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Ene 07 2021

APOCALIPSIS DE JUAN, NUEVO TESTAMENTO

APOCALIPSIS DE JUAN, NUEVO TESTAMENTO

ΑΠΟΚΑΛΥΨΙΣ ΙΩΑΝΝΟΥ

Por la diaconía Apostólica de la Santa Iglesia Ortodoxa Católica y Apostólica de Helas-Grecia

 

Índice de Contenido

Introducción al Apocalipsis de Juan

Los términos más importantes del libro por nuestro diccionario teológico: “ALFAωMEGA GRAN LÉXICO ORTODOXO HELÉNICO-ESPAÑOL”

  1. Ἀποκάλυψις (apokálipsis) revelación y 48.Ἐσχατολογία, esjatología.
  2. Ἀποκάλυψις (apokálipsis) revelación, la palabra más bella de la lengua helénica y de la Divina Escritura y ἀνακάλυψις (anakálipsis, descubrimiento).

Ἀποκάλυψις (apokálipsis) revelación, desgraciadamente en Occidente la han malinterpretado mucho esta palabra, cuando un occidental oye apocálipsis se asusta y la identifica mayormente con el libro del Apocalipsis o como una catástrofe y es todo lo contrario. En cambio cuando la oye un heleno (griego) le produce admiración, sosiego y alegría; actualmente en griego moderno sigue siendo una palabra de uso común. En todas las traducciones la usamos en el sentido griego: la apocálipsis y las apocalipsis y el verbo apocaliptar-revelar; insistimos en ello para que el lector se vaya familiarizando con este bellísimo término. En cambio, cuando nos referimos al libro del Apocalipsis como tal, lo escribimos en masculino “El Apocalipsis”.

La apocálipsis-revelación de Dios se da en hombres concretos, los cuales llegaron a un grado espiritual de su vida y vieron a Dios y así conocieron la apocálipsis-revelación. Estos hombres se llaman portadores de la apocálipsis-revelación. Así Dios no se devela, manifiesta simplemente en la historia, sino en los santos quienes viven en la historia. Además es conocida la bienaventuranza de Cristo; “Bienaventurados, dichosos y felices los καθαροί kazarí, los que han hecho la catarsis (purgación y sanación) de su corazón, porque estos contemplarán, verán y conocerán a Dios. (Mt 5,8).

El Apóstol Pablo en su epístola a los Hebreos dice: “Habiendo Dios hablado en el tiempo antiguo muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos postreros días nos habló por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por el cual también hizo el universo, (Heb 1,1) y a los Corintios dice que escuchó logos, verbos inefables que el hombre no puede expresar, (2ªCor 12,4). Apocalipsis son los logos y verbos inefables, increados que se formulan con logos, conceptos y verbos creados. La apocálipsis o revelación es praxis y energía de la Deidad y como tal, pertenece a otro nivel, transciendo a las energías cósmicas. Así que apocálipsis significa aparición, manifestación o revelación de la divina doxa (gloria luz increada) del Dios Trina y participación del hombre en la divina jaris (gracia energía increada) y doxa, y la zéosis que es la vivencia, experiencia de la Apocálipsis. El grado más alto de apocálipsis o revelación es el Pentecostés. Apocálipsis tal y como se manifiesta la palabra es la revelación, por lo tanto, es manifestación o aparición de algo que antes estaba cubierto y oculto.

En contraposición de la ἀνακάλυψις (anakálipsis, descubrimiento) que se mueve a los límites de la lógica de la diania (mente, intelecto o cerebro), del esfuerzo y la invención humana, pero la Apocálipsis es la venida de esta luz increada que la lógica humana no podía comprender, ya que ella es limitada. Los filósofos y los sabios a través de los siglos alguna vez llegaron a percibir algunas cosas por la inspiración humana (logos espermático), puesto que con la lógica potente y persistente de ellos, les hizo moverse un poco fuera de los marcos en los que se movían los demás hombres. La Apocálipsis reveló cosas totalmente desconocidas a la lógica humana. Los Profetas, los Apóstoles y los Santos son los portadores de la divina Apocálipsis que trajo al mundo el Cristo y los que expresan la Tradición Ortodoxa. La vivieron al límite de sus vidas personales y se la enseñaron a sus rebaños. Con ella se enfrentaron a todas las herejías que aparecieron mediante los siglos; también con la apocálipsis superaron y vencieron a la muerte y la opresión del tiempo.

Se dice que la Biblia, la Santa Escritura, contiene el Logos de Dios, pero no es así. La Biblia no es el Logos de Dios, sino la descripción y el registro de la Apocálipsis de Dios en el corazón de los Santos, los Apóstoles y los Profetas. El Dios no se comunica con lenguaje humano, ni con textos escritos. El Dios se comunica a través de Su Increada Luz y Energía introduciéndose dentro del corazón, como esencia, o nus, como energía del hombre, recibiendo éste así la Jaris (gracia, increada energía de Dios). Por lo tanto, la Biblia por sí misma no es el Logos de Dios; es “logos” sobre el Logos de Dios. Primero fue la Apocálipsis (revelación) y después el registro o descripción en letra y así se origina La Biblia.

La religión se crea con el movimiento del hombre hacia Dios (racionalismo), y el mejor y mayor racionalista y filósofo es el diablo, conoce las Escrituras mejor que el hombre. En el Cristianismo ortodoxo sucede lo contrario, se presenta como movimiento de Dios hacia al hombre, del Logos increado encarnado y sacrificado para el hombre, “la oveja perdida”, etc. En la religión el hombre se sacrifica por el Dios. En el Cristianismo ortodoxo, el Dios se sacrifica por el hombre, es el Θεάνθρωπος Zeántropos Dios-Hommbre  Cristo el primer Teólogo quien nos ha apocaliptado-revelados logos increados, inefables…, es la apocálipsis de la verdad que es en sí el mismo Dios, Cristo.

DOGMÁTICA EMPÍRICA I PARTE C´ LOS PORTADORES DE LA APOCÁLIPSIS REVELACIÓN por Ioanis Romanidis e Ierotheo Vlajos

Entre los santos θεόπτοις zeoptis (los que ven la divina luz increada) y que se llaman también glorificados o deificados están incluidos los Profetas. Profetas son los santos aquellos que predicen las cosas futuras, pero también aquellos que enseñan los misterios del reinado de la Realeza increada de Dios, que los conocen personalmente. Pero esto presupone un nivel de vida espiritual y experiencia en un grado grande de la divina Jaris (energía increada gracia). Por lo tanto con el término Profeta es calificado y llamado el santo que tiene κοινωνία (conexión, comunión y unión) con Dios, conoce por apocálipsis-revelación la voluntad de Dios, ha alcanzado la zéosis y se convierte en didáskalos-maestro del laós-pueblo.

Los Profetas en el Antiguo Testamento veían la Segunda Persona-Hipóstasis de la Santa Trinidad, el Logos no encarnado, ya que todas las teofanías de Dios en el Antiguo Testamento eran apocálipsis-revelación del increado Logos no encarnado, en cambio los Profetas/Santos/as del Nuevo Testamento ven el Logos encarnado. Esta es la diferencia básica entre Antiguo y Nuevo Testamento…

Apocálipsis-revelación es develación, de Dios a los santos glorificados tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, y esto por supuesto se hizo en varios grados y siempre el Dios se apocaliptaba-revelaba escondido y se escondía develado. El Dios es secreto o escondido porque se apocalipta por Sus energías increadas, pero Su esencia-usía inconcebible, ininteligible no es participada. Esto muestra que la Santa Escritura no es la apocálipsis-revelación de Dios, sino logos, dichos sobre la apocálipsis-revelación…

…¿La Santa Escritura es sobre la apocálipsis o es ella la misma apocálipsis-revelación? ¿Los logos, dichos, verbos y conceptos son sobre Dios, son sobre la apocálipsis? ¿Qué es la apocálipsis-revelación?

Existen aquellos que piensan y creen que la apocálipsis-revelación es venir el Espíritu Santo sobre el escritor de la Santa Escritura, sentarse aquí en sus hombros, diciendo, toma el bolígrafo, -en el antiguo tiempo la pluma- y escribe, y se sienta el Espíritu Santo en sus hombros y dice: “escribe: tal cosa dice el Señor o estas cosas dice Dios”, son las mismas palabras que dijo Dios al Profeta, al Apóstol.

Los Padres no están de acuerdo con esta percepción sobre la Apocálipsis-Revelación, es decir, sobre zeopnefstía-inspiración divina. No fue dictado de Dios el Antiguo Testamento ni el Nuevo, ni los escritores son secretarios de Dios que se sentaban y escribían lo que decía Dios, ni los Sínodos Ecuménicos son tal cosa…

«La idea de que la Escritura se puede identificar con la apocálipsis-revelación no sólo es ridícula y de risa desde el punto de vista patrístico, pero también herejía clara. La Escritura no es apocálipsis, sino logos (conceptos y dichos) sobre la apocálipsis. La Escritura es el único criterio de la auténtica, ortodoxa y pura apocálipsis, pero la apocálipsis además en la Escritura no se delimita al tiempo, crónicamente.

La Escritura de por sí no constituye, no es la doxa-luz increada gloria de Dios en Cristo y por tanto la Escritura no es el Pentecostés, sino que habla sobre el Pentecostés. La experiencia del Pentecostés está contenida en la Santa Escritura y a la vez transciende la Escritura.» «La Santa Escritura no es apocálipsis, como algunos piensan y creen. La apocálipsis trasciende la Santa Escritura. Porque la apocálipsis es la experiencia del Pentecostés, la que no se puede describir. Lo que tenemos en la Santa Escritura no es una descripción del Pentecostés, sino que una redacción o conversación, consideración sobre el Pentecostés, sobre la apocálipsis-revelación. Porque sólo el que participa de la apocálipsis conoce lo que es la apocálipsis. Por eso conoce y trasciende la comprensión-noesis y la expresión. La Santa Escritura se escribe sobre la apocálipsis y el propósito de Ella no es darnos la apocálipsis-revelación dentro de los marcos de dos portadas. No podemos tomar la Santa Escritura, como hacen la mayoría de los Protestantes y Romanocatólocos o Papistas, y decir que comienza con el libro del Génesis y termina con el libro del Apocalipsis y todas estas páginas con todas estas palabras en esta colección decir que esta es la apocálipsis-revelación, éste es el logos de Dios. La Santa Escritura no es el logos de Dios, sino logos (creados) sobre el Logos increado de Dios. Siempre “sobre”, no es esta misma apocálipsis-revelación o el logos increado de Dios. Para la Tradición Ortodoxa el describir nosotros la Santa Escritura como apocálipsis o como logos increado de Dios es tontería, necedad; es decir, sería vergonzoso decir herejía, y lo más correcto es decir tontería y necedad.»

La apocálipsis es experiencia de la realidad increada, “el Dios no se apocalipta en la palabras”, mientras  que el que participa de la apocálipsis escribe con palabras creadas…

«Además de esto, la Santa Escritura no es apocálipsis, sino que tiene conceptos sobre la apocálipsis-revelación, los cuales conceptos son zeopnefstos-inspirados de Dios, pero el propósito y objetivo de estos conceptos no son para enseñar verdades creadas sobre el mundo creado. No es este el fin. El fin o propósito de los conceptos inspirados de Dios es enseñar sobre la increada realidad, no sobre la creada. Por lo tanto, no es admisible en cada uno utilizar la Santa Escritura para sostener cualquier filosofía o ciencia positivista que el mismo piensa y cree que cultiva…

Efectivamente, la opinión desde el punto de vista de que la Santa Escritura es identificada con la apocálipsis-revelación ha creado muchos problemas a la Iglesia y todas las herejías, incluso ha creado conflictos también con la ciencia. La Teología del Medievo identificó la Santa Escritura con la apocálipsis.

El Pentecostés es la apocálipsis-revelación de la verdad. Entonces la Iglesia se hace Cuerpo de Cristo, por eso festejamos el nacimiento de la Iglesia el día del Pentecostés, la resucitada en Cristo…

Por lo tanto, podemos resumir que tenemos plena apocálipsis-revelación en el Antiguo Testamento. Tenemos en el Antiguo Testamento apocálipsis de la verdad, desde el punto de vista del dogma de la Santa Trinidad. Después tenemos la apocálipsis en Cristo de la encarnación. Después tenemos apocálipsis de la deidad de Cristo, cuando el Cristo se apocalipta-revela a Sí Mismo, no sólo con logos, palabras y milagros, sino apocaliptando también Su deidad por la experiencia de la zéosis. Y después la forma definitiva de la revelación-apocálipsis es ya el día del Pentecostés en donde no sólo la Luz increada brilla e irradia interiormente sino también la naturaleza humana de Cristo alumbra e irradia interiormente en los hombres que llegan a la experiencia de la zéosis.

48.Ἐσχατολογία, esjatología. El término esjatología manifiesta el logos (tratado) sobre las cosas o acontecimientos ésjatos (últimos, postreros o extremos), es decir, hablar sobre ellas. Tal y como el término Cristología manifiesta el logos sobre Cristo, y el término Eclesiología manifiesta el logos sobre la Iglesia, lo mismo ocurre con el término esjatología.

La palabra ésjato se utiliza con muchos significados. En principio, claro está, significa al último y las últimas cosas o acontecimientos, y esto se toma de parte del lugar, del grado (superior-inferior), del estado o situación de la persona y del tiempo. Así que podemos hablar sobre ésjato lugar, para hombre inferior, para hombre humilde, hombre falso y para acontecimientos que pasarán al futuro.

En el Nuevo Testamento cada vez que encontramos la palabra ésjato puede ser que manifieste muchas cosas. Me gustaría mencionar algunos ejemplos muy característicos.

Cristo hablando sobre la doxa-gloria de los Santos Apóstoles que abandonaron todo y Le siguieron, dijo: «Muchos de los primeros serán ésjatos (últimos) y los ésjatos primeros» (Mt 18,30). Esto se llama de parte del valor. Los apóstoles que se consideraban los últimos en relación con los sabios y los fuertes de su época, se han destacado los primeros en valor. Con este significado existen muchos pasajes en la Santa Escritura.

En otro caso Cristo refiriéndose a los banquetes, decía que el hombre tiene que escoger el último lugar, de manera que si hace falta sea destacado por el dueño de la casa: «Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el ésjato-último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba…» (Lc 14,10). Aquí el término en contraposición con la parte anterior, también significa la parte inferior. Además, de otras cosas se expresa también la humildad que debe distinguir los discípulos de Cristo. Por eso el Señor en otra parte les aconsejaba: «…Si alguno quiere ser el primero, será el postrero-ésjato de todos, y el servidor de todos» (Mc 9,35).

La palabra ésjato se utiliza también de parte geográfica, para manifestar el último punto, límite del horizonte o de la tierra. El Cristo anunció a Sus discípulos que: «…recibiréis una fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los ésjatos (confines) de la tierra» (Hec 1,8). Con este logos el Cristo anuncia que recibirán el Espíritu Santo y se convertirán en testigos Suyos en todo el mundo.

Cierto que el término esjatología se utiliza principalmente para expresar el final del tiempo. Y con este significado hay muchos pasajes dentro del Nuevo Testamento. Por eso a continuación veremos algunos de estos, sin referirnos a los pasajes que expresan otros conceptos de la palabra ésjato.

En Sus homilías el Cristo conecta los ésjatos (postreros) con la resurrección de los cuerpos, y naturalmente con el Juicio que la sigue. Hablando hacia los Judíos entre otras cosas decía: «Y esta es la voluntad del Padre que me ha enviado: que yo no pierda ninguno de todos los que él me ha dado, sino que les resucite gloriosamente aquel ésjato-último gran día (de la Parusía, Presencia universal)» (Jn 6,39). Esta era también la convicción de los Judíos, por eso también la hermana de Lázaro, Marta, en la afirmación de Cristo que “tu hermano resucitará”, contestó: «…sé que resucitará durante la resurrección de aquel gran ésjato (último) día» (Jn 11, 23-24). Tal y como hemos dicho antes, la resurrección de los muertos conecta con el Juicio que seguirá. Por eso el Cristo decía que: « El que me rechaza y no recibe los logos de mi enseñanza, tiene ya quien lo juzgue; El logos que yo he hablado, lo condenará en el ésjato o último, el gran día del Juicio universal» (Jn 12,48).

Los ésjatos se refieren también al período antes de la segunda venida de Cristo para juzgar a los hombres, es decir, al final del tiempo, cuando los hombres se endurecerán y el mal llegará a su mayor exaltación. Por eso el Apóstol Pablo afirma a Su discípulo Timoteo: «Has de saber que en los ésjatos-últimos días sobrevendrán tiempos difíciles» (2ªTim 3,1). En la misma perspectiva se encuentra también el Apóstol Pedro cuando hace un recordatorio sobre esta verdad: «Y ante todo debéis saber que en los ésjatos-postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, deseos…» (2ªPed 3,3).

Por lo tanto, el término esjatología se utiliza para expresar los ésjatos tiempos, el final del crono (tiempo) y los tiempos aquellos que aparecerá Cristo para juzgar a los hombres y todo lo que seguirá antes y después de esta aparición. Pero podemos añadir que la esjatología se refiere también a la salida de la psique del cuerpo, por lo tanto, empieza inmediatamente el juicio parcial de los hombres.

De estas pocas introducciones se ve que no es tan fácil delimitar la esjatología en un espacio del tiempo, porque en la percepción ortodoxa sobre el tiempo, vivimos el pasado, el presente y el futuro en aquí y ahora, puesto que los santos que son los miembros verdaderos de la Iglesia, pasados, presentes y futuros se viven como presentes. Por eso podemos hablar para esjatología diacrónica, puesto que los ésjatos son como los primeros y los intermedios. La esjatología ortodoxa es el Hisijasmo.

Prólogo

El evangelista Juan el Teólogo, el discípulo de la agapi, encontrándose en la isla de Patmos del mar Egeo, en Helade-Grecia, vio acontecimientos apocalípticos “en espíritu en el día Domingo” (Ap 1,10). La energía increada y acción del Espíritu Santo, la existencia del divino-visionario discípulo portador de la Apocálipsis y el día Domingo que es el día primero y el octavo, definen la autenticidad del testimonio.

El período de la escritura del libro del Apocalipsis es importante. El primer siglo después de Cristo se encontraba en su ocaso y la humanidad había recibido los cambios históricos y revolucionarios. Ya se desplomaba el “antiguo mundo”, ya que con la humanización-encarnación de Cristo y la venida del Espíritu Santo vino una nueva vida en la humanidad. Por primera vez el hombre podría hacerse miembro del Cuerpo de Cristo. Con el ofrecimiento de la Divina Apocalipsis y la participación del Espíritu Santo se dieron respuestas en problemas eternos, ontológicos y cosmológicos que ocupaban la metafísica clásica. Pero, paralelamente aquel período marcaba el comienzo de tentaciones exteriores e interiores para la Iglesia de Cristo, porque siempre el pensamiento antropocéntrico-humanocéntrico y la vida humanocéntrica se escandaliza por la potencia del Espíritu.

Todas estas cosas y realidades se presentan en relieve con lengua realista y simbólica dentro en el libro del Apocalipsis de Juan. Uno allí puede ver la doxa-gloria luz increada de la Iglesia, el odio de los múltiples variopintos enemigos, pero también la victoria definitiva de Cristo.

Muchos sostienen que vivimos tiempos apocalípticos, ya que hoy en día se cumplen muchos de los acontecimientos que están descritos en este libro del Apocalipsis. Por eso hoy en día se observa un interés intenso de muchas personas para el estudio de este libro apocalíptico y profético. Pero se debe señalar que hace falta atención y cuidado especial en la lectura del libro y en su interpretación o exégesis. No ignoramos que muchos intentaron hacer análisis de diferentes acontecimientos que se describen en el Apocalipsis, se equivocaron, ya que resultaron en terribles malas interpretaciones y exegesis. Como también hay personas que aíslan diferentes acontecimientos del Apocalipsis y de esta manera los manipulan y los alteran. Por ejemplo, cuando el sellado del Anticristo lo vemos fuera del sellado del Cordero, tal y como se describe en el Apocalipsis, entonces lo tergiversamos con consecuencias indescriptibles.

Me alegro mucho por esta traducción, porque creo firmemente que ayudará a muchos a tocar correctamente el texto del Apocalipsis de Juan. Y en concreto cuando apliquen los escritos serán incluidos en la bienaventuranza: Bienaventurado y dichoso es aquel que lee, y aquellos que escuchan los logos de esta profecía divina y practican, aplican y cumplen con devoción y fe todos los logos que están escritos en ella; porque el tiempo que se van a realizar todas estas apocalipsis-revelaciones está muy cerca” (Ap 1,3). Entonces percibirán y entenderán que los ésjatos (tiempos y acontecimientos) son ya presentes, pero también las venideras. A tal grado que viven los ésjatos como presentes por la vida mistiríaca y ascética de la Iglesia Ortodoxa, y no tendrán miedo por las cosas futuras que van a suceder. Realmente con la dinami (potencia y energía increada) del Cordero de la Apocálipsis podremos afrontar la bestia del Apocalipsis y viviremos desde ahora el modo de vida de gobierno celeste…

También deciros que esta traducción la hice y me ayudó mucho después de traducir: “Apocalipsis: Análisis y exégesis patrística de la Iglesia Ortodoxa”, en 80 unidades, por el Yérontas Atanasio Mitilineos, puesta ya en nuestra Web https://www.logosortodoxo.com/apocalipsis/

Introducción al Libro

El libro del Apocalipsis de Juan es el último libro del Nuevo Testamento y por eso el último de la Santa Escritura. Es el único libro Profético-Apocalíptico del Nuevo Testamento y en esto domina la Persona de Jesús Cristo desde el principio hasta su fin. El Jesús Cristo es el que domina como Crucificado y Resucitado Señor que abolió el estado de la muerte y del diablo y liberó sus miembros del dominio de ellos, pero también como “el que siempre viene y ha de venir” durante Su Segunda Parusía-Presencia para vencer definitivamente las fuerzas satánicas. La Iglesia se presenta en el Apocalipsis como la creyente en Dios. El Cual es el soberano de la historia que la dirige hacia el fin que se aproxima cada vez más. El Señor da Su promesa para los ésjatos-postreros-últimos tiempos en la vida presente y en el libro del Apocalipsis se culmina la esperanza de esta realización de la promesa, la cual ya se vive en el espacio de la Iglesia.

El mismo evangelista Juan, el escritor del Apocalipsis, califica en general el contenido del libro con los siguientes nombres: “Apocálipsis-Revelación” (1,1), “logos de la profecía” (1,3), o “logos de la profecía de este libro” (22,7·9). Estas calificaciones significan que el libro no contiene invenciones del escritor, sino cosas, realidades y enseñanzas que se apocaliptaron-revelaron por Dios, por una energía increada misteriosa del Espíritu Santo sobre su espíritu. Las cosas y realidades apocaliptadas de esta manera por Dios, se presentan no tal como son, sino simbólicamente con visiones e iconas-imágenes, con representaciones y alegorías. Esta es también la razón por la que la interpretación del libro del Apocalipsis presenta una dificultad grande. Pero a pesar de esto es “bienaventurado el que lee y los que escuchan los logos de la profecía y cumplen con lo que está escrito en ella” (Ap 1,3)…

Por el traductor: Amigos en y de CristoDios cualquier error en la traducción nos avisen por favor; y para hacer esta traducción cada vez que me ponía antes de empezar hacía la oración majestuosa de la experiencia de san Dionisio el Areopagita, que desde mi niñez es mi santo protector e intercesor junto con san Máximo el Confesor y san Gregorio Palamás el Megadidáskalos, así ando triádicamente, y, he creído conveniente a poner la oración:

«Trinidad supraesencial, supradivina y suprabondad, maestra que supervisas la divina sabiduría cristiana, ayúdame a traducir y guíanos a la supradesconocida y suprailuminada cima más alta de los logos de las Escrituras; allí donde están cubiertos en la hisijía-silencio los misterios de la teología y se apocaliptan-revelan, simples, absolutos e inmutables; llévanos al suprailuminado γνόφος gnofos del silencio místico-hisicasta que con su profunda oscuridad suprailumina con su luz increada, y permaneciendo intocable e invisible, inunda con hermosísimos fulgores a los ángeles y a nuestro ciego nus (espíritu de la psique)».

San Dionisio el Areopagita.

 

ΑΠΟΚΑΛΥΨΙΣ ΙΩΑΝΝΟΥ APOCALIPSIS DE JUAN

Capítulo 1: Prólogo. Saludo a las siete Iglesias. La aparición de Cristo a Juan

Prólogo

1,1 Ἀποκάλυψις apocálipsis-revelación de Jesús Cristo, que Dios le dio, para mostrar a sus siervos las realidades y cosas que es necesario o deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,

[1,1 Ἀποκάλυψις apocálipsis-revelación de la divina voluntad y decisión sobre Jesús Cristo y la Iglesia, la cual apocálipsis-revelación el Dios ha dado a él como jefe de la Iglesia, para mostrar y manifestar a sus fieles siervos aquellas cosas que deberían ocurrir y realizarse en breves tiempos según la voluntad divina; y estas apocalipsis-revelaciones las hizo conocer a su siervo Juan a través del ángel que le envió;]

2 el cual ha dado testimonio del logos de Dios, y del testimonio de Jesús Cristo, y de todas las cosas que ha visto.

3 Bienaventurado y dichoso el que lea y los que escuchan los logos de esta profecía, y practican, aplican y cumplen las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.

[3 Bienaventurado y dichoso es aquel que lee, y aquellos que escuchan los logos de esta profecía divina y practican, aplican y cumplen con devoción y fe todos los logos que están escritos en ella; porque el tiempo que se van a realizar todas estas apocalipsis-revelaciones está muy cerca.]

Saludo a las siete Iglesias

4 Juan, a las siete Iglesias que están en Asia: Χάρις Jaris (Gracia, energía increada) y paz de Dios a vosotros, del que es y el que era y el que siempre viene o ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono;

[4 Juan, a las siete Iglesias en Asia Menor: Jaris (Gracia, energía increada) y paz de Dios Padre a vosotros, del que es y existe perfectamente por sí mismo siempre, y el que era y existía antes de todos los siglos sin principio y el que siempre viene ahora y en el futuro sin fin, y del Espíritu Santo que con su plenitud y perfección de Sus infinitos carismas, que está delante del trono de Dios para iluminación y asistencia de los hombres.]

5 y de Jesús Cristo el testigo y el mártir, el fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

[5 Y de Jesús Cristo que es el testigo y mártir absoluto y ha resucitado primero de los muertos y se hizo el inicio de la resurrección de todos los fieles para la nueva vida. Él es el eterno Soberano y Señor de todos los reyes de la tierra. Él que nos ama, y nos lavó y nos sanó de nuestros pecados con su sangre por su sacrificio cruciforme,]

6 y nos ha dado a conocer su propia realeza (increada) espiritual y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

[6 y nos ha dado a conocer el reinado de su propia realeza (increada) espiritual, y nos hizo reyes y sacerdotes para ofrecer cultos y sacrificios a Su Dios y Padre; en Él que es Θεάνθρωπος Σωτήρας (zeánzropo y sotiras) Dios y hombre y Salvador (redentor y sanador) pertenece la doxa (gloria, luz increada), el poder inquebrantable y alabanza por los siglos de los siglos, amín.]

7 He aquí que viene entre las nubes, y todo ojo le verá, y los que le crucificaron y traspasaron; y se lamentarán amargamente sobre él todos los linajes o tribus de la tierra (por la infidelidad y negación a creer en Él). Sí, amén.

8 Yo soy el Alfa y el Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y el que siempre era y el que siempre viene o ha de venir, el todopoderoso-pantocrátor [sin principio ni fin, el Soberano y Señor de todo].

La aparición de Cristo a Juan

9 Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reinado de la realeza y en la paciencia en Jesús Cristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa del logos de Dios y por dar testimonio de Jesús Cristo.

[9 Yo Juan, vuestro hermano y copartícipe en vuestra tribulación que sufrís a causa de las persecuciones por el nombre de Jesús Cristo, pero también copartícipe de la gloriosa realeza increada en que disfrutaremos gracias a nuestra paciencia por Jesús Cristo, vine en la isla que se llama Patmos, exiliado a causa del logos de Dios y que doy testimonio proclamando y predicando a Jesús Cristo.]

10 Yo fui arrebatado en espíritu en el día Domingo, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía:

[10 Durante el día Domingo me sumí en éxtasis espiritual e inmediata comunión y comunicación con el Espíritu Santo y oí detrás de mí una gran y fuerte voz como de trompeta, que decía]:

11 Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia Menor: «a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardis, a Filadelfia y a Laodicea»

12 Y me volví para ver la voz del que hablaba conmigo; y al volverme, vi siete candeleros de oro, (según el número de las siete Iglesias, que iluminan la verdad en el mundo)

13 y en medio de los candeleros como un hijo del hombre, vestido con una larga túnica y ceñido con un cinturón de oro alrededor de su pecho

14 su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como nieve, y sus ojos como llama de fuego;

15 y sus pies semejantes a mezcla de plata y oro, refulgente como en un horno y su voz como estruendo de muchas aguas caudalosas.

16 Tenía en su diestra siete estrellas, y de su boca salía una espada aguda de dos filos, y su rostro era como el sol cuando resplandece en toda su fuerza.

[16 Tenía en su diestra siete estrellas que simbolizan los obispos de las siete Iglesias; y de su boca salía una espada aguda de dos filos que simbolizaba la potencia de su logos y su intachable justicia como juez; y su rostro era como el sol cuando resplandece en toda su fuerza.]

17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él extendió y puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; YoSoY, el primero y el último; porque existo de antes de los siglos y existo y existiré siempre sin fin,

18 y el viviente y me hice muerto, mas he aquí que vivo eternamente por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del hades.

[18 y el viviente que tiene por sí mismo la vida perfecta y es la fuente de la vida y me hice muerto, porque me entregué a mí mismo a la muerte sobre la cruz para la salvación de los hombres, mas he aquí que vivo eternamente por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del hades porque por mi sacrificio cruciforme vencí y destruí la fuerza de la muerte y del Hades.]

19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que sucederán en el futuro después de estas.

20 El misterio (simbólico y místico) de las siete estrellas que has visto en mi mano diestra, y de los siete candeleros de oro: (sepas que) las siete estrellas son (o simbolizan) los ángeles (obispos) de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son (simbolizan) las siete iglesias.

 

Capítulo 2: Epístolas a las Iglesias de Éfeso, de Esmirna, de Pergamo y de Tiatira

Epístola a la Iglesia de Éfeso

1 Al ángel (obispo) de la iglesia en Éfeso escribe: Esto dice el que sujeta fuerte las siete estrellas (los obispos) en su diestra, el que camina en medio de los siete candeleros de oro, que simbolizan las siete Iglesias;

2 Yo conozco tus obras (como obispo), y tu arduo trabajo y tu paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;

3 y has sufrido, y tienes paciencia, y has trabajado arduamente por mi nombre sin desfallecer.

4 Pero tengo contra ti, que has dejado y perdido algo de la agapi-amor del principio.

5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, vuelve a la metania, y a obrar como antes; pues si no, vendré pronto a ti, y moveré el candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido y vuelto a la metania (o si todos no hubiereis vuelto a la metania).

6 Pero tienes esto como ventaja, que odias las obras de los Nicolaítas, las cuales yo odio también.

7 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al vencedor, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de mi Dios.

[7 El que tiene oído espiritual, oiga lo qué dice el Espíritu con las profecías a las iglesias. Al que venciere luchando contra al astuto maligno y contra al pecado, le daré de comer del árbol de la vida. Y también le daré los bienes de la vida eterna dentro en el Paraíso de Dios y Padre, el cual es también Dios mío según mi naturaleza humana.]

Epístola a la Iglesia de Esmirna

«8 Y al ángel (obispo) de la iglesia en Esmirna escribe: El primero y el postrero, el que estuvo muerto por su sacrificio cruciforme y vivió, dice esto:

9 Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza, pero tú eres rico (de carismas y donaciones espirituales), y conozco también la blasfemia (y la calumnia que se hizo contra ti) por los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino que son más bien sinagoga de Satanás.

10  No temas nada por lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis tentados y probados, y tendréis tribulación por diez días (es decir, en un período corto). Por eso, hazte y sé fiel hasta la muerte, y yo te daré (como premio por tus luchas) la corona de la vida.

11 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

El que venciere, no sufrirá injusticia ni daño de la segunda muerte.»

[11 El que tiene abiertos los  oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu Santo dice a las iglesias. El vencedor de las luchas espirituales no sufrirá injusticia ni daño de la segunda muerte la espiritual, que es más terrible que la muerte física.»]

Epístola a la Iglesia de Pérgamo

12 Y al ángel de la iglesia de Pérgamo escribe: Esto dice el que tiene la espada aguda de dos filos:

13 Yo conozco tus obras, y la región idólatra donde habitas, donde ha puesto su trono el Satanás; pero retienes firmemente la confesión de mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días de la persecución en que Antipa mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, en vuestra ciudad, donde habita Satanás.

14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la enseñanza de Balaam, mago de los nacionales, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, para arrastrarlos a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a extraviarse en fornicación/prostitución o a prostituirse.

15 Y también tienes a los que retienen la enseñanza de los nicolaítas, [la que algunos judíos la han mantenido como en la época de Balaam, la que yo odio].

16 Por tanto, arrepiéntete y vuelve en la metania; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.

17 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al vencedor, le daré a comer del maná escondido y le daré un voto en blanco, y en el voto blanco escrito un nombre nuevo que nadie conoce sino el que lo recibe.

[17 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al vencedor de la lucha contra el pecado, le daré a comer del maná escondido en los cielos, es decir, la comunión del pan Celeste que concede la vida eterna, y le daré un voto en blanco, y en el voto blanco escrito un nombre nuevo eterno, que nadie conoce sino el que lo recibe.]

Epístola a la iglesia de Tiatira

18 Y al ángel (obispo) de la iglesia en Tiatira escribe: «esto dice el hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes a la plata fundida con oro».

19 Yo conozco tus obras, y la agapi-amor, y la fe, y el servicio, y tu paciencia que muestras durante las tribulaciones y persecuciones, y que tus obras últimas son más y mayores que las primeras.

20 Pero tengo unas pocas cosas contra ti, que toleras y dejas esa tu mujer, que según su impiedad y pecaminosidad se parece a Jezabel, la cual dice de sí misma que es profetisa y por sus obras y logos enseña doctrinas impías, seduce, extravía y arrastra mis siervos a engaño, a fornicar/prostituirse y a comer de los sacrificios de los ídolos.

21 Y le he dado tiempo para que se arrepintiese, pero no quiere arrepentirse de su prostitución/fornicación  e impiedad.

22 He aquí, la arrojaré en cama y a los que con ella adulteran, los condenaré en gran tribulación y dolor, si no se arrepienten de las obras que ella los ha inducido y engañado.

23 Y a sus hijos los voy a herir de muerte, y todas las iglesias conocerán que yoSoy el que escudriña las entrañas y el corazón (y las más escondidas intenciones de la psique); y os daré a cada uno según vuestras obras.

24 En cuanto a vosotros los demás fieles que están en Tiatira, a cuantos no han aceptado ni tienen esa enseñanza y no han conocido lo que ellos llaman y presentan como profundidades de la verdad y que son profundidades de Satanás, yo os digo: que no os impondré otra carga;

25 pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.

[25 Pero, lo que os ha sido entregado por los Apóstoles, es decir, la verdad del Evangelio, retenedlo firmemente hasta que yo vaya, hasta Mi Segunda Parusía-Presencia o Juicio Final].

26 Y al que venciere y conservare mis obras hasta el fin de su vida, yo le daré autoridad sobre las naciones (las idólatras y enemigas que persiguen a mis fieles).

27 y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantadas como vaso de alfarero; [y él recibirá y tendrá tal tipo de poder] como yo también lo he recibido de mi Padre;

28 y le daré la estrella de la mañana, [Es decir, le daré la luz increada de modo que él también se convierta en luz y disfrutará de la iluminación y de la alegría de la vida eterna].

29 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

 

Capítulo 3: Epístolas a las iglesias de Sardis, de Filadelfia y de Laodicea.

La epístola a la iglesia de Sardis.

1 Y al ángel (obispo) de la iglesia en Sardis escribe: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, (es decir, los siete obispos de la Iglesia), dice esto: Yo conozco bien tus obras, que tienes sólo nombre que manifiesta de que vives, pero estás muerto.

2 Sé vigilante o estate despierto, en alerta continua, y apoya las otras personas que estuvieron a punto morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.

3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído (por el kerigma del Evangelio); y guárdalo, aplícalo, y arrepiéntete, vuelve a la metania. Pues si no despiertas, no eres cuidadoso y no velas, vendré de repente como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré a ti (para por la muerte recogerte).

4 Pero tienes algunas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras por los pecados; y ellos andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignos de estar conmigo.

5 El que venciere (cualquiera durante los siglos) será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.

6 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Epístola a la iglesia de Filadelfia

7 Escribe al ángel (obispo) de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre (la puerta del reinado de la Realeza increada de los cielos) y ninguno puede cerrar, y cierra y ninguno puede abrir.

8 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta (libertad y medios para trabajar sin impedimentos), la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi logos, y no has negado mi nombre y la fe en mi nombre durante la persecución.

9 He aquí, yo te entrego a los de la sinagoga de Satanás que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado (como digno obispo de mi Iglesia).

10 Por cuanto has aplicado, guardado y cumplido el logos que habla sobre la paciencia (en las tribulaciones y persecuciones), yo también te guardaré o te protegeré  de la hora de la prueba o tentación que ha de venir sobre el mundo entero, para probar o tentar a los que habitan sobre la tierra.

11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes (el tesoro de la verdad y de la fe), para que ninguno tome tu corona (de tu victoria).

12 Al que venciere (o al vencedor las tentaciones del pecado y las tribulaciones de las persecuciones), yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

13 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Epístola a la iglesia de Laodicea

14 Y al ángel (obispo) de la iglesia en Laodicea, escribe: He aquí, esto dice el Amén, el testigo el fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, (el increado sin principio, y causa y principio de la creación visible e invisible de Dios).

15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!

[15 Conozco bien tus obras, incompletas y tibias. Y estas dan testimonio que sobre tu fe no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!] 

16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te voy a vomitar de mi boca, (te reprobaré y te cortaré de mi Iglesia).

17 Porque tú, a pesar de tu pobreza espiritual, dices: Yo soy rico en virtudes, y me he enriquecido con tesoros espirituales y de nada tengo necesidad; y no sabes que en realidad tú eres el desgraciado, el miserable, el pobre, el ciego en el reconocimiento de la verdad y el desnudo en obras de virtud.

18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, el espiritual, para enriquecerte en virtud, y vestiduras blancas para vestirte en tu psique-alma, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez espiritual; y unge tus ojos (de tu psique) con colirio (la enseñanza de mi luz increada), para que veas (tu propio estado y el camino que seguirás).

19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo y los instruyo para formación espiritual; sé, pues, celoso, y arrepiéntete, vuelve a la Metania.

21 Al que venciere, le haré sentarse conmigo en mi trono, así como yo (como hombre) he vencido (al maligno), y me he sentado con mi Padre en su trono.

22 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

 

Capítulo 4: La Liturgia Celeste

1 Después de estas cosas vi, y he aquí, una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, me dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas” (Ap 4,1).

[1 Después de oír todas estas cosas por el Θεάνθρωπος Zeánzropos Dios-Hombre Señor que dijo sobre los obispos de las siete iglesias, tuve una otra visión; y he aquí, vi una puerta abierta en el cielo y la voz que antes había oído como de trompeta conversando conmigo, me dijo: “sube aquí y te enseñaré aquellas cosas que deben o es necesario que sucedan después de estas, de acuerdo con la voluntad de Dios.]

2 Y al instante yo convertido por y en el Espíritu; y he aquí, un trono que se encontraba en el cielo, y sobre el trono, a uno sentado.

[2 Y de repente caí en éxtasis interior y se iluminó mi espíritu por el Espíritu de Dios, fui arrebatado y subí en espíritu al cielo. Y he aquí vi un trono colocado en medio del cielo y encima del trono vi a uno sentado, era el Dios].

3 Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a la piedra de jaspe y a la sardónice; y un arco iris celeste que rodeaba el trono, [que brillaba] semejante a esmeralda.

4 Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos los veinticuatro ancianos o presbíteros, vestidos de ropas blancas (símbolos de la santidad y pureza), con coronas de oro en sus cabezas (símbolos de sus victoria en sus luchas espirituales, ellos representan la Iglesia triunfante de los cielos).

5 Y del trono salían relámpagos, truenos y voces; y delante del trono siete velas candentes iluminando continuamente, las cuales son o simbolizan los siete espíritus de Dios.

6 Y ante el trono se extendía como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres o animales espirituales llenos de ojos delante y detrás.

7 El primer ser o animal espiritual era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.

[7 El primer ser o animal espiritual era semejante a un león para simbolizar la majestuosidad real; el segundo era semejante a un becerro para simbolizar la potencia; el tercero tenía rostro como de hombre para simbolizar la comprensión y la sabiduría; y el cuarto era semejante a un águila volando para simbolizar la velocidad y la resurrección espiritual.]

8 Y los cuatro seres o animales espirituales tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no se daban reposo día y noche alabando a Dios diciendo: Santo, santo, santo es el Señor el Dios el todopoderoso-pantocrátor, el que era, el que es, y el que siempre viene o ha de venir.

9 Y siempre que aquellos seres o animales espirituales dan gloria, honra y agradecimiento al que está sentado sobre el trono, al que vive por los siglos de los siglos, [sin principio ni fin],

10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y reverencian, veneran al que vive por los siglos de los siglos, y depositan sus coronas delante del trono, diciendo:

11 Señor, áxios-digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, visibles, invisibles y espirituales y según tu voluntad fueron creadas y existen.

 

Capítulo 5: El libro y el Cordero

1 Y vi en la diestra del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, y sellado bien con siete sellos.

2 Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es axios-digno de abrir el libro y soltar sus sellos [y entender su contenido y realizar los planes misteriosos de Dios que allí están escritos].

3 Y nadie podía abrir el libro, ni en el cielo los ángeles y los santos, ni en la tierra ni debajo de la tierra los muertos y las fuerzas ultratumba o subterráneas, ni siquiera podía mirarlo y leerlo.

4 Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno capaz de abrir el libro, ni mirarlo [ni leer, ni entender el contenido del libro].

5 Y uno de los ancianos me dice: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David [según lo humano, Jesús Cristo], ha vencido para abrir el libro y soltar sus siete sellos.

6 Y vi que en medio del trono y de los cuatro animales espirituales, y en medio de los presbíteros o ancianos, estaba en pie un Cordero parecía como degollado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados en toda la tierra. (El cordero era el Jesús Cristo que fue degollado en la cruz y enterrado y resucitado y glorificado en el trono del Padre y recibió también como hombre el poder de la realeza y envía el Espíritu Santo con sus incalculables carismas a los hombres).

7 Y se acercó y tomó el libro de la diestra del que estaba sentado en el trono.

8 Y cuando tomó el libro, los cuatro seres o animales espirituales y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero [percibiendo ya que Él era capaz de abrir el libro]; todos tenían arpas [para cantar himnos], y bombonas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos, [o de los cristianos];

9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo al Cordero: Digno-axios eres de tomar el libro y de abrir sus sellos porque tú fuiste degollado, y nos has rescatado con tu sangre para Dios, a nosotros los hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

[9 y cantaban los presbíteros un nuevo cántico, doxología, diciendo hacia el Cordero: Digno-axios eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, entenderlo y explicarlo; porque tú fuiste sacrificado sobre la cruz, y con tu sangre nos has rescatado y librado de la esclavitud del pecado y del maligno para entregarnos a Dios, como hijos redimidos, todos los que han creído en Ti, de todo linaje, lengua, pueblo y nación;]

10 y los has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y co-reinarán en la tierra.

[10  y los has convertido y hecho reyes y sacerdotes para doxa-gloria de Dios, y co-reinarán junto contigo en Su Iglesia combatiente en la tierra y en la triunfante en los cielos.]

11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y la voz de los seres o animales espirituales y de los ancianos, y su número era innumerable miríadas de miríadas, miles de miles,

12 que decían a gran voz: el Cordero que fue degollado es digno-axio de tomar el poder, la potencia, la energía, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la doxa-gloria, la alabanza y la bendición.

13 Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, [hombres y ángeles, todo el mundo celeste y terrenal unido], oí decir: Al que está sentado en el trono [Dios], y al Cordero [el Logos de Dios hecho hombre], sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

14 Los cuatro seres o animales espirituales decían: Amén; y los veinticuatro presbíteros se postraron, reverenciaron y veneraron.

 

Capítulo 6: Los siete sellos

1 Y vi cuando el Cordero abrió uno, el primero, de los siete sellos, y oí a uno de los cuatro seres o animales espirituales que decía con voz de trueno: “Ven”.

2 Y miré, y he aquí vi un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco, y le fue dado una corona, y salió venciendo, y para seguir venciendo [hasta el fin de los siglos]. (La icona-imagen simboliza el kerigma del Evangelio, el cual desde el principio vence y estará venciendo el mal y el maligno para la salvación de los hombres. Es la victoria la que venció al mundo.)

3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser o animal espiritual, que decía: “Ven”

4 Y salió otro caballo color de fuego rojo, y al que lo montaba le fue concedido  [por Dios] desterrar la paz de la tierra, y que se degollasen los hombres unos a otros; y le fue dada una gran espada.

5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser o animal espiritual, que decía: “Ven”. Y miré, y he aquí un caballo negro, y el que lo montaba tenía una balanza en su mano.

6 Y oí como una voz en medio de los cuatro seres o animales espirituales, que decía: Un kilo de trigo por un denario, y tres kilos de cebada por un denario; pero el aceite y el vino no tocarlos ni privarlos.

7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser o animal espiritual, que decía: “Ven”

8 Y miré, y he aquí un caballo amarillo (pálido, que simboliza, pandemias, epidemias de muerte); y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades seguía tras él, [para ir recogiendo las psiques-almas de los que morirían]; y le fue dado [por Dios] autoridad sobre la cuarta parte de los hombres de la tierra, para matar con la espada, y con la hambruna, y con la epidemia, pandemia de muerte y con las fieras de la tierra (que devorarán algunos).

9 Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las psiques-almas de los que habían sido degollados durante las persecuciones a causa de proclamar el logos de Dios y por el testimonio del Cordero, de Jesús Cristo, que habían dado y guardaban como tesoro.

10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Soberano Señor, Santo y Verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre [que se derramó injustamente] en los que moran sobre la tierra?

11 Y a cada uno le fue dada una túnica blanca, y les fue dicho que descansaran aún un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos, el de sus hermanos que iban a dar testimonio, y ser martirizados y asesinados también como ellos.

12 Y vi cuando [el Cordero] abrió el sexto sello, oí y hubo un gran terremoto, y el sol se volvió negro como saco de pelo, y la luna entera se volvió como sangre,

13 y las estrellas del cielo cayeron a la tierra como una higuera suelta sus higos inmaduros cuando es sacudida por un fuerte viento,

14 y el cielo fue replegado como un pergamino que se enrolla, y toda montaña y toda isla fueron removidas de sus lugares.

15 Y los reyes de la tierra, y los magnates y los tribunos, y los ricos (los capitalistas), y los poderosos, y todos los hombres esclavos y libres se escondieron en las cavernas y entre las peñas de las montañas;

16 y decían a las montañas y a las peñas: ¡Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero [Jesús Cristo]!

17 Porque ha venido ya el gran día de su ira, y ¿quién puede mantenerse firme en pie?

 

Capítulo 7: El sellamiento de los ciento cuarenta y cuatro mil. La multitud, número incontable de los fieles.

El sellamiento de los ciento cuarenta y cuatro mil

1 Después de esto, vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol, [para evitar catástrofes y domine la serenidad y la calma].

2 Vi también a otro ángel subiendo desde el nacimiento del sol, que tenía un sello del Dios vivo, y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes les había sido concedido dañar la tierra y el mar,

[2 Y vi otro ángel subiendo desde el nacimiento del sol, es decir, del paraíso, de la luz increada y de la vida. Este tenía el sello de Dios quien es la vida y la fuente de la vida, y llamó a los cuatro ángeles a los que se les había sido concedido el permiso y el poder de lanzar los vientos y provocar daños y catástrofes en la tierra y en la mar],

3 diciendo: Esperad, ¡no dañéis aún la tierra ni la mar ni los árboles, hasta que sellemos [con el sello de Dios vivo] en la frente a los siervos de nuestro Dios, [y así no vengan catástrofes contra ellos]!

4 Y oí el número de los sellados: eran ciento cuarenta y cuatro mil de toda tribu de los hijos de Israel:

5 De la tribu de Judá doce mil sellados, de la tribu de Rubén doce mil, de la tribu de Gad doce mil,

6 de la tribu de Aser doce mil, de la tribu de Neftalí doce mil, de la tribu de Manasés doce mil,

7 de la tribu de Simeón doce mil, de la tribu de Leví doce mil, de la tribu de Isaac  doce mil,

8 de la tribu de Zabulón doce mil, de la tribu de José doce mil, de la tribu de Benjamín doce mil sellados.

La multitud, número incontable de los fieles.

9 Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de toda nación y tribu, y pueblos y lenguas, (que todos estos constituyen la Iglesia glorificada de los cielos) que estaban en pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con ropas blancas y con palmas en sus manos (símbolos del triunfo contra el pecado, y la vida nueva y eterna cerca de la vida increada de Dios).

10 Y claman a gran voz, diciendo: ¡Atribúyase la salvación a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero!, [que se sacrificó para nuestra redención].

11 Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro seres o animales espirituales, y se arrodillaron con sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo:

12  ¡Amén! ¡La bendición, y la gloria, y la sabiduría, y la acción de gracias, y el honor, y el poder y la fortaleza, a nuestro Dios por los siglos infinitos de los siglos! ¡Amén!

13 Entonces uno de los ancianos sorprendido tomó la palabra y me preguntó: ¿Quiénes son y de dónde vienen éstos vestidos con ropas blancas?

14 Y le he dicho: Señor mío, tú lo sabes. Me dijo: Éstos son los fieles que van viniendo de la gran tribulación, y lavaron sus ropas, vestiduras y las blanquearon en la sangre del Cordero.

15 Por eso están delante del trono de Dios, y le veneran día y noche en su santuario o templo celeste; y el que está sentado en el trono glorioso acampará entre ellos;

16 y no tendrán hambre, ni tendrán sed, ni caerá más sobre ellos el sol, ni calor alguno, (sino que se saciarán de la alegría, la doxa-gloria luz increada y la bienaventuranza de Dios),

17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará [con agapi y cariño], y los guiará a fuentes de aguas de vida [que tienen y dan vida], y Dios mismo enjugará toda lágrima de sus ojos [porque los habrá dado alegría, felicidad y bienaventuranza eterna de la Realeza increada de los cielos].

 

Capítulo 8: El séptimo sello y el incensario de oro. Los primeros cuatro toques de trompeta.

El séptimo sello y el incensario de oro.

1 Cuando [el Cordero] abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora, [por la seriedad y gravedad de los acontecimientos estremecedores que dentro de poco seguirían]. 

2 Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

3 Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar celeste, con un incensario de oro; y se le dio muchos inciensos (que son las oraciones de los santos), para añadir las oraciones de todos los santos (los fieles de la Iglesia militante), sobre el altar de oro que estaba delante del trono de Dios.

4 Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos, [los que están combatiendo y luchando en la tierra].

5 Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y arrojó el fuego a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto. [Que son las tribulaciones y angustias, las cuales para los fieles son pedagogía para la virtud, y para los infieles castigo, catástrofe y perdición].

Los primeros cuatro toques de trompeta.

6 Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas.

7 El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y se quemó la tercera parte de la tierra y la tercera parte de los árboles se quemó, y también toda la hierba verde se quemó. [Castigo divino para que los hombres se arrepientan y vuelvan en sí y en la metania] 

8 El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre.

9 Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida. 

10 El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una vela, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas.

11 Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtieron amargas como el ajenjo; y muchos hombres murieron envenenados a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas y venenosas.

12 El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de estos cuerpos celestes, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche.

13 Y vi, y oí a un águila volar por medio del cielo, diciendo a gran voz humana: ¡Ay, ay, ay, de los que habitan en la tierra [a los infieles e impíos, por las desgracia que seguirán], a causa de los restantes toques de trompeta de los tres ángeles que todavía han de tocarlas!

 

Capítulo 9: El quinto y el sexto toque de trompeta

El quinto toque de trompeta

1 El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; [el Satanás, el sublevado contra el Dios] y se le dio la llave para abrir el pozo del abismo.

2 Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo [innumerables espíritus malignos que allí había encarcelados] como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo.

3 Y del humo de estos espíritus demoníacos salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder tiránico y malhechor, tal como tienen poder los escorpiones de la tierra [y con sus aguijones venenosos pican a los hombres.]

4 Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a planta verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes.

5 Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento y dolor psíquico y físico era como tormento y dolor de escorpión cuando hiere al hombre. 

6 Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos.

[6 Y en aquellos días los hombres a causa de los dolores psíquicos y físicos y del hecho que no tendrán esperanza de terapia, por su desesperación buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte estará huyendo de ellos.]

7 El aspecto de las langostas demoníacas era semejante a caballos preparados para la guerra; y en las cabezas tenían coronas como de oro; sus caras eran como caras humanas; 

8 tenían cabello como cabello de mujer; y sus dientes eran como de leones; (para simbolizar su obra bestial y destructora).

9 tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla;

10 tenían colas como de escorpiones, y también en sus colas tenían aguijones; y se les concedió poder para estar dañando (por sus colas venenosas) a los hombres durante cinco meses, (es decir, un espacio de tiempo limitado).

11 Y tienen por rey sobre sí al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolíon, es decir, Destructor o Exterminador.

12 El primer ay (plaga) pasó; he aquí, vienen aún dos ayes (plagas) después de esto.

[12 El primer “ay”, es decir, primera plaga, ya pasó; una vez que estos espíritus demoníacos atormentaron a los hombres durante estos cinco meses. He aquí vienen dos “ayes” más, o sea, dos plagas, después del primer ay].

El sexto toque de trompeta

13 El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que está delante de Dios, 

14 diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: “suelta los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates”. 

15 Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres.

16 Y el número de los ejércitos de los jinetes era de dos miríadas de miríadas, es decir, doscientos millones. Yo oí su número.

17 Así vi en visión los caballos y sus jinetes, los cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre; y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de su boca salía fuego, humo y azufre.

18 Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres, por el fuego, el humo y el azufre que salían de sus bocas.

19 Porque la fuerza [destructora] de los caballos estaba en sus bocas y en sus colas; porque sus colas parecían a serpientes, tenían cabezas, y con el veneno dañaban y envenenaban a los hombres.

20 Y los demás hombres que no fueron exterminados por estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, no volvieron a la metania, ni cesaron de adorar a los demonios, y no negaron los ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera [que ellos mismos fabricaron], los cuales no pueden ni ver, ni oír, ni andar;

21 y no volvieron a la metania, ni se arrepintieron, de sus homicidios, ni de sus hechicerías o maleficios, ni de su lujuria o prostitución, ni de sus robos.

 

Capitulo 10: El ángel con el libro abierto.

1 Vi descender del cielo a otro ángel potente, estaba envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza, y su rostro resplandecía como el sol, y sus pies eran como columnas de fuego, [tal como el Hijo del Hombre].

2 Tenía en su mano un libro abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando habló, hablaron siete ángeles con sus propias voces potentes que eran como truenos.

4 Cuando los siete ángeles-truenos hubieron hablado, yo me preparaba para escribir sus logos; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella (y mantén en secreto) los logos que han dicho los siete ángeles-truenos, y no los escribas.

5 Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, alzó su mano derecha  al cielo,

6 y juró por el que vive por los siglos de los siglos [a Dios], que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo se acabó, ya no queda más [para la realización de la voluntad definitiva de Dios sobre el mundo-kosmos],

7 sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, y se realizará el misterio de Dios [la voluntad definitiva sobre el mundo], como él lo evangelizó a sus siervos, los profetas [del Antiguo y del Nuevo Testamento].

8 Y La voz que yo antes había oído del cielo hablando, de nuevo me habló, y me dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

9 Y fui al ángel diciendo que me diese el librito. Y él me respondió: Toma el librito y cómelo entero; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

9 Y fui hacia el ángel y le dije que me diera el librito. Y él me dijo: “Toma el librito y cómelo entero, es decir, la profecía que contiene el librito, entiéndela bien, asimílale y conciénciele bien en tu conciencia y corazón; el anuncio de la realización completa del divino plan y de la segura redención en tu boca será dulce como la miel, pero estará generando el sentimiento de amargura, sufrimiento y tristeza, te amargará el estómago a causa de las pruebas y tentaciones que lo estarán acompañando”. 

10 Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí entero; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando me lo comí, amargó mi estómago.

11 Entonces me dijeron: “es necesario que profetices otra vez sobre pueblos, naciones, lenguas y reyes.

 

Capítulo 11: Los dos testigos y el séptimo toque de trompeta

Los dos testigos

1 Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que veneran en él [los que veneran al verdadero Dios y pertenecen a Cristo].

2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, a las naciones idólatras [junto con los infieles hebreos los que no habrán creído en Cristo]; y ellos pisotearán la ciudad santa cuarenta y dos meses [es decir, un espacio de tiempo definido por Dios].

3 Y daré los dos testigos-mártires míos que profeticen por mil doscientos sesenta días, envueltos en sacos [que simbolizan que el kerigma de ellos será de metania].

4 Estos testigos-mártires son como los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Señor de la tierra.

5 Si alguno quiere dañarlos, saldrá fuego de la boca de ellos y devorará a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, así debe morir de la misma manera [porque la mano omnipotente de Dios los protege].

6 Estos tienen poder para cerrar el cielo, para que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para tocar y herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.
7 Cuando [los dos Profetas] hayan acabado su testimonio, la bestia [el Anticristo] que sube del abismo [del Hades] hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.

8 Y sus cadáveres estarán en la plaza de la ciudad grande [Jerusalén donde también nuestro Señor fue crucificado], que en sentido espiritual o alegórico se llama Sodoma y Egipto [a causa de la vida idólatra, corrupta y viciosa de sus habitantes].

9 Y los de los pueblos, razas, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. 

10 Y los habitantes de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán [por la muerte trágica de estos dos testigos], y se enviarán regalos unos a otros; porque ya no están estos los dos profetas que habían atormentado y removido [por sus kerigmas candentes] a los habitantes sin metania de la tierra.

11 Pero después de tres días y medio entró en ellos [en los dos testigos-mártires] el espíritu de vida que procede de Dios, y los hizo ponerse sobre sus pies, y un temor grande se apoderó sobre quienes los contemplaban resucitados.

12 Y oí una gran voz del cielo, llamando y diciendo a los profetas: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los contemplaron y se desesperaron.

13 En aquel día se produjo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres [no todos los pecadores, para que se dé la oportunidad de arrepentirse y volver a la metania]; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.

14 El segundo ay (plaga) pasó; he aquí, el tercer ay (plaga) viene pronto.

El séptimo toque de trompeta

15 El séptimo ángel tocó la trompeta, y se oyeron en el cielo grandes voces, que decían: se realizó y dominó definitivamente el reinado de la realeza increada de nuestro Señor y de su Cristo, y él reinará ininterrumpidamente por los siglos de los siglos.

16 Y los veinticuatro presbíteros que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron con sus rostros, y veneraron a Dios, diciendo:

17 “Te damos gracias, Señor Dios todopoderoso-pantocrátor, el que es y el que era y el que siempre viene, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

18 Y se enfurecieron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar la recompensa/salario a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y corromper a los corruptores  y destruir a los destructores de la tierra”.

19 Y se abrió el templo/santuario (increado o no hecho a mano) de Dios que está en el cielo, y se vio el arca del testamento del Señor en su templo (vieron el triunfo final de Cristo y la gloriosa realeza increada, preparada antes de la creación del mundo), y hubo relámpagos, y voces, y truenos, y un terremoto y granizo grande.

 

Capítulo 12: La mujer y el dragón

1 Y apareció en el cielo una gran señal: una mujer envuelta del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas; (que simboliza la santidad resplandeciente de la realeza increada de Dios, la cual mujer el mismo Cristo alumbra como sol y los doce Apóstoles como doce estrellas).

2 y estando encinta, clamaba con dolores de parto, y con el tormento de dar a luz. [Para dar a luz al Mesías, entronizar a través de la Iglesia al Señor Jesús Cristo en los corazones de los hombres]

3 También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón de color rojo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas/coronas;

4 y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo (es decir, los ángeles que se sublevaron contra Dios), y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de arrebatar y devorar a su hijo tan pronto le naciese. (El Satanás se dirigió contra el Mesías con manía para extinguirle por la decisión asesina de Herodes, por sus tentaciones y por la manía de los judíos de asesinarle).

5 Y ella dio a luz un hijo varón, quien ha de apacentar a todas las naciones con vara de hierro; y su hijo fue arrebatado hacia Dios y a su trono; (el Mesías se escapó de la manía destructora del diablo y sus órganos, terminó su obra y ascendió glorioso al cielo).

6 Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la alimentasen por mil doscientos sesenta días. (La Iglesia perseguida por el mundo pecador se separa de él, pero no físicamente sino espiritualmente, pero se asegura, existe y actúa a las psiques de buena voluntad por la jaris-gracia energía increada de Su fundador).

7 Después se hizo una gran guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles lucharon contra el dragón (el diablo); y el dragón combatió y sus ángeles también;

8 pero no pudieron triunfar, fue tan grande y total su derrota que ni fue hallado su lugar en el cielo.

9 Y fue precipitado fuera el dragón grande, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero [o extravía la gente de toda la icumeni-tierra habitada]; fue precipitado a la tierra, y sus ángeles fueron precipitados con él.

10 Entonces oí una voz potente en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reinado de la realeza increada de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

11 Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y del logos del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas y sus psiques-almas hasta la muerte (martirio por la fe y testimonio a favor de Cristo).

12 Por lo cual alegraos, oh cielos, y los que habitáis en ellos. ¡Ay de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran furor, sabiendo que el tiempo que le queda es poco.

13 Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. (Persiguió con sus órganos la Iglesia de Cristo).

14 Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase al desierto, a su lugar [definido por Dios], para ser alimentada allí [segura e invulnerable de la manía de la serpiente] por un tiempo, y tiempos, y la mitad del tiempo, alejada de la cara o vista de la serpiente [la cara del Diablo]. (No será vencida por las persecuciones, sino que vigilada y fortalecida por Dios los vencerá).

15 Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para hacer que el río la arrastrase. (Del rio fluyeron ríos de sangre de los mártires, dentro de los cuales el Satanás quiso ahogar y exterminar la Iglesia).

16 Pero la tierra ayudó a la mujer, pues, la tierra abrió su boca [por orden de Dios] y tragó el río que el dragón había echado de su boca. (Las persecuciones y los perseguidores no conseguirán nada contra la Iglesia, sino que serán destruidos y desaparecerán de la tierra).

17 Entonces el dragón se enfureció contra la mujer; y se fue a hacer la guerra contra el resto del esperma [de la descendencia] de ella [los hombres que creería en Cristo y serían Sus hermanos], los que guardan, aplican y cumplen los mandamientos de Dios y tienen el testimonio firme e inquebrantable de su fe en Jesús Cristo.

 

Capítulo 13: Las dos bestias

1 Y me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; y en sus cuernos diez diademas, coronas; y sobre sus cabezas, nombres blasfemos.

1 Y me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar, que simboliza el abismo del Hades y el perturbado mundo pecador, una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; y en sus cuernos diez diademas, coronas, que son símbolos de sus dominios sobre los reinos del mundo; y sobre sus cabezas, nombres blasfemos, que son los nombres de los reyes romanos deificados y de otros soberanos de los reinos de la tierra.

2 Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio a esta bestia su dinami (potencia y energía) y su trono, y una autoridad y poder grande (ya que le usaría como órgano contra la Iglesia). 

3 Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra siguiendo en pos de la bestia, 

4 y veneraron al dragón [al Satanás] que había dado autoridad a la bestia [al Anticristo], y veneraron y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?

5 También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad [por concesión/permiso de Dios] para hacer la guerra por cuarenta y dos meses.

6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar contra su nombre, contra su santuario o tienda de cabaña, y contra de los que habitan en el cielo, (con su insidiosa intención de extinguir de la tierra el nombre de Dios y deificar su corrupto sí mismo).

7 Y se le permitió hacer guerra contra los santos (los Cristianos), y vencerlos; y también se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.

8 Y le venerarán a él [que arrogantemente se presentará a sí mismo como Dios] todos los habitantes de la tierra, cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero degollado desde el principio del mundo. 

9 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique, que oiga.

10 Si alguno lleva otro en cautividad, va el mismo también a la cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto, (los crímenes y las injusticias serán pagados y castigados con la misma medida). Aquí está la paciencia y la fe de los santos [los cristianos].

11 Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón.

12 Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los habitantes de ella veneren y adoren a la primera bestia, cuya herida mortal había sido curada.

13 También hace grandes señales [por la fuerza y energía del Diablo], de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante a la vista de los hombres.

14 Y engaña a los habitantes de la tierra con las señales y prodigios que se le ha dado y permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los habitantes de la tierra que hagan una imagen-icona en honor de la bestia (el Anticristo), la que tuvo la herida de espada, y vivió.

15 Y se le permitió infundir aliento de vida a la imagen-icona de la bestia, para que la imagen-icona hablase e hiciese matar a todos los que no adorasen el ídolo de la bestia.

16 Y hace que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente;

17 de forma que ninguno pudiese comprar ni vender, si no tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.

18 Aquí está la sabiduría. El que tenga nus (espíritu y corazón purgado e iluminado), cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es χξς seiscientos sesenta y seis. (Este número sale por la suma de las letras tomadas como números, según el sistema de medir helénico, es el χξς 666).

 

Capítulo 14: El cántico de los redimidos. El mensaje de los ángeles. La siega y la vendimia del mundo.

El cántico de los redimidos.

1 Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él (que se simbolizan por el número) ciento cuarenta y cuatro mil (fieles escogidos de todas las naciones), que tenían el nombre del Cordero y el de su Padre escrito en la frente.

2 Y oí una voz del cielo (por la Iglesia triunfante del cielo) semejante a la voz de muchas aguas caudalosas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de citaristas que tocaban sus cítaras.

3 Y cantaban una oda nueva o cántico nuevo delante del trono de Dios, y delante de los cuatro seres vivientes o animales espirituales, y de los ancianos; y nadie podía aprender y comprender la oda o el cántico, a excepción de los ciento cuarenta y cuatro mil, los que fueron rescatados de la tierra [por la sangre del Cordero]. 

4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues, son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por adondequiera que va. Estos fueron rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;

5 y en sus bocas no se halló mentira, pues, son inmaculados e irreprensibles [delante del trono de Dios].

El mensaje de los ángeles.

6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo y evangelizar a los habitantes que se encuentran en la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

7 diciendo a gran voz: Temed al Señor, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; venerad y adorad a él que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

8 Y otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su prostitución/fornicación.

9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: si alguno venera y adora la bestia (anticristo) y su imagen-icona, y recibe la marca en su frente o en su mano, (declara subordinación y sumisión),

10 éste beberá también del vino de la ira/furor de Dios, que ha sido derramado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con el fuego y el azufre (por castigos físicos y psíquicos) delante de los santos ángeles y del Cordero;

11 y el humo de su tormento sube en siglos y siglos, y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran y veneran a la bestia y a su imagen-icona, y los que reciban la marca de su nombre [de la bestia].

12 Aquí está la paciencia de los santos (los cristianos), los que aplican y guardan los mandamientos de Dios y retienen firme la fe de Jesús.

13 Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren [con la fe y la comunión] en el Señor. Sí, dice el Espíritu, para que reposen del cansancio de sus obras, porque sus obras les siguen.

La siega y la vendimia del mundo.

14 Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante a hijo de hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz muy bien afilada.

15 Y salió del templo otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: “Arroja tu hoz, y siega; porque ha llegado la hora de segar, porque está seca la mies de la tierra”. [Recoge como trigo selecto para tus almacenes en el cielo a los fieles en ti y cristianos selectos].

16 Y el que estaba sentado sobre la nube arrojó su hoz en la tierra, y la tierra fue segada, [y los Justos, como trigo selecto fueron transportados al cielo].

17 Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda bien afilada.

18 Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda bien afilada, diciendo: “Arroja tu hoz aguda y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras”.

19 Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó los pecadores como las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.

20 Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre en altura hasta los frenos de los caballos, y a lo ancho en extensión de mil seiscientos estadios.

 

Capítulo 15: Los siete ángeles y las siete plagas

1 Y vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras [los últimos castigos contra los impíos de la tierra]; porque en ellas se consumaba la ira de Dios.

2 Vi también como un mar de cristal mezclado con fuego; y los que habían vencido a la bestia, a su imagen-icona y al número de su nombre, estaban en pie sobre el mar de cristal, y tenían las cítaras de Dios.

3 Y cantan la oda/cántico de Moisés siervo de Dios, y la oda/cántico para gloria del Cordero, diciendo: “Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios el pantocrátor-todopoderoso, justos y verdaderos son tus caminos [que utilizas para la conducción y salvación de los hombres], oh Rey de las naciones.

4 ¿Quién no te temerá, oh Señor, y no glorificará tu nombre? porque sólo tú eres santo, por lo cual todas las naciones vendrán, se postrarán y venerarán delante de ti, porque tus juicios justos [tus decisiones y tu santa voluntad] se han manifestado.

5 Después de estas cosas vi abrirse en el cielo el templo de la tienda del martirio-altar,

6 y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, [para castigar a los impíos]; vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor de los pechos con cinturones de oro.

7 Y uno de los cuatro seres vivientes o animales espirituales dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos.

8 Y el templo se llenó de humo de la gloria-doxa y dinami (potencia y energía increada) de Dios

9 y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles [contra los pecadores].

 

Capítulo 16: Las siete bombonas de la ira de Dios

1 Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios.

2 Fue el primero, y derramó su bombona sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente [que provocaba dolores físicos y psíquicos, igual cuando Moisés con alguna plaga análoga a los Egipcios] sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen-icona.

3 El segundo ángel derramó su bombona sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto (igual que sucedió en tiempos de Faraó); y murió todo ser vivo que había en el mar.

4 El tercer ángel derramó su bombona sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. [Como los infieles derramaron ríos de sangre degollando a los mártires, ahora para castigo de ellos se hacen sangre las aguas de la tierra].

5 Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres, el que siempre es, el santo, porque has juzgado y realizado estas cosas.

6 Por cuanto derramaron la sangre de tus santos y de tus profetas, también tú les has dado a beber sangre [en vez de agua]; pues, son dignos [de este castigo].

7 También desde el altar la voz decía [es decir, por las psiques-almas de los degollados por el logos de Dios]: Ciertamente, Señor Dios pantocrátor-todopoderoso, tus decisiones y juicios son verdaderos y justos.

8 El cuarto ángel derramó su bombona sobre el sol, al cual fue dado poder abrasar a los hombres con fuego.

9 Y los hombres se abrasaron con el gran calor, y los hombres blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron-ni volvieron en metania para darle gloria-doxa.

10 El quinto ángel derramó su bombona sobre el trono de la bestia; y su reino y sus hombres quedaron sumergidos en profunda oscuridad, en tinieblas, y sus seguidores con dolor que mordían sus lenguas,

11 y blasfemaron contra el Dios del cielo a causa de sus dolores y de sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras malignas.

12 El sexto ángel derramó su bombona sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste rio se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes que vendrían de oriente.

13 Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos, sucios como ranas;

14 pues eran espíritus demoniacos, que hacían señales y prodigios, y van a los reyes de la tierra, en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios pantocrátor-todopoderoso.

15 He aquí, yo vengo como ladrón; bienaventurado el que está en vela y nipsis, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean sus vergüenzas.

[15 He aquí, yo vengo de repente como ladrón, dice el Señor; bienaventurado, dichoso el que está en vela, en alerta y nipsis y guarda sus ropas de su psique, para que no ande desnudo de buenas obras, y vean los ángeles del cielo la fealdad de su desnudez ética y espiritual].

16 Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

[16Y entonces aquellos espíritus demoníacos reunieron los reyes con sus ejércitos en el lugar que en hebreo se llama Armagedón; (que simboliza las guerras desastrosas durante los siglos y en concreto el más terrible de todo que sucederá un poco antes del predominio del Evangelio)].

17 El séptimo ángel derramó su bombona en el aire (y así sucedan terribles fenómenos atmosféricos y geológicos); y salió una gran voz del templo del cielo, del trono [de Dios], diciendo: se ha hecho, [se ha realizado totalmente la voluntad de Dios para la destrucción del anticristo]. 

18 Entonces hubo relámpagos, voces y truenos, y se hizo un gran terremoto en la tierra, tan grande y violento como no lo hubo jamás desde que los hombres existen sobre la tierra.

19 Y la gran ciudad se rompió en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia fue recordada y mencionada delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.

20 Y toda isla se fue, se perdió, y los montes no fueron hallados; [estados impíos y contrarios a Dios se disuelven y serán disueltos a través de los siglos, heridos por la ira justa de Dios].

21 Y una granizada grande con cada granizo como del peso de un tálanto (más o menos 25 kg) cayó del cielo sobre los hombres; y los hombres blasfemaron contra Dios por causa de la plaga del granizo; porque esta plaga era muy grande y violenta.

 

Capítulo 17: La gran prostituta y la bestia

1 Y vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete bombonas, y habló conmigo diciéndome: Ven que te voy a mostrar la sentencia, juicio y condena contra la gran ramera/ prostituta, la que está sentada sobre muchas aguas; (que simbolizan pueblo y naciones con costumbres y conductas terrenales, como la gran ciudad),

2 con la cual han fornicado y se han prostituido los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su fornicación y lujuria.

3 Y me llevó en Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia roja escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos.

4 Y la mujer estaba rodeada y revestida de púrpura y rojo escarlata, y adornada de oro, y de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones [de la idolatría], y aún tenía las impurezas de su fornicación/prostitución que ensuciaban e infectaban la tierra;

15 y en su frente un nombre escrito, un misterio: «Babilonia la grande, la madre de las rameras/prostitutas y de las abominaciones de la tierra».

6 Vi a la mujer emborracharse de la sangre de los santos [los cristianos], y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé muy maravillado [de su apariencia majestuosa] y asombrado [de su fuerza destructora contra los fieles].

7 Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la sostiene, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos.

8 La bestia que has visto, estaba y ya no está; y ha de resurgir y va a subir de nuevo del abismo [y encarnarse en personas de imperios ateos y en soberanos] y a encaminarse hacia su ruina, perdición; y los habitantes de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida desde la fundación del mundo, se asombrarán viendo la bestia que estaba y no está, y vuelve a reaparecer.

9 Esto, para el nus-espíritu el que tiene sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer,

10 y los reyes son siete. Cinco de ellos han caído; uno está, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo.

[10 Simbolizan aún siete reyes, que representan los siete reinados impíos y corruptos. Los cinco reyes con sus reinados, los de antes de Cristo, han caído, uno aún existe. Y el otro, el de anticristo aún no ha venido. Y cuando venga su presencia será provisional y pasajera. Según el plan de Dios se quedará por poco tiempo.]

11 La bestia que estaba, y no está, es también el octavo rey; y es de entre los siete, y va a la perdición.

[11 Y la bestia, la que estaba y ahora no está, esta es también el octavo rey, que según su actitud, virtud y maldad es de los reyes anteriores, porque esta les inspiraba también a ellos. Y esto será pasajero, transitorio, porque camina hacia su catástrofe y perdición.]

12 Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora, (es decir, en período corto de tiempo), recibirán autoridad y poder como reyes y reinarán juntamente con la bestia poco tiempo.

13 Estos tienen un mismo propósito, la misma opinión y disposición, y entregarán su poder, su fuerza y su autoridad a la bestia.

14 Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y también los que están con él, los llamados, los elegidos y los fieles.

15 Me dijo también el ángel: Las aguas que has visto donde la prostituta/ramera se sienta y domina, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas (es decir, la encarnación de la corrupción).

16 Y los diez cuernos que viste y la bestia odiarán a la prostituta, y la dejarán desolada y desnuda; y comerán sus carnes, y la quemarán con fuego;

[16 Y los diez cuernos que viste, que simbolizan diez reyes o gobernantes, y la bestia que los inspira, odiarán a la prostituta, se rebelarán contra ella y la dejarán desolada y desnuda de sus riquezas y su gloria; y comerán sus carnes, es decir, compartirán entre ellos las regiones y la quemarán con fuego.]

17 porque el Dios, [que somete también a los malos en Sus planes], dio en sus corazones el ejecutar la decisión y la voluntad de Él, ponerse de acuerdo y con la misma opinión entre ellos entregar la soberanía de sus reinados a la bestia, hasta que se realicen plenamente los logos de Dios.

18 Y la mujer que has visto es la gran ciudad la que tiene la soberanía sobre los reyes de la tierra.

 

Capítulo 18: Lamentación y caída de Babilonia

1 Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder, y la tierra fue alumbrada con su doxa-gloria luz increada.

2 Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se hizo casa que habitan los demonios y guarida de todo espíritu sucio, inmundo, y nido refugio de todo buitre inmundo, abominable y odioso.

3 Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su prostitución/fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado y se han prostituido con ella, y los mercaderes, comerciantes de la tierra se han enriquecido de la potencia de su lujo y hedonismo.

4 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid fuera de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas y de sus castigos [cuando será castigada la ciudad];

5 porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus injusticias y maldades.

6 Dadle a ella como ella os ha dado con la misma moneda, y dadle doble como os ha hecho según sus obras [dobles catástrofes]; en el cáliz en que ella preparó y os invitó bebida, preparadle y dadle a ella el doble [castigo].

7 Cuanto ella se ha gloriado y entregado al lujo y a deleites, tanto dadle de tormento, duelo y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no conoceré duelo, tormento y llanto;

8 por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, duelo, llanto y hambre, y ella será quemada totalmente con fuego; porque todopoderoso es Dios el Señor, que la ha juzgado y condenado.

9 Y los reyes de la tierra que con ella se han prostituido o fornicado y vivido en lujos y deleites, llorarán y se lamentarán sobre ella, cuando vean el humo de su incendio, 

10 parándose lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad Babilonia, la ciudad fuerte; porque de repente en una hora vino tu juicio, condena y castigo!

11 Y los mercaderes, comerciantes de la tierra lloran, se lamentarán y estarán en luto, duelo por ella, porque ya ninguno compra sus mercaderías;

12 mercaderías de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de escarlata, de toda madera olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de cobre, de hierro y de mármol;

13 y canela, especias aromáticas, incienso, mirra, olíbano, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias, ovejas, y caballos y carros con cuatro ruedas, y esclavos y cuerpos que venden los proxenetas, y otras psiques-almas vivas de hombres.

14 Los frutos que tanto codiciabas y deseabas por tu psique-alma ya se han perdido para ti, y todas las cosas exquisitas y espléndidas ya perecieron para ti, y nunca más las encontrarás.

15 Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido a costa de ella, se detienen a lo lejos por el temor de su tormento, llorando, lamentando y en luto/duelo, 

16 y diciendo: ¡Ay, ay, de la ciudad grande, que estaba vestida de lino fino, de púrpura y de rojo escarlata, y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas! Porque en una hora han sido devastadas tanta riqueza de ella.

17 Y todo piloto, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se detuvieron a lo lejos;

18 y clamaban contemplando el humo de su incendio, diciendo: ¿Qué ciudad del mundo era semejante a esta gran ciudad? 

19 Y echaron polvo, tierra sobre sus cabezas, y gritaban, llorando, lamentando y en duelo, diciendo: ¡Ay, ay de la gran ciudad, en la cual todos los que tenían navíos en el mar se habían enriquecido de sus riquezas; pues, en una hora ha sido desolada!

20 Alégrate sobre la justa catástrofe de ella, ¡oh cielo, y vosotros, santos, apóstoles y profetas; porque Dios al condenarla por vuestra causa os ha hecho justicia en ella!

21 Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada, ni existirá.

22 Y voz de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros no se oirá más en ti [en tu región]; y ningún artífice de cualquier oficio y arte alguno se encontrará más en ti, ni ruido de molino se oirá más en ti [en tus ruinas].

23 Luz de lámpara no alumbrará más en ti [y en tu lugar], ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus comerciantes eran los magnates [o capitalistas]  de la tierra; pues, por tus maleficios, hechicerías y encantos fueron arrastradas y engañadas todas las naciones.

24 Y en ella se encontró la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los mártires que han sido degollados en la tierra [por la fe en el Cordero].

 

Capítulo 19: La caída de Babilonia. La cena nupcial del Cordero. El jinete y el caballo blanco

La caída de Babilonia.

1 Después de esto oí una gran voz de gran muchedumbre numerosa en el cielo, que decía: ¡Aleluya! [¡Alabad al Señor!], la salvación, la honra, la doxa-gloria y la dinami [potencia y energía] son de nuestro Dios;

2 porque sus juicios son verdaderos y justos; pues, ha juzgado a la gran prostituta/ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación y prostitución, y él (Dios justo) ha vengado la sangre de sus siervos que fue derramado por la mano de ella.

4 Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes o animales espirituales se postraron en tierra y reverenciaron y veneraron a Dios, que estaba sentado en el trono, diciendo: ¡Amén! ¡Aleluya!

La cena nupcial del Cordero.

5 Y salió del trono una voz que decía: “Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, pequeños y grandes”.

6 Y oí como voz de gran muchedumbre y como voz de muchas aguas, y como voz de fuertes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque ha reinado el Señor el Dios el todopoderoso-pantocrátor!

7 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero [Cristo, el novio celeste], y su esposa [la novia espiritual, la Iglesia] está ya preparada y dispuesta.

8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las virtudes y las obras de los santos [las cuales constituyen el ornamento resplandeciente de la Iglesia triunfante en los cielos].

9 Y el ángel me dijo, escribe: “Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”. Y me dijo: “Estos logos, [es decir, los que se refieren a la interminable bienaventuranza y dicha de los fieles junto con Cristo], son los verdaderos logos del mismo Dios”.

10 Yo me postré a sus pies para venerarle. Y él me dijo: “Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Venera a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía; [porque el anuncio que yo te hice sobre las cosas que sucederán en el futuro, no proviene de mí, sino que se da como carisma profético por la confesión y testimonio de la fe en Jesús”].

El jinete y el caballo blanco

11 Y vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el jinete sentado sobre el caballo llamado Fiel y Verdadero, y en justicia juzga y hace la guerra.

12 Sus ojos son como llama de fuego [para que nada quede invisible y escondido delante de él, que sea luz para los justos y fuego consumador para los pecadores], y [como es el Rey de reyes] lleva en su cabeza muchas diademas/coronas que tienen muchos nombres escritos, y tiene un nombre escrito que ninguno conoce en su profundidad y anchura, sino que sólo él conoce [porque se refiere a su infinita deidad].

13 Está vestido con un manto teñido de sangre de su propia sangre que derramó en la cruz; y su nombre, que ha sido dado y llamado desde la perpetuidad, pre-eternidad y es: “el Logos de Dios”.

14 Y los ejércitos celestiales le acompañaban, como Señor de las potencias, sobre caballos blancos, vestidos de lino fino, blanco y limpio.

15 De su boca [del Juez-Cristo, el jinete] sale una espada bien afilada de doble fila que es su logos, para herir y castigar con ella a las naciones, y él las pastoreará y las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor de la ira con la potencia de la energía increada del logos del Dios pantocrátor-todopoderoso.

[15 De su boca del Juez-Cristo, del jinete sale una espada bien afilada de doble fila que es su logos omnipotente con su potente energía increada, para herir y castigar con ella por la potencia de su mando a todas las naciones, y él las pastoreará, regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor de la ira, es decir, con la potencia de la energía increada del logos del Dios pantocrátor-todopoderoso para castigar en nombre del Padre a los impíos, infieles endurecidos en el pecado].

16 Y sobre su manto y sobre la parte que cubre su muslo tiene escrito el nombre: Rey de reyes y Señor de señores.

17 Y después vi a un ángel puesto en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todos los buitres que vuelan en medio del cielo: “Venid, y congregaos a la gran cena [de la ira] de Dios,

18 para que comáis carnes de reyes y de capitanes, carnes de fuertes y de magnates [capitalistas], carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes [de todos aquellos que han venerado la bestia]”.

19 Y vi a la bestia [el anticristo], y a los reyes de la tierra y a sus ejércitos reunidos para hacer la guerra contra el que estaba montado en el caballo [el Cristo-Juez], y contra su ejército [celestial].

20 Y la bestia fue apresada, y con ella el pseudo-falso profeta que había hecho delante de ella señales (engañosas satánicas), por las cuales había engañado y extraviado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían venerado su icona-imagen. Estos dos fueron arrojados ambos vivos al lago de fuego que arde incesantemente con azufre.

21 Y los demás fueron matados con la espada que salía de la boca del que montaba en el caballo [del logos de Cristo] y todas las aves se saciaron de las carnes de los muertos enemigos del Mesías.

 

Capítulo 20: Los mil años del reinado de Cristo. La derrota definitiva del Satanás y de las naciones. El juicio-krisis final.

Los mil años del reinado de Cristo.

1 Vi a un ángel que descendía del cielo, que tenía la llave del abismo [del Hades] y una gran cadena en la mano.

2 Y cogió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás el que engaña toda la icumeni-tierra habitada, y le ató por mil años;

[2 Y detuvo al dragón, la serpiente antigua, que arrastró al pecado a los primeros en ser creados, el cual es el Diablo y Satanás que tiene como obra a calumniar a Dios, seducir y arrastrar al engaño toda la icumeni-tierra habitada, y le ató para que quede capturado e impotente a perjudicar y hacer daño por un período que se simboliza por mil años;]

3 y le arrojó al abismo del Hades, y le encerró y puso su sello encima de él, para que no engañase más a las naciones, hasta que se cumpliesen mil años; y después de esto [de acuerdo con la voluntad de Dios] debe ser soltado por poco de tiempo.

4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, los que recibieron poder y facultad de juzgar; y vi a las psiques-almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por el logos de Dios, los que no habían venerado a la bestia ni a su imagen/icona, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo que se simboliza por mil años.

[4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los Apóstoles, tal como los había prometido el Cristo, y los santos, ; porque se les dio por Dios poder y facultad de juzgar; y vi a las psiques-almas de ellos los decapitados y muertos por causa del testimonio de la fe a Jesús y por el logos de Dios, los cuales no habían venerado a la bestia ni a su imagen/icona, y que no recibieron la marca del sello en sus frentes ni en sus manos; y vivieron, reinaron y se glorificaron con Cristo que se simboliza por mil años.]

5 Pero los otros muertos no vivieron o no se despertaron espiritualmente, en vida aquí en la tierra, hasta que se cumplieron mil años. Esta resurrección o despertar espiritual  es la primera resurrección o despertar espiritual, en vida aquí en la tierra.

6 Bienaventurado, dichoso y santo el que tiene parte en esta primera resurrección o despertar espiritual; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos [es decir, la plena y eterna separación de Dios], sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

La derrota definitiva del Satanás y de las naciones.

7 Cuando se cumpla el período largo de los mil años [simbolizados], el Satanás será suelto de su prisión,

8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.

[8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, que se simbolizan como Gog el rey cruel y como Magog pueblo bárbaro y salvaje. Estos salvajes y sangrientos, de los cuales el número es como la arena del mar, los reunirá el Satanás a fin de batallar contra el Cristo;]

9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada [la Iglesia militante]; y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró.

10 Y el diablo que los engañaba [a los pueblos, a las naciones] fue arrojado en el lago de fuego y azufre, [es decir, al Infierno] donde están también la bestia [el Anticristo] y el pseudo-falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos [o sea, eternamente].

El juicio-krisis final

11 Y vi un gran trono blanco y al que se sentaba sobre él [el Cristo], de cuya presencia se marcharon y se perdieron delante su persona/cara/rostro la tierra y el cielo, y ningún lugar [y forma de la antigua hipóstasis, base substancial] se encontró, ni rastro de ellos [porque CristoDios ahora crearía nuevos cielos y nueva tierra].

12 Y vi a los muertos [de todos los siglos], grandes y pequeños, que estaban de pie delante del trono [de CristoDios], y libros fueron abiertos [que tenían escritas las praxis de los hombres], y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, cada uno según sus obras.

13 Y el mar entregó los muertos que había en su seno; y la muerte y el Hades entregaron también todos los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

14 Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego [para que no salgan más de allí, se habrán anulado para siempre]. Esta es la muerte segunda [es decir, la separación eterna de Dios, el terrible, horrible e interminable infierno].

15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego [al Infierno eterno].

 

Capítulo 21: El nuevo cielo y la nueva tierra. La nueva Jerusalén

El nuevo cielo y la nueva tierra.

1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no estaba más [es decir, el mar que es el símbolo de la situación caótica que había dominado a toda la icumeni-tierra habitada no existe ya].

2 Y vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, [la Iglesia triunfante y gloriosa] que descendía del cielo, de Dios, preparada y dispuesta como una novia adornada para su marido [el Cristo].

3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí, esta es la tienda de cabaña verdadera y eterna de Dios con los hombres, y Él acampará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el Dios mismo estará con ellos.

4 Y enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, ni duelo; porque todas estas primeras cosas pasaron (porque el primer mundo ha sido eliminado ya para siempre).

5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe lo que has oído, porque estos logos son fidedignos y verdaderos.

6 Y me dijo: se ha hecho [todo nuevo, como lo prometí]. YoSoY el Alfa y el Omega, el principio y el fin. Yo al que tenga sed (de justicia, paz y vida eterna), le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida eterna.

7 El vencedor [en la lucha por la fe y la virtud] heredará estas cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

8 Pero los cobardes y los incrédulos, los abominables y los homicidas, los fornicarios/lujuriosos,  los magos, y los φαρμακοί farmakí (los fabricantes de venenos, fármacos, drogas, cócteles y hechiceros), los idólatras y todos los mentirosos, tendrán su parte en el lago que arde incesantemente con fuego y azufre, que es la muerte segunda (es decir, la separación definitiva de Dios y la condena eterna de ellos en el infierno).

La nueva Jerusalén

9 Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete bombonas llenas de las siete últimas plagas, y habló conmigo, diciendo: Ven, yo te mostraré la novia, la esposa del Cordero [la Iglesia triunfante].

10 Y me llevó en espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, [el reinado de la realeza increada] que descendía del cielo de Dios [que Dios había preparado], teniendo la doxa-gloria Luz increada de Dios.

11 Y su lumbrera era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana y resplandeciente como diamante cristalizado.

12 Tenía una muralla grande y alta con doce portales; y en los portales, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los nombres de las doce tribus de los hijos del nuevo Israel de la jaris-gracia increada;

13 al oriente tres portales, al norte tres portales, al sur tres portales y al occidente tres portales.

14 Y la muralla de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

15 El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus portales y su muralla.

16 La ciudad es cuadrada, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, son doce mil estadios [más de dos mil doscientos kilómetros]; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.

17 Y midió su muralla, tiene ciento cuarenta y cuatro codos, de acuerdo con la medida humana, la cual usa el ángel.

18 El material de su muralla era de jaspe, pero la ciudad era de oro puro, que resplandecía como vidrio limpio;

19 y los cimientos de la muralla de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. La primera piedra de cimiento era de jaspe; la segunda, de zafiro; la tercera, de ágata; la cuarta, de esmeralda;

20 la quinta, de ónice; la sexta, de cornalina; la séptima, de crisólito; la octava, de berilo; la novena, de topacio; la décima, de crisoprasa; la undécima, de jacinto; la duodécima, de amatista.

21 Y las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla y la plaza de la ciudad era de oro puro, resplandeciente y transparente como vidrio.

22 Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios pantocrátor-todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero (de modo que sean adorados por los fieles directamente).

23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que iluminen; porque la doxa (gloria, luz increada) de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara resplandeciente.

24 Y las naciones vivirán en la ciudad santa y andarán por la divina luz de ella; y los reyes de la tierra llevarán y ofrecerán su gloria y honor a ella.

25 Sus puertas no se cerrarán nunca el día interminable de la eternidad, porque allí ya no habrá noche.

26 Y llevarán y ofrecerán a ella la doxa-gloria y la honra de las naciones [que se han redimido por el sacrificio de Cristo].

27 No entrará en ella ninguna cosa inmunda, ni aquel que cometió abominación, o cualquier otra cosa que somete la mentira del engaño y del pecado, sino que entrarán solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.

 

La nueva Jerusalén

1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que procedía del trono de la jaris de Dios y del Cordero.

2 En medio de la plaza de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol son destinadas para la terapia de los hombres de las naciones.

3 Y no habrá más maldición alguna (de los que entrarán en la ciudad santa); y el trono de Dios y del Cordero estará en ella eternamente, y los siervos de Dios le adorarán y rendirán culto,

4 y verán su persona/cara/rostro, [la doxa-gloria, luz increada de su deidad] y llevarán su nombre en sus frentes [con alegría, para que se vea que pertenecen en él y participan como suyos de Su doxa-luz increada].

5 No habrá allí más noche, ni necesidad ya de la luz de una lámpara, ni de la luz del sol, porque Dios el Señor los estará alumbrando con Su luz increada; y reinarán por los siglos de los siglos.

La venida del Señor

6 Y me dijo: todos estos logos son absolutamente fidedignos y verdaderos [los que están contenidos en el libro]; y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado a su ángel, a mostrar a sus siervos las cosas que van a suceder pronto, [es decir, a los fieles de la Iglesia, aquellas cosas que son de acuerdo con su divina voluntad se realizarán pronto, en seguida].

7 ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que aplica, cumple y guarda los logos de las profecías de este libro.

8 Yo Juan soy el que estaba oyendo y viendo estas cosas. Y después cuando las oí y vi, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

9 Pero él me dijo: Mira, no lo hagas porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que aplican, cumplen y guardan los logos de este libro. A Dios tienes que venerar o adorar.

10 Y me dijo: No selles [ni guardes escondidos y secretos] los logos de las profecías de este libro, [sino anúncialos y transmítelos], porque el tiempo se acerca.

11 El que es injusto, que siga cometiendo injusticias y pecados todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, se santifique más todavía (cada uno está libre de aceptar o negar).

12 He aquí yo vengo pronto, y llevo conmigo la recompensa o el salario que voy a dar a cada uno según sea su obra (y el estado de su corazón).

13 YoSoY el Alfa y el Omega, el principio y el fin, el primero y el último.

14 Bienaventurados los que lavan sus vestiduras o los que aplican y realizan los mandamientos-logos de Cristo, para así tener facultad y poder sobre el árbol de la vida, y a entrar en la ciudad de Dios.

[14 Bienaventurados serán los que lavan sus vestiduras o los que aplican y realizan los mandamientos-logos de Cristo, para así poder tener facultad y autoridad de Dios y el derecho de ser alimentados por el árbol de la vida, y a así entrar libremente por los portales en la ciudad de Dios, en la realeza increada de los cielos].

15 Fuera los perros y los φαρμακοί  farmakí (los fabricantes de venenos, fármacos, drogas, cócteles y hechiceros), los magos, y los fornicarios/lujuriosos, y los homicidas, y los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.

15 [Pero los sinvergüenzas como perros, que dividen la Iglesia de Cristo; fuera los perros y los φαρμακοί  farmakí (los fabricantes de venenos fármacos, drogas, cócteles y hechiceros), los magos y los fornicarios/lujuriosos,  los homicidas, y los idólatras, y todo aquel que niega la verdad y ama y hace la falsedad y la mentira del pecado].

16 Yo Jesús he enviado mi ángel para dar testimonio y sean estas cosas y realidades conocidas a vosotros en las iglesias. YoSoY la raíz y el linaje del David, la estrella resplandeciente de la mañana (el sol sin crepúsculo que regalo el día eterno).

17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que escucha, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome gratis agua de la vida.

[17 Y el Espíritu Santo y la Esposa-Iglesia dicen: ven, Novio ven. Y cada uno que escucha, diga: Ven. Y el que escucha estas profecías, diga: ven, Novio ven. Y el que tiene sed del Novio Cristo y de la felicidad eterna, venga; y el que quiere, que tome gratis agua de la vida].

Epílogo

18 Yo Juan testifico a todo aquel que escucha los logos de las profecías de este libro que si alguno añade algo a estos logos escritos, Dios traerá sobre él las plagas y los castigos escritos en este libro.

19 Y si alguno quita algo de los logos de este libro, Dios le quitará su parte del árbol de la vida, y de la santa polis-ciudad [la Realeza increada de Dios], que están escritas en este libro.

20 El que da testimonio de la verdad de estas profecías del libro dice: “Sí vengo pronto”. [Y Juan junto con toda la Iglesia, responden;] Amén; sí, ven, Señor Jesús.

21 La χάρις gracia [energía increada] de nuestro Señor Jesús Cristo sea con todos vosotros (los Cristianos). Amén. La jaris tu Kiríu Iisú Jristú netá pánton ton allíon imón, amín Αποκ. 22,21 χάρις τοῦ Κυρίου Ἰησοῦ Χριστοῦ μετὰ πάντων τῶν ἁγίων· ἀμήν.

Traducción Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) 1-9-2020 www.logosortodoxo.com 

 

 

 

 

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