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Ago 05 2021

EPÍSTOLA A LOS GÁLATAS

EL NUEVO TESTAMENTO ORTODOXO

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) www.logosortodoxo.com, heleno-griego nativo, me he instruido en la lengua del Nuevo Testamento y la Santa Parádosi-Tradición (katharévousa), la que actualmente se habla en el pueblo fiel heleno-ortodoxo.

 

EPÍSTOLA A LOS GÁLATAS ΠΡΟΣ ΓΑΛΑΤΑΣ ΕΠΙΣΤΟΛΗ ΠΑΥΛΟΥ

Se sugiere leer https://www.logosortodoxo.com/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/

Gálatas 1 Πρός Γαλάτας 1

Capítulo 1: Saludos y bendiciones, 1-5. Advertencia de que no hay otro evangelio, 6-10. Su llamada de Dios, 11-24.

 

1:1. Υο Pablo, apóstol, que no he recibido el axioma apostólico de parte de los hombres ni por mediación de hombre, sino por Jesús Cristo y por Dios Padre, que lo resucitó de entre los muertos,

  1. y todos los hermanos que están conmigo, dirijo esta epístola a las Iglesias de Galatia.
  2. Os deseamos que la χάρις jaris-gracia energía increada y la paz de Dios nuestro Padre y de Jesús Cristo nuestro Señor, esté siempre con vosotros,
  3. que se entregó a sí mismo a la muerte cruciforme para eliminar nuestros pecados, para sacarnos y liberarnos de este siglo presente con su mundo perverso y maligno, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
  4. a quien pertenece y se debe atribuir la doxa-gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

Advertencia de que no hay otro evangelio, 1:6-10

  1. Estoy sorprendido de que tan fácil y rápidamente os hayáis apartado de Dios, el cual os llamó por la χάρις jaris-gracia energía increada de Cristo y ahora os hayáis pasado a otro evangelio falso y otra enseñanza que os enseñan los falsos-pseudomaestros y os la presentan como enseñanza de Cristo.
  2. Este pseudoevangelio no es otra cosa más que la confusión que algunos siembran entre vosotros y quieren deformar y falsificar el evangelio de Cristo.
  3. Pero si nosotros mismos los Apóstoles o incluso un ángel del cielo os anuncia un evangelio distinto del que nosotros os hemos anunciado desde el principio, éste que sea anatematizado y apartado de la Iglesia.
  4. Os repito lo que ya os dije antes. Si alguien os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, sea anatematizado.
  5. ¿A quién busco agradar por el Evangelio que os he predicado, a los hombres, a mí mismo o a Dios? Por supuesto que no. Si tratara de agradar a los hombres, no sería dulos-esclavo o sirviente de Cristo,

 

Su llamada de Dios, 1:11-24.

  1. Hermanos, os hago saber y os aseguro que el Evangelio predicado por mí no es un obra humana y no expresa pensamientos humanos;
  2. pues yo -igual que los demás Apóstoles- el Evangelio no lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino directamente por apocalipsis-revelaciones que me las ha apocaliptado-revelado en mismo Jesús Cristo.
  3. Conocéis mi conducta y mi vida anterior dentro del judaísmo, con qué crueldad y fanatismo perseguía y trataba de aniquilar a la Iglesia de Cristo, Dios-Hombre, influenciado profundamente por las antiguas enseñanzas de la Ley y las costumbres judías.
  4. y cómo por mi fanatismo aventajaba en el judaísmo a muchos compatriotas de mi edad en conservar con todo rigor y celo las tradiciones de mis antepasados.
  5. Pero cuando Dios, que me había elegido desde el vientre de mi madre, me llamó por su χάρις jaris-gracia energía increada,
  6. y me apocaliptó-reveló a su Hijo para que yo lo anunciara como Σωτήρ Sotir Sanador, Redentor y Salvador entre los paganos de las naciones, inmediatamente, sin consultar a ningún ser humano con cuerpo y sangre sobre esta gran llamada divina,
  7. en lugar de ir a Jerusalén a ver y consultar a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y luego volví a Damasco.
  8. Al cabo de tres años de la llamada por Cristo, fui a Jerusalén para conocer a Pedro, y estuve con él quince días.
  9. Y no vi a ningún otro apóstol fuera de Jacobo o Santiago, el hermano del Señor.
  10. En todo esto que os escribo es la verdad absoluta y veraz, Dios es testigo de que no miento.
  11. Después de mi estancia en Jerusalén fui a las regiones de Siria y de Kilikia,
  12. y en efecto, era desconocido personalmente por las Iglesias de Judea que habían creído en Cristo.
  13. Tan sólo oían decir: El que antes nos perseguía, ahora anuncia el mensaje alegre de nuestra fe que trataba de destruir;
  14. y alababan y glorificaban a Dios por este gran milagro que realizó en mí.

 

Capítulo 2: Los demás Apóstoles aprueban el kerigma de Pablo a las naciones, 1-10. El Sínodo en Jerusalén y control de Pablo a Pedro a favor de los cristianos de las naciones, 11-21.

 

Los demás Apóstoles aprueban el kerigma de Pablo a las naciones, 2:1-10

2:1. Al cabo de catorce años, volví a Jerusalén con Bernabé, llevando conmigo también a Tito.

  1. Fui, impulsado por una apocálipsis-revelación divina; y, en privado, expuse en detalle a los notables Apóstoles el Evangelio que predico a los paganos de las naciones, para saber si estaba o no trabajando inútilmente hasta ahora.
  2. Pues no sólo se ha reconocido mi Evangelio por todos, sino que ni siquiera Tito, mi compañero, que es griego, fue obligado a circuncidarse,
  3. a pesar de que esos falsos hermanos intrusos se habían infiltrado entre nosotros para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús y hacernos esclavos de la ley y de los tipos hebraicos.
  4. Pero a estos falsos maestros ni por un momento les prestamos sumisión, y no hemos admitido que se circuncide Tito, para que la verdad del evangelio persevere limpia y clara entre vosotros.
  5. Los nobles Apóstoles no me añadieron nada de lo que Cristo me había apocaliptado/revelado -lo que ellos fueron antes, no me interesa, pues Dios no juzga por las apariencias-,
  6. antes al contrario, vieron que yo había recibido la misión de anunciar el evangelio a los paganos de las naciones, como Pedro a los judíos circuncisos,
  7. pues el mismo Dios que hizo a Pedro apóstol de los judíos me ha hecho a mí apóstol de los paganos de las naciones;
  8. y Jacobo/Santiago, Pedro y Juan, que eran considerados como columnas, reconocieron que Dios me ha dado esta jaris y este privilegio, y nos dieron a mí y a Bernabé la mano en señal de que estaban de acuerdo en que nosotros nos dedicáramos a predicar el Evangelio a las naciones y ellos a los hebreos,
  9. y nos rogaron que nos acordásemos de los pobres hermanos de Jerusalén, lo que he procurado hacer con el máximo interés.

 

El Sínodo en Jerusalén y control de Pablo a Pedro a favor de los cristianos de las naciones, 2:11-21.

  1. Cuando Pedro vino a Antioquía, yo me enfrenté a él cara a cara y le reprendí porque se había hecho reprensible.
  2. Pues antes de que viniesen en Antioquía algunos cristianos de Jerusalén de parte de Jacobo/Santiago, él comía libremente con los cristianos de las naciones; pero cuando vinieron, se retrajo y se apartó de los cristianos de las naciones por miedo a escandalizar a los cristianos judíos;
  3. los otros judíos creyentes le imitaron en la misma hipocresía, incluso el mismo Bernabé.
  4. Cuando vi que no se portaban ortodoxamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro en presencia de todos: Si tú, siendo judío, vives como los cristianos de las naciones y no como judío, ¿por qué obligas a los cristianos de las naciones a judaizar y a someterse a las costumbres hebreas?
  5. Nosotros somos judíos de nacimiento, y no pecadores procedentes de las naciones;
  6. pero sabemos que nadie se justifica y se salva por las obras de la ley, sino por la energía increada y la fe operativa en Jesús Cristo; nosotros creemos en Jesús Cristo para ser justificados y salvados por la fe en Cristo, no por las obras de la Ley de Moisés; porque nadie será justificado y salvado por las obras de ella.
  7. Pero si buscando ser justificados y salvados por la fe en Cristo resulta que somos pecadores, ¿será acaso el Cristo que nos ha llamado en este camino del pecado y nos ha engañado como un servidor del pecado? De ninguna manera, nunca lleguemos a pensar esta blasfemia.
  8. Porque si reconstruyo las mismas cosas que destruí como inútiles, es decir, las obras típicas formales de la Ley mosáica, a mí mismo me demuestro que soy pecador.
  9. Pues yo, por la ley, he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios gracias a mi fe a Cristo.
  10. Estoy crucificado con Cristo; y ya no vivo yo el viejo hombre natural, sino que es Cristo el que vive en mí. Mi vida presente, la que ahora vivo en la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo a la muerte cruciforme por mí, para mi salvación.
  11. No rechazo la χάρις jaris-gracia energía increada de Dios; pues si la justicia y la salvación se obtiene por la ley, entonces Cristo murió inútilmente. Pero esto es utopía y blasfemo.

 

Capítulo 3: La justificación y salvación no viene por la Ley mosáica, sino por la fe en Jesús Cristo, 1-9. Cristo nos ha rescatado de la maldición de la Ley, 10-18. El propósito de la Ley mosáica, 19-29.

 

La justificación y salvación no viene por la Ley mosáica, sino por la fe en Jesús Cristo, 3:1-9. 3:1. ¡Oh gálatas insensatos!, ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesús Cristo fue ya presentado claramente entre vosotros como si se fuera pintado crucificado?

  1. Solamente quiero saber esto de vosotros: ¿recibisteis el Espíritu y los carismas por las obras de la ley o por haber aceptado la fe y el kerigma que os anunciaron y los aceptasteis?
  2. ¿Tan insensatos sois que, habiendo comenzado tan bien por χάρις jaris-gracia energía increada del Espíritu Santo, ahora termináis a los preceptos de la Ley que os hacen carnales y materialistas y no a la santificación del corazón?
  3. Parece imposible que tantas donaciones y carismas que habéis recibido por el Espíritu Santo, hayan sido inútiles; porque si las habéis despreciado, como parece, se convertirán en vuestra condenación.
  4. Pues el Dios que os da el Espíritu y obra con la jaris milagros en vosotros, ¿lo hace porque supuestamente cumplís la ley o porque habéis aceptado la fe del kerigma que habéis escuchado?
  5. Dios os ha concedido el Espíritu por vuestra fe, como está escrito: “Abrahán creyó en Dios y esta fe le fue contada como justicia y salvación”.
  6. Sabed, pues, que hijos de Abraham no son aquellos que cumplen los preceptos de la Ley, sino los que han recibido y aceptado la fe y viven conforme la fe en Cristo.
  7. Pues la Escritura, previendo y avisando que Dios justificaría y salvaría por la fe a los paganos de las naciones, anunció con anterioridad la noticia alegre a Abrahán: “En ti serán bendecidas todas las gentes de las naciones”, y no sólo la nación hebrea.
  8. De modo que los que tienen fe son bendecidos por Dios junto con el creyente Abrahán, tanto hebreos como nacionales.

 

Cristo nos ha rescatado de la maldición de la Ley, 3:10-18.

  1. Pero los que se atienen a las obras y al cumplimiento de la ley están bajo maldición, como dice la Escritura: “Maldito sea el que no cumple todo lo que está escrito en libro de la ley”.
  2. Es claro que nadie se justifica y se salva ante Dios por la ley, porque está escrito en esta misma Ley que: “el justo vivirá y conseguirá su salvación gracias a la fe”.
  3. Pero la ley no procede de la fe, sino que dice: “El que cumpla estos preceptos, por ellos vivirá”; pero nadie pudo cumplir la Ley, por tanto están bajo maldición a causa de sus transgresiones.
  4. Cristo nos rescató y nos liberó de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros y pagar como rescate su muerte cruciforme por nosotros, como dice la Escritura: “Maldito el que está colgado en la madera de la cruz”;
  5. para que la bendición de Abrahán hecha en Jesús Cristo se extendiese a todas las naciones, a fin de que, mediante la fe, recibiésemos la bendita promesa sobre las inestimables donaciones del Espíritu Santo.
  6. Hermanos, voy a hablar a lo humano. Si un hombre hace un testamento en regla, nadie puede anularlo o modificarlo.
  7. Ahora bien, Dios hizo el testamento con sus promesas a Abrahán y a su esperma (o descendiente). No dice “a tus espermas/semientes”, como si fueran muchos, sino a tu esperma, a uno, a tu descendiente. Y este descendiente es el Cristo.
  8. Lo que quiero decir es esto: el testamento es previamente ratificado por Dios a Abrahán en toda regla por juramento para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos años después, no puede anular el testamento y dejar sin valor la promesa de Dios.
  9. Pero esto lo haría si la justificación, la salvación y la herencia de la vida eterna fuera fruto del cumplimiento de la ley y no donación por la promesa de Dios; pero la verdad es que Dios prometió a Abrahán dársela gratuitamente.

 

El propósito de la Ley mosáica, 3:19-29.

  1. Entonces, ¿para qué la ley? Fue añadida la ley a la promesa de Dios, a causa de nuestras transgresiones para declarar lo que era delito hasta que llegara el esperma (simiente o descendiente) a que se refería la promesa. La ley fue promulgada por ángeles y se dio con la mano de Moisés como mediador. (Entonces, ¿para qué fue dada la ley? Fue añadida la ley a la promesa de Dios, a causa de nuestras transgresiones, es decir, para hacernos sentir nuestra pecaminosidad y culpa, y esperemos y pidamos de Dios nuestra redención, hasta que llegara el bendito descendiente de Abraham, en la cara o persona que se realizarían todas las promesas y serían bendecidas todas las naciones de la tierra. La ley fue pública por ángeles y se dio con la mano de Moisés como mediador).
  2. Pero el mediador no es solo de una persona, sino por lo menos de dos. Una persona en este caso es Dios, y la otra son los hebreos, los cuales deberían cumplir en todo la Ley, para vivir mediante ella. Pero transgredieron la Ley y por eso eran malditos
  3. La ley, por tanto, ¿está contra las promesas de Dios? De ninguna manera. Si se hubiera dado una ley capaz de vivificar, entonces la justicia y la salvación hubiera sido realmente obra de la ley. Pero este tipo de justificación y salvación del hombre no la da la ley por tanto no abroga ni se opone a las promesas de Dios.
  4. Pero, en la Ley escrita según la Escritura, todo el mundo está bajo el pecado, para que la promesa de Dios se cumpla en todos los creyentes por la fe en Jesús Cristo.
  5. Ahora bien, antes de venir la redención y la salvación por la fe estábamos encerrados bajo la custodia de la Ley, esperando con vistas a la fe que había de apocaliptarse-revelarse.
  6. Así que la ley ha sido nuestra pedagoga hasta Cristo, la cual nos instruyó y nos preparó para anhelar y conocer a Cristo, de modo que recibiésemos la justificación y la salvación por la fe;
  7. pero, después de haber venido la fe, es decir, el Cristo, quien por la fe en él da la justificación y la salvación, ya no estamos bajo la pedagoga, o sea bajo la Ley.
  8. Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Jesús Cristo;
  9. pues los que habéis sido bautizados en Cristo, y le confesáis como Salvador, os habéis revestido de Cristo y os habéis unido con Él.
  10. Por eso en la nueva situación, en la realeza increada de Cristo, no hay diferencias de nacionalidades, de raza o de género, no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer, pues todos vosotros sois uno, nuevo hombre y nuevo organismo, en y por Jesús Cristo.
  11. Y si vosotros, los nacionales que habéis creído, pertenecéis a Cristo, sois descendencia espiritual de Abrahán, según la promesa que Dios dio a él, herederos de la promesa y de las bendiciones.

 

Capítulo 4: Nuestra adopción por parte de Dios, 1-11. Reprenda y cariño a los Gálatas, 12-30. Alegoría de Sara y Agar, el simbolismo de la historia de Israel y de Isaac por los dos testamentos, 21-31.

 

4:1. Digo yo ahora: Mientras el heredero es niño, menor de edad en nada se diferencia de un esclavo, aunque sea el dueño de toda la herencia,

  1. pero está bajo tutores y administradores de la herencia hasta el tiempo señalado en el testamento por el padre.
  2. Así también nosotros, los cristianos, cuando éramos menores de edad desde el aspecto espiritual, estábamos esclavizados bajo los preceptos de la Ley mosáica y de otras religiones y elementos del mundo que tienen los hombres de la ignorancia.
  3. Pero cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer virgen y sometido voluntariamente bajo la Ley mosáica,
  4. para que rescatase y redimiese a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiésemos la condición de hijos adoptivos que nos había prometido Dios.
  5. Y como prueba de que sois hijos, Dios ha enviado a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, para que podáis dirigiros a Dios clamando: ¡Abba, es decir, nuestro Padre!
  6. De modo que ya no eres esclavo de las cosas y elementos del mundo, sino hijo de Dios; y si eres hijo, eres también heredero por la χάρις jaris-gracia increada de Dios mediante Jesús Cristo.
  7. Entonces en la época de la ignorancia y de la idolatría no conocíais a Dios y erais esclavos de unos dioses que en realidad no eran dioses;
  8. pero ahora que conocéis a Dios, o, mejor dicho, que sois conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres elementos de le religión idólatra y los preceptos típicos y formales de la Ley, a los cuales nuevamente queréis servir otra vez como esclavos?
  9. Guardáis ahora, como los hebreos, algunos días de la semana, los meses, las estaciones y las fiestas de los años.
  10. Mucho me temo que todo lo que he trabajado entre vosotros haya sido inútil.
  11. Hermanos, os ruego que os hagáis como yo estoy ahora, porque yo también antes era como sois vosotros ahora (y que me cuidaba con mucho celo los precepto de la Ley mosáica, las fiestas hebraicas y otras costumbres de ellos, las cuales he eliminado y sigo a Cristo). No me habéis ofendido en nada, (de modo que yo quiera perjudicaros, al contrario os amo y quiero siempre vuestro bien).
  12. Pero sabéis que, debido a una enfermedad que tuve, me quedé con vosotros y os anuncié por primera vez el Evangelio de Cristo;
  13. y aunque mi enfermedad somática fue para vosotros una prueba, no me despreciasteis ni me rechazasteis, sino que me acogisteis como a un ángel de Dios, como a Jesús Cristo.
  14. ¿Dónde están ahora aquellos alegres entusiasmos vuestros por mí? Doy fe de que, si hubiera sido posible, hasta os hubierais arrancado los ojos para dármelos a mí. Tanto me estimasteis y me amasteis
  15. ¿Y ahora he pasado a ser enemigo vuestro sólo por haberos dicho la verdad?
  16. ¿Porque os dejáis convencer por falsos maestros? Os demuestran un afecto no para vuestro bien, sino porque os quieren aislar de mí y desviaros de la fe ortodoxa a Cristo, para que los sigáis a ellos.
  17. Lo mejor es demostrar un sano interés por el bien de los demás pero que sea según la voluntad de Dios, esto siempre y no solamente cuando yo estoy entre vosotros.
  18. ¡Hijos míos, amados hijos míos espirituales, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que la personalidad de Cristo sea formada en vuestro interior!
  19. quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono para poder hablaros de la forma conveniente, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros, pues no sé cómo comportarme con vosotros.

 

Alegoría de Sara y Agar, el simbolismo de la historia de Israel y de Isaac por los dos testamentos, 4:21-31.

  1. Los que queréis estar bajo la ley, ¿habéis escuchado lo que dice la ley?
  2. En ella se dice: Abrahán tuvo dos hijos: uno de la esclava Agar y otro de la libre Sara.
  3. Pero el de la esclava nació de modo natural; sin embargo, el de la libre Sara, nació en virtud de la promesa que dio Dios a Abraham.
  4. Estas cosas están dichas en sentido alegórico, que prefiguran otros acontecimientos; pues estas mujeres representan los dos testamentos; uno, el del monte Sinaí, que engendra y da a luz hijos esclavos bajo la esclavitud de la Ley, y está representada en Agar.
  5. Pues el monte Sinaí, se sabe que se llama también Agar y es un monte que está en Arabia, que prefigura y corresponde a la Jerusalén de ahora, porque ella con sus hijos está sometida a esclavitud, tal como fue esclava también Agar.
  6. Pero la Jerusalén de arriba es libre, ella es exactamente la madre nuestra, de todos los Cristianos,
  7. porque dice la Escritura: “Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido”. (Cólmate de alegría y gozo tú la Iglesia, la cual fuiste estéril y no dabas a luz antes de venir Cristo y hasta ahora no conocías los dolores de dar a luz. Alégrate, estéril, que no das a luz; da gritos de alegría tú, que no conoces los dolores del parto, porque tus hijos serán muchos más de los que había tenido la Jerusalén terrenal, porque no conocía al verdadero Dios, y parecía como si no tuviese marido).
  8. Hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa de Dios a Abraham, tal como había nacido entonces también Isaac.
  9. Pero igual que entonces, el hijo nacido de un modo natural perseguía a Isaac, que nació por la potencia de la energía increada del Espíritu y de modo sobrenatural, así también ahora, los descendientes espirituales de Abraham, los Cristianos, son perseguidos por los descendientes de carne, es decir, de los hebreos.
  10. Pero ¿qué dice la Escritura sobre esto? “Echa fuera a la esclava y a su hijo Ismael, dijo Dios a Abraham, porque el hijo de la esclava no será heredero con el hijo de la libre.
  11. Por consiguiente, hermanos, no somos hijos de la esclava, es decir, de la Jerusalén terrenal, sino de la libre, o sea, de Jerusalén celeste, de la Iglesia ortodoxa de Cristo.

 

Capítulo 5: La circuncisión es inútil, 1-12. Libertad y la vida en Espíritu, 13-26.

 

La circuncisión es inútil, 1-12.

5:1. Cristo nos ha liberado para que seamos hombres libres; permaneced firmes y no os dejéis poner de nuevo bajo el yugo de la esclavitud por los preceptos típicos o formales de la Ley.

  1. Mirad; yo, Pablo, os digo que si os circuncidáis, como os aconsejan los falsos maestros, Cristo de nada os beneficiará.
  2. Y declaro de nuevo mi testimonio ante Dios que todo el que se circuncida queda obligado a cumplir toda la ley, ya que espera la salvación y la justificación por la ley y no de Cristo.
  3. Los que persistís y queréis ser justificados y salvados por la Ley quedáis separados de Cristo y desligados de la χάρις jaris-gracia energía increada.
  4. Porque nosotros por el Espíritu que hemos recibido, nos informamos y esperamos con certeza la esperanza de la justificación y salvación por la fe en Cristo y no por las obras de la Ley.
  5. Porque en la nueva vida y gobierno, la en Jesús Cristo, da lo mismo estar o no estar circuncidados; lo que importa es la fe y que esta fe se exprese y opere en obras de viva y verdadera agapi-amor incondicional.
  6. Ibais bien en el camino de vuestra edificación. ¿Quién ahora os cortó el camino y el impulso, de modo que no creáis y no reposéis en la verdad del Evangelio?
  7. Este impulso y cabezonería vuestra no proviene del Señor, el cual os llamó antes, y lo mismo ahora os llama a la justificación y salvación.
  8. Un poco de levadura hace fermentar toda la masa.
  9. Yo confío en que, gracias al Señor quien me inspira, que no adoptaréis ninguna otra actitud ajena de la enseñanza de Cristo; pero el que os perturba con sus falsas enseñanzas, sea quien sea, recibirá el castigo y la justicia que merece por parte Dios, cualquiera que sea este.
  10. Hermanos, no hagáis caso de falsos hermanos cristianos que llegaron hasta el punto de decir que yo enseño el mantenimiento de la circuncisión; en cuanto a mí, si es verdad que sigo predicando la circuncisión, ¿por qué soy todavía perseguido por los hebreos? En este caso, se acabó el escándalo entre los hebreos que produce mi kerigma sobre la muerte redentora por la cruz.
  11. ¡Estos que os revolotean y os perturban con sus calumnias y falsas enseñanzas, no sólo que se circunciden si quieren, ojalá que se castrasen todos!

 

Libertad y la vida en Espíritu, 5:13-26.

  1. Hermanos, vosotros habéis sido llamados por el Señor a hacerse y a permanecer hombres libres; pero procurad que la libertad no sea un pretexto para dar rienda suelta a la vida de los pazos, a la vida carnal de las pasiones bajas de los instintos animales, antes bien, servíos unos a otros por la agapi-amor incondicional de Cristo.
  2. Porque toda la ley se resume en un logos, en el mandamiento: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
  3. Pero si os mordéis y devoráis los unos a los otros, cosa que muestra falta de agapi, tened mucho cuidado, no vaya a ser que lleguéis a destruiros mutuamente.
  4. Yo os digo: Debéis vivir y dejar ser conducidos según la voluntad y la iluminación del Espíritu, y no os dejéis arrastrar por las apetencias desastrosas de la carne que crea conflictos destructivos entre vosotros.
  5. Porque la carne, el viejo hombre, desea y lucha contra el espíritu, y el espíritu de la naturaleza superior, que se inspira por el Espíritu Santo, desea y lucha contra la carne; pues estas cosas están una frente a la otra para que no hagáis lo que queréis.
  6. Pues si os dejáis conducir por el Espíritu, ya no estáis bajo el yugo de la ley.
  7. Ahora bien, las obras de la carne son bien claras: lujuria, impureza, desenfreno, hedonismo maniático,
  8. idolatría, magia, supersticiones, enemistades, disputas, celos, iras, litigios, divisiones, partidismos, herejías que conducen en cismas,
  9. envidias, homicidios, diversiones, borracheras, comilonas y cosas semejantes a éstas. Os advierto, como ya en mi primera visita predicando el Evangelio os advertí que, los que se entregan a estas cosas y pecados y no vuelven a la metania y no se arrepienten por estas cosas no heredarán el reinado de la realeza increada de Dios.
  10. Por el contrario, los frutos del Espíritu son: agapi-amor, alegría, paz, magnanimidad-generosidad-tolerancia, cristotis-benignidad, bondad, fe, [22. Pero el fruto que produce el Espíritu Santo a los de libre buena voluntad y corazones con fe es: 1) la agapi-amor incondicional para todos, 2) alegría por la redención que concede el Cristo, 3) paz que proporciona la conciencia bondadosa, 4) magnanimidad o tolerancia hacia los que nos perjudican y son culpables ante nosotros, bondad para tener buena disposición de ser serviciales hacia los demás, bondad en el corazón, veracidad en nuestros logos y promesas, y]
  11. apacibilidad-mansedumbre, continencia-autodominio y alejamiento de deseos y praxis viles y malignas; contra estas cosas no hay ley. [23. más 6) apacibilidad o mansedumbre frente a los se comportan de modo iracundo y resentido ante nosotros y 7) continencia o autodominio para evitar toda codicia y deseo perverso y praxis viles y malignas]. Contra estos hombres que tienen estas virtudes no existe ni tiene validez la ley.
  12. Los que son de Jesús Cristo han crucificado a su hombre carnal con sus pazos, pasiones, codicias y concupiscencias pecaminosas.
  13. Si vivimos por el Espíritu, dejémonos conducir y comportarnos de acuerdo con las cosas que el Espíritu nos enseña.
  14. No busquemos la vanagloria, provocándonos mutuamente conflictos y peleas teniendo envidia unos a otros.

 

Capítulo 6: Magnanimidad y agapi 1-10. Consejos varios, Pablo se gloría en la cruz de Cristo y conclusión 11-18

 

Magnanimidad y agapi 6:1-10.

  1. Hermanos, si un hombre por su debilidad ha caído en alguna falta, vosotros, los hombres avanzados de espíritu, corregidle con espíritu de amabilidad y serenidad. Pero tú también que has rectificado al otro, ten mucho cuidado, pues tú también puedes ser puesto a prueba y caer en el mismo pecado o al pecado de la altanería y vanagloria.
  2. Ayudaos unos a otros a llevar y soportar los defectos de carácter y las cargas que son molestas y pesadas, y así cumpliréis la ley de Cristo que enseña la agapi-amor incondicional y desinteresada.
  3. Porque si alguno se imagina ser algo, y en realidad, a causa de su egoísmo, no es nada, éste se estafa y se engaña a sí mismo.
  4. Por eso que cada uno examine con cuidado su propia conducta, y la encuentra de acuerdo con la voluntad de Dios, entonces encontrará en sí mismo, y no en otro, el motivo de sentirse satisfecho;
  5. porque en la segunda parusía-presencia cada uno llevará y soportará su propia carga.
  6. El que es instruido en el logos de Dios y está conducido al camino de la salvación, que comparta sus bienes con el que lo instruye.
  7. No os engañéis, de Dios no se burla nadie. Porque durante el gran día del juicio lo que el hombre haya sembrado, eso mismo cosechará.
  8. Porque el que siembra en su propia carne las obras del pecado y de la corrupción, éste cosechará de las obras de la carne la perdición, el infierno eterno; pero el que siembra y cultiva en el espíritu las obras que inspira el Espíritu Santo, cosechará de las obras del espíritu la vida eterna.
  9. No nos cansemos de hacer el bien, porque a su tiempo cosecharemos los frutos de nuestras obras si ahora no desfallecemos y no nos paralizamos.
  10. Por consiguiente, ahora que estamos en la vida presente siempre que tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, y especialmente a los hermanos en la fe en Cristo, que se han hecho familiares y hermanos nuestros.

 

Consejos varios, Pablo se gloría en la cruz de Cristo y conclusión 6:11-18

  1. Fijaos con qué detalle y claridad os escribo de mi propia mano.
  2. Los que os quieren obligar a circuncidaros, lo hacen únicamente para quedar bien ante los demás y sólo para no ser perseguidos por los hebreos por causa del kerigma sobre la cruz de Cristo.
  3. Esto se ve por el hecho que ni los mismos circuncidados guardan la Ley de Moisés; pero quieren que vosotros os circuncidéis la carne para presumir de que ellos os han convencido a hacerlo.
  4. Yo, por mi parte, sólo quiero presumir de la muerte en la cruz de nuestro Señor Jesús Cristo, por la cual el mundo está crucificado y mortificado para mí y yo gracias a la Cruz del Señor me he crucificado y mortificado para el mundo.
  5. Porque en la nueva situación de la salvación y de la vida espiritual, que ofrece el Cristo, da igual estar o no estar circuncidado; lo que importa es la nueva creación espiritual y el renacimiento para ser un hombre nuevo que se dona por Cristo.
  6. Paz y misericordia de Dios tendrán a todos los que seguirán y vivan conforme a esta regla y enseñanza de Cristo, como en general el nuevo Israel de la jaris, el laós-pueblo cristiano de Dios tendrá paz y misericordia.
  7. Que en adelante nadie me haga sufrir más, y me moleste por cuestiones de circuncisión y otros preceptos típicos y formales de la Ley, convenceos por lo que os digo, que bastante tengo con llevar marcadas en mi cuerpo las señales por la heridas que sufrí para el Jesús, el Señor y estas testifican mi fe pura y veraz a Cristo.
  8. Hermanos, que la χάρις jaris-gracia energía increada de nuestro Señor Jesús Cristo esté siempre con vosotros fortaleciéndoos en el progreso de vuestra vida espiritual en CristoDios-Hombre. Amén.

 

 

 

 

 

 

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