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May 09 2021

EL EVANGELIO SEGÚN MATEO

EL NUEVO TESTAMENTO ORTODOXO

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) www.logosortodoxo.com, heleno-griego nativo, me he instruido en la lengua del Nuevo Testamento y la Santa Parádosi-Tradición (katharévousa), la que actualmente se habla en el pueblo fiel heleno-ortodoxo.

Se sugiere leer https://www.logosortodoxo.com/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/

Amigos en y de CristoDios-Hombre, con la bendición de mi Yérontas Fotios, del Monasterio san Gregorio de Athos, después de muchas peticiones por hispanohablantes para traducir el Nuevo Testamento en español, al final accedí a este trabajo nada fácil. Es un atrevimiento para mí y espero que CristoDios y vuestras oraciones me ayuden. En el Nuevo Testamento en el original helénico abundan las palabras ψυχή psijí Psique, alma, ánima, θεραπεία zerapía terapia, λόγος logos, πάθος pazos, etc… y como decimos en la Divina Liturgia Cristo el médico de nuestras psiques-almas y cuerpos; y por el excelencia el único verdadero Psicólogo y Psicoterapéuta ya que: “Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ Λόγος… (en arjí in o logos) 1 En el principio el Logos era, es y será eterna e infinitamente; y el Logos existía con Dios y está en Dios; y el Dios era y es el Logos…Todo fue hecho por él y sin él no se hizo nada de todo lo creado” (Jn 1, 1-3), a través de Su jaris (gracia, energía increada) que se proporciona por la participación en nuestra Santa Iglesia Ortodoxa, Católica y Apostólica y de Sus Misterios. Algunas palabras las he dejado en griego ya que con la traducción literal no expresan la profundidad de las palabras en helénico y he creado los verbos ψυχοθεραπεύω psijozerapevo “psicoterapiar” y  αποκαλύπτω apokalipto “apocaliptar”/revelar que existen en griego en cambio en español sólo existen las palabras sueltas sin los verbos y que se aproximan más a la realidad, y al final hemos puesto un léxico, diccionario teológico con los términos más importantes. También pueden utilizar https://www.logosortodoxo.com/12-lexis-apocalipticas/ con mucho éxito y aceptación en el mundo hispanohablante. Ruego a todos que me ayuden y cualquier error o duda que encuentren no duden en avisarme en kristokrisulas@hotmail.es

 

EL EVANGELIO SEGÚN MATEO ΚΑΤΑ ΜΑΤΘΑΙΟΝ ΕΥΑΓΓΕΛΙΟΝ

Índice de Contenido

Capítulo 1: La Genealogía de Jesús Cristo, 1-17. El nacimiento 18-25

 

La Genealogía de Jesús Cristo 1-17

                1,1 Libro de la genealogía de Jesús Cristo, descendiente de David, quien a su vez es descendiente de Abraham:

2 Abraham engendró a Isaac, e Isaac engendró a Jacob, y Jacob engendró a Judá y a sus hermanos,

3 y Judá engendró de Tamar a los mellizos Fares y Zara, y Fares engendró a Esrom, y Esrom engendró a Aram,

4 y Aram engendró a Aminadab, y Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón,

5 y Salmón engendró de Rahab a Booz, y Booz engendró de Rut a Obed, y Obed engendró a Iesé,

6 y Jesé engendró al rey David; y David de la mujer de Urías, engendró a Salomón,

7 y Salomón engendró a Roboam, y Roboam engendró a Abías, y Abías engendró a Asá,

8 y Asa engendró a Josafat, y Josafat engendró a Joram, y Joram engendró a Uzías,

9 y Uzías engendró a Jotam, y Jotam engendró a Acaz, y Acaz engendró a Ezequías,

10 y Ezequías engendró a Manasés, y Manasés engendró a Amón, y Amón engendró a Josías,

11 y Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos en el tiempo de la deportación babilónica.

12 Y después de la deportación babilónica, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel engendró a Zorobabel,

13 y Zorobabel engendró a Abiud, y Abiud engendró a Eliaquim, y Eliaquim engendró a Azor,

14 y Azor engendró a Sadoc, y Sadoc engendró a Aquim, y Aquim engendró a Eliud,

15 y Eliud engendró a Eleazar, y Eleazar engendró a Matán, y Matán engendró a Jacob,

16 y Jacob engendró a José, el marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo (Mesías).

17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones, y desde David hasta la deportación babilónica, catorce generaciones, y desde la deportación babilónica hasta el Mesías, catorce generaciones.

El nacimiento 18-25

18 Por tanto, el nacimiento de Jesús Cristo (el Mesías) fue de la siguiente manera sobrenatural: Cuando su madre María se juntó con José (heciendo el papel tipo de noviazgo), sin que convivieran como cónyuges (o matrimonio), fue hallada encinta por la acción de la energía increada del Espíritu Santo.

19 Y José su novio-marido de apariencia, cuando percibió el embarazo de ella, tomó la decisión de no disolver el noviazgo. Pero como era justo, virtuoso y caritativo, no quiso denunciarla públicamente, pensó repudiarla en secreto sin anunciar a nadie sus sospechas.

20 Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: « José, descendiente de David, no tengas ningún reparo en recibir en tu casa a María, la pura y fiel novia tuya, porque el hijo que se está gestando dentro de ella ha sido concebido por acción y energía creativa increada del Espíritu Santo.»

21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús es decir, Dios-Salvador, (tú que de acuerdo con la ley eres considerado como su protector y padre), porque Él salvará a su pueblo de sus pecados.

22 Y todo esto aconteció para que se cumpliera lo dicho por el Señor mediante el profeta Isaías, cuando dice:

23 He aquí, la virgen concebirá y dará a luz un hijo sin conocer varón, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa: «Dios está entre y con nosotros».

24 Y levantándose José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió en su casa con confianza y respeto como si fuera su mujer,

25 pero nunca la reconoció como esposa o cónyuge, ni siquiera hasta después cuando ella dio a luz a su primogénito y único hijo, al que José puso por nombre Jesús.

 

Capítulo 2: Los Magos en Jerusalén y Belén, 1-12. La huida a Egipto, 13-18. El establecimiento en Nazaret 19-23.

Los Magos en Jerusalén y Belén, 1-12

2,1 Cuando ya Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, he aquí unos magos del oriente llegaron a Jerusalén, (es decir, hombres sabios que estudiaban las estrellas del cielo)

2 diciendo: ¿Dónde está el que ha nacido, el Rey de los judíos? Porque vimos su estrella en el oriente y de este fenómeno nos hemos informado de su nacimiento y vinimos a venerarlo y adorarlo.

3 Pero al oír esto, el rey Herodes se inquietó y se turbó no vaya ser que le arrebatase su reinado, y con él se asustaron todos los habitantes de Jerusalén no vaya ser que saliera la ira del rey sangriento.

4 Y habiendo convocado a todos los sumos sacerdotes y a los γραμματεῖς1 maestros del pueblo, (escribas, teólogos intelectuales, a los que se consideraba que conocían la ley y los profetas), les preguntaba dónde había de nacer el Mesías según las Escrituras.

5 Y ellos le contestaron: “En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta Micea:

6 «Y tú, Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la menor entre las principales ciudades de la tribu Judá. Porque de ti saldrá el soberano, el cual como buen pastor conducirá con cariño a mi pueblo Israel».

7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, se informó cuidadosamente de parte de ellos el tiempo de la aparición de la estrella.

8 Y enviándolos a Belén, dijo: Id y averiguad exactamente acerca del niño, y cuando lo hayáis encontrado, avisadme para que yo también vaya a venerarlo y adorarlo.

9 Y los magos después de oír al rey, se marcharon hacia Belén, y he aquí la estrella que vieron en el oriente iba delante de ellos, hasta que fue a posarse sobre el lugar donde estaba el niño.

10 Entonces, al ver la estrella, se regocijaron con un grande gozo, porque reencontraron su guía seguro,

11 y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose lo veneraron; y abrieron sus tesoros, le ofrecieron regalos, oro y aromas de incienso y mirra.

12 Pero siendo advertidos en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su país por otro camino.

La huida a Egipto, 13-18.

13 Tan pronto como se marcharon, he aquí un ángel del Señor se apareció en sueños a José, diciendo: Al levantarte, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga, porque Herodes está buscando al niño para matarlo.

14 Y él, levantándose, tomó de noche al niño y a su madre y se fue a Egipto.

15 Y allá se quedó hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo dicho por el Señor mediante el profeta, que dice: «de Egipto llamé a mi hijo».

16 Herodes, al verse burlado por los magos, se enfureció mucho, y enviando soldados, mató a todos los niños menores de dos años en Belén y en sus alrededores, según el tiempo que particularmente había calculado por los magos.

18 Una voz fue se oyó en Ramá, llanto y gran lamentación; es Raquel que llora a sus hijos, y no quería ser consolada, porque ya no existen.

El establecimiento en Nazaret 19-23.

19 Pero cuando Herodes murió, he aquí un ángel del Señor aparece en sueños a José en Egipto,

20 y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño».

21 Levantándose pues, tomó al niño y a su madre, y retornó en la tierra de Israel.

22 Pero cuando oyó que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo temor de ir allá, y avisado por revelación-apocálipsis en sueños, se retiró a la región de Galilea, donde reinaba el Herodes Antipa, menos duro que su hermano Arquelao.

23 Cuando llegó allí, habitó en una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por los profetas: “Será llamado Nazareno, despectivamente por sus enemigos,

Apuntes

  1. Γραμματεῖς (gramatís) intelectuales, escribas o los que tienen estudios.

Γραμματεῖς (gramatís) intelectuales o escribas pertenecían a la clase de los Fariseos y ocupaban un puesto eminente entre ellos. Constituían la aristocracia espiritual de los hebreos; eran llamados súper λόγιος (loyios, sabedores intelectuales), componían odas para el culto, eran maestros, guías, juristas, abogados de la ley… Se ocupaban de la interpretación y análisis de la ley Mosáica y sobre todo del registro y explicación de la célebre tradición de los antepasados. Ellos ideaban leyes propias, por las que ellos mismos enriquecían o interpretaban la tradición como les parecía. Pero en realidad, ensombrecían y dejaban de lado la ley Mosáica y los mandamientos de Dios. Como agentes judiciales o abogados, tomaban parte en juicios en los tribunales y en la asamblea, y a la vez la opinión de ellos se consideraba muy respetada. El hecho, es que imponían sobre los hombres “cargas pesadas, difíciles de soportar, pero ellos no movían ni un dedo por cumplirlas”.

Lo mismo está pasando hoy con los heterodoxos y algunos sólo de nombre ortodoxos (cristianos burgueses), que sin tener la Jaris, la Increada Energía del Espíritu Santo, se ponen a interpretar las Escrituras y los Santos Padres del Espíritu Santo; así estamos llenos de gramatís o escribas intelectuales “tiólogos/as”, que creen que pueden meter la Verdad y la Jaris (Energía Increada de Dios) en las jaulas de las aulas; que lean con atención el capítulo 23º de San Mateo o pregunten a la Santa Iglesia Ortodoxa Griega o a la Santa Montaña Athos, allí aún se habla el Elénico de la época de Cristo Dios; así pues, se iluminarán por la Jaris, saldrán de toda duda y nos ayudarán.

 

Capítulo 3: El kerigma y el bautismo de Juan, 1-6. Saudiceos y Fariseos en el bautismo, 7-12. Jesús se bautiza, 13-17.

 

El kerigma y el bautismo de Juan 1-6

3,1 En aquellos días que Jesús vivía desapercibido en Nazaret, se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,

2 diciendo: μετανοείτε metanoite, volved a la metania, arrepentíos, convertíos, cambiad de mentalidad y de forma de vida, porque el reinado de la realeza increada de los cielos2 que nos traerá el Mesías ya se ha acercado.

3 Pues éste es el anunciado por el profeta Isaías, cuando dice: «Voz del que clama en voz grande en el desierto: Preparad el camino del Señor, haced rectas sus sendas, es decir, preparad vuestros corazones y haced la κάθαρσις catarsis3 de vuestras ψυχές psijés psiquesalmas4, para que las visite el Señor.

4 Y este Juan, dedicado al Señor y su misión, tenía su vestido de pelos de camello y un cinturón de cuero alrededor de su cintura, y su comida era langostas y miel silvestre.

5 Y los habitantes de Jerusalén y toda Judea, y toda la región en torno al Jordán acudían en el desierto a Juan,

6 y por Juan eran bautizados en el río Jordán y a la vez se confesaban también de sus pecados.

Saudiceos y Fariseos en el bautismo, 7-12.

7 Pero al ver que muchos de los fariseos hipócritas y de los saduceo hedonistas y  materialistas venían a su bautismo, les dijo: ¡Generación de pensamientos de víboras venenosas que habéis heredado de vuestros progenitores el veneno de la maldad y perversidad! ¿Quién os enseñó a huir de la inminente ira venidera de Dios, que estallará dentro de poco?

8 Para salvaros, no basta sólo el bautismo, sino que debéis hacer también obras buenas que serán fruto y demostración de vuestra verdadera μετάνοια metania5 (cοnversión, introspección, arrepentimientos y confesión),

9 y no penséis y digáis entre vosotros que a Abraham tenemos por padre y así os podéis salvar, porque os digo que Dios puede milagrosamente de estas piedras levantar hijos dignos herederos de Abraham.

10 Y ya está puesta el hacha a la raíz de los árboles, es decir, ha llegado el tiempo que se manifestará la justicia de Dios, de modo que todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa al fuego, esto le sucederá a cada ser humano que sus obras interiores y exteriores no son buenas.

11 Yo ciertamente os bautizo con agua para conduciros en μετάνοια metania5, pero el que viene después de mí es más poderoso que yo, cuyas sandalias no soy digno de llevar. Él os bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego increado de la Jaris (gracia luz, energía increada, que quema, destruye todo pecado, y purga, limpia y revivifica, sana y despierta espiritualmente la psique-alma; la verdadera psicoterapia).

12 Tiene ya el bieldo en su mano y limpiará bien su era/ejido; recogerá su trigo en el granero y quemará la paja con fuego inextinguible increado, es decir, los justos los recibirá en su realeza increada y los pecadores sin metania ni arrepentimiento los condenará a la gehena del fuego increado.

(Aquí tenemos la doble cualidad de la Luz increada, iluminar y quemar. Como dice san Máximo el Confesor, que la luz divina increada es como la doble cualidad de la luz del sol, ilumina y quema o el barro que está blando lo endurece y la vela que está dura la ablandece siendo la misma luz con su calor).

Jesús se bautiza 13-17

13 Llega entonces Jesús desde Galilea al Jordán, donde estaba Juan, para ser bautizado por él.

14 Pero él trataba de impedírselo diciendo: Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y Tú el impecable vienes a bautizarte de mí?

15 Pero respondiendo Jesús, le dijo: deja ahora las objeciones y no dificultes mi bautismo, porque así debe ser tanto para mí como para ti, es conveniente que yo cumpla toda justicia y todo mandamiento de Dios. Entonces le dejó bautizarse.

16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió enseguida del agua, (porque no tenía ningún pecado que confesar, mientras que los otros permanecían al agua el tiempo que duraba su confesión); y he aquí se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descendiendo como paloma viniendo sobre Él.

17 Y he aquí se abrieron los cielos y se oyó una voz, la voz de Dios y Padre, que decía: Este es mi Hijo, el amado, en quien me complací. (Este es mi hijo bien amado y predilecto, mi unigénito hijo como Dios y absolutamente como hombre sin pecado, en el cual siempre reposo plenamente, porque realiza plenamente lo gustado por mí).

 

Apuntes

  1. Κήρυγμα (kirigma) kerigmaes la anunciación del logos de Dios que se hace por los enviados de Cristo y la Iglesia.
    El kerigma se habla en el Templo, en reuniones exteriores y el kerigma escrito en libros, manuales, periódicos… y es para todas las edades. Especial importancia tiene el kerigma del Domingo que se hace durante la Divina Liturgia, es una tarea para toda la vida.
  2. Βασιλεία τοῦ Θεοῦ/τῶν ουρανῶν (vasilía tu Zeú/ton uranón) Realeza de Dios/de los cielos,el nombre Reino (βασίλειο vasilio) no está en ninguno de los textos originales Helénicos del Nuevo Testamento.
    Si bien “Reino” en castellano también tiene el significado de «nuevo estado de cosas en que rige la voluntad de Dios», no es el significado habitual de la palabra (territorio o conjunto de personas que lo gobiernan); por lo cual ponemos realeza que es la más cercana a la teología helénica original. Realeza (cualidad, atributo) es el elemento básico de las enseñanzas de Jesús y el tema central de los libros del Nuevo Testamento, donde, con esta expresión, se manifiesta una nueva época que se inaugura con la obra de Cristo y en la cual domina, en vez de odio agapi-amor; en vez de la oscuridad tinieblas, la luz; en vez de la incredulidad, la luz increada de la fe; en vez de la desesperación, la esperanza. La nueva época con la realeza se anuncia ya como actual presente, pero también esperada por completo en el futuro con la Segunda Presencia venida de Cristo. La realeza increada de Dios es el predominio entero de la energía increada de la voluntad de Dios en la vida de los hombres, tanto en la personal «la realeza de los cielos está dentro de vosotros» (Luc 17,21), como en la vida social «que venga tu realeza en nosotros, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mateo 6,10). La realeza de Dios, como realidad terrenal del presente, se materializa en las personas por la vida santa de los cristianos, «los hijos de la realeza” (Mt 8,12), y entonces coincide con la institución de la Iglesia. Realeza de Dios es el Paraíso, la comunión del hombre con Dios. Esta Realeza la vivimos desde ahora como noviazgo, en cambio entonces la viviremos como boda. La Realeza de Dios no tiene fin. Es eterna, increada e interminable. Nada tiene que ver con reino, porque este término manifiesta un estado creado. En cambio la Realeza increada manifiesta un estado interior y exterior de estar y de ser con la energía increada Jaris (gracia) y con la Doxa-gloria, luz increada. Muchas veces según el contexto en la teología ortodoxa jaris (gracia, energía increada), doxa (gloria, luz increada) y realeza son sinónimas.
    San Máximo el Confesor en la Filocalía nos dice que la realeza (increada) es el Espíritu Santo de Quien percibimos su increada energía Jaris y la zeoría (expectación) de la increada Luz, la cual hemos perdido por la desobediencia a Dios. Porque, el nombre de Dios y Padre en hipostasis (base substancial) es el Hijo Unigénito, y la realeza de Dios y Padre en hipostasis es el Espíritu Santo procedente del Padre. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: www.logosortodoxo.com).
  3. Κάθαρσις (kázarsis) catarsis,literalmente sanación, terapia, curación, limpieza, purgación, purificación, se refiere principalmente a la psique.
    En la Iglesia Ortodoxa se entiende principalmente como metania y terapia “psicoterapia” del hombre, que se realiza con la energía (increada) del Espíritu Santo y la sinergia y libertad del mismo hombre. En la teología ortodoxa este término conecta con la sanación (psicoterapia) y metamorfosis, transformación o conversión continua de las fuerzas psicosomáticas del hombre, de manera que funcionen natural y supranaturalmente, y la liberación de la psique y el cuerpo de la conducta mundana (pecaminosa y viciosa) y carnal. En la teología Patrística helénica sirve para expresar tres estados. El primero es la expulsión del corazón de todo lo que no es natural, de los tentadores y malos astutos loyismí y de los malos deseos, ilusiones, codicias, ansias: la transformación y conversión de los pazos, con el cultivo y familiarización con las virtudes, expuestos en el lugar adecuado a la presencia de Dios. Este es el primer estadio de la vida espiritual que se llama catártico o catarsis del corazón. El segundo es la lucha askítica (ascética, práctica) que opera en los aspectos “naturales y sobrenaturales” del funcionamiento de las tres fuerzas de la psique: logística, anhelante e irascible (o emocional); o sea su giro en dirección hacia Dios. El tercero es la manera ascética, práctica con la que el hombre llega desde el amor-agapi interesado al amor-agapi desinteresado. La catarsis es para toda la vida, hasta para los que llegaron a la zéosis y también los santos porque no son infalibles. Este carácter terapéutico de la catarsis, lo encontramos en los santos Cánones de la Iglesia que fueron instituidos por los Sínodos Locales y los Ecuménicos.
    Hay clara diferencia entre la catarsis que funciona en distintos sectores de la vida social, y de la catarsis que funciona dentro en el “espacio” de la Iglesia. Según el significado humanocéntrico, catarsis es la expulsión y alejamiento de un miembro de un consejo o gobierno, de un partido político o de una organización. Aunque la mayoría de los españoles la traducen como purificación, no lo voy a utilizar este término, porque parece que la catarsis sea como algo mágico. Además, purificación traducido en griego es agnisis o agnismós no catarsis.
  4. Ψυχή Psique alma, ánima,el término viene desde la antigüedad y se usa igualmente hasta hoy.
    En el Nuevo Testamento y en los santos Padres, se usa a menudo en vez de la palabra anzropos, humano, hombre, (Rom.13,1). A veces en la Sagrada Escritura significa simplemente la vida. (Mt 2,20. Jn 10,11. Rom 16,4). Pero psique se dice sobre todo del elemento espiritual, no material de nuestra existencia (Mt 10,28); Es la base substancial que vivifica el cuerpo. Es un componente de las dos partes de nuestra naturaleza; el otro es el soma, cuerpo. El cuerpo no contiene la psique sino que la psique contiene y conjunta al cuerpo. La prueba está en que cuando la psique sale del cuerpo este se convierte en cadáver y se disuelve. Los hombres tienen psique con esencia y energía, por eso tienen nus, logos (lógica) y espíritu, el cual espíritu, es la increada energía Jaris que vivifica el conjuntado cuerpo; nus y logos están unidos e inseparables de la psique después de la muerte física; los animales tienen psique por energía por eso no tienen nus y logos (lógica). (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Lexis apocalípticas” al blog en español: www.logosortodoxo.com).
  5. Μετάνοια Metaniadel verbo μετά-νοώ, metá=después, con, y noó= concibo, percibo con el nus como energía y con el corazón como esencia.
    Quiere decir giro del nus y metanús, introspección y conversión de la conducta y mentalidad del hombre y sobre todo giro, cambio de actitud de la vida en pecado y en el mal por la vida en Cristo. La metania en la Tradición Ortodoxa no proviene de una percepción psicológica de culpabilidad, sino de la apocálipsis (revelación) de la deformación de la psique y esta apocálipsis se manifiesta por la energía increada de la divina Luz en el corazón psicosomático del hombre. El nuevo Testamento empieza y acaba con la metania (Mt 3,2 Lc 24,47)
    Metania se llama también uno de los Misterios de nuestra Iglesia Ortodoxa, con el cual se facilita la absolución y perdón de los pecados, aceptación, confesión, arrepentimiento, rectificación y terapia, sanación. También se llama así a un gesto reverente que se acostumbra hacer en la veneración Ortodoxa. Hay dos metanias-genuflexiones distintas: una es un simple movimiento de la cabeza hacia abajo y otra grande reverencial, arrodillándose. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: www.logosortodoxo.com).

 

Capítulo 4: Las tentaciones de Jesús Cristo, 1-11. El Señor en Capernaum, 12-17. Llamada de los cuatro primeros discípulos, 18-25.

 

Las tentaciones de Jesús Cristo, 1-11

4,1 Entonces Jesús fue conducido por el Espíritu a subir a una parte alta del desierto para ser tentado como hombre por el diablo y vencerlo totalmente.

2 Y después de haber ayunado continuamente cuarenta días y cuarenta noches, como hombre que era tuvo hambre.

3 Y entonces el diablo, que su trabajo es tentar a os hombres, le dijo: si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes para que comas.

4 Pero Él, respondiendo, dijo: Escrito está en las Santas Escrituras: no sólo de pan vivirá el hombre, sino de todo logos, dicho que sale de la boca de Dios, es decir, cuando Dios quiera y lo diga, el hombre vive también sin comida.

5 Entonces el diablo lo lleva hasta la santa ciudad, Jerusalén, lo puso en pie sobre el alero del templo de Salomón,

6 y le dice: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo, porque está escrito: “Dios mandará a sus ángeles acerca de ti, en sus manos te llevarán y te protegerán para que tu pie jamás tropiece en piedra”; y la multitud concentrada allí en los recintos verán el milagro y creerán.

7 Jesús le dijo: también está escrito: “No no te expondrás en peligro para tentar al Señor tu Dios”.

8 De nuevo el diablo lo lleva esta vez a un monte muy alto y le muestra panorámicamente todos los reinados del mundo, las riquezas, la grandeza y la gloria de ellos,

9 y le dijo: Todo esto te daré es mío si me reconoces como señor tuyo y te postras y me veneras.

10 Pero Jesús enfadado le dice: Apártate de mí, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo venerarás y servirás.

11 Entonces el diablo después de la triple derrota deja a Jesús, y he aquí unos ángeles se acercaron y lo servían como vencedor.

El Señor en Capernaum, 12-17.

12 Cuando oyó que Juan por orden de Herodes había sido encarcelado, se retiró a Galilea,

13 y dejando Nazaret, habitó en Capernaum, ciudad situada a orillas del mar, en los confines de Zabulón y de Neftalí,

14 para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:

15 Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, más allá del Jordán, Galilea llena de naciones.

16 El pueblo asentado en tinieblas religiosas y en la ignorancia y el engaño, vio gran luz espiritual (a Cristo), y a los asentados en región y sombra de muerte, esclavos psíquicamente, por la oscuridad del pecado, una luz increada desde el cielo resplandeció.

17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: μετανοεῖτε metanoite, convertíos, arrepentíos y confesaos, cambiar de modo de vivir, porque la realeza increada de los cielos se ha acercado; ha llegado la vida santa y espiritual de la redención, bienaventuranza y felicidad; (μετανοεῖτε metanoite, el verbo aquí en tiempo continuo, metania ininterrumpida)

Llamada de los cuatro primeros discípulos, 18-25.

18 Andando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos: Simón, más tarde llamado Pedro por el mismo Cristo, y su hermano Andrés, que echaban la red en el mar, porque eran pescadores

19 Les dice: Venid conmigo y os haré capaces de pescar y atraer hombres en el reinado de la realeza increada de los cielos por vuestra red del kerigma.

20 Y ellos, dejando al instante las redes, lo siguieron.

21 Y pasando de allí adelante, vio a otros dos hermanos: Jacobo, el de Zebedeo, y Juan su hermano, que remendaban sus redes en la barca con su padre Zebedeo; y los llamó.

22 Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, lo siguieron.

23 Y recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando la alegre noticia, el evangelio del reinado de la realeza increada, y sanando toda enfermedad física, psíquica y espiritual y toda dolencia del pueblo.

24 Y su fama se difundió por toda Siria, y le trajeron a todos los que padecían males, afligidos por diversas enfermedades incurables y tormentos, psíquicas, físicas y espirituales, endemoniados, lunáticos, y paralíticos; y él los sanó todos.

25 Y grandes multitudes lo siguieron desde Galilea y desde Decápolis, las diez ciudades helénicas-griegas, y desde Jerusalén y Judea, y desde más allá del Jordán.

 

Capítulo 5: La homilía del Señor en la montaña, las bienaventuranzas, 1-12. Los discípulos son la sal y la luz, 13-16. Cristo, la ley y los profetas, 17-20. Quinto y sexto mandamiento, 21-30. Sobre el divorcio, 31-32. Segundo mandamiento, 33-37. Amor a los enemigos, 38-48.

 

La homilía del Señor en la montaña, las bienaventuranzas, 1-12.

5,1 Viendo la multitud subió a la montaña, se sentó y se le acercaron sus discípulos,

2 y abriendo él su boca les enseñaba, diciendo:

3 Bienaventurados y felices serán los pobres del espíritu porque de ellos es y será el reinado de la realeza increada de los cielos; (bienaventurados y felices son y serán aquellos que están pobres de males y pecados en el espíritu de su corazón de la psique e humildemente sienten su pobreza espiritual y su dependencia integra con fe y humildad a Dios, porque de ellos es y será la realeza increada de los cielos.)

4 Bienaventurados y felices los que están en luto, afligidos por sus pecados y del mal que domina al mundo, porque ellos serán consolados por Dios.

5 Bienaventurados y felices los apacibles porque ellos heredarán la tierra; (Bienaventurados y felices los que dominan su ira, porque ellos recibirán como herencia de Dios la nueva tierra prometida, la Jerusalén de arriba, o la Jaris-Gracia increada y desde esta vida disfrutarán los bienes de la herencia de la realeza increada celeste).

6 Bienaventurados y felices los hambrientos y sedientos de justicia y virtud, porque ellos serán saciados. (Dichosos los que anhelan, como hambrientos y sedientos, la justicia y la virtud, porque en ellos serán satisfechos plenamente sus deseos);

7 Bienaventurados y felices los misericordiosos y caritativos, más los que se compadecen con las desgracias del prójimo, porque ellos alcanzarán la misericordia increada de Dios;

8 Bienaventurados los sanados, puros y limpios del corazón, o los que han hecho la catarsis, la purgación, sanación y limpieza de su corazón de cada mancha del pecado, porque ellos contemplarán y verán la doxa-gloria luz increada de Dios;

9 Bienaventurados y felices los pacificadores o los que hacen obra de paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios; (Dichosos los que a su interior por su santificación tienen la paz y la transmiten también a los demás, pacificándolos entre sí y con Dios, porque ellos serán reconocidos y proclamados en el mundo terrenal y celeste hijos de Dios)

10 Bienaventurados y felices seréis los perseguidos por ser justos, virtuosos y perfectos cristianos, porque de ellos es y será la realeza increada de los cielos.

11 Bienaventurados y felices seréis los que os habéis convertido en mis discípulos y os injurien, os persigan y digan contra vosotros todo tipo de calumnias y mentiras por causa mía.

12 Alegraos y deleitaos porque vuestra recompensa en los cielos será grande e incalculable. Porque también persiguieron a los profetas que ha mandado Dios antes que vosotros han sido perseguidos y son bienaventurados y felices.

Los discípulos son la sal y la luz, 13-16.

13 Vosotros sois la sal de la tierra, porque con vuestro ejemplo y enseñanza tenéis la capacidad de dar sabor a la vida de los hombres y prevenirlos de la basura ética. Pero si la sal pierde su cualidad de salar, se desvirtúa, ¿con qué será salada, para volver a retomar su esencia y fuerza de salar? Ya no tiene valor, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.

14 Vosotros con vuestro ejemplo y los logos del Evangelio sois la luz (espiritual) del mundo. Igual que una ciudad construida sobre un monte no puede ser escondida, así también vuestra vida será percibida en los hombres.

15 Tampoco encienden una lámpara y la ponen debajo del almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa.

16 Así la luz que habéis recibido de mi y ahora es vuestra luz, alumbre y brille delante de los hombres, de forma que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos, por tener este tipo de hijos virtuosos.

Cristo, la ley y los profetas, 17-20.

17 No penséis que vine a abrogar la ley de Moisés o la enseñanza de los profetas; no vine a abrogarla, sino a aplicarla, cumplirla, y completarla en una ley perfecta.

18 Porque de cierto os digo: Hasta que pase el cielo y la tierra, de ningún modo pasará una iota (ι, i letra del alfabeto griego), ni una coma, ni una tilde de la letra de la ley, hasta que todo esto se haya cumplido en mi vida y obra.

19 Por tanto, aquel que suprima uno solo de estos mandamientos-logos que parecen pequeños e insignificantes, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reinado de la realeza increada de los cielos; pero aquel que practique y aplique todos los mandamientos-logos y enseñe también a los hombres, éste será proclamado grande en el reinado de la realeza increada de los cielos.

20 Porque os digo que si vuestra justicia no supera la virtud típica y  superficial de los fariseos y de los Γραμματεῖς Gramatís, maestros, (escribas, teólogos intelectuales sin práctica, solo teoría), de ningún modo entraréis en el reinado de la realeza increada de los cielos.

Quinto y sexto mandamiento, 21-30.

21 Oísteis que fue dicho por Dios a los antiguos: No matarás; y el que mate, será llevado a juicio.

22 Pero yo os digo que el que se irrite y se enfade injustamente y se enfurezca sin causa espiritual justificada contra su hermano, tiene la misma culpa, igual que el que está juzgado por asesinato; y el que insulta y diga a su hermano con desprecio: ¡necio o idiota!, es culpable de crimen mayor de los que juzga el Sanedrín, (tribunal superior religioso de los hebreos); y el que diga con odio a su hermano: ¡loco, nimio!, es culpable y digno para ser castigado al fuego increado de la gehena/infierno.

23 Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, a causa de tu comportamiento indigno e injusto,

24 deja allí tu ofrenda ante el altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y luego regresa y presenta tu ofrenda a Dios.

25 Ponte de acuerdo y reconcíliate con tu adversario pronto, mientras estás con él en el camino que conduce al juzgado, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez como culpable al alguacil, y seas echado en la cárcel.

26 De cierto, de verdad te digo que de ninguna manera saldrás de allí hasta que pagues el último céntimo.

27 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No adulterarás;

28 pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya con esta mirada apasionada ha cometido el pecado del adulterio en su sucio corazón.

29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer en escándalo y pecar, sácalo y échalo de ti; porque más te conviene que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado en la gehena/infierno. (Es decir, si una persona apreciada y valiosa, como tu ojo derecho, te pone en peligro de pecar, sepárate definitivamente y corta toda relación con ella, porque te conviene que seas privado de esta persona, en vez de ser echado con ella al fuego inextinguible e increado del infierno).

30 Y si una persona útil para ti, como tu mano derecha, te pone en peligro de caer en pecado, córtala y échala de ti, corta toda relación con esta persona; porque más te conviene que se pierda uno de tus miembros, o sea, privarte de la relación con tu amigo, y no que todo tu cuerpo se eche en aquel fuego increado del infierno junto con tu amigo.

Sobre el divorcio, 31-32.

31 también se dijo: el que se separe de su mujer, que le conceda la carta de divorcio.

32 Pero yo os digo que todo el que se separe de su mujer, salvo por causa de fornicación, la expone a cometer adulterio, (porque ya es adulterio cuando ella se casa de nuevo, viviendo su primer marido) y el que se case con una separada, comete adulterio.

Segundo mandamiento, 33-37.

33 También sabéis que se dijo a los antiguos: No transgredirás tu juramento o no jurarás en falso, sino que cumplirás al Señor tus juramentos y promesas.

34 Pero yo os digo: No juréis de ninguna manera, ni por el cielo, porque es el trono del Dios pantocrátor-omnipotente,

35 ni por la tierra, porque es como estrado de sus pies, ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey (ya que allí está construido su templo);

36 no jures ni por tu cabeza que es creación de Dios, pues no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello, es decir, no jures a nada ya que todo lo llena la parusía-presencia de Dios.

37 Pero vuestro logos al hablar sea: Sí, sí. No, no. Porque lo que es más de esto procede del astuto maligno, del padre de la mentira.

Amor a los enemigos, 38-48.

38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente; es decir, devolver el mal por igual y mismo mal que os han hecho.

39 pero yo os digo: No resistáis al astuto malvado; más bien, al que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. (Yo os digo que no os sobrecoja la ira y enemistad y no resistáis al hombre astuto malo y vil devolviendo mal por mal, sino que cuando uno te golpea la parte derecha de tu mejilla, vuelve con serenidad y condescendencia la otra parte de tu cara, dispuesto a recibir segundo golpe).

40 Al que quiera conducirte a juicio y quitarte la camisa, déjale también el manto o la chaqueta.

41 y al que te obligue a andar una milla, ve con él dos; es decir, que seas condescendiente para evitar los conflictos y los follones.

42 al que te pida caridad y limosna, dale con agapi-amor incondicional verdadera; y al que quiera tomar de ti prestado sin intereses, no le desprecies ni le vuelvas la espalda.

43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo;

44 pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os, os insulten, os calumnien y persiguen injustamente;

45 para que seáis así hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos.

46 Porque si amáis solo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis y qué recompensa esperáis de Dios? ¿Acaso no hacen también lo mismo los publicanos, los recopiladores de impuestos?

47 Y si sólo saludáis a vuestros hermanos (los judíos), ¿qué hacéis de más que los otros? ¿Acaso no hacen también así los publicanos, los recopiladores de impuestos y los gentiles paganos?

48 Luchad pues, para ser perfectos en agapi-amor incondicional, desinteresado hacia todos, como vuestro Padre celestial es perfecto.

 

Capítulo 6: La caridad o limosna, 1-4. La oración, 5-15. El ayuno, 16-18. Las riquezas y tesoros terrenales, 19-24. Las preocupaciones y angustias de la vida, 25-34.

 

La caridad o limosna, 1-4.

6,1 Tened cuidado de dar vuestra caridad, limosna delante de los hombres para ser vistos, admirados y elogiados por ellos, de esta manera, no tenéis mérito, ni recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

2 Cuando pues des limosna, no la proclames con toques de trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. De cierto os digo que ya están recibiendo y disfrutando toda su recompensa de los otros.

3 Pero tú, cuando des limosna, caridad hazla en secreto y anónimamente, que no sepa tu izquierda qué hace tu derecha,.

4 para que así tu limosna permanezca en secreto, y tu Padre que ve tus obras secretas te recompensará delante de todo el mundo.

La oración, 5-15.

5 Cuando estéis orando, no seáis como los hipócritas, que aman orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para exhibirse ante los hombres. De cierto os digo que ya están recibiendo toda su recompensa por los hombres.

6 Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento interior en tu corazón, cierra con llave tu puerta y ora a tu Padre que está en secreto e invisible, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

7 Y orando, no os convirtáis en charlatanes sin tener contacto consciente con lo que decís, como los gentiles que piensan que de forma mágica serán oídos por su palabrería.

8 No seáis pues semejantes a ellos, porque vuestro Padre conoce de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis.

9 Vosotros pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos (presente en todas partes), santificado (y glorificado) sea tu nombre, (y glorificado sea por todos los seres lógicos del cielo y de la tierra).

10 Venga tu realeza increada (o tu energía jaris-gracia increada del Espíritu Santo en los corazones de todos los hombres). Hágase tu voluntad, tal como en el cielo por los ángeles y los santos, también se realice en la tierra, por los hombres.

11 El pan el sobre-esencial dánoslo hoy, el necesario para nuestro mantenimiento y el pan espiritual, la divina jaris-gracia increada.

12 y perdónanos nuestras deudas, es decir, nuestros pecados pesados y ofensas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores, o sea, a los que nos han perjudicado y ofendido.

13 Y no nos metas en prueba por la tentación, mas líbranos del astuto maligno, es decir, del diablo. Porque tuya es la realeza increada, la dinamis (potencia y energía increada) y la doxa-gloria (luz increada) por los siglos de los siglos, amén.

14 Porque si perdonáis a los hombres sus pecados, deudas y ofensas, también vuestro Padre celestial perdonará los vuestros,

15 pero si no perdonáis a los hombres sus pecados, ofensas y faltas, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas, faltas y pecados.

El ayuno, 16-18.

16 Cuando estéis ayunando, no seáis tristes como los hipócritas, que desfiguran sus rostros, para demostrar a los hombres que están ayunando. De cierto os digo, ya están recibiendo toda su recompensa, es decir, los elogios de los hombres.

17 Pero cuando tú ayunes, úngete la cabeza y lávate la cara, como de costumbre

18 para que no parezca a los hombres que ayunas, sino a tu Padre celeste que es omnipresente y está en las partes más secretas, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Las riquezas y tesoros terrenales, 19-24.

19 No acumuléis riquezas y tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde los ladrones irrumpen en las paredes, rompen las cajas fuertes y roban,

20 sino acumulaos riquezas y tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde los ladrones no irrumpen en las paredes y no roban,

21 porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón, en el cielo está vuestro tesoro, en el cielo también vuestro corazón.

22 La lámpara del cuerpo es el ojo, es decir, la lámpara que ilumina vuestra psique es vuestro nus-espíritu lógico humano que os ha dado Dios. Así que, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz, es decir, así será iluminada vuestra psique, si vuestro corazón (como esencia) y vuestro nus-espíritu (como energía), no están ciegos por el apego en los tesoros y riquezas terrenales.

23 Pero si tu ojo, es maligno, todo tu cuerpo estará sumido en tinieblas, y si la luz que hay en ti es oscuridad, ¿cuánto más no lo serán las tinieblas mismas? Es decir, si la luz del nus (ojo) y la conciencia que te ha dado el Dios están en la oscuridad a causa de tu apego a los bienes materiales, ¿entonces cuánto más densa lo será la oscuridad espiritual y ética?

24 Ninguno puede trabajar y servir a la vez a dos señores, porque aborrecerá al uno y amará al otro, o se apegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a dios Mamón dinero o a la riqueza terrenal y material; amaréis a Dios y menospreciaréis a los tesoros terrenales o os apegaréis y esclavizareis en estos menospreciando también a Dios.

Las preocupaciones y angustias de la vida, 25-34.

25 Por tanto os digo: No os angustiéis, os estreséis y os preocupéis por vuestra vida, qué habéis de comer y beber, ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? ¿El Dios que os ha dado lo más valioso no os dará también lo inferior?

26 Mirad las aves del cielo, que no siembran ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

27 Y ¿quién de vosotros puede, aun preocupándose, estresándose y angustiándose, añadir a su estatura un solo codo?

28 También en cuanto al vestido, ¿por qué os preocupéis, os estreséis y os angustiéis? Observad atentamente los lirios y las flores del campo, cómo crecen, no trabajan con fatiga, ni se cansan, ni tampoco hilan,

29 pero os digo que ni Salomón en todo su esplendor se vistió como uno de ellos.

30 Y si la hierba del campo, que hoy existe y mañana es echada al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, oh hombres de poca fe?

31 No os preocupéis, os estreséis y os angustiéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué seremos vestidos?

32 Porque los gentiles o idólatras, que no conocen los bienes eternos y la providencia cariñosa de Dios, buscan con afán todas esas cosas. Pero vosotros nos os preocupéis y os angustiéis para estas cosas porque vuestro Padre celestial y bondadoso sabe que tenéis necesidad de todas ellas y os las dará.

33 Buscad, pues, primeramente el reinado de la realeza increada y la justicia/virtud que Él quiere de vosotros, y todos estos bienes terrenales os serán añadidos junto con los incalculables bienes de la realeza increada de los cielos.

34 Y no os afanéis, angustiéis y preocupéis por el mañana, porque el mañana se preocupa de sí mismo. Basta a cada día con sus propias ocupaciones y problemas.

 

Capítulo 7: Juzgar y condenar 1-6. Pedid y se os dará, 7-14. Los falsos profetas, 15-23. Los cimientos de la casa, 24-29.

 

Juzgar y condenar 1-6.

7,1 No juzguéis maliciosamente condenando a vuestro prójimo, para que no seáis vosotros también juzgados y condenados por Dios;

2 porque con el juicio duro con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, por Dios os será medido y juzgado vuestro comportamiento y vida.

3 ¿Cómo ves la paja que está en el ojo de tu hermano, teniendo tú una viga que está en tu ojo? ¿Por qué ves y juzgas el pequeño error del hermano y no eres consciente o no asumes ni ves tus propios errores grandes y graves?

4 O, ¿cómo dirás a tu hermano: Deja que saque la paja de tu ojo, y he aquí la viga en tu propio ojo? O ¿cómo yo supuestamente bueno voy a rectificar el error o falta del hermano, mientras yo estoy metido en grandes y graves pecados y errores?

5 ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

6 No deis lo santo de la fe a los perros ni echéis vuestras perlas (de la verdad cristiana) a los cerdos, no sea que las pisoteen con sus patas y se vuelvan y os despedacen.

Pero tened cuidado a quiénes ofrecéis servicios con la agapi-amor fraternal y os interesáis para la rectificación de ellos; porque existen algunos hombres que son sinvergüenzas, descarados y sucios en sus vidas como los perros y los cerdos. ¡Por tanto no deis lo santo de la fe a los perros, ni pongáis las perlas preciosas de la fe cristiana delante de los cerdos, porque hay el peligro que con sus pies pisoteen las perlas dentro en la cloaca y se vuelvan contra vosotros para  perjudicaros y destruiros de alguna manera!

Pedir y se os dará, 7-14.

7 Pedid de Dios bienes espirituales y de las materiales las necesarias y se os dará, buscad y encontraréis el bien que queréis, llamad a la puerta de la divina agapi-amor incondicional y se os abrirá.

8 Porque todo el que pide con fe a Dios recibe, y el que busca encuentra, y el que llama a la puerta de Dios, se le abre.

9 O ¿qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide un pan, le dará una piedra?

10 O si le pide un pescado, ¿le dará acaso una serpiente?

11 Pues si vosotros, siendo astutos malos y corruptos por el pecado, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre celestial dará cosas buenas a los que le piden!

12 Así que, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, así también hacedles vosotros, porque ésta es la ley y los profetas, es decir, amarse y comportarse con los otros tal y como queréis que os amen y se comporten los otros hacia vosotros.

13 (Aunque difícil es la aplicación de esta ley de oro de la agapi,) sin embargo vosotros luchad y entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espaciosa la vía que conduce a la perdición y al desastre y muchos son los que entran por ella con facilidad.

14 ¡Cuán estrecha es la puerta y lleno de dificultades el camino que conduce a la vida eterna y por eso se requiere práctica espiritual y lucha contra el pecado para seguir el camino! Pocos son los que encuentran el camino y siguen hasta el final.

Los falsos profetas, 15-23.

15  Tened cuidado de los falsos profetas y maestros, que vienen a vosotros con el vestido exterior de paz y serenidad de oveja, pero por dentro son salvajes y lobos rapaces.

16 Por sus frutos los reconoceréis bien. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

17 Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos.

18 No puede un árbol bueno dar frutos malos, ni un árbol malo dar frutos buenos. Es decir, el hombre bueno y virtuoso siempre presentará praxis buenas, en cambio el hombre astuto malo e hipócrita, mientras permanece en su astucia maligna, hará praxis y obras malas)

19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado al fuego.

20 Así que, por sus frutos los reconoceréis fácilmente.

21 No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reinado de la realeza increada de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre celeste.

22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y por la fuerza de tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

23 Entonces yo delante de todos les diré: Nunca os reconocí como míos. ¡Apartaos de mí, hacedores de maldad, habéis utilizado los carismas que os he dado para vuestro propio beneficio y exhibición!

Los cimientos de la casa, 24-29

24 Cualquiera pues que oye estos logos míos y los practica y aplica en su vida, será comparado a un varón prudente y sensato, que edificó su casa sobre la roca, el cimiento firme e inquebrantable de mi enseñanza)

25 y cayó la lluvia, y vinieron los torrentes, y soplaron los vientos y golpearon contra aquella casa, pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca verdadera y la fe viva.

26 Pero cualquiera que oye estos logos míos y no los aplica, será comparado a un varón insensato que edificó su casa sobre la arena,

27 y cayó la lluvia, y vinieron los torrentes, y soplaron los vientos, e irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue total su ruina.

28 Y sucedió que cuando Jesús terminó estos logos, las multitudes quedaron asombradas de su enseñanza,

29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los γραμματεῖς gramatís escribas de ellos, (maestros o teólogos de academia sin práctica, sólo teoría, que falseaban y mezclaban la enseñanza divina con invenciones tontas de la tradición de los presbíteros).    

 

Capítulo 8: Terapia del leproso, del hijo del criado del centurión, de la suegra de Pedro y otros, 1-17. Enseñanza para el prójimo y condiciones para seguirle, 18-22. La tempestad calmada, 23-27. Terapia a dos endemoniados, 28-34.

 

Terapia del leproso, del hijo del criado del centurión, de la suegra de Pedro y otros.

8,1 Cuando descendió del monte, lo siguieron grandes multitudes.

2 Y he aquí un leproso, se acercó con devoción, y se postraba ante Él diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme y sanarme de esta lepra, enfermedad incurable y atormentadora.

3 Y extendiendo la mano lo tocó diciendo: Quiero, sé limpio. Y al instante fue limpiada su lepra y se sanó totalmente.

4 Entonces Jesús le dice: Mira, no lo digas a nadie, solamente ve y muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para que tomes el permiso y la certificación por el sacerdote de que ya estás totalmente curado y ya puedes relacionarte con los demás hombres.

5 Cuando Él entró en Capernaum, se le acercó con respeto un centurión, rogándole y diciendo:

6 Señor, mi criado yace en casa paralítico, atrozmente atormentado por terribles dolores.

7 Le dice: Yo iré y lo sanaré.

8 Pero el centurión, respondiendo, dijo: Señor, no soy digno de que Tú el omnipotente entres bajo mi techo, pero sólo con un logos tuyo, mi siervo será sanado inmediatamente,

9 porque yo, siendo hombre sujeto al mando, tengo bajo mis órdenes soldados, y digo a éste: Ve, y va; y a otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

10 Al oír estas palabras llenas de fe, Jesús se maravilló y dijo a los que lo seguían: De verdad os digo, que en nadie de Israel he encontrado una fe tan grande como esta.

11Y de verdad os digo que muchos vendrán del oriente y del occidente y se sentarán a la mesa de la cena espiritual con Abraham, Isaac y Jacob en el reinado de la realeza increada de los cielos,

12 pero los herederos del reinado de la realeza increada de los cielos, es decir, los descendientes de los patriarcas que tienen las promesas de Dios, serán expulsados y echados a las tinieblas exteriores o del más allá. Allí será el llanto y el crujido de los dientes.

13 Entonces dijo Jesús al centurión: Ve, que se te haga como has creído, es decir, que puedo con un logos sanar a tu siervo gracias a ti. Y el siervo inmediatamente quedó sano en aquella hora.

14 Y llegando Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de éste acostada en cama y con fiebre,

15 y tocando su mano, inmediatamente la fiebre la dejó; y fue levantada, y lo servía

16 Al atardecer le trajeron muchos endemoniados, y con su logos echó los demonios y psicoterapió, sanó a todos los enfermos y a los que estaban mal psíquicamente, (psicoterapia verdadera).

17 para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías, que dice: Él tomó y cargó con nuestras dolencias y enfermedades físicas, psíquicas y espirituales o demoníacas y con su sacrificio nos ha redimido y liberado de nuestra culpabilidad y condena.

Enseñanza para el prójimo y condiciones para seguirle 18-22

18 Viendo Jesús una muchedumbre a su alrededor, mandó pasar a la otra orilla opuesta del lago de Genisaret

19 Y cierto maestro de la ley-gramatís (teólogo intelectual sin práctica, sólo teoría) se acercó y le dijo: Maestro, te seguiré a dondequiera que vayas.

20 Jesús le dice: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza, por tanto, cada uno que quiere seguirme será sometido en fatigas y privaciones.

21 Y otro de los discípulos le dijo: Señor, permíteme primero ir y enterrar a mi padre y después te seguiré.

22 Jesús, para protegerle de los follones por la herencia que desgraciadamente siguen después de la muerte del padre, le dice: Sígueme, deja a los muertos los parientes espiritualmente muertos enterrar a sus físicamente muertos.

La tempestad calmada 23-27

23 Y entrando en la barca, sus discípulos lo siguieron.

24 Y de pronto se levantó en el mar un gran terremoto y agitación, tanto que la barca era cubierta por las olas; pero Él dormía.

25 Y acercándose, lo despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos!

26 Les dice: ¡Hombres de poca fe!, ¿por qué estáis temerosos y cobardes? Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.

27 Y los hombres se asombraron y se maravillaron, diciendo: ¿Quién y qué clase de hombre es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?

Terapia a dos endemoniados 28-34

28 Al llegar a la otra orilla, a la región de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, furiosos y agresivos en extremo; tanto que nadie podía pasar por aquel camino.

29 Y de súbito gritaron, diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús Hijo de Dios? ¿Viniste aquí antes de tiempo del juicio definido para castigarnos y atormentarnos?

30 Y, lejos de ellos, estaba paciendo una piara de muchos cerdos;

31 y los demonios le rogaban, diciendo: Si nos expulsas de estos dos hombres, danos permiso ir a la piara de los cerdos.

32 Y les dijo: Id. Y ellos salieron de los hombres y se fueron a los cerdos, y he aquí toda la piara de cerdos se precipitó por el despeñadero al mar, y perecieron en las aguas. (El Señor permitió esto, para ser castigados los dueños de la piara, porque a pesar que la ley prohibía comer cerdo, ellos criaban cerdos).

33 Y los que los apacentaban huyeron, y al llegar a la ciudad contaron todas las cosas que sucedieron y en concreto la terapia de los endemoniados.

34 Y todo el pueblo salió entonces al encuentro de Jesús, y al verlo, le rogaron que se alejara de sus contornos, y esto porque tuvieron miedo no vaya ser que pos sus transgresiones sufran otro castigo.

 

Capítulo 9: Terapia del paralítico, 1-8. Llamada de Mateo, 9-17. La resurrección de la hija de Jairo, la terapia de la mujer con hemorragias y otras terapias, 18-38

 

Terapia del paralítico, 1-8.

9,1 Y Jesús entrando en una barca, pasó a la otra orilla del lago y fue a su propia ciudad, o sea, en Capernaum.

2 Y he aquí le trajeron un paralítico, acostado en una cama, y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo, no tengas miedo a que tus pecados te impedirán la terapia, porque por tu fe ya tus pecados son perdonados.

3 Pero algunos de los gramatís escribas presentes pensaron dentro de sí: Éste blasfema, es decir, que es impío porque se apropia del poder de Dios de perdonar pecados.

4 Y Jesús como omnisciente viendo sus pensamientos malignos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?

5 Porque, ¿qué es más fácil, decir: tus pecados son perdonados, o decir: levántate y anda? (Lo primero al ser interior, uno no lo ve y no puede verificarlo. Lo segundo como exterior y visible, uno no puede negarlo por muy incrédulo que sea).

6 Pues para que sepáis bien que el Hijo del Hombre tiene en la tierra autoridad de perdonar pecados y dar terapia, -dice entonces al paralítico: ¡Levántate sano, toma tu cama y vete a tu casa!

7 Y él inmediatamente siendo levantado y sanado totalmente, se fue a su casa.

8 Al ver esto, las multitudes tuvieron temor y glorificaron a Dios, porque había dado tal autoridad a Jesús, que le consideraban como uno de los hombres, es decir, tener poder de perdonar los pecados, psicoterapiar y sanar a los hombres de enfermedades físicas, psíquicas y demoníacas o espirituales.

Llamada de Mateo, 9-17

9 Pasando de allí, Jesús vio a un hombre sentado en su despacho de los tributos de aduana, llamado Mateo, y le dice: Sígueme. Y Mateo levantándose, lo siguió inmediatamente.

10Y aconteció que estando Él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores llegaron y se sentaron a la mesa con Jesús y sus discípulos.

11 Y viendo esto, los fariseos decían a sus discípulos: ¿Por qué vuestro maestro come junto con los publicanos y con los pecadores?

12 Pero cuando Jesús lo oyó, dijo: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos.

13 ¡Id a los intérpretes de las Escrituras y aprended qué significa: Misericordia quiero y no sacrificio!, porque no vine a llamar a justos sino a pecadores para conducirlos en metania y sotiría psicoterapia, sanación, redención y salvación.

14 Llegaron a Él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?

15 Jesús les dijo: ¿Acaso es posible y debido que los amigos del novio y los invitados a la boda tener luto y estar en ayuno mientras que el novio (de la Iglesia) está con ellos? Pero vendrán días cuando les sea quitado el novio, y entonces ayunarán.

16  Nadie pone un parche de paño nuevo sobre un vestido viejo, pues el parche tira del vestido viejo, y se hace una rotura peor.

17 Ni echan un vino nuevo en odres viejos; de otra manera, los odres se revientan y el vino se derrama, y se echan a perder los odres; sino que echan un vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan juntamente; (Mi nueva enseñanza no la pondré en tipos viejos y en hombres con tipos, modelos viejos como son los Fariseos, sino que la transmito en nuevos hombres, como son mis discípulos y la pongo en nuevos marcos y tipos/modelos).

La resurrección de la hija de Jairo, terapia de la mujer con hemorragias y otras terapias, 18-38

18 Mientras Jesús les hablaba estas cosas, de pronto llegó un jefe de la sinagoga y se postró ante Él, diciendo: Mi hija acaba de morir, pero ven, pon tu mano sobre ella, y vivirá.

19 Y levantándose Jesús lo siguió, juntamente con sus discípulos.

20 Y he aquí una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, se acercó por detrás y le tocó el borde de su manto.

21 Porque decía dentro de sí: Si sólo toco su manto, seré sanada de mi enfermedad.

22  Jesús entonces volviéndose, la miró y le dijo: ¡Ten ánimo, hija, tu fe te ha salvado! Y realmente la mujer fue curada totalmente desde aquella hora.

23 Cuando llegó a la casa del jefe de la sinagoga, viendo a los flautistas tocando canciones de luto y el alboroto de la gente, les dijo:

24 Retiraos, porque la muchacha no ha muerto, sino que duerme. Pero ellos se burlaban de Él,

25 Mas cuando la muchedumbre fue echada fuera, entró y tomó a la muchacha muerta de la mano, y ésta resucitó inmediatamente.

26 Y se difundió la fama sobre la resurrección de la muchacha muerta por toda aquella tierra.

27 Y pasando Jesús de allí, lo siguieron dos ciegos diciendo a gritos: ¡Hijo de David ἐλέησον eléison nos ten misericordia/compasión de nosotros, y danos la luz de nuestros ojos!

28 Y llegando a la casa, acudieron a Él los ciegos y Jesús les dice: ¿Creéis que realmente puedo hacer esto que pedís? Le respondieron: Sí, Señor.

29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho.

30 Y se les abrieron los ojos, y Jesús con tono severo los avisó: Mirad que nadie lo sepa.

31 Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama en toda aquella tierra.

32 Al salir ellos, he aquí le trajeron un mudo endemoniado.

33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló, y la multitud, asombrada, exclamó: ¡Nunca se vio en el pueblo de Israel tantos grandes milagros!

34 Pero los malvados fariseos decían: Éste echa fuera los demonios por la fuerza del jefe de los demonios.

35 Jesús recorría todas las ciudades y las aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando el evangelio de la realeza increada, y sanando toda enfermedad y toda dolencia.

36 Y viendo las multitudes, sintió ternura y dolor por ellas, porque estaban perdidas espiritualmente como ovejas que no tienen pastor.

37 Entonces dijo a sus discípulos: La mies es mucha, pero los obreros pocos, es decir, muchos son lo que tienen necesidad de recibir y aceptar los logos de la sotiría sanación, redención y salvación, pero los obreros espirituales son pocos.

38 Rogad pues al Señor de la mies, para que envíe obreros a su mies.

 

Capítulo 10: La misión de los doce. 1-8. Simples y pobres, 9-15. Imperturbables por las persecuciones, 16-33. Inevitables objeciones y perturbaciones a causa del Evangelio, 34-42.

 

La misión de los doce. 1-8.

10,1 Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad y poder sobre los espíritus inmundos y sucios para que los echaran fuera y sanaran toda enfermedad física, psíquica y demoníaca o espiritual y toda dolencia

2 Los nombres de los doce apóstoles son éstos: el primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, y Jacobo, el de Zebedeo, y Juan su hermano;

3 Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano, Jacobo, el de Alfeo, y Tadeo;

4 Simón el cananita, y Judas Iscariote, el que lo entregó.

5 A estos doce envió Jesús a predicar el evangelio, diciendo: No vayáis a las naciones paganas ni entréis en la ciudad de los Samaritanos,

6 sino id más bien a las ovejas perdidas espiritualmente de la casa de Israel.

7 Y allá donde vayáis, pues, proclamad diciendo: El reinado de la realeza increada de los cielos se ha acercado. Es decir, ha llegado el tiempo que se establecerá la Iglesia creada en la tierra unida con la Iglesia increada del cielo.

8 Sanad y psicoterapiad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad fuera demonios (psicoterapia verdadera); gratis lo habéis recibido, gratis dadlo, tened cuidado no comercialicéis con los carismas.

Simples y pobres, 9-15.

9 No aceptéis ni guardéis en vuestros cintos monedas de oro ni de plata ni de cobre,

10 ni llevéis alforja para el camino para poner vuestros alimentos, ni dos túnicas, ni sandalias ni bastón; porque digno es el obrero de su alimento, es decir, vosotros sois obreros espirituales, por lo que los hombres os darán lo que os haga falta, ya que para ellos trabajáis.

11 En cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos quién es digno de acogeros, y alojaos allí hasta que salgáis.

12Y al entrar en esta casa, saludad a todos y bendecidla, diciendo: “la paz de Dios que venga en esta casa.

13 Si en verdad la casa es digna de recibir la paz, repose vuestra paz sobre ella, pero si no es digna, vuélvase vuestra paz a vosotros.

14 Y si el que no os recibe y no quiere oír vuestros logos, al salir de aquella casa o ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies, para indicar que ya no tenéis ninguna relación con ellos.

15 De cierto os digo que en el gran día del juicio, habrá más tolerancia para la tierra de Sodoma y de Gomorra que para aquella ciudad que ha negado a recibiros.

Imperturbables por las persecuciones, 16-33.

16 He aquí, yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed pues prudentes como serpientes que en momento de peligro protegen más la cabeza, y sencillos e íntegros como palomas.

17 Tened cuidado de los hombres, porque os arrastrarán y os entregarán a los sanedrines-tribunales de los hebreos y en sus sinagogas os azotarán delante de la gente.

18 Seréis llevados y arrastrados violentamente a los gobernadores y reyes por causa del amor y fe en mí, pero allí no tengáis miedo, vosotros daréis el buen testimonio en ellos y en general a las naciones paganas.

19 Y cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué habéis de hablar, porque en esa hora os será dado lo que habéis de hablar,

20 pues no sois vosotros quienes habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre celestial el que habla a través de vosotros.

21 El hermano infiel entregará a muerte al hermano fiel, y el padre infiel al hijo fiel, y los hijos infieles se rebelarán contra los padres fieles, y los matarán.

22 Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre, pero el que haya perseverado hasta el fin, éste será salvo y se hará digno del reinado de la realeza increada de los cielos.

23 Y cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo: No terminaréis de recorrer las ciudades de Israel, hasta que venga en vuestro encuentro el Hijo del Hombre.

24 Tened en cuenta que un discípulo no está por encima del maestro, ni un criado por encima de su señor.

25 Basta al discípulo que llegue a ser y padecer como su maestro, y al criado como su señor. Si a mí, el amo y maestro de la casa, me llamaron Beelzebul, ¡cuánto más a los familiares de su casa que sois vosotros!

26 Así que, a los que os calumnian y os persiguen no los temáis, porque nada hay encubierto que no haya de ser manifestado, ni oculto, que no haya de saberse, es decir, vuestra inocencia brillará y la verdad del Evangelio que hoy está oculta y desconocida, se hará conocida.

27 Lo que ahora os digo particularmente a solas, predicadlo en la luz, y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados hacia todos.

28 No temáis a los que matan el cuerpo pero la psique-alma no pueden matarla, temed más bien al que puede la psique-alma y al cuerpo destruir y condenar en la perdición del gehena/infierno.

29¿Acaso no se venden dos pajarillos por un asario (ocho céntimos)? Sin embargo, ni uno de ellos cae muerto a tierra sin que lo permita vuestro Padre.

30y en cuanto a vosotros, aun los cabellos de la cabeza, todos están contados; es decir, ya que vuestro Padre proviene incluso para los pájaros, ¿cómo no va a provenir para vosotros?, él estará observando hasta el más mínimo detalle de vuestras vidas.

31Así que, no temáis, más valéis vosotros que muchos pajarillos.

32 Cualquiera, pues, que con fe y valor me confiese delante de los hombres como su salvador y Dios, yo también lo confesaré como mío delante de mi Padre celestial;

33 pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre celestial.

Inevitables objeciones y perturbaciones a causa del Evangelio, 34-42

34 No penséis que vine a traer paz a la tierra, tal y como la imaginan los israelitas, los cuales esperan al Mesías como un rey terrenal, mundano. No vine a traer paz, sino espada y división.

35 Porque he venido a dividir el hijo infiel contra su padre fiel, y a la hija infiel contra su madre fiel, y a la nuera contra su suegra,

36 y se harán enemigos del hombre fiel sus familiares, los que no aceptarán el Evangelio de la sotiría-redención, sanación y salvación.

37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno-axios de llamarse discípulo mío; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno-axios de llamarse discípulo mío;

38 y el que no toma su cruz, es decir, no toma la decisión firme de que sufrirá todo tipo de tormentos, incluso muerte por la cruz por su fe en mí, y no sigue en pos de mí como jefe suyo y ejemplo, no es digno-axios de mí.

39 El que durante el tiempo de persecuciones evitará la tribulación y el martirio para salvar su vida, perderá la vida verdadera, la eterna y bienaventurada, y el que sacrifique su vida por causa de mí, ganará la vida verdadera, eterna y bienaventurada.

40 El que os recibe a vosotros como enviados míos y os acoge, a mí me recibe, y el que a mí me recibe, recibe al que me envió al mundo.

41 El que recibe a un profeta por el nombre de profeta, recibirá recompensa de profeta, y el que recibe a un justo por el nombre de justo, recibirá recompensa de justo.

42Y cualquiera que dé a beber tan sólo un vaso de agua fría a uno de estos pequeños e insignificantes discípulos míos, de cierto os digo que de ningún modo perderá su recompensa de Dios.

 

Capítulo 11: Pregunta de los discípulos de Juan el Bautista, 1-6. El Señor sobre Juan, 7-15. La generación que no cree, 16-24. Grandes apocalipsis-revelaciones a los “humildes como niños”, 25-30.

 

Pregunta de los discípulos de Juan el Bautista, 1-6.

11,1 Y cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos y ellos empezaron sus giras, él se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de los Judíos.

2 Entonces Juan, estando en la cárcel, al oír sobre los hechos del Cristo, envió a dos de sus discípulos a preguntarle:

3 ¿Eres tú el Mesías que ha de venir o esperaremos a otro? (Esto lo hizo no porque el mismo dudaba sino para fortalecer la fe a sus discípulos dudosos en la fe en Cristo)

4 Respondiendo Jesús, les dijo: id, e informad a Juan las cosas que oís y veis:

5 Los ciegos física y espiritualmente vuelven a ver y los cojos andan, los leprosos e infectados por enfermedades infecciosas, virus y bacterias son purgados, limpiados y sanados, los sordos física y espiritualmente oyen y los muertos física y espiritualmente son resucitados y despertados espiritualmente, los pobres, los ignorados y despreciados son evangelizados, y todos reciben con alegría la buena noticia del reinado de la realeza increada de los cielos.

6 y bienaventurado y feliz es el que no se escandalizará y no se tambaleará su fe en mí.

El Señor sobre Juan, 7-15.

7 Y mientras ellos se iban para anunciar a Juan las cosas que oyeron, Jesús comenzó a decir a las multitudes acerca de Juan: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Un hombre que parecería a una caña sacudida por el viento? (Por supuesto que no).

8 ¿Qué salisteis a ver? ¿A un hombre vestido lujosamente? Porque se sabe que los que llevan ropas lujosas están en los palacios de los reyes.

9 Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo y lo recalco, mucho más que un profeta.

10 Él es de quien se ha escrito (por el profeta Malajías): He aquí, yo envío delante de ti a mi mensajero, para que te prepare el camino y prepare con antelación a los hombres para recibirte y aceptarte.

11 De cierto os aseguro que entre los nacidos de mujeres, no hay hombre alguno más grande que Juan el Bautista, pero el más pequeño y humilde ciudadano en el reinado de la realeza increada de los cielos –de la Iglesia que se fundamenta ahora- es desde el aspecto de carismas y conocimientos mayor que él, quien aún no ha disfrutado de la jaris y el regalo de mi sacrificio redentor.

12 Pero ahora comienza otra época (la época de la Jaris) muy distinta que la época del Antiguo Testamento que llega hasta Juan el Bautista. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reinado de la realeza increada de los cielos se instala en la tierra, y se adquiere con dura lucha, fervor, esfuerzo, ascética y violencia por los que luchan y combaten con valentía contra el pecado y los pazos que existen en su interior y en el mundo, y la arrebatan y la retienen fuerte y firmemente.

13 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan,

14 y si queréis admitirlo, él es Elías, el que había de venir antes de la venida del Mesías (como profetizó Malajías).

15 El que tiene oídos espirituales y buena disposición para oír, que oiga.

La generación que no cree, 16-24.

16 ¿A qué, pues, compararé esta generación? Se parece a esos niños sentados en las plazas que se gritan unos a otros, diciendo:

17 Hemos tocado canciones de baile con la flauta y no bailasteis, hemos cantado lamentaciones y no lamentasteis.

18 Porque vino Juan, que vivía ascéticamente sin comer ni beber, y dicen los hombres de esta generación que: ¡Demonio tiene!

19 Vino el Hijo del Hombre que come y bebe, y dicen: ¡He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de los publicanos y de los pecadores. ¡Y así la sabiduría-sofía divina ha sido justificada y admirada por sus hijos prudentes, porque utiliza siempre formas sabias y justas para la sotiría, redención, sanación y salvación del hombre.

20 Entonces comenzó a examinar y a increpar a las ciudades en las cuales se habían hecho la mayoría de sus milagros, y a pesar de esto, no volvieron a la metania ni se arrepintieron:

21 ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en los habitante de Tiro y Sidón ciudades famosas por su maldad se hubieran hecho los milagros que se hicieron en vosotros, hace tiempo que se habrían arrepentido y vuelto en metania y se vestirían cubiertos de saco y se rociarían en sus cabezas con ceniza en vez de aroma.

22 Por tanto os digo: En el día del juicio, será más tolerable y soportable la situación para los habitantes de Tiro y Sidón que para vosotros.

23 Y tú, Capernaum, que te escogido como lugar de mi casa y has sido elevada hasta el cielo, ¡caerás hasta al profundo Hades! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se hicieron en ti, los hombres volverían en la metania y no sería destruida la ciudad, sino que habría permanecido hasta hoy.

24 Por tanto os digo que en el día del juicio, la situación será más tolerable y soportable para los habitantes de la tierra de Sodoma que para vosotros.

Grandes apocalipsis-revelaciones a los “humildes como niños”, 25-30.

25 En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: Te agradezco y te glorifico, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas verdades sublimes, a los sabios y a los entendidos, y las apocaliptaste-revelaste a hombres sencillos y humildes, como niños, pero que tenían la buena disposición y libre voluntad de aceptarlas.

26 Sí, Padre, porque así fue de tu agrado y complacencia, y así lo quisiste como justo y bondadoso que eres.

27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre y como auténtico Hijo unigénito de Él, tengo todo poder y autoridad. Nadie conoce plenamente al Hijo sino el Padre, y nadie conoce plenamente al Padre sino el Hijo, (omoúsios-consubstancial e igual que el Padre) y aquel a quien el Hijo lo quiera apocaliptará-revelará al Padre.

28 Venid a mí todos los que estáis psíquicamente cargados y cansados, agotados y afligidos, agobiados y deprimidos por vuestros pecados, autoengaños, sufrimientos y perturbaciones y yo os daré psicoterapia, alivio y paz en vuestra psique-alma y os haré descansar psíquica y espiritualmente.

29 Llevad mi yugo de la obediencia sobre vosotros, y aprended de mí, que soy apacible y humilde de corazón, y encontraréis psicoterapia y sanación, alivio y descanso, paz y serenidad en vuestras psiques-almas,

30 no dudéis, porque mi yugo de la obediencia es bueno, fácil y útil, y ligera mi carga de las obligaciones y deberes que yo os impondré y yo os ayudaré para llevarla.

 

 Capítulo 12: Las espigas y la fiesta del sábado, 1-8. La terapia en sábado, 9-21. Terapia del endemoniado, acusaciones sobre cooperación demoníaca, 22-30. Blasfemia contra el Espíritu Santo, 31-37. Piden señales, 38-50.

 

Las espigas y la fiesta del sábado, 1-8. 

12,1 En aquel tiempo, un sábado iba Jesús por los sembrados; y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a cortar espigas y a comer su fruto.

2 Al verlo los fariseos, le dijeron: Mira, tus discípulos están haciendo lo que no es lícito hacer en sábado.

3 Y Él les dijo: ¿No habéis leído qué hizo David  cuando tuvo hambre él y los hombres que estaban con él?

4 ¿cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes colocado en la mesa de la proposición como sacrificio a Dios, que no le era lícito comer a él ni a los que estaban con él, sino sólo a los sacerdotes? Sin embargo Dios no se enfadó por esto.

5 ¿O no leísteis en la ley, que en los sábados los sacerdotes en el templo quebrantan el sábado, (cuando encienden fuego para el sacrificadero, degollar animales que serán ofrecidas como sacrificio etc.) y sin embargo, no son culpables, nadie los acusa por esto?

6 Pues os digo que: hay aquí algo más grande que el templo, (porque yoSoy el Señor del templo, el Sacerdote eterno, y mis discípulos se harán mis sacerdotes de la jaris energía increada y mis apóstoles).

7 Y si hubierais conocido bien qué significa esto que dijo Dios: agapi-amor incondicional y misericordia o caridad quiero, y no sacrificio típico, no habríais condenado a los inocentes discípulos míos,

8 porque el Hijo del Hombre es el Señor del sábado, o sea yo, y como señor también del sábado puede cambiar esta institución si le parece y, por tanto, lo que hicieron mis discípulos lo hicieron por mí consentimiento, por eso no son culpables.

La terapia en sábado, 9-21.

9 Y de allí se marchó y entró en la sinagoga de ellos.

10 Y había un hombre que tenía seca e inamovible una mano, y le preguntaron, diciendo: ¿Es lícito sanar en sábado? Esto lo hicieron para encontrar un motivo para poder acusarlo.

11Y Él les dijo: ¿Qué hombre hay de vosotros que teniendo una oveja, si ésta cae en un hoyo en sábado, no le echará mano y no la sacará de allí?

12 Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Si se permite hacer bien a los animales en sábado, es lícito también hacer bien a los hombres en sábados.

13 Y dijo al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió e inmediatamente fue restaurada sana como la otra.

14 Pero una vez que los fariseos salieron de la sinagoga, tuvieron consejo contra Él para encontrar una forma de acabar con él.

15 Y Jesús, sabiéndolo, se apartó de allí, pero las multitudes lo siguieron, y él curó a todos los enfermos.

16 Y les advirtió estrictamente que no lo descubrieran y no difundieran sus milagros,

17 para que se cumpliera lo dicho de Dios por medio del profeta Isaías, sobre la humildad y la apacibilidad del Mesías, cuando dice:

18 He aquí mi hijo, a quien escogí, mi amado, en quien se complació mi psique-alma; pondré mi Espíritu sobre Él y proclamará la divina justicia/virtud a los hombres,

20 No quebrará la caña cascada, ni la mecha quedará medio apagada, hasta hacer triunfar la justicia divina en los corazones de los hombres; es decir, a los hombres rotos por las amarguras de la vida y el peso del pecado que peligran a perder toda esperanza y su salvación, no sólo no los decepcionará sino que los animará a aceptar la ley y la sotiría redención, sanación y salvación que da Dios y así saldrán victoriosos.

21 Y en su nombre todas las naciones de la tierra pondrán sus esperanzas.

Terapia del endemoniado, acusaciones sobre cooperación demoníaca, 22-30.

22 Entonces le fue llevado un endemoniado, ciego y mudo; y lo sanó, de tal manera que el ciego y mudo hablaba y veía.

23 Y todas las multitudes estaban asombradas, y decían: ¿No será éste el Cristo, el Mesías, descendiente de David?

24 Pero los fariseos, al oírlo, movidos por la envidia, dijeron: Éste no echa fuera los demonios sino por Beelzebul, príncipe de los demonios.

25 Y conociendo sus pensamientos astutos malos y viles, les dijo: Todo reinado dividido contra sí mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no quedará en pie.

26 Entonces, si Satanás echa fuera a Satanás, está dividido contra sí mismo, ¿cómo, pues, permanecerá su poder y reinado (con su energía creada demoníaca)?

27 Y si yo echo fuera los demonios por la ayuda de Beelzebul como decís vosotros, ¿vuestros hijos (espirituales) por quién y con qué fuerza los echan? ¿Por qué no los acusáis? Por tanto, ellos serán vuestros jueces por vuestra hipocresía y maldad.

28 Pero, si por la energía increada y potencia del Espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, entonces llegó a vosotros la realeza increada de Dios.

29¿O cómo puede alguno entrar en la casa del fuerte y arrebatar sus bienes, si primero no ata al fuerte? Entonces saqueará su casa. Es decir, yo hasta ahora siempre he aniquilado y vencido al invencible hasta ahora diablo y por eso asolo su reinado de las creadas energías demoníacas y a los que tiene cautivos los arrebato.

30 El que no está conmigo, está contra mí, y el que conmigo no recoge, desparrama o el que junto conmigo no reúne y no vigila las ovejas de mi cabaña, las esparce y las aleja.

Blasfemia contra el Espíritu Santo, 31-37.

31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia serán perdonados a los hombres mientras vuelvan a la metania, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada a los hombres (es decir, cuando uno por su obcecación interior y en conocimiento, las obras del Espíritu Santo las atribuye al Satanás).

32 Cualquiera que diga un logos contra el Hijo del Hombre, le será perdonado, porque es posible que vuelva en metania y arrepentimiento; pero al que hable logos blasfemos contra el Espíritu Santo y por la voluntad pervertida atribuya las energías y operaciones del Espíritu Santo al diablo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero, porque ya su corazón se habrá endurecido y será incapaz de arrepentirse y volver en metania.

33 Igual que el árbol según los frutos que produce decís que es bueno o malo, así haced también de mí, porque por el fruto es conocida la calidad del árbol; y mis frutos y mis obras dan testimonio lo qué soy yo.

34 ¡Descendientes de víboras venenosas! ¿Cómo podéis hablar cosas buenas siendo astutos malignos y pervertidos? Porque de la abundancia del corazón absorbe y habla la boca.

35 El hombre bueno, del tesoro bueno saca cosas buenas; y el hombre astuto maligno y vil, del tesoro malo y blasfemo saca logos blasfemos y cosas malas.

36 Y Yo os digo que de todo logos ocioso y vano que hablen los hombres, de este logos darán cuenta en el día del juicio,

37 porque por tus logos serás justificado y por tus logos serás condenado.

Piden señales, 38-50.

38 Entonces algunos de los escribas-gramatís y fariseos le replicaron, diciendo: Διδάσκαλε-didáskale Maestro deseamos ver una señal o milagro de parte tuya.

39 Él, respondiendo, les dijo: Una generación malvada, vil y adúltera que ha traicionado su fe en Dios demanda una señal milagrosa, pero no le será dada otra señal que la señal milagrosa del profeta Jonás;

40 de la misma manera que Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran cetáceo, así estará el hijo del hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra, es decir, en la tumba y en el Hades.

41 Los hombres de Nínive se resucitarán en el juicio con esta generación y la condenarán, porque se arrepintieron y volvieron en metania ante el kerigma de Jonás. Pero la generación actual permanece dura y sin metania, a pesar que aquí se hacen y se dicen cosas muy superiores de las que hizo y dijo Jonás.

42 La reina del Sur será resucitada en el juicio con esta generación y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón. Y he aquí algo más sublime que Salomón en este lugar. (YoSoY la encarnación de esta misma sabiduría-sofía divina).

43 Y cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares áridos buscando reposo, pero no lo encuentra,

44 entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí, es decir, al corazón del hombre de donde salí; y al llegar, la encuentra desocupada, barrida y puesta en orden, o sea, encuentra al hombre con desidia y pereza espiritual y bien dispuesto a volver a la primera situación pecadora y desastrosa..

45 Entonces el espíritu malvado va, y toma consigo otros siete espíritus superiores y peores que él mismo, y entran y se instalan allí. Y así el estado final de aquel hombre llega a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta generación malvada; la cual cuando vino Juan el Bautista por el momento no se removió ni se conmocionó por su kerigma-predicación; pero cuando vino el Cristo, el Mesías a ofrecer la sotiría redención sanación y salvación negó a recibirlo y aceptarlo, se quedó irreparable, sin corregirse y se pervirtió aún más.

46 Mientras Él aún estaba hablando a las multitudes, he aquí su madre y sus supuestos ἀδελφοὶ hermanos (o hermanastros) estaban fuera y procuraban hablarle.

47 Y alguien le dijo: Mira, tu madre y tus ἀδελφοὶ hermanos están fuera y quieren verte.

48 Pero Él, respondiendo al que le hablaba, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?

49 Y extendiendo su mano sobre sus discípulos, dijo: He aquí estos son mi madre y mis hermanos.

50 Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano y hermana, y madre.

 

Capítulo 13: La parábola del sembrador 1-23. Parábolas de la cizaña 24-30 y de la semilla de mostaza 31-32, de la levadura 33-35. Explicación de la parábola de la cizaña 36-43. Parábolas del tesoro escondido 44, de la perla preciosa 45-46 y de la red 47-53. Visita y rechazo en Nazaret, 54-58.

 

La parábola del sembrador 1-23. 

13,1 Aquel mismo día, saliendo Jesús de la casa, se sentó a la orilla del mar.

2 Y se le juntaron grandes multitudes, por lo cual, subiendo a una barca, se sentó, mientras que toda la muchedumbre estaba de pie en la playa.

3 Y les habló muchas verdades en parábolas, diciendo:

4 He aquí el sembrador salió a sembrar, y cuando iba sembrando, unas semillas cayeron cerca del camino, y llegaron las aves del cielo y se las comieron.

5 Otras cayeron en los pedregales, donde no tenían mucha tierra, y brotaron pronto antes de echar raíces porque la tierra era poco profunda,

6 pero salido el sol, se abrasaron, y por no tener raíz, se secaron.

7 Otras cayeron entre los espinos, y los espinos crecieron y las ahogaron;

8 pero otras cayeron en tierra buena, y dieron fruto, una a ciento por uno, otra a sesenta y otra a treinta por uno.

9 El que tiene oídos espirituales de su psique-alma y buena disposición en aceptar el logos de Dios, que oiga las cosas que digo.

10 Y acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas?

11 Él respondiendo, dijo: Porque a vosotros ha sido dado el carisma a conocer las verdades misteriosas o místicas del reinado de la realeza increada de los cielos, pero a ellos no ha sido dado.

12 Porque al que tiene buena disposición y fe viva, le será dado más gnosis-conocimiento de las verdades divinas, y tendrá más que suficiente; pero al que no tiene fe, aun le será quitada también la poca gnosis que tiene.

13 Por esto les hablo en parábolas, porque viendo mis milagros no ven, y oyendo mi enseñanza no escuchan para beneficiarse, ni la entienden.

14 Quizás alguna vez vuelvan en la metania; y entonces se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis muchas cosas, y no las entenderéis, y viendo veréis muy bien por vuestros ojos del cuerpo, sin embargo no las percibiréis ni la veréis por los ojos espirituales de la psique-alma.

15 Porque el corazón, el nus-espíritu y la mente de este pueblo se ha engrosado y embotado, y tienen los oídos tapados, y sus ojos espirituales cerrados, para que no vean con los ojos de sus psiques-almas, y oigan con los oídos, y entiendan con el corazón el kerigma de la metania, y se conviertan, y así reciban mi psico-terapia y sanación.

16 Pero vosotros mis alumnos fieles sois bienaventurados, porque vuestros ojos ven y vuestros oídos oyen con atención y entienden mi enseñanza y obra.

17 Porque de cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

18 Así pues, vosotros, que habéis recibido la iluminación y la fuerza de Dios, oíd ahora también el significado y sentido de la parábola del sembrador:

19 Todo hombre que oye el logos de la realeza increada y no se interesa para entenderlo, viene el maligno astuto y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Éste simboliza el que fue sembrado junto al camino.

20 Y el que fue sembrado en los pedregales, simboliza al hombre éste que oye el logos de Dios y al momento le recibe y acepta con alegría,

21 pero el logos no echa raíz profunda en este, sino que es de corta duración, y llegada una tribulación o persecución por causa del logos, enseguida se escandaliza y pierde su fe y celo.

22 Y el que fue sembrado entre espinas, éste es el que oye el logos de Dios, pero el afán del mundo, las preocupaciones de la vida, el engaño de la riqueza y el materialismo ahogan el logos y se hace infructuoso.

23 Pero el que fue sembrado en tierra buena, éste es el hombre que oye con atención el logos, entiende y le acepta; éste, pues, da fruto y produce ciento, sesenta, treinta por uno. Es decir, trae como frutos de la gnosis-conocimiento de la voluntad divina obras buenas, progresa a la santificación y se convierte en hijo de Dios.

Parábola de la cizaña 24-30

24 Otra parábola les propuso, diciendo: El reinado de la realeza increada de los cielos, es decir, la Iglesia increada unida con la creada, es comparada a un hombre que sembró buena semilla en su campo.

25 Pero en la hora que dormían los hombres, vino su enemigo, el diablo y sobresembró cizaña en medio del trigo, y se fue, es decir, el diablo que su obra es reaccionar en contra de la obra de Dios y sembrar dudas, confusiones y malos entendidos en los hombres,

26 Y cuando creció la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña entre la hierba.

27 Y acercándose los siervos del amo, le dijeron: Señor, ¿acaso no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

28 Y él les dijo: Algún enemigo hizo esto. Le dicen los siervos: ¿Quieres, pues, que vayamos y recojamos la cizaña?

29 Pero él dice: No, no sea que recogiendo la cizaña arranquéis con ella el trigo.

30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega, y en tiempo de la siega diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla totalmente, pero el trigo reunidlo en mi granero. Es decir, durante mi segunda presencia-parusía diré a mis ángeles que separen a los hombres malvados y echarlos al fuego increado del infierno; y a los justos acompañadlos al reinado de la realeza increada de los cielos.

La semilla de mostaza 31-32,

31 Les propuso otra parábola, diciendo: El reinado de la realeza increada de los cielos es semejante a una semilla de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo, (al principio el reinado de la realeza increada o de la jaris, parecerá pequeño e insignificante pero en su interior tiene dinamis, potencia y energía y vida que se parece a la semilla de mostaza),

32 la cual es más pequeña que todas las semillas, pero cuando se ha sembrado y ha crecido es la mayor de las hortalizas, y llega a ser árbol, hasta el punto que vienen las aves del cielo y anidan en sus ramas.

La levadura 33-35.

33 Otra parábola les habló: El reinado de la realeza increada de los cielos es semejante a la levadura que una mujer toma y la mete en tres medidas de harina, hasta que fermenta toda la masa y se hace pan. Así también el evangelio de la realeza increada de Dios se introducirá en las sociedades de hombres y amasará las psiques de buena voluntad y predisposición.

34 Todas estas cosas enseñó Jesús a las multitudes en parábolas, y sin parábola nada les enseñaba,

35 para que se cumpliera lo dicho por el profeta, cuando dice: Abriré mi boca y enseñaré en parábolas, revelaré y declararé cosas escondidas por Dios desde que se pusieron los cimientos de la creación del mundo.

Explicación de la parábola de la cizaña 36-43.

36 Habiendo despedido entonces a las multitudes, entró en la casa donde vivía principalmente durante el tiempo de su actividad pública, y vinieron sus discípulos diciéndole: “explícanos la parábola de la cizaña del campo”.

37 El Señor respondió y dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, es decir, Yo,

38 el campo es el mundo, la buena semilla son los hijos de la realeza increada celeste, y la cizaña son los hijos del astuto maligno, del diablo.

39 el enemigo que la sembró es el diablo, y la siega es la consumación del siglo o fin del mundo, y los segadores son los ángeles de Dios.

40 Por tanto, así como la cizaña es recogida y consumida por el fuego, así será en la consumación del siglo o fin del mundo.

41 El Hijo del Hombre, el Θεάνθρωπος Zeánzropos Dios-Hombre y juez del mundo, enviará a sus ángeles, y recogerán de su reinado o de Su Iglesia a todos los que causan escándalos para caer en tropiezos y pecado los otros y a los que hacen iniquidad,

42 y los echarán al horno del inapagable fuego increado, es decir, al eterno infierno. Allí será el llanto y el crujido de los dientes.

43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reinado de la realeza increada de su Padre. El que tiene oídos que oiga, es decir, el que tenga oídos espirituales que escuche y adecúe su posición sobre lo que escucha, porque dará cuentas por los logos que ha escuchado.

Parábola del tesoro escondido 44,

44 De nuevo, el reinado de la realeza increada de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, que al hallarlo un hombre, lo escondió, y por la alegría de ello, va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. (Vale la pena que uno niegue y se desapegue de todos los bienes materiales para ganar los tesoros de la realeza increada o de la jaris increada de los cielos)

La perla preciosa 45-46

45 También el reinado de la realeza increada de los cielos es semejante a un mercader en busca de buenas perlas,

46 y cuando encontró una perla muy preciosa de mucho valor, inmediatamente fue y vendió todo lo que tenía y la compró. Así también el fiel como buen comerciante que conoce su beneficio, sacrifica con buenas ganas los bienes materiales de la vida presente para ganar la realeza increada o la jaris increada de Dios.

Parábola de la red 47-53.

47 También el reinado de la realeza increada de los cielos es semejante a una red que, echada al mar, recoge de todo tipo de peces,

48 la cual, una vez llena, la sacan los pescadores a la orilla, y sentándose, recogen los peces buenos en canastos, y echan fuera los malos e inadecuados para comer.

49 Así será en la consumación del siglo o el fin del mundo. Saldrán los ángeles del cielo para reunir a todos los hombres y separarán a los astutos malvados que ahora están mezclados entre los justos,

50 y los echarán al horno de fuego increado, o sea, al infierno eterno. Allí será el llanto y el crujido de los dientes.

51 Y Jesús les dice: ¿Entendisteis todas estas cosas? Le responden: Sí, Señor.

52 Él les dijo: Por esto, yo os digo que todo escriba-gramatís que ha sido enseñado en el reinado de la realeza increada de los cielos es semejante a un buen padre de la casa, que de su tesoro va sacando cosas nuevas y cosas viejas. (Así también él estará utilizando para sí mismo y para los demás, las preciosas gnosis (conocimientos) del Antiguo Testamento y de los tesoros de mi nueva enseñanza.)

53 Cuando Jesús acabó de decir estas enseñanzas de las parábolas, se fue de allí.

Visita y rechazo en Nazaret, 54-58.

54 Y llegando a su propia tierra, enseñaba a los Nazarenos en la sinagoga de ellos con tanta sabiduría que quedaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esa sabiduría y estos poderes milagrosos?

55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José y Simón y Judas?

56 Y sus hermanas, ¿no viven con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste toda esa sabiduría de cosas, ya que procede de una familia pobre y humilde y no ha estudiado en ninguna parte?

57 Y en vez de creer que Jesús es el Mesías que esperaban, se escandalizaban a causa de Él. Jesús les dijo: en ninguna otra parte se deshonra más un profeta como en su patria y en su casa.

58 Y no hizo allí muchos milagros por causa de la incredulidad de ellos.

 

Capítulo 14: La decapitación de Juan Bautista, 1-12. La multiplicación de los panes, 13-23. Jesús camina sobre las aguas, 24-36.

 

La decapitación de Juan Bautista, 1-12.

14,1 En aquel tiempo, Herodes Antipa, el tetrarca de Galilea, se informó de la fama de Jesús,

2 y dijo a los hombres de su ambiente: Éste es Juan el Bautista el que yo he cortado la cabeza y que ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él esas dinamis, fuerzas y energías milagrosas.

3 Porque Herodes había capturado a Juan, y lo había encadenado y metido en la cárcel a causa de la Herodías, con la que convivía ilegalmente, la mujer de su hermano Felipe;

4 porque Juan le decía: No te es lícito convivir con ella.

5 Y quería matarlo, pero temía al pueblo porque consideraban a Juan como profeta.

6 Pero llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías, la Salomé, danzó allí con mucho arte y provocación, y su baile agradó a Herodes,

7 por lo cual le prometió con juramento público darle lo que pidiera.

8 Y ella, instigada por su madre, dice: ¡Dame ahora mismo la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja!

9 Y se entristeció el rey, pero a causa del juramento para que no se vea por los invitados como falso juramento, ordenó que la dieran la cabeza de Juan.

10 Y enviando al verdugo, decapitó a Juan en la cárcel,

11 y su cabeza fue llevada en una bandeja, y se la entregaron a la muchacha, y ella la llevó a su madre

12 Y llegando sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron, e informaron a Jesús este acontecimiento terrible.

La multiplicación de los panes, 13-23.

13 Al oírlo Jesús, se retiró de allí en una barca a un lugar apartado y solitario con sus discípulos. En cuanto lo oyeron las multitudes, lo siguieron a pie desde las ciudades.

14 Y al salir, vio una gran multitud de gente, y se compadeció por ellos, y sanó a todos sus enfermos.

15 Al atardecer se acercaron a Él los discípulos, diciendo: El lugar es desierto y es pasada la hora, despide pues a las multitudes, para que vayan a las aldeas y compren alimentos para sí.

16 Jesús les dijo: No tienen necesidad de ir. Dadles vosotros de comer. (Dijo esto para dar la oportunidad a los discípulos de mostrar agapi y para prepararlos psicológicamente para el milagro).

17 Le dicen ellos: No tenemos aquí sino solamente cinco panes y dos peces.

18 Entonces Jesús dijo: Traédmelos acá.

19 Y habiendo ordenado a las multitudes que se recostaran en la hierba, tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, para agradecer al Padre, pronunció la bendición, y partiendo los panes, los dio a los discípulos, y los discípulos a las multitudes.

20 Y comieron todos y se saciaron, y de lo sobrante de los trozos, recogieron doce cestos llenos.

21 Y los que comieron, aparte de las mujeres y los niños, eran como cinco mil varones.

22 Seguidamente obligó a los discípulos a subir a la barca, para que fueran delante de Él a la orilla opuesta, mientras despedía a las multitudes. (Esto lo hizo para que no sean arrastrados y engañados los discípulos por el entusiasmo ferviente de esta gente que querían proclamarle como rey).

23 Y luego de despedir a las multitudes subió al monte a orar en privado, y al anochecer estaba allí solo.

Jesús camina sobre las aguas, 24-36.

24 Cuando la barca estaba ya en medio del mar, era zarandeada por las olas, porque el viento le era contrario.

25 Y hacia las tres de la madrugada, vino Jesús hacia ellos andando sobre el mar,

26 pero cuando los discípulos lo vieron andando sobre el mar, se turbaron, y dijeron: ¡Es un fantasma! Y comenzaron a gritar de miedo.

27 Pero enseguida les habló, diciendo: ¡Tened ánimo, yoSoy, no temáis!

28 Pedro entonces, respondiéndole, dijo: Señor, si eres Tú, mándame ir hacia ti sobre las aguas.

29 Él dijo: ¡Ven! Y bajando de la barca, Pedro anduvo sobre las aguas y fue hacia Jesús.

30 Pero al ver el viento fuerte, tuvo miedo, se tambaleó su fe y comenzó a hundirse, y gritó fuerte: ¡Señor, sálvame!

31 Al instante, Jesús extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: ¡Falto de fe! ¿Por qué tambaleaste en tu fe y dudaste?

32 Y al subir ellos a la barca, el viento se calmó.

33 Y los que estaban en la barca se postraron ante él, diciendo: verdaderamente Tú eres el Hijo de Dios.

34 Y pasando a la otra orilla, llegaron a la región de Genesaret.

35 Y reconociéndolo los hombres de aquel lugar, lo notificaron a toda aquella comarca, y le trajeron todos los enfermos,

36 y le rogaban que les permita tan sólo tocar el borde de su manto; y cuantos lo tocaron, fueron sanados.

 

Capítulo 15: La tradición de los ancianos y la ley de Moisés, 1-20. La Cananea y su fe, 21-28. Segunda multiplicación de los panes 29-39.

 

La tradición de los ancianos y la ley de Moisés, 1-20.

15,1 Entonces se acercaron a Jesús unos fariseos y escribas-gramatís de Jerusalén, diciendo:

2 ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.

3 Él respondió y les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por causa de vuestra tradición?

4 Porque Dios dijo: Honra y respeta a tu padre y a tu madre; y el que maldiga e insulta a su padre o a su madre, debe ser condenado a la muerte.

5 Pero vosotros decís: Cualquiera que diga al padre o a la madre: todo lo que tenía para ayudarte lo he ofrecido a Dios en el templo, éste, en consecuencia de esta tradición, queda absuelto de ayudar y honrar a su padre o a su madre.

6 Así habéis anulado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.

7 ¡Hipócritas! Bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:

8 Este pueblo me honra y se acerca en mí sólo con la boca y los labios, es decir, la piedad de ellos se limita en palabras hipócritas, pero su corazón está lejos de mí.

9 Y en vano me respetan y me rinden culto, porque enseñan como doctrinas preceptos de hombres y abandonan la verdad mía.

10 Y llamando a la muchedumbre, les dijo: Oíd bien y entended las cosas que os voy a decir:

11 No es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de la boca, eso contamina al hombre.

12 Entonces acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se escandalizaron y se enfadaron cuando oyeron estos logos?

13 Él respondió y dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada

14 Dejadlos, son guías de ciegos; si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo.

15 Tomando la palabra, Pedro le dijo: Explícanos esa parábola.

16 Él respondió: ¿También vosotros que estáis tanto tiempo conmigo aún no habéis entendido el significado y sentido de mis logos?

17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre y es echado en la letrina?

18 Pero las cosas que salen de la boca provienen del corazón, y estas contaminan al hombre.

19 Porque del corazón provienen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las difamaciones y las blasfemias.

20 Esto es lo que hace impuro al hombre ante Dios; pero comer sin lavarse las manos, eso no contamina ni hace impuro al hombre.’

La Cananea y su fe, 21-28.

21 Saliendo de allí, Jesús se fue a las regiones de Tiro y Sidón.

22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquellos confines, clamaba diciendo: “Ten compasión y misericordia de mí ἐλέησόν με eleisón me, Señor, Hijo de David”, mi hija está endemoniada y atormentada horriblemente por el demonio.

23 Pero Él no le respondió palabra. Entonces, acercándose sus discípulos, le rogaban, diciendo: “escucha su súplica, ten compasión de ella y haz lo que te pide con tanto dolor, y déjala marchar porque nos sigue y grita detrás de nosotros.

24 Él respondió y dijo: “No fui enviado sino sólo para las ovejas perdidas de la casa de Israel”.

25 Pero ella, acercándose, se postró y reverenció ante Él, diciendo con devoción: ¡Señor, ayúdame!

26 Él respondió y dijo: No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros.

27 Pero ella dijo: Sí, Señor, pero también los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.

28 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: ¡Oh mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como quieres. Y su hija quedó curada desde aquella hora.

Segunda multiplicación de los panes 29-39.

29 Y partiendo de allí, Jesús vino junto al mar de Galilea, y subiendo al monte, se sentó allí.

30 Y se acercaron a Él grandes multitudes, que traían consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos, y muchos otros de enfermedades físicas, psíquicas y demoníacas o espirituales, y se echaron a sus pies, y los psicoterapió y curó.

31 Y la muchedumbre se asombró al ver a los mudos hablando, a los lisiados sanados, a los cojos andando, y a los ciegos física y espiritualmente viendo. Y glorificaron al Dios de Israel.

32 Llamando entonces Jesús a sus discípulos, dijo: Siento compasión por la muchedumbre, porque ya hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer, y no quiero enviarlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.

33 Le dicen los discípulos: ¿De dónde vamos a conseguir aquí en un desierto tantos panes como para saciar a tanta muchedumbre?

34 Jesús les dice: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos.

35 Y mandó a la muchedumbre que se recostara sobre la tierra.

36 Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias al Padre celeste y los partió, e iba dando a los discípulos, y los discípulos a las multitudes.

37 Y comieron todos y fueron saciados, y de lo sobrante de los trozos recogieron siete cestas llenas.

38 Y los que habían comido eran cuatro mil varones, además de las mujeres y los niños

39 Y despedida la muchedumbre, subió a la barca y llegó a los confines de Magdala.

 

Capítulo 16: Los tentadores fariseos y saudiceos y la mala levadura, 1-12. La confesión de fe de Pedro, 13-20. La anunciación de Su pazos-padecimiento o pasión, 21-28.

 

Los tentadores fariseos y saudiceos y la mala levadura, 1-12.

16,1 Y se le acercaron para tentarlo los fariseos y los saduceos (que eran enemigos entre sí, pero los unió el odio común contra Cristo), y le pidieron que les mostrara una señal del cielo de que él había sido enviado por el Padre celeste, esto lo hacían no porque iban a creer, sino para tentar a Jesús y dejarlo en evidencia delante del pueblo.

2 Pero Él, respondiendo, les dijo: Por la tarde decís: hará buen tiempo, porque el cielo está enrojecido.

3 Y por la mañana miráis y decís: Mal tiempo hoy, porque el cielo está enrojecido y nebuloso. Hipócritas, sabéis distinguir los fenómenos del cielo, en cambio las señales del tiempo, es decir, los milagros que yo hago, que testifican que han llegado los días del Mesías, ¿no las sabéis y no las podéis distinguir e interpretar?

4 Esta generación perversa y astuta, infiel y adúltera, demanda con insistencia una señal milagrosa, pero no le será dada otra señal que la señal de Jonás. Y dejándolos, se retiró.

5 Cuando llegaron a la otra orilla, los discípulos habían olvidado llevar los panes.

6 Jesús les dijo: Cuidaos bien y guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.

7 Entonces ellos pensaban y reflexionaban en sus interiores, diciendo: es que no hemos traído los panes.

8 Jesús como omnisciente que conocía muy bien los pensamientos de ellos, les dijo: ¿Qué estáis pensando en vuestro interior, oh hombres de poca fe, y os inquietáis porque que no habéis traído los panes?

9 ¿No entendéis aún el significado de mis logos? ¿Ni recordáis los cinco panes de los cinco mil, y cuántos cestos de sobra recogisteis?

10 ¿Ni los siete panes de los cuatro mil, y cuántas canastas de sobra recogisteis?

11¿No entendéis que no os hablo acerca de panes, sino de que tengáis cuidado de la levadura de los fariseos y de los saduceos?

12 Entonces los discípulos entendieron que no les decía que se guardaran de la levadura de los panes, sino de la enseñanza falsa de los fariseos y saduceos, que se parece a la levadura estropeada.

La confesión de fe de Pedro, 13-20.

13 Cuando llegó a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntaba a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

14 Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista, y otros Elías, y otros Jeremías, o uno de los profetas.

15 Les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios eterno viviente, que tiene vida y da vida.

17 Respondió Jesús y le dijo: Bienaventurado eres Simón hijo de Barionás o hijo de Jonás, porque la confesión de fe que has hecho no te la reveló-apocaliptó carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

18 Y yo también te digo, que tú eres Πέτρο (petro) Pedro, y sobre esta confesión de fe inquebrantable como la «πέτρα petra piedra» (roca) edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades, no prevalecerán contra ella, es decir, todas las fuerzas malignas del diablo y de los hombres pervertidos, no la vencerán.

19 Y te daré las llaves del reinado de la realeza de los cielos, es decir, te daré poder y la divina jaris-gracia increada de modo que cualquier pecado que tú no perdones en la tierra, no será perdonado tampoco en los cielos; y cualquier pecado que perdones en la tierra será perdonado también en los cielos.

20 Entonces advirtió a los discípulos que a nadie dijeran que Él es el Jesús el Cristo (el Mesías).

La anunciación de Su pazos-padecimiento o pasión, 21-28.

21 Desde entonces Jesús comenzó a declarar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén y padecer mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribasgramatís; y ser matado, y resucitar al tercer día.

22 Pero Pedro asustado por las apocalipsis-revelaciones de su Maestro-Didáskalos, tomándolo aparte, se puso a reprenderle, diciendo: “¡Dios te libre y proteja Señor de estas cosas terribles que nos has dicho! ¡De ningún modo te suceda esto!”.

23 Entonces Jesús, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Apártate de mí, sal detrás, Satanás! Me eres tropiezo, porque no dices ni sientes lo que es gustado de Dios, sino lo que gusta a los hombres.

24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí y quiere ser mi discípulo, olvídese y niéguese a sí mismo, de su pecaminosidad y se prepare a sufrir muchas tribulaciones incluso hasta muerte por la cruz, tome su cruz y me siga.

25 Porque el que quiera salvar su vida negando a mí, la perderá, pero el que sacrifica y pierda su vida por causa de mí, este encontrará y heredará la vida eterna, feliz y bienaventurada.

26 Pues, ¿qué le vale el hombre ganar el mundo entero si arruina y pierde su psique-alma inmortal? O, ¿qué dará el hombre a cambio de su psique-alma?

27 Porque el Hijo del Hombre vendrá con toda la doxa-gloria (luz increada) de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno, como juez justo y supremo que es, y según sus praxis y obras colocará a cada uno en su posición en la eternidad.

28 De cierto os aseguro que hay algunos de los que están aquí, que de ningún modo gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su realeza increada (se refiere al Metamorfosis que sucedió después), es decir, constituyendo su Iglesia por la bajada del Espíritu Santo.

 

Capítulo 17: La metamorfosis del Señor, 1-13. Terapia del lunático, 14-21. Segundo anuncio de la pasión, 22-23. El pago del impuesto por un milagro, 24-27.

 

La metamorfosis del Señor, 1-13.

17,1 Y después de seis días, Jesús toma consigo a Pedro, a Jacobo y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte muy alto.

2 Y se metamorfoseó, transformó ante ellos, y su rostro resplandeció como el sol, y sus vestiduras se hicieron blancas como la luz.

3 Y he aquí, se les aparecieron Moisés y Elías conversando con Él.

4 Entonces Pedro entusiasmado por el espectáculo tomó la palabra y dijo a Jesús: ¡Señor, bueno es quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres tiendas de cabaña: una para ti, una para Moisés, y otra para Elías.

5 Estando él aún hablando, he aquí una nube luminosa los cubrió, y de la nube salió una voz, diciendo: Éste es mi Hijo unigénito, mi amado y predilecto, en quien me he complacido y reposado; a Él tenéis que escuchar y obedecer.

6 Y los discípulos, al oírlo, cayeron sobre sus rostros en la tierra, aterrados de miedo.

7 Pero Jesús se acercó, y tocándolos, dijo: levantaos, no temáis.

8 Y alzando sus ojos, a nadie vieron, sino al mismo Jesús solo.

9 Y mientras ellos descendían del monte, Jesús les encargó, diciendo: a nadie digáis la visión hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de los muertos.

10 Y los discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas-gramatís que Elías debe venir primero y después el Mesías?

11 Él respondió y dijo: Realmente Elías vendrá antes que el Mesías a ponerlo todo en orden, según las Escrituras,

12 pero Yo os digo que Elías ya vino antes que yo, y no lo reconocieron, sino que hicieron con él todo mal cuanto quisieron. Así también el Hijo del Hombre va a padecer de parte de ellos.

13 Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado acerca de Juan el Bautista, quien había venido como otro Elías.

Terapia del lunático, 14-23.

14 Y cuando llegaron donde estaba la gente, se le acercó un hombre arrodillándose con devoción ante Él, y diciendo:

15 Señor, ten compasión o misericordia Κύριε, ἐλέησόν (Kirie eléison) de mi hijo, pues es lunático, y padece muchísimo, porque muchas veces cae en el fuego y muchas veces en el agua;

16 y lo traje a tus discípulos, pero ellos no pudieron proporcionarle la terapia y sanarlo.

17 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa por el mal! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os soportaré? ¡Traédmelo acá!

18 Y Jesús reprendió el demonio y salió del joven, y el muchacho quedó sano, psicoterapiado desde aquella hora.

19 Entonces los discípulos se acercaron a Jesús aparte, y dijeron: ¿Por qué no pudimos echarlo nosotros? (Esto lo dijeron porque en otras ocasiones habían expulsado los demonios).

20 Y Jesús les dice: Por vuestra poca fe; porque os aseguro que si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a este monte: ¡Pásate de aquí allá!, y se pasaría, y nada os sería imposible.

21 Este tipo o género de demonios no se expulsa con nada más que con oración y ayuno.

Segundo anuncio de la pasión 22-23

22 Reunidos en Galilea, les dijo Jesús: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de hombres malvados,

23 y lo matarán, pero al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron mucho.

El pago del impuesto por un milagro, 24-27

24 Cuando llegaron a Capernaum, se acercaron a Pedro los que cobran de los judíos las dos dracmas (moneda griega) como impuesto para el templo, y le dijeron: ¿Vuestro Maestro-Didáskalos no paga las dos dracmas?

25 Contestó Pedro: Sí paga”. Y cuando Pedro llegó a la casa, Jesús se le anticipó, diciendo: ¿Qué opinas Simón? ¿De quiénes reciben impuestos o tributo los reyes de la tierra? ¿De sus hijos, o de los extraños o extranjeros?

26 Y contestó Pedro: De los extraños o extranjeros; Jesús le dijo: Entonces los hijos del rey están exentos de todo tipo de impuestos. (Yo como Hijo de Dios impecable y vosotros mis apóstoles estáis libres de todo impuesto).

27 Sin embargo, para que no los ofendamos y consideren como desprecio al no pagar nosotros el impuesto, ve al mar y lanza un anzuelo, y el primer pez que salga, tómalo, ábrele la boca y hallarás un tetrádracmo (moneda griega de cuatro dracmas), tómalo y dáselo por mí y por ti.

 

Capítulo 18: El mayor en el reinado de la realeza increada de los cielos, 1-6. El escándalo y su peso, 7-14. Consejo a los culpables y el perdón, 15-22. La parábola del deudor, 23-35.

 

El mayor en el reinado de la realeza increada de los cielos, 1-6.

18,1 En aquella hora los discípulos se acercaron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reinado de la realeza increada de los cielos?

2 Y llamando a un niño, lo puso de pie en medio de ellos, y dijo:

3 De berdad os digo: si no fuerais transformados, cambiados y convertidos en vuestra forma de vivir, y llegarais a ser sencillos y sin maldad como niños, de ningún modo entraréis en el reinado de la realeza increada de los cielos.

4 Por tanto, cualquiera que se humilla a sí mismo y se hace sencillo como este niño, éste es el mayor en el reinado de la realeza increada de los cielos;

5 y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como éste o un hombre sencillo como niño, a mí me recibe.

6 Pero cualquiera que haga escandalizar, tropezar y caer en pecado a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le sería que se colgara al cuello una piedra de molino de asno, y se arrojase en lo profundo del mar.

El escándalo y su peso, 7-14.

7 ¡Ay del mundo por los escándalos y las piedras de tropiezo! Porque a causa de las perversiones de los hombres es inevitable que vengan los escándalos, las piedras de tropiezo y las tentaciones, pero ¡ay del hombre por quien viene la piedra de tropiezo y el escándalo!

8 Por tanto, si tu mano o tu pie, es decir, una persona que te es útil, te es motivo de caer y arrastrarte en el pecado, córtalo y échalo lejos de ti. Más te vale entrar manco o cojo en la vida, que teniendo dos manos o dos pies, y ser echado en el eterno fuego increado.

9 Y si tu ojo te escandaliza, te engaña y te es motivo de caer en el pecado, sácalo y échalo de ti. Más te vale entrar con un ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el fuego increado de la gehena/infierno. Es decir, corta la relación y comunión con las personas que te son útiles y preciosas como el ojo, si te arrastran al pecado, para que de esta manera evites la gehena del fuego increado y entres al reinado de la realeza increada de los cielos.

10 Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños y pocos fieles míos, porque os digo que tienen mucho valor ante Dios y sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.

11 Porque el Hijo del hombre ha venido a salvar lo que estaba perdido, es decir, al hombre que a causa de su ignorancia e impotencia anda perdido en el camino que conduce a la perdición eterna.

12 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se extravía una de ellas lejos del rebaño, ¿no dejará acaso las noventa y nueve en las montañas e irá a buscar la extraviada?

13 Y si llega a encontrarla, de cierto os digo que se regocija más por ella que por las noventa y nueve que no estaban extraviadas.

14 Así también, no es la voluntad ante vuestro Padre celestial que se pierda uno de estos pequeños. Por tanto cuidado que no despreciéis alguno de estos fieles simples, pequeños y anónimos.

Consejo a los culpables y el perdón, 15-22.

15 Por tanto, si tu hermano peca, ve, muéstralo y repréndelo estando tú y él solos. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano para Dios y para ti;

16 pero si no escucha, toma contigo a uno o dos y hazle la observación, para que por boca de dos o de tres testigos quede firme la verdad de todo lo dicho.

17 Y si los desoye a ellos, dilo a la Iglesia; y si desoye a la Iglesia, sea para ti como el gentil idólatra y el publicano que están sin metania, los cuales no pertenecen a la Iglesia.

18 De cierto os digo que todo cuanto dejéis atado y no perdonado en la tierra, quedará atado y no perdonado en el cielo, y todo cuanto perdonéis en la tierra será perdonado y desatado en el cielo.

19 Otra vez os aseguro, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa buena que pidan por la oración, les será concedida por mi Padre celestial.

20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre y este objetivo es de acuerdo a mi voluntad, allí estoy yo en medio de ellos para iluminarlos, bendecirlos y fortalecerlos.

21 Acercándose entonces Pedro, le dijo: Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano las ofensas que hace contra mí? ¿Hasta siete veces?

22 Jesús le dice: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete, es decir, siempre tienes que perdonar.

La parábola del deudor, 23-35.

23 El deber de perdonar es ilimitado; por esto, el reinado de la realeza increada de los cielos es semejante a cierto rey que quiso arreglar cuentas con sus siervos a quienes había dejado la administración de sus bienes económicos.

24 Y cuando comenzó a arreglar las cuentas, le fue presentado uno que debía la gran cantidad de diez mil talentos.

25 Y no teniendo éste con qué pagar, el señor ordenó que fuera vendido junto con su esposa, sus hijos y todo cuanto tenía, para que fuera pagada parte de la deuda.

26 El siervo entonces, cayó postrado ante sus pies y le suplicó: Señor, ten paciencia y tolerancia conmigo, dame un plazo y te pagaré todo lo que te debo.

27 Y el señor se compadeció de aquel siervo, y lo despidió perdonándole toda la deuda.

28 Pero al salir aquel siervo, encontró a uno de sus consiervos que le debía poco dinero, unos cien denarios, lo agarró del cuello y de forma dura, le decía: ¡págame lo que me debes!

29 Su consiervo entonces, postrado en sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia y tolerancia conmigo y te devolveré todo lo que te debo.

30 Pero él no quiso saber nada, sino que fue lo denunció y lo hizo encerrar en la cárcel hasta que pagara la deuda.

31 Viendo pues lo ocurrido, sus consiervos se disgustaron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido.

32 Su señor entonces, llamándolo, le dice: Siervo astuto malvado, toda aquella deuda te la condoné, porque me suplicaste.

33 ¿No debías tú también tener misericordia y compasión de tu consiervo, como yo tuve compasión y misericordia de ti y te condoné la deuda?

34 Y enfurecido, su señor lo entregó a los verdugos hasta que pagase todo la deuda.

35 Así también os hará mi Padre celestial si cada uno de vosotros no perdonase de corazón a su hermano todas las culpas, ofensas, errores y faltas que os ha hecho.

 

Capítulo 19: El divorcio y la vida en castidad, 1-12. Los niños, 13-15. El joven rico, 16-30.

 

El divorcio y la vida en castidad, 1-12.

19,1 Y aconteció que cuando Jesús acabó de decir todos estos logos, se marchó de Galilea, y partió a las regiones de Judea, más allá del Jordán.

2 Y lo siguieron grandes multitudes, y allí psicoterapió y sanó a los enfermos que había entre ellos.

3 Y se acercaron a Él unos fariseos para tentarlo, preguntando: ¿Le está permitido al hombre separarse de su mujer por cualquier causa?

4 Él respondió y dijo: ¿No leísteis que el creador desde el principio los hizo varón y hembra, como un matrimonio? Y dijo:

5 Por esto dejará el hombre al padre y a la madre, y se unirá a su mujer, y vendrán a ser los dos un cuerpo, una carne.

6 Así que ya no son dos, sino un cuerpo, una carne. Por tanto, el matrimonio que Dios lo unió tan estrechamente al mismo yugo no lo separe un hombre.

7 Le dicen: ¿Por qué pues Moisés permitió el divorcio, y pidió al hombre dar carta de divorcio a la mujer?

8 Les dice: Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés separaros de vuestras mujeres, (para preveniros de los peores crímenes que podríais cometer para que os libréis de una esposa indeseable), pero desde un principio de la creación no fue así.

9 Yo os digo que cualquiera que se separe de su mujer, a no ser por causa de fornicación, y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con una separada comete adulterio.

10 Le dicen los discípulos: Si así tan estrecha es la relación y situación del hombre con la mujer, no conviene casarse.

11 Entonces Él les dijo: No todos tienen capacidad para comprender este logos, sino aquellos a quienes ha sido dado por Dios el carisma o don de poder permanecer castos, solteros puros y sin matrimonio;

12 porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos eunucos por los hombres, tanto los unos como los otros son impotentes para matrimonio y por necesidad se quedan castos, solteros sin casarse, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos, castos por causa del reinado de la realeza increada de los cielos. El que sea capaz de aceptar y aplicar este logos, que así sea y avance hacia el camino de la castidad y virtud.

Los niños, 13-15.

13 Entonces le fueron llevados unos niños para que pusiera las manos sobre ellos, bendecirlos y orara por ellos, y los discípulos a los que llevaron los niños, para que no sea molestado el maestro, los reprendieron.

14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños y no les impidáis venir a mí, porque de ellos y de los que se parecen a ellos sobre la sencillez y la inocencia, pertenece el reinado de la realeza increada de los cielos.

15 Y después de imponer las manos sobre ellos, los bendijo y se marchó de allí.

El joven rico, 16-30.

16 Y he aquí, acercándose uno, le dijo: Maestro bueno, ¿qué cosa buena tengo que hacer yo para tener vida eterna?

17 Entonces Él le dijo: ¿Por qué me dices bueno, ya que crees que soy un hombre simple? Nadie es absolutamente bueno sino sólo el Dios; pero si quieres entrar en la vida eterna, guarda y aplica los mandamientos-logos de Dios.

18 Le dice: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: los conocidos, es decir, no matarás, no cometerás adulterio, no hurtarás, no dirás falso testimonio,

19 honra y respeta al padre y a la madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.

20 Le dice el joven: todas estas cosas las he conocido y cumplido desde joven, ¿qué más me falta para ser digno del reinado de la realeza increada de los cielos?

21 Jesús le dijo: Ya que quieres ser perfecto, anda, vende tus posesiones y repártelas a los pobres, y adquirirás un tesoro en los cielos, después ven y sígueme.

22 Pero al oír el joven este logos, se fue entristecido, porque tenía muchas posesiones y bienes y su corazón estaba apegado en estos bienes materiales.

23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: de verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reinado de la realeza increada de los cielos.

24 Otra vez os digo: Es más fácil pasar una cuerda gorda de las que atan el camello o el barco por un ojo de aguja, que un rico entrar en el reinado de la realeza increada de Dios (o kámilon se llamaban y eran las cuerdas gordas que los helenos-griegos ataban los barcos en el puerto).

25 Y oyéndolo los discípulos, se asombraban en gran manera, diciendo: Entonces, ¿quién puede salvarse?

26 Y mirándolos Jesús, les dijo: para con los hombres es imposible, pero para con Dios, todas las cosas son posibles, (por tanto, es posible la salvación también de todos aquellos que de alguna manera se enredan con dineros y posesiones; basta que tengan buena disposición y voluntad de abnegación y sacrificio).

27 Interviniendo entonces Pedro, le dijo: he aquí, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué, pues, tendremos o cuál será nuestra recompensa?

28 Y Jesús les dijo: de cierto os digo y os aseguro que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su doxa-gloria (luz increada), vosotros, los que me habéis seguido, también os sentaréis sobre doce tronos gloriosos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

29 Y todo el que dejó casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o campos, por causa de mi nombre, recibirá aquí en la tierra cien veces más, y, lo más importante, heredará la vida eterna.

30 Pero muchos que en este mundo a causa de los axiomas que tienen y no por su virtud, son considerados primeros, ellos serán los últimos, y muchos que en este mundo son considerados los últimos serán los primeros en reinado de la realeza increada de Dios.

 

Capítulo 20: La parábola de los trabajadores de la viña, 1-16. Pre-anunciación del Pazos-Pasión y de la Resurrección, 17-19. La petición ambiciosa de los hijos del Zebedeo, 20-29. La terapia de los dos ciegos de Jericó, 30-34.

 

La parábola de los trabajadores de la viña, 1-16.

20,1 Porque el reinado de la realeza increada de los cielos es semejante a un hombre, dueño de casa, que salió temprano de mañana a contratar obreros para su viña.

2 Y puesto de acuerdo con los obreros por un denario al día, los envió a su viña.

3 Y saliendo hacia la hora tercera, vio a otros parados en la plaza sin trabajo, esperando a ser contratados por alguien,

4 y les dijo: Id también vosotros a la viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron.

5 Saliendo otra vez cerca de la hora sexta, y de la novena, hizo lo mismo.

6 Y saliendo hacia la undécima, encontró a otros parados sin trabajo, y les dice: ¿Por qué habéis estado aquí todo el día desocupados?

7 Le dicen: Porque nadie nos ha contratado. Les dice: Id también vosotros a mi viña y cobraréis lo que sea justo.

8 Llegado el atardecer, el señor de la viña dice a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los últimos hasta los primeros.

9 Acudiendo, pues, los que habían ido cerca de la hora undécima por la tarde, recibieron cada uno un denario.

10 Llegando después los primeros, supusieron que recibirían más, pero también ellos recibieron un denario cada uno.

11 Y al recibirlo, refunfuñaban contra el dueño de casa,

12 diciendo: Estos últimos trabajaron una sola hora, y los pagaste igual que a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor abrasador del día.

13 Pero él, respondiendo a uno de ellos, dijo: Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No conviniste conmigo en un denario?

14 Toma lo tuyo y vete, pero yo quiero dar también a este último lo mismo que a ti,

15 ¿no me es lícito hacer lo que quiero con las cosas mías? ¿O es tu ojo envidioso, vil e insaciable, porque yo soy bueno?

16 Así, los últimos serán primeros, y los primeros serán los últimos a causa de su aflojamiento, mala astucia y su envidia. Porque muchos son los que han sido llamados, pero pocos los escogidos que trabajarán hasta el final con deseo ardiente y mucho celo.

Pre-anunciación del Pazos-Pasión y de la Resurrección, 17-19.

17 Y subiendo a Jerusalén, Jesús tomó aparte a los doce discípulos, y en el camino les dijo:

18 He aquí, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas-gramatís, y lo condenarán a muerte,

19 y lo entregarán a los gentiles idólatras, se burlarán de él y será azotado y crucificado, pero al tercer día resucitará.

La petición ambiciosa de los hijos del Zebedeo, 20-29.

20 En ese tiempo se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose y pidiéndole algo.

21 Él le dijo: ¿Qué deseas? Le dice: manda que estos dos hijos míos se sientan uno a tu derecha y otro a tu izquierda cuando te hagas cargo en tu reinado.

22 Respondiendo entonces Jesús, dijo: No sabéis qué estáis pidiendo. ¿Podéis beber el cáliz del dolor que yo he de beber, o bautizarse al bautismo de sangre y padecimientos en el cual yo me bautizo? Le responden: Podemos.

23 Les dice: De mi copa beberéis y el bautismo que yo me bautizo os bautizaréis; pero el sentarse a mi derecha e izquierda, no es mío darlo a quien me lo pida, sino que será dado por mi Padre en aquellos por los que se ha preparado; es decir, para los buenos fieles en él y buenos luchadores en el camino de la virtud.

24 Y cuando oyeron esto los diez, se enojaron a causa de la ambición de los dos hermanos.

25 Entonces Jesús los llamó y les dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se comportan duramente sobre ellas y las tiranizan, y los que tienen axiomas y poderes los oprimen por su poderío como esclavos.

26 Pero esto no debe suceder entre vosotros, sino el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor.

27 Y el que quiera ser primero entre vosotros, debe hacerse vuestro servidor y ofrecer en todos con agapi-amor desinteresado y humildad sus servicios,

28 así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate y liberación por muchos, es decir, pagar rescate y liberar del pecado y de la muerte eterna a muchos de los que creerán en él.

La terapia de los dos ciegos de Jericó, 29-34

29 Y saliendo ellos de Jericó, lo seguía una gran multitud;

30 y he aquí dos ciegos, sentados junto al camino, al oír que Jesús estaba pasando, gritaron, diciendo: ¡Señor, Hijo descendiente de David Κύριε ἐλέησον ἡμᾶς Kirie eleisón nos, sánanos,  ten misericordia y compasión de nosotros!

31 Y la muchedumbre los reprendió para que callaran, pero ellos gritaban más, diciendo: ¡Señor, Κύριε ἐλέησον ἡμᾶς Kirie eleisón nos ten misericordia o compasión de nosotros, sánanos Hijo descendiente de David!

32 Y deteniéndose entonces Jesús, los llamó y los dijo: ¿Qué queréis que os haga?

33 Le dicen: Señor, que se abran nuestros ojos.

34 Entonces Jesús, se compadeció, les tocó los ojos, y al instante recobraron la vista, y lo siguieron con mucho agradecimiento.

 

Capítulo 21: La entrada triunfal en Jerusalén, 1-11. Expulsión de los mercaderes del templo, 12-14. Diálogo con soberanos religiosos, 15-17. Maldice la higuera y se seca, 18-22. La autoridad y poder de Jesús, 23-27. La parábola de los dos hijos, 28-32. La parábola de los viñadores asesinos, 33-46.

 

La entrada triunfal en Jerusalén, 1-11.

21,1 Cuando se acercaron a Jerusalén, y llegaron por Betfagé cerca al monte de los Olivos, entonces Jesús envió a dos discípulos,

2 diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y enseguida hallaréis una borrica atada y un mulo con ella: desatadla y traédmelos.

3 Y si alguien os dice algo, diréis: el Señor los necesita, y pronto os los devolverá.

4 Y todo esto se hizo para que se cumpliera lo dicho por el profeta (Zacarías), cuando dice:

5 Decid a la hija de Sión, la Jerusalén: He aquí, tu Rey viene a ti, manso, apacible y humilde, y sentado sobre una borrica, y sobre un mulo, hijo de la bestia de carga.

6 Y los discípulos fueron e hicieron como Jesús les mandó; (y sin duda se asombraron cuando vieron que las cosas sucedieron exactamente como los predijo el Maestro).

7 y trajeron la borrica y el mulo, y pusieron sobre ellos sus mantos, y se sentó encima de ellos el maestro.

8 Y la mayoría de la gente que acompañaban al Señor, extendían sus mantos en el camino en muestra de respeto, y otros cortaban ramas de los árboles y las tendían en el camino.

9 Y las multitudes que iban delante y detrás de Él, gritaban: ¡Hosanna, gloria y alabanza al Hijo descendiente de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor para salvar a su pueblo! ¡Hosanna en las alturas, es decir, que canten alabanzas e himnos al Mesías las legiones de ángeles que están en los cielos!

10 Y cuando Él entró en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió por la grandeza de la pompa, diciendo: ¿Quién es éste?

11 Y las multitudes decían: Éste es el profeta Jesús, el de Nazaret de Galilea.

Expulsión de los mercaderes del templo, 12-14.

12 Y Jesús entró en el templo, y echó a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían las palomas para el sacrificio,

13 y les dice: Está escrito: Mi casa será llamada casa de oración, pero vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones.

14 Y se le acercaron en el templo los cojos y los ciegos (física y psíquicamente), los psicoterapió y los curó.

Diálogo con soberanos religiosos, 15-17.

15 Pero los sumos sacerdotes y los escribasgramatís, viendo las maravillas que hacía, y a los niños que aclamaban en el templo, diciendo: ¡Hosanna gloria y honor al Hijo descendiente de David!, se indignaron,

16 y le dijeron: ¿Oyes qué dicen estos niños? Jesús les comenta: Sí, escucho y ¿por qué os molesta, nunca leísteis la Escritura que dice?: “De boca de niños y lactantes, oh Dios, has compuesto alabanza”.

17 Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, y pernoctó allí.

Maldice la higuera y se seca, 18-22.

18 Al subir a la ciudad muy de mañana, tuvo hambre;

19 y viendo una higuera sola junto al camino, se fue hacia ella, pero nada encontró en ella más que hojas y le dice: nunca jamás nazca fruto de ti, para siempre. Y al instante se secó la higuera. (Esto el Señor lo hizo para simbolizar la condena que esperaba a los gramatís-escribas y a los fariseos, quienes tenían una apariencia de piedad exterior, pero no la fuerza y la virtud de ella).

20 Y al verlo, los discípulos se maravillaron de este acontecimiento, diciendo: ¿Cómo se secó al instante la higuera?

21 Y respondiendo Jesús, les dijo: de cierto, en verdad os digo, si tenéis fe inquebrantable y no dudáis de la potencia de Dios, no sólo haréis el milagro de la higuera, sino que aun si a este monte dijerais: quítate y échate al mar, se haría;

22 y todo cuanto pidáis en oración con fe, lo recibiréis.

La autoridad y poder de Jesús, 23-27.

23 Cuando entró en el templo, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo, diciendo: ¿Con qué clase de autoridad haces estas cosas, es decir, de expulsar a los vendedores y a los compradores del templo? ¿Y quién te dio esta autoridad a enseñar al pueblo, ya que no has estudiado en ninguna escuela rabínica?

24 Respondiendo Jesús les dijo: Yo también os preguntaré un asunto, y cuando me lo respondáis, yo entonces os diré con qué clase de autoridad hago estas cosas que vosotros os exasperáis.

25 El bautismo de Juan, quién ha dado testimonio oficial sobre mí ¿de dónde era?, ¿provenía del cielo, de Dios o era una invención engañosa de hombres? Ellos entonces pensaban entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, de Dios, nos dirá: ¿Por qué, pues, no creísteis a Juan y las cosas que él dijo sobre mí?

26 Y si decimos: que es invención de hombres, tememos al pueblo; porque todos aceptan y honran a Juan como profeta.

27 Y respondiendo a Jesús, dijeron avergonzados: No conocemos. Entonces él les dijo: Tampoco yo os digo con qué clase de autoridad hago estas obras.

La parábola de los dos hijos, 28-32.

28 Y ¿qué opinión tenéis sobre lo que os voy a decir? Un hombre tenía dos hijos; acercándose al primero, dijo: hijo, ve y trabaja hoy en la viña.

29 Y respondiendo el hijo, dijo: No quiero; pero después, cambió de opinión y fue.

30 Y acercándose al segundo, dijo lo mismo; y él, respondiendo, dijo: Sí señor, voy a la viña; pero no fue.

31 ¿Quién de los dos hizo la voluntad del padre? Dicen: el primero. Jesús les dice: de verdad os digo que los publicanos y las rameras que al principio mostraron desobediencia a la voluntad de Dios, ahora como ha vuelto en la metania, van al reinado de la realeza increada de Dios delante de vosotros que sólo con palabras y no con obras mostráis obediencia a Dios.

32 Porque vino Juan a vosotros predicando y manifestando con obras y logos el camino de justicia, y no le creísteis, pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis ni habéis vuelto a la metania de modo que vosotros después creer en él.

La parábola de los viñadores asesinos, 33-46.

33 Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, y la cercó de vallado, y cavó en ella un lagar, y edificó una torre para que vivieran los obreros y los vigilantes, y la arrendó a unos labradores, y se fue a otro país.

34 Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió a sus siervos a los labradores para recibir sus frutos que tenía derecho.

35 Pero los labradores, tomando a sus siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon.

36 De nuevo envió a otros siervos, más que los primeros, e hicieron con ellos lo mismo.

37 Finalmente, les envió a su hijo, pensando que respetarán a mi hijo.

38 Pero los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: éste es el heredero; ¡venid, matémoslo y quedemos nosotros con su herencia!

39 Y prendiéndolo, lo echaron fuera de la viña, y lo mataron. (Malos labradores son los jefes espirituales de Israel, que sacaban provecho de la finca siendo indignos y desagradecidos hacia al dueño de la finca, es decir, al pueblo judío, maltrataban y mataban a los profetas que mandaba Dios, y finalmente matarían por muerte en la cruz al hijo de Dios, a Cristo, fuera de Jerusalén, para quedarse imperturbables y tranquilos poseedores y explotadores de la viña de Dios).

40 Cuando venga pues el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores?

41 Le responden: A los malos los destruirá atrozmente, y arrendará la viña a otros labradores, que le darán los frutos en sus tiempos adecuados.

42 Jesús les dice: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: la piedra, es decir, a mí, que desecharon los constructores como inadecuado, vosotros los edificadores del pueblo, éste se ha convertido en piedra angular en la edificación espiritual de Dios, es decir, en la Iglesia, la cual se hizo de parte del Señor y es maravillosa a nuestros ojos?

43 Por esto os digo que la realeza increada de Dios os será quitada y será dada a un pueblo que produzca los frutos, es decir, buenas obras.

44 y el que cayere sobre esta piedra, se hará pedazos; mas sobre quien ella caiga, lo desmenuzará y lo hará polvo.

45 Y luego de oír sus parábolas, los sumos sacerdotes y los fariseos comprendieron que hablaba acerca de ellos.

46 Y querían prenderlo, pero no se atrevieron porque temían a las multitudes, porque le tenían y le respetaban como profeta.

 

Capítulo 22: La parábola del gran banquete de boda, 1-14. El impuesto del Cesar, 15-22. La resurrección de los muertos, 23-33. El gran mandamiento, 34-40. El origen del Mesías, 41-46.

 

La parábola del gran banquete de boda, 1-14.

22,1 Jesús continuando su homilía hacia los sumos sacerdotes y los fariseos, les habló de nuevo en parábolas, diciendo:

2 El reinado de la realeza increada de los cielos es semejante a cierto rey que hizo majestuosamente el banquete de bodas para su hijo.

3 Y envió a sus siervos para llamar a los que habían sido invitados al banquete de bodas, pero ellos no querían venir.

4 Volvió a enviar a otros siervos, diciendo: Decid a los que han sido invitados: he aquí, he preparado mi simposio-banquete, se han sacrificado mis novillos y las reses cebadas, y todo está dispuesto: venid al banquete de bodas.

5 Pero ellos, menospreciaron la invitación, no hicieron caso y se fueron uno a su campo, otro a su negocio,

6 y los demás, echando mano a sus siervos, los insultaron y los mataron.

7 Entonces el rey se enfureció, y enviando sus ejércitos destruyó a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.

8 Después dijo a sus siervos: el banquete de bodas está preparado, pero los invitados no eran dignos de sentar al banquete-simposio.

9 Id pues a las encrucijadas de los caminos, y convidad al banquete de bodas a todos los que encontréis.

10 Y saliendo aquellos siervos a los caminos, recogieron a todos los que encontraron, tanto malos como buenos, y el salón de bodas se llenó de convidados.

11 Pero cuando el rey entró a ver a los invitados, vio allí a un hombre no vestido con traje de boda.

12 Y le dice: Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de boda? Por el honor que te he hecho deberías por lo menos intentar a encontrar vestimenta adecuada. Y él enmudeció.

13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: atadlo de pies y manos y echadlo al más allá, a las tinieblas exteriores, allí será el llanto y el crujido de los dientes;

14 porque muchos son llamados a la realeza increada de Dios, pero pocos los escogidos que reciben con agradecimiento la invitación y se preparan como es debido.

El impuesto del Cesar, 15-22.

15 Entonces los fariseos salieron y deliberaron cómo podrían cazarlo y enredarlo por algún logos en el diálogo que harían con él.

16 Y le enviaron a los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres honesto y sincero, y con verdad enseñas el camino de Dios, y no te importa nada, pues, no miras la apariencia de los hombres, y no tienes problemas de imagen de qué dirán.

17 Dinos pues, ¿qué te parece? ¿Es lícito pagar el impuesto al César, o no? (La pregunta es con mala astucia y malicia, porque si el Señor dijera que sí, sería denunciado al pueblo de que beneficia el dominio tiránico de los Romanos; y si dijera no, le denunciarían a los romanos como revolucionario y enemigo del Cesar).

18 Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?

19 Mostradme la moneda que pagáis el impuesto. Y ellos le presentaron un denario.

20 Les dice: ¿De quién es esta imagen y la inscripción?

21 Dicen: del César. Entonces les dice: dad pues al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.

22 Al oír esto se asombraron, y dejándolo, se fueron sin atreverse continuar la conversación.

La resurrección de los muertos, 23-33.

23 El mismo día se le acercaron unos saduceos que negaban la resurrección, y le preguntaron:

24 Maestro, Moisés dijo: si un hombre casado muere sin tener hijos, debe su hermano casarse con la viuda para dar descendencia a su hermano.

25 Ahora bien, había entre nosotros siete hermanos, y el primero murió después de casarse, y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano.

26 De la misma manera, también el segundo, y el tercero, así hasta los siete se casaron con la mujer;

27 al final de todos, murió la mujer.

28 Por tanto, en la resurrección, ¿de cuál de los siete será mujer? Porque todos la tuvieron como esposa legal.

29 Entonces, respondiendo Jesús, les dijo: Estáis errando al ignorar las Escrituras y el poder de Dios;

30 porque en la resurrección, ni los hombres ni las mujeres se casan, sino que todos son como los ángeles en el cielo.

31 Pero acerca de la resurrección de los muertos, ¿no leísteis lo dicho por Dios sobre los tres patriarcas, que ya habían muerto?, cuando dice:

32 YoSoY el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. No es Dios de muertos, sino de vivos, como son los patriarcas, los cuales, a pesar de haber muerto físicamente, continúan viviendo y seguirán viviendo eternamente.

33 Y las multitudes, oyéndolo, se maravillaban de su enseñanza.

El gran mandamiento, 34-40.

34 Cuando los fariseos entonces oyeron que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron de común acuerdo al mismo lugar donde estaba Jesús.

35 Y uno de ellos, experto en la ley, para tentarlo, preguntó con mala astucia:

36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?

37 Jesús le respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu psique-alma, y con toda tu diania-intelecto-mente.

38 Éste es el primero y gran mandamiento,

39 y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

40 De estos dos mandamientos penden toda la ley y los profetas.

El origen del Mesías, 41-46.

41Y habiéndose reunido los fariseos, Jesús les preguntó,

42 diciendo: ¿Qué opinión tenéis sobre el Mesías? ¿De quién es descendiente? Le dicen: de David.

43 Les dice: ¿Pues si es un simple descendiente de David, cómo en Espíritu lo llama Señor y Dios, diciendo:

44 dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies?

45 Pues si David lo llama Señor, ¿cómo es que es un simple descendiente como vosotros creéis? (Por tanto, David según su apocálipsis-revelación por parte de Dios, creyó y proclamó al Mesías, el descendiente suyo en cuerpo y carne, como su Señor y Dios).

46 Y nadie le podía responder palabra, ni desde aquel día se atrevió ninguno a preguntarle más.

 

Capítulo 23: Control de los hipócritas Gramatís-Escribas y de los Fariseos, 1-28. Crímenes y castigo de Jerusalén, 29-51.

 

Control de los hipócritas Gramatís-Escribas y de los Fariseos, 1-28.

23,1 Entonces Jesús habló con una forma muy dura y con autoridad a las multitudes y a sus discípulos,

2 diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas-gramatís y los fariseos.

3 Haced y cumplid pues todo lo que os digan; pero no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, pero no hacen ni aplican nada de lo que dicen;

4 porque atan pesadas cargas pesadas e insoportables y las echan a los hombros de los hombres, mientras que ellos no las quieren mover ni con su dedo.

5 Antes bien, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres, porque ensanchan sus filacterias (hojas largas con lemas de la Ley) y alargan los flecos de sus mantos, para parecer así que son piadosos e impresionar a los hombres.

6 y les gusta estar en los primeros puestos en las cenas y en las primeras sillas en las sinagogas,

7 y los saludos pomposos en las plazas, y que los hombres los llamen Rabbí-Maestros.

8 Pero vosotros no seáis llamados Rabbí, porque uno solo es vuestro maestro, el Cristo y todos vosotros sois hermanos, por tanto iguales entre sí.

9 Y no llaméis padre, sea carnal o espiritual a nadie en la tierra, en el sentido que él tiene autoridad absoluta e ilimitada ante vosotros, pues uno solo es vuestro Padre, el celestial,

10 ni seáis llamados profesores, porque uno es vuestro único y perfecto profesor: el Cristo; el cual es el único que enseña la verdad pura e inconfundible y conduce con seguridad a los hombres al difícil camino de la sotiría redención, sanación y salvación.

11 Y el que es mayor de vosotros sobre la gnosis-conocimiento y axioma, debe con humildad y bondad ser vuestro servidor.

12 Porque el que se enaltezca y enorgullezca frente a los demás será humillado, y el que con amor-agapi cristiano se humille y se haga servidor de los demás, será enaltecido y glorificado por Dios.

13 ¡Ay de vosotros, escribas-gramatís  y fariseos, hipócritas! porque, como sinvergüenzas y ambiciosos que sois, coméis en las casas de las viudas y a la vez con el pretexto de la piedad hacéis largas oraciones; por eso seréis castigados por la divina justicia mucho más que los ladrones y los desvalijadores.

14 ¡Ay de vosotros, escribas-gramatís y fariseos, hipócritas! porque por vuestra falsa enseñanza que la presentáis como si fuera de Dios, cerráis el reinado de la realeza increada de los cielos delante de los hombres, así no entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.

15 ¡Ay de vosotros, escribas-gramatís y fariseos hipócritas! que para hacer a un idólatra prosélito recorréis mar y tierra, y cuando lo llega a ser, lo hacéis dos veces más hijo de la gehena/ infierno que a vosotros.

16 ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: todo el que jure por el santuario/templo, eso no es nada, pero quien jure por el oro del santuario/templo, debe cumplir su juramento.

17 ¡Necios y ciegos!, porque ¿qué es de mayor valor: el oro, o el santuario que santifica el oro?

18 Y decís además: todo el que jure por el altar, nada es; pero quien jure por la ofrenda que está sobre él, debe cumplir su juramento.

19 ¡Necios y ciegos! porque ¿qué es mayor y más sagrado, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?

20 Sabed pues, que el que juró por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él.

21 Y el que juró por el santuario/templo, jura por él, y por el que habita en él, es decir, a Dios.

22 Y el que jura por el cielo, jura a la vez por el trono de Dios, y por el Dios que está sentado sobre él.

23 ¡Ay de vosotros, escribas-gramatís y fariseos, hipócritas! que diezmáis la menta, el eneldo y el comino, cumplís pero dejasteis lo más importante de la ley, el sano y justo juicio, la caridad/misericordia y la fe verdadera; esto era necesario hacer sin dejar aquello.

24 ¡Guías ciegos, que coláis el agua y el vino no vaya ser que bebáis algún mosquito, y tragáis un camello! Es decir, cumplís con las cosas pequeñas e insignificantes y sois indiferentes para las grandes e importantes.

25 ¡Ay de vosotros, escribas-gramatís y fariseos hipócritas! que limpiáis lo de afuera de la copa y del plato, pero por dentro están llenos de comidas que provienen de rapiñas, codicias e injusticias.

26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro de la copa y del plato, para que no provenga de la injusticia, sino de tu trabajo honrado, para que sea limpio también lo de fuera. Es decir, no miréis aparecer piadosos sólo exteriormente, sino que intentéis adquirir también la catarsis, limpieza, sanación y santidad interior.

27 ¡Ay de vosotros, escribas-gramatís y fariseos hipócritas! que os parecéis a sepulcros blanqueados, los cuales a la verdad se muestran hermosos por fuera, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

28 Así también vosotros, por fuera, ciertamente aparecéis justos ante los hombres, mas por dentro estáis llenos de hipocresía, basura e iniquidad

Crímenes y castigo de Jerusalén, 29-51.

29 ¡Ay de vosotros, escribas-gramatís y fariseos hipócritas! que edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,

30 y decís: Si estuviéramos en los días de nuestros padres, no habríamos participado con ellos en el derramamiento de sangre y muerte injusta de los profetas.

31 De modo que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos descendientes auténticos de los que mataron a los profetas.

32 ¡Completad también vosotros la obra de vuestros padres! (es decir, hacéis las cosas que ellosno hicieron, matasteis al Mesías llegando así al límite extremo de maldad).

33 ¡Serpientes, raza con pensamientos venenosos de víboras! ¿Cómo pensáis escapar del juicio justo y de la condena del infierno/gehena?

34 Por tanto, he aquí tenéis la última ocasión para salvaros, yo os envío profetas, sabios y escribas-gramatís, que son mis Apóstoles. Pero vosotros a unos de ellos los mataréis y crucificaréis, y a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los expulsaréis y perseguiréis de ciudad en ciudad.

35 Para que caiga sobre vosotros toda la sangre justa que está siendo derramada sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías hijo de Baraquías, a quien matasteis entre el santuario y el altar sin tener miedo y respeto a su santidad.

36 En verdad de verdad os digo: Todo esto vendrá sobre esta generación.

37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que Dios te ha enviado! ¡Cuántas veces quise rejuntar a tus hijos, como los pájaros juntan sus polluelos bajo las alas, y no quisisteis!

38 He aquí para castigo por vuestra maldad y para vuestra destrucción se queda desierta y desprotegida por Dios vuestra ciudad y vuestro templo.

39 Porque os digo que desde ahora en adelante, de ningún modo me veréis hasta que vueltos en metania, digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

 

Capítulo 24: La destrucción de Jerusalén y de Judea, 1-28. El fin de los siglos y la segunda venida del hijo del hombre 29-51.

 

La destrucción de Jerusalén y de Judea, 1-28.

24,1 Y saliendo Jesús, se iba del templo, cuando sus discípulos se acercaron para mostrarle las bellas edificaciones del templo.

2 Jesús les dijo: ¿Veis todas estas cosas y os maravilláis de los edificios? De verdad os digo y os aseguro que de ningún modo quedará aquí piedra sobre piedra que no sea totalmente derribada.

3 Y estando sentado en el monte de los Olivos, se le acercaron los discípulos en privado, y le dijeron: Dinos, ¿cuándo se hará todo esto, y cuál será la señal que preanunciará de tu gloriosa venida (o parusía-presencia) y del fin del mundo?

4 Jesús respondió y les dijo: Mirad que nadie os engañe.

5 Porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: Yo soy el Cristo (o Mesías), y a muchos engañarán.

6 Cuando oigáis hablar de guerras y noticias alarmantes de guerras; mirad, no os alarméis, creyendo que estas son señales del fin; porque así debe acontecer; pero todavía no será el fin.

7 Porque será levantada nación contra nación y reino contra reino, y habrá hambrunas, y pandemias enfermedades infecciosas por virus, bacterias, o enfermedades epidémicas y terremotos en diversos lugares.

8 Y todas estas cosas serán el principio de los dolores de parto, de tormentos y fatigas.

9 Entonces os entregarán a tribulación, sufrimiento y tormento y os matarán, y seréis odiados por todas las naciones por creer y predicar mi nombre.

10 Y muchos se tambalearán, se escandalizarán y tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se odiarán.

11 Y se levantarán muchos falsos profetas y engañarán y arrastrarán a muchos.

12 Y por haberse multiplicado excesivamente el pecado y la maldad, se enfriará la agapi-amor desinteresado de la mayoría hacia Dios y hacia los hombres; (El pisoteo de la ley de Dios, los vicios, el libertinaje y la corrupción es una situación de interés propio, individualismo y egocentrismo, su consecuencia es muerte y caída espiritual, congelación de la agapi-amor desinteresado incluso de los mismos familiares, alejamiento de Dios y incredulidad. La incredulidad e infidelidad por regla general nace del pecado)

13 pero el que persevere hasta el fin durante el tiempo de estas pruebas, éste se salvará.

14 Y este evangelio de la realeza increada de Dios será predicado en toda la οἰκουμένῃ icumeni tierra habitada, de modo que será el testimonio bueno para la sotiría redención, sanación y salvación de todas las naciones, y entonces vendrá el fin.

15 Por tanto, cuando veáis la abominación de la desolación, o el canalla odiado y asqueroso, como se ha profetizado por el profeta Daniel, que esté puesto en el lugar santo, que cada lector que está leyendo, que entienda bien esto.

16 entonces, cuando veáis la profanación del templo, los que estén en Judea, huyan a los montes para esconderse;

17 el que está en el terrado, no baje a su casa para tomar las cosas, sino que se marche rápidamente;

18 y el que esté trabajando en el campo, no regrese en su casa para tomar sus ropas.

19 Mas, ¡ay de las que estén embarazadas y de las que estén amamantando niños pequeños en aquellos días, porque no les será tan fácil salir corriendo para salvarse!

20 Orad, por tanto, para que vuestra huida no sea en invierno, ni en sábado, que se prohíbe hacer camino largo.

21 Porque habrá entonces una gran tribulación y angustia, cual no la ha habido desde el comienzo del mundo hasta ahora, ni la habrá.

22 Y si aquellos días no hubieran sido acortados, ningún ser humano se salvaría; pero por causa de los escogidos, aquellos días de la terrible tribulación serán acortados.

23 Entonces, si alguno os dice: ¡He aquí o allá el Cristo, el Mesías!, no lo creáis.

24 Porque surgirán falsos mesías y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y obras prodigiosas, hasta el punto de engañar, si fuera posible, aun a los escogidos.

25 Mirad que os lo he predicho de antemano, para que toméis las medidas.

26 Si, pues, os dicen: ¡Mirad, el Cristo o Mesías está en el desierto!, no salgáis. ¡Mirad, está en un escondite!, no lo creáis.

27 Porque como el relámpago sale de oriente y brilla hasta occidente, así también será vista la venida gloriosa del Hijo del Hombre.

28 Porque dondequiera que esté el cadáver, allí se juntarán los buitres. Donde hay corrupción y podredumbre, allí se reúnen para actuar los ladrones, los estafadores y los criminales. (En épocas de apostasías aparecen muchos pseudocristos o pseudomesías).

El fin de los siglos y la segunda venida del hijo del hombre 29-51.

29 E inmediatamente después de la tribulación y turbación de aquellos días, el sol será oscurecido y la luna no dará su resplandor; las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos que contienen el universo en armonía, serán conmovidas.

30 Y entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre, y todas las tribus de la tierra que no han creído, entonces se lamentarán abromadamente, y verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo con dinami gran potencia y energía increada y con mucha doxa-gloria luz increada.

31Y enviará a sus ángeles, los cuales con gran voz de trompeta, reunirán a sus escogidos de los cuatro puntos cardinales de la tierra, de un extremo al otro extremo de los cielos.

32 Así que, de la higuera aprended la parábola: cuando su rama ya se pone tierna y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas, el tiempo del juicio de Dios.

34 De cierto, en verdad os digo: De ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas que os dije sobre la destrucción de Jerusalén.

35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis logos no pasarán, sino que se realizarán totalmente.

36 Pero acerca de aquél día y hora de la segunda parusía-presencia, nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, sino sólo el Padre.

37 Como en los días de Noé, así será también la venida del Hijo del Hombre;

38 Porque como en aquellos días antes del diluvio, estaban comiendo y bebiendo imprudentemente, comprometiéndose y dándose en casamiento sus hijos, hasta el día en que Noé entró en el arca,

39 y no se dieron cuenta hasta que de repente el diluvio llegó y se los llevó a todos, así también de repente será la venida y parusía-presencia del Hijo del Hombre.

40 Entonces estarán dos en el campo: uno, el justo, será tomado por los ángeles del cielo y el otro será dejado para ser castigado.

41 Dos mujeres estarán moliendo en el molino: una será tomada y la otra será dejada.

42 ¡Velad, pues, y estaos atentos y preparados siempre, porque no sabéis en cuál día viene vuestro Señor!

43 Tened en cuenta que si el dueño de la casa supiera a qué hora de la noche vendría el ladrón, estaría en guardia y no permitiría al ladrón asaltar su casa.

44 Por esto, vosotros también estad preparados siempre, porque el Hijo del Hombre viene a la hora que no pensáis ni imagináis.

45 ¿Quién es pues el siervo fiel y prudente, al cual el señor puso sobre su servidumbre, para que les dé el alimento a su tiempo?

46 ¡Bienaventurado el siervo aquel que, cuando llegue su señor, lo encuentre haciendo así con sentido de responsabilidad!

47 De cierto, de verdad, os digo que lo pondrá como administrador y economista al frente de todos sus bienes.

48 Pero si aquel siervo malo piensa y dice en su corazón: mi señor tarda,

49 y comienza a golpear a sus consiervos y come y bebe con los borrachos,

50 vendrá el señor de aquel siervo en día que menos espera y a la hora que no conoce,

51 y lo castigará severamente, y le echará con los hipócritas; allí será el llanto y el crujido de los dientes.

 

Capítulo 25: Parábola de las diez vírgenes 1-13. Parábola de los talentos, 14-30. El gran juicio final, 31-46.

 

La parábola de las diez vírgenes y de los talentos

25,1 Entonces el reinado de la realeza increada de los cielos será semejante a diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del novio, que vendría de noche para llevarse la novia.

2 Cinco de ellas eran prudentes y cinco eran insensatas;

3 porque las insensatas, al tomar las lámparas, no tomaron consigo aceite,

4 pero las prudentes tomaron aceite en las vasijas juntamente con sus lámparas.

5 Y tardándose el novio, todas tuvieron sueño y se durmieron.

6 Pero a la medianoche se oyó un clamor: ¡He aquí el novio viene, salid a su encuentro!

7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron y adornaron sus lámparas.

8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: dadnos de vuestro aceite, pues nuestras lámparas se están apagando.

9 Pero las prudentes respondieron, diciendo: id más bien a los que venden y comprad para vosotras mismas, no sea que no haya suficiente para nosotras y vosotras.

10 Pero mientras iban a comprar, llegó el novio, y las preparadas entraron con él a la sala de bodas, y fue cerrada la puerta.

11 Luego, las otras vírgenes también llegan diciendo: ¡Señor, Señor, ábrenos!

12 Pero él respondiendo, dijo: En verdad os digo que no os conozco.

13 Velad pues, y estaos en alerta, ya que no sabéis el día ni la hora que viene el hijo del hombre, el novio de la Iglesia, el Kirios-Señor y juez de toda la tierra habitada. (No conocéis el día ni la hora que por la muerte os marcharéis del mundo para presentaros con vuestras obras ante del Hijo del Hombre)

Parábola de los talentos, 14-30.

14 Porque el reinado de la realeza increada de los cielos y la segunda venida o presencia-parusía del Hijo del Hombre, es como un hombre que yéndose de viaje, llamó a sus siervos y les encargó sus bienes y cuando vuelva le darían cuentas.

15 A uno dio cinco talentos a otro dos, y a otro uno; a cada uno según su capacidad. Y se fue de viaje.

16 Enseguida el que recibió los cinco talentos, fue y trabajó con ellos, y ganó otros cinco.

17 Asimismo el de los dos ganó otros dos talentos.

18 Pero el que recibió uno, fue y cavó en la tierra y escondió el dinero de su señor. (No era ladrón, ni usurpador, sino negligente, perezoso y astuto. No gastó el talento ni lo usó para nada, sino que lo dejó sin usar, cosa que manifiesta impiedad y desobediencia hacia su señor).

19 Después de mucho tiempo, llega el señor de aquellos siervos para ajustar cuentas con ellos.

20 Y acercándose el que recibió los cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, me entregaste cinco talentos. Mira, gané otros cinco talentos.

21 Y su señor le dijo: Bien, siervo bueno y fiel, sobre poco has sido fiel, y te pondré sobre mucho; entra a tomar parte en el gozo y alegría de tu Señor.

22 Acercándose también el de los dos talentos, dijo: Señor, me entregaste dos talentos. Mira, gané otros dos talentos.

23 Su señor le dijo: Bien, siervo bueno y fiel; sobre poco has sido fiel, te pondré sobre mucho; entra tú también a tomar parte en el gozo y alegría de tu Señor.

24 Y acercándose también el que había recibido un talento, dijo: Señor, yo te conocía que eres hombre exigente, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;

25 por eso tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; he aquí tienes lo tuyo.

26 Pero respondiendo su Señor, le dijo: Siervo malo y negligente, ¡sabías que cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí!

27 Debías, por tanto, llevar mi dinero a los banqueros, y al venir yo hubiera recibido lo mío con intereses.

28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene los diez talentos.

29 Porque a todo el que con su trabajo y honestidad ha aumentado lo que se le había dado, le será dado en abundancia, pero al que le han sido dados los carismas, pero no los ha cultivado, aun lo que tiene le será quitado.

30 Y al siervo negligente e inútil echadlo en las tinieblas exteriores del más allá; allí será el llanto y el crujido de los dientes.

El gran juicio final, 31-46.

31 Y cuando el Hijo del Hombre venga en su doxa-gloria luz increada, y todos los ángeles con Él entonces se sentará en su trono de doxa-gloria luz increada,

32 y serán reunidas delante de Él todas las naciones, desde la creación de Adán hasta el fin del mundo, y los apartará unos de otros como el pastor separa las ovejas de las cabras:

33 Colocará las ovejas a su derecha, y las cabras a la izquierda.

34 Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ¡Venid vosotros los benditos de mi Padre, heredad el reinado de la realeza increada de los cielos preparado para vosotros desde el momento que se estaba fundamentado, cimentado el mundo!

35 Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis en vuestra casa,

36 estaba desnudo, y me vestisteis; estuve enfermo y me visitasteis; estaba en prisión y vinisteis a mí.

37 Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber agua?

38 ¿Cuándo te vimos forastero y te acogimos, o desnudo y te vestimos?

39 O, ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a visitarte?

40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto, en verdad os digo, en cuanto lo hicisteis a uno de éstos, mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis. (El Cristo, el Rey, que es el Hijo de Dios y también hijo del hombre, a los pacientes, a los pobres y a los desnudos, a estos que los vanidosos y orgullosos menosprecian, los considera como hermanos suyos, hijos del Padre celestial y los asiste con toda Su agapi. Por eso cada ayuda que se ofrece a ellos la considera como ofrecida a él mismo)

41 Entonces dirá también a los de la izquierda: ¡Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles!

42 Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber,

43 fui forastero y no me acogisteis en vuestra casa, estaba desnudo y no me vestisteis, enfermo y en prisión, y no me visitasteis.

44 Ellos entonces también responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, o forastero, o desnudo, o enfermo, o en prisión, y no te servimos?

45 Entonces les responderá, diciendo: De cierto, de verdad os digo que en cuanto no los hicisteis estos bienes a uno de estos que el mundo los considera muy pequeños e insignificantes, tampoco me lo hicisteis a mí.

46 E irán éstos al infierno eterno junto con el diablo, y los justos a la vida eterna junto con Dios. (Así el juicio justo se habrá hecho y será dada la justicia y la apocatástasis-restablecimiento firme se realizará).

 

Capítulo 26: La conspiración de los judíos, 1-5. La mirra-perfume en la casa de Betania, 6-13. La traición de Judas, 14-16. La cena mística, 17-29. La agonía de Getsemaní, 30-46. Detención de Jesús, 47-56. El consejo de los sumos sacerdotes y el juicio, 57-68. La negación de Pedro, 69-75.

 

La conspiración de los judíos, 1-5.

26,1 Aconteció que cuando Jesús terminó todοs estοs logos, dijo a sus discípulos:

2 Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para que lo crucifiquen.

3 Entonces los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el atrio del sumo sacerdote, llamado Caifás,

4 y se consultaron y decidieron  todos a una voz como con engaño iban a detener a Jesús y a matarlo.

5 Pero decían entre sí que no lo detuviesen durante la fiesta de pascua, para que no haya alboroto en el pueblo.

La mirra-perfume en la casa de Betania, 6-13.

6 Y hallándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso,

7 se le acercó una mujer que tenía un frasco de alabastro, lleno de un ungüento muy costoso, y cuando estaba recostado a la mesa, lo derramó sobre su cabeza.

8 Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este derroche?

9 Pues esto podía haberse vendido por mucho y dado a los pobres.

10 Pero Jesús percibió este malestar de ellos y les dijo: ¿Por qué molestáis a la mujer? Ha hecho conmigo obra buena y admirable,

11 porque a los pobres siempre los tenéis con vosotros y podéis ayudarlos cuando queráis, pero a mí no siempre me tendréis.

12 Porque derramando este ungüento sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura.

13 En verdad os digo que dondequiera que se proclame este evangelio –y se predicará en todo el mundo-, se dirá también lo que ésta hizo, para memoria de ella. (Toda ofrenda hecha al Señor por un corazón piadoso y humilde adquiere valor eterno).

La traición de Judas, 14-16.

14 Entonces uno de los doce, aquel que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y dijo:

15 ¿Qué queréis darme para que yo os lo entregue? Y ellos le fijaron treinta monedas de plata.

16 Desde entonces buscaba una oportunidad para entregarlo.

La cena mística, 17-29.

17 El primer día de los ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús, diciendo: ¿Dónde quieres que te preparemos para comer la pascua?

18Y Él dijo: Id a la ciudad, a tal hombre, y decidle: el Maestro dice: mi tiempo para terminar mi obra está cercano, vísperas de la pascua hebrea, celebraré la pascua nueva en tu casa con mis discípulos.

19 Y los discípulos hicieron como Jesús les ordenó, y prepararon la cosas para la pascua.

20 Y llegado el atardecer, se sentó a la mesa junto con los doce discípulos,

21 y mientras ellos comían, dijo: de cierto, de verdad os digo que uno de vosotros me entregará

22 Y entristecidos en gran manera, comenzaron a decirle, uno por uno: ¿Acaso soy yo, Señor?

23 Él respondió y dijo: aquel que metió la mano conmigo en el zumo del plato, éste me entregará.

24 Y el Hijo del Hombre se va según ha sido escrito de Él, pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Más le valdría a ese hombre no haber nacido.

26 Y mientras ellos comían, tomó Jesús un pan, y habiendo pronunciado la bendición, lo partió, y dándolo a los discípulos, dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo.

27 Y tomando un cáliz, dio gracias y se la dio, diciendo: Bebed de este cáliz todos,

28 porque esta es mi sangre, por el que se ratifica el nuevo testamento/alianza, la cual es derramada a favor de muchos, para perdón, remisión de los pecados y la sotiría redención, sanación y salvación de muchos.

29 Y os digo que desde ahora no beberé de este fruto de la vid hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en la realeza increada, espiritual y alegre de mi Padre.

La agonía de Getsemaní, 30-46.

30 Y después de cantar los himnos, salieron camino del monte de los Olivos. Entonces Jesús les dice:

31 Todos vosotros seréis escandalizados y vuestra fe en mí se tambaleará a causa de mí en esta noche, porque así está escrito: Heriré al pastor, es decir, yo, pero por mi consentimiento y serán dispersadas las ovejas del rebaño, o sea, vosotros.

32 Pero después de ser resucitado, yo iré delante de vosotros a Galilea, allí es donde nos encontraremos.

33 Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos serán escandalizados por las cosas que te sucederán, yo nunca seré escandalizado.

34 Jesús le dijo: De cierto, de verdad te digo que en esta noche, antes que cante un gallo, te habrás escandalizado tanto que me negarás tres veces.

35 Pedro le dice: aunque tenga que morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

36 Entonces Jesús llega con ellos a un huerto llamado Getsemaní, y dice a los discípulos: sentaos aquí, mientras yo voy allá a orar.

37 Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y angustiarse en gran manera,

38 y les dice: una angustia y tristeza psíquica profunda está sobrecogiendo mi psique-alma. ¡Quedaos aquí y velad conmigo!

39 Y yendo un poco más adelante, cayó sobre su rostro, y orando dijo: ¡Padre mío, si es posible que pase de mí este cáliz! pero que sea no como yo quiero, sino como Tú quieres.

40 Luego va a los discípulos, y encontrándolos durmiendo, dice a Pedro: ¿No pudisteis velar conmigo ni una sola hora, vosotros antes hace poco rato dijisteis que sacrificarías vuestra vida

41 Velad, estad en alerta y orad, para que no entréis en tentación que os hundirá a la negación; en verdad, el espíritu está bien dispuesto, pero la carne es débil y enferma.

42 Y de nuevo, por segunda vez se fue a orar, diciendo: ¡Padre mío, si esto no puede pasar sin que lo beba y debo beberlo para la sotiría redención, sanación y salvación de los hombres, hágase tu voluntad!

43 Al regresar, los halló otra vez durmiendo, porque sus ojos estaban cargados y vencido por el sueño,

44 y dejándolos nuevamente, fue y oró por tercera vez, repitiendo los mismos logos hacia el Padre.

45 Luego viene a los discípulos y les dice: dormid lo que resta y descansad. He aquí, la hora se ha acercado y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores.

46 Levantaos, vamos; he aquí se acerca el que me va a entregar.

Detención de Jesús, 47-56.

47 Aún estaba hablando, cuando llegó Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y garrotes, enviados de parte de los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo.

48 Y el que lo entregaba les había dado una señal, diciendo: Al que yo bese, ése es el Jesús, prendedlo.

49 Y enseguida, acercándose a Jesús, dijo: ¡χαίρε jere saludos o salve, Rabbí! Y con hipocresía lo besó aparatosamente.

50 Y Jesús le dijo: ¡Amigo, a lo que vienes! Entonces se aproximaron y echaron mano a Jesús y lo apresaron.

51 Pero he aquí, uno de los que estaban con Jesús, extendió la mano y sacó su espada, e hiriendo al siervo del sumo sacerdote, le cortó la oreja.

52 Entonces Jesús le dice: vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que manejan la espada contra su prójimo, a espada perecerán.

53 ¿O piensas que no puedo rogar a mi Padre, y ahora mismo me mandaría más de doce legiones de ángeles?

54 ¿Pero cómo se cumplirían las Escrituras, las cuales predicen de que así debe suceder los acontecimientos?

55 En aquella hora Jesús dijo a la turba: ¿Como contra a un bandido salisteis a prenderme con espadas y garrotes? Cada día me sentaba para enseñar en el templo, y no me prendisteis.

56 Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

El consejo de los sumos sacerdotes y el juicio, 57-68.

57 Los que habían apresado a Jesús, lo llevaron ante Caifás, el sumo sacerdote, donde estaban reunidos los escribas-gramatís y los ancianos.

58 Y Pedro lo seguía de lejos, hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los guardianes para ver el fin.

59 Y los principales sacerdotes y todo el Sanedrín-Consejo de sumos sacerdotes, buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte.

60 Pero a pesar de haberse presentado muchos testigos falsos, no lo hallaron. Después, por fin, se acercaron dos falsos testigos que dijeron:

61 Éste dijo: Puedo derribar el santuario/templo de Dios, y reconstruirlo en tres días.

62 Levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿Nada respondes de lo que éstos testifican contra ti?

63 Pero Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: ¡Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si tú eres el Cristo, el Mesías, el Hijo de Dios!

64 Jesús le dice: Tú lo has dicho. Y además, os digo: desde ahora veréis al Hijo del Hombre, como ΘεάνθρωποςZeánzropos Dios-Hombre que es, sentado a la diestra del omnipotente Dios, y viniendo sobre las nubes del cielo.

65 Entonces el sumo sacerdote, fingiendo como enfadado, rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? ¡He aquí ahora mismo todos habéis oído la blasfemia!

66 ¿Qué os parece? Respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte!

67 Entonces lo escupieron en el rostro y le dieron puñetazos; otros le dieron bofetadas

68 diciendo: ¡Profetízanos, Cristo/Mesías! ¿Quién es el que te golpeó?

La negación de Pedro, 69-75.

69 Pedro estaba sentado afuera en el patio, y se le acercó una sirvienta, diciendo: ¡Tú también estabas con Jesús el galileo!

70 Pero él negó delante de todos, diciendo: ¡No sé de qué hablas!

71 Y saliendo a la puerta, lo vio otra sirvienta, y dice a los que estaban allí: ¡Éste también estaba con Jesús el nazareno!

72 Y otra vez negó con juramento: ¡No conozco a ese hombre!

73 Y un poco después, acercándose los que estaban de pie, dijeron a Pedro: En verdad tú también eres de ellos, porque hasta tu manera de hablar te delata.

74 Entonces comenzó a maldecir y a jurar: ¡No conozco a tal hombre! Y enseguida cantó un gallo.

75 Y Pedro se acordó del logos de Jesús, que había dicho: Antes que cante un gallo, me negarás tres veces. Y saliendo afuera, lloró amargamente por su pecado grande.

 

Capítulo 27: Suicidio de Judas, 1-10. Jesús ante Pilatos, 11-26. Desprecios por parte de los solados, 27-32. Jesús sobre la cruz, 33-56. El entierro 57-61. El sellado de la tumba, 62-66.

 

Suicidio de Judas, 1-10.

27,1 Y llegada la madrugada, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo hicieron consejo contra Jesús para encontrar una causa para matarlo.

2 Y habiéndolo atado, lo llevaron y lo entregaron a Poncio Pilatos, gobernador Romano.

3 Entonces Judas, el que lo había entregado, viendo que había sido condenado, sintió remordimiento, (pero no arrepentimiento de verdadera metania que conduce a Cristo y como si sintiera un peso inaguantable por las treinta monedas de plata), devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos,

4 diciendo: Pequé entregando sangre inocente. Pero ellos dijeron: ¿Y a nosotros qué nos importa? ¡Allá tú!

5 Y arrojando las monedas de plata en el santuario, se marchó de allí desesperado, y se ahorcó.

6 Y los sumos sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: no es lícito echarlas en la caja de ingresos, por cuanto es precio de sangre.

7 Y una vez hecho el consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, como cementerio para los forasteros, los que morirían en Jerusalén.

8 Por lo cual, aquel campo fue llamado “campo de sangre” hasta hoy.

9 Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dice: Y tomaron las treinta monedas de plata, precio de aquél cuyo valor fue estipulado por algunos de los hijos de Israel;

10 y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor.

Jesús ante Pilatos, 11-26.

11 Jesús fue llevado delante del gobernador, y el gobernador le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los judíos? Jesús dijo: Tú lo dices.

12 Y al ser acusado por los sumos sacerdotes y los ancianos, nada respondió.

13 Pilatos entonces le dice: ¿No oyes cuántas cosas denuncian y testifican contra ti?

14 Pero no le respondió ni una palabra, hasta el punto que el gobernador se asombró en gran manera por su serenidad y grandeza ética.

15 Es cierto que en cada fiesta, el gobernador acostumbraba soltar un preso a la multitud; el que querían. (Porque no tenía el ánimo y el valor de absolver a Jesús como inocente, como desde el principio había reconocido, pensó darle el perdón gracias a la costumbre que había).

16 Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás.

17 Estando ellos pues reunidos, les dijo Pilatos: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, el que llaman Cristo/Mesías?

18 Porque había entendido bien que por envidia lo habían entregado a él.

19 Y estando sentado él en el tribunal, le mandó a decir su mujer: ten cuidado, no tengas nada que ver con ese justo, no te metas en líos, porque hoy sufrí mucho en sueños a causa de él.

20 Pero los sumos sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes para que pidiesen soltar a Barrabás y matar a Jesús.

21 Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Ellos dijeron: ¡A Barrabás!

22 Pilatos les dice: ¿Qué pues haré a Jesús, el llamado Cristo/Mesías? Dicen todos: ¡Sea crucificado!

23 El gobernador dijo: Pues, ¿qué mal hizo? Pero ellos gritaban más fuertemente, diciendo: ¡Sea crucificado!

24 Viendo Pilatos que ningún beneficio se lograba, sino que más bien se estaba formando un alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del gentío, diciendo: ¡Inocente soy de la sangre de éste! ¡Allá vosotros, la responsabilidad y la maldición será para vosotros!

25 Y todo el pueblo respondió y dijo: ¡Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros descendientes! (Y Pilatos fue también culpable, porque no se atrevió como juez que era, soltar al inocente, y los Hebreos aún más culpables porque insistieron y crucificaros al Σωτήρ Sotir-Redentor, Sanador y Salvador y benefactor de ellos).

26 Entonces les dejó libre a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, lo entregó para que fuera crucificado.

Desprecios por parte de los solados, 27-32.

27 Los soldados del gobernador, llevando entonces a Jesús dentro del pretorio, reunieron a toda la tropa de guardia alrededor de Él,

28 y lo desnudaron y lo cubrieron con un manto rojo, de púrpura, para burlarse de él como rey.

29 Y trenzaron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, y le dieron una caña en su mano diestra; y arrodillándose ante Él, se burlaron, diciendo: ¡Salve, rey de los judíos!

30 Y escupiendo en Él, tomaron la caña y lo golpeaban en la cabeza.

31 Después de burlarse de Él, le quitaron el manto, le pusieron su ropa, y lo llevaron para crucificarlo.

32 Y cuando salía, encontraron a un hombre de la ciudad de Cirene, llamado Simón; a éste obligaron para que llevara hasta Gólgota la cruz de Jesús.

Jesús sobre la cruz, 33-56.

33 Y llegando a un lugar llamado Gólgota, que significa: “lugar de la calavera”,

34 le dieron a beber vinagre mezclado con hiel, para que le traiga una narcosis provisional, pero después de probarlo, no lo quiso beber.

35 Y lo crucificaron, y se repartieron sus vestiduras a suertes,

36 y allí sentados, lo vigilaban.

37 Por encima de su cabeza pusieron escrita en la cruz la acusación contra Él: Éste es Jesús, el Rey de los judíos.

38 Entonces con Él fueron crucificados dos ladrones: uno a la derecha y otro a la izquierda, y esto para que el Cristo sea aún más ridiculizado y proyectado a los ojos de todos como uno de los criminales condenados a muerte.

39 Y los que pasaban lo insultaban meneando la cabeza,

40 diciendo: ¡El que derriba el templo y en tres días lo edifica! ¡Si realmente eres hijo de Dios, sálvate a ti mismo ahora y baja de la cruz!

41 De igual manera, los sumos sacerdotes, burlándose junto con los escribas-gramatís, con los ancianos y con los fariseos, decían erróneamente:

42 A otros sanó y salvó, a sí mismo no se puede salvar. ¡Si realmente es enviado de Dios como rey de Israel que baje ahora de la cruz, y creeremos en él!

43 Había confiado en Dios, pues, que lo libere ahora si realmente lo quiere, porque el mismo dijo: yoSoy hijo de Dios.

44 Y del mismo modo lo insultaban también los ladrones que habían sido crucificados con Él.

45 Y cierto que desde la hora sexta (doce del mediodía) hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena (tres de la tarde),

46 y alrededor de la hora novena (tres de la tarde), Jesús exclamó con gran voz, diciendo: Eli, Eli ¿limá sabajzaní? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonas?

47 Y algunos de los que estaban allí, como no conocían el idioma Arameo, al oírlo, decían: éste llama a Elías.

48 Al instante, uno de ellos corrió y tomó una esponja, y empapándola en vinagre, la puso en una caña y le dio de beber.

49 Pero los demás decían: deja, veamos si Elías viene a salvarlo.

50 Entonces Jesús, clamando otra vez a gran voz, dejó él mismo que se marche su espíritu del cuerpo.

51 Y he aquí el velo del templo fue rasgado en dos, de arriba abajo, y la tierra fue sacudida por terremoto, y las rocas fueron partidas,

52 y los sepulcros de la región de Jerusalén fueron abiertos solos, y muchos cuerpos de los santos que habían dormido fueron resucitados;

53 y saliendo de los sepulcros después de la resurrección de Cristo, entraron en la santa ciudad y se aparecieron a muchos.

54 Y el centurión y los soldados que estaban con él custodiando a Jesús, viendo el terremoto y lo que estaba sucediendo, se atemorizaron en gran manera, diciendo: ¡Verdaderamente éste era Hijo de Dios!

55 Estaban allí muchas mujeres, mirando desde lejos, las cuales habían seguido a Jesús sirviéndole desde Galilea,

56 entre ellas estaba María de Magdala, María, la madre de Jacobo y José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

El entierro 57-61.

57 Llegado el atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, de nombre José, el cual también se había hecho discípulo de Jesús.

58 Éste se acercó a Pilatos y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilatos mandó que le fuera dado.

59 Y José, tomando el cuerpo, lo envolvió en una sábana nueva y limpia

60 y lo puso en su sepulcro nuevo que había excavado en la roca; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se retiró.

61 Y María de Magdala y la otra María, estaban allí sentadas frente al sepulcro.

El sellado de la tumba, 62-66.

62 Y al día siguiente, que es después de la Paraskeva-Viernes-Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilatos,

63 diciendo: Señor, recordamos que aquel impostor y farsante, estando aún vivo, dijo: después de tres días, resucitaré.

64 Manda pues que sea sellado y asegurado el sepulcro hasta el tercer día, no sea que lleguen sus discípulos y lo roben, y digan al pueblo: ha resucitado de entre los muertos, y sea el último engaño peor que el primero, que algunos le habían creído como Mesías.

65 Pilatos les dijo: tenéis una guardia. Id, aseguradlo como sabéis.

66 Y ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra en compañía de la guardia.

 

Capítulo 28: La Resurrección y la aparición a las Mirroforas, 1-10. El sobornos a los soldados, 11-15. La aparición al monte de Galilea, 16-20.

 

La Resurrección y la aparición a las Mirroforas, 1-10.

28,1 Muy tarde al final de los sábados, al profundo amanecer del día uno o primero de la semana, llegó María de Magdala, con la otra María, para ver el sepulcro.

2 He aquí, hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo, se acercó e hizo rodar la piedra de la puerta, y se sentó encima de ella.

3 Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve

4 Y por temor al ángel, los guardias que custodiaban, se paralizaron y quedaron como muertos.

5 Y el ángel tomó la palabra y dijo a las mujeres: Vosotras no temáis, porque sé que estáis buscando a Jesús, el que fue crucificado.

6 No está ya aquí, porque resucitó como lo había dicho. Venid y ved el lugar donde yacía el Señor.

7 Id rápido a decir a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y va delante de vosotros y os espera en Galilea, allí lo veréis. ¡He aquí os he dicho lo que debía deciros!

8 Y ellas, partiendo del sepulcro con temor y gran gozo y alegría, corrieron a dar la noticia alegre a sus discípulos.

9 Y mientras iban a anunciar estas cosas a sus discípulos, he aquí Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡χαίρετε jérete, saludos, o salve! Y ellas se acercaron y se postraron ante Él y abrazaron con devoción sus pies y le veneraron.

10 Jesús les dice: No temáis. Id, anunciad a mis hermanos, es decir a mis discípulos que también son mis hermanos, que me habéis visto y que se marchen a Galilea, allí me verán.

El sobornos a los soldados, 11-15.

11 Mientras ellas iban, he aquí algunos soldados de la guardia fueron a la ciudad y anunciaron a los sumos sacerdotes todo lo sucedido.

12 Ellos, después de reunirse  en consejo con los ancianos, dieron muchas monedas de plata a los soldados, y les dijeron:

13 Decid que vinieron sus discípulos durante la noche mientras nosotros dormíamos y le robaron.

14 Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros lo persuadiremos y os evitaremos los problemas.

15 Ellos entonces, tomando las monedas de plata, hicieron como se les había instruido. Y este logos-dicho se divulgó entre los judíos hasta hoy en día.

La aparición al monte de Galilea, 16-20.

16 Pero los once discípulos fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado para el encuentro.

17 Y al verlo, lo adoraron y veneraron; aunque algunos dudaron.

18 Entonces Jesús se acercó y les habló, diciendo: me ha sido dado también como hombre todo el poder en el cielo y en la tierra,

19 Id pues, a enseñar la metania y la verdad a todas las naciones; y a los que creerán y se harán vuestros discípulos,  bautizadlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo;

20 enseñándoles a aplicar, cumplir y guardar todas las cosas que os mandé. He aquí YoSoY y estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo o de los siglos.

(Estará siempre junto con nosotros porque Él es el Emanuel, del cual el nombre significa: el Dios con nosotros).

 

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) www.logosortodoxo.com, heleno-griego nativo, criado con la lengua del Nuevo Testamento y la Santa Parádosi-Tradición. 7/5/2021

 

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