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Jul 24 2021

EPÍSTOLA DE PABLO A LOS ROMANOS

EL NUEVO TESTAMENTO ORTODOXO

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) www.logosortodoxo.com, heleno-griego nativo, me he instruido en la lengua del Nuevo Testamento y la Santa Parádosi-Tradición (katharévousa), la que actualmente se habla en el pueblo fiel heleno-ortodoxo.

EPÍSTOLA DE PABLO A LOS ROMANOS

ΠΡΟΣ ΡΩΜΑΙΟΥΣ ΕΠΙΣΤΟΛΗ ΠΑΥΛΟΥ

 

Índice de Contenido

Romanos 1 – Πρός Ρωμαίους 1 Capítulo 1: Saludo, 1-7. La agapi de Pablo a los Cristianos y su deseo de visitar Roma, 8-17. La ira de Dios a los gentiles idólatras y la culpabilidad del hombre, 18-32.

 

Saludo, 1-7.

1:1. Yo el Pablo, siervo de Jesús Cristo dedicado en psique-alma y cuerpo a Él, apóstol por la llamada de Dios, elegido para predicar el mensaje alegre del evangelio de la sotiría redención, sanación y salvación, que ofrece Dios a los seres humanos,

  1. que por sus profetas había anunciado antes en las Escrituras Santas,
  2. acerca de su Hijo unigénito, según lo humano nacido del esperma de descendiente de David,
  3. constituido Hijo de Dios en dinami potencia y energía increada que emanaba del Espíritu que transmite y dona la santificación; especialmente por su resurrección de entre los muertos se demostró Hijo de Dios, el Jesús Cristo nuestro Señor;
  4. por el Cristo, yo el Pablo y los otros Apóstoles, hemos recibido la jaris-gracia increada y el cargo del apostolado para predicar a todas las naciones la nueva fe en honor y doxa-gloria de su nombre;
  5. entre los cuales estáis llamados por Jesús Cristo también vosotros los gentiles de las naciones.
  6. A todos los que estáis en Roma, predilectos y amados de Dios, llamados y consagrados, os deseo la χάρις jaris-gracia energía divina y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesús Cristo.

La agapi de Pablo a los Cristianos y su deseo de visitar Roma, 1:8-17.

  1. En primer lugar doy gracias a mi Dios, por medio de Jesús Cristo, por todos vosotros, porque vuestra fe se ha proclamado y conocido en todo el mundo.
  2. Testigo mío es Dios, a quien adoro de todo mi corazón y espíritu, sirviendo y predicando el evangelio de su Hijo, y que os recuerdo constantemente,
  3. pidiendo en mis oraciones siempre a Dios que, si es su voluntad, pueda algún día por fin ir a visitaros.
  4. Tengo muchas ganas de veros, para transmitiros algún carisma y consejo espiritual que os fortalezca más en la fe y vida en Cristo.
  5. Así nos animaríamos mutuamente unos a otros con la fe común, la vuestra y la mía que nos une.
  6. Quiero que sepáis bien, hermanos, que muchas veces me he decidido ir a veros, pero hasta el presente he sido impedido; quería venir para lograr algún fruto también entre vosotros como tengo entre las demás naciones.
  7. Siento que debo predicar el Evangelio por igual a griegos y a bárbaros, a sabios y a ignorantes o analfabetos.
  8. De aquí mi deseo de predicar el Evangelio de la sotiría redención, sanación y salvación también a vosotros, los que estáis en Roma.
  9. Yo no me avergüenzo del evangelio de Cristo, que es dínamis increada potencia, energía y poder de Dios, la que regala la salvación a todo el que cree de verdad, en principio para todo judío, pero también para todo heleno-griego e idólatra.
  10. Porque se manifiesta y se ofrece por el Evangelio la sotiría redención, sanación y salvación y la justicia de Dios al hombre, quien comienza por la fe en continuo crecimiento, según está escrito, por el profeta Abacum: “El justo ganará la vida eterna por su fe”.

La ira de Dios a los idólatras gentiles y la culpabilidad del hombre, 1:18-32.

  1. La ira de Dios se manifiesta desde el cielo contra toda la impiedad e injusticia de los hombres con mala astucia, quienes mientras conocen la verdad, viven en la injusticia;
  2. ya que la gnosis-conocimiento de Dios y su voluntad, a la medida que se puede caber en el hombre, en ellos está a la vista y conocida; porque Dios mismo se lo ha manifestado.
  3. Porque desde la creación del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, se dejan ver a la diania (inteligencia, mente, intelecto) y se hacen visibles y perceptibles a través de las cosas creadas, tanto su eterna omnipotencia como cada divina perfección; hasta el punto que no tienen excusa por su vida pecadora;
  4. porque, conociendo a Dios mediante su creación, no lo glorificaron ni le dieron gracias por sus grandiosidades e innumerables donaciones; por el contrario, se dejaron engañar por sus meditaciones insensatas, tontas y falsas sobre los ídolos y la vida pecadora y así su diania (mente, intelecto) se obscureció, se embotó y su corazón quedó sucio.
  5. Alardeando de sabios, se convirtieron en necios;
  6. y cambiaron la doxa-gloria luz increada del Dios increado e inmortal por la estatuas materiales, por ídolos, que iconizan-representan hombres mortales, y de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
  7. Por eso Dios, por esta impiedad, desprecio y apostasía de ellos, los retiró su χάρις jaris-gracia energía increada y así ellos mismos se entregaron y se esclavizaron a los deseos perversos de sus corazones, a la sucia inmoralidad, de forma que ellos mismos degradan sus propios cuerpos;
  8. cambiaron la verdad de Dios por la mentira de la idolatría, y respetaron, adoraron y dieron culto a la creatura, a la creación ilógica y animal, en lugar al Creador que la ha creado y por eso debe ser bendecido y alabado por todos los siglos. Amén.
  9. Exactamente por esto, como han adorado dioses falsos y viciosos, el Dios permitió/concedió que sean entregados y esclavizados en pazos-vicios, pasiones vergonzosas; pues, por una parte, sus mujeres (sin tener vergüenza y respetarse a sí mismas) cambiaron las relaciones naturales del sexo por otras contra la naturaleza;
  10. por otra parte, igualmente también los varones, dejando las relaciones naturales con la mujer, se entregaron a la homosexualidad, de varón con varón, cometiendo acciones vergonzosas y asquerosas y recibiendo en su propio cuerpo el castigo merecido por su propio extravío.
  11. Y como no apreciaron y no quisieron tener el conocimiento verdadero y sabio de Dios, concedió/permitió Dios que sean entregados y esclavizados, sin poder discernir lo correcto y abandonados a su mente depravada, que los empuja a hacer lo que no deben.
  12. Y así en sus psique-almas y cuerpos se regaron y se llenaron de injusticia, malicia, perversidad, codicia, maldad; rebosantes de odio, de asesinatos, de disputas, de engaño, de malignidad;
  13. chismosos, calumniadores, aborrecedores de Dios, insolentes, altaneros, soberbios, inventores de maldades, desobedientes a los padres,
  14. insensatos, ilógicos, desleales que pisotean sus propios compromisos que hacen, ni cumplen su palabra y honor, sin amor ni cariño ante sus familiares e intolerantes, resentidos, duros y sin piedad en la desgracia ajena;
  15. los cuales, aunque conocen bien la voluntad, la justicia y la sentencia de Dios que declara dignos reos de muerte (espiritual y física) a los que hacen tales cosas, sin embargo, ellos no sólo las hacen sino que las aprueban y aplauden a los que las hacen.

 

Capítulo 2: El justo juicio y la ira de Dios contra infractores judíos, 1-16. Ni el conocimiento de la ley ni la circuncisión bastan para la salvación, 17-29.

               

El justo juicio y la ira de Dios contra infractores judíos, 2:1-16. 

2:1. Y tú como hebreo conoces cuánto se enfada Dios contra los que pisotean su voluntad. Por eso no tienes excusa, tú, oh hombre, quienquiera que seas, al juzgar y condenar a otros; porque en lo que juzgas a otro, a ti mismo juzgas y condenas, ya que tú haces las mismas cosas que juzgas. Porque tú también el hebreo te autoproclamas juez y haces las mismas cosas que el idólatra.

  1. Pues sabemos muy bien que el juicio justo y condena de Dios contra los que hacen tales cosas es cierto y verdadero.
  2. ¿Y piensas tú, oh hombre, que juzgas a los que hacen tales cosas, haciéndolo tú mismo, que escaparás al juicio y condena de Dios?
  3. ¿O es que desprecias la grandeza de Dios, de su bondad, de su paciencia y de su generosidad, ignorando que la bondad de Dios te empuja a la rectificación y a la metania, arrepentimiento y conversión?
  4. Tú, con tu corazón impenitente y duro sin metania, estás amontonando contra ti mismo tesoros de ira para el día del juicio cuando se manifieste la ira de Dios y Su justo juicio,
  5. que dará a cada uno según sus obras,
  6. y por una parte, a los que mediante la perseverancia en las buenas obras, piden de Dios la gloria del cielo, la incorruptibilidad y la inmortalidad, Dios los dará la vida eterna;
  7. pero, por otra parte, la ira y el enfado estallará contra los que son egoístas e injustos que rechazan y desobedecen la verdad y se entregan a la injusticia.
  8. Tribulación y angustia dominará a la psique-alma de todo hombre que obra el mal, tanto judío como heleno-griego;
  9. en cambio, doxa-gloria, honor, alegría y paz para todo el que obra bien, tanto judío como heleno-griego;
  10. porque ante Dios no hay acepción de personas todos son iguales.
  11. Porque todos los que pecaron sin estar bajo la ley también perecerán, pero no será utilizada la Ley como medida de juicio contra ellos; y cuantos pecaron bajo conocimiento de la ley escrita de Moisés, según la ley serán juzgados.
  12. Porque no son justos y dignos de recompensa ante Dios los que oyen la ley, sino los que cumplen y aplican la ley, ésos serán justificados y salvados.
  13. Pues cuando los paganos de las naciones, que no han recibido la ley escrita de Dios, practican y hacen por el impulso ético natural lo que manda la ley, aunque no tengan ley, ellos mismos son su propia ley, porque tienen como guía sus conciencias.
  14. Ellos con sus comportamientos muestran y manifiestan que llevan la ley escrita en sus corazones, según lo atestiguan sus conciencias y sus obras si son buenas o malas, y su diania (mente-intelecto) que paralelamente con la conciencia desarrolla los loyismí (pensamientos, simples o compuestos) para la comprobación del bien, unas veces los acusan y otras los defienden;
  15. Por tanto, estos, los idólatras de las naciones, como cumplidores de la ley ética innata, se proclamarán justos de parte de Dios, como se verá el día en que juzgue Dios las praxis sensibles y las secretas de los hombres, por medio de Jesús Cristo, según el evangelio que yo predico.

Ni el conocimiento de la ley ni la circuncisión bastan para la salvación, 2: 17-29.

  1. Pero si tú que te dices judío y descansas en la ley, te glorias en Dios, que has conocido como tuyo,
  2. y conoces por lo menos teoréticamente la voluntad de Dios y disciernes lo bueno de lo malo, porque estás instruido por la ley,
  3. presumes y crees que tú mismo eres guía de ciegos, luz para los que están en tinieblas y oscuridad,
  4. educador de rudos e insensatos, maestro de niños, teniendo en la Ley la formación de la gnosis y de la verdad.
  5. Por tanto, tú, que enseñas a otro, ¿por qué no te enseñas a ti mismo? Tú, que predicas que no hay que robar, ¿por qué robas?
  6. Tú, que dices que no hay que cometer adulterio, ¿por qué lo cometes? Tú, que aborreces a los ídolos, ¿por qué saqueas los templos idólatras?
  7. Tú, que presumes por la gnosis de la ley, ¿por qué ofendes a Dios violando la ley?
  8. Porque por culpa de vuestras infracciones vergonzosas en los paganos de las naciones es blasfemado el nombre de Dios, como se ha escrito por el profeta Isaías.
  9. La circuncisión ciertamente es útil, si cumples la ley; pero si no la cumples, da igual que estés circuncidado o no lo estés.
  10. Si los que no están circuncidados cumplen los preceptos de la ley, ¿no serán considerados por Dios como si la estuvieran?
  11. Aunque el nacional o gentil que no está físicamente circuncidado, pero cumple la ley de Dios, te juzgará y te condenará a ti que estás circuncidado y tienes la ley de Dios, pero no la cumples.
  12. Porque no es judío verdadero y digno de las dádivas de Dios el que lo es exteriormente, ni es circuncisión verdadera la que aparece exteriormente en la carne;
  13. sino que judío verdadero y de agrado a Dios, es el que lo es en el interior y de forma desconocida a los hombres, adora y obedece a Dios; y la verdadera circuncisión es la amputación de toda maldad y culpa del corazón, que se hace por la jaris-gracia increada del Espíritu Santo, y no según la ya muerta y típica letra de los preceptos de la ley; y este judío realmente auténtico recibirá su elogio, no el que viene de los hombres, sino por el mismo Dios.

 

 Capítulo 3: Todos estamos bajo el peso y la culpabilidad del pecado, 1-20. La justicia y la justificación es por medio de la fe, 22-30.

 

Todos estamos bajo el peso y la culpabilidad del pecado, 3:1-21.

3:1. Por tanto, si ante Dios son aceptados y agradados también los incircuncisos gentiles de las naciones, ¿entonces cuál es la ventaja del judío, o cuál es la utilidad de la circuncisión?

  1. La ventaja es grande, en muchos aspectos. En primer lugar, porque a los judíos les fueron confiados los logos de Dios, la ley, las profecías y las promesas.
  2. No importa que algunos fueran infieles. ¿Es que su infidelidad va a anular la fidelidad y la verdad de Dios?
  3. ¡Nunca jamás diga uno esto! Pues Dios es veraz y leal a lo que dice y los hombres desleales y mentirosos en sus promesas y obligaciones, como dice la Escritura en los Salmos: “Tus logos, oh Dios, demostrarán que eres justo y veraz y saldrás vencedor si alguna vez los hombres se atreven a juzgarte.
  4. Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Es que Dios es injusto al descargar su ira contra nosotros por nuestra injusticia? Estas cosas las digo como ser humano que piensa con criterio.
  5. ¡De ninguna manera pensemos ni digamos que Dios es injusto! Si no, ¿cómo podría Dios juzgar con justicia todo el mundo?
  6. Si mi infidelidad resalta y engrandece la fidelidad y la verdad de Dios, podría decir algún pecador ¿por qué yo voy a ser condenado como pecador, si gracias a mi infidelidad y mentira he contribuido a la doxa-gloria de Dios?
  7. Entonces, ¿por qué no decir como algunos calumniadores falsamente afirman que decimos: “Hagamos el mal para que venga el bien”? Pero la condenación de éstos que nos calumnian de parte de Dios es justa.
  8. Entonces, ¿qué? ¿Tenemos alguna ventaja? Ninguna. Pues hemos probado anteriormente que todos, tanto los judíos como los helenos-griegos, están bajo dominio del pecado,
  9. como dice la Escritura en los Salmos: «No hay un justo entre los hombres, ni siquiera uno;
  10. no hay ningún que esté cuerdo con nus-espíritu iluminado y pensamiento claro, no hay quien busque con anhelo verdadero a Dios.
  11. Todos se extraviaron del camino de Dios y se han pervertido, no hay quien haga el bien según la voluntad de Dios, ni uno siquiera.
  12. Sepulcro abierto es la garganta de ellos, por la que emanan vapores tóxicos; con sus lenguas urden engaños y astutas maldades; veneno de víboras hay bajo sus labios, preparados con palabras a herir mortalmente a los demás.
  13. La boca de estos hombres está llena de maldición y amargura.
  14. Veloces son sus pies para derramar sangre,
  15. ruina e infelicidad derraman en sus caminos y amontonan desgracias y sufrimientos contra su prójimo;
  16. no conocen el camino de la paz, es decir, la vida en paz consigo mismo y con los demás no la probaron.
  17. El respeto y el temor de Dios no existe para ellos en los ojos de sus psiques-almas, o en las profundidades de sus corazones».
  18. Ahora bien, sabemos que todo lo que dice la ley del Antiguo Testamento, lo dice para los que están bajo la ley, o sea, para los judíos; para que toda boca enmudezca y todo el mundo se haga responsable y culpable o reo ante Dios.
  19. Porque por las obras de la ley no será justificado y salvado mortal alguno delante de él; porque por medio de la ley solo se consigue esto: que el hombre conozca bien su situación pecaminosa y su culpabilidad.

La justicia y justificación es por medio de la fe, 3:22-30.

  1. Pero ahora, sin ley, se ha manifestado la justicia de Dios, atestiguada por la ley y los profetas;
  2. justicia de Dios mediante la fe en Jesús Cristo, para todos los creyentes, sin distinción alguna, porque no hay diferencia entre judíos y helenos-griegos o de otras naciones en general;
  3. porque todos pecaron y están privados de la doxa-gloria luz increada de Dios;
  4. ahora todos son justificados, se hacen justos y reciben la sotiría redención, sanación y salvación gratuitamente por la jaris-gracia energía increada de Dios, por la paga por el pecado, tal y como esta se ha realizado por el sacrificio de Jesús Cristo;
  5. a quien Dios como propiciación antes de todos los siglos, determinó que se haga el medio de expiación, reconciliación y salvación de los hombres con Dios mediante la fe ortodoxa. Y determinó Dios que esta expiación se haga por la sangre de Jesús Cristo, para que se vea y se manifieste la justicia de Dios, al pasar magnánimamente y pacientemente por alto los pecados cometidos del pasado de antes de la venida de Cristo.
  6. Es decir, que se sacrificó el Cristo, para que Dios muestre su justicia al tiempo presente, de modo que al ser él justo constituya también justo a todo pecador que tendrá la fe viva y ortodoxa en Jesús.
  7. ¿Dónde está pues la jactancia? Queda eliminada totalmente. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe en Jesús Cristo.
  8. Por tanto, pensando correctamente con lógica, decimos que el hombre es justificado y salvado por la fe sin las obras de la antigua Ley.
  9. ¿O es que Dios es solamente Dios de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles de las naciones? Sí, los es también de los gentiles de las naciones;
  10. porque sólo hay un Dios, que dará justicia y sotiría redención, sanación y salvación por la fe, tanto a los circuncidados judíos como a los no circuncidados gentiles de las naciones.
  11. ¿Quiere decir esto que por la fe anulamos la ley? De ninguna manera. Al contrario, consolidamos la ley; porque exactamente por Jesús Cristo y para nuestra sotiría salvación se realizaron las profecías y los preceptos de la Ley y se demostró que él es verdadero.

 

Capítulo 4: Justificación y salvación de Abraham por la fe, 1-8.  Justificación y bendición de Abraham antes de la circuncisión, 9-12. La promesa realizada mediante la fe 4:13-25.

 

Justificación y salvación de Abraham por la fe, 4:1-8.  

  1. Por tanto, ¿diremos que, nuestro padre carnal Abraham consiguió la justificación y la salvación por sus fuerzas naturales, es decir, sin ser ayudado por la jaris-gracia increada de Dios? Por supuesto que no.
  2. Porque si se supone que Abrahán ha sido justificado por las obras que él hizo, tiene motivos para jactarse de sí mismo como superior ante los otros hombres que son menos perfeccionados que él, aunque nunca ante Dios.
  3. Pero ¿qué dice la Escritura sobre este tema?: “Abrahán creyó en Dios y le fue contado como justicia ante Dios por el que recibió la justificación”.
  4. Ahora bien, al que trabaja no se le abona el jornal como una gratificación, sino como una deuda que se debe dar;
  5. en cambio, al que no trabaja y no tiene obras para presentar a Dios, pero cree en Dios que justifica al culpable e incluso al impío, si vuelve en la metania y se convierte, esta fe suya se le cuenta de modo que reciba la justificación y salvación por parte de Dios.
  6. Como también David llama bienaventurado al hombre a quien Dios le cuenta y le da la justicia y la salvación independientemente de las obras de la Ley:
  7. Bienaventurados y dichosos son aquellos a quienes se les han sido perdonadas las iniquidades y cuyos pecados han sido velados de modo que no cuenten como pecados.
  8. Bienaventurado y dichoso aquel a quien el Señor no le tiene en cuenta ninguno de sus pecados y delitos”.

Justificación y bendición de Abraham antes de la circuncisión, 4:9-12.

  1. Por tanto, esta bienaventuranza, ¿es sólo para los que están circuncidados o también para los que no lo están? Porque decimos tal como nos enseña la Escritura que, “a Abrahán la fe le fue contada como justicia
  2. ¿Cuándo le fue tenida en cuenta esta fe? ¿Antes o después de la circuncisión? No después, sino antes.
  3. Y recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de la fe que había obtenido antes de la circuncisión; así se convertía en padre espiritual de todos los no circuncidados que creyesen, para que también a ellos, gracias a la fe, se les contase por parte de Dios como justicia;
  4. y padre espiritual también de los circuncidados, que no sólo están circuncidados, sino que siguen también las huellas de la fe de nuestro padre Abrahán cuando no estaba circuncidado.

La promesa realizada mediante la fe 4:13-25

  1. A Abrahán y a su descendencia le fue hecha la promesa, que con su realeza espiritual por cuerpo y carne descendiente de Jesús Cristo, de ser él el heredero del mundo, no ha sido dada por la ley, sino por la justicia que viene de la fe.
  2. Porque si herederos del mundo espiritual se hacen sólo los que han recibido y cumplen la ley, entonces la fe queda vacía sin valor y queda anulada la promesa de que se va a dar gratis por la fe en Cristo.
  3. En realidad, la ley lleva consigo la ira; ya que donde no hay ley es normal que no haya transgresión de la ley. (La transgresión de la Ley de Dios es pecado, pero como pecado resulta la ira de Dios y la condena del pecador. La Ley, como no se cumple por los hombres, tiene como consecuencia la ira de Dios contra los transgresores, los cuales naturalmente que los priva de las donaciones espirituales. Pero donde no hay ley, allí es normal que no exista tampoco transgresión).
  4. Por esto la justicia, la sotiría (redención, sanación y salvación) y la herencia de los bienes se da a través de la fe y por la jaris-gracia increada y gratis, y no como recompensa por obras de la Ley, así que la promesa de Dios es firme y segura para toda la descendencia; no sólo a los que tenían la Ley sino también a los que sin la Ley tenían fe de Abraham, el cual es padre espiritual de todos nosotros, hebreos y nacionales, mientras tengan fe;
  5. como dice la Escritura en el libro del Génesis: “Te he constituido padre de muchos pueblos”, ante Dios, en quien creyó y da la vida a los muertos, el Dios que llama a la existencia a las cosas que no existen.
  6. Abrahán, apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza (de que tendría hijo en edad de anciano), sin embargo creyó en la omnipotencia de Dios de que llegaría a ser “padre de muchos pueblos”, tal y como le había dicho: Así será tu descendencia, innumerable como los granos de arena y brillantes como las estrellas.
  7. Su fe no decayó, aunque veía que su cuerpo estaba ya sin vigor al tener casi cien años, y pensó que el seno de Sara estaba ya como muerto.
  8. Ante la promesa de Dios no dudó ni desconfió, sino que se fortaleció en la fe, dando gloria a Dios, como si se hubiera realizado esta promesa;
  9. y recibió información interior segura, y bien convencido de que Dios es poderoso para cumplir lo que le ha prometido,
  10. por lo cual esta fe de él inquebrantable, le fue contada también como justicia y salvación.
  11. Y no se escribió en la santa Escritura solamente para él de que su fe fue contada como justificación y salvación,
  12. se escribió también para nosotros, a quienes se ha de ser contada, a los que creemos en el que resucitó de entre los muertos a Jesús, nuestro Señor,
  13. el cual fue entregado por nuestros pecados a la cruciforme muerte redentora y resucitado para nuestra justificación y sotiría (redención, sanación y salvación).

 

Capítulo 5: La justificación por la sangre de Cristo, 1-11. Por Adán el pecado, por Cristo la sotiría, 12-21.

 

La justificación por la sangre de Cristo, 5:1-11. 

5:1. Por tanto, justificados por la fe, estamos en paz con Dios mediante nuestro Señor Jesús Cristo.

  1. por quien tenemos entrada por la fe en este estado de la jaris-gracia increada, en que nos mantenemos firmes y nos alegramos con la esperanza segura de que disfrutaremos de la doxa-gloria luz increada de Dios.
  2. Y no sólo esto, sino que nos alegramos también en los sufrimientos, conscientes de que los sufrimientos producen poco a poco la preciosa virtud de la paciencia,
  3. la paciencia fructifica y consolida la fidelidad, la fidelidad trae y consolidada la esperanza firme hacia Dios;
  4. y la esperanza no miente y no nos defrauda, porque la agapi-amor de Dios ha sido derramada en abundancia en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
  5. Porque esta agapi y condescendencia de Dios hacia nosotros se vio por el acontecimiento sublime, cuando aún nosotros éramos débiles, culpables y enfermos espiritualmente, Cristo, en el tiempo ya establecido por Dios, murió por los malvados en la cruz, para salvar por el sacrificio redentor a los impíos e incrédulos.
  6. Difícilmente habrá quien esté dispuesto a morir por un hombre justo, aunque por un hombre de bien tal vez alguien puede que se atreva a morir;
  7. pero Dios muestra y confirma su agapi-amor incondicional para con nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo se sacrificó y murió por nosotros.
  8. Por tanto, con mucha más razón, justificados ahora por la sangre de su sacrificio, seremos salvos y librados por él de la ira futura y del castigo.
  9. Porque si, siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por medio de la muerte cruciforme de su Hijo, mucho más, una vez reconciliados, seremos salvados por medio de la vida de nuestro Jesús Cristo sacerdote y mediador, quien vive eternamente cerca de Dios.
  10. Más aún, nos alegramos en Dios por nuestro Señor Jesús Cristo, por medio del cual hemos conseguido gratis nuestra reconciliación con Dios.

Por Adán el pecado, por Cristo la sotiría, 5:12-21.

  1. Por tanto, así como por un hombre, es decir, por Adán entró el pecado en el género humano, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron; así también por Jesús Cristo se introdujo y se ofrece la reconciliación y justificación a todo género humano.
  2. Pues ya en tiempos, antes de la ley, el pecado existía en el mundo, pero no se tomaba como culpa y responsabilidad, ya que no hay ley que lo prueba, el delito no se toma en cuenta;
  3. sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés y a los descendientes de Adán, aun sobre aquellos que, mientras pecaban, no habían cometido la transgresión del mandamiento concreto, como el de Adán; y Adán es la prefiguración del futuro nuevo Adán que había de venir, es decir, del Cristo.
  4. Pero la jaris-gracia energía increada de Cristo ha donado y beneficiado mucho más de lo que perjudicó el error de Adán; porque si por el error, es decir, de Adán, murieron todos físicamente y espiritualmente, con mayor razón la jaris-gracia energía increada de Dios y el regalo de la sotiría redención y salvación, que se da generosamente por un solo hombre, de Jesús Cristo, es decir, a todos los que han creído ha sobreabundado la jaris.
  5. El perjuicio por el pecado de uno solo, no puede compararse con la inestimable donación de Cristo, ya que elimina multitud de pecados. Porque por una parte, por la condena de la transgresión de Adán se hizo solo por un pecado y ha sido engañado todo el mundo; por otra parte, por la donación por el sacrificio cruciforme de Cristo se ha borrado multitud de errores y pecados de todo el género humano, de modo que todos puedan encontrar la absolución, la justificación y la salvación.
  6. Porque a causa de la transgresión de uno, de Adán, la muerte reinó por un hombre, con más razón reinarán en la vida por medio de uno solo hombre, Jesús Cristo, los que reciben tan abundantemente la jaris-gracia y el don de la justicia y reinarán eternamente en la nueva vida por medio de uno, de Jesús Cristo.
  7. Por tanto, como por la transgresión de uno solo se transmitió a todos los hombres el pecado y la condenación a la muerte, así también la obra de la justicia de uno solo trae a todos los hombres la justificación, de la que su fruto es vida.
  8. Porque así como por la desobediencia de un solo hombre fueron constituidos pecadores muchos, así también por la obediencia perfecta que hizo el uno, el Cristo al Padre, se convertirán y se harán justos muchos.
  9. La ley de Moisés se introdujo de una forma provisional, para que se vea la abundancia del pecado y de la culpa; pero donde abundó el pecado, sobreabundó la χάρις jaris-gracia energía increada,
  10. para que así como el pecado dominó y reinó, y resultado de este dominio y reinado fue la muerte, así también la χάρις jaris-gracia energía increada reinará por la justicia para la vida eterna por medio de Jesús Cristo, nuestro Señor.

 

Capítulo 6: Por el bautismo el entierro y resurrección en Cristo, 1-14. El fiel liberado y libre por Cristo, 15-23

 

Por el bautismo el entierro y resurrección en Cristo, 6:1-14

6:1. Por tanto, puesto que se ha multiplicado el pecado, se ha dado la χάρις jaris-gracia energía increada en abundancia, entonces, ¿qué diremos? ¿Permaneceremos en el pecado para que se nos conceda en abundancia la χάρις jaris-gracia energía increada?

  1. ¡Nunca jamás! Nosotros los que ya hemos muerto en lo referente al pecado, ¿cómo vamos a seguir viviendo en él?
  2. ¿O no sabéis que, al quedar unidos con fe a Cristo mediante el bautismo, a la vez nos hemos bautizado y hecho partícipes a su muerte, por la crucifixión de nuestro hombre antiguo?
  3. Fuimos co-sepultados con Cristo por el bautismo y nos hemos hecho partícipes a su muerte, morimos, para que así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la doxa-gloria luz increada del Padre, también nosotros resucitaremos en la nueva vida y viviremos de acuerdo con la voluntad de Él.
  4. Pues si hemos llegado a ser congénitos, como dos árboles, unidos a una misma cosa con Cristo por el bautismo, que es una muerte cruciforme y semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección parecida y nos haremos uno con Él en lógica y naturaleza, es decir, seremos glorificados como Él.
  5. Al conocer que nuestro hombre viejo, nuestra naturaleza corrupta por el pecado, ha sido crucificado con Cristo por el bautismo, para que desentone ya y sea como muerto nuestro cuerpo ante el pecado, a fin de que ya no seamos esclavos de nuevo en el pecado;
  6. porque el que muere ya queda libre del peligro del pecado, (puesto que el muerto no es tentado, ni peca).
  7. Y si por el bautismo morimos con Cristo, respecto al pecado, creemos que también viviremos en doxa-gloria increada con él en la eternidad;
  8. porque conocemos muy bien que Cristo resucitado de entre los muertos, ya no vuelve a morir, la muerte ya no tiene ningún dominio y poder sobre él.
  9. 10. Y ya no le domina la muerte, porque, la muerte cruciforme que sufrió entonces el Señor, una vez para siempre, fue para eliminar el pecado; pero al vivir, ahora vive eternamente glorioso cerca de Dios.
  10. Así, también vosotros consideraos ya muertos al pecado, pero vivos para Dios mediante la unión con Jesús Cristo nuestro Señor.
  11. Por tanto, que el pecado no reine más en vuestro cuerpo mortal, y que no os obligue a obedecer a vuestras bajas pasiones e instintos animales del cuerpo.
  12. No entreguéis vuestros miembros del cuerpo al pecado como instrumentos y armas de injusticia, por los que os vence y os domina el pecado. Al contrario, entregaos a Dios como hombres muertos que han vuelto de la muerte espiritual a la vida o habéis resucitado, despertado espiritualmente, entregad los miembros de vuestro cuerpo a Dios para que sean como instrumentos en cada virtud y en la justicia;
  13. así ya el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, porque ya no estáis bajo el dominio de la ley, sino bajo la acción y reinado de la χάρις jaris-gracia energía increada, que concede el perdón, la libertad y la santificación.

El fiel liberado y libre por Cristo, 6:15-23

  1. Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos bajo el dominio de la ley, sino bajo la donación de la acción de la χάρις jaris-gracia energía increada, ya que es fácil recibir el perdón? Eso, ¡nunca, jamás!
  2. ¿No sabéis que al entregaros a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis? Si obedecéis al pecado, terminaréis en la muerte espiritual; y si obedecéis a CristoDios adquiriréis la justificación y el perdón, la salvación y la bienaventuranza eterna.
  3. Pero gracias a Dios vosotros, después de haber sido esclavos del pecado, habéis obedecido de todo corazón a la norma de la enseñanza en la cual habéis sido instruidos por los Apóstoles;
  4. y estando libres del pecado, os habéis entregado al servicio de la justicia, de la virtud y de la santidad;
  5. os estoy hablando en lenguaje sencillo y utilizo imágenes y expresiones humanas a causa de la debilidad que presenta aún vuestro estado humano carnal, para que podáis entenderme. Porque lo mismo que antes entregasteis vuestro cuerpo y sus instrumentos al servicio de la inmoralidad, del pecado y del desorden, así ahora entregadlos al servicio de la justicia, para progresar y conseguir la santidad.
  6. Pues cuando erais esclavos del pecado, os considerabais libres respecto a la justicia y virtud, que es lo que Dios quiere.
  7. ¿Pero qué frutos y beneficios lograbais entonces por vuestras obras del pecado que ahora os avergonzáis? Porque fin de estas obras es la eterna muerte espiritual.
  8. Pero ahora, libres de la esclavitud del pecado y libremente esclavizados o dependientes de Dios, tenéis como fruto el progreso a la santificación y como resultado final la vida eterna.
  9. Porque las consecuencias y el salario del pecado es la muerte espiritual; pero el regalo y don de Dios para los que Le obedecen es la vida eterna en Jesús Cristo, Señor nuestro.

 

Capítulo 7: El Cristiano libre de la ley de Moisés, 1-6. El propósito por el que fue dada la ley, 7-13. El combate interior contra el pecado, 14-25.

 

El Cristiano libre de la ley de Moisés, 7:1-6. 

  1. Hablo a hombres que conocen la Ley; o ¿es que no sabéis, hermanos que el hombre está bajo el dominio de la ley sólo mientras vive?
  2. Por ejemplo, la mujer casada está atada por la ley al marido mientras éste vive; pero si muere el marido, queda desligada de la ley del matrimonio.
  3. Por consiguiente, mientras vive el marido, será adúltera si se une con otro hombre; pero si el marido muere, queda libre de la ley del matrimonio y no es adúltera si se une con otro.
  4. Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley por el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de tener derecho a pertenecer a otro, es decir, al Cristo resucitado de entre los muertos, para que produzcamos frutos espirituales para doxa-gloria y honor de Dios.
  5. Porque, cuando vivíamos nuestros bajos instintos animales y carnales, los pazos de los pecados, los cuales la ley condenaba pero no eliminaba, operaban en nuestro interior y se actuaban por nuestros miembros, de tal manera que producían en nuestro cuerpo frutos de muerte espiritual eterna.
  6. Pero ahora nos hemos liberado totalmente de la ley, porque hemos muerto espiritualmente sobre ella a la cual estábamos sujetos, de modo que ahora hemos quedado libres para obedecer a Dios y vivir la nueva situación, a la nueva vida del Espíritu que nos la regaló y no conforme a la letra y los tipos de la vieja ley que dominaban.

El propósito por el que fue dada la ley, 7:7-13

  1. Pero entonces pues, ¿queremos decir que la ley es mala porque nos ha creado esta situación de esclavitud al pecado? ¡Por supuesto que no! Sino que debemos decir que el pecado sólo por la ley lo hemos conocido, la cual prohibía el pecado. Porque también la codicia pecadora yo no la conocería como pecado si la ley no dijera tajantemente: “No codiciarás las cosas que tiene tu prójimo”.
  2. Pero el pecado tomó el motivo de estas prohibiciones de la Ley, que existía en mi interior como una situación y una tendencia hacia el mal, y cultivó e inflamó en mi interior toda codicia pecadora; porque sin la ley el pecado está muerto, es como si no existiese.
  3. En un tiempo yo vivía sin la Ley, sin conocer sus mandamientos; pero cuando conocí el mandamiento, entonces el pecado se revivió en mi interior y se me ha hecho conocido por experiencia.
  4. y la consecuencia de esto es que yo quedé muerto espiritualmente a causa de las transgresiones. Y así el mandamiento de la Ley que se había dado para instruirme a la redención y vida espiritual, se encontró que ella me condujo a la muerte.
  5. Porque el pecado, apoyándose en el mandamiento, me engañó y me arrastró seductivamente a la transgresión y por ella a la muerte espiritual.
  6. La ley es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno, para mí el hombre.
  7. Y uno se preguntará, ¿lo que es bueno, ha sido muerte para mí? Nada de eso. Lo que pasa es que el pecado para demostrar que es pecado y desastroso, valiéndose de lo bueno de la Ley que es buena y justa, causó en mi interior la muerte espiritual. De este modo, por medio del mandamiento, quedó plenamente demostrado cuan destructor, seductor y sutil es el pecado para el hombre.

El combate interior contra el pecado, 7:14-25.

  1. Porque sabemos que la ley es espiritual, es decir, regalo del Espíritu Santo para servir a nuestra vida espiritual; pero yo soy carnal, vendido como esclavo al poder del pecado.
  2. Dominado y oscurecido por el pazos o el pecado, no entiendo este mal que hago; porque no hago lo que interiormente quiero, sino aquello que detesto y odio, eso es justamente lo que hago.
  3. Y si arrastrado por mi tendencia pecaminosa interior y las tentaciones exteriores, hago lo que no quiero, entonces estoy de acuerdo con la Ley en que es buena.
  4. Pero no soy yo el que hace el mal, sino el pecado que habita en mí y me gobierna.
  5. Yo sé que en mí, es decir, en mis bajos instintos animales, en mi naturaleza corrupta, no hay nada bueno, porque quiero hacer el bien y no puedo, no me es fácil hacerlo.
  6. no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero: eso es lo que hago.
  7. Y si lo que en realidad no quiero, eso es lo que hago, ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí interior, el cual me ha hecho esclavo suyo.
  8. Descubro, pues, esta ley: que quiero hacer el bien, y el mal es el que se me presenta; no puedo cumplir esta ley porque cerca de mí y en mi interior existe la tendencia y la dinamis potencia y energía del pecado.
  9. En mi interior me agrada con todo mi corazón la ley de Dios;
  10. pero veo en mi cuerpo y en sus miembros una ley que lucha contra la ley de mi espíritu y contra de lo que me dicta mi conciencia y me esclaviza a la ley del pecado que domina en mi cuerpo y en sus miembros, es decir, domina a mi naturaleza física humana.
  11. ¡Desgraciado y miserable yo el hombre! ¿Quién me librará de este cuerpo en el cual domina el pecado y por el pecado la muerte espiritual y física?
  12. Doy gracias a Dios que por Jesús Cristo, nuestro Señor me ha liberado, sanado y salvado. En conclusión, pues, es que yo trabajo en dos señores; con el espíritu y la conciencia sirvo a la ley de Dios, pero con el cuerpo y sus miembros sirvo a la ley del pecado.

 

Capítulo: 8: Viviendo en el Espíritu y en el cuerpo, 1-13. La agapi de Dios hacia nosotros, 14-30. Más que triunfadores 31-39

 

Viviendo en el Espíritu y en el cuerpo, 8:1-13.

8:1. Por consiguiente, no hay condenación alguna para los que creen y están unidos a Jesús Cristo, los cuales viven y son gobernados de acuerdo con los mandamientos o principios espirituales del Espíritu y no de acuerdo con las codicia, deseos perversos y pecadores de la carne.

  1. Porque la ley del Espíritu, la jaris-gracia energía increada, la iluminación y la potencia del Espíritu Santo que cultiva, desarrolla y da la vida en Cristo, me ha librado de la ley, del dominio del pecado y de la muerte espiritual.
  2. En efecto, lo que la ley era incapaz de hacer, debido a la resistencia de los bajos instintos animales del hombre pecador, lo realizó Dios enviando su unigénito Hijo en condición semejante a la del hombre, por supuesto sin pecado, para eliminar el pecado. Y así condenó y destruyó el pecado por el impecable cuerpo de su Hijo que fue entregado a la muerte.
  3. Para que se cumplan ya por la χάρις jaris-gracia energía increada de Dios todos los mandatos de la Ley también por nosotros, los cuales ahora vivimos y nos comportamos no conforme a los bajos instintos animales y codicias pecadoras de la carne, sino conforme a los mandatos del Evangelio y los dictados o principios espirituales del Espíritu Santo.
  4. Porque los que aún están dominados por la conducta de la carne, viven, piensan y actúan según la conducta de la carne; pero los que son dirigidos por la χάρις jaris-gracia energía increada, la potencia y poder del Espíritu Santo y piensan, quieren y actúan con las cosas y principios que les dicta el Espíritu Santo.
  5. Porque las codicias, deseos y actitudes de la carne provocan la muerte espiritual, pero la actitud que dicta el Espíritu Santo y el estado divino interior que produce , conduce a la verdadera vida y a la paz. Porque el estado carnal animal y la codicia son enemigos de Dios y traen la muerte espiritual;
  6. porque a la Ley de Dios no se somete el hombre carnal que funciona solo con los instintos animales, en realidad no tiene la fuerza de someterse.
  7. Los que viven según la carne con sus instintos animales y sus codicias, no pueden gustar y agradar a Dios;
  8. pero vosotros que ya no vivís según la carne, sino que estáis bajo la conducción de vuestro espíritu, que ha sido iluminado y renacido por la χάρις jaris-gracia energía increada del Espíritu Santo, si es que el Espíritu de Dios habita en vuestro interior. Pues si alguno no tiene en su interior el Espíritu de Cristo, éste no es hombre de Cristo.
  9. Y si Cristo está en vuestro interior, aunque el cuerpo está sujeto a la muerte a causa del pecado, sin embargo, vuestro espíritu tiene vida eterna gracias a la justicia y la sotiría redención, sanación y salvación que habéis recibido de Cristo.
  10. Y si el Espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en vosotros, entonces el que resucitó a Cristo vivificará también vuestros cuerpos mortales por obra de su Espíritu, que habita en vuestro interior.
  11. Así pues, hermanos, ya que hemos recibido este tipo de donaciones y beneficencias, no somos deudores de los bajos instintos animales del cuerpo para tener que vivir de acuerdo con ellos y de los deseos de la carne, (sino que vivamos según los principios espirituales dictados por el Espíritu de Dios)
  12. Porque si vivís según los bajos instintos animales, os espera la muerte espiritual eterna; pero si, vivís conforme los principios espirituales y las dinamis energías y potencias que regala el Espíritu, evitáis y dais muerte a las acciones carnales, y viviréis eternamente cerca y junto con Dios.

La agapi de Dios hacia nosotros, 8:14-39.

  1. Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, ellos realmente son hijos de Dios.
  2. Y vosotros, cuando creísteis y os bautizasteis, no recibisteis en vuestra psiques-almas el espíritu de esclavitud y conductas tiranas, para recaer de nuevo en el temor, sino que recibisteis del Espíritu Santo la χάρις jaris-gracia energía increada de ser hijos adoptivos, que nos hace exclamar con ánimo y valor hacia Dios: ¡Abba! ¡Padre!
  3. El mismo Espíritu Santo da testimonio y confirma juntamente con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.
  4. Y si somos hijos, somos también herederos; herederos de Dios que es nuestro Padre, coherederos de Cristo, que es nuestro hermano primogénito; estos derechos los adquirimos por supuesto si padecemos con Cristo, para ser también glorificados junto con él.
  5. Pienso y estimo que los padecimientos de la vida presente no se pueden comparar con la doxa-gloria luz increada que ha de apocaliptarse-revelarse y darse en nosotros.
  6. Porque incluso la creación irracional está aguardando en anhelante espera la gloriosa apocalipsis-revelación de los hijos de Dios,
  7. ya que la creación fue sometida a la vanidad y corrupción, no por su propia voluntad, sino por Dios que la sometió a la corrupción, después de la caída del hombre, pero con la esperanza de la liberación,
  8. y la esperanza segura es que esta misma creación será librada de la esclavitud de la corrupción y de la muerte para ser ya incorrupta admitida a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
  9. Sabemos que toda la creación gime y está en dolores de parto hasta el momento presente.
  10. No sólo ella, sino también nosotros, a pesar de que tenemos las dádivas primicias del Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos, esperando el regalo de la adopción filial plena por parte de Dios y la redención de nuestro cuerpo de la corrupción.
  11. Porque ahora en la esperanza nos hemos salvado; pero la esperanza que se ve no es esperanza, porque lo que uno ve, ¿cómo puede esperarlo, si lo ve como realidad?
  12. Pero si esperamos lo que no vemos, debemos esperarlo con paciencia y anhelo ardiente que lo adquiriremos al futuro.
  13. Igualmente, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza y ablanda nuestros esfuerzos, sufrimientos y dolores; pero como nosotros en nuestras oraciones no sabemos orar y pedir lo que nos conviene, el mismo Espíritu intercede por nosotros e inspira en nuestros corazones gemidos inenarrables de compunción y dilatación del corazón, que nos elevan hacia Dios.
  14. Pero Dios que penetra y analiza las profundidades de los corazones, conoce lo qué quiere expresar por estos gemidos del Espíritu y sabe que lo que pide para los creyentes es lo que Dios quiere.
  15. Sí; gemimos y sufrimos, pero sabemos que en los que aman a Dios todo contribuye y coopera para el bien de ellos que son llamados según su designio.
  16. Porque aquellos que Dios con su omnisciencia conoce de antemano como dignos, a ellos también los destinó a hacerse semejantes a la imagen gloriosa de su Hijo, para que el Hijo también sea el primogénito entre muchos hermanos, (que serán semejantes a él).
  17. Y a los que Dios con su omnisciencia conoce de antemano como dignos, los llamó; y a los que llamó y aceptaron su llamada, los constituyó en justos; y a los que justificó, los hizo partícipes de su doxa-gloria luz increada en el reinado de la Realeza increada de los Cielos.

Más que triunfadores 8:31-39

  1. Por tanto,¿qué más podremos decir por las dádivas que nos ha regalado Dios? Si Dios está con nosotros, ¿quién se atreverá estar contra nosotros?
  2. El que no perdonó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros a la muerte por la cruz, ¿cómo junto con él no nos dará gratuitamente todas las cosas que nos hacen falta? (¿Si nos ha regalado lo infinitamente superior, como no nos va a regalar los demás bienes inferiores?)
  3. ¿Quién podrá acusar a los escogidos de Dios? Dios es el que absuelve y borra nuestros pecados y nos hace justos.
  4. ¿Quién será el que nos juzgue y condene? Nadie. Porque Cristo es el que murió por nosotros, mejor dicho, el que resucitó, el que está siempre a la diestra de Dios y el que intercede al Padre por nosotros.
  5. ¿Quién podrá separarnos de la agapi-amor incondicional de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución por parte de los infieles, el hambre, la desnudez, o cualquier peligro, o espada que nos amenaza de degollar?
  6. Afrontamos a este peligro de muerte por espada tal como dice la Escritura en los Salmos: “Señor, por tu causa estamos expuestos a la muerte todo el día, hemos sido considerados por los perseguidores como ovejas destinadas al matadero.
  7. Pero en todas estas dificultades y amenazas salimos triunfadores por medio de la ayuda de Cristo, quien tanto nos amó.
  8. Porque tengo la absoluta convicción y certeza de que ni la muerte por la que nos amenazan, ni por los bienes y deleites de la vida que nos prometen, ni los ángeles, ni los principados, ni los asuntos y acontecimientos presentes y futuros, ni las potestades,
  9. ni la altura de la gloria, ni la profundidad del desprecio y humillación, ni otra criatura alguna de las que vemos, podrá separarnos de la agapi-amor incondicional que el mismo Dios nos ha manifestado mediante Jesús Cristo, nuestro Señor.

 

Capítulo 9: Las ventajas de los Israelitas, 1-13. La fidelidad y la justicia de Dios, 14-33.

 

Las ventajas de los Israelitas, 9:1-13.

9:1. Digo la verdad como hombre que habla ente Cristo, no miento; y mi conciencia, que se ilumina por el Espíritu Santo, es la que me da el testimonio y la certeza de esta verdad.

  1. Y os digo que tengo una tristeza inmensa y un profundo dolor continuo en mi corazón, por la infidelidad y la dureza del corazón de mis paisanos.
  2. Quisiera ser yo el objeto de maldición, separado incluso de Cristo, si fuera posible por mi condena se salven mis parientes carnales y mis paisanos los judíos;
  3. son los israelitas, (descendientes de Jacob) a los que Dios apareció gloriosamente y los adoptó como hijos; suyas son la alianza, la ley, el culto y las promesas que había hecho Dios a sus antepasados;
  4. suyos son también los padres y los patriarcas; de ellos procede Cristo en cuanto hombre, el que está por encima de todas las cosas y es Dios bendito, señor y soberano de todos, digno de ser alabado y glorificado por los siglos. Amén.
  5. Pero el hecho de que ellos han decaído de estas bendiciones, no significa que las promesas y los logos de Dios no se hayan cumplido, porque los verdaderos israelitas no son todos los que descienden carnalmente de Israel;
  6. ni porque son descendientes carnales de Abrahán son dignos hijos suyos. Lo que se dijo de Dios a Abraham, fue esto: “se llamarán verdaderos descendientes tuyos por medio de Isaac”.
  7. Esto quiere decir que los hijos de Dios no son los que pertenecen a una raza, sino los que nacen en virtud de la promesa de Dios.
  8. Ésta fue la promesa: “Por este mismo tiempo yo volveré, y Sara tendrá un hijo”, es decir, el Isaac.
  9. No sólo la Sara tuvo un hijo, según la promesa de Dios, sino Rebeca también concibió de un solo varón, de nuestro padre Isaac.
  10. Cuando todavía no habían nacido sus dos hijos y, por tanto, no habían hecho nada bueno ni malo, se dijo por Dios a Rebeca:
  11. El mayor, el Isaf servirá al menor, a Jacob,
  12. como dice la Escritura: Amé a Jacob y sus descendientes Israelitas y aborrecí a Esaú y sus descendientes Idumeos.

La fidelidad y la justicia de Dios, 9:14-33.

  1. ¿Diremos entonces que Dios es injusto? De ninguna manera.
  2. Pues a Moisés le dice: “Tendré misericordia del que yo juzgue digno de tenerla y tendré compasión del que yo juzgue digno de tenerla”.
  3. Por consiguiente, la divina misericordia increada no es obra del que quiere y corre para adquirirla, sino de Dios increado y misericordioso quien tiene la misericordia increada.
  4. Porque, como está escrito en la Escritura, dijo Dios al Faraón: “Por eso he permitido que te irrites y te vuelvas duro, para que medio de ti indicar a mi pueblo mi poder por mis grandes milagros, y para que mi nombre sea anunciado así en toda la tierra”.
  5. Así pues, el omnipotente Dios tiene misericordia de quien quiere, y a quien quiere le deja endurecerse el corazón.
  6. Ahora bien, tú me podrás decir: ya que al que él quiere deja y se endurece, ¿por qué me condenas? ¿Quién alguna vez ha resistido a su voluntad?
  7. En todo caso, ¿quién eres tú, pobre hombre desgraciado, para contradecir y pedir cuentas a Dios? ¿Acaso dice el vaso al alfarero: Por qué me hiciste así?
  8. ¿O es que el alfarero no tiene poder sobre el barro para hacer de una misma masa un vaso de lujo y otro corriente?
  9. ¿Qué tienes tú que decir en contra, si Dios, queriendo manifestar su indignación y dar a conocer su poder, soportó con gran paciencia y tolerancia a los que estaban sin metania de sus maldades, preparados para su propia destrucción, qué podrás decir de esto?;
  10. y de nuevo, ¿qué podrás decir, si Dios obró así para dar a conocer la riqueza de su doxa-gloria increada y generosidad con los que eran dignos de objeto de su misericordia, a los que de antemano predispuso y preparó para glorificarlos,
  11. es decir, a nosotros, a los que él llamó, no sólo de entre los judíos, sino también de entre los paganos de las naciones?
  12. Como dice Dios a través del libro de Oseas: “Llamaré al que no es mi pueblo, es decir, a los gentiles de las naciones, pueblo mío; y la no amada iglesia de los idólatras, ahora será mi amada”;
  13. y ocurrirá que, en el mismo lugar en el que se les dijo: “Vosotros no sois mi pueblo”, allí serán llamados “hijos del Dios vivo”.
  14. Isaías clama sobre Israel: “Aunque el número de los israelitas fuera como la arena del mar, sólo un resto se salvará;
  15. porque, el Señor Dios pronto y con exactitud realizará su logos sobre la tierra”.
  16. Ya el mismo Isaías predijo: “Si el Señor todopoderoso no nos hubiera dejado descendencia, seríamos como Sodoma y semejantes a Gomorra”.
  17. Entonces, ¿qué diremos? Que los paganos de las naciones, que no perseguían la justicia, alcanzaron la justicia, es decir, la justicia que es por la fe;
  18. pero Israel, persiguiendo la ley de la justicia, no la llegó a conseguir.
  19. ¿Por qué? Porque no persiguieron la justicia por el camino de la fe en Cristo, sino por el de la Ley de Moisés, como si por obras pudieran alcanzarla. De este modo “tropezaron encima de Cristo, quien fue para ellos la piedra de tropiezo”,
  20. como dice la Escritura por el profeta Isaías: “Mirad, yo pongo en Sión una piedra de fundamento angular, a Jesús Cristo, una roca escandalosa que hará tropezar y caer a los que no van a creer; pero el que crea y se forma en él no quedará defraudado”.

 

Capítulo 10: Los judíos despreciaron la justicia y la Ley de Dios, 1-13. Negaron a aceptar el Evangelio, 14-21.

 

Los judíos despreciaron la justicia y la Ley de Dios, 10:1-13.

10:1. Hermanos, el buen deseo de mi corazón y la súplica que dirijo a Dios es que los israelitas consigan también su salvación.

  1. Yo conozco y soy testigo de que buscan ardientemente a Dios, pero no por la gnosis iluminada y según la voluntad de Dios,
  2. porque no reconociendo la justicia de Dios y buscando establecer la justicia propia, no se sometieron a la justicia de Dios;
  3. porque la finalidad de la ley es Cristo, quien da justificación para todo aquel que cree en él.
  4. Moisés dice así de la justicia que viene de la ley: “el hombre que aplicará y cumplirá todo lo que manda la Ley, por ella vivirá”.
  5. Pero la justicia que viene de la fe dice así: “No digas en tu corazón: ¡¿Quién subirá al cielo” para hacer bajar de allí a Cristo, el cual me dará la salvación?
  6. O “¿quién descenderá al abismo”, para resucitar a Cristo de entre los muertos, el cual nos dará la salvación?
  7. Pero qué dice Dios por la Escritura: “Tu logos está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón”, es decir, el Evangelio de la fe, el que nosotros los Apóstoles proclamamos.
  8. Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees con todo tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás.
  9. Porque uno con el corazón cree en Cristo y a consecuencia de esta fe viene su justicia, y con la boca se confiesa la fe en Cristo delante de los hombres y recibe la σωτηρία sotiría redención, sanación y salvación.
  10. Pues dice la Escritura: “Todo el que cree en él, no será defraudado”.
  11. No hay distinción entre judío y heleno-griego, porque el Señor es el mismo Señor y Dios de todos, ofreciendo en abundancia sus dádivas a todos los que le invocan.
  12. Por tanto, todo el que invoque con fe el nombre del Señor se salvará.

Negaron a aceptar el Evangelio, 10:14-21.

  1. Ahora bien, los hebreos no han creído en Cristo, ¿cómo van a invocar a aquel en quien no creen? ¿Cómo van a creer en él si no han oído su kerigma y su enseñanza? ¿Y cómo van a oír hablar de él sin que exista para ellos el predicador, el maestro de la verdad?
  2. Y ¿cómo predicarán exitosamente la verdad del Evangelio si no son enviados? Como dice la Escritura: ¡”Cuan bellos son los pies de los que traen buenas noticias y el mensaje alegre de la paz de Dios hacia los hombres, estos que anuncian los bienes y las dádivas”, que nos ofrece el redentor por su sacrificio!
  3. Pero a pesar de que Dios envió sus predicares, no todos los hebreos prestaron oído al evangelio. Esta incredulidad la predijo Isaías diciendo: “Señor, ¿quién creyó en nuestra predicación?”
  4. Por consiguiente, la fe nace en el corazón por la audiencia del kerigma; y el contenido del kerigma tiene como propósito poner en conocimiento y desarrollo los logos de Dios.
  5. Yo pregunto: ¿Es que no han oído? Sí, lo han oído. Porque dice la Escritura: “Por toda la tierra se extendió la voz de ellos y hasta los confines del mundo llegaron y se escucharon los logos de ellos”, es decir, de los Apóstoles.
  6. Pero pregunto de nuevo: ¿Será que los Israelitas no conocieron y no entendieron bien el logos de Dios? No. Moisés es el primero que dice sobre ellos de parte Dios: “Yo os provocaré que seáis sobrecogidos de celos y envidia de una nación que no es, y a causa de vuestra envidia os irritaré contra una nación idólatra que vosotros consideráis insensata y esta nación por su buena disposición yo le daré misericordia.
  7. Y el profeta Isaías se atreve a decir: “Yo me apocalipté-revelé y me hice conocido por los nacionales que no me buscaban y no preguntaban por mí”.
  8. Pero a Israel dice: “Todos los días extendía cariñosamente mis manos a un pueblo incrédulo y rebelde”.

 

Capítulo 11: Algunos israelitas se salvaron y otros se salvarán, 1-15. El olivo silvestre y el olivo cultivado, 16-36. 

 

Algunos israelitas se salvaron y otros se salvarán, 11:1-15.

11:1. Yo pregunto: ¿Es que Dios ha rechazado a su pueblo? De ninguna manera. Porque también yo que he sido llamado apóstol por Dios soy israelita, de la descendencia de Abrahán, de la tribu de Benjamín.

  1. Dios no ha rechazado a su pueblo, al que había escogido; o no conocéis lo qué dice la Escritura en la historia de Elías: “Elías ora a Dios contra al pueblo de Israel diciendo:
  2. «Señor, los israelitas han matado a tus profetas, han derribado y quemado tus altares, he quedado yo solo y quieren matarme».
  3. Pero Dios le contestó: «Me he reservado siete mil hombres que no han doblado la rodilla para reverenciar y adorar el ídolo de Baal».
  4. Pues así también en el tiempo presente ha quedado un remanente de fieles de los israelitas escogido por la jaris-gracia increada de Dios.
  5. Lo ha hecho por su χάρις jaris-gracia increada y pura generosidad suya, y no por el valor de obras y méritos humanos; porque la jaris dejaría de ser jaris, si no fuera así, no podríamos hablar de la χάρις jaris-gracia increada, porque la obra buena deja ya de ser digna de recompensa.
  6. Esto quiere decir que lo que Israel buscaba no lo alcanzó, es decir, la justificación por la Ley, mientras que los elegidos por la fe lo consiguieron; y los demás, los que a causa de su incredulidad no fueron elegidos se alejaron de Dios y fueron endurecidos sus corazones.
  7. Y David dice: “Que su mesa que disfruta de comidas selectas, se convierta en trampa de una red o un lazo para ellos que los prenderá, y en piedra de tropiezo para que caigan y así según el logos de la justicia serán castigados;
  8. que se queden para siempre ciegos los ojos de sus psiques y que se doblen sus riñones para que queden siempre esclavos bajo la carga pesada de sus pecados.
  9. Por tanto, yo pregunto: ¿Es que los israelitas tropezaron y son tan culpables, de modo que para ellos ya no hay esperanza de levantarse? De ninguna manera. Sino que cayeron, de modo que por medio de su caída e incredulidad sea proclamada la salvación a las demás naciones, provocando así la envidia en Israel y de esta manera por la envidia incitarlos a creer.
  10. Y si su fracaso y caída de una manera es la riqueza y la bendición de las naciones, y el fracaso y derrota de ellos en la vida espiritual se ha hecho motivo de ricas donaciones, ¡cuánto más lo será su conversión de todos en Cristo, que será la causa de más bendiciones aún para las naciones!
  11. A vosotros los paganos de las naciones digo estas cosas, para que no os ensalcéis y despreciéis a los judíos. Ya que yo soy Apóstol de las naciones, procuro con toda abnegación transmitiros el Evangelio, cumplir mi misión y conduciros a la doxa-gloria luz increada de Dios.
  12. Y aún, por ver si a los de mi linaje, mis paisanos, les entra envidia y logro conducir algunos de ellos al camino de la σωτηρία sotiría redención, sanación y salvación.
  13. Porque si el extravío de ellos de la fe Cristiana ha servido para la reconciliación del mundo, la readmisión de ellos a la fe será como un despertar espiritual y un volver de la muerte a la vida.

El olivo silvestre y el olivo cultivado, 11:16-36. 

  1. Pues si la primicia es santa, también lo será la masa; y si la raíz es santa, también lo serán las ramas, es decir, los israelitas pueden hacerse santos.
  2. Ahora bien, si algunas ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, fuiste injertado en ellas e incorporado a la raíz y a la cuantiosa savia del olivo,
  3. no te engríes y te jactes contra las ramas, que se han desgajado; y si te engríes y te jactas, piensa que tú no sustentas la raíz, sino la raíz a ti, y como Cristiano que eres estás sustentado a los patriarcas y a los profetas de los hebreos.
  4. Pero quizás dirás: Las ramas fueron cortadas para que yo fuera injertado en el lugar de ellos.
  5. Bien, fueron cortadas por su incredulidad, y tú por la fe estás en pie y pegado en la raíz, no por tus obras. No seas orgulloso, sé humilde y ten mucho cuidado no vaya ser que tú también caigas de donde estás.
  6. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, es decir, a los israelitas, a ti tampoco te perdonará si te enalteces.
  7. Por tanto, ten cuidado y ten presente la bondad y la severidad de Dios: severidad para con los caídos; bondad para contigo, con tal que permanezcas en esa bondad; pues, de lo contrario, también tú serás cortado.
  8. Y ellos, si no persisten en la incredulidad, serán injertados; porque Dios tiene poder para injertarlos de nuevo.
  9. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza era olivo silvestre, y contra la propia naturaleza fuiste injertado en el cultivado olivo bueno, ¡cuánto más ellos, las ramas naturales, serán injertadas en el propio olivo!
  10. Os digo estas cosas hermanos míos, porque no quiero que ignoréis este misterio y verdad, para que no presumáis de vosotros mismos como prudentes y santos y despreciéis a los israelitas; esta verdad que es el endurecimiento de una gran parte del pueblo de Israel será hasta que todos los nacionales hayan entrado en el reinado de la Realeza increada de Dios;
  11. y entonces todo Israel se salvará, como dice en la Escritura Isaías: “Vendrá el libertador de Sión, apartará y eliminará los pecados e impiedades de los descendientes de Jacob.
  12. En cuanto al evangelio, los incrédulos hebreos son tenidos como enemigos de Dios y a causa de esto Dios ha llamado a vosotros los nacionales para vuestra salvación; pero en cuanto a la elección, siguen siendo muy queridos de Dios por causa de sus antepasados;
  13. porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables.
  14. Pues así como vosotros en otro tiempo fuisteis desobedientes a Dios y ahora habéis conseguido misericordia por la desobediencia de ellos,
  15. así también ahora ellos han sido desobedientes, para que con ocasión de la misericordia que os ha concedido a vosotros también ellos alcancen misericordia.
  16. Porque Dios encerró a todos en la desobediencia para tener misericordia con todos.
  17. ¡Qué profundidad de riqueza, de sabiduría y de gnosis increada la de Dios! ¡Qué incomprensibles son sus decisiones y qué inescrutables sus caminos y métodos para la σωτηρία sotiría redención, sanación y salvación de los hombres!
  18. Porque ¿quién conoció el pensamiento y el nus-espíritu del Señor, o quién fue su consejero?
  19. O ¿quién le dio primero a él para pedirle recompensa? Por supuesto que nadie.
  20. Porque de él y para él se han creado todas las cosas y por él son gobernadas y aspiran en la doxa-gloria de su santo nombre. A él pertenece la doxa-gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

Capítulo 12: El culto espiritual, 1-2. Humildad y agapi, 3-13. Agapi a los enemigos, 14-21.

 

El culto espiritual, 12:1-2.

  1. Hermanos, os ruego, por la misericordia y cariño de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, consagrado y agradable a Dios; éste es vuestro el culto ortodoxo, lógico y espiritual a Dios.
  2. Y no os acomodéis al mundo de este siglo; al contrario, metamorfoseaos, transformaos y renovad vuestro interior continuamente para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios y ofrenda viva, santa y grata.

Humildad y agapi, 12:3-13.

  1. Porque iluminado yo también por la jaris-gracia apostólica y en virtud de la misión que Dios me ha encomendado, os digo a cada uno de vosotros que no se tenga en más de lo que debe tenerse, sino que procure pensar siempre de sí con sencillez, por el carisma de la fe y la posición que Dios le haya dado a cada uno. (Así habrá armonía, unidad y cooperación en la Iglesia).
  2. Porque así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos tienen la misma función,
  3. así nosotros, aunque somos muchos miembros de la Iglesia, formamos un solo cuerpo en Cristo y por Cristo somos todos miembros unos con otros, colaborando y sirviendo uno al otro.
  4. Pero tenemos carismas diferentes, por la jaris-gracia increada dada por el Espíritu Santo, y sin dormirnos trabajemos espiritualmente para estos; el que tenga el carisma de la profecía, que enseñe la verdad según este carisma;
  5. el que tenga el de servicio a los demás, que les sirva bien; el que tenga el de enseñar, que se dedique a la enseñanza y analice las verdades de Dios a los fieles;
  6. el que tenga el de consolar, que se dedique a consolar; el que tiene bienes y siente la necesidad de repartir limosna, que reparta con generosidad y discernimiento; el que tiene el de presidir, que presida con seriedad; el que hace obras de misericordia, que las haga con alegría y dulzura.
  7. Que vuestra agapi-amor incondicional sea honesta y sincera, sin hipocresía. Odiad con toda vuestra fuerza el mal y abrazad siempre el bien.
  8. Amaos de corazón unos a otros, como buenos hermanos; que cada uno ame y respete a los demás más que a sí mismo.
  9. En la actividad que se requiere para toda obra buena, no os echéis atrás ni seáis negligentes y perezosos, tened buen ánimo, servid y agradeced al Señor por todos estos carismas;
  10. alegres en la esperanza en los infinitos bienes que os ha preparado Dios, pacientes y valientes en los sufrimientos y en la oración seáis constantes y ardientes;
  11. socorred las necesidades de los creyentes cristianos, practicad la hospitalidad sin esperar que os la pidan.

Agapi a los enemigos, 12:14-21.

  1. Bendecid a los que os persiguen; bendecid y hablad logos buenos para todos, no maldigáis.
  2. Alegraos con los que se alegran, llorad con los que lloran.
  3. Vivid en armonía unos con otros. No seáis orgullosos, poneos al nivel de los humildes. No os autoengañéis y os consideréis como sabios.
  4. No devolváis a nadie mal por mal. Procurad portarse bien y hacer el bien ante todos los hombres, amigos y enemigos.
  5. En cuanto de vosotros depende, haced todo lo posible para vivir en paz con todo el mundo.
  6. Queridos míos, no os toméis la justicia por vuestra mano; dejad que sea Dios el que castigue contra aquellos que os perjudican, como dice la Escritura: “Yo haré justicia, yo daré a cada cual su merecido”, dice el Señor.
  7. También dice: Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber; que si haces esto, es como si le pusieras montones de carbones encendidos a su cabeza, es decir, él tendrá remordimientos de conciencia y gran vergüenza por el mal que te ha hecho.
  8. No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien, con tu bondad y con tus obras buenas.

 

Capítulo 13: Sumisión a los poderes públicos y políticos, 1-7. La plenitud de la agapi, 8-14.

 

Sumisión a los poderes públicos y políticos, 13:1-7.

13:1. Que cada uno se someta a las autoridades que están en el poder, (mientras sus mandamientos y leyes no sean contrarias a la voluntad de Dios), porque no hay autoridad que no venga de Dios; y los que hay han sido puestos por Dios, (aunque sea por tolerancia).

  1. Así que el que se opone a la autoridad, se opone al orden puesto por Dios; y los que se oponen recibirán su propia condenación.
  2. Los gobernantes, mientras mandan correctamente, no inspiran miedo a los que obran bien, sino a los que obran mal. ¿Quieres vivir sin miedo a la autoridad? Haz el bien y pórtate bien, y tendrás su aprobación;
  3. pues la autoridad está al servicio de Dios para bien y para ayudar a ti y a los demás. Pero si te portas mal y haces mal, échate a temblar, no en vano la autoridad lleva la espada y está al servicio de Dios para castigar al delincuente y al infractor.
  4. Por lo cual es necesario que os sometáis no solamente por temor al castigo, más bien por un deber de conciencia como manda Dios.
  5. También por esta razón pagáis los impuestos, porque los gobernantes están al servicio de Dios y se dedican al cumplimiento de su deber.
  6. Pagad a cada uno lo que le corresponda: contribuciones, impuestos, respeto, honores, lo que haya que darle.

La plenitud de la agapi, 13:8-14.

  1. No debáis nada a nadie; amaos unos a otros, porque el que ama al prójimo ha cumplido toda la Ley.
  2. Porque dicen los mandamientos de Dios, “no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás y cualquier otro mandamiento, todo se reduce a esto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
  3. La agapi-amor no hace mal al prójimo; por tanto la agapi-amor incondicional y desinteresada es la aplicación, el cumplimiento y la plenitud de la ley, el cumplimiento de todos los principios espirituales.
  4. Y estas cosas las hacemos, teniendo en cuenta la provisionalidad de la vida presente; ya es hora de despertar del sueño de la pereza espiritual, porque ahora está más cerca de nosotros la σωτηρία sotiría redención, sanación y salvación que cuando abrazamos la fe.
  5. La noche está avanzada, es decir, la vida presente que es semejante a la noche y el día de la vida futura y de nuestra salida hacia el cielo está cerca; por lo tanto, dejemos a un lado las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz increada, las obras de la virtud.
  6. Comportémonos decentemente, como aquel que camina en pleno día y lo ven los hombres; nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de peleas y envidias;
  7. al contrario, en vuestra psique-alma revestíos del Señor Jesús Cristo de modo que viváis en Cristo y Cristo viva en vosotros, y no busquéis satisfacer los codiciosos deseos indecentes y los bajos instintos animales.

 

Capítulo 14: Agapi a los débiles en la fe, 1-16. La realeza increada de Dios es justicia y paz, 17-26.

 

Agapi a los débiles en la fe, 14:1-16.

14:1. Al hermano que es débil en la fe debéis acogerlo y abrazarlo con cariño, pero no para discutir con él ni criticar sus percepciones e ideas.

  1. Porque hay quien cree que puede comer de todo; en cambio, otro, que es débil en la fe, come sólo verduras.
  2. El que tiene iluminada la fe come de todo, pero que no desprecie al que no come de todo como terco y hombre de poca fe, y el que no come de todo no critique al que come de todo, pues Dios lo ha acogido en Su Iglesia.
  3. ¿Quién eres tú para juzgar y condenar al criado ajeno? Que se mantenga en pie o que caiga en la fe es algo que importa sólo a su Señor; pero se mantendrá en pie, pues, poderoso es el Dios para sostenerlo en la fe.
  4. Uno distingue un día como más santo que otro día, otro juzga como santos todos los días, todos iguales; cada uno que se informe y proceda según le ilumina su propia conciencia.
  5. El que celebra determinados días como más santos lo hace para honrar al Señor, y el que come de todo lo hace en honor del Señor, pues al comer da gracias a Dios; y el que no come de todo lo hace en honor al Señor, pues también da gracias a Dios.
  6. Porque ninguno de nosotros los fieles vive para sí, para hacer su propia voluntad y ninguno tiene el derecho de morir para sí. La vida y la muerte no pertenecen a nosotros, sino a Dios.
  7. Pues, si vivimos, para el Señor vivimos, para glorificar con nuestras obras al Señor; y si morimos cuando Dios lo quiera, para el Señor morimos. Así que, vivamos o muramos, somos del Señor.
  8. Porque también el Cristo por esta razón murió en la cruz y resucitó de entre los muertos y volvió a tomar como hombre la vida, para ser el señor y soberano de muertos y vivos.
  9. Pero tú, ¿por qué juzgas y condenas a tu hermano que come de todas las comidas? O ¿por qué desprecias a tu hermano que no come de todas las comidas? Nadie tiene el poder de juzgar y condenar, porque todos tenemos que presentarnos ante el tribunal de Cristo que es el juez de todos.
  10. Además, está escrito en la Escritura: “Yo vivo, dice el Señor, por los siglos de los siglos y todo lo dirijo de acuerdo con mi voluntad; ¡Por mi voluntad toda rodilla se doblará ante mí y toda lengua glorificará y rendirá homenaje a Dios!
  11. Por lo tanto, cada uno de nosotros tiene que dar cuenta a Dios de sí mismo.
  12. Así que no nos juzguemos y condenemos ya más unos a otros; al contrario, procurad no poner obstáculo o escándalo al hermano para que no se tambalee su fe y se arrastre al pecado.
  13. Yo conozco muy bien y estoy convencido de ello en el Señor Jesús quien me inspira, que ningún alimento es impuro en sí mismo; pero si alguno juzga que algún alimento es impuro, para él es impura.
  14. Ahora bien, si por el alimento tu hermano se entristece y se turba contra ti, ya no te comportas con agapi-amor hacia él. Ten cuidado, que tu comida no sea causa de que se pierda aquel por quien Cristo ha muerto.
  15. Que vuestra libertad por comer de todo, no sea objeto de calumnia y sea difamado lo bueno;

La realeza increada de Dios es justicia y paz, 14:17-26

  1. porque el reinado de la realeza increada de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo que las regala.
  2. Porque el que tiene estas virtudes y con estas sirve a Cristo, agrada a Dios y es estimado de los hombres.
  3. Por tanto, busquemos todo aquello que ayuda y trae la paz y el beneficio y progreso espiritual entre nosotros.
  4. No destruyas la obra salvífica de Dios por causa de la comida. Por supuesto que todos los alimentos son puros para el hombre, pero es malo para el hombre comer escandalizando.
  5. Es mejor no comer carne ni beber vino o cualquier otra cosa que pueda escandalizar a tu hermano.
  6. Tú, la convicción que tienes, guárdala para ti y para Dios. ¡Dichoso el que a sí mismo no tenga que reprocharse lo que siente y no tiene remordimientos de conciencia.
  7. En cambio, el que duda, si come, se siente culpable, porque no procede según la conciencia; y todo lo que no es según la conciencia es pecado.
  8. Doxa-gloria y honor se debe atribuir por nosotros a Él quien tiene la fuerza de sosteneros en la fe y en la virtud, según mi Evangelio y el kerigma que os hice sobre Jesús Cristo. Y este Evangelio y mi kerigma por el que se salvan los pueblos, se hace de acuerdo con la apocálipsis-revelación que por los siglos de los siglos permaneció misterio oculto y cubierto en el silencio.
  9. Pero se ha manifestado ahora mediante las profecías que se han escrito en los textos sagrados y se ha dado a conocer por orden de Dios eterno a todas las naciones, para que muestren obediencia que impone en nosotros la fe.
  10. Por tanto, en él que es el único Dios sabio se debe rendir culto y a Él pertenece la doxa-gloria por Jesús Cristo por los siglos. Amín.

 

Capítulo 15: La magnanimidad ante los otros según el ejemplo de Cristo, 1-13. La función de Pablo, 14-21. Plan de viaje de Pablo a Roma, 22-33.

 

                La magnanimidad ante los otros según el ejemplo de Cristo, 15:1-13.

15:1. Nosotros, los iluminados y avanzados en la fe y virtud, debemos sobrellevar las deficiencias espirituales de los hermanos débiles y no buscar lo que nos agrada a nosotros mismos.

  1. Cada uno de nosotros debe procurar agradar a su prójimo para su bien y edificarlo en su vida espiritual.
  2. Porque Cristo no buscó lo que le agradaba, como dice la Escritura: “Las ofensas, los desprecios y los insultos de los que te blasfemaban, oh Padre, cayeron sobre mí”.
  3. Pues todo lo que ha sido escrito en el pasado, lo fue para nuestra enseñanza, a fin de que por la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras tengamos siempre la esperanza viva.
  4. Y Dios, que es la fuente de la paciencia y del consuelo, deseo que os conceda vivir en armonía unos con otros de acuerdo con la voluntad de Jesús Cristo,
  5. para que con un solo corazón y todos a una voz podáis dar gloria a Dios y Padre de nuestro Señor Jesús Cristo.
  6. Por tanto, acogeos unos a otros con agapi-amor incondicional, como también Cristo os recibió y os acogió con su infinita agapi como hermanos para doxa-gloria luz increada de Dios.
  7. Acogió a todos sin distinción alguna, Judíos y nacionales, y os digo que Cristo se hizo servidor primero para servir y conducir los hebreos de la circuncisión a la salvación, para demostrar que Dios es fiel y cumple las promesas hechas a los patriarcas hebreos,
  8. y para que los gentiles de las naciones alaben a Dios por su participación a la misericordia y salvación que él ofrece. Además se ha escrito en los Salmos, donde se describe que el Cristo se presenta diciendo al Padre: “Por eso, oh Señor, te alabaré entre las naciones y cantaré himnos en tu honor”.
  9. Y en otro lugar: “Gozaos y alegraos naciones junto con el pueblo de Dios.
  10. Y de nuevo en otro pasaje: “Alabad al Señor todas las naciones”.
  11. También dice Isaías: “Brotará la raíz de Jesé, se levantará para regir las naciones; y en él las naciones sostendrán la esperanza de su salvación”.
  12. Que el Dios de la esperanza, que dio a los nacionales, os llene de alegría y paz por vuestra fe iluminada hacia él, para tener y mantener rica esta esperanza con la fuerza del Espíritu Santo.

La función de Pablo, 15:14-21.

  1. Hermanos, yo estoy convencido de que tenéis muy buena voluntad, llenos de bondad y virtud, plenos de toda gnosis de las verdades de Dios y tenéis la capacidad para conduciros y aconsejaros unos a otros.
  2. A pesar de todo, me he atrevido a escribiros para recordaros algunas verdades que ya sabéis. Lo hago en virtud de la jaris-gracia especial que Dios me ha concedido, como apóstol que soy,
  3. y de ser liturgo (ministro o funcionario) de Cristo Jesús entre las naciones; mi tarea sagrada consiste en anunciar el evangelio de Dios, para que sean atraídos los nacionales en la fe y se conviertan sus psiques-almas y sus vidas en ofrenda agradable a Dios, consagrada por el Espíritu Santo.
  4. Yo, pues, como creyente en Jesús Cristo, tengo la satisfacción ética y el orgullo por la fuerza y la iluminación de Jesús Cristo para esta tarea espiritual según Dios.
  5. Esta obra mía se debe al Señor. Por eso no me atrevería a hablar nunca con arrogancia, de que si hay algo en mis obras que el mismo Cristo no hubiera hecho por medio de mi utilizándome como instrumento de su complacencia; Él me iluminaba y me fortalecía de modo que mi enseñanza y también por mis obras según Dios, yo predique y atraiga a los nacionales a creer y obedecer a Dios;
  6. Él confirmaba y fortalecía mi kerigma con la fuerza de los milagros y los prodigios y con la dinamis potencia y energía increada del Espíritu Santo; de manera que desde Jerusalén en todas direcciones hasta Iliria he anunciado sin cesar el evangelio de Cristo;
  7. Y así me ayudó el Señor y lo considero un gran honor para mí y he puesto todo mi empeño en no anunciar el evangelio allí donde ya habían oído hablar de Cristo, para no construir sobre cimientos puestos por otros,
  8. sino hacer lo que dice la Escritura: “Los gentiles idólatras de las naciones que no tenían noticias de Cristo, ellos también lo verán y los que no habían oído hablar, escucharán y entenderán este kerigma sobre Cristo”.

Plan de viaje de Pablo a Roma, 15:22-33.

  1. Exactamente porque habían muchas regiones que no se había oído el kerigma sobre Cristo y me fue impedido muchas veces y no he podido ir a veros;
  2. pero ahora, como ya no hay nada que me retenga en estas regiones, porque se ha conocido el kerigma sobre Cristo y como desde hace muchos años tengo muchas ganas de ir a veros,
  3. cuando emprende mi viaje a España espero pasar por ahí. Como también espero que, tras disfrutar durante algún tiempo de vuestra compañía, me ayudéis a continuar el viaje a España.
  4. Ahora me dirijo a Jerusalén para ayudar a aquellos hermanos.
  5. Los Cristianos de Macedonia y de Acaya han hecho una colecta, y voy a llevarla a los hermanos pobres de Jerusalén.
  6. Lo han decidido voluntariamente, y han hecho muy bien; pues si los judíos creyentes han compartido sus bienes espirituales con los nacionales, éstos deben compartir sus bienes materiales con ellos.
  7. Cuando cumpla esta misión y haya entregado la colecta, emprenderé mi viaje a España y pasaré por ahí.
  8. Estoy bien seguro que viniendo a vosotros, vendré con todas las bendiciones del evangelio Cristo.
  9. Hermanos, por nuestro Señor Jesús Cristo y por la agapi-amor incondicional que regala en nuestros corazones el Espíritu Santo, os pido que luchéis conmigo orando a Dios por mí,
  10. la petición de vuestra oración sea para que me vea libre de los incrédulos que hay en Judea, enemigos del Evangelio y para que la ayuda que llevo a Jerusalén sea bien recibida por los hermanos Cristianos.
  11. De esta manera, si Dios quiere, con mucha alegría iré a veros y descansaré algo con vosotros por esta comunicación nuestra.
  12. Que el Dios, la fuente y donador de la paz esté siempre con todos vosotros. Amén.

 

Capítulo 16: Consejos y saludos personales, 1-16. Aconseja que tengan cuidado a los falsos maestros, 17-20. Nuevos saludos y doxología a Dios, 21-24.

 

Consejos y saludos personales, 16:1-16.

16:1. Os recomiendo a Fibi, nuestra hermana en Cristo, que es diaconisa de la iglesia de Kejreas,

  1. para que la recibáis con agapi-amor incondicional en nombre del Señor, como se debe hacer entre los creyentes, y la ayudéis en todo lo que necesite, porque también ella ha ayudado a muchos Cristianos, y en particular a mí.
  2. Saludad a la Priscila y a su marido Akilas, mis colaboradores en la obra de Jesús Cristo,
  3. los cuales, por salvarme a mí se jugaron la vida; no sólo yo les estoy agradecido, sino también todas las Iglesias de las naciones; Saludad también a todos de la comunidad que se reúne en su casa.
  4. Saludad a mi querido Epéneto, que es el primer creyente cristiano de Acaya.
  5. Saludad a María, que tanto ha trabajado entre nosotros.
  6. Saludad a Andrónico y a Junias, paisanos míos y compañeros de cárcel, que se han distinguido en el apostolado, y que fueron creyentes en Cristo antes que yo.
  7. Saludad a Amplian, mi querido amigo en el Señor.
  8. Saludad a Urbano, colaborador mío en la obra de Cristo, y a Estaquis, mi amado amigo.
  9. Saludad a Apeles, que ha dado pruebas de su fe en Cristo. Saludad a los de la casa de Aristóbulo.
  10. Saludad a mi paisano Herodión. Saludad a la familia de Narciso, creyentes en el Señor.
  11. Saludad a Trifena y a Trifosa, que trabajan en la obra del Señor. Saludad a la querida Pérsida, que tanto ha trabajado en la obra del Señor.
  12. Saludad a Rufo, escogido por el Señor, y a su madre, que lo es también mía.
  13. Saludad a Asíncrito, a Flegón, a Hermes, a Patrobas, a Hermas y a los hermanos que viven con ellos.
  14. Saludad a Filólogo y a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpia y a todos los hermanos que viven con ellos.
  15. Saludaos unos a otros con el abrazo de la paz. Os saludan todas las Iglesias de Cristo.

Aconseja que tengan cuidado a los falsos maestros, 16:17-20.

  1. Hermanos, os ruego que no perdáis de vista a los que causan divisiones y escándalos contra la enseñanza que habéis aprendido, y apartaos de ellos;
  2. porque ésos no sirven a Cristo nuestro Señor, sino a su estómago, y con palabras dulces y agradables engañan a la gente sencilla.
  3. Porque vuestra obediencia a la fe es ya conocida de todos. Por esto estoy satisfecho de vosotros, pero quiero que seáis listos para discernir el bien, y simples e imperturbables permaneciendo al margen para el mal.
  4. El Dios de la paz pronto aplastará a Satanás bajo vuestros pies. La χάρις jaris-gracia energía increada de nuestro Señor Jesús Cristo esté con vosotros.

Nuevos saludos y doxología a Dios, 16:21-24.

  1. Os saluda Timoteo, mi colaborador, y Lucio, Jasón y Sosípatro, mis paisanos.
  2. Yo, Tercio, que he escrito esta carta, os saludo en el Señor.
  3. Os saluda Gayo, huésped mío y de toda la comunidad. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.
  4. La χάρις jaris-gracia energía increada de nuestro Señor Jesús Cristo esté siempre con vosotros. Amín.

 

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) www.logosortodoxo.com, heleno-griego nativo, criado con la lengua del Nuevo Testamento y la Santa Parádosi-Tradición. 24-7-2021.

 

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