos; acerca tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente.»

28 Entonces Tomás contestó, diciendo: ¡Señor mío y Dios mío!

29 Jesús le dijo: «Porque me has visto, has creído, a partir de ahora en los siglos de los siglos, bienaventurados y felices los que creen sin haberme visto. Y creerán así las futras generaciones de mi Iglesia

30 Aparte de este milagro de la resurrección y de los que había hecho anteriormente Jesús hizo muchos más milagros y señales en presencia de sus discípulos, los cuales demostraban su deidad y no están escritas en este libro sagrado.

31 Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

  1. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, Hijo y Logos de Dios; y creyendo en él con fe operativa e iluminada tengáis vida nueva, divina y eterna inalienable, la que se transmite en el nus (espíritu o energía del corazón de la psique) de los hombres por la oración implorando su nombre.

(Es decir, Jesús Cristo Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mí pecador, o ten misericordia, caridad o alíviame, sáname, ayúdame, consuélame).

 

Capítulo 21: 1-3 Los discípulos otra vez a la pesca. 4-14 La aparición del Señor en la ribera del lago Tiberiades. 15-16 El restablecimiento de Pedro. 20-25 Logos sobre Juan.

 

1 Después de esto Jesús se apareció de nuevo a los discípulos en el mar de Tiberiades; y se manifestó de esta manera:

2 Estaban juntos Simón Pedro y Tomás, el llamado Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea, y los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.

3 Les dijo Simón Pedro: “Voy a pescar”. Le contestaron: “Nosotros también vamos contigo”. Salieron y subieron a la barca. Pero aquella noche no pescaron nada.

4 Al amanecer, estaba Jesús en la playa; pero los discípulos no se dieron cuenta de que era Jesús.

5 Les dijo Jesús: «Muchachos ¿tenéis algún pescado para comer?» Le respondieron: No.

6 Él les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.» La echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.

7 Entonces aquel discípulo (Juan) a quien Jesús amaba, dijo a Pedro: ¡Es el Señor!  Simón Pedro cuando escuchó que el que estaba parado allí era el Señor, se ciño la túnica, porque al estar pescando se había despojado de ella y se lanzó al mar, para llegar lo antes posible al Señor.

8 Y los otros discípulos vinieron con la barca, ya que no estaban lejos de la tierra, a unos doscientos codos, arrastrando la red con los peces.

9 Al saltar en la tierra, vieron encendidas brasas y un pez encima de ellas, y a lado pan.

10 Les dijo Jesús: «Traed de los peces que acabáis de pescar.»

11 Subió Simón Pedro y sacó a tierra la red, llena de 153 ciento cincuenta y tres peces grandes. Y aún siendo tantos peces y grandes, la red no se rompió.

12 Les dijo Jesús: «Venid y comed.» Y ninguno se atrevía a preguntarle: ¿Tú quién eres? Conociendo muy bien que era el Señor.

13 Entonces Jesús se acercó, tomó el pan y les dio; y asimismo el pescado.

14 Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a sus discípulos, después de haber resucitado de entre los muertos.

15 Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Jonás ¿me amas más que éstos?, tal como has sostenido aquella noche de mi detención» Le respondió: Sí Señor, tú conoces que te amo. Le dijo: «Apacienta mis corderos lógicos de mi rebaño espiritual»

16 Por segunda vez le dijo: «Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?». Le dice Pedro: Sí Señor, tú conoces que te amo. Entonces le dice: «Pastorea mis ovejas lógicas»

17 Por tercera vez le dijo: «Simón, hijo de Jonás ¿me amas?» Pedro se entristeció porque tres veces le dijo Jesús, “¿me quieres? Porque creyó que Jesús dudaba de su agapi-amor y Pedro respondió: Sí Señor, tú sabes que te amo. Jesús le dijo: «Pastorea mis ovejas lógicas. (Puesto que con esta triple afirmación, borró totalmente su triple negación y le restableció al axioma apostólico.)»

18 Amín, Amín, de verdad en verdad te digo que: «Cuando eras joven, tú mismo te ceñías la túnica con el cinturón e ibas por donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus manos, y otro te ceñirá, y te sujetará la túnica, y te llevará allí a donde no quieras.»

19 Esto lo dijo el Señor indicando con qué muerte Pedro iba a glorificar a Dios; dicho esto, añadió: «Sígueme.»

20 Volviéndose Pedro, ve que les seguía el discípulo preferido de Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado y le había dicho: ¿Señor quién es el que te va a entregar?

21 Viéndolo, pues Pedro dice a Jesús: ¿Señor qué pasará con éste, qué será de su futuro?

22 Dice Jesús a Pedro: «Si yo quiero que éste permanezca en vida hasta que yo vuelva otra vez ¿a ti que te importa? Tú sígueme.»

  1. Dice Jesús a Pedro: «Si yo quiero que éste permanezca en vida hasta que yo vuelva otra vez, en mi segunda Parusía- Presencia, ¿a ti que te importa? ¿Qué beneficio espiritual tienes sabiendo esto? Tú sígueme y cuídate de ti mismo, lo que yo te digo y lo que concierne tu salvación.»

23 Y entre los hermanos se corrió la voz de que aquel discípulo no moriría. Jesús no le dijo a Pedro que el discípulo no moriría, sino: «Si yo quiero que él permanezca en vida hasta que yo venga, a ti ¿qué te importa?»

24 Éste es el discípulo que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito en su Evangelio; y conocemos bien que su testimonio es verdadero.

25 Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús Cristo. Si se escribieran una por una, creo que en el mundo entero con sus bibliotecas no cabrían los libros que se escribieran. Amín.

 

Traducido por: Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  www.logosortodoxo.com  (en español)

 

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