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Sep 02 2021

I, II, III EPÍSTOLAS DE SAN JUAN

EL NUEVO TESTAMENTO ORTODOXO

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) www.logosortodoxo.com, heleno-griego nativo, me he instruido en la lengua del Nuevo Testamento y la Santa Parádosi-Tradición (katharévousa), la que actualmente se habla en el pueblo fiel heleno-ortodoxo.

 

I, II, III EPÍSTOLAS DE SAN JUAN

Se sugiere leer https://www.logosortodoxo.com/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/

 

I EPÍSTOLA DE JUAN – Α΄ ΕΠΙΣΤΟΛΗ ΙΩΑΝΝΟΥ

 

Capítulo 1: El Logos increado encarnado y nuestra comunión verdadera con el Hijo y el Padre 1-10.

 

1:1 El que desde siempre junto y en el principio ἦν (in) existía y siempre es, lo que hemos oído, lo que hemos visto y contemplado con nuestros ojos, lo que han palpado nuestras manos, acerca del Logos (causa) de la vida.

1 Sobre el Hijo y Logos increado de Dios, el cual existía junto y en el principio, era y es coeterno antes que cualquier creación espiritual y material y lo que hemos escuchado, más lo que hemos visto con nuestros ojos y hemos vuelto a contemplar muchas veces con nuestros ojos espirituales y físicos, y lo que palparon nuestras manos acerca del enhipostasiado-substanciado Logos increado, el Cual en su interior co-eternamente tiene la vida y transmite la vida.

  1. Y la vida se ha manifestado, la hemos visto, damos testimonio de ella y os anunciamos la vida eterna, que existía, estaba y está siempre junto al Padre y se nos ha manifestado. [2.Y esta vida enhipostasiada-substanciada en persona ha tomado naturaleza humana y se ha manifestado entre nosotros y la hemos visto con nuestros ojos y damos testimonio oficialmente de ella; y os anunciamos la vida eterna que existía, estaba y está siempre junto al Padre y se ha revelado a nosotros los Apóstoles y a muchos más hombres].
  2. Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos para que mediante el Cristo estéis unidos con nosotros en κοινωνία kinonía conexión, comunión, unión y participación, como estamos nosotros en kinonía-comunión y unión cordial con el Padre y con su Hijo Jesús Cristo.
  3. Os escribimos todo esto para que nuestra alegría, que procede de esta comunión con Dios y nosotros, sea plena y perfecta.

 

Dios es la luz increada

  1. Y éste es el mensaje y la promesa que hemos oído del mismo Hijo y os anunciamos a vosotros: Dios es la absoluta luz increada, y en él no hay ninguna oscuridad, ni la mínima tiniebla, mancha, falta o imperfección,
  2. Por tanto, si decimos que tenemos vínculo estrecho y κοινωνία kinonía comunión con él y vivimos en las tinieblas del pecado y del desconocimiento, teniendo conducta pecadora, mentimos y nos auto-engañamos, entonces no cumplimos ni practicamos la verdad.
  3. Pero si andamos en la luz, como él está en la luz increada de la verdad, entonces estamos en κοινωνία kinonía comunión, unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús Cristo nos purga, purifica y sana de todo pecado. [7. Pero si nos comportamos y vivimos de acuerdo con la luz increada de la verdad divina, tal y como Dios vive, es y está siempre en esta luz increada ética, entonces estamos en relación y κοινωνία kinonía comunión cordial unos con otros y la sangre del Jesús Cristo, su Hijo, que se derramó durante el sacrificio en la Cruz, nos limpia, purifica y sana de todo pecado].
  4. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, no decimos la verdad y la verdad de Dios no está en nuestro interior.
  5. Si confesamos nuestros pecados y culpas, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, purgarnos y purificarnos de toda iniquidad e injusticia. [9. Pero si tenemos autoconocimiento y conciencia de nuestra iniquidad y culpabilidad, entonces nosotros confesamos nuestros pecados, Dios es fiel, cumple su promesa sobre la absolución de nuestros pecados; y también es justo de modo que, con base el sacrificio de su Hijo, perdonar nuestros pecados, purificarnos y sananos de toda injusticia y enfermedad física, psíquica y espiritual].
  6. Si decimos que no hemos pecado, hacemos a Dios mentiroso, y en este caso el logos, la verdad de Dios no está en nuestro interior.

 

Capítulo 2: Nuestra vida de acuerdo con la voluntad de Dios, 1-6. La agapi-amor, mandamiento antiguo y nuevo, 7-11. Sugerencias personales, 12-17. Los anticristos y sus obras, 18-29.

 

Nuestra vida de acuerdo con la voluntad de Dios, 2:1-6.

2:1. Queridos hijos míos, todo esto os lo escribo para que no pequéis; pero si alguno se desvía y peca, que no se desespere por el peso del pecado, tenemos junto al Padre, como paráclito, mediador, consolador y suplicante, a Jesús Cristo, el justo e impecable.

  1. Él con su sacrificio redentor, se ofrece de expiación a Dios por nuestros pecados; y no sólo por los nuestros, sino por los pecados de todo el mundo, mientras que el mundo quiera creer en él.
  2. En esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos y aplicamos sus logos/mandamientos. [3. Pero para que Cristo sea nuestro intercesor y sacerdote, para que recibamos el perdón de los pecados, debemos de reconocerle así y estar en relación cordial con él. Por esta relación cordial y conocimiento recibimos la información interior que le hemos conocido bien, si aplicamos y cumplimos sus logos/mandamientos].
  3. El que afirma que le conoce y no aplica ni cumple sus logos/mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él.
  4. Pero el que cumple su logos, es decir, la voluntad de Cristo, siente y tiene la información real que la agapi (amor incondicional, energía increada) de Dios se ha desarrollado plenamente y está perfeccionada en su interior; por esto conocemos que estamos unidos a Él.
  5. El que dice que permanece y vive en la dimensión espiritual de Cristo, debe vivir y comportarse tal y como Cristo vivió y se comportó entre nosotros.

 

La agapi-amor, mandamiento antiguo y nuevo, 2:7-11.

  1. Hermanos, no les escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio de ser cristianos; Este mandamiento antiguo es el logos de la agapi que habéis escuchado desde el principio.
  2. Es, por otra parte, también mandamiento nuevo el que os escribo que es verdadero en él y en vosotros, porque se disipa la oscuridad y la luz verdadera ya alumbra. [8. Sin embargo, el antiguo mandamiento es a la vez nuevo. Es decir, el mandamiento de la agapi es a la vez nuevo en la persona de Jesús Cristo, quien lo enseñó y aplicó en un grado perfecto y también se ve entre vosotros los Cristianos que lo aplicáis. Esta agapi-amor incondicional, pues, con sus brillantes resultados nos informa que la oscuridad ética del engaño y del pecado se disipa y el espíritu y la enseñanza de Cristo, que es la luz verdadera de la gnosis-conocimiento espiritual y virtud, ahora ya ilumina a todo el mundo].
  3. El que dice que está y vive dentro de la luz y odia a su hermano, éste no vive ni está aún en la luz sino en la oscuridad.
  4. Al contrario, el que dice que ama verdaderamente a su hermano, éste realmente permanece y vive dentro de la luz de Cristo y no escandaliza, ni amarga a su hermano, ni el mismo se escandaliza por los otros.
  5. Pero el que odia a su hermano está hundido en la oscuridad ética y espiritual andando en las tinieblas, su comportamiento es oscuro y su actitud tenebrosa, vagando como un ciego que no conoce a donde va poniendo en peligro su vida. Porque la oscuridad ética y espiritual del pecado le ha cegado los ojos de su psique-alma.

 

Sugerencias personales, 2:12-17.

  1. Queridos hijos míos, os escribo a vosotros estas cosas porque, como creyentes Cristianos, se han absuelto vuestras culpas y perdonados vuestros pecados por la fe en el nombre de Jesús Cristo.
  2. Os escribo, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os escribo jóvenes, porque habéis vencido el astuto maligno. Os escribí niños porque habéis conocido al Padre.[ 13. Os escribo a vosotros Cristianos avanzados, es decir, Padres o Guías espirituales, que por vuestra edad y vida cristiana habéis conocido bien el eterno e increado Logos de Dios, el cual desde el principio es también infinito junto al Padre. Os escribo a vosotros jóvenes que habéis vencido el astuto maligno que durante vuestra juventud os ha enviado muchas tentaciones; os he escrito hijos míos, porque habéis conocido por la fe a Dios Padre, no en teoría intelectual, sino por vuestra experiencia personal con Él por vuestra fe y virtud].
  3. Os he escrito a vosotros Padres, porque habéis conocido bien al que es desde el principio, antes de los siglos, el eterno Logos increado de Dios, el Cristo. Os he escrito a vosotros jóvenes porque estáis fuertes en la vida espiritual y el logos de Dios queda fructificando en vuestro interior y habéis vencido al astuto maligno.
  4. No améis el mundo del pecado ni los placeres carnales, vanos y pecaminosos que existen en este mundo que separan al hombre de Dios. Si uno ama al mundo del pecado, la agapi-amor de Dios Padre no está en su interior.
  5. Porque muchas cosas que hay en el mundo alejado de Dios están pervertidas, como por ejemplo, las pasiones carnales, el ansia por las cosas y el deseo pecador que se introduce al corazón por los ojos descuidados, por la vanagloria y por el orgullo o arrogancia de la vida, que no provienen de Dios y Padre sino del mundo pecaminoso.
  6. Y este mundo vanidoso y pecador pasa y con él sus insaciables deseos. Pero el que hace la voluntad de Dios tiene la vida eterna y permanece y vive eternamente junto con Dios.

 

Los anticristos y sus obras, 2:18-29.

  1. Hijos míos, estamos en la última-ésjato hora o época actual y decisiva. Y por la enseñanza de los apóstoles habéis escuchado que el anticristo viene, y ahora han surgido muchos anticristos, han venido muchos instrumentos del anticristo. Por eso conocemos que es la ésjato-última hora o época decisiva.
  2. Estos anticristos han surgido de nosotros los Cristianos y se alejaron de la Iglesia. Pero realmente no eran de los nuestros, nunca fueron Cristianos auténticos y sinceros; porque si fueran de los nuestros, como verdaderos fieles a Cristo, hubieran permanecido con nosotros. Pero ha sucedido esto para que se manifieste que todos éstos no eran de los nuestros.
  3. Sin embargo, vosotros tenéis también el carisma del conocimiento y discernimiento. Vosotros por el bautizo tenéis la unción, crismación espiritual que viene del Espíritu Santo. Y con iluminación por el Espíritu tenéis conocimiento de todo lo referido sobre la σωτηρία sotiría redención, sanación y salvación, además, podéis discernir el engaño y la herejía.
  4. No os he escrito porque no conocéis la verdad, sino porque la conocéis y sabéis que ninguna mentira puede proceder de la verdad.
  5. Y ¿quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el humanizado/encarnado Hijo de Dios, el Cristo? Éste realmente es anticristo y seguidor del anticristo es el que niega a Dios Padre y al Hijo, puesto que no acepta la apocálipsis-revelación que nos ha hecho el Hijo sobre el Padre.
  6. Todo el que niega al hijo y no lo acepta como el Logos increado encarnado y redentor del mundo, no tiene al Padre. El que confiesa al hijo tiene también al Padre.
  7. Lo que habéis oído sobre el Padre y el Hijo desde el principio de vuestro regreso a Cristo, mantenedlo inalterable y fijo en vosotros; así permaneceréis unidos en comunión y relación cordial con el Hijo y con el Padre.
  8. Y esta es la promesa que el mismo Cristo nos ha hecho: la vida eterna. Que consiste en nuestra inquebrantable unión y comunión perfecta con Dios.
  9. Os he escrito esto acerca de los que pretenden seduciros y engañaros con enseñanzas falsas y heréticas.
  10. Y vosotros tenéis el carisma espiritual de la crismación, unción, es decir, el Espíritu Santo con sus donaciones que habéis recibido de Cristo que permanece en vuestro interior. Por eso no necesitáis que nadie os enseñe, porque la crismación espiritual os lo enseña todo, y cada cosa que enseña es verídica, y tal como os ha enseñado desde el principio, así tenéis que permanecer en Cristo guardando la verdad que el Espíritu os ha apocaliptado-revelado.
  11. Y ahora, hijos míos, permaneced estables y unidos con Cristo, para que, cuando él se manifieste gloriosamente en la Segunda Parusía-Presencia, podamos sentirnos seguros y no avergonzados a causa de nuestros pecados y culpas.
  12. Puesto que conocéis bien que Cristo es justo y cada uno de vosotros conocéis por vuestra experiencia personal que, el que practica y aplica la justicia en su vida, ha renacido de Él.

 

Capítulo 3: Vivir como hijos de Dios, 1-15. No amar de palabra sino con obra y verdad, 16-24.

 

Vivir como hijos de Dios, 3:1-15

3:1 ¡Mirad qué agapi-amor incondicional tan grande y admirable nos ha dado el Padre, al hacer que nos llamemos hijos de Dios! Por eso el mundo no nos conoce ni nos entiende, porque no conoció ni entendió a Dios, al que éticamente nos asemejamos, ya que somos hijos suyos.

  1. Queridos, ahora somos hijos de Dios, aunque aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque Le veremos y Le contemplaremos tal y como Él es. [2. Queridos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado qué seremos al futuro. Pero conocemos que cuando Cristo se manifieste con toda su doxa-gloria luz increada y jaris-gracia energía increada, nosotros también nos convertiremos y seremos semejantes a él en doxa y jaris increada. Entonces Le veremos y Le contemplaremos tal y como es él con su doxa y jaris que también será nuestra doxa y jaris].
  2. Y todo el que tiene esta esperanza firme en Cristo hace su catarsis, se psicoterapia y se purifica de cualquier pecado, convirtiéndose sano y puro tal y como él es, y sólo ellos Le contemplarán y verán.
  3. Todo aquel que comete pecado, entra en la ilegalidad, porque infringe también la ley de Dios. Y el pecado es quebrantamiento de la ley divina y de la voluntad de Dios.
  4. Y conocéis que Cristo se apocaliptó-reveló y apareció como hombre en la tierra para quitar nuestros pecados y en Él no hay ningún pecado.
  5. Todo aquel que permanece en comunión con él, no peca; todo aquel que peca, no le ha percibido y sentido interiormente, ni le ha contemplado con los ojos de su psique-alma, tampoco le ha conocido como su Dios y su redentor.
  6. Hijos míos, nadie os engañe con falsas enseñanzas; el que en su vida practica la justicia y tiene vida virtuosa, es justo, igual que nuestro Señor Jesús Cristo es justo.
  7. El que persiste en practicar el pecado es del diablo; porque el diablo desde el principio peca con rabia contra Dios. Para esto el Hijo de Dios apareció como hombre sobre la tierra, para deshacer y destruir totalmente las obras del diablo.
  8. Todo el que ha nacido de Dios no peca, porque la simiente de Dios está en él; y no puede pecar, porque ha nacido de Dios. [9. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica ni comete el pecado, porque tiene en su estado interior permanentemente la nueva vida espiritual que le ha transmitido y sembrado Dios. Y un hombre así que ha entregado definitivamente su voluntad a Dios, éticamente es imposible pecar, porque ha renacido de Él, y ha adquirido lo “como semejanza a Dios”].
  9. Y justo en este punto se reconocen y se disciernen los hijos de Dios y los hijos del diablo. Todo aquel que no practica la virtud y la justicia, es decir, no tiene vida espiritual virtuosa, no es de Dios, tampoco lo tiene como Padre, igual también el que no ama a su hermano.
  10. Porque este es el mandamiento fundamental e importante que habéis oído los que desde el principio habéis creído en Cristo: “Que nos amemos los unos a los otros”.
  11. No como Caín, que inspirado por él diablo mató a su hermano de la forma más cruel e inhumana. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas y las de su hermano justas.
  12. Hermanos míos, no se extrañen, si el mundo os odia.
  13. Nosotros conocemos bien que hemos pasado de la muerte espiritual a la vida espiritual y eterna, porque amamos a los hermanos. Pero aquel que no ama al hermano permanece en estado de muerte espiritual.
  14. Todo aquel que odia a su hermano es homicida; y bien conocéis que ningún homicida tiene la vida eterna en sí mismo.

 

No amar de palabra sino con obra y verdad, 3:16-24.

  1. En esto, pues, hemos aprendido y conocido lo que es la agapi-amor incondicional y desinteresada; es decir, en que Cristo movido por la inmensa agapi hacia nosotros, entregó su psique-vida a la muerte por crucifixión para nuestra sotiría, redención, sanación y salvación. Por lo tanto, tenemos como modelo a Cristo y nosotros también debemos de poner nuestras psiques-vidas para los hermanos.
  2. Pero el que tiene los bienes de este mundo haciendo vida cómoda y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él sus entrañas y su corazón permanece insensible a la desgracia de aquel, ¿cómo puede permanecer en él la agapi-amor de Dios?
  3. Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras benéficas, con bondad y de verdad que impone Dios.
  4. En eso conoceremos que provenimos de la verdad y hemos renacido de Dios quien es la verdad. Y como tenemos esta descendencia y luchamos para practicar la agapi-amor incondicional, entonces tranquilizaremos nuestra conciencia y pacificaremos nuestro corazón delante de Dios, sabiendo que actuamos correctamente.
  5. Pero si nuestro corazón nos reprende y la conciencia nos acusa y nos condena de que sólo de palabra amamos al hermano, mucho más nos acusará Dios quien es superior a nuestra conciencia y conoce bien todas las cosas.
  6. Amados, si nuestro corazón está en paz y la conciencia no nos acusa ni nos condena, entonces podemos estar tranquilos ante Él y acercarnos a Dios con confianza y franqueza,
  7. y cualquier cosa que pidiéramos por la oración, lo recibiremos porque aplicamos y guardamos sus mandamientos/logos, y hacemos las cosas que Le agradan; así nos hacemos hijos de Sus bendiciones.
  8. Y este es su mandamiento importante y básico: “Que creamos en el nombre de su Hijo, Jesús Cristo, y que nos amemos de verdad los unos a los otros”, según el mandamiento/logos que Cristo nos ha dado.
  9. El que guarda y cumple con los mandamientos de Dios, permanece dentro en el espíritu de Dios y Dios está unido con él por la jaris energía increada. El medio por el que conocemos y aseguramos que Dios permanece en nuestro interior, es el Espíritu que nos ha dado, el cual nos ilumina y nos da esta información interior en el corazón y en la conciencia de que estamos en comunión y unión con Dios.

 

Capítulo 4: Protección de los espíritus del engaño, 1-6. Dios la fuente de la agapi, 7-21.  

 

Protección de los espíritus del engaño, 4:1-6.

4:1. Queridos, no se fíen de todos los que dicen que están inspirados por el Espíritu de Dios y que tienen carisma espiritual; comprobadlo antes si son de Dios, porque muchos pseudoprofetas han aparecido por el mundo.

  1. En esto discerniréis si el espíritu es de Dios: “El que confiesa que Jesús es el Cristo, es decir, el Θεάνθρωπος Zeánzropos-Dios y hombre, el Mesías hecho hombre, este es de Dios”.

2 En esta señal y criterio conoceréis y distinguiréis con certeza el espíritu de Dios: Todo hombre que manifiesta que tiene carisma del Espíritu y confiesa, no sólo con palabra sino también con obras, que Jesús Cristo se encarnó realmente y vivió como hombre, es decir, que vino en la tierra como Θεάνθρωπος Zeánzropos-Dios y hombre redentor, este es realmente de Dios.

  1. Y el que no confiesa que Jesús Cristo es Dios y hombre no es de Dios; esto es del anticristo, del cual habéis oído decir que estaba para venir y ya está en el mundo.
  2. Y todo aquel que dice que tiene inspiración del Espíritu y no confiesa que Jesús Cristo vino del cielo y se ha hecho hombre, éste no es de Dios. Es decir, negar a Jesús Cristo como Θεάνθρωπος Dios y hombre es el espíritu del anticristo, de quien habéis oído que está por llegar. Y ya está en el mundo representado por herejías, pseudo-maestros y falsos profetas que están preparando el terreno para su presencia.
  3. Pero vosotros, hijos míos, habéis renacido y sois de Dios y habéis vencido a los heréticos, que son los precursores del anticristo. Porque Dios, que está en vuestro interior iluminándoos y apoyándoos, es mayor que el satanás que opera y energiza dentro en el mundo duro sin metania y alejado de Dios.
  4. Estos pseudoprofetas provienen del mundo del pecado. Por eso hablan según sus percepciones e intenciones pecadoras y el mundo los escucha y los hace caso.
  5. Pero nosotros, los Apóstoles y los instructores del Evangelio, somos de Dios y nos inspiramos de Él. Y el que ha conocido y tiene fe en Dios nos escucha con atención y buena gana. Pero el que no es de Dios y no ha renacido de Él, no nos escucha ni acepta nuestra enseñanza. Con este criterio conocemos y discernimos el Espíritu de Dios que conduce a la verdad, y el espíritu del diablo que conduce al engaño.

 

Dios la fuente de la agapi, 4:7-21.

  1. Amados míos, amémonos los unos a los otros, porque la agapi-amor incondicional, desinteresada e increada procede de Dios, quien es agapi. Cada persona que ama y tiene en su vida como guía la agapi, ha nacido de Dios y se encuentra en relación cordial con Él y por eso Le conoce más aún.
  2. Pero aquel que no tiene esta agapi-amor incondicional, desinteresada e increada nunca ha conocido a Dios, porque Dios es agapi y la fuente de la agapi.
  3. En esto se ha manifestado la agapi infinita de Dios por nosotros: en que Dios envió a su unigénito Hijo al mundo, para que nosotros vivamos por él, y como hombres pecadores por el sacrificio de él seamos capaces de adquirir y vivir la vida eterna desde aquí y ahora.
  4. En esto exactamente consiste y se ve la agapi-amor incondicional, desinteresada e increada de Dios: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos ha amado como indignos pecadores y culpables que somos. Dios nos ha amado tanto que ha enviado a su Hijo para ofrecer como sacrificio su sangre redentora y expiatoria por nuestros pecados y reconciliarnos con Dios.
  5. Queridos, si Dios nos amó de este modo admirable, también nosotros debemos y estamos obligados amarnos unos a otros.
  6. Nadie ha visto jamás a Dios su naturaleza y esencia. Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su agapi queda perfeccionada en nuestro interior.

12 Dios nadie le ha conocido perfectamente y su naturaleza y esencia nadie jamás ha visto. Pero si nos amamos los unos a los otros, el Dios invisible y superior a todo concepto está en nuestro interior y percibimos y sentimos plenamente su agapi, la divina energía increada de su naturaleza y permanece perfectamente en nuestro corazón. (Conocemos su natural energía y luz increada, no la esencia de su naturaleza, dicen los Padres por experiencia propia)

  1. Por esta señal conocemos que permanecemos en Dios y Él en nosotros: en que Él nos ha dado de su Espíritu y nos ha constituido templos suyos.
  2. Además, nosotros los Apóstoles, hemos visto con nuestros ojos y como testigos presentes testificamos y aseguramos que el Padre ha enviado a su Hijo como σωτῆρ sotir Redentor, Sanador y Salvador del mundo, manifestando así su perfecta agapi hacia nosotros.
  3. Quien, pues, confesare con todas sus fuerzas y energías y con fe inconmovible y clara que Jesús es el encarnado Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.
  4. Y nosotros hemos visto, escuchado y palpado, y por experiencia propia hemos creído en esta agapi-amor incondicional, desinteresada e increada que tiene Dios hacia nosotros. Dios es agapi-amor y la fuente de ella y el que permanece practicando en esta agapi-amor, Dios permanece en él.
  5. En esto consiste el progreso y la perfección de la agapi-amor incondicional, desinteresada e increada en nosotros: en que tenemos confianza absoluta en el día del juicio; porque como es él, así somos nosotros en este mundo.[17.La señal de que la agapi-amor incondicional, desinteresada e increada ha progresado en nosotros en un nivel superior y perfecto es esta: que estamos esperando con ánimo, valor y sin miedo el día del juicio. Porque con la agapi, a los que aún estamos y vivimos entre el mundo pecaminoso, nos convertimos semejantes a Cristo que está en los cielos pleno de agapi-amor.]
  6. En la agapi-amor incondicional, desinteresada e increada no hay lugar para el miedo o temor, la perfecta agapi-amor echa fuera el miedo, porque el miedo en sí infierna y supone culpabilidad y castigo; y el que teme no ha logrado la perfección de la agapi. [18. El temor o miedo al Señor, a causa de nuestra culpa, por la que nos juzgará, en aquel que ama no existe; pero cuando la agapi-amor es perfecta, ella echa fuera de la psique-alma al temor o miedo que le está infernando. Porque el miedo presupone y condiciona sufrimiento y castigo, a causa de la culpabilidad. Por lo tanto, aquel que tiene miedo a causa de su culpabilidad, está claro que no ha progresado ni se ha perfeccionado en la agapi-amor incondicional, desinteresada e increada].
  7. Nosotros amamos a Dios, porque Él nos amó primero. [19.Todos nosotros los fieles amamos a Dios, porque hemos conocido y sentido profundamente que Él nos amó primero].
  8. Pero si alguno dice que ama a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso. El que no ama a su hermano, al que ve cada día, ¿cómo puede amar a Dios, al que no ve?
  9. Y este mandamiento hemos recibido de Él: que quien ama a Dios, ame también a su hermano.

 

Capítulo 5: Las victorias de la fe, Cristo es el Mesías y los resultados de la fe, 1-21.

 

5:1. Todo el que tiene fe verdadera y activa en que Jesús es el Θεάνθρωπος Zeánzropos-Dios y hombre, el Cristo, el Mesías redentor, ha nacido espiritualmente de Dios. Y todo el que ama a Dios que le hizo renacer espiritualmente, naturalmente ama también a su hermano que ha nacido del mismo Dios Padre.

  1. En esto conocemos que amamos verdaderamente los hijos de Dios: si amamos a Dios con toda la fuerza de nuestro ser y luchamos por aplicar y cumplir sus mandamientos.
  2. Porque la agapi-amor incondicional, desinteresada e increada a Dios consiste en cumplir sus mandamientos/logos que son de fácil ejecución, no son pesados, ni represores.
  3. Porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo pecaminoso; Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. [4.Porque todo que renace espiritualmente de Dios, vence al mundo pecaminoso, que interpone trabas y dificultades para cumplir la divina voluntad. Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe, que es luz y energía increadas que destruye y disuelve el mundo del pecado y del engaño y conduce a la divina vida espiritual y a la virtud].
  4. ¡Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios! [5. Pues ¡quién puede realmente en su guerra vencer los pecados engañosos, los placeres carnales de los bajos instintos animales y las atracciones mundanas sino solamente aquel que cree sin vacilar que Jesús Cristo, es el Hijo y Logos increado de Dios y se hizo hombre para la σωτηρία sotiría redención sanación/psicoterapia y salvación de los hombres!]
  5. Es el Jesús Cristo, que ha venido con agua y sangre y se manifestó como Cristo, Mesías; no solamente con agua sino con agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. [6.Éste es Jesús Cristo, el Hijo y Logos increado de Dios, el que vino en la tierra como hombre y se ha demostrado como Mesías por el bautismo en el agua del río Jordán, donde ha sido proclamado por el Padre como su Hijo unigénito; y por su sangre que la ofreció como sacrificio hacia Dios para nuestra sanación y salvación. Él en el Jordán y en la Cruz al camino hacia Gólgota se proclamó Mesías, Dios y hombre, Jesús Cristo. No sólo se manifestó como Mesías por su bautizo sino también por su muerte en la Cruz. Además, el Espíritu Santo también testifica sobre él y su testimonio es absolutamente verídico, porque el Espíritu Santo es la misma verdad].
  6. Tres son en el cielo los que siempre dan testimonio verídico y absoluto: el Padre, el Logos y el Espíritu Santo. Y estos tres uno son, porque tienen la misma naturaleza, esencia y energía increadas.
  7. Y tres son los que dan testimonio en la tierra y los tres testifican lo mismo. El Espíritu Santo, el agua y la sangre. [8. Y tres son los que testifican en la tierra. El Espíritu Santo con sus profecías, carismas y apocalipsis-revelaciones, el agua en el bautizo de Cristo al río Jordán y la sangre de Cristo que se derramó durante su sacrificio en la Cruz. Y estos tres sobre uno y el mismo acontecimiento testifican, es decir, sobre Jesús Cristo como Θεάνθρωπος Zeánzropos, Dios y hombre redentor].
  8. Si aceptamos el testimonio de los hombres como verídico que a veces también se pueden equivocar, mayor es el testimonio de Dios que ha testificado de modo solemne ya sobre su Hijo.
  9. El que cree en el Hijo de Dios tiene en sí mismo el testimonio confirmado, por su experiencia personal como creyente Cristiano. Pero el que no cree en Dios, le considera mentiroso, porque no cree en el testimonio solemne que Dios ha dado sobre su Hijo.
  10. Y este es el gran testimonio que Dios ha dado a nosotros los creyentes: la vida eterna. Y esta vida es y está en su Hijo y por el Hijo se transmite a los que creen en él.
  11. Porque realmente el que tiene en su corazón al Hijo y está unido con él mediante la fe, tiene el testimonio también de la vida eterna. Pero aquel que no tiene en su interior al Hijo de Dios, tampoco tiene la vida eterna.
  12. Os escribo esto para que vosotros, que creéis con todo vuestro corazón en el nombre del Hijo de Dios, conozcáis bien que tenéis la vida eterna; y así seréis más firmes en la fe a la persona y al nombre del hijo de Dios.
  13. Y esta fe es la franqueza, la confianza y la seguridad que tenemos hacia Dios que se manifiesta cuando, por nuestra oración, le pedimos algo conforme a su voluntad y nos escucha y cumple con lo que hemos pedido.
  14. Y si sabemos que nos escucha en todo lo que le pedimos, sabemos también que poseemos ya lo que le hemos pedido.
  15. Si uno ve a su hermano cometer un pecado que no sea de muerte espiritual, pedirá mediante la oración, y Dios le dará vida. Es decir, dará remisión de los pecados y vida espiritual en aquellos que recaen en pecados no mortales. Hay pecado que conduce a la muerte espiritual, por el cual yo no digo que se rece y se pida.
  16. Cada injusticia y desacato de la voluntad de Dios, es pecado. Pero existe también pecado que no conduce a la muerte espiritual.
  17. Conocemos bien que todo aquel que ha renacido de Dios no peca. Éste lucha con acierto contra el pecado y el astuto maligno no tiene ningún poder sobre él, no puede empujarlo hacia el pecado, ni lo toca, ni lo afecta por sus energías malignas y no tiene ningún poder sobre él.
  18. Nosotros los creyentes tenemos la información cierta en nuestra conciencia que somos de Dios; en cambio todos aquellos que están alejados de Dios, hombres del mundo pecaminoso están hundidos en la malicia y en la oscuridad del poder del astuto maligno.
  19. Conocemos bien que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado διάνοια diania intelecto/mente iluminada, capacitada de conocer a Dios verdadero. Estamos y vivimos en el Dios verdadero, mediante Su Hijo, el Jesús Cristo. Y este, el Jesús Cristo es el verdadero Dios, la vida eterna y la fuente inagotable de ella.
  20. Amados hijos míos, guardaos y protegeos de los distintos ídolos y de las percepciones fantasiosas del mundo incrédulo y pecaminoso. Amín.

 

II EPÍSTOLA DE JUAN – – Β΄ ΕΠΙΣΤΟΛΗ ΙΩΑΝΝΟΥ

 

Saludos y elogios de la agapi y exhortación para protección del engaño, 1-13.

 

  1. 1. Yo el presbítero y anciano en edad y axioma que me ha dado Dios escribo hacia la señora Electa y a sus hijos, a quienes amo en la verdad; y no sólo yo, sino también cuantos conocen la verdad. [1.Yo el presbítero y anciano en edad y axioma que me ha dado Dios escribo esta epístola para la señora Electa y sus hijos, es decir, hacia la Iglesia de Dios y sus creyentes, miembros de ella que yo amo con la agapi que proviene de la verdad. Y no sólo a ellos sino a todos los demás que han aceptado y conocido la verdad espiritual que nos ha revelado Cristo].
  2. Y os amamos a causa de esa verdad que permanece y reina en nuestros corazones y domina nuestra vida en este siglo. Y esta verdad estará siempre con vosotros y es un tesoro irreducible y eterno.
  3. Que esté siempre con vosotros la χάρις jaris-gracia energía increada, la misericordia increada y la paz de Dios Padre y del Señor Jesús Cristo, el Hijo de Dios y Padre. Estas donaciones de Dios que estén en vuestro interior entrelazadas con la verdad y con la agapi-amor incondicional operativa.
  4. Mucho me he alegrado al saber que algunos de sus hijos caminan y viven sobre la verdad del Evangelio, conforme el mandamiento recibido del Padre mediante la enseñanza de Jesús Cristo.
  5. Y ahora te ruego, oh Señora –aunque no te escribo un mandamiento nuevo, sino el que hemos recibido desde el principio- que nos amemos los unos a los otros.
  6. Y esta agapi-amor consiste en caminar y vivir según sus logos/mandamientos de Dios. Este es un mandamiento básico y grande, tal como lo habéis oído y habéis sido instruidos por el Evangelio desde el principio: que viváis y caminéis en esta agapi-amor incondicional y desinteresada.
  7. Luchad y esforzaos por mantener la verdad y la agapi, porque se han irrumpido en el mundo muchos seductores y estafadores, que no confiesan que Jesús Cristo, nuestro Salvador se ha hecho hombre y con este cuerpo o naturaleza humana permanece al cielo y con este cuerpo volverá como Dios y hombre para juzgar al mundo. El que no confiesa esta verdad, ése es el seductor, el estafador y el anticristo que intenta engañar a los hombres
  8. Estad en alerta y atentos de sí mismos, para que no perdamos el fruto de todo lo que hasta ahora hemos trabajado, sino que recibamos la recompensa o el salario completo y pleno.
  9. Todo el que se extravía de la voluntad de Dios y no permanece en la enseñanza de Cristo no tiene a Dios; pero el que permanece fiel en la enseñanza de Cristo, en éste habita en su interior el Padre y el Hijo.
  10. Si alguno viene a vosotros y no lleva esta enseñanza, no lo recibáis en casa, ni lo saludéis.
  11. Porque el que le saluda y alterna con él es como si fuera solidario de sus malas obras y quiera ser partícipe de ellas.
  12. Aunque tendría que deciros muchas más cosas, prefiero no hacerlo con papel y tinta, porque espero ir a vosotros y hablaros cara a cara, para que vuestra alegría y gozo sea completo.
  13. Te saludan también los hijos de tu hermana electa, es decir, de la Iglesia de aquí; Amín.

 

III EPÍSTOLA DE JUAN – Γ΄ ΕΠΙΣΤΟΛΗ ΙΩΑΝΝΟΥ 

 

Saludos; Elogio de la hospitalidad de Gayo; La oposición de Diótrefes; Buen testimonio acerca de Demetrio; Salutaciones finales.

 

  1. Yo presbítero a Gayo, el amado, a quien yo amo en la verdad y con la agapi de Cristo.
  2. 2. Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud buena corporal, así como espiritual de tu psique-alma.
  3. Pues mucho me alegré cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, es decir, del hecho que vives y te comportas según la verdad del Evangelio.
  4. No tengo yo mayor alegría y gozo que este, el oír que mis hijos espirituales caminan y viven en la verdad.
  5. Amado, tú obras fielmente según a la fe en Cristo, cuando prestas algún servicio espiritual y material a los hermanos, especialmente la hospitalidad sobre todo a los desconocidos,
  6. los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu agapi-amor a todos; y harás muy bien en darles todo lo que necesiten para el viaje, como Dios se merece.
  7. Porque ellos por agapi-amor del nombre de Cristo salieron a predicar la verdad del Evangelio en varios lugares del mundo, sin aceptar nada de los gentiles del mundo.
  8. Nosotros, pues, debemos acoger a tales hermanos, para ser así cooperadores de la verdad.
  9. Yo he escrito a la iglesia sobre el deber de la hospitalidad; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe y no me acepta como presbítero y apóstol de Cristo.
  10. Por eso, si llego a ir, no dejaré de recordarle su conducta, pues anda diciendo desvergonzadamente cosas falsas y tonterías contra mí. No contento con esto, no recibe a los hermanos y reprende y echa de la iglesia a los que quieren recibirlos.
  11. Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace desinteresadamente lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto ni ha conocido a Dios.
  12. En cuanto a Demetrio, todo el mundo da buen testimonio de él, aun la verdad misma; y también nosotros damos testimonio sobre esto, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero.
  13. Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma,
  14. porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara.
  15. La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular. Amín.

 

 

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