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Nov 25 2021

LA TRADICION PATRÍSTICA Y SAN GREGORIO PALAMÁS

LA TRADICION PATRÍSTICA Y SAN GREGORIO PALAMÁS

(Por Jean Claude Larchet, profesor de la Universidad de Estrasburgo)

 

La pregunta sobre la relación de san Gregorio Palamás con la tradición patrística, seguro que no sería tan aguda, si la obra teológica del “Maestro del Hisijasmo” no hubiese sido el objeto de múltiples críticas y particularmente si no se hubiese considerado como innovador, o aún más, como herético, tanto por teólogos Bizantinos como también de Latinos, de tal grado que nos parece necesario acercarnos a este aspecto.

En el mundo bizantino la disputa se limitó sustancialmente al siglo 14º y se acabó borrándose desde el momento que varios Sínodos reconocieron la teología que formuló Gregorio Palamás como ortodoxa y condenaron los aspectos de los principales adversarios. Sin embargo, en Occidente los Latinos continuaron oponiéndosele. La polémica se reanimó fuertemente a principios de este siglo presente 1(1998 fecha congreso), y se alimentó sistemáticamente2. Aún hasta hoy la teología de san Gregorio Palamás es objeto de crítica negativa y rechazo de parte de muchos teólogos y patrólogos latinos.

Esto que se llama “Palamismo” se considera por sus contrarios como un sistema particular de pensamiento, prototipo e independiente, por el cual se supone que es una creación de Palamás, es decir, que es una innovación teológica sin estar cimentada a la teología de los Padres de la Iglesia y no puede aspirar a un espacio de continuación de la enseñanza de ellos y pertenecer a la Parádosi-Tradición santa3. La acusación de innovación ya se había proclamado contra san Gregorio Palamás en su época por sus contemporáneos adversarios, principalmente de Akíndinos. Las críticas contra la obra teológica de san Gregorio en relación a esta acusación conciernen principalmente seis puntos:

  1. Su percepción sobre gnosis de Dios y el apofatismo, (si, lo que no es, afirmación negativa)
  2. Discernimiento entre divina esencia y divinas energías.
  3. Discernimiento entre divina hipóstasis y divinas energías, particularmente lo que concierne al Espíritu Santo.
  4. Su catáfasis (si, lo que es, afirmación positiva) sobre la característica de la Jaris (Gracia) increada.
  5. Su percepción y concepción sobre la Luz como energía increada.
  6. El método de la oración hisijasta y la participación del cuerpo al recibimiento de la Jaris.

Estos puntos distintos en realidad están estrechamente conectados entre sí y todos se refieren a un tema en cuestión que fue la causa inicial de la llamada “disputa hisijasta” y es: ¿de qué manera y hasta qué punto el hombre puede conocer a Dios y deificarse/divinizarse o glorificarse por Él?

Es importante señalar las procedencias y las presuposiciones de las críticas contra la obra teológica de san Gregorio Palamás.

1. Al principio en el mundo bizantino del siglo 14º podemos distinguir tres focos de críticas:

a) La procedencia que la caracteriza es una corriente de pensamiento humanístico, particularmente influenciado de la antigua filosofía helénica y de las fuertes tendencias hacia la fisiocracia y logicocracia (racionalismo)5. Barlaam es uno de los principales representantes expresivo de esta corriente.

b) La procedencia de las críticas consiste en la influencia del Agustinianismo y a continuación del Tomismo, que están ejerciendo en ciertos teólogos de esta época6. En muchos puntos controvertidos las tesis de Barlaam y de Akíndinos están marcadas de estas dos grandes corrientes de la teología latina. Aunque muchas veces no podemos diagnosticar una influencia inmediata, sin embargo, estamos obligados a comprobar una coincidencia, por mucho que estos teólogos bizantinos estaban en desacuerdo en muchos puntos con la teología latina, hay puntos que coinciden con ella.

c) La procedencia de las críticas contra san Gregorio se localiza en el comportamiento conservador, severo y tipocrático/formalismo de algunos teólogos, por los que podríamos decir esto que dijo Meyendoff “Escolasticismo Neobizantino”7, apegado más en la letra en vez del espíritu de las formulaciones o terminologías, mostrando enemistad por la utilización de un léxico no acostumbrado. Akíndinos y Grigorás en parte participaron de esta corriente8, la cual ya desde finales del siglo anterior había mostrado su enemistad contra las formulaciones teológicas del Patriarca Gregorio el Chipriota9. Apuntar también que algunos de los contrarios de Palamás estaban influenciados en distintos grados por los tres círculos anteriores de influencia que también constituían corrientes del pensamiento bizantino en aquella época.

2. En el mundo latino, las críticas contra san Gregorio Palamás, están fundamentadas casi todas a los principios teológicos Agustinianos y del Tomismo10. Los teólogos latinos utilizan ocasionalmente algunas de las críticas de los contrarios de san Gregorio Palamás a medida de sus conveniencias y sus intereses con las teorías de las dos teologías anteriores. Por ejemplo, el Akíndinos encontró hasta en nuestros días seguidores ardientes entre los teólogos y patrólogos latinos11.

¿Cuáles son las causas de las críticas contra las obras de san Gregorio Palamás por estas distintas partes que intentaron dudar su procedencia patrística?

1) Las críticas provenientes, principalmente del humanismo bizantino, dudaron la percepción de la gnosis-conocimiento espiritual palámica, en nombre de una concepción totalmente distinta de ella, la cual era fisiocrática y noisiárjica (empezaba como principio el nus humano racionalista), procedente del neoplatonismo y no reconocía al hombre ninguna otra posibilidad de conocimiento a Dios, sino sólo la que podía adquirir el hombre de manera natural por su propio espíritu, nus y mente/intelecto. En este punto las críticas oscilaron entre dos corrientes contrarias: Por un lado Barlaam que empezando de los límites delimitados del intelecto humano rechazaba cualquier posibilidad de gnosis de Dios y por otro no admitía otro alumbramiento que el de la gnosis natural. Además, Akíndinos, parecía estar de acuerdo algunas veces con la opción latina de la posibilidad de la bienaventurada gnosis de la divina esencia mediante el intelecto y percepción humana.

Estas críticas provenidas del humanismo bizantino apuntaban igualmente la espiritualidad hisijasta, principalmente la participación del cuerpo en la oración y la aceptación de la Jaris (gracia, energía increada). También podemos distinguir en estas últimas críticas una influencia del platonismo y el nuevo-platonismo el cual despreciaba a un grado importante el cuerpo.

2) La teología de san Gregorio Palamás se criticó también en nombre de algunos principios Agustinianos con los cuales parecía irreconciliable13. Podemos especialmente señalar que la teología agustiniana, por un lado, rechaza el discernimiento entre esencia y energía (increada) en Dios14, y por otro lado, excluye la Jaris increada, adoptando la teoría de las Teofanías, (aparición de luces), de acuerdo con la cual Dios no se manifiesta ni se hace accesible o participe sino sólo mediante medios creados16. Los dos Barlaam y Akíndinos no compartían esta teoría16.

3) La teología de san Gregorio Palamás se criticó en el nombre de los principios del tomismo que no estaban de acuerdo con ella.

a) Al principio comprobamos una distinta percepción de la gnosis de Dios y del apofatismo (afirmación negativa): El tomismo, por un lado, reconoce al hombre la posibilidad de ver la divina esencia (visión que constituye para él la fuente de la bienaventuranza) y por otro lado, considera que el apofatismo concierne sólo la manera de significar (modus significanti), no la realidad indicada (res significata). Para Tomás de Aquino la súper-transcendencialidad de Dios no es como atributo de Su esencia, sino como consecuencia del limitado nus creado.

b) Lo segundo que comprobamos es que la teología tomista rechaza el discernimiento entre esencia y energía, por la razón que identifica la energía con la esencia teniendo como base la metafísica aristotélica que define a Dios como energía pura.

c) Lo tercero que comprobamos es que la teología tomista rechaza el concepto de Jaris/Gracia increada en nombre de una teoría sobre la Jaris como costumbre creada. A pesar de que se expresa con términos teológicos, la teología tomista se encuentra en la continuación de la teología agustiniana y acorde con sus principios fundamentales.

4. En definitiva la teología palámica se criticó por los severos tradicionales a causa de su carácter no acostumbrado de algunas formulaciones. Particularmente la teología de las energías (increadas y creadas) encontró en san Gregorio Palamás exactitud y sistematización que no se había conocido jamás hasta entonces. La reinterpretación que propuso de antiguas frases análogas pero no idénticas como “doxa, gloria”, “alumbramiento”, “luz”, “vida” “dínamis, energía y potencia”, “sobre esencia” etc., reuniéndolos en el nombre de las energías, algunos les hizo dudar y les parecía como innovación.

Sin embargo, las formas referidas de la obra teológica de san Gregorio Palamás se han hecho en nombre de principios que difícilmente pueden apelar la Tradición. Esto está claro a lo que concierne al humanismo. Lo que concierne al agustinianismo y al tomismo en estos puntos de juicio y crítica desarrollaron un sistema de pensamiento extranjero y ajeno del pensamiento de los Padres Helenos y los primeros Padres Latinos. A lo que respecta al tradicionalismo de algunos contrarios de Palamás, como el de Akíndinos, expresa una percepción equivocada de la Tradición, repetida, muerta, encerrada a sí mismo, incapaz de elevarse por encima de la letra y renovar sus expresiones tratando de contestar a los problemas de la época. Al contrario la teología palámica se ve que en todos los puntos dudosos tiene muchos y antiguos cimientos patrísticos tradicionales.

1) En el tema de la gnosis de Dios, san Gregorio Palamás se incorpora dentro de una tradición antigua de la que entre sus grandes representantes son san Macario el Egipcio a quien san Gregorio se refiere mucho, san Diádoco de Fótica o san Simeón el nuevo Teólogo. Todos testifican una gnosis concreta de Dios, sentida, sensible al corazón, basada a la experiencia y que está constituida no de teorías de la lógica de la mente o representaciones del nus-espíritu sino de la visión, expectación de Dios que se da por la Jaris/Gracia (energía increada) y se co-celebra dentro de la Luz. La crítica latina reconoce indirectamente este cimiento y apuntando las bases de la teología cambia sus ataques contra esta corriente espiritual intentando presentarla como “Masaliánica”. Esta última forma que dirigieron contra san Palamás sus contrarios17 a pesar de esto se ve sin apoyo, dado que el Masalianismo se califica de una cantidad de tesis de las cuales la mayoría están ausentadas en los escritores hisijastas y contra los cuales ellos mismos habían luchado18. El mismo Palamás en su época había combatido contra algunos renacimientos del Masalianismo dentro en el Bogomilismo19. Es digno de mencionar que san Macario o san Simeón el Nuevo Teólogo no son casos aislados. La contribución de ellos consiste en que pusieron un valor especial en algunas características de la espiritualidad ortodoxa presentes en distintos grados en todos los Padres Helenos20. Así la posibilidad de la visión de Dios dentro de la divina Luz con los ojos del cuerpo se expresa en escritores tan distintos como san Gregorio el Teólogo, san Juan el Damasceno o san Andreas de Creta21.

2) El tema del apofatismo (afirmación negativa) de Palamás expresa las tesis próximas a los Padres Capadocios, de san Juan el Crisóstomo, san Dionisio el Areopagita, san Máximo el Confesor, san Juan el Damasceno, escritores en los que se refiere a menudo22. Sobre el concepto del apofatismo de san Dionisio el Areopagita uno de sus diálogos lo yuxtapuso con Barlaam. El último tenía también como punto de referencia al Areopagita, pero lo interpreta con el concepto neoplatónico, (tal como hacía Tomás el Aquino), en cambio san Gregorio Palamás propuso una interpretación de acuerdo con la teología de los Padres Capadocios23.

3) En el tema del discernimiento entre divina esencia y divinas energías, san Gregorio Palamás se ve enormemente beneficiario de los grandes maestros de la Iglesia, principalmente de san Basilio el Magno24, san Gregorio de Nicea25, y san Máximo el Confesor26, que son entre los Padres que le inspiran y en los cuales apela extensivamente. Algunos historiadores y teólogos Latinos desgraciadamente permanecen ciegos frente a esas fuentes, las cuales son evidentes y bajo sus prejuicios califican despectivamente como “palamistas” los estudios que los traen a la luz27, mientras que sería mucho más correcto, por parte histórica y de respeto a los textos, calificar las tesis de san Gregorio Palamás sobre este tema, como “capadocios o maximianos (de san Máximo el Confesor)”. A pesar de todo esto no negamos que Palamás a menudo iluminó, concretó, limpió y en un grado sistematizó las tesis de los anteriores. Lo hizo con sentido vivo de la tradición, respetando el contenido y el espíritu del dogma, pero conociendo también la manera de renovar la expresión de los antiguos Padres para contestar a los problemas de su época28.

Los grandes Padres que apenas hemos nombrado no son casos aislados. El discernimiento entre divina esencia increada y divinas energías increadas está fijado y surge de la antigua tradición, la cual trasciende más allá de los Padres Capadocios, puesto que encontramos huellas en Atenagoras, Irineo de Lión, Macario el Grande y Atanasio de Alejandría29. El ofrecimiento de los Padres Capadocios consiste en el hecho que ellos aclararon esta tradición, impulsados a esto por una situación crítica y crucial para contestar al problema que ponía la concepción herética de Evnomio; tal como exactamente san Gregorio Palamás más tarde fue obligado a conducir y a aclarar de nuevo las tesis de Barlaam y de Akíndinos, las cuales en unos aspectos estaban cercanas a las de Evnomio y las de Agustino con las que se encontraban de acuerdo30. Observamos también de nuevo que este cimiento tradicional de la teología palámica se reconoce indirectamente de los latinos patrólogos y teólogos adversarios de Palamás, cuando con el propósito de destruir las bases teológicas transfieren sus ataques contra los Padres Capadocios31. Tal como ya apuntamos, más allá de los Padres Capadocios, discernimiento entre esencia increada y energías increadas continuó desde san Dionisio el Aeroayita32, san Cirilo de Alejandría, san Máximo el Confesor y posteriormente san Juan el Damasceno. Y en este punto aún es revelador y esclarecedor que los adversarios de san Gregorio Palamás tratándose de privarle de las fuentes de la Tradición, intentaron chantajear y sacar fuera de su contexto la interpretación del pensamiento de san Dionisio el Areopagita hacia una dirección neoplatónica y el pensamiento de san Máximo hacia una dirección tomista33.

Además, San Gregorio Palamás consideraba que el discernimiento de esencia y divinas energías no era atributo, cualidad de escuelas teológicas y de ciertos teólogos parciales, sino que fuera reconocido oficialmente de la Iglesia en su totalidad, desde la época que el sexto Sínodo Ecuménico introdujo en la teología las energías, tal como lo había desarrollado san Máximo el Confesor. Cierto que el marco fue distinto. Pero se puso como base un principio ya válido en los dos casos, es decir: “Que no sea ni se reconozca, ninguna naturaleza sin la energía esencial de ella,”34.

San Gregorio Palamás consideraba también que el discernimiento entre esencia y energías indirectamente se había ratificado en el primer Sínodo Ecuménico, en el cual se había promulgado que el nacimiento del Hijo proviene de la esencia del Padre, en cambio la creación proviene de la divina voluntad (y como consecuencia de esto de la divina energía.)

4) El discernimiento entre la hipóstasis y la energía, que se destacó especialmente en el diálogo sobre el filioque, tratando de discernir la perpetua manifestación y el envío en el tiempo del Espíritu Santo de su procedencia, ya se había aclarado antes de san Gregorio Palamás por el patriarca Gregorio de Chipre, quien  demostró sus soportes de la Tradición, principalmente en la obra de gran Atanasio, de los Padres Capadocios, de san Máximo el Confesor y de san Juan el Damasceno36. Sin embargo, la teología de las energías, (tanto en la obra de Palamás, como en la obra de Padres anteriores de ella), está acusada a menudo que tiene origen neoplatónico37. Pero esta crítica es insostenible dado que la teología de las energías (increadas y creadas) por un lado excluye cualquier procedencia y desviación y por otro está unida con una percepción de Dios particularmente personal38. Esta crítica por regla general apunta a la frecuente referencia de san Gregorio Palamás a san Dionisio el Areopagita; sin embargo, la interpretación de los textos Areopagitas en el prisma neoplatónico hoy se ha abandonado por la mayoría de los especialistas39. También sobre esta teología de las energías se añadió que ofende la divina sencillez40. Pero esto por un lado frecuentemente se fundamenta a una equivocada concepción sobre el significado de la divina sencillez, la cual no es esta de los Padres41, y por otro lado, revela continuamente una mala concepción y comprensión de la tesis de san Gregorio Palamás, quien repetidamente demostró que su percepción de ninguna manera pone en peligro la unión y la simplicidad de Dios42.

5) La admisión de la Jaris/Gracia como increada está conectada y unida con la teología de las energías increadas, dado que la Jaris no es otra cosa que la divina energía dada como tal. Sus cimientos teológicos, por consiguiente, son los mismos que estos de la teología de las energías increadas. Sólo me gustaría señalar aquí que el carácter increado se confirma claramente en la obra de san Máximo el Confesor43, en el texto principal de san Máximo se menciona por san Gregorio frecuentemente, pero al contrario no hay ningún Padre Helénico que asegure el carácter creado de la Jaris/Gracia44. Muchos Padres Latinos antiguos están de acuerdo con los Padres Helénicos y podemos considerar que en un punto concreto es el agustinianismo con su teoría de las Teofanias y el tomismo con la jaris/gracia como creada los que se alejaron de la Tradición Patrística45.

6) Finalmente en el tema de la espiritualidad hisijasta, la importancia que ella atribuye a la oración monóloga (del corazón o de Jesús) que se practica metódicamente, y la tesis o posición que reconoce el cuerpo, los cimientos patrísticos son también múltiples e importantes. La historia latina escrita quiso frecuentemente ver al hisijasmo como un movimiento particular y prototipo o original nacido sobre el final del siglo 13º o principios del siglo 14º. Es verdad que las grandes figuras como Nikiforos el Monje, Teolepto de Filadelfia, san Gregorio el Sinaíta jugaron un papel importante al renacimiento del hisijasmo, pero sus raíces son muy antiguas que fácilmente lo podemos conocer ya desde la época de los Padres del Desierto. San Gregorio Palamás remite frecuentemente lo relativo al cuerpo y el corazón especialmente a san Macario el Grande. También podemos reconocer los principios del hisijasmo en san Diadojo de Fótica, san Marcos el Ermitaño, san Barnazufio, san Juan de Gaza, san Juan el Klímaco, san Máximo el Confesor quien certifica con especial énfasis la participación del cuerpo a la zéosis y en el cual frecuentemente apela san Gregorio Palamás, san Isaac el Sirio y san Simeón el Nuevo Teólogo, por decir sólo algunos ilustres representantes.

Quizá, nos preguntaremos, por qué a pesar de los clarividentes cimientos patrísticos la teología palámica continuó rechazándose como no tradicional, y sobre todo como herética. Debemos de señalar que en el seno de la Iglesia Bizantina la antítesis no sobrevivió más allá del siglo 14º.  Los Sínodos de los años 1341, 1347, y 1351 los cuales ratificaron el acuerdo de la teología palámica con la fe ortodoxa y las explicaciones que ella desarrolló se incorporaron en la enseñanza dogmática de la Iglesia, poniendo fin progresivamente a la antítesis tanto de los humanistas como también de los neo-escolásticos Bizantinos (además, tampoco fueron muchos numéricamente)46.  En el mundo bizantino y meta-bizantino no quedaron contrarios, excepto casos aislados que en su mayoría eran seguidores de las ideas tomistas.

La antítesis sobrevivió exclusivamente en la teología latina y escritura histórica y permaneció unida con las presuposiciones agustinas y tomistas. Esta antítesis es absolutamente comprensible puesto que el agustinianismo y el tomismo por un lado y la Parádosi-Tradición santa que se expresa por la teología de san Gregorio Palamás por otro lado, representan dos concepciones o percepciones de participación del hombre en Dios radicalmente y definitivamente irreconciliables47. Sólo gracias a la pérdida de influencia durante los últimos decenios de estas dos corrientes, las cuales por largo tiempo dominaban la teología de Occidente48, podemos prever e intuir una esperanza de admisión universal de la obra de san Gregorio Palamás49. Con satisfacción señalamos que algunos patrólogos romanocatólicos, peligrando en afrontar las críticas de algunos de sus compañeros, han depositado una verdadera simpatía hacia el maestro del hisijasmo y contribuyeron en exponer y demostrar que su obra se encuentra en armonía con la tradición patrística y que es la continuación de ella50. Confirman de manera útil los múltiples trabajos de los historiadores ortodoxos, los cuales antes o paralelamente que ellos iluminaron con profundas análisis los cimientos tradicionales de la teología palámica51.

Me gustaría completar esta presentación recordando que la fiabilidad de san Gregorio Palamás hacia la tradición patrística precisamente no se manifiesta sólo en relación con los puntos dudosos de su obra teológica. Me gustaría señalar que esta fiabilidad sobre todo de la vida y la experiencia espiritual de san Gregorio Palamás, las cuales se enraizaron en la más pura tradición monástica de la Iglesia Ortodoxa, es herencia de todos los siglos pasados hasta su época. Es característico que la primera obra escrita de san Gregorio Palamás es una obra aghiográfica: “La vida de san Pedro el Athonita”, y sus últimas obras son sus homilías similares, tanto por su esencia como de la forma con estas de los grandes maestros de la Iglesia. También tenemos que señalar que san Gregorio Palamás entre el medio de este tiempo escribió su obra teológica con el único propósito y finalidad de defender la posibilidad y el poder del hombre de llegar a una unión pragmática con Dios, recibir en sí mismo la plenitud de la vida divina y metamorfosearse y deificarse /divinizarse realmente por Su Jaris (Gracia increada), posibilidad y poder que negaban las presuposiciones, condiciones y argumentos de sus adversarios. Su contribución consiste en el hecho que en su época reafirmó en todo su fondo la ya manifestada verdad de los Padres Helenos, la cual es también la esencia del mensaje cristiano: “Dios se ha hecho hombre para que el hombre se convierta y se haga Dios”, (“por la Jaris/Gracia energía increada” y no por la des-gracia creada humana). 

Jean Claude Larchet, profesor de la Universidad de Estrasburgo

SUMARIOS DE LOS CONGRESOS INTERNACIONALES DE ATENAS Y LEMASOL DE CHIPRE.

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) www.logosortodoxo.com, heleno-griego nativo, instruido en la Santa Parádosi-Tradición y en la lengua (katharévusa) del Nuevo Testamento la que actualmente se habla en el pueblo fiel heleno-ortodoxo.

 

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