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Abr 23 2021

Ortodoxa Psicoterapia III Instrucción terapéutica patrística

Ortodoxa Psicoterapia III

Instrucción terapéutica patrística

Ierotheo Vlajos, Metropolita de Nafpaktos-Lepanto

 

3.1 La psique

Qué es la psique

Enfermedad y necrosis de la psique

Terapia de la psique

 

3.2 Relación entre psique, nus, corazón y diania (mente, intelecto o lógica).

Nus y psique

Nus y Corazón

Nus y diania (mente, intelecto, cerebro)

Nus y atención

 

3.3  Sobre nus, corazón y loyismí

a) Nus νους

La vida natural del nus

La enfermedad del nus

Terapia del nus

b) Corazón καρδιά

Qué es corazón

Calificaciones del corazón

Enfermedad del corazón

Terapia del corazón

c) Lógica y loyismí

I La lógica

II Loyismí

Qué son los loyismí.

La causa de los loyismí.

Los resultados de los loyismí.

La terapia y sanación de los loyismí.

 

Se sugiere leer primero el MINILÉXICO: http://www.logosortodoxo.com/minilexico/

(Libro aceptado y aprobado oficialmente por la SANTA IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA ORTODOXA, traducido en más de 15 idiomas hasta en Chino y se enseña por muchas Universidades del mundo sobre todo en los ramos de Psiquiatria y Psicología…)

 

CAPÍTULO  III

Ortodoxa Psicoterapia

3.1 La psique

Qué es la psique

Enfermedad y necrosis de la psique

Terapia de la psique

 

Desarrollando el tema de la psicoterapia ortodoxa, debemos ver en este capítulo, primero qué es la psique y cómo se sana; segundo cuál es la relación entre el “como imagen”, psique, nus, corazón y diania (mente, intelecto o cerebro; y tercero cómo se sana el nus, el corazón y la diania (los loyismí). Estos temas yo creo que son muy interesantes e imprescindibles para la gnosis de la catarsis interior y la terapia de la psique, pero también para la obtención de este divino trabajo.

 

  1. La Psique

Qué es la psique

La palabra psique “es de las más difíciles en la Biblia y en las escrituras cristianas”1. (Cristos Yanarás, abecedario de la fe). La psique en la Santa Escritura y en la escritura patrística es polisémica. Manifiesta muchas cosas. Tal como apunta el profesor Cristos Yanarás: «Los 70 traductores del Antiguo Testamento tradujeron en helénico con la palabra psique la hebrea “nephech” que es un término de múltiples significados. Psique se llama cada ente vivo, cada animal, pero por regla general en la Escritura se trata del hombre; expresa la manera por la que es manifestada la vida en el hombre. No se refiere sólo a una parte de la existencia humana -la espiritual en antítesis de la material-, sino que significa el hombre entero como viva hipóstasis (base substancial o subsistencial) unitaria. La psique no habita simplemente al cuerpo, sino que es expresada con el cuerpo, y que éste también, igual que el corazón, corresponde a nuestro yo, de la manera o modo que realizamos la vida. Psique es un hombre, es alguien…»2. «La psique no es la causa de la vida, sino principalmente la portadora de la vida»3.

Psique es la vida que existe en cada creación, como las plantas y los animales, es también la vida que existe en el hombre y es también cada hombre que tiene vida, y psique también es la vida expresada a través del elemento espiritual de nuestra existencia, es este mismo elemento espiritual de nuestra existencia. La psique, como es un término de múltiples significados, por eso en muchos puntos las cosas no están clarificadas.

A continuación intentaremos dar algunas extensiones del término psique desde los textos del Nuevo Testamento y de los Santos Padres de la Iglesia.

La psique como vida es utilizada por el Señor y los Santos Apóstoles.  El Ángel del Señor dijo a José el protector de la Santísima Zeotokos: “Levántate y recoge al niño y a su madre y camina hacia la tierra de Israel porque han muerto los que piden la psique del niño” (Mt 2,20). El Señor describiéndose a Sí Mismo como Buen Pastor, dice: “Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor expone su psique por las ovejas…” (Jn 10,11). También el Apóstol Pablo escribiendo para Priscila y Akila dice: “…los cuales expusieron su cabeza por mi psique” (Rom 16,4). Y en estos tres casos el término expresa la vida.

La psique es utilizada, como hemos dicho antes, para expresar el elemento espiritual de nuestra existencia. Nos referiremos algunos  versículos hagiográficos para sostener este aspecto. El Señor dijo a sus discípulos: “No temáis a los que matan el cuerpo porque la psique no pueden matarla; temed más bien a Dios que puede mandar al infierno la psique y el cuerpo” (Mt 10,28). Los hombres no pueden asesinar la psique, en cambio el diablo puede hacerlo, en el sentido de que la psique si no tiene el Espíritu Santo está muerta. El Diablo es espíritu muerto (espiritualmente), porque no participa de Dios y transmite la mortificación (espiritual) también a aquellos que se conectan y se unen con él. Es entidad viva, pero no existe según Dios. El Señor en la parábola del rico insensato presenta a Dios diciéndole al rico: “rico insensato, esta noche te reclamarán tu psique; ¿todo esto que has acumulado para quién será?” (Lc 12,20). (La exclamación “te reclamarán” en plural, se refiere a los demonios que rodean la psique durante la salida de su cuerpo y su muerte física, según los Padres).

La diferencia entre la psique, como elemento espiritual de la existencia del hombre, que es por naturaleza mortal, pero por la Jaris (gracia, energía increada) inmortal, y de la vida se ve también por una otra enseñanza de Cristo: “Porque todo el que quiera salvar su psique, la perderá; y todo el que pierda su psique por causa de mí, la hallará” (Mt 16,25). En un caso con el término “psique” el Señor da a entender el elemento espiritual de nuestra existencia y en el otro caso significa la vida. El Apóstol Pablo desea a los Tesalonicenses: “Que el Dios de la paz os santifique plenamente y todo vuestro ser, espíritu, psique y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesús Cristo” (1 Tes 5, 23). Aquí no se trata de la llamada composición tríadica del hombre, sino que con el término espíritu da a entender la Jaris increada de Dios que recibe la psique, el carisma. En todo caso aquí lo que queremos identificar es el discernimiento entre psique y cuerpo. Además, el Evangelista Juan es su libro del Apocalipsis escribe: “… vi debajo del altar las psiques de los que habían degollado por causa del logos de Dios y habían mantenido el testimonio del cordero (Cristo)” (Ap 6,9). El cuerpo fue degollado, pero la psique se encuentra cerca de Dios y desde luego conversa con el Dios, como se refiere a continuación el Evangelista.

Aún la palabra psique es utilizada para expresar al hombre entero. El Apóstol Pablo sugiere. “Toda psique que se someta a las autoridades que están en el poder…” (Rom 13,1).

Con este pequeño análisis creo que se hace claro lo trascendental que es el término psique dentro de la Santa Escritura. Con este término se entiende también el hombre entero y el elemento espiritual de su existencia y la vida que existe al hombre, a las plantas y a los animales, en todas aquellas que participan de la vivificadora energía increada de Dios. San Gregorio Palamás hablando sobre la increada Luz, la que nace en la psique teofora (portadora de la luz divina) “por el alojado Dios”, dice que esto es la energía increada de Dios y no la esencia increada de Dios, y tal como se llama Luz la esencia, así se llama Luz también la energía. Lo mismo sucede también con la psique. Psique se llama también la vida espiritual y la biológica, pero sabemos bien que una cosa es la vida espiritual y otra la biológica: «tal como por la psique se hace la vida en el cuerpo empsiquizado (animado, vivificado y contenido por la psique), así llamamos psique también la misma vida, pero conocemos que la vida es algo distinto que la psique que existe en nuestro interior y proporciona vida, así también en el interior de la psique teofora se hace la luz increada por el residente Dios»4.

Hemos localizado este versículo del santo para que se vea que los Padres conocen bien que el término psique es atribuido a la vez al elemento espiritual de nuestra existencia, como también en la misma vida y, además, que hay gran diferencia entre la primera y la segunda. Esto lo veremos mejor más abajo, cuando analicemos la diferencia entre la psique de los animales y la del hombre.

Intentando dar una definición de la psique en su sentido espiritual, como el elemento espiritual de nuestra existencia, nos referiremos a San Juan el Damasceno el cual dice que la psique es viva, simple, incorpórea, invisible por los ojos del cuerpo, lógica y noerá (espiritual humana), sin forma, mientras que utiliza el cuerpo como instrumento que le da vida, independiente, voluntariosa y energética o dinámica, es decir,  creada y alterable por su voluntad,

«La psique, pues, es usía-esencia o sustancia viva, simple. Incorpórea. Invisible por su fisis-natura a los ojos físicos, lógica y noerá, sin forma y utiliza como órgano suyo el cuerpo y lo proporciona la vida, el crecimiento y el nacimiento… es independiente, voluntaria y energética u operativa, alterable, (es decir, se altera por su voluntad) porque es creada, ya que todas estas cosas las ha recibido naturalmente por la jaris (energía increada) de su creador de la que tomó también sus ser por naturaleza»5.

 

La psique es creada por su Soberano simple y buena6 .

Casi la misma definición que San Juan el Damasceno dice San Gregorio de Niza quien precede del primero: “La psique es sustancia creada, viva, espiritual, transmisora de la vida al cuerpo orgánico, es sensible, intuitiva y sensitiva, mientras dura la vida en el cuerpo. La psique introduce la fuerza vivificadora en el organismo somático o físico para la energía operativa de los sentidos”. Esto significa que el cuerpo se mueve por la fuerza y energía de la psique7.

San Gregorio Palamás interpretando el versículo de San Pablo “se ha creado el primer hombre en psique viva viviente” (1 Cor 15,45), dice que psique viva significa «siempre viva, inmortal y lógica; en efecto, inmortal es lógica, y no sólo esto sino también plena de jaris; porque, así es la verdadera psique viva» 8.

Se dice que la psique es inmortal. Sabemos bien que este concepto de inmortalidad de la psique no es de procedencia Cristiana, pero los Cristianos la aceptaron con algunas condiciones imprescindibles. El profesor Ioanis Zisiulas escribe al respeto: “La idea de la inmortalidad de la psique, aunque no es de procedencia cristiana, pasó en la tradición de nuestra Iglesia empapando también nuestra misma himnografía. Nadie la puede negar, sin encontrarse fuera del clima del mismo culto de la Iglesia…

La Iglesia no aceptó esta idea Platónica sin condiciones y premisas. Estas condiciones contienen, entre otras cosas, tres cosas fundamentales. Una es que las psiques no son eternas sino creadas. La otra es que de ninguna manera se debe de identificar con el hombre, la psique del hombre no es el hombre. Una cosa es la psique y otra el hombre, el cual es entidad psicosomática. Tercera, la más importante es que la inmortalidad del hombre no se sostiene en la inmortalidad de la psique sino en la resurrección de Cristo y en la futura resurrección de los cuerpos”9.

Hemos recalcado anteriormente que la psique del hombre por la Jaris increada es inmortal y no por naturaleza y aún se debe de recalcar que en la Tradición Patrística Ortodoxa la inmortalidad del hombre no es la vida de la psique más allá del sepulcro, sino la superación de la muerte con la energía increada Jaris de Cristo. La vida en Cristo es aquella que hace al hombre inmortal, porque sin la vida en Cristo existe la necrosis, puesto que la energía increada Jaris de Dios da vida en la psique.

Puesto que hemos dado algunos elementos que constituyen el término de la psique, debemos de avanzar un poco en el tema de la creación de la psique. La psique es creada, puesto que fue formada por Dios. Nuestra fuente básica es la apocálipsis (revelación) que ha sido dada a Moisés: “Y creó Dios al hombre de polvo de tierra y sopló en su cara aliento de vida y se hizo en psique viva o viviente”(Gén 2,7). Este versículo nos describe la creación de la psique del hombre. San Juan el Crisóstomo interpretando este versículo, dice que es necesario para uno ver las cosas dichas con los ojos de la fe y lo que se dice “sea dicho con mucha condescendencia y para nuestra enfermedad”10. Lo de «Dios ha creado y soplado no es digno de decirlo sobre el Dios; pero para nosotros y para nuestra debilidad y enfermedad así las describe estas cosas la santa Escritura, condescendiendo a nosotros de manera que siendo dignos de esta condescendencia poder subir y alcanzar a aquella altura»10. La manera o modo por el que ha creado Dios el cuerpo y lo hizo en psique viva, como describe la Divina Escritura, es condescendiente. Se describe así para nuestra enfermedad.

San Juan el Damasceno escribe que lo que se dice sobre Dios, es simbólicamente a través del pazos-pasión humano, pero tienen un significado más elevado, puesto que lo divino es simple y sin forma definida. Y como la Escritura dice que el Dios sopló a la cara del hombre, veremos la interpretación, sobre la boca de Dios, que hace san Juan el Damasceno: «Boca y habla significa esto que indica su voluntad, ya que en nosotros con la boca y el habla son señalados los conceptos del corazón”»11. Cierto es que una cosa es la boca y otra el soplo, pero lo cito como indicativo, puesto que existe una relación y conexo.

Generalmente, tal como dice san Juan el Damasceno, todas las cosas que somáticamente o corporalmente se han descrito sobre Dios, aparte de las cosas que se ha dicho sobre la encarnación del Logos, “tienen algún concepto y significado escondido, puesto que mediante las cosas y realidades que son válidas para el hombre, nos enseña las que están por encima de nosotros 12.

Por lo tanto, la psique igual que el cuerpo, es creación o formación de Dios.13.

San Juan el Crisóstomo, interpretando este soplo de Dios, dice que “este logos no sólo es plena ignorancia, sino también es absurdo, está fuera de lugar”,  de que el soplo a Adán es la psique y que la psique fue transmitida al cuerpo por la esencia de Dios. Si esto fuera verdadero, entonces la psique no sería sabia en unos y en otros tonta e imprudente, ni en unos psique justa y en otros injusta. La esencia de Dios no se divide, ni se altera sino que es inalterable. Por tanto, el soplo  de Dios fue energía increada del divino Espíritu Santo”. Tal como Cristo dijo “tomad o recibid divino Espíritu” (que no es el Espíritu Santo o Paráclitos Persona sino la jaris la energía increada), así también “el soplo divino oído humanamente, es Espíritu divino y adorado”. Según el santo, la psique no es un trozo de Dios sino energía del Espíritu Santo que ha creado y formado la psique, sin que Éste se haga psique. La psique es producida por el Espíritu, pero no se hizo el Espíritu psique, sino que ha creado la psique. Porque el Espíritu Santo como creador participa en la creación del cuerpo y de la psique. En efecto, de el Padre por el Hijo en Espíritu Santo con la divina dinami potencia y energía increada crea la criatura” 14.

Un otro punto importante que sostienen los Padres es que no tenemos existencia del cuerpo sin la psique ni existencia de la psique sin cuerpo. Inmediatamente cuando apenas Dios crea al cuerpo forma también la psique. San Anastasio el Sinaita escribe: “porque la psique no es ni se crea antes que el cuerpo y tampoco el cuerpo antes que la psique” 15. San Juan el Damasceno rechazando a Orígenes, epigramáticamente sostiene que “a la vez con el soma (cuerpo) es creada también la psique no uno primero y después el otro”16. La psique y el cuerpo son creados simultáneamente.

San Juan el Sinaíta: “La psique no se es creada antes que el cuerpo, ni el cuerpo antes que ella, sino los dos a la vez17.

El hombre está creado como imagen de Dios. Cierto es que el “como imagen” no se refiere al cuerpo sino principalmente a la psique. En el hombre, el “como imagen”, es más fuerte que el de los ángeles, porque, tal como veremos, la psique del hombre vivifica el conjuntado cuerpo. Generalmente podemos decir que la psique es “como imagen” de Dios. Y tal como Dios es trinitario, Nus, Logos y Espíritu así también la psique del hombre tiene tres fuerzas nus, logos y espíritu18. En toda la naturaleza hay figuras, formas o tipos figurativos de la Santa Trinidad19, pero principalmente esto se ve al hombre. El “como imagen” del hombre es más fuerte que el “como imagen” de los ángeles.  San Gregorio Palamás hablando sobre el Bautismo de Cristo en el río Jordán y explicando el por qué de las razones “del formado y reformado hombre se manifiesta el misterio de la Santa Trinidad”, escribe que esto se hizo no sólo porque el hombre es el único mistis (instructor de los misterios) y adorador terrenal de la Santa Trinidad, sino también el único que es “como imagen” de ella. Los animales sensibles e insensatos tienen sólo espíritu vivificador, y esto no subsiste de por sí mismos, y tampoco tienen nus y logos. Los ángeles y arcángeles tienen nus y logos porque son noerós (espirituales) y lógicos, pero no tienen espíritu vivificador porque no tienen soma (cuerpo) que sea vivificado por el espíritu. Así que, como el hombre tiene nus, logos y espíritu vivificador, puesto que vivifica el conjuntado cuerpo, es el único “como imagen-icona” de la trihipostasiada naturaleza (de tres bases subsistenciales o substanciales)20.

La misma enseñanza desarrolla san Gregorio Palamás en sus capítulos físicos y teológicos. Tal como el Dios Trinitario es Nus, Logos y Espíritu lo mismo también el hombre. El espíritu que vivifica el cuerpo es “el eros noerós (amor espiritual)” que tiene su existencia del nus y pertenece también al logos;  y está en el nus y en el logos y contiene también a los dos 21. La naturaleza noerá y lógica de los ángeles aunque tiene nus, logos y espíritu, a pesar de eso “no tienen este espíritu como vivificante”22. Tal como hemos señalado anteriormente, el “como imagen” se refiere principalmente a la psique, pero como el cuerpo se vivifica por el espíritu, por eso el “como imagen” del hombre es más vigoroso que el de los ángeles.

San Gregorio ve la diferencia entre “como imagen” del hombre y de los ángeles desde un otro punto. Es conocida su enseñanza que en Dios hay ουσία (usía, esencia, sustancia) y energía increadas, las cuales se contraen y se juntan ente sí separadamente y se dividen o disciernen conjuntamente. Este es el misterio de la indivisible división o discernimiento de esencia y energía. La esencia increada de Dios no es participativa por el hombre, en cambio las energías increadas de Dios si son participativas. Y como el hombre es como imagen de Dios, por eso en esta enseñanza sobre esencia y energía, la pasó también a la psique. Así también la psique se divide o discierne inseparablemente en esencia y energía. (Discernimiento clarísimo E=M.C2, quitando el C2 la velocidad de la luz tenemos energía igual a esencia o sustancia, discernimiento sin división, moneda con dos caras).

El Santo comparando la psique de los animales con la de los hombres, dice que los animales tienen la psique según y por energía y no como esencia. La psique de cada uno de los animales irracionales es la vida del cuerpo que le empsiquiza (vivifica, anima). No tienen la vida como o por esencia sino como o por energía, porque ella existe en relación con otro y no de sí misma. Por eso la psique de los animales como solo tiene energía muere junto con el cuerpo. Al contrario la psique del hombre “no tiene solo energía sino también esencia, como viva de sí misma”. Por eso cuando es disuelto el cuerpo ella no se disuelve con éste, sino que permanece inmortal. “La psique lógica y noerá es compuesta, por su energía que antes nos hemos referido, pero como se manifiesta sobre otra cosa (el cuerpo) no puede crear composición; la composición se crea por la esencia de la psique con alguna de las cualidades opuestas anteriormente referidas, es decir, de la virtud y de la maldad”23.

San Máximo el Confesor en su enseñanza cita que son tres, las dinamis fuerzas y energías de la psique: 1) la nutritiva 2) la fantasiosa, imaginativa y furiosa, impetuosa y 3) la logística y comprensiva. De la fuerza nutritiva participan las plantas. De la nutritiva y la fantasiosa e furiosa participan los animales y de la logística y comprensiva junto con las otras dos participan los hombres24. Esto indica el gran valor del hombre en relación con los animales irracionales. También lo dicho anteriormente indica claramente también la diferencia del hombre con los ángeles. Por eso el Cristo humanizado tomó cuerpo humano y no forma de ángel, se hizo Θεάνθρωπος (Zeánzropos, Dios y hombre) y no Θεάγγελος (zeánguelos, Dios y ángel).

De lo que se ha dicho, se nos da la capacidad de ver la división de la psique. No trataremos de desarrollar el tema en su máxima extensión, sino que presentaremos las cosas imprescindibles y necesarias que tienen relación sobre el tema de este estudio.

San Juan el Damasceno dice que la psique es lógica y noerá (espiritual humana). Ha dado Dios “la psique lógica y noerá por su propio soplo”25. Es la enseñanza básica de los Santos Padres de que el nus y la lógica son dos energías paralelas de la psique.

San Gregorio Palamás refiriéndose en que la psique es como imagen de la Santa Trinidad y escribiendo que la Santa Trinidad es Nus, Logos y Espíritu, dice que la psique creada por Dios a Su imagen es noerá, lógica y espiritual. Por eso debe guardar este orden, dedicándose enteramente a Dios; vaya viendo sólo a Dios, adornándose con la continua memoria, la zeoría contemplación y la ardiente agapi hacia Él26.

La psique mediante los pazos y los pecados se va disgregando y esparciendo, por eso necesita estar conjuntándose, unificándose y ofreciéndose a Dios. Esta unificación se consigue de muchas maneras, principalmente con la aplicación de la enseñanza del logos de Cristo. Theolepto Metropolita de Filadelfia principalmente recalca el valor de la oración. “Y la oración pura, genuina y lúcida adjuntada con el nus, el logos y el espíritu, con el logos implora al divino nombre, con el nus aborda firmemente sin ensueños o fantasías al suplicado Dios, en cambio con el espíritu atrae el regocijo, la humildad y la agapi; y así alaba la sin principio ni fin Trinidad, el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo, el Dios uno27. Con el logos mencionamos continuamente el nombre de Cristo, con el nus nos fijamos atentamente sin ensueños o fantasías y con el espíritu nos sobrecogemos con devoción, humildad y agapi.

De esta manera se unen las tres fuerzas de la psique y se ofrecen a la Santa Trinidad. Así es conseguida la terapia de la psique, que en otro punto emprenderemos un desarrollo mayor. La digresión de las fuerzas de la psique supone enfermedad y la unificación terapia.

San Nikitas Srizatos divide la psique en tres partes, pero insiste principalmente en las dos, la parte lógica o logística y la pasional. La parte lógica o lo logístico es invisible e inconexa con los sentidos, estando como dentro y fuera de ellos. Diciendo logistico, creo que el santo da a entender el nus del hombre. Más abajo haremos un discernimiento entre lógica y nus, pero aquí debemos de recalcar que el nus tiene relación con Dios, en el nus se apocalipta-revela el Dios y la lógica como energía, formula, describe y expresa las experiencias del nus. La parte pasional de la psique queda muy fragmentada en los sentidos y en los pazos. Se llama pasional o padeciente “porque queda sujeto y partido en los pazos28.

San Gregorio el Sinaíta analizando las fuerzas de la psique, describiendo lo que domina exactamente en cada fuerza, dice que: en la lógica o logística se energizan y operan los loyismí, en la irascible (o emocional) los pazos brutales, en la anhelante el apetito bestial y en la noerá las formaciones fantasiosas o imaginarias y en el intelectual o mental los conceptos y significados.” 29.

El mismo Santo cita que: “Cuando Dios por Su inspiración vivificadora ha creado la psique como lógica y noerá, no la hizo con deseo e ira bestial, sino que la puso la fuerza de deseo y a la vez el valor, fortaleza para seducir, atraer amorosamente“ 30. Con la creación de la psique “no se ha co-creado con ella la insensata ira y el paranoico deseo perverso” 31; estos vinieron como resultado del pecado.

No desarrollaremos más sobre la división de la psique porque lo relativo a ella está descrito en el capítulo sobre los pazos. Aquí, hizo falta escribir algunas cosas para la división, porque se habla especialmente sobre la psique.

De cualquier modo existe una relación y conexión de la psique respecto al cuerpo. ¿Pero qué es esta relación y en qué grado existe? Es un tema que lo afrontaremos en este punto.

El hombre está constituido de cuerpo y psique. Cada elemento no constituye por sí sólo al hombre. San Justino el filósofo y mártir dice que la psique por sí misma no es el hombre, sino que se dice: la psique del hombre. Como también el cuerpo no se llama hombre sino el cuerpo del hombre. La unión de estos dos se llama άνθρωπος ánzropos ser humano u hombre; y el Dios  ha llamado en vida y resurrección al hombre, no una parte, sino el hombre entero con la psique y el cuerpo32.

La psique, tal como hemos dicho, se ha formado junto con el cuerpo. Y aún el embrión en la concepción es empsiquitizado (se crea la psique). Junto con la concepción es creada y se desarrollada la psique, a medida que crece el cuerpo también son manifestadas a la vez las energías de la psique 33.

Existe discernimiento claro entre la psique y el cuerpo “no es la psique soma (cuerpo físico) sino incorpórea” 34. A pesar de esto no es posible encontrar, existir y llamarse el cuerpo o la psique inconexos e independientes el uno con el otro. Porque la relación es inamovible 35.

Los antiguos filósofos creían que la psique se encuentra en una parte concreta del cuerpo y que el cuerpo es la cárcel de la psique y su salvación es la liberación del cuerpo. Los santos Padres enseñan que la psique está en todo el cuerpo. San Gregorio Palamás dice que los ángeles y la psique son entes, existencias incorpóreas, “no están en un lugar y tampoco en todas partes”. La psique conteniendo el cuerpo con el cual se ha constituido “está en todo el cuerpo, pero no como en un lugar, ni está como contenida en este, sino que conjunta, contiene y vivifica el cuerpo, teniendo también esto, el “como imagen de Dios” 36.

El mismo santo, teniendo en cuenta que existen hombres, son los helenizantes, los cuales colocan la psique al cerebro como en una acrópolis (punto extremo de la ciudad) y otros, los Judaizantes, la ponen en el interior del corazón como auténtico vehículo, dice que nosotros conocemos exactamente que lo logístico o lógico se encuentra en el corazón no como en un envase, puesto que es incorpóreo ni fuera del corazón, puesto que está conjuntado. El corazón del hombre es el órgano hegemónico según san Gregorio, es el trono de la Jaris (gracia, energía increada). Allí se encuentra el nus y todos los loyismí de la psique. El Santo insiste que esta enseñanza la hemos recibido del mismo Cristo, el Cual es el creador del hombre. Recuerda el logos de Cristo: “No lo introducido de la boca ensucia al hombre; sino lo que sale de la boca eso es lo que ensucia al hombre” (Mt 15,11), como también el logos del Señor “del corazón salen reflexiones, malos pensamientos…” (Mt 15,19). El santo expone también el logos de san Macario que “el corazón conduce hegemónicamente el órgano completo y la Jaris ocupa el corazón entero, reinando en todos los loyismí y las partes; porque allí está el nus y todos los loyismí de la psique”. Por eso el propósito fundamental de la terapia, según el santo, es el nus que mediante los sentidos está esparcido fuera, retornarlo de afuera al interior del corazón, que es el banco o almacén de los loyismí y el primer órgano logístico carnal” 37.

Volveremos a este tema, pero lo que principalmente queremos subrayar según la enseñanza de los santos Padres es que la psique utiliza como órgano, instrumento el corazón y es el que dirige al cuerpo. Tiene una cohesión con el cuerpo, no es algo ajeno a este. Nemesios el Emesis enseña que la psique «es incorpórea, intangible y no se puede describir en un lugar, toda mediante todo el cuerpo y con su luz procede progresando y no hay parte que no esté totalmente iluminado de ella y que ella no esté entera. A pesar de esto, “la psique unida al cuerpo permanece totalmente inconfundible” 38.

La psique energiza, opera y dirige todo el cuerpo y todos los miembros del cuerpo. Es la enseñanza de la Iglesia Ortodoxa de que el Dios dirige personalmente el mundo sin medios creados, sino con Su energía increada. Así como el Dios energiza y opera en la naturaleza, de la misma manera “la psique también energiza y opera a los miembros del cuerpo y mueve cada uno según su propia energía y operación”39. Por consiguiente, tal como el trabajo de Dios es gobernar el mundo, “así también el trabajo de la psique es gobernar el cuerpo”40.

San Gregorio Palamás, que trabajó y trató mucho sobre este tema de la relación de la psique y el cuerpo, dice que ocurre lo mismo con la psique y con Dios. La psique tiene en su interior unitariamente “todas las dinamis fuerzas y energías providentes del cuerpo.” Aún cuando son dañadas algunas partes del cuerpo, cuando se ciegan los ojos y se hacen sordos los oídos, la psique no tiene menos dinamis fuerzas providentes del cuerpo. La psique no es las dinamis fuerzas y energías provisoras sino que las posee. A pesar de la existencia en su interior de las dinamis providentes, es “una, simple, no compuesta ni multiplicada o compuesta”41.

Es muy característico que en este pasaje, lo que le ocurre la psique en relación con el cuerpo, enlaza con la relación de Dios con toda la creación. Dios dirige el mundo con todas con Sus fuerzas y energías providentes. Dios las tenía antes de la creación del cosmos. Aún es polidinámico (multipotente) y pantodínamo (omnipotente) y lo unificado y simple de Dios no es desplazado a causa de las dinamis fuerzas y energías increadas que existen en Él42. Esto indica claramente que la psique es “como imagen de Dios”. Y lo que ocurre a Dios, en proporción ocurre también en la psique del hombre.

San Gregorio de Niza dice que la psique es inmaterial e incorpórea «opera y se mueve con su propia natura también y a través de los órganos corporales manifiesta sus propios movimientos»43. El mismo san Gregorio de Nicea, dice epigramáticamente que la psique no es detenida por el cuerpo sino ella es la que lo retiene. No se encuentra dentro del cuerpo como en un envase o saco, sino más bien el cuerpo está dentro de ella.  La psique cabe por todo el cuerpo «no hay parte que no sea iluminado de ella y no esté presente completamente»44.

La conclusión general en lo referente a la psique con el cuerpo es que ella se encuentra dentro de todo el cuerpo, no hay parte del cuerpo humano en el cual no se encuentra la psique y que el corazón es la primera caja logística de la psique y allí se encuentra el centro de la psique no como en un envase, sino como órgano, instrumento que dirige todo el cuerpo y que la psique, mientras es discernida del cuerpo, a pesar de eso, conecta y enlaza estrechamente con este.

Todas estas cosas las hemos dicho porque conectan y enlazan estrechamente con el tema que desarrollamos en este estudio. Porque no podemos percibir y entender la caída y la enfermedad de la psique, si ignoramos qué es la psique  y cómo es enlazada y conectada con el cuerpo.

 

Enfermedad y necrosis de la psique.

En la Iglesia muy a menudo hablamos sobre la caída del hombre y la muerte que vino como resultado de la caída. Precedió la muerte espiritual y a continuación la somática (física del cuerpo). La psique perdió la Jaris energía increada de Dios, el nus cesó de tener relación con Dios y se obscureció. Esta mortificación transmitió la necrosis en el cuerpo también. Según san Gregorio el Sinaíta, el cuerpo del hombre se había creado incorruptible “el cual también resucitará” y la psique se había creado sin pazos. Y como, por el entretejimiento y transmisión de los dos, había un enlace o una unión cohesiva entre el cuerpo y la psique, por eso se corrompieron los dos, “y la psique tomó la cualidad de los pazos, o más bien de los demonios; y el cuerpo se asimiló con las bestias irracionales, y por la influencia de esta situación caída y por el dominio de la corrupción”. Puesto que se corrompieron la psique y el cuerpo, “se han constituido en una bestia, irracional y tonta, a causa de la ira y el deseo”. Así el hombre tal como dice la Escritura “se ha hecho semejante a las bestias en maneras y formas”45. La psique con la caída se llenó de pazos y se asemejó a los animales. El hombre se vistió las prendas de piel de la corrupción y de la mortandad y se asemejó con los animales irracionales.

Esta enfermedad, cadena y bloqueo, suciedad y narcosis de la psique, está descrita maravillosamente en las obras patrísticas. Cada pecado es repetición del pecado de Adán y con cada pecado probamos el oscurecimiento y la necrosis de la psique caída. Veamos más analíticamente a estos estados decaídos y caóticos de la psique.

Cuando el hombre deja libres los sentidos y a través de ellos el nus es esparcido fuera del corazón, entonces viene la cadena o bloqueo de la psique. “La fragmentación, disolución de los sentidos se convierte en cadena y bloqueo de la psique”. Este bloqueo equivale a oscurecimiento u oscurantismo. Y cuando Cristo retroceda de la psique y ella es ocupada por el oscurecimiento de los pazos, entonces “las bestias espirituales la esparcen”46. La psique cae y es introducida en oscuridad impenetrable y los demonios energizan y operan en ella. El hombre se encuentra en la noche sin luna.

Esto constituye también la enfermedad de la psique. San Thalasio nos dice que la enfermedad de la psique es el hábito hacia la maldad, en cambio la muerte es el pecado en energía y acción47. Enfermándose la psique es conducida poco a poco a la muerte (espiritual).

La enfermedad de la psique es en realidad suciedad de la psique. La suciedad de la psique es el no funcionar por naturalidad. De este estado son creados dentro del nus los apasionados, indecentes y maliciosos loyismí (pensamientos, reflexiones, meditaciones, fantasías)48. Psique sucia, enferma, no purgada, ni sanada, sin catarsis, según el mismo San Máximo es una psique que está llena de loyismí, deseos indecentes, enojos, resentimientos y odios49.

San Hesiquio el Presbítero describe la manera que enferma la psique y finalmente se muere. En cambio la psique ha sido creada por Dios, simple y buena, pero cuando es agradada con los estímulos y efectos del diablo y “engañada corre de mal en peor” y de esta manera mezcla mediante las fantasías sus propios loyismí con el estímulo y efecto del demonio. A continuación, “al consentir, entonces realiza también con el cuerpo aquel pecado que había visto con su nus y mente, con el resultado de su propia condenación”50.

San Gregorio Palamás presentando versículos de la Escritura, como los del Apóstol Pablo: “aún cuando estábamos éticamente muertos por nuestras faltas y deslices, nos vivificó espiritualmente con la vida de Cristo…” (Ef 2,5), del Evangelista Juan: “es el pecado que lleva a la muerte…” (1 Jn 5,16) y el logos de Cristo sobre su alumno “… y deja que los muertos entierren a sus muertos” (Mt 8,22), dice que aunque la psique es inmortal por la Jaris, a pesar de esto “al estar en una dispersión, en una entrega y derroche de sí misma por los placeres (o hedonismo), esta psique mientras está viva (porque en su esencia es inmortal), está muerta”. Así interpreta el logos del Apóstol Pablo: “pero la viuda que derrocha y vive de los placeres, aunque parezca que vive, está muerta espiritualmente” (1 Tim 5,6). La psique aunque esté viva, a pesar de esto, si no tiene la verdadera vida que es la Jaris (energía increada) de Dios, está muerta51. Los padres ancestros del género humano, como voluntariamente han alejado de sí mismos la zeoría contemplación espiritual y la memoria de Dios e infringieron Su mandamiento y se aliaron con el espíritu muerto de Satanás, fueron desnudados de las prendas celestes, vivificantes y resplandecientes, y se convirtieron –ojalá que así no sea de nosotros- ellos también como el Satanás, oscurecidos y muertos sobre el espíritu52. Así ocurre siempre. Cuando el hombre conecta con el satanás y hace sus propias voluntades, entonces su psique se mortifica, en efecto, el satanás no sólo es un espíritu muerto sino que mortifica a los que se acercan y lo palpan53.

Cuando la psique no actúa por naturalidad está muerta. «Cuando no tiene nada sano, aunque parezca que vive, está muerta… Por ejemplo, cuando yo no me cuido sobre la virtud, sino que transgredo, arrebato y hago cosas fuera de la ley, ¿cómo puedo decir que tengo psique? ¿Si acaso por qué caminas? Pero esto también es atributo de los insensatos animales. O quizás, ¿por qué comes y bebes? pero esto también es una característica de las bestias. ¿O quizás, porque estás de pie con dos patas?, esto más bien muestra que eres una bestia con forma humana»54.

En la enseñanza del Apóstol Pablo, el hombre muerto (espiritualmente) se llama “carnal” o “psíquico”. En la epístola a los Corintios escribe que “el hombre psíquico (de espíritu mundano) no acepta y no recibe las cosas del Espíritu de Dios…” (1 Cor 2,14). También escribe que: “porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y como seres humanos andáis con espíritu humano, mundano?” (1 Cor. 3,3). Según el profesor y Padre Romanidis, los términos “psíquico”, “sarkikós, carnal”  y “camináis como seres humanos” tienen el mismo significado55.

En otros puntos de su estudio escribe que “hombre carnal y el psíquico es el ser humano entero con cuerpo y psique, el cual es privado de la energía incorruptible e increada del Espíritu Santo” 56. “Cuando el hombre no sigue al Espíritu, es privado de la vivificadora energía increada de Dios, convirtiéndose en psíquico”57.

 

Terapia de la psique

Toda la tradición de la Iglesia Ortodoxa consiste en sanar y vivificar la psique muerta (espiritualmente) por el pecado. En este punto radica la terapia de la psique (psicoterapia) y en esto contribuyen todos los Misterios y toda la vida ascética de la Iglesia. El que ignora esta realidad no puede sentir la atmósfera o el ambiente de la Tradición Ortodoxa. Veremos a continuación qué es esta salud y vivificación de la psique y algunos tropos o métodos para su consecución y también cómo funciona una psique saludable y viva.

La salud de la psique es la apazia (sin pazos) y la gnosis espiritual58. Psique perfecta es la que se ha reconvertido y adquirido las virtudes59. Psique perfecta es aquella que “su fuerza pasional se ha vuelto totalmente hacia Dios”60. Psique purgada, pura y sanada es la que “ama a Dios”61. Psique sanada y pura es la que se ha liberado de los pazos y bajo la divina agapi (amor incondicional y energía increada) goza y deleita incesantemente62.

Los santos Padres describen algunas maneras por las cueles la psique es resucitada, vivificada y sanada. La tristeza por o según Dios, es decir, la metania rebate y anula la hidoní, el placer, voluptuosidad, “la refutación de la hidoní trae la resurrección de la psique”63. San Antonio el gran terapeuta de Dios decía que debemos limpiar, purgar y sanar la diania (mente, intelecto). “Seamos limpios, puros y lúcidos en la diania (mente, intelecto). Yo creo que, cuando ella está purificada y sanada en cada una de sus partes y es estable según naturaleza y puede hacerse perspicaz, clarividente y capaz de ver más y de más lejos los demonios, ya que tiene al Señor que la abre los ojos (espirituales)64. Es decir, el Santo terapeuta de la psique, nos sugiere que purguemos y purifiquemos la diania. Está comprobado que cuando uno retiene su nus limpio de loyismí y de distintas imágenes, entonces puede mantener limpia, pura y sana su psique.

San Theolepto, Metropolita de Filadelfia, enseña: “Cuando expulsas y anulas las distracciones exteriores y abandonas los loyismí interiores, entonces el nus se eleva en trabajos y logos del espíritu”. El intento de mantener el nus limpio y liberarse de la cantidad de distracciones, trae como resultado el poder ver en nuestro interior el nus y cómo funciona, el cual antes estaba muerto y por tanto invisible. Por eso otra vez san Theolepto pide que: “Dejad, pues, las compañías exteriores y ocupaos con los loyismí interiores hasta encontrar el lugar de la casa y la oración pura y lúcida, donde habita el Cristo”65. El corazón como veremos en otro punto, es la casa donde habita el Dios. Solamente descubriremos a Dios, cuando luchamos para vivir de forma hisijasta y cuando luchamos contra los loyismí que dominan nuestro interior. Tiene gran valor la limpieza, purgación o catarsis del nus. Este método es sencillo, pero conciso y produce gran beneficio a la psique del hombre, puesto que le convierte en templo del Espíritu Santo.

La psique es sanada, cuando se aleja de la relación por las cosas peores y se apega con agapi a las divinas, superiores y trascendentales66.

San Gregorio Palamás interpretando toda la Tradición de la Iglesia Ortodoxa dice que, con la infracción y el pecado hemos perdido el “como semejanza”, pero el “como imagen” no lo hemos perdido. Precisamente como no hemos perdido el “como imagen”, por eso podemos hacer resucitar la psique. Liberada la psique de su relación de las cosas peores (las sensibles) y apegada por la agapi hacia el Dios y las cosas más bondadosas y sometida a esto por las obras y las formas de las virtudes, “es iluminada por Él y se va embelleciendo, mientras mejora y obedece los mandamientos-logos, las voluntades y las intervenciones de Él, por las que recibe y disfruta la verdadera vida eterna”67. La psique cuando obedece la ley de Dios, poco a poco se hace saludable, se va iluminando y disfruta de la vida eterna.

San Nikitas Stizatos a excepción del método práctico que se puede sanar la psique, nos propone también otro método, el contemplativo. Allí donde existe eros (amor ardiente) a Dios, trabajo espiritual y participación a la luz inefable e increada “allí está la paz de las fuerzas de la psique, la catarsis del nus y el alojamiento de la Santa Trinidad”68. Por eso, además del intento de mantener nuestro nus limpio y sano, hace falta también que nos acostumbremos al trabajo espiritual del nus y la oración noerá o del corazón y adquirir agapi, eros hacia Dios, porque allí donde habita este eros, se consigue la paz de las fuerzas de la psique y la limpieza, sanación del nus.

En otro capítulo de este estudio describimos más detallado que la psique es terapiada o sanada, cuando se mueve por naturalidad y allí presentamos cuál es el movimiento natural de cada parte de la psique. Aquí como hablamos sobre la terapia de la psique epigramáticamente recalcamos algunas realidades.

San Gregorio Palamás escribe que, luchamos para desarraigar del cuerpo la ley del pecado e introducir y establecer en el interior del cuerpo la atención y vigilancia del nus, y después ordenamos y establecemos las leyes adecuadas en cada fuerza de la psique y en los miembros del cuerpo. En los sentidos establecemos la engratia (autodominio, continencia). En la parte pasional de la psique la agapi (amor). La parte logística la mejoramos expulsando todo lo que impide la diania su elevación a Dios y esto lo llamamos nipsis (sobriedad o vigilancia sobria). Cuando uno con la engratia haya purgado, limpiado el cuerpo, la ira y el deseo con la divina agapi y presenta a Dios su nus expiado por la oración, entonces “adquiere y ve, contempla la anunciada Jaris (energía increada) de los katartizados purificados y sanados del corazón”69.

San Máximo el Confesor, encontrándose en la Tradición Ortodoxa, exhorta: “La parte irascible de la psique dómala con la agapi y la parte anhelante de ella con la engratia (continencia, autodominio); la parte logística dale alas con la oración y la luz del nus no se oscurecerá nunca”70.

La terapia de la psique enferma, la vivificación del mortificado nus y la catarsis del corazón sucio, no se consigue con consejos, ni con fármacos o psicofármacos, sino con el ejercicio o ascesis del método terapéutico de nuestra Iglesia Ortodoxa, con la engratia (continencia, autodominio), la agapi, la oración y la conservación del nus de los ataques del Satanás mediante los loyismí. Por eso creemos que la Ortodoxa Παράδοση (parádosi Tradición y Entrega Santa) tiene un gran valor e importancia para nuestra época, porque es la única que puede liberar al hombre, “psicoterapiarlo” y sanarlo de la angustia, de la ansiedad, de la inseguridad y de la depresión que provienen de la muerte (espiritual) de la psique.

 

1)  Cristos Yanarás, abecedario de la fe. 2) San Simeón pág. 334 3) San Simeón pág. 334 4) Obras de San Gregorio Palamás t.2º pág.198. 5) San Juan Damasceno: Edición sobre la fe Ortodoxa correcta. 6) San Hisiquio el Presbítero, Filocalía t. 1º, v.43. 7) P G 46, 29. 8) San Gregorio Palamás, t.1, pág.85 9) Sínaxis, ejemplar 6, pág. 82-82. 10) P G, t. 53, 102-105. 11) San Juan el Damasceno, idem pag 74 12) San Juan el Damasceno, idem pag 76 13 San Hisijio, Filocalía t.1º pág.171. 14) San Nicaodemoe el AGhiorita, Eortodromio, pág 73. 15) P. G 89, 724 16) Igual antes, pág.150 17) San Juan Sinaíta: Escalera logos 26. 18) San Gregorio Palamás Filocalía, t 4, v 36-37.

19) Amfiloqui Rántovits, “el Misterio de la Santa Trinidad” pág38. 20) Homilías de san Gregorio Palamás pág.248-249). 21) Filocalía t 4, pag 147, v.39 22) Filocalía t 4, v 38. 23) San Gregorio Palamás, Filocalía t 4, v 30, 31, 32, 33. 24) Filocalía t 2, v 32. 25) Igual antes pág. 150-152 26) Filocalía t.4º,v. 40. 27)  Idem pág 10 28) Filocalía, t 3, v 9. 29) Filocalía t 4, pág 39, v.63 30) Idem v.82. 31) Idem v. 81. 32) Justino: Sobre resurrección, 229-230. 33) San Juan el Sinaíta: Escalera pág.136. 34) San Gregorio el Teólogo, P G 10,1141. 35) San Máximo el Confesor, Estudios filosóficos y teológicos, pág. 222. 36) Filocalía, t 4, v 61. 37)  San Gregorio Palamás, tomo 2º, pág 124-126. 38) P G 40, 597 y 600. 39) San Gregorio el Sinaíta, Filocalía t.4º, v.81. 40) San Thalasio, Filocalía, t 2, v 31. 41) Gregorio Palamás, tomo 2º. 42) Mismo antes. 43) P G 46, 29 44) Idem 45,217. 45) Filocalía t 4, pag 43, v.82. 46) Theolepto de Filadelfia, Filocalía t 4 pág. 6. 47) Filocalía, t 2, v 89. 48) San Máximo el Confesor, Filocalía t 2, v 35. 49) igual, t 2 v 14. 50) Filocalía, t 1, v 43. 51)  Filocalía, t. 4, v. 45. 52) Igual, v. 46. 53)  Igual v. 46. 54) San Crisóstomo PG 61, 439. 55)  El pecado original, pág. 131. 56) Igual, pág 130. 57) Igual, pág. 131. 58) San Thalasio, Filocalía, t 2, v2. 59) Mismo, v 54. 60) San Máximo el Confesor, Filocalía t 2, pág 40. 61) San Thalasio, Filocalía t 2, v 79. 62) San Máximo el Confesor t2, v.34. 63) San Thalasio, Filocalía t 2, v 79. 64) San Hisiquio Filocalía t.1 pág 169 v.179. 65) Filocalía t 4, pág. 6. 66) San Gregorio Palamás, Filocalía t 4, v 39. 67) Filocalía t 4, v 39. 68) Filocalía t 4, pág. 298.  69) San Gregorio Palamás t 2, pág.122 70) Filocalía t 2, pag 49, v. 80.

 

Psicoterapia Ortodoxa III

3.2 Relación entre psique, nus, corazón y diania (mente, intelecto o lógica).

En los textos de la Santa Escritura y de los Santos Padres hay una mezcla, pero también un discernimiento entre los términos psique, nus, corazón y diania. El que estudia y goza de los escritos de los Santos Padres y del Nuevo Testamento el primer problema que encontrará es esta mezcla entre estos conceptos y términos. Verá que estos términos se enlazan. Este tema me ocupaba por muchos años e intentaba encontrar una solución. Estudiando en relación la bibliografía verificaba la debilidad de los intérpretes, a excepción de algunos, en determinar la relación y discernimiento de estos términos. Por eso en este párrafo intentaremos a separar los términos e intentaremos a describir los marcos dentro en los cuales se mueve cada término.

Hasta ahora hemos desarrollado que la psique del hombre es el como a imagen y como la psique vivifica el soma (cuerpo) cohesivo o adjuntado, por eso el como a imagen del hombre es más potente que el como a imagen de los ángeles. Como la psique se encuentra en el interior de todo el cuerpo, por eso se puede considerar como imagen también el hombre entero y aún este mismo cuerpo. Es característico el tropario de San Juan el Damasceno que se psalmodea en el oficio de salida del difunto. “Lamento y me duele cuando comprendo la muerte y veo en el sepulcro yaciendo el “como imagen” de Dios, nuestra belleza creada, estando sin forma ni gloria”.

Está claro que en este tropario el como a imagen se refiere al cuerpo que está en el sepulcro.

 

Nus y psique

En los textos del Nuevo Testamento y de los Santos Padres la psique se identifica con el nus. Los términos nus y psique de enlazan. San Juan el Damasceno, por supuesto, escribe que el nus es la parte más clara de la psique, es el ojo de ella:

71 “…tal y como en el cuerpo existe el ojo, así también, según el santo, el nus es el ojo de la psique” (San Juan el Damasceno: Edición de la fe exacta Ortodoxa, pág. 152).

San Gregorio Palamás utiliza el término nus con dos significados. Nus es incluso la psique entera, el como imagen, y nus también es una dinami potencia y energía de la psique tal como hemos explicado en otro párrafo. Porque tal como el Dios Trinitario es Nus, Logos y Espíritu así también la psique tiene nus, logos y espíritu. Según el santo hagiortita el nus se identifica con la psique pero también es una dinami fuerza, energía de la psique. Me referiré en un versículo característico en el cual existen estos conceptos. Después de la creación del hombre, escribe el santo haghiorita, “los ángeles entonces veían con sus ojos la psique del hombre articulada y conjuntada en sentido, sentimiento y cuerpo y veían aun otro dios sobre la tierra no simplemente creado. A causa de la divina bondad, nus y cuerpo el mismo, pero a causa de la grandiosa bondad metamorfoseado por la jaris gracia-energía increada) de Dios, de modo que el mismo sea sarx-cuerpo, nus y espíritu, y la psique tener el “como a imagen y semejanza” totalmente como esencia unificada en nus, logos y espíritu”. (72. San Gregorio Palamás t.1º, pág.196).

En este texto se ven las siguientes cosas. Al principio se habla para la psique que está unida con el cuerpo y los sentidos. Un poco más abajo se enlazan los términos psique y nus. En vez de la psique utiliza el término nus, “nus y cuerpo”. A continuación utiliza la división sarx (cuerpo), nus y espíritu el cual espíritu es la Jaris (energía increada) del Espíritu Santo, puesto que Dios no ha creado al hombre solo de psique y cuerpo, “sino que le ha hecho también pleno de jarisy no sólo esto sino la psique con la divina jaris. Porque ella es realmente lapsique vivificada o viva” (Id. Pág 196)

Después de esto escribe que la psique es como imagen y semejanza de Dios “la psique tiene totalmente unificada y uniforme la esencia en nus, logos y espíritu”.

Se ve pues claramente que en este texto que la psique es como imagen de Dios y el nus unas veces se identifica con la psique y otras es considerado como una dinami potencia y energía de la psique que es su ojo como dice san Juan el Damasceno.

La identificación nus y psique se ve claramente también en otro pasaje de san Gregorio Palamás. Escribe en uno de sus capítulos: “Porque esto lo de cómo imagen no se refiere al cuerpo, sino a la naturaleza del nus del cual no hay otra naturaleza mejor que la de él” 74. (Filoc. t.4º, v.27).

La psique del hombre como a imagen de Dios es trinitaria. Es nus, logos y espíritu. Puesto que nus en su significado general se identifica con la psique, significa que el nus tiene tres dinamis fuerzas o energías. Mientras que el nus es una de las fuerzas o energías de la psique, a la vez es también toda la psique. Un pasaje característico de san Gregorio Palamás es “cuando lo unificado uno del nus se hace o adviene en trinitario permaneciendo uno unificado, entonces se une con la principiante Divina Trinidad y Mónada-Unidad… Sin embargo lo unificado o unitario del nus se convierte en tres permaneciendo unificado por su giro hacia si mismo y por simismo a la elevación hacia Dios” (75. Idem v.2). Así la psique “es una cosa multi-dinámica” (76. v.3) de la cual una dinami es el nus, pero a pesar de esto también toda la psique con sus tres dinamis es y se llama nus.

Vimos anteriormente que el como a imagen se refiere por los Padres a la psique. Pero a la vez se dice que el como a imagen se refiere también al nus. “Este como imagen no tiene lugar en el cuerpo sino que es la naturaleza del nus” (77. idem v.27).

Puesto que Dios tiene esencia y energía y la psique, que es como imagen de Dios, tiene esencia y energía. Pero como hemos visto que, el nus también se identifica con la psique y puesto que nus y psique son términos que se enlazan, por eso el nus también tiene esencia y energía.

San Gregorio Palamás con todo su discernimiento y sabiduría analiza esta realidad. Esencia de la psique es el corazón y energía de la psique es “la resultante y constituyente de los loyismí y los conceptos”. Por lo tanto, el nus tiene esencia y energía. Por eso con el término nus unas veces entendemos esencia y otras veces energía. Escribe  característicamente el santo: “Nus se llama la energía resultante por los loyismí, conceptos y significados. Nus también es la dinamis operante, la que en la Escritura se llama también corazón”. (78. idem v.3). Como en la época de san Gregorio sus contemporáneos le acusaban cuando hablaba del regreso del nus al corazón, el santo escribe: “porque ignoran que una cosa es la esencia del nus y otra la energía. 79. (San Gregorio Palamás t.2º, pág.128).

 

Nus y Corazón

Nus se llama también la esencia de la psique, es decir, el corazón. En muchos pasajes de la Santa Escritura y de los santos Padres hay esta identificación entre nus y corazón puesto que estos términos se enlazan entre sí. El Señor bienaveturiza, bendice a los purgados, purificados y sanados del corazón: “bienaventurados los puros de corazón porque ellos contemplarán a Dios” (Mt 5,8). En el corazón se apocalipta=revela Dios y allí el hombre Le conoce. El Apóstol Pablo escribe que allí se hace la iluminación de Dios. “… el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la doxa-gloria increada de Dios en la faz-persona de Jesús Cristo” (2 Cor 4,6). El mismo Apóstol desea y bendice: “17 para que el Dios de nuestro Señor Jesús Cristo, el Padre de la doxa-gloria (increada), os dé espíritu de sabiduría y de revelación para conocerlo o reconocerlo. También pido en mis oraciones para que el Dios de nuestro Señor Jesús Cristo y Padre os dé doxa-gloria (increada) os dé espíritu (carisma, jaris energía increada) de sabiduría y de apocalipsis-revelación de las verdades divinas, para que (seáis iluminados) y recibáis, a medida de lo posible, conocimiento o gnosis precisa de él y de su divina voluntad.

18 Lluminando los ojos de vuestro corazón, para que vosotros sepáis y conozcáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuál la riqueza de la doxa-gloria de la herencia (dada por él) en los santos. También ruego a Dios que os conceda iluminación a los ojos de vuestro corazón (o psique), para que podáis conocer cuáles son los bienes esperados, por los que Dios nos ha llamado a disfrutar, y cuál es la riqueza de la doxa-gloria, la que Dios antes de la creación del mundo ha decidido dar como herencia a los santos (cristianos)” (Ef 1,17-18).

El corazón recibe la apocálipsis-revelación del conocimiento de Dios. En otro punto el corazón se sustituye por el nus. El Señor después Su Resurrección encontrándose entre Sus Discípulos, “les abrió el nus transmitiéndoles luz increada para que entendiesen las Escrituras” (Lc 24,45). Como el hombre con la apertura de los ojos del corazón y con la catarsis del corazón conoce a Dios, por eso “abrir el nus” se identifica con “abrir el corazón”. También, “bienaventurados y felices los purgados, purificados y sanados del corazón porque ellos contemplarán a Dios” (Mt 5,8), creo que conecta con el pasaje apostólico “…metamorfoseados, transformaos con la renovación de vuestro nus…” (Rom.12,2).

Por tanto, en este punto el nus se llama corazón también y los dos términos se enlazan. San Máximo el Confesor interpretando el logos de Cristo «sin embargo, dar limosna de lo que tenéis, entonces todo será limpio y puro» (Lc 11,41), dice: “porque no os ocuparéis ya de las cosas concernientes al cuerpo, sino que vuestro fin será estar purgando y sanando vuestro nus de la suciedad y del odio, al cual nus, el Señor lo llama corazón. Porque el odio y la suciedad al manchar el nus, no le dejan ver a Cristo que habita en el interior por la jaris (gracia, energía increada) del santo Bautismo” 80. (Filocalía t.2, c. 4 v.73). Nus, pues, se llama también la esencia de la psique, es decir, el corazón. Con este sentido el nus y el corazón se identifican puesto que en ell nus reside el Cristo.

 

Nus y diania (mente, intelecto, cerebro)

Pero nus se dice también su energía, la que está formada en loyismí y conceptos. San Pablo dice: “Porque si con el carisma de la lengua rezo a Dios, mi espíritu ora y el nus se queda sin fruto. ¿Qué se debe hacer en este caso? Oraré con el espíritu y con el nus también, psalmodiaré con el espíritu y con el nus también” (1 Cor 14, 14-15). En este pasaje el espíritu es el carisma de la glosolaliá. Y el nus es la diania (mente, intelecto). Por tanto aquí el nus es identificado con la diania o la lógica. Con este sentido y significado hay muchos pasajes en la Santa Escritura.

Más allá de todo esto,  San Máximo el Confesor calificando la lógica o logos y el corazón como el centro de nuestra existencia con el cual adquirimos la gnosis de Dios, como nus, presenta también la diferencia de la energía de cada función. “El nus que ha logrado la catarsis, está purgado y sanado y ve correctamente las cosas. El logos bien ejercitado contempla y expresa correctamente las cosas contempladas” (81. Idem)

El nus (corazón) es aquel que ve con claridad las cosas y por eso debe ser catartizado (purgado y sanado); y el logos (lógica), es la que formula y expresa las cosas vistas. Con este pasaje llegamos a la conclusión que para que alguien llegue a ser Padre de la Iglesia no sólo debe tener el nus purgado, sanado y lúcido sino también la expresión, es decir, tener ejercitado el logos para expresar estas realidades sobrenaturales a medida de lo posible.

 

Nus y atención

Otros Padres con el nus definen la atención que es más fina que la diania-mente intelecto. (82. San Gregorio Palamás, tomo 2º pág. 132). San Teolepto de Filadelfia conecta el nus con la atención, el logos con la imploración y el espíritu con el estado de dilatación del corazón, el recogimiento y la agapi. Cuando funcionan de esta manera las dinamis fuerzas y energías de la psique, entonces “todo el hombre interior funciona en el Señor”. Pero es posible que la diania exprese las oraciones de la bendición pero el nus (la más fina atención) no acompañe y se extravíe con distintos conceptos y resbale de la gnosis de Dios. “Muchas veces mientras la diania dice las palabras de la oración, el nus no la acompaña ni se fija hacia Dios, con el cual se hace una conversación durante la oración, sino que se extravía por varios pensamientos sin darse cuenta. Así la diana (con el logos) dice por costumbre las palabras, pero el nus se aleja de la gnosis-conocimiento de Dios. Por eso entonces parece que la psique no entiende, ni tiene disposición y ganas, porque el nus se esparce en algunas fantasías e imaginaciones y se ocupa de aquellas cosas que le engañan y el que está orando no asiste delante a Él que proporciona el consuelo, ¿entonces cómo se va a endulzar la psique? Cómo gozará y deleitará el corazón que hace como si orase, como hipócrita cuando ora? “Deleitará el corazón a los que buscan y piden al Señor” (Sal 104,3) (83. San Zeolepto de Filadelfia, Filocalía t.4º, pág.149)

Por tanto, este nus no es sólo los loyismí sino la más fina atención y debe regresar al corazón, a la esencia de la psique que se encuentra como órgano o instrumento, dentro en el órgano carnal puesto que órgano carnal del corazón “es la caja de lo logístico de la psique y el primer órgano logístico”.

Así que el nus que se dispersa por los sentidos hacia fuera, debemos de concentrarlo y hacerlo regresar “hacia al corazón mismo que es la caja de los loyismí”. 84. (San Gregorio Palamás t.2º, pág. 126)

El tema del nus aún no lo hemos agotado, simplemente en este párrafo hemos querido separar de una manera los términos nus, corazón, psique y localizar la relación entre ellos y la diferencia. Volveremos en estos conceptos más abajo cuando el logos-tratado sobre el nus, el corazón y los loyismí lo habremos desarrollado más extensamente.

Sinópticamente en este párrafo queremos subrayar que el término nus es de múltiples significados en la escritura patrística. El nus se identifica con la psique y a la vez es también una energía de la psique. Tal como la psique así también el nus es como a imagen de Dios. Tal como la psique se divide en esencia y energía el nus también se divide en esencia y energía. Tal como en Dios la esencia y la energía se separan o disciernen indivisiblemente, lo mismo se hace con el nus. Por esta razón en otros puntos los Padres nus califican la esencia, es decir, el corazón, entonces en este caso el nus se identifica con el corazón y en otros puntos nus califican también la energía, los conceptos y los pensamientos y la más fina atención que se esparce fuera por los sentidos, entonces hace falta que retorne al corazón. Principalmente por regla general los Padres nus califican el corazón y la psique, sin que excluyan la otra denominación que nos hemos referido anteriormente.

Estamos perdiendo (por no decir la hemos perdido) nuestra tradición y por eso muchos de nosotros identificamos a la vez el nus con la lógica, la razón. No sospechamos en absoluto que aparte de la lógica (razón) existe otra fuerza que tiene un valor superior que es el nus (energía), o sea, el corazón (esencia). Toda la cultura es cultura sobre la pérdida del corazón. Y algo que el hombre no tiene en su interior no lo puede percibir, conceptuar y comprender. El corazón (como esencia) se mortifica, el nus (como energía) se oscurece y se embriaga por la energía lógica y por eso no podemos percibir y comprender la presencia de ellos. Para el hombre que tiene en su interior el Espíritu Santo, para el que se encuentra en apocálipsis-revelación no son necesarias muchas aclaraciones porque él conoce por su experiencia la existencia del corazón y del nus.

 

Psicoterapia Ortodoxa III parte

3.3  Sobre nus, corazón y loyismí

 

  1. Nus νους

La vida natural del nus

La enfermedad del nus

Terapia del nus

 

  1. Corazón καρδιά

Qué es corazón

Calificaciones del corazón

Enfermedad del corazón

Terapia del corazón

 

  1. Lógica y loyismí

I La lógica

II Loyismí

Qué son los loyismí.

La causa de los loyismí.

Los resultados de los loyismí.

La terapia y sanación de los loyismí.

 

3.3 Sobre nus, corazón y loyismí

Todo lo que hemos dicho hasta aquí es introductorio para que vayamos entrando  en el análisis e interpretación de la vida interior de la psique. La enfermedad y la terapia de la psique, es principalmente enfermedad y terapia del nus, del corazón y de los loyismí. Sobre este tema girarán los próximos capítulos. Estudiaremos por separado el nus, el corazón y los loyismí. Creo que este análisis ayudará a la endoscopia de nuestro interior.

 

  1. Nus νους

La vida natural del nus

La enfermedad del nus

Terapia del nus

 

Ya hemos recalcado que el término nus es de varios significados en las obras de los santos Padres de la Iglesia. Unas veces se identifica con la psique y otras es una energía de la psique, el ojo de ella y otras es la atención que es más fina que la diania (cerebro, mente, intelecto). En este párrafo estudiando la enfermedad y la terapia del nus le consideraremos como el ojo (espiritual) de la psique. Con el término nus daremos a entender principalmente la dinami potencia y energía de la psique (85 idem san Gregorio Palamás pag 124), como también la parte más limpia, pura de la psique, que según san Juan el Damasceno es el ojo de la psique (86 idem pag 152,) igual que es el ojo para el cuerpo, lo mismo es el nus para la psique y es la parte más limpia.

Este ojo de la psique, que se llama nus y opera a través de los sentidos, es lo que se mancha, se contamina, se enferma y necesita terapia. Tal como el ojo del cuerpo cuando enferma se oscurece todo el cuerpo, de la misma manera cuando enferma el ojo de la psique que es el nus entonces se oscurece toda la psique del hombre. Esto daba a entender el Señor cuando decía “si la luz que hay en ti es tu propia oscuridad ¿cuánta será tu oscuridad” (Mt 6,23). El nus saliendo del corazón y alejándose de Dios enferma y muere, entonces de esta manera se mortifica toda la psique también. Esto lo veremos más detalladamente a continuación.

 

La vida natural del nus.

Los santos Padres determinan claramente la vida natural del nus. Según san Nikitas Stizatos: “Nus apazís sin pazos, impasibilidad es el Dios, está por encima de toda apazia impasibilidad y de todo; es luz, fuente de luz bondadosa, sabiduría, logos y gnosis; también dador de gnosis, logos y sabiduría” 87 (Filocalía, v.1 pág.326). Y también el hombre, como imagen de Dios, tiene nus sin pazos, cuando este se encuentra en su estado natural y no se mueve más allá de su propio valor y su propia naturaleza. Por eso el nus del hombre desea y busca unirse con Dios “de donde tenía y tiene su principio” y acude con sus cualidades o atributos naturales hacia Él y “desea imitar su filantropía y sencillez”. Tal como el Nus-Padre genera (hace nacer) al Logos, el Cual (Logos) genera, reconstruye y renueva a los hombres, así también el nus de la psique genera (hace nacer) al logos y “como en otros cielos genera, reconstruye y renueva a las psiques de semejantes hombres y las hace firmes, estéreos por la paciencia en practicar las virtudes”. Además el nus mediante el logos no solo reconstruye las psiques de los demás hombres sino que las revivifica por el espíritu de su boca. Así el nus del hombre que se mueve hacia Dios reconstruye y reforma las psiques y reconstruye y reforma las otras psiques  e imitando a Él “se ve él también como creador de la creación espiritual y del gran mundo” y escucha claramente desde el cielo (88 Id v.12): “El que convierte y hace digno al indigno, se hará como mi boca” ( Jer 15,19). Se ve claramente en este pasaje de san Nikitas Stizatos que, cuando el nus se mueve naturalmente hacia Dios y se une con Él, se convierte y se hace también él por la Jaris (energía increada) lo que es por naturaleza el Nus Celeste.

La unión de nus y Dios es parada y a la vez movimiento, puesto que el perfeccionamiento es interminable. San Máximo en sus obras habla de continuo movimiento y parada y estable movimiento. El hombre permaneciendo en Dios se mueve continuamente. Lo mismo escribe san Nikitas Stizatos sobre el nus, “… todos estos nus en este primer nus tienen su parada fija y el movimiento interminable”. Esto ocurre al nus que está catartizado, purgado, purificado, limpio y no obcecado, pero no al sucio, no sanado, ni purgado. (89Id. v.28). El nus unido con el Primer Nus se convierte y se hace bondadoso y sabio. “Sabio y bondadoso por naturaleza sólo es Dios; pero se hace el nus también por participación, si estudia y se instruye”. (90San Zalasios, Filocalía t. 2º, v. 37).

Describiendo el estado natural del nus, estamos obligados a determinar claramente cuál es el movimiento del nus por naturaleza, por sobre-naturaleza y por contranatura o antinatural. San Marcos el Asceta describe estos tres movimientos del nus. Tres son los lugares comprensivos que se introduce el nus por el metabolismo 1) por naturaleza, 2) por sobrenaturaleza y 3) por contranatura. Cuando el nus entra en el funcionamiento natural entonces encuentra el sí mismo como causante de los astutos malos y perversos loyismí, conoce las causas de los pazos y confiesa a Dios los pecados. Cuando se introduce en el funcionamiento antinatural olvida la justicia de Dios y pelea con los hombres considerando que los demás le son injustos. Cuando se introduce al sobrenatural encuentra los frutos del Espíritu Santo 91. (Filocalía t.1º v.9). Esto significa que cuando el nus se evade de Dios y pelea con los hombres, está en el estado antinatural, en cambio cuando conoce la causa de sus pazos y encuentra los  frutos del Espíritu Santo vive el estado natural y el sobrenatural respectivamente. La vida del Espíritu Santo es aquella que manifiesta el estado natural del nus y describe su camino natural. Cuando el hombre persevera en mantener su nus en el movimiento natural y el valor del logos, entonces permanece limpio de la materia y “se adorna de agapi, simpatía, apacibilidad, humildad y serenidad de su y se sobreilumina por los resplandecimientos del Espíritu Santo” 92 (San Nikitas Stizatos, Filocalía, 3ª v.13).

Según San Máximo el Confesor, el nus opera y funciona por naturaleza cuando tiene dominados los pazos, cuando contempla los logos de los seres y cuando camina hacia Dios, 93 (Filocalía t.2º v.55). También los Santos Padres recalcan la realidad de que el nus se transforma por y en cada concepto de las cosas que recibe. Considerando los conceptos de las cosas espiritualmente “se transforma según cada percepción diversa que recibe”. Pero cuando se une con Dios entonces se convierte y se hace sin forma ni figura, 94 (San Máximo, Filocalía pág.40, v.96). Por eso tiene gran importancia que el nus aprenda a recibir espiritualmente los conceptos de las cosas, porque de otra manera no vive su natural estado y entonces se altera automáticamente también la psique. Porque cuando se mancha y enferma una energía de la psique, entonces se alteran y enferman todas las demás fuerzas puesto que “por la una se comunican todas en lo uniforme de la psique” 95 (San Gregorio Palamás, Filocalía, t.4º, v.3).

El nus es el que determina todo el estado de la psique puesto que es el abastecedor de la psique. Nuestro nus está entre medio de dos cosas, entre la virtud y la maldad, entre el ángel y el demonio, que cada parte energiza y opera las cosas que le interesan. El nus conectado con la libertad, tiene la fuerza de seguir uno de los dos o rechazar uno de los dos. “El nus tiene la independencia, el poder y la fuerza de seguir lo que quiere o rechazarlo” 96 (San Máximo, Filocalía, pág.39 v.91). El nus es el que parte y divide la psique. Primero padece él y a continuación arrastra la psique entera “…la psique dividida va a donde el nus la dirige, es decir, en alguna cosa según el pazos humano” 97 (San Nikitas Srizatos, Filocalía). “Es cualidad característica del nus que en cualquier cosa que permanece, allí se amplía y a continuación hacia esta cosa emprende su deseo y agapi (amor). Esto se puede hacer sea por propias cosas divinas y espirituales, sea por las cosas y los pazos de la carne” 98 (San Máximo el Confesor, Filocalía t.2º, v.60).  El pazos de la agapi (amor) del nus en las cosas materiales es condenable, en cambio el pazos de la agapi que le ata con las divinas realidades y cosas es elogiable y admirable“99(Idem). Por eso la ascética ortodoxa da mucha importancia al camino y al movimiento del nus. Porque cuando el nus se vuelve y se fija a la idea de las cosas materiales, entonces enferma y a continuación traspasa la enfermedad en todas las fuerzas de la psique.

Generalmente para el movimiento del nus podemos sostener que es por naturaleza, por sobrenaturaleza y por contranatura, antinatural. El nus con la libertad que dispone camina según su propio deseo y según el camino que sigue y el lugar que permanece se altera y después altera la psique positivamente o negativamente. “Los hombres tienen el nus a Jesús o al pecado o a los hombres” 100 (Abad Elías, Yerontikón pág.37). Esto creemos que se verá más claro en los capítulos siguientes que se hablará sobre la enfermedad y la psico-terapia, sanación del nus.

San Gregorio de Niza enseña que “…el nus no está contenido ni permanece sólo en una parte de nosotros, sino que en está en todo y a través de todo…  Pero la comunión y conexión del nus con el cuerpo tiene una cohesión incomprensible e inefable, porque ni está dentro, (ya que lo incorpóreo no está retenido en el cuerpo), ni tampoco por afuera (porque las cosas incorpóreas no contienen nada), sino que el nus tocando la naturaleza de una manera incomprensible e inexplicable está unido con ella, sin que esté asentado dentro en ella ni que la rodee 101 (P G 44, 177, B-C).

San Gregorio Palamás exponiendo el pasaje de san Macario donde enseña que el nus y todos los loyismí de la psique se encuentran dentro del corazón como en un órgano (instrumento) y el pasaje de san Gregorio de Niza que enseña que el nus como incorpóreo no está dentro en el cuerpo, escribe que estos dos pasajes no son contrarios sino que conducen a una unidad. San Macario y San Gregorio de Niza tenían distintas presuposiciones en sus antropologías, es decir, con otro significado dice san Macario que el nus está dentro en el cuerpo y con otro sentido y significado san Gregorio dice que está fuera del cuerpo. Tal como aquel que sostiene que Dios como incorpóreo no se encuentra en un lugar definido no está en contradicción con aquel que sostiene que el Logos de Dios una vez se encontró en la matriz impecable y virgen de la Zeotokos, lo mismo se hace en estos pasajes de los Padres en relación con el nus. El nus del hombre como incorpóreo está fuera del cuerpo pero también dentro en el cuerpo utilizando indiscutiblemente el corazón como primer órgano, 102 (Obras de San Gregorio Palamás, t.2º, pág. 406). Hemos explicado en otro párrafo que el nus tiene esencia y energía y como esencia se encuentra dentro en el corazón, en cambio como energía está en los loyismí y así sale del cuerpo concibe y detiene el concepto y significado de las cosas. En su estado natural el nus se introduce en el corazón, la energía en la esencia y así se eleva hacia el Dios. Este es el movimiento cíclico del nus por el cual hablaremos más tarde.

El nus, como a icona-imagen de Dios tiene vida sólo cuando se une con Dios y se hace sabio y bueno. Esta es la vida del nus. El Apóstol Pablo escribe: “Porque ¿quién conoció el nus del Señor de modo que pueda instruirle? Nosotros tenemos el nus y el pensamiento de Cristo” (1Cor. 2,16). El estado natural del nus es unirse con el nus de Cristo. Entonces se alumbra, se ilumina. La vida real del nus es cuando la parte logística de la psique con conceptos divinos dirige hacia Dios himnos y gratitud, además, con el continuo recuerdo se apega en Él, 103 (Idem pág. 396). Narcosis y mortificación del nus es su alejamiento de Dios mientras que su vida es la comunión y la unión junto con Él. La vida del nus según san Máximo es la iluminación de la gnosis (conocimiento) y como esta iluminación nace de la agapi (amor) hacia Dios por eso no existe nada mayor que la agapi a Dios 104 (Filocalía, t.2º Pág.4).

Tal como el cuerpo para vivir tiene necesidad de alimento, también la psique tiene necesidad de la virtud, así también la oración espiritual es alimento del nus 105 (San Nilos el asceta, Filocalía t.1º, v.91).

La oración suministra al nus y le vivifica. Cuando el nus se mueve hacia Dios y se junta con Él es saludable y vivificado. En éste estado recibe la paráklisis (consuelo, súplica) de Dios. En Dios el nus adquiere la salud y el sentido, sentimiento este sentido es “el sabor exacto de las cosas discernidas” 106 (San Diádojo de Fótica, Filocalía t.1º v.30). Es indispensable en la vida espiritual que el nus tenga vida de manera que pueda discernir las energías y los consuelos de Dios de las energías del diablo. En el nus saludable que se ocupa continuamente de las divinas realidades “también la parte pasional se ha convertido en arma divina”107  (San Zalasio, Filocalía t.1ª, v.49). Entonces toda la psique está saludable. El nus es un arma que arrastra la psique hacia Dios o hacia al diablo y las obras del pecado. De todos modos el nus cuando es saludable es informado de Dios. Es claro el mandamiento del Apóstol Pablo que es válido para el nus limpio, claro, vivificado y lúcido: “Sobre esto cada uno que se informe por la conciencia de su propio nus” (Rom 14,5).

Aunque el nus es una dinami (potencia y energía) de la psique con el significado que le damos en este párrafo, a pesar de eso tiene otras fuerzas y energías. San Nikitas Stizatos en la Filocalía t.1, v.12, comenta: “Cuatro son las fuerzas de la psique: 1)prudencia, 2)perspicacia (o fineza del nus), 3)percepción y 4)destreza (o habilidad)”. Por tanto se debe unirlas estas cuatro fuerzas del nus con las cuatro virtudes generales, o sea, la prudencia del nus con la sensatez (sofrosini) de la psique, la perspicacia con la serenidad, la percepción con la justicia y la destreza o habilidad con la fortaleza. Así se crea “una arma candente y celeste” que afronta los tres pazos, avaricia (filaryiría, codicia, amor al dinero), voluptuosidad (filidonía, hedonismo) y ambición (filodoxía, amigo de la gloria) 108 (Filocalía t.4º v.12).

Es cierto que estas divisiones del nus son inconcebibles e incomprensibles por nosotros, pero los Santos Padres con la lucha personal que hicieron y la iluminación por el Espíritu Santo, separaron, discernieron y escribieron estas dinamis fuerzas y energías y conocieron toda la composición psíquica (psicosíntesis, psicosomática) interior del hombre. El hombre viviendo en apocálipsis-revelación, iluminándose por la energía increada del Santísimo Espíritu conoce todas las profundidades de la psique y todas las fuerzas del nus que para el hombre que está alejado de la Χάρις (Jaris energía increada) son desconocidas e incomprensibles. Además, el hombre alejado de Dios se hace y está perdido, oscurecido y descocido.

Todo esto en que nos hemos referido, indica el estado natural del nus, tal como funciona al hombre natural, normal, al hombre de Dios. “Trabajo del nus es que no consienta ningún loyismós que critique y condene a escondidas al prójimo” 109 (Filokalía San Zalasio t.1º. v.38). El nus en su estado natural rechaza los loyismí que provienen del diablo y generalmente rechaza todo loyismós que es contrario de la agapi (amor incondicional). Además, se va constituyendo más perfecto cuando se va enriqueciendo de la gnosis (increada) de Dios. “Nus perfecto es aquel que adquirió como cualidad la gnosis (increada)”110  (Filokalía San Zalasio t.1. v.54). Esta gnosis es la misma gnosis de Dios y de las creaciones de manera muy supra-conocida, dice san Máximo el Confesor (Filokalía pag.40 v.8).

 

Enfermedad del nus

El nus con la caída se oscureció, se anestesió y se enfermó. Dejó de ser perfecto. Esto mismo se hace cada vez que el hombre comete el pecado.

La primea batalla del diablo se hace con el nus. Los demonios pretenden a esclavizarlo, entonces a continuación el hombre viene al consentimiento, estimulación y al pecado. San Máximo enseña que los demonios teniendo como causa, motivo los pazos que existen en la psique, estos promueven y estimulan los malignos, apasionados y compulsivos loyismí, por los cuales atacan al nus, le coaccionan y le chantajean para llegar al consentimiento del pecado. Se hace una batalla grande para que el nus sea aprisionado y atraído al apasionado y patético loyismós. Cuando el nus está vencido “le conducen en el pecado por la diania (mente, cerebro) y estando perdida, enseguida llevan prisionero el nus en la acción”. Pero el mal no queda hasta allí. Ya que los demonios, una vez con los apasionados y maliciosos loyismí han aislado el corazón se retiran, mientras tanto queda en el nus el ídolo (falsa imagen o fantasía) del pecado. San Máximo refiriéndose al logos del Señor “cuando veáis el abominable ídolo desolador… estar en lugar santo” (Mt 24,15), dice que el naós-templo de Dios es el nus del hombre, en el cual mientras los demonios le hayan devastado por los apasionados y maliciosos loyismí, “el ídolo toma el sitio del pecado” (Filocalía, t.2º, v. 31).

Esta es la enfermedad del nus. No sólo queda aprisionado sino que enferma también, puesto que permanece el ídolo (fantasía) del pecado, el cual es una herida continua y la causa de un nuevo pecado. En este estado decimos que el nus está preso por el diablo y los pazos, y “el nus detenido por los pazos piensa también lo que no es debido”. Esto lo manifiestan los logos (dichos, ideas) y las obras 113 (San Zalasio, Filocalía t.2º, v.4). Aquello que dice y hace el hombre manifiesta la salud o la enfermedad del nus. Por eso, los que tienen el carisma del discernimiento por los movimientos exteriores y de las palabras, dichos de cada persona distinguen el estado de su nus. La relación del nus hacia lo sensible “le convierte en esclavo de los placeres carnales” (San Zalasio, Filocalía t.2º, v.55). Entonces el nus en vez de girar dirigiéndose hacia Dios y unirse con Él, gira y se une con las cosas sensibles, por eso se convierte en esclavo. En esta esclavitud de aprisionamiento consiste la enfermedad del nus. Y naturalmente esta enfermedad provoca y causa la muerte del nus.

A continuación describiremos pasajes patrísticos que manifiestan el estado y las cualidades de la enfermedad del nus.

La Santa Escritura habla para el nus pervertido, el nus del cuerpo, carne. Algunos versículos que enseñan la enfermedad del nus los pondremos aquí. “…de hombres que tienen pervertido y obcecado su nus y están privados de la verdad…  (1ªTim. 6,5). Aquellos que se oponen a la verdad “son hombres que están corrompidos en su nus…” (2ª Tim. 3,8). El Apóstol Pablo refiriéndose a un hereje de su época dice que es “… presumido e hinchado por su nus carnal” (Col 2,18). En este versículo se ve claramente, cuando el hombre es carnal, está privado de la energía increada del Espíritu Santo, tal como es referido en la teología del Apóstol Pablo, “tiene nus carnal”. En otra parte el nus del hombre que está alejado de Dios es “inexperto y depravado” (Rom 1,28). También el Apóstol Pablo no quiere que caminen tal como los gentiles “en la vanidad de los falsos pensamientos y vanas ideas de su nus” (Ef.4,17).

Y los Santos Padres, igual que san Zalasio, hablan de removimiento y enloquecimiento del nus por la parte de la gnosis, cuando la parte pasional de la psique se ha movido más allá de las virtudes. 115 (Filocalía t.2 pag 214 v. 56).

La enfermedad del nus se califica también con la palabra “obscurecimiento”. El nus como imagen de Dios es luminoso. Pero cuando se aleja de Dios además de perder su estado natural también se oscurece y se ennegrece. San Hisiquio el Presbítero enseña que los ocho loyismí generales del mal dentro de los cuales existe cada loyismós, vienen en la puerta del corazón. Y cuando encuentran el nus descuidado se introducen al corazón uno detrás del otro en el momento preciso y cada uno deja allí “contaminación y sabor de loyismí repugnantes y sucios, y  una vez oscurecido el nus, excita al cuerpo, empujándolo a cometer actos repugnantes e indebidos 116 (Filocalía t.1º v.177).  El nus por los muchos loyismí se obscurece. En otro pasaje el mismo santo enseña que cuando el hombre pasa la vida en el pecado, a la prodiguez y al derroche insaciable, “oscurece su nus”116, (Idem. V.69). Por eso por la enseñanza patrística se aconseja que vigilemos los loyismí “para que no se obscurezca el nus y vea otras cosas por otras”118 (San Zalasio, Filocalía, t.2º, v.76).

Así podemos hablar de ceguera del nus y la incapacidad de ver, contemplar las cosas claramente. Y cuando el nus se oscurece entonces no tiene limpios y abiertos los pasillos hacia su prójimo. Todo se infecta y se oscurece con terribles e impactantes consecuencias para nuestras vidas. Los conceptos perversos oscurecen y destruyen al nus tal como las nubes esconden el sol 119 (San Juan el Sinaíta: Climax, v.14). El nus se oscurece y se queda sin frutos cuando habla logos mundanos o cuando acepta estos logos  en su diania (mente, intelecto, cerebro) y conversa con ellos o cuando el cuerpo junto con su nus se ocupa para las cosas sensibles. Entonces inmediatamente pierde el calor, el recogimiento, la participación y la devoción en Dios y la gnosis. Por eso “cuanto más vigilamos el nus nos iluminamos y cuando no le vigilamos nos obscurecemos”120, (San Hisijio el Presbítero, Filocalía, t.1º, pág.160).

El oscurecimiento del nus se llama también ceguera, puesto que es ceguera real del nus. Y el nus se ciega por los tres pazos siguientes: la avaricia, la vanagloria y el hedonismo o voluptuosidad121, (San Marcos el Asceta, Filocalía, t.1, v.91). Porque la ignorancia del nus terrenal  que está profundamente tétrico y nublado, según San Nikitas Stizatos “cubre los ojos de la psique y la convierte oscura y tétrica, porque está cubierta de profunda nube tenebrosa que la impide ver las realidades divinas y las humanas, de modo que no pueda fijarse a los resplandecimientos de la divina luz (increada) o disfrutar de las cosas que ojos no las han visto y oído no ha escuchado y hombre no ha pensado y concebido, las que ha preparado Dios para los que le aman (1Cor 2,9)” 122 (Filocalía, t.2º, v.87). El nus y en general la psique es impotente fijarse a Dios e iluminarse y eso constituye la enfermedad y la muerte (espiritual) del hombre. En este estado y situación el hombre no puede encontrar la verdad. San Basilio el Grande enseña que tal como cuando el ojo se mueve continuamente izquierda derecha y arriba abajo no puede ver con claridad el objeto, lo mismo ocurre también con el nus que es el ojo de la psique. Cuando se esparce ocupándose de muchas preocupaciones y cosas es imposible que encuentre la verdad.123 (Obras de San Basilio, t.1º, pág.61, 14).

Otro estado enfermizo del nus es la depravación, obcecación, depresión e insensibilidad, dice san Juan el Sinaita 124, (Escalera pág. 60, v. 14). Cuando vienen los demonios en la psique y rodean la luz del nus, entonces no hay nipsis, discernimiento, reconocimiento y vergüenza, sino “obcecación, insensibilidad, ceguera y no discernimiento” 125(Idem pág.125, v.7).

El nus enfermo está cautivo y preso. “Los perversos pazos son ataduras para el nus que le mantienen atado en las cosas sensibles” 126 (S. Zalasio, Filocalía, t.2º, c.3, v.41). San Máximo el Confesor nos dice que “tal como un pájaro que está atado de su pie no puede volar por mucho que lo intenta vuelve en la tierra, lo mismo también el nus que aún no ha conseguido la apázia (sin pazos, impasibilidad, sobriedad) y vuela hacia las cosas celestes, cae atraído por los pazos hacia la tierra” 127 (Filocalía t,2º, 1ª.C, v.85). El nus por mucho que intente a volar hacia la gnosis de las realidades celestes no puede si antes no se ha liberado de sus distintos pazos. Los pazos le bloquean y le retienen preso en la tierra. El nus también se infla y se engorda por los distintos pazos y no puede orar lúcidamente y claramente a Dios 128 (S. Nilos el Asceta, Filocalía v.51).

El nus obcecado es como una nube sin lluvia que se engaña, puesto que está rodeado por los espíritus de la vanagloria y del orgullo 129 (San Zalasio, Filocalía v.26).

El nus que enferma por el pazos de la vanagloria se autoengaña, ya que intenta con planos, figuras y formas a describir lo divino, 130 (S. Nilo el Asceta, Filocalía t.1. v.96).

San Hisijio el Presbítero describe también la manera por la que se hace preso el nus. Si es inexperto y se conduce sin la nipsis, entonces enseguida se mezcla apasionadamente con lo imaginado en él, es decir, con lo que le trae la fantasía y a continuación conversa y da respuestas. De esta forma “se mezclan nuestros loyismí con la fantasía demoníaca” y a medida que se multiplica la fantasía tanto padece el nus131, (Filocalía t.1º pág. 163).

Además de los estados anteriores de enfermedad del nus existe también la contaminación o infección. El Apóstol Pablo dice: “Todo es puro para los limpios; pero para los contaminados y los que no tienen fe nada es puro, porque tienen contaminado su nus y su conciencia” (Tit 1,15). La contaminación del nus no proviene sólo de un gran pecado mortal sino también de un pequeño logos que sale de la boca: “muchas veces el nus se contamina por una palabra o dicho descuidado”, pero esto ocurre principalmente en aquel que saboreó la gracia y la energía de la oración, 132 (San Juan el Sinaíta: Climax, v.51).

San Juan el Sinaíta o Clímaco nos habla sobre el pararipismós (ataque repentino inesperado) del nus que sin que medie el tiempo, el logos o la imagen presenta con más agudeza el pazos al hombre. Con un movimiento simple se presenta el pazos dentro en la psique del hombre, (Idem, 63). Se ve como el nus se aprisiona con un mínimo movimiento sin que antes haya prevenido loyismós grande y compuesto.

Por tanto, la enfermedad del nus, con todo lo que antes nos hemos referido, es la corrupción, el oscurecimiento, la ceguera, la obcecación, la depresión, la obligación, el aprisionamiento, el parapismós (ataque repentino) y la afección o contaminación. Cada cosa que desvía al nus de su movimiento natural es enfermedad de la cual consecuencia es la muerte o necrosis del nus. En este estado todo el hombre está enfermo, infectado, narcotizado, anestesiado y muerto.

 

Terapia del nus

Una enseñanza e instrucción ortodoxa condiciona principalmente la parte noerá (del nus) de la psique. Puesto que cuando se oscurece el nus, se contamina también la psique, esto quiere decir que la terapia, “psicoterapia” del nus tiene como consecuencia terapia, psicoterapia para el hombre entero. En el tema de la terapia, psicoterapia del nus girará ahora nuestro logos.

Para concretar el tema nos limitaremos en dos puntos básicos. Uno es cómo se consigue la terapia del nus y el otro cuáles son los resultados de la psicoterapia del nus.

En principio debemos examinar las maneras, modos o formas por las que se consigue la psico-terapia del nus

Enseñanza básica de nuestros santos es que la psico-terapia del nus se consigue con la atención y vigilancia del nus que se llama nipsis. La vigilancia del nus “es la torre por donde uno ve los logos (razones, causas) y el objetivo de cada virtud, 134 (san Hisijio el Presbítero, Filocalía t.1º v.76). La vigilancia del nus se ha llamado “resplandecedora, iluminadora y portadora de fuego” que es superior a muchas virtudes. La vigilancia del nus es aquella que con la fuerza de Cristo puede a los hombres de pecadores, incapacitados, profanados, imprudentes e injustos transformarlos en justos, útiles, limpios, santos y prudentes. Más allá que todo esto, la vigilancia del nus puede hacer a los hombres “contemplar místicamente y teologizar” 135 (S. Hisijio el Presbítero. Filocalía t.1º pág. 161). De la vigilancia y atención el nus se limpia, se sana, se santifica y se hace capaz de teologizar. El hombre según Filoteo el Sinaíta tiene que ser vigilante exacto y atento de su nus. Cuando ve un loyismós tiene que contradecirlo enseguida e implorar inmediatamente a Cristo. “Y el dulce Jesús, mientras estás todavía hablando, te dirá: “He aquí estoy, para socorrerte” (Is 58,9). Y tú, una vez que con la oración se hayan calmado todos los enemigos, de nuevo vigila y cuida tu nus” 136 (Filocalía, t.2º, v.26).

Pero la vigilancia del nus no es solamente la atención de los loyismí, es decir, el intento para que no entren los loyismí y aprisionen al nus, sino que es trabajo diverso. Como los loyismí vienen tomando forma a causa de los pazos, por eso el principio de la vigilancia del nus es la abstinencia de comidas y bebidas, negación y abstención de todo tipo de loyismí como también la hisijía del corazón” 137(San Hisijio el Presbítero, Filocalía t.1º, v.165, pág.167). La vigilancia del nus combina con la nipsis y con la oración de Jesús Cristo porque “un barco no puede viajar sin agua; y la vigilancia y protección del nus no progresará sin nipsis, humildad y oración de Jesús” 138 (San Hisijio el Presbítero, Filocalía t.1º, v-168, pág.167). Eso significa que la atención del nus sin el esfuerzo para que uno se libere de los pazos y sin el intento de adquirir las virtudes no puede llegar al fin.

Mas la psico-terapia del mortificado (narcotizado) nus se hace con el valor y el coraje. Los santos Padres recalcan mucho la importancia del valor para la vida espiritual. “El valiente atleta (espiritual) no se agota ni se desanima ni aún en el caso que haya reverenciado al diablo sino que tiene esperanza en Dios. Psique valiente resucita al nus muerto” 139 (San Juan el Sinaita: Escalerapág. 81, v.7). “El caballo experto se precalienta y así avanzando aumenta la velocidad en el camino. El camino es la himnología, alabanza y el caballo es la valentía” 140 (Idem, v.57). Sólo la valentía anima al hombre a resucitar su nus drogado y mortificado por el pecado.

Pero el nus del hombre necesita dedicarse a muchos trabajos. Es decir, se requiere cumplimiento de todos los mandamientos-logos de Cristo a fin de resucitar. Porque si por la negación de los mandamientos viene la muerte, por el cumplimiento de ellos vendrá la resurrección y vivificación del mortificado (narcotizado) nus. Se requiere concepción de la agapi hacia Dios, memoria de Dios, memoria de la Realeza increada, memoria de celo de los santos Mártires, memoria del mismo Dios presente, memoria de las divinas energías y potencias espirituales, recuerdo de salida de esta vida, memoria de respuesta, decisión y condena 141 (Idem pág. 60, v.17). La hisijía (serenidad y paz), la oración, la agapi y la contención o autodominio son un vehículo de cuatro ruedas que conducen el nus en los cielos, 142 (San Zalasio, Filocalía t.2º, v.24). El nus se ilumina cuando el hombre no descuida la práctica espiritual en la vida. 143(San Zalasio, Filocalía t.2º, v.58).

San Nikitas Stizatos, discípulo de san Simeón el Nuevo Teólogo, teniendo la misma tradición recomienda que “el camino rápido para la virtud es el silencio en la entrada de los labios, el cierre de los ojos y de los oídos” (Filocalía t.4º, v.26). Esta hisijía de los sentidos, mientras haya cerrado las entradas, ayuda al nus a verse claramente y distinguir los movimientos. Así el nus se convierte “tal y como gobierna el soberano estando entre conceptos juzgando y separando los superiores loyismí de los inferiores” y unos los acepta como buenos y los guarda en almacenes espirituales de los cuales se alimenta, se fortalece y se hace pleno de luz y otros los rechaza y abandona “al fondo del olvido, alejándose de sus amarguras”, 144 (Filocalía, t.2º, v.80).

Este versículo es digno de observación. Se ve claramente que el nus que se libera de la esclavitud por las cosas sensibles mediante el silencio de los labios y la inactividad de los estímulos exteriores, se hace regulador de la psique. No deja que entren al llamado subconsciente, al fondo de su corazón, al fondo de la psique los sucios y satánicos loyismí. En el fondo de la psique se introducen los buenos loyismí que alimentan y vivifican al hombre. Así todos los conceptos y los trabajos del hombre del cual el loyismós es el soberano conductor son limpios, puros y claros.

San Máximo el confesor exhorta al luchador a domar lo irascible de la psique con la agapi, marchitar lo anhelante con la contención y dar alas a lo logístico con la oración, “así la luz del nus no se oscurecerá nunca”, 145 (Filocalía t.2º, v.80). Es una petición básica de los Padres que se debe al principio del trabajo interior espiritual, que consiste en la terapia del nus, que le mantengamos limpio. Esto por supuesto que se debe continuar después también. San Juan el Sinaita pide: “Retenga en el cuerpo al incontenible e impetuoso nus que está esparcido por ahí… clava tu nus en la madera de la psique como otra cruz… tapa y encierra en el cuidado de sí mismo al nus curioso… coloca severos vigilantes en la puerta de tu corazón…” 146 (Climax, pág. 37-38, v.31). Pero este trabajo se debe combinar con el esfuerzo del hombre para guardar en su vida los derechos de Dios. Se debe subrayar que de distinta manera se subordina el nus práctico y de otra el nus contemplativo. Según la edad espiritual que se encuentra el hombre, existe también el trabajo de atención y vigilancia del nus. El práctico puede subordinar fácilmente el nus en la oración y el contemplativo la oración en el nus 147 (Elías el Presbítero, Filocalía t.2º, v.9)

Con este trabajo se consigue la psico-terapia del nus que se llama en el lenguaje de los Padres catarsis (limpieza, purificación, purgación). El nus que está manchado y contaminado por las energías de los pazos se debe purgar, catartizar. Este trabajo de la catarsis es energía y acción del Espíritu Santo. “28- Sólo el Espíritu Santo puede hacer la catarsis, (sanación, terapia) del nus. Porque si no entra dentro de la casa el más fuerte que el ladrón para reducir las cosas robadas y atar al ladrón (Lc 11,21-22), el botín no será liberado. Se debe, pues, por todos los medios y especialmente con la paz de la psique, que el Espíritu Santo repose, para mantener el candil de la gnosis espiritual siempre encendido dentro de nosotros. Cuando esto resplandece incesantemente dentro de los fondos de la psique, entonces dentro del nus no sólo llegan a ser evidentes y claros aquellos ataques y accesos de los demonios, sino también que se debilitan bastante y al ser inspeccionados, salen a la luz por aquella luz divina y gloriosa. Por eso el Apóstol dice: “No apaguéis el Espíritu”, es decir: no entristecer la bondad del Espíritu Santo, con malas obras o malos loyismí, para que no seáis privados de Su luz (increada) victoriosa e invencible. Porque el Eterno y Vivificante Espíritu no se apaga, sino que Su tristeza, es decir, Su alejamiento, deja al nus del hombre triste y sin la divina gnosis increada” 148 (San Diadoco de Fótica, Filocalía t.1º pág. 295, v.28).

San Nikitas Stizatos describe la manera de la catarsis del nus. Tal como tenemos cinco sentidos así también tenemos cinco ejercicios correspondientes. Los cinco ejercicios son: vigilia, estudio, oración, contención e hisijía. Es necesario para uno unir la visión con la vigilia, el oído con el estudio, el olfato con la oración, el sabor con la contención o abstención, y el tacto con la hisijía. De esta manera el nus rápidamente se purga y se purifica, se afina y se convierte sin pazos-impasible, lúcido y perspicaz, 149 (Filocalía, t.3º, pág. 295, v.21).

San Hisijio el Presbítero da mayor importancia en la oración de Jesús, porque ella purga, purifica y limpia al nus de los sucios loyismí. Cuando uno enferma por comidas enfermizas de mal estado, toma el fármaco adecuado y las desecha. Lo mismo se hace con la oración de Jesús en relación con el nus manchado. “…así también el nus, cuando recibe loyismí malignos y los acepta, de inmediato siente su amargura, entonces se cura fácilmente mediante la oración de Jesús invocada desde lo más profundo de su corazón, rechazándolos completamente; porque el aprendizaje con la ayuda de Dios y con la experiencia que nos viene de este aprendiza­je, permiten a los que tienen nipsis conocer y comprender sobre este tema” 150 (Filocalía, v-188 pág.171,).

Entonces el tema de la catarsis del nus no es simplemente el hallazgo de los loyismí que se han introducido en el interior de él, sino la expulsión de ellos que no se hace con pensamientos lógicos y varios análisis sino sólo por la oración de Jesús o del corazón. Cuando decimos oración o bendición, entendemos la energía del Espíritu Santo que viene con la memoria de Cristo dentro en el corazón. Es cierto que san Gregorio Palamás recalca que la energía del nus que está compuesta de loyismí, se purga y se purifica rápidamente “para los que se ocupan minuciosamente en la oración y en concreto en la monóloga oración de Jesús”. Cuando el hombre se dedica en el trabajo de la oración, la energía del nus se prico-terapia, se purifica y se sana. Cesan los loyismí pero no está limpia toda la psique. La fuerza, potencia que nace la energía no puede purgarse y purificarse si no se limpian “todas las demás fuerzas”. Se debe de purificar las demás fuerzas  con la contención, la agapi etc., porque de otra manera el hombre se engaña si cree que se ha purgado y purificado, 151(Filocalía, t.4º, pág.133, v.3). En esta catarsis coopera mucho la contención del sueño, es decir, la vigilia: “ojo en vigilia, purificó al nus” 152 (S. Juan Sinaita: Climax, pág.103, v.2).

Si la ignorancia del nus que es obcecación profunda que cubre la visión de la psique y la hace oscura y embotada para comprender las cosas divinas y humanas, la metania la sana, la hace psico-terapiada. Aquí podemos ver el gran valor de la metania. Por eso san Nikitas Stizatos que describe el oscurecimiento del nus, nos presenta también la sanación del nus mediante la metania. “Y estas realidades apocaliptadas-reveladas por la metania en los ojos (psíquicos), entonces ve claramente, escucha con gnosis-conocimiento y entiende con prudencia.  Al mismo tiempo adquiere la gnosis de Dios y a continuación “mediante logos de sabiduría de Dios narra a todos los admirables bienes de Dios” 153(Filocalía t.3º, pág. 330, v.87). La metania que se completa con el profundo luto (espiritual) y conecta con la confesión es la que descubre los ojos de la psique, los cuales ven las grandezas de Dios.

En los escritos de los santos Padres se habla mucho para el regreso del nus al corazón, es decir, del regreso de la energía a la sustancia o esencia. Es clásico el pasaje de san Basilio el Grande que está en su carta hacia su amigo San Gregorio. “Y el nus cuando no está ocupándose por los sentidos sobre la cosas exteriores y esparcido sobre el mundo, vuelve en sí mismo, y por sí mismo sube hacia el concepto y comprensión de Dios; y rodeado y sobreiluminado de aquella belleza hasta se olvida de su propia naturaleza, no le importa la comida ni de las cosas que le rodean se atrae, pasa de la ocupación terrenal y toda la ocupación y atención de sí mismo la dirige y conduce hacia la adquisición de los bienes eternos” 154(Obras de san Basilio t.1º, pág. 64).

He citado todo este pasaje porque es muy expresivo y fue utilizado por san Gregorio Palamás durante su conflicto con Barlaam (racionalista filósofo latino). Dice san Basilio que el nus que no se esparce hacia fuera y no se dispersa por los sentidos en el mundo, regresa a sí mismo y por sí mismo sube al concepto y significado de Dios. A continuación siendo sobreiluminado e ilustrado por la belleza no se interesa para las cosas terrenales y olvida hasta su propia naturaleza.

El regreso del nus de su dispersión al corazón, es decir, el regreso de la energía a la sustancia o esencia, es psico-terapia del nus. El nus encuentra allí su verdadero sitio. A su regreso, primero encuentra el corazón carnal y a continuación el corazón metafísico o espiritual. “Introduciéndose (el atleta espiritual, el asceta) mediante el nus al corazón, primero al corazón carnal, empieza a penetrar en aquellas profundidades suyas donde ya no está la carne. Encuentra el corazón profundo, el corazón espiritual o metafísico y en su interior ve que la existencia de toda la humanidad no es para él algo ajeno y desconocido sino que está indivisiblemente unida, enlazada y conectada con su propia existencia personal” 155(San Siluán el Athonita, pág. 47-48). Este regreso del nus al corazón en realidad es la reunificación del nus, es decir, la unión del nus y del corazón. Certificación de esta unión son las lágrimas de corazón o contrición y el sentimiento de la dulce agapi (amor) de Dios. “Las lágrimas de contrición y la dilatación del corazón durante la oración es la demostración fidedigna de que el nus se ha unido con el corazón y la presente oración encontró su primer lugar, el primer escalón de ascensión, de su elevación hacia Dios. Mirad porque la contrición o dilatación del corazón se aprecia tanto por todos los ascetas” 156(Idem. Pág. 152). Introducido el nus al corazón se despoja de toda imagen y fantasía no sólo sensible sino también de toda imaginable o espiritual 157(idem, pág. 152). Se cierran las entradas del corazón a todo ajeno y entonces “la psique se introduce al gnofos (luz que transciende toda luz) que es una orden particular y después se hace merecedora de inefable complacencia delante de Dios en nus limpio, claro, puro y lúcido” 158(idem. Pág. 146).

Hablando sobre el regreso del nus al corazón, es decir, de la energía del nus a la esencia, debemos de hablar para los tres movimientos del nus tal como los describe san Dionisio el Areopagita. Según san Dionisio existen tres movimientos de la psique y del nus. El primero es el cíclico, “que es la reunificación e  introducción uniforme desde afuera de las fuerzas y energías espirituales de la psique”. Durante este movimiento la psique primero regresa en sí mismo y reunifica todas sus fuerzas y de esta manera asciende hacia el infinito y al sin principio ni fin Dios que es más que todas las existencias o entes. Este camino es inconfundible, no da la posibilidad que el nus se engañe y así concentrado asciende hacia Dios. El nus se libera de cada creado, expulsa toda noción de la creación, cada fantasía y se une con el corazón por la metania (metanús giro del nus) y allí  se revela Dios, puesto que ya se ha hecho la unión del nus con Dios. Este movimiento es el movimiento de la llamada teología apofática (si lo que no es).

El segundo movimiento es el directo cuando la psique del hombre “ve las cosas exteriores con los sentidos o con sus imágenes, representaciones o símbolos y se eleva por las zeorías-contemplaciones unidas, sencillas y simples”. Esta es la llamada natural zeoría-contemplación espiritual o teología catafática (si a lo que es) que ve a Dios en la naturaleza, y por la contemplación de la naturaleza se eleva a Dios. Es un método que es susceptible a engaño, porque muchos hombres acostumbrados a ver directamente las creaciones de Dios se confunden y llegan a alabar más las creaciones que al Creador.

El tercer movimiento es el llamado espiral, que es la combinación de los dos movimientos anteriores.

Los santos Padres dan prioridad al primer movimiento que se llama cíclico porque hace un círculo. Regresa el nus al corazón y a través del corazón se eleva a la zeoría-contemplación espiritual de Dios. Así evita el engaño 159(San Dionisio el Areopagita, sobre Nombres Divinos PG 3, 704-705). Este movimiento cíclico se consigue con la oración noerá o del corazón por la cual el atleta lucha “para regresar al nus (energía) no con movimiento directo sino con el cíclico que es inconfundible e inequívoco” 160(Obras de S .G. Palamás t.2º, pág. 134).

Por tanto, el regreso se consigue por la oración de Jesús, la llamada oración monóloga noerá o del corazón, cuando el nus está limpio de cada loyismós y concepto, entonces ora a Dios sin distraerse. Por eso san Nilos el Asceta bienaventuriza y bendice aquel nus que ora sin ensoñaciones e inmaterialmente a Dios. “Bienaventurado el nus, quien en tiempo de oración consiguió la falta total de figuras, formas y fantasías. Bienaventurado el nus que orando sin distracciones, consigue continuamente más anhelo hacia Dios. Bienaventurado el nus que en el tiempo de oración se hace inmaterial y libre de todo. Bienaventurado el nus que durante la oración consiguió insensibilidad total para todas las cosas”, 161(Filocalía t.1º, v.117,118,119,120).

Puesto que ya hemos visto las maneras y modos por los cuales se consigue la psico-terapia del nus, a continuación veremos los resultados de la terapia. Es decir, veremos por las obras de los santos Padres qué se hace y qué sucede con el nus después o durante su terapia “psico-terapia”.

Uno de sus primeros frutos es la apázia (sin pazos, impasibilidad). Nus apazís (sin pazos) es “el que se ha mantenido a sí mismo por encima de los pazos, y por encima de la tristeza y de la alegría”. Encontrándose en este estado, cuando vienen las tristezas se alegra y cuando vienen las alegrías se contiene de manera que no salga de la medida ideal, 163(San Nikitas Stizatos, Filocalía, t.3º, v.22). Esta apázia es la mortificación vivificadora del Señor que se hace con la energía (increada) del Espíritu Santo, 163(Idem. v.20). Cuando el nus se libera de los estímulos e irritaciones exteriores y se purga y se limpia de las infecciones del pecado, entonces ve más claras las cosas. Ve todas las triquiñuelas y maquinaciones de astuto maligno, aún hasta el momento que se prepara para la guerra. Conoce con certeza todas sus astucias malignas. “Ve por analogía las astucias malignas de los enemigos” 164(San Marcos el Asceta, Filocalía t.1º, pág.106). El nus apazís-sin pazos “ve finamente los conceptos cuando está despierto, incluso durante los sueños” 165(San Zalasio, Filocalía t.2º, v.54). La conciencia como está limpia, lúcida y clarísima no se molesta por los apasionados loyismí durante el tiempo que está durmiendo, cuando la diania está inactiva.

Junto con la apázia está unida estrechamente también la catarsis. “El nus limpio, puro y lúcido es el que se ha separado de la ignorancia y está iluminándose por la luz divina” 166(San Máximo el Confesor, Filocalía t.2º, v.33). Es importante la catarsis del nus porque de esta manera el hombre adquiere la gnosis de Dios. Al nus limpio unas veces le enseña Dios, otras las divinas dinamis (potencias) y a veces “la zeoría-contemplación espiritual de la naturaleza de las cosas” 167(Idem. v.23). El nus limpio y lúcido, según san Máximo, se encuentra en los conceptos finos de las cosas o en la natural contemplación de las visibles e invisibles o en la luz de la Santa Trinidad. 168(Idem. v.27). Comprende entonces las Escrituras. “Entonces les abrió el nus para que comprendieran las escrituras” (Lc. 24,45).

Según san Máximo el Confesor hay una atracción del nus limpio y de la gnosis. “La gnosis de Dios atrae hacia ella al nus por naturalidad mediante la agapi” 169(Idem. v.32). Al nus limpio le encuentra el Espíritu Santo y “cuando el Espíritu Santo encuentra el nus que se ha desnudado de los pazos, le mistagogiza, instruye místicamente analógicamente sobre todas las cosas que esperábamos y anhelábamos” 170(San Zalasio, Filocalía, t.2º, v.75). Así el hombre se constituye en Teólogo. Porque la teología no la ofrece la gnosis humana y el estudio sino la energía (increada) del Espíritu Santo que está reposando en el corazón limpio, puro y lúcido. El nus que se ha katartizado purgado y purificado “se ha convertido claro como el cielo y la psique se hace y se llena de conceptos resplandecientes, teniendo el sol de la justicia resplandeciendo en sí mismo e irradia enviando al mundo rayos de teología alegre” 171(san Nikitas Stizatos, Filocalía t.3º, v.67). Por eso el Abad Sisóis en la pregunta del Abad Amós si debía estudiando la Escritura componer discurso de manera que lo tenga preparado en caso que fuera preguntado, contestó: “No es necesario; más bien de la lucidez y pureza de tu nus, si la has adquirido, te vendrá el hablar y el estar despreocupado” 172(Geronticón, pág.112, v.17).

La verdadera teología no es fruto de concentración de materia sino de manifestación del Espíritu Santo. Cuando el nus del hombre está purificado y lúcido, entonces se ilumina, y si el hombre dispone de cabida, capacidad, es decir, de sabiduría, entonces el hombre puede teologizar. Por eso decimos que la vida entera y el cuerpo del hombre son teología. El hombre purgado y purificado se convierte enteramente una teología. Ciertamente algunas veces los Santos Padres utilizaban a Padres anteriores que ellos no porque los mismos no tenían experiencia sino para certificar esta experiencia sobre todo en épocas que había personas que la negaban.

Mediante la catarsis del nus se consigue también el verdadero conocimiento de nosotros mismos. El filósofo Barlaam sostenía que la santidad y el perfeccionamiento es imposible que se encuentren “sin división, silogismo y análisis”, por eso aconsejaba para aquel que quiere adquirir la perfección y la santidad que es necesario de ser enseñado de “los métodos divisionarios, silogísticos y analíticos”. Pero San Gregorio Palamás rechaza este aspecto que es herejía de los Estoicos y de los Pitagóricos. Nosotros los Cristianos, enseña San Gregorio, no consideramos verdadera esta gnosis que se encuentra con discursos y silogismos sino “la que se demuestra por vida, experiencia y obras y que sólo es verdadera sino también segura e inalterable”. A continuación dice que no puede uno conocerse a sí mismo con métodos de división, análisis y silogismos si no ha constituido su nus sin mancha ni maldades astutas por su laboriosa y constante metania e intensa ascesis. El que no ha hecho la catarsis de su nus y no lo ha hecho inmancable y puro no podrá adquirir gnosis-conocimiento de su pobreza que es útil al principio del conocimiento de sí mismo, 173(Obras de San Gregorio Palamás t.2 pág.178).

Este versículo es muy importante. Porque muchos hoy en día enseñan que el hombre puede llegar a la gnosis de sí mismo por el autoanálisis y psicoanálisis. Pero esto es un engaño y puede conducir al hombre en horrorosos resultados. Cuando uno se autoanaliza entonces lo más posible es que llegue a la esquizofrenia. El método ascético es sencillo. De las maneras que hemos descrito anteriormente, es decir, con la catarsis (purgación y purificación), la vigilancia del nus y su regreso al corazón mediante la metania y la oración del corazón y el cumplimiento de los mandamientos-logos de Cristo, perseguimos a liberarle el nus de las imágenes, fantasías y del aprisionamiento de las cosas sensibles y así regresando a su corazón ver su devastado desierto. El conocimiento de nosotros mismos se hace por la energía increada del Espíritu Santo. Sólo cuando la Jaris energía increada de Dios con nuestro trabajo haya iluminado la psique, conoceremos con cada detalle a nuestro ser con exactitud. Por eso la psico-terapia de nuestro nus revela la existencia de los pazos, entonces, iluminados por Espíritu Santo y fortaleciéndonos de Éste, podremos luchar contra estos.

El nus cuando se haya terapiado “psicoterapiado” permanece inimaginable (sin fantasías) y sin pazos carnales, es decir, limpio, luciente, puro y libre de fantasías y superior de cualquier ilusión carnal, 174(San Diádoco de Fótica v.49).

Otro fruto de la terapia del nus es la libertad. Antes estaba aprisionado, ahora se está liberando y “hacía las realidades celestes va caminando con alegría y gozo” 175(Elías el Presbítero. Filocalía t.2º, v. 113). Liberado de los pazos, haga lo que haga se considera como un regalo puro de Dios, 176(Elías el Presbítero. Filocalía t.2º, v. 10).

Cuando el nus sea liberado de los pazos que constituyen su necrosis, se despierta y se levanta. Así se habla para la resurrección del nus. San Nikitas Stizatos adapta el milagro de la resurrección del Lázaro con la resurrección (despertar espiritual) del nus muerto. Tal como Lázaro murió, así también el nus muere por el pecado y se entierra. Tal como el Cristo viene de Bizania para resucitar a Lázaro, así viene al nus muerto para resucitarlo de la corrupción de los pazos. Y tal y como las hermanas de Lázaro, Marta y María fueron al encuentro de Él llorando y lamentando, así “la justicia es la vida con privaciones y la ascesis trabajo- espiritual, en cambio la prudencia es el trabajo del nus y la zeoría-contemplación espiritual”.

Esta comparación entre los dos milagros, la resurrección de Lázaro y la resurrección del nus mortificado, la encontramos también en muchos troparios de la himnografía ortodoxa. En un tropario del Jueves antes del Domingo de Ramos en el orzros-maitines, se ve que la praxis es María y la zeoría-contemplación espiritual es la Marta, por las cuales se suplica a Cristo a resucitar nuestro nus muerto. El nus se encuentra muerto en la tumba y no tiene energía vital vivificante, por eso estamos exhortados a mandar a Cristo la Marta y la María, es decir, las praxis para resucitarle. El nus del continente (nus resucitado) se hace templo del Espíritu Santo y el nus del glotón, avaricioso por la comida, la gula, se hace templo de cuervos” 180 (san Talasio Filocalía T.2 v. 55)

En este estado el nus limpio y puro se ilumina y sufre el rapto, 181 (San Nikita Stizatos Filocalía v.18.) Se encanta y es atraído por la zeoría contemplación espiritual y habla con el Señor. Ciertamente los Padres cuando hablan para el rapto y la éxtasis del nus no dan a entender que el nus sale del cuerpo, tal como se hacía con la Pitonisa de Delfos, sino que se libera de la conducta mundana y carnal y se ofrece a Dios, mientras que no pierde el sentido, percepción y sensación del mundo. Aquel que tiene oración incesante vive la éxtasis del nus. Esto se llama rapto y es una especie de zeoría contemplación espiritual o avistamiento de Dios.

El nus purificado se ilumina. En este punto consideramos que es indispensable referirnos a esta luz y particularmente a la luz del nus, porque se habla en las obras patrísticas.

San Diádoco de Fótica se refiere a esta luz del nus. En uno de sus capítulos, como conocedor de la teología mística dice: «40- Uno no debe dudar que, cuando el nus comienza a recibir continuamente la energía (increada) de la luz divina, se hace todo transparente, de modo que él mismo vea abundantemente la riqueza de su propia luz. Esto sucede cuando la potencia de la energía de la psique ha vencido los pazos y domina sobre ellos. Pero cada figura que se manifiesta al nus, sea como luz, sea como fuego, proviene de la mala astucia del enemigo; tal como claramente nos enseña san Pablo: “…que el diablo se metamorfosea, transforma en ángel de luz”, (2ªCor 11,14). Uno no debe emprender la vida ascética con una esperanza de este tipo de ensueños, no vaya ser que el satanás encuentre la psique lista para arrastrarla. Nuestra pretensión sólo debe ser amar a Dios con todo sentido, sentimiento y fuerza del corazón y con la psique entera (la parte logística, la irascible o emocional y la anhelante-voluntad) y con cada información interior, es decir, “…con todo el corazón, con toda nuestra diania y con la psique entera, (Mat 22,37)”. Porque aquel que por la jaris (energía increada) de Dios energiza y opera a este grado, aun cuando vive en este mundo, se encuentra alejado del mundo», 182 (Filocalía t.1 v.40). También en otro punto dice: “Aquellos que estudian sin cesar este santo y glorioso Nombre en la profundidad de su corazón, ellos algunas veces pueden ver también la luz de su propio nus” 183 (Idem v.59).

Esta enseñanza de San Diádojo de Fótica la adoptan también los Santos Cálistos e Ignacio los Xanzópuli, (Filocalía tomo 5).

San Nilos el asceta enseña que: “75. Cuando venga el Ángel de Dios, sólo con su logos, cesa esta energía demoníaca y mueve la luz del nus de manera que se energice y opere sin engaño” 185 (Filocalía t.1 v.7)

El nus es como a imagen de Dios. Puesto que Dios es Luz el nus también tiene luz. En este sentido dicen los Santos que el hombre puede ver la luz de su nus. Pero esto ocurre al hombre natural, en cambio en el hombre caído su nus se oscurece y se cubre por los pazos. Pero cuando se ha liberado de los pazos y se ha iluminado de Dios, entonces puede el hombre durante la oración ver la luz de su nus.

San Gregorio Palamás en muchos puntos de su obra “sobre los santos hisijastas” se refiere sobre este tema. Presentando varios logos de los Santos resulta: “entiendes, oh hombre, que el nus liberado de los pazos, se ve a sí mismo como luz y durante la oración también es rodeado e iluminado por la divina luz increada”186 (Obras de san Gregorio Palamás, EPE, t.2 pág.164). Es cierto que “el nus viéndose a si mismo se ve como luz” 187 (idem pag 168), pero continua el Santo diciendo que “así es toda naturaleza espiritual del nus catartizada purgada y purificada, no lleva la capa de la maldad”. Cuando no lleva la capa de la maldad, del mal, entonces “se ve como luz noerá-espiritual” 188 (idem pag 168). Pero esta visión de la luz del nus se hace por la acción y energía increada del Espíritu Santo. “El nus una vez que se haya purificado e iluminado y haya alcanzado con claridad y certeza a la participación de la Jaris increada de Dios, por supuesto que se hace partícipe también de otras expectaciones místicas sobrenaturales, y viéndose a sí mismo, es cierto que se ve como otro, pero no en otro y no sólo ve simplemente su propia imagen-icona, sino su metamorfoseada imagen-icona por la jaris energía increada de Dios…” 189 (idem pag 364)

Con esta enseñanza del santo se ve claramente que el nus purgado y purificado no ve su propia imagen, sino la brillantez de la formada Jaris de Dios en su icona-imagen. Los Santos ven metamorfoseados de doxa-gloria en doxa-gloria esta icona-imagen. Tal como la visión sensible no puede ser vista si no está iluminada por la luz exterior, así también el nus no puede ver con su sentido noeró (espiritual) sino le sobre-ilumina la Luz divina” 191 (Idem 168).

Sinópticamente podemos decir que según la enseñanza de San Gregorio Palamás, el nus por un lado es luz como a imagen de Dios, pero por otro lado se oscurece por los pazos. Sólo cuando ilumine la Luz divina y el nus se ha purificado, entonces puede ver no solamente su propia luz sino el esplendor que se forma en su icona-imagen por la energía de la Jaris increada de Dios. Porque esta misma visión del sentido por sí misma no puede ayudar en nada al hombre sin la luz sensible. Lo mismo sucede con la visión de la divina Luz increada dentro en el nus del hombre. Toda esta enseñanza la desarrolló el Santo porque el Filósofo Barlaam sostenía que por la gnosis humana, por la elaboración del pensamiento humano uno puede ver a Dios y adquirir gnosis de Dios. Pero esto es totalmente equivocado.

El archimandrita Sofronio en su obra “El Yérontas Sofronio” escribe en relación sobre esta luz natural del nus: “llegando «hasta la consumación de la luz por la oscuridad» (Job 26,10), el hombre contempla su belleza noerá (espiritual) que muchos la han calificado como Deidad. La luz que se ve es luz pero no aquella Luz, la Verdadera, en la cual no hay ninguna oscuridad sino la luz natural del nus del hombre creado como a imagen de Dios.

Esta luz del nus, supera en valor cualquier otra gnosis empírica y con certeza se puede llamar skotos (oscuridad, tiniebla), porque es el vacío del despojo, y Dios no está en esta. Quizá en este caso en vez de cualquier otro conviene recordar los logos del Señor: «Vigila no vaya ser que la luz propia tuya sea tu oscuridad» (Lc 11,35). Realmente la primera catástrofe cósmica prehistórica, la caída del Lucifer, del hijo matinal hecho príncipe de la oscuridad, de las tinieblas, ha sido resultado de auto-contemplación amorosa de su belleza, zeoría-contemplación que resultó a la autozéosis o autoglorificación” 192 (San Siluan el Athonita pag 162-163). El mismo, en otro punto escribe en relación con esta luz natural que es el gnofos (nube oscura) del despojamiento: «Si queremos poner una definición de este “lugar” espiritual de este gnofos, podemos decir que se encuentra en las fronteras de la contemplación de la luz increada. Pero cuando el trabajo de la oración noerá o de Jesús se celebra sin metania profunda y hacía la absolución de Dios, entonces la psique desnuda de todas las representaciones puede permanecer por tiempo indeterminable en este gnofos sin ver a Dios, porque en este mismo gnofos Dios no se presenta, no aparece.

El hombre permaneciendo en la ley del despojamiento de cualquier cosa visible y concebible, el nus prueba un original regocijo, gusto y alivio, y entonces si gira hacia sí mismo puede sentirse a semejanza de alguna luz; pero esta luz no es la luz increada de la Deidad, sino una peculiaridad natural del nus creado como a imagen del Primer Nus, es decir, de Dios.

Como salida más allá de los límites del tiempo, esta contemplación es posible que acerque al nus hacia una intuición o percepción de dimensión intemporal y hace al hombre poseedor de nueva gnosis. Pero ¡ay! en aquel que ésta sabiduría la toma como gnosis-conocimiento de Dios verdadero, y esta zeoría-contemplación la toma como participación en la divina existencia. ¡Ay!, porque en este caso el gnofos del despojamiento estando sobre los límites de la verdadera visión divina resulta en impenetrable cubierta de la Deidad y pared medianera separando de Dios más que los brutos y materiales pazos, o el oscurecimiento por sugestiones demoníacas, como también el oscurecimiento por la pérdida de la Jaris o el abandono por parte de ella. ¡Ay!, porque se trataría de un engaño, una equivocación. En el gnofos del despojamiento aún no está Dios. Dios se revela en la luz y como Luz e introduce al hombre la luz sin crepúsculo (increada) de la profunda existencia de Dios» 193 (Idem pag 189-190).

Es imposible en nosotros hacer una comparación entre los textos de San Gregorio Palamás y el Archimandrita Sofronio sobre la relación de la luz del nus porque no tenemos la relativa experiencia. Mientras que exteriormente parece que hay deferencias, a pesar de eso creemos que es más bien una diferencia léctica, de dicción, verbal. Creemos inconmoviblemente que los dos Padres tienen experiencia de estas situaciones y expresan en un aspecto distinto estas experiencias. Tenemos la sensación, sin ser absolutamente seguros, que el Padre Sofronio se refiere más a la lógica (mente, intelecto) por la cual el hombre se auto-deifica y se auto-enamora. Por eso sostiene epigramáticamente que este gnofos de despojamiento constituye “una impenetrable cubierta, capa de la Deidad y pared medianera” que separa más al hombre de Dios que los pazos, el oscurecimiento de los ataques demoníacos y el abandono de Dios. En realidad esta luz del nus es gnofos y oscuridad y en este punto concuerda totalmente con San Gregorio Palamás, igual que concuerda absolutamente también con la enseñanza de san Gregorio que la zeoría-contemplación de Dios es energía pura de Dios al hombre. “…la zeoría-contemplación de la Divina Luz Increada es imposible, excepto sí uno se encuentra en estado de iluminación por la Jaris increada, situación por la que la praxis de la zeoría-contemplación espiritual de por sí misma es sobre todo comunión y unión con el Dios Vivo, participación de la Vida Divina” 184 (Idem pag 188). Personalmente no podemos encontrar diferencias entre estos dos testigos presentes. Simplemente se expresan de distintas palabras teniendo en cuenta que tienen que refutar distintas comprensiones y percepciones heréticas.

De todos modos es un hecho que cuando el nus del hombre se hace uno con el espíritu del Señor, “así grandiosamente ve las realidades espirituales” 195 (San Gregorio Palamás, EPE tomo 2 pag 186). La apázia (sin pazos) del nus le conduce a la contemplación de los seres, 196 (San Talasio, Filocalía t.2 v-20). El nus que se ha liberado de los pazos, se hace de forma luminosa, ya que se sobreilumina incesantemente por las zeorías-contemplaciones espirituales de los seres 197 (Idem v-50).

El nus psico-terapiado, sanado se hace digno también de la zeoría-contemplación de Dios. Naturalmente no ve la esencia increada de Dios sino Su energía increada. Los Santos cuando ven la Luz mientras se unen con Dios ven la prenda de sus zéosis, “del nus glorificado”. El nus se glorifica y se llena de doxa-gloria de la divina Jaris, 198 (San Gregorio Palamás, EPE tomo 2 pag 158). Así el nus se glorifica.

Entonces se desarrolla dentro del nus el placer (hidoní) espiritual, porque “el nus abriéndose totalmente sobre la zeoría-contemplación de las realidades espirituales, difícilmente se desapega del placer de estas realidades” 199 (San Talasio, Filocalía t.2 v-46). El nus que permanece estando unido con Dios con oración y agapi, se hace sabio, fuerte, magnánimo, tolerante, filántropo y misericordioso y generalmente  en pocas palabras “lleva en sí mismo todas las divinas cualidades”, mientras que el nus cuando se va alejándose de Dios “se convierte demoníaco, hedonista o bestial peleándose por estas con los hombres” 200 (San Maximo el Confesor Filocalía t.2, 1.v-52, pag 68).

Consecuencia de la terapia del nus es también la terapia, curación del cuerpo. Naturalmente cuando decimos que el cuerpo se sana no entendemos que se libera de las enfermedades, aunque esto hasta cierto punto se puede conseguir. Decimos hasta cierto punto, porque muchas enfermedades, principalmente de naturaleza neurótica, se producen por la necrosis del nus, pero esencialmente se libera de los pazos somáticos del cuerpo. San Máximo dice: “Cuando veas que tu nus se ocupa con justicia y piadosamente de los conceptos del mundo, sabrás que también tu cuerpo permanece puro y sin pecado” 201 (Filocalía t.2 3.v-52 pag 83). El nus que obedece a las divinas realidades mantiene el cuerpo también limpio de los llamados pazos somáticos. Primero el nus es receptivo de la arras de los futuros bienes y después se eleva hacia al primer nus y santificado este, también se va transformando más divino su cuerpo conjuntado”,  es decir, transforma el cuerpo que está conjuntado con él y así se prepara también a saborear las realidades del siglo futuro”. Ya que el cuerpo también saboreará los bienes eternos, entonces es imprescindible que el cuerpo que se prepare desde esta vida, 202 ((San Gregorio Palamás, EPE tomo 2 pag 220).

Todos los Santos que viven este tipo de vida siguen el mismo método de terapia y catarsis del nus y así adquieren la misma enseñanza.

Creemos que los Santos no tienen aspectos particulares y distinta colocación dogmática. Ya que tienen la misma experiencia, tienen la misma enseñanza. Si en algunos puntos nosotros vemos diferencia, esto es porque interpretamos sus enseñanzas con presuposiciones equivocadas. Si intentamos ver la expresión distinta de cada Santo, puesto que, aunque todos tienen la gnosis de Dios, a pesar de esto, no tienen la misma sabiduría; si intentamos descubrir el sentido real de cada palabra, no encontraremos enseñanzas distintas. En realidad nosotros somos fragmentarios, incompletos e inexpertos en temas espirituales, separados de la tradición viva de la Iglesia Ortodoxa, por eso vemos diferencias en los Santos Padres.

El Apóstol Pablo escribe: “…que seáis constituidos en armonía en un mismo nus y en una misma opinión” (1Cor 1,10). Los santos comparten las mismas cosas y realidades. Y San Gregorio Palamás recalca que la experiencia y la gnosis sobrenatural (increada) es común en todos los que han creído en Cristo, 203 (Idem pag 558).

Todo lo que se ha dicho manifiesta que el nus recibiendo la energía de los pazos enferma, se mortifica y se narcotiza perdiendo su estado natural y necesita terapia “psicoterapia”. El método ortodoxo de la ascética describe todas las maneras y modos de terapia “psicoterapia”. del nus. Esta terapia es indispensable, porque el nus se purga, se purifica y conoce a Dios, adquiere gnosis increada de Dios y esta gnosis increada constituye la sotiría redención, sanación y salvación del hombre.

 

 

  1. b) El corazón

Qué es corazón

Calificaciones del corazón

Enfermedad del corazón

Terapia del corazón

 

Una de nuestras peticiones básicas hacia Dios es adquirir la sotiría redención, sanación y salvación. “Por la paz superior, la sanación y la salvación de nuestras psiques pedimos al Señor”. También muchos troparios (cantos) terminan con la frase “interceda para que se sanen y salven nuestras psiques”.

La sotiría redención, sanación y salvación (y psicoterapia) de la psique no es despojarnos de una cosa, sino vestirnos a Cristo, no es un estado negativo sino positivo, básicamente es comunión y unión con Cristo. Esta comunión se hace principalmente en el corazón. Por eso la adquisición de la sotiría sanación y salvación principalmente es encontrar el corazón. Cuando por Dios nos hayamos hecho dignos y merecedores a encontrar el corazón, entonces andamos el camino de la sotiría sanación y salvación. Es característico el logos del Abad Pambó: “Sí tienes y conocer corazón te puedes sanar y salvar” 204. El que uno tenga corazón significa que uno encuentre su corazón (centro psicosomático) y de allí dentro le guiará y dirigirá el mismo Dios.

San Marco el Asceta, interpretando el logos del Señor “la realeza (estado con la energía increada) de Dios está en nuestro interior” (Luc 17,21), dice que: “Es necesario tener la Jaris (energía increada) del Espíritu Santo energizando, operando en el corazón y así entrar proporcionalmente al reinado de la Realeza increada de Dios” 205. Por eso muchos Padres consideran indispensable el hallazgo del corazón dentro en el cual energiza y opera la increada Jaris de Dios, porque entonces el Cristiano tiene como maestro a Dios y es dirigido con seguridad por el Espíritu Santo.

 

Qué es el corazón

Cuando la Santa Escritura y los Santos Padres hablan sobre el corazón dan a entender el corazón metafísico o espiritual. Es decir, el corazón por una parte como órgano carnal y por otra como centro de nuestra existencia dentro en el cual se hace la comunión y unión con Dios. En un punto se encuentran los dos conceptos del corazón, pero a la vez se diferencian. Esto lo veremos más detalladamente en los siguientes párrafos.

Primero analizaremos los conceptos sobre el corazón espiritual o metafísico. Es bastante difícil dar una definición sobre el corazón espiritual, porque “el corazón verdaderamente es un abismo difícil de concebir” 206. Particularmente al hombre carnal, materialista que está poseído de la razón y está viviendo la zófosis-obcecación, oscuridad de la vida después de la caída, es imposible este conocimiento sobre el corazón espiritual. Por eso no se puede encontrar ninguna definición o termino quien podrá describir esta realidad que vive el hombre espiritual. Sólo calificaciones características e imágenes puede uno formular.

El hombre espiritual que vive con la oración “conoce que su corazón no es sólo un órgano físico o el órgano de la vida psíquica, sino que es algo metafísico (más allá de lo físico), y no se subordina en un término capaz de tocar a Dios, la fuente de toda existencia” 207. El corazón es aquel espacio donde se desarrolla toda la vida espiritual y que opera, energiza la energía increada de Dios. Este “corazón profundo” en muchos es desconocido y no solo por los otros, sino también por el mismo hombre. Porque la Jaris-Gracia energía increada trabaja místicamente la sotiría sanación y salvación del hombre dentro en su corazón. Es característico lo que dice el Archimandrita Sofronio: «El campo de la lucha espiritual para cada uno de nosotros más que nada es nuestro corazón. Y aquel que ama a introducirse en su corazón, comprende el logos del profeta David que dice: “se acercará el hombre, y su corazón profundo” (Sal. 63,7).

La auténtica vida en Cristo fluye allí en la profundidad del corazón, escondida no sólo de los ojos ajenos sino también en su plenitud por el mismo hombre. Aquel que ha entrado en este nuncio místico, sin duda ha probado una sorpresa inefable frente al misterio de su existencia. Aquel que con diania-mente (intelecto) catartizada purificada y lúcida se ha entregado a la observación intensiva de su corazón profundo, éste comprende que es imposible observar y seguir en todo la fluidez de la vida, aunque fuera por un largo espacio del tiempo. Éste se da cuenta de lo difícil que es captar el camino de la vida espiritual del corazón y el fondo en el que se introduce en contacto consciente con aquel Ser, donde ya no existen caminos ni vías» 208.

El Apóstol Pedro llama el corazón, “el hombre escondido del corazón (1Ped 3,4). Realmente es el campo aquel que se santifica Dios: “santificad al Señor el único Dios en vuestros corazones…” (1Ped 3,15). Dentro en nuestros corazones amanece la Jaris increada de Dios: “… hasta que alboree el día y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2Ped 1,19). A pesar de la unión del corazón del hombre con Dios, el corazón permanece “el pequeño” y Dios “el mayor”. “…mayor es Dios que nuestro corazón…” (1Jn 3,20).

Se han referido estos puntos no para presentar las calificaciones características de la Santa Escritura y de los Santos Padres, cosa que haremos en un otro párrafo, pero para darnos cuenta que en muchos puntos del Nuevo Testamento y los Santos Padres se refieren y hablan sobre el corazón.

En otra parte hemos localizado el hecho que el nus es principalmente el ojo de la psique. También hemos apuntado que en muchos pasajes de los Santos Padres el nus se conecta con el corazón. Realmente el corazón se identifica con el nus. San Máximo el Confesor es característico “… al nus hazle la catarsis cuando vienen el odio y la insensibilidad (dureza), al cual nus el Señor le llama corazón” 209. El nus es el ojo de la psique y el corazón es el centro de la existencia del ser humano, es el centro del mundo espiritual, pero parece ser que estos dos se conectan entre sí. Es muy importante decir que San Gregorio Palamás mientras habla sobre la catarsis, limpieza, pureza y lucidez del corazón a continuación analiza detalladamente  al nus y su catarsis, su pureza y claridad, 210.

Ciertamente tenemos que recordarnos lo que dijimos en el párrafo anterior, el que los Padres llaman nus también la esencia de la psique que se encuentra en el corazón y también la energía de la psique que consiste de los loyismí. “También nus se llama la energía que se constituye de los loyismí y los conceptos. Nus también es la fuerza que opera, energiza, la cual por la Escritura se llama corazón” 211. San Nikiforos el Monasta analizando y describiendo la atención, dice que unos de los Padres la atención la calificaron como vigilancia del nus y otros guardia del corazón, otros nipsis (vigilancia de la sobriedad) y otros hisijía noerá (serenidad y paz del nus). “Con todo esto expresan uno y lo mismo, tal como decimos pan, barra, bocado, o bollo”, 212. Por lo tanto, según San Nikiforos el Monasta, si decimos vigilancia del nus o guardia del corazón es la misma cosa. Esto significa que en la teología patrística el nus conecta y se identifica con el corazón. Por eso lo que hemos escrito anteriormente sobre el nus es válido también para el corazón, pero aquí hablaremos más sobre el corazón.

La conexión entre nus y corazón se ve también en la enseñanza de San Diádoco de Fótica. El Santo enseña que desde el momento del bautismo la Jaris increada de Dios “se esconde en el fondo del nus”, escondiendo a la vez su presencia en el sentido y sentimiento del nus. Cuando el hombre empieza amar a Dios con toda su intención, entonces con el sentido del nus transmite parte de sus bondades a la psique. Pero cuando haya esparcido toda la riqueza material, “entonces encuentra el lugar en el cual está escondida la jaris increada de Dios” 213. En otro capítulo el Santo dice que la Jaris, energía increada, con el Santo Bautismo habita en el fondo de la psique, es decir, en el nus. Cuando ardientemente nos recordamos de Dios, entonces “desde este fondo del corazón sentimos a Dios” 214. En estos pasajes aquí vemos la conexión entre nus, psique y corazón.

Como en la época de San Diádoco dominaba la idea herética de los Masalianos, sosteniendo que al mismo espacio de la psique coexiste la Jaris increada de Dios y satanás. El mismo Santo separa las cosas por el conocimiento de la Santa Escritura y por el sentido del nus. El Santo recalca que: “76- Algunos creyeron que la jaris y el pecado, es decir, el Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño, juntos se esconden en el nus de los bautizados. Por eso dicen que uno sugiere al nus las cosas buenas y el otro inmediatamente las opuestas. Pero yo, a partir de la Sagradas Escrituras y de mi sentido espiritual del nus, he comprendido que antes del santo bautismo, la jaris promueve la psique hacia el bien desde fuera, en cambio el Satanás se anida en las entrañas de la psique intentando tapar y obstruir todas las salidas hacia el bien. Desde el momento del bautismo el diablo está echado fuera y la jaris (increada) se introduce dentro de la psique. Por eso, tal como antes del bautismo en la psique había dominado el engaño, así, después del bautismo domina la verdad. Sin embargo, también después del bautismo el satanás opera contra la psique como anteriormente, e incluso peor, y con más frecuencia. Pero no es verdad que coexiste con la jaris -así no es- sino que nubla al nus con la dulzura de los placeres o del hedonismo, a causa de la flojera o sopor del cuerpo. Esto sucede por la concesión de Dios, con el propósito que pasando de la tempestad y del fuego de la prueba, entonces el hombre si quiere, llega al gozo del bien. Tal como dice la Escritura: “Hemos pasado por agua y fuego, y nos condujiste en lugar de recreo y placer” (Sal 65,12) 215.

Antes del bautizo en el fondo del corazón se encuentra el satanás y la Jaris exteriormente incita la psique hacia el bien, pero después del Santo Bautismo sale el satanás de la psique y se introduce la divina Jaris. Por tanto, no coexisten en la misma parte la Jaris y el satanás. La divina Jaris mediante el sentido del nus regocija el cuerpo con inefable deleite, en cambio los demonios aprisionan la psique forzándola mediante los sentidos del cuerpo, principalmente cuando encuentran al hombre con desgana y pereza para la lucha espiritual, 216.

La Jaris de Dios, que se encuentra dentro en el fondo del corazón espiritual, después del Bautismo cuando actuamos según nuestros deseos e ilusiones de la carne, se cubre de los pazos, entonces el esfuerzo del hombre está en descubrir esta Jaris mediante la vida ascética-práctica en Jaris. Es decir, el esfuerzo que trata de expulsar la nubosidad que cubre el corazón. Puesto que según San Diádoco de Fótica mediante el Santo Bautismo se expulsa el satanás del corazón: “84- Dice el Señor en sus evangelios que el fuerte no puede ser expulsado de su casa si mientras le despojas de sus bienes no le encadenas y le expulsas fuera. ¿Cómo, pues, puede aquel que con tanta vergüenza fue expulsado, regresar a entrar y cohabitar con el dueño que está reposando en su casa? En efecto, ningún rey, habiendo apresado algún tirano que va contra él, pensará alguna vez estar junto con él dentro en su palacio; sino más bien, le degollará, o le entregará a su ejército para que sea castigado brutalmente y sea ejecutado penosamente” 217.

Esta enseñanza de San Diádoco se ha puesto aquí en este punto para que sea claro que con el Santo Bautismo la increada Jaris de Dios se introduce en el corazón profundo, en el profundísimo corazón espiritual. Cuando este corazón se cubre de los pazos entonces hacemos un gran esfuerzo para descubrirlo.

San Theóliptos de Filadelfia enseña que el corazón, es decir, el nus se revela cuando el hombre ha vivido el método hisijasta. “Cuando anules las distracciones y preocupaciones exteriores y abandones los loyismí interiores, entonces se estimula el nus para obras y logos del Espíritu” 218 Y nos exhorta para que paremos las relaciones y las habladurías y luchemos contra los loyismí interiores hasta que encontremos el lugar de la oración pura que es la casa en la que habita Cristo 219 .

Por este pasaje se ve que el corazón es el lugar el cual se descubre por la en Jaris ascesis-práctica espiritual y en el que se manifiesta el Cristo. Esto lo conoce el hombre que hace la catarsis, se purga y se limpia de los pazos y todas las obras del pecado. Para el hombre post caída que vive lejos de Dios, el corazón está cubierto, está totalmente desconocido, el hombre no conoce que existe. En cambio para el hombre que vive según y para Dios el corazón es conocido, es realidad.

Esta enseñanza nos conduce al punto de vista que la apocálipsis-revelación del corazón en realidad es una apocálipsis-revelación de la persona/hipóstasis del hombre. Cuando el hombre con la en Jaris ascesis descubre el corazón dentro del cual se apocalipta-revela y reina el Cristo, entonces se hace persona, puesto que la persona es principalmente el “como a semejanza” (de Cristo). Así que la apocálipsis-revelación del corazón es una apocálipsis-revelación de la persona-hipóstasis.

No tenemos intención en este punto de desarrollar la ontología de la persona-hipostasis, tal como se presenta en la enseñanza de los santos Padres de la Iglesia. Se han escrito valiosos estudios sobre este tema. Creemos que de acuerdo con la enseñanza de los Santos Padres el “como a imagen” es en potencia el “como semejanza” y el “como semejanza” es en energía “como a imagen”. De la misma manera el hombre creado por Dios y renacido por el santo Bautismo de la Iglesia Ortodoxa es persona-hipóstasis. Pero cuando por la lucha personal y principalmente con la Jaris increada de Dios llega al como semejanza, entonces es en energía persona. Por eso sostenemos que ontológicamente todos los hombres son personas-hipóstasis, incluso el mismo diablo también, pero sotiriológicamente (salvíficamente) no todos somos personas, puesto que no hemos llegado todos al como semejanza. Sin desconsiderar la ascética de la persona, en este punto recalcamos especialmente la ascética sobre la persona, la cual se desconsidera y se deja de lado por los teólogos contemporáneos.

Es característico en este punto lo que dice el archimandrita Sofronio: “En el divino Ser la Hipóstasis consiste el principio profundísimo del Ser. En el ser humano igualmente la hipóstasis es el elemento básico esencial. La persona-hipóstasis es “el hombre escondido del corazón, que tiene como ornamento el espíritu incorruptible, apacible y en hisijía, el cual ante Dios tiene un gran valor y es un lujo (1Ped 3,4), es el núcleo más precioso de toda la existencia humana que se manifiesta en la capacidad del hombre para autoconocimiento y autodisposición, en que contiene energía creadora y en que tiene capacidad de gnosis-conocimiento no sólo del mundo visible sino también de Dios y las realidades divinas. El hombre ardiendo por la agapi siente el sí mismo unido con su amado Dios. Dentro de esta unión conoce a Dios y así agapi y gnosis se funden en una praxis única”, 220.

Persona-hipóstasis es “el hombre escondido del corazón”. Sólo esto uno puede formular y describir como persona-hipóstasis, porque no se puede formular y definir con términos científicos, puesto que es una comunión y unión mística, secreta con Cristo. Tal y como sobre la Iglesia uno no puede dar una definición, sino sólo que es el Cuerpo de Cristo, lo mismo ocurre también con la persona humana, el corazón, dentro del cual se hace la comunión y unión mística de Dios con el hombre. “El conocimiento-gnosis científico y filosófico se puede formular y definir, pero la persona está más allá de toda definición, y entonces es imposible de conocerse desde afuera al no ser que lo mismo se revele-apocalipte. Puesto que es Dios Místico-Secreto así también el ser humano tiene profundidades místicas, secretas. No es ni el principio ni fin de su existencia. Dios es el A Alfa y el Ω Omega y no el hombre. La divina cualidad del hombre estriba en la forma de su existencia. El “como a semejanza” de su existencia es el que hablan las Divinas Escrituras” 221. Por tanto, ya que la persona no se define, entonces no se define el corazón que es la persona.

La persona es una realidad que nace por la Jaris energía increada de Dios. “…la persona nace de arriba y por eso no está sujeto en las leyes de la Naturaleza. La persona supera los límites terrenales y se mueve en otras esferas. No se puede traducir. Es uno y único”, 222. Como persona es el corazón, por eso podemos decir que el corazón renace de arriba. No es un estado natural. Sólo por la Jaris increada de Dios uno puede discernir el espacio del corazón.

Este renacimiento de la persona en realidad es revelación-apocálipsis. “La persona es un renacimiento de arriba. Una flor exquisita que se desarrolla en nuestro interior: la hipóstasis-persona. Tal como la Realeza increada de Dios, también la persona “no viene por observación” (Luc 17,20). El proceso con que el espíritu humano se introduce al espacio de la divina eternidad es distinto en cada uno de nosotros”, 223. Así pues la persona, igual que el corazón también nace de arriba.

El corazón es el espacio donde se revela Dios como agapi y Luz increada. “El Dios se apocalipta-revela principalmente mediante el corazón, como Agapi y Luz increada. Dentro en esta Luz el hombre contempla los mandamientos del Evangelio como reflejo en la tierra de la Eternidad Celeste y la Doxa-Gloria de Cristo como hijo unigénito del Padre, la doxa-gloria increada, la que vieron los discípulos en el monte Tabor. La revelación/apocálipsis personal establece la apocalipsis/revelación general del Nuevo Testamento propia casa espiritual”, 224.

Se ha dicho todo esto para que sea concebible y entendido que, cuando el hombre descubre el corazón entonces se hace principalmente persona. También se dijo para que sea claro y entendido que el corazón es aquel espacio que con la en Jaris ascesis-práctica se apocalipta-revela el Dios. Allí el hombre percibe y siente la Luz increada de Dios y allí se inunda de la agapi de Dios y la agapi hacia Dios. El hombre adquiere el sentido y sentimiento del corazón pero toda la vida que hay allí dentro es imposible que se haga percibida y entendida.

Este corazón espiritual se encuentra dentro en el corazón carnal como un órgano según los Santos Padres. Hemos dicho las cosas necesarias cuando estudiábamos la posición en la que se encuentran la psique y el nus. Lo mismo es válido también sobre el corazón espiritual. San Gregorio Palamás refiriéndose al logos del Señor: “Porque desde el corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias e insultos” (Mat 15,19) y también al logos de San Macario: “el corazón reina en todo el órgano y cuando opera la Jaris increada en las partes del corazón, reina sobre los loyismí y sobre los miembros; porque allí está el nus y todos los loyismí de la psique”, y escribe que “nuestro corazón es la caja de lo logístico (de la psique) y el primer órgano logístico carnal” 225.

El mismo santo para sostener la enseñanza que en el corazón, el órgano carnal, existe un corazón espiritual, se refiere al logos del Apóstol Pablo: “Nuestra carta sois vosotros, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón” (2Cor 3, 2-3) y también en la enseñanza de San Máximo el Confesor: “cuando Dios viene en esta tierra del corazón le hace digno de escribir las letras el Dios por el Espíritu, igual que las tablas de Moisés” 226.

Cuando el nus por su dispersión afuera regresa, entonces primero encuentra su corazón natural y a continuación se introduce en el corazón espiritual, en el profundo corazón. Esta es la experiencia común de los que se ocupan con la oración de Jesús y ejercen el trabajo sagrado de la práctica del regreso del nus al corazón. “Por la pura y lúcida oración del corazón o noerá el asceta se enseña de los grandes misterios del Espíritu. Introduciéndose mediante el nus primero en el corazón carnal empieza a penetrar en aquellas profundidades de corazón donde ya no es carne. Encuentra el “profundo” corazón, el espiritual, el metafísico y en su interior ve que la existencia de la humanidad no es una cosa ajena y extranjera, sino que está inseparablemente conectada con su existencia personal,” 227. Por consiguiente, el atleta de este método hisijasta puede distinguir claramente el corazón espiritual y el carnal. Siente la existencia y la energía también de los dos corazones. Al principio el nus encuentra el corazón carnal y después revela-apocalipta también el espiritual y puede sentir a la vez los movimientos de los dos corazones. Entonces en este caso no existe confusión.

San Nicodemo el Agiorita establecido orgánicamente dentro en la Tradición Ortodoxa, comenta que el corazón carnal es el centro natural, contranatural y sobrenatural, 228. Es centro natural porque el corazón ante todos los miembros del cuerpo humano es el primero que se crea, según lo dicho por San Basilio el Grande: “En el nacimiento de los animales el corazón es el primero que nace y se crea en la naturaleza que será constituida la vida futura del animal” 229.

Es centro contranatural porque desde allí provienen todos los pazos y los blasfemos loyismí. Cierto que esto se debe de interpretar de acuerdo con las cosas dichas anteriormente, el que después del Santo Bautismo la increada Jaris de Dios se encuentra en el centro del corazón en cambio el diablo (y sus energías) actúa por fuera. El Apóstol Pedro dijo al Ananías: “Ananías ¿cómo es que satanás se posesionó de tu corazón para que quisieses engañar el Espíritu Santo…? (Hec 5,3). El satanás se introdujo al corazón de Judas: “Y cuando cenaban, el diablo ya se había puesto al corazón de Judas el Iscariote, hijo de Simón, para que le entregase” (Jn. 13,2).  También es conocida la enseñanza del Señor que “desde el corazón salen reflexiones, malos pensamientos, homicidios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y blasfemias” (Mat 15,19). El corazón, además, es el centro sobrenatural porque allí energiza y opera la Jaris energía increada de Cristo. El Apóstol Pablo dice: “Y como prueba que sois hijos, Dios ha mandado en vuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¿Abba, el Padre! (Gal 4,6). En otra parte también escribe: “…la agapi de Dios ha sido derramada en nuestros corazones…” (Rom 5,5). San Thalasio escribe que el corazón bondadoso trae conceptos y pensamientos bondadosos, porque los recuerdos del corazón son análogos con su tesoro 230.

El que desde el corazón provienen buenos y malos loyismí no quiere decir que existe a la vez en el mismo lugar la Jaris y el satanás. “El corazón lleva en sí mismo buenos y malos loyismí” pero los malos loyismí y conceptos no nacen de su naturaleza sino de la memoria del mal. La mayoría de los malignos astutos loyismí el corazón los toma y los capta por la amargura de los demonios. En todo caso nosotros sentimos que provienen del corazón, 231. San Diádoco recalca aún que la Jaris de Dios con el Santo Bautismo se esconde de sí misma “aceptando la disposición de la psique”. Cuando el hombre cumple los mandamientos de Cristo y tiene memoria incesante de Su nombre, entonces el fuego de la divina Jaris se mueve también en los sentidos exteriores del corazón y abrasa “las cizañas de la tierra humana”. La brisa del Espíritu Santo en este estado apaga las flechas del diablo en el sentido exterior del hombre y, además, apaga también las flechas encendidas que están en el aire”, 232.

Por consiguiente, dentro en el corazón se hace la mayor guerra. Cuando allí venza el Cristo y pierda el diablo, viene la paz interior y exterior. Por eso el trabajo principal del atleta es “entrar por sí mismo en su corazón y haga la guerra contra satanás y odiarle”, 233. El corazón que es el centro natural, contranatural y sobrenatural es la fuente de la vida espiritual y carnal, pero puede convertirse y hacerse también fuente de la muerte espiritual.

 

Calificaciones características del corazón

Con todo lo que hemos escrito se hace claro que no se puede dar una definición exacta del corazón espiritual, en cambio, se puede decir que corazón es este lugar que con la en Jaris ascesis se apocalipta-revela y habita el Mismo Dios. Este espacio es percibido y concebido por el que está ingresado orgánica y esencialmente dentro en la Tradición Ortodoxa.

Los Santos Padres que vivieron esta realidad han dado algunas características e imágenes de esta vida. A continuación intentaremos ver estas definiciones y características que muestran más claramente el corazón y el papel que juega en toda la vida espiritual.

El corazón es el lugar donde habita Dios. “Y que Cristo habite en vuestros corazones por la fe” (Ef. 3,17). “La agapi de Dios ha sido derramada en nuestros corazones por el Espíritu Santo dado en nosotros” (Rom 5,5). Tal como del carbón nace la llama “así también Dios habita en nuestro corazón por el santo Bautismo”. Y sí encuentra el aire de nuestra diania-mente, intelecto limpio de aires astutos malignos y si está vigilada por el nus, “entonces se enciende nuestra parte intelectual hacia la zeoría contemplación espiritual, como la llama de la vela”, 234. Como allí habita Dios por eso allí existen todos los apócrifos, secretos “tesoros de la sabiduría y de la gnosis-conocimiento. Se revelan en el corazón según la catarsis de cada uno, que se consigue por los mandamientos” 235. Dentro en el espejo psíquico “se marca y se fotografía luminosamente Jesús Cristo, la sabiduría y dinami (potencia y energía) de Dios Padre”. Dentro en el corazón debemos de buscar la Realeza increada de Dios y sí limpiamos el ojo del nus, allí realmente encontraremos la Realeza increada de Dios, la semilla, la perla, la levadura y muchas más. Dentro en el corazón encontraremos la deidad. “La Realeza increada de Dios está en nuestro interior” (17,21), y con esto ha manifestado que su deidad (increada) permanece y habita dentro del corazón, 236.

Quedando dentro en el corazón el Dios enseña y escribe los dogmas y Su ley. Entonces el corazón es aquel espacio que se escriben los mandamientos de Dios. El  Apóstol Pablo certifica que: “Ellos muestran que llevan la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia…” (Rom 2,15). Dentro en el corazón, Dios “escribe sus propias leyes”, 237. Allí el hombre conoce “los logos, pero después de la trascendencia ve de alguna manera también a Dios” 238. Dios encontrándose y descansando en el corazón “lo hace digno de escribir Sus letras mediante el Espíritu” 239.

Así los Santos teniendo a Dios dentro en su corazón y haciéndose dignos de la inscripción de la ley de Dios, adquieren nus de Cristo, de acuerdo con el logos del Apóstol “nosotros tenemos nus de Cristo” (1ªCor. 2,16). El nus de Cristo que adquieren los santos no se crea en nosotros por privación de la potencia y energía noerá (espiritual) que tenemos, ni “como complemento de nuestro nus”, ni tampoco “viene en nuestro nus según su esencia e hipóstasis, sino por la divina cualidad o energía da esplendor y conduce la energía que es la misma que la suya. Es decir, la potencia de nuestra energía de nuestro nus sin perderse se abrillanta por la energía increada de Cristo. El “tenemos nus de Cristo”, digo yo (san Máximo) que nus de Cristo tiene aquel que concibe igual que Cristo y mediante todo concibe a Cristo“240.

El hombre piensa de acuerdo con la voluntad de Dios y tiene memoria incesante de Dios. Esto se hace también con el deseo. Continuamente desea lo que quiere Dios y desea insaciablemente a Él. San Pedro el Damasceno se refiere al logos de San Basilio el Grande que cuando Dios encuentra el corazón del hombre limpio de cosas y enseñanzas mundanas, entonces “como título no escrito escribe sus propios dogmas” 241. Así en este estado se habla para “la conciencia dogmática”. El hombre conoce por su experiencia los dogmas de la Iglesia, puesto que tiene la vida de Dios dentro a su corazón. Es necesario que luchemos para hacer habitar el Cristo dentro en nuestros corazones porque entonces este Mismo Dios “nos enseña a aplicar y cumplir sir error sus leyes y sus logos” 242.

El corazón es el hades a quien desciende Cristo y libera la psique del hombre. Tal como bajó al hades y liberó las psiques de los justos, así Cristo desciende al hades que se llama fondo del corazón. San Macario enseña que cuando escuchamos que el Señor, una vez bajando al hades, liberó las psiques, no debemos creer que esto es ajeno de lo que ahora se hace. El sepulcro, la tumba es el corazón. “El Señor viene llamando las psiques que están en el hades, es decir, al fondo del corazón”, y después por el diálogo con la muerte, “levanta la piedra grande y pesada y entonces abre la tumba que está encerrada la psique y resucita al verdadero muerto y libera la psique que está encerrada en la profunda oscuridad” 243.

Corazón es el tierra donde se siembra por el Señor la semilla de la mostaza. Según San Máximo el Confesor, “la semilla de mostaza es el Señor, según la fe sembrada en espíritu en los corazones de los receptivos” 244.

El corazón es el templo y el altar o sacrificadero, aquel lugar donde se glorifica y se santifica el Señor. El Apóstol Pedro sugiere: “Al Señor que es el único Dios glorificad como santo en vuestros corazones…” (1Ped 3,15). Todas las cosas visibles según San Macario son sombras de las escondidas. El templo visible es tipo del templo del corazón. El sacerdote que celebra los santos Misterios es el tipo “del verdadero sacerdote de la Jaris de Cristo” 245. Dentro en este templo espiritual que es el fondo del corazón se hace liturgia perpetua en el renacido hombre: “Recitando entre vosotros psalmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor con el corazón teniendo allí contacto consciente con las frases que se cantan” (Ef. 5,19). El corazón que no tiene loyismí y se energiza, se activa por el Espíritu Santo es “clero, altar o santuario también antes de la vivencia futura” 246.  El corazón es templo y sacrificadero/altar. San Juan el Sinaíta enseña que una cosa es “inspeccionar (obispar) a menudo el corazón y otra cosa es inspeccionarse (obisparse) en el corazón”, es decir, hacer deberes de obispo. En el primer caso el nus es el señor, el soberano y en el segundo es sacerdote que ofrece sacrificios lógicos, 247.

El corazón es también el hisopo donde se encuentra el fuego 248. Es esto que sentían los dos Discípulos caminando hacia Emaús en el momento que les hablaba Cristo: “Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón mientras en el camino nos hablaba y explicaba las Escrituras? (Luc 24, 32). El corazón es “la sala de recepción del Señor”, 249.

El corazón es el utensilio que contiene el aceite, es decir, la energía increada de la divina Jaris. Según San Macario el Egipcio “las cinco vírgenes que permanecieron despiertas y que tomaron el ajeno de su naturaleza aceite en sus utensilios del corazón, -este aceite es la Jaris increada del Espíritu-, pudieron entrar con el Novio a la habitación nupcial” 250. Así que el corazón es el utensilio que el hombre prudente guarda la Jaris increada del Espíritu Santo y de esta manera se introduce en la habitación nupcial para disfrutar, deleitar y gozar con las bodas del novio.

El corazón es el campo-agrós dentro del cual está escondido el tesoro que el hombre cuando lo encontrará, va y vende todo para comprarlo, 251.

El corazón es la icona-imagen del Nuevo Testamento o mejor dicho el Nuevo Testamento es el tipo de la pureza del corazón y de la vigilancia del nus252. El Antiguo Testamento es la icona-imagen de la ascesis-práctica somática exterior y sensible, “el Antiguo Testamento es la icona-imagen de la ascesis externa y sensible del cuerpo; el Santo Evangelio, el Nuevo Testamento, es la icona-imagen de la atención, o mejor dicho, de la pureza y de la claridad del corazón” 253.

El corazón es el cielo. “Donde existe la humildad y el recuerdo, la memoria de Dios hecha por la nipsis y la atención, y por la oración continua dirigida contra los demonios, allí por supuesto está el “lugar de Dios”, es decir, el cielo del corazón, donde la falange de los demonios temen acercarse, porque en este lugar habita Dios” 254.

En el corazón se hace el arras-compromiso del Espíritu: “Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones” (2Cor 1,22).

El corazón es las placas sobre las que se escribe la epístola/carta de Dios. “Nuestra epístola que certifica quienes somos, sois vosotros, epístola escrita en nuestros corazones… Esta epístola no se ha escrito con tinta sino por la jaris increada del Espíritu Santo del Dios vivo; No en tablas de piedra sino en tablas de corazones carnales” (2Cor 3, 2-3.)

El corazón es el lugar que brilla la Luz increada de Dios. “…el que iluminó en nuestros corazones y mediante nuestro se transmita la iluminación que proviene de la gnosis de la doxa-gloria increada de Dios, que fue apocaliptada-revelada en la persona de Jesús Cristo” (2Cor. 4,6).

Dentro en el corazón se certifica la adopción y allí se escucha claramente la voz de Dios: “Y como prueba que sois hijos, Dios ha mandado a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¿Abba, el Padre!” (Gal 4,6.) Puesto que allí reposa Dios y allí habla con el hombre. Allí se escucha limpiamente con claridad el logos de Dios.

En el corazón limpio, puro existen también los ojos con los que ve los misterios, secretos de Dios. “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria increada, os dé espíritu de sabiduría y de apocálipsis-revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro corazón, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria increada” (Ef 1,17-18).

En el corazón predomina la paz de Dios: “y la paz de Dios reine en vuestros corazones…” (Col. 3,15).

“El corazón es la guitarra, cuerdas son los sentidos, la diania es la tecla que mediante la lógica del intelecto mueve permanentemente la tecla que es la memoria de Dios, y de esta viene en la psique un placer inexpresable y se reflejan los divinos esplendores en el nus limpio, puro y lúcido” 255.

El corazón es la fuente por la que con la oración y el calor sale el agua “desde el espíritu vivificador” 256.

El corazón es nuestro hombre interior, 257.

Estas y muchas más imágenes, definiciones y calificaciones características utilizan los Apóstoles y los Santos Padres para presentar y expresar el corazón. Sinópticamente podemos decir que es “nuestro hombre interior”, el lugar aquel donde se apocalipta-revela y habita Dios mediante la en Jaris ascesis, práctica. Es el templo espiritual que se celebra la divina Liturgia perpetua y se ofrece alabanza perpetua hacia Dios. Este lugar el desconocido para muchos y conocido por los Santos vivifica al hombre.

 

La enfermedad del corazón

En toda la tradición bíblico-patrística es conocido que el corazón del hombre cuando deja de aplicar y cumplir la voluntad de Dios y hace la voluntad del diablo, se enferma y se mortifica. Se habla para la enfermedad, la depravación, la suciedad y la mortificación/necrosis espiritual del corazón. En este párrafo veremos algunas manifestaciones del corazón enfermo.

El diablo se introduce en el corazón del hombre y le aprisiona. “Y cuando cenaban, como el diablo ya se había metido en el corazón de Judas el Iscariote, hijo de Simón, para que le entregase” (Jn 13, 2). Es cierto que precedió un aprisionamiento de su nus desde mucho tiempo. Tal como es imposible introducir en un tubo a la vez el agua y el fuego, así es imposible introducirse el pecado en el corazón, “si antes no pica la puerta del corazón un ataque o asalto astuto maligno mediante la fantasía” 258. La fantasía es la que conduce el ataque del diablo. En el hombre post caída la fantasía es más fina que la diania mente intelecto y más espesa que el nus, es el principio del mal. Por eso los Santos Padres sugieren que uno debe vigilar la fantasía limpia o más bien vivir de esta manera que no se energice, active la fantasía, mortificar la parte fantasiosa. Sólo cuando esto se mortifique en el hombre mediante la gran metania y mucho luto entonces puede teologizar.

En las obras de los Padres se habla sobre la pérdida del corazón. Esto se entiende en el sentido que en el corazón no opera la Jaris increada de Cristo, sino que de centro sobrenatural se hace en centro contranatural. La pérdida del corazón es la pérdida de la sotiría sanación y salvación.

Una de las enfermedades del corazón es la ignorancia y el olvido. El corazón al haber perdido la Jaris de Dios está como nublado, en una nube oscura y en una cubierta o en un velo. Es esto que se observa en los Judíos y en los heréticos. Leen la Escritura pero les es incomprensible porque su corazón está cubierto. “Y aún hasta hoy el día, cuando se lea Moisés, un velo está puesto sobre el corazón de ellos” (2Cor 3,15.) Mediante el corazón uno adquiere la certeza de Dios, allí en el corazón se apocalipta-revela, habla e interpreta Su logos. Cuando el corazón está cubierto, entonces el hombre se encuentra en profunda oscuridad. Y un corazón que es ignorante es hades (oscuro, infierno, no ve). “Porque Hades es la ignorancia o desconocimiento, ya que los dos no se ven, están oscuros. Pérdida es el olvido, porque hemos perdido algo que teníamos” 259.

La enfermedad del corazón es la dureza y la depravación. Puesto que no recibe la Jaris energía increada de Dios que altera todo, permanece en la dureza. “Hombres duros e incircuncisos de corazón y oídos…”, dijo a los Judíos el Protomártir Esteban (He 7, 51). Esta dureza es aquella que atesora ira, a causa de la cual se condenará el hombre. “Según la dureza y la no metania impenitencia de tu corazón, estás atesorando para ti ira para el día de la ira y de la apocálipsis-revelación del justo juicio de Dios” (Rom 2,5). Los hombres serán juzgados por la dureza del corazón. El corazón duro es la puerta de hierro que introduce a la ciudad. Si la puerta está cerrada, no deja al hombre entrar en la ciudad. En cambio en el corazón arrepentido, quebrantado  y privado de cosas, automáticamente se abrirá, tal como pasó con Pedro, 260. Tenemos el deber de no crear condiciones que endurecen, oscurecen y ofuscan el corazón. “No endurezcan a vuestros corazones, como cuando ocurrió en la rebelión, en el día de la tentación en el desierto” (Heb 3,8), El corazón duro es insensible y depravado también. El Señor muchas veces encontró este tipo de corazones depravados. Después del milagro de los cinco panes y de la tempestad “el corazón de ellos estaba embotado, endurecido” (Mc 6,52). En otro versículo el Señor dijo: “Aún tenéis encallecido y endurecido vuestro corazón” (Mc 8,17). Teniendo el Señor frente Suyo a los hombres que Le observaban si iba a sanar en sábado, “entonces, mirándoles enojado y apenado por la dureza y el embotamiento de sus corazones…” sanó al que tenía el brazo disecado (Mc 3,5.)

La enfermedad del corazón es también la suciedad. Cuando el corazón pierde la Jaris energía increada de Dios y energizan u operan sobre él los malignos demonios, es normal que el corazón esté sucio. Según Nikitas Stizatos la suciedad del corazón no es sólo que el hombre tenga pensamientos y conceptos sucios, sino que se ensalce también por sus conquistas, se infle por sus virtudes y se cree grande, es decir, enorgullecerse por la sabiduría y el conocimiento sobre Dios y acusar de indolentes y negligentes a sus hermanos. Esto se ve muy claro en la parábola del Fariseo y del Publicano, 261. Todo deseo o ilusión que se hace dentro del corazón aunque exteriormente no se ejecuta, es suciedad y adulterio. El Señor certificó que “… todo el que mira una mujer para codiciarla, desearla, ya ha cometido adulterio en su corazón” (Mt 5,28). Pero cualquier otro deseo que no es carnal en el sentido fino del término y es contrario a la voluntad de Dios es contaminación, infección del corazón, por tanto, es enfermedad. Entonces el corazón enferma.

También el corazón imprudente, insensato está enfermo. Los idólatras que alaban las creaciones más que al Creador, “…se ha oscurecido el corazón insensato e imprudente de ellos” (Rom 1,21).

Enfermedad del corazón es también la falta de rectitud. Es decir, el corazón que hace las voluntades del maligno no es recto, puesto que la rectitud del corazón sólo en el estado natural es posible, es decir, cuando es casa, morada de Dios. El Apóstol Pedro al Mago Simón que querría adquirir la Jaris energía increada con dinero, le dijo categóricamente: “… porque tu corazón no es recto delante de Dios” (He 8,21).

Enfermedad del corazón es también la rudeza. Los pazos que se encuentran en el corazón constituyen la rudeza y esta rudeza se manifiesta también exteriormente. Por tanto, dentro en la Tradición Ortodoxa se habla continuamente para la nobleza, no tanto de la exterior, sino más para la interior. El corazón debe ser sencillo y fino. Un hombre con el corazón sencillo es también exteriormente noble. Entonces existe la nobleza exterior que no proviene por la nobleza del corazón o más bien es claramente opuesta con rudeza existente del corazón y existe la nobleza exterior que es consecuencia y reflejo de la sinceridad interior.

El Archimandrita Sofronio escribiendo sobre el Yérontas Siluán dice: “En la relación bajo diversas situaciones con el Yérontas hasta el hombre más perspicaz y detallado no podía observar al Yérontas movimientos rudos del corazón, como: antipatía, descuido, desprecio, fingimiento y otros parecidos. Realmente era un hombre amable, como puede ser sólo el Cristiano” 262. Es decir, cuando hay fingimiento, hipocresía, ironía, antipatía es seguro que el corazón está enfermo, puesto que está en movimientos rudos.

Aún enfermedad del corazón es la φιληδονία filhidonía (amor al placer, hedonismo) interior. La hidoní-placer del corazón en vez de estar girada hacia la agapi (amor) a Dios regocijando y deleitando de ella, se gira y se contenta por las cosas carnales que no le gustan a Dios. Un corazón hedonista-voluptuoso es la cárcel de la psique, principalmente en el momento de la salida de la psique del cuerpo. Según San Marcos el Asceta “el corazón hedonista-voluptuoso se convierte en cárcel y cadena de la psique en la hora de la muerte; en cambio el corazón amable y diligente es una puerta abierta” 263. Los pazos de la psique mientras existe el cuerpo se satisfacen. Pero cuando la psique es liberada del cuerpo no podrá satisfacerse, puesto que las cosas materiales desaparecerán. Por eso estos pazos y principalmente el hedonismo de la psique no encontrando satisfacción, ahogarán la psique. Estos son los telónios (aduaneros) por los que se habla en las obras patrísticas. Por eso el corazón hedonista es la cárcel y la cadena de la psique en el tiempo de la salida.

La psique  enferma y muerta transmite la enfermedad y la mortificación/necrosis en toda la existencia psicosomática. Las cosas que piensa y desea el hombre están muertas. Por eso el Abad Doroteo dice que mientras estamos con pazos no debemos creer nada del corazón. Porque un canon que está torcido hace también torcidas las cosas rectas, 264. San Marcos el Asceta aconseja que: “Antes de retractar los males no obedezcas a tu corazón” 265.

El corazón enfermo debe sanarse. Sí este no se sana todo el organismo del hombre enferma.

 

La terapia del corazón

El fin más alto del hombre es adquirir conocimiento de Dios, porque esto es su sotiría redención, sanación y salvación. Naturalmente cuando hablamos de conocimiento-gnosis de Dios no nos referimos al cerebral, intelectual, sino “la κοινωνία kinonía comunión en existencia”, es decir, la gnosis de Dios que es la comunión y unión del hombre con Dios. Donde se consigue esta comunión allí hay sotiría redención, sanación y salvación. Pero esta comunión se hace en el fondo del corazón. Allí se encuentra el Dios con el hombre y allí le transmite Su conocimiento y allí el hombre adquiere el sentido de Su existencia. Para adquirir esta comunión y visión de Dios, se requiere la catarsis del corazón. El Señor lo afirmó: “Bienaventurados los que se han hecho la catarsis del corazón porque ellos contemplarán a Dios” (Mt 5,8). El corazón que ha enfermado y mortificado es necesario purgarse, limpiarse y sanarse para ofrecer al hombre el conocimiento de Dios. El corazón limpio, puro es el órgano gnóstico, el de la gnosiología ortodoxa.

A continuación nos ocuparemos como se psico-terapia, se sana el corazón.

Como primer fármaco terapéutico diremos la metania (introspección, arrepentimiento, conversión y confesión, metanús giro del nus, ver http://www.logosortodoxo.com/12-lexis-apocalipticas/ 8. ΜΕΤΑΝΟΙΑ-METANIA). El corazón debe volver en la metania y alcanzar al estado natural. Si la vida del pecado le ha conducido en estado contranatural, la vida en metania le devolverá en su estado correcto y le dará la vida. San Juan el Clímaco hablando sobre la metania da definiciones exactas: “Metania es un modo de renovar el santo Bautismo. Metania es acordar con Dios una nueva vida. Metania es el hombre que compra humildad. Metania es repudio perpetuo de todo consuelo corporal. Metanoon-penitente es aquel que permanentemente se autocritica y se está juzgando su loyismós y, el cual tiene un corazón descuidado de sí mismo por el continuo cuidado de satisfacer a Dios. Metania es hija de la esperanza y destierro de la desesperación. Penitente es el reo que está libre de confusión por la esperanza que tiene en Dios. Metania es reconciliación con el Señor… Metania es catarsis purgación, purificación y limpieza de la conciencia…” 266. En otro punto el mismo Santo dice que los que después del Bautismo se han infectado, es necesario que se purguen, se purifiquen y limpien la pisa por el incesante fuego del corazón y por el aceite de la caridad, 267. La caridad de Dios y el fuego del corazón sanan, “psico-terapian” al hombre de su enfermedad.

En cuanto la metania es más profunda tanto más se aumenta el quebrantamiento del corazón. El corazón que vive la metania propiamente dicho se quebranta. El profeta David dice: “El sacrificio que Dios quiere es espíritu y corazón quebrantado y corazón que se ha hecho humilde Dios no lo agota ni lo desprecia” (Sal 50,19). En un corazón quebrantado el Dios reposa. Los que caminan hacia al Rey para pedir absolución de sus deudas “ruegan con gran contrición” 268. Según San Nikitas Stizatos la verdad no se caracteriza en personas, en figuras, en formas y en palabras, ni tampoco en estos descansa Dios, sino que, tanto la verdad como Dios, descansan “en corazones quebrantados, en espíritus humildes y en psiques que se han iluminado por el conocimiento-gnosis de Dios”, 269.

Hablando sobre el quebrantamiento del corazón debemos de describir cómo se quebranta el corazón y qué es este quebrantamiento o contrición. San Marcos el Asceta empezando con la frase de que es imposible para el hombre librarse de la maldad sin el quebrantamiento del corazón, define qué es lo que exactamente le quebranta: “Les digo que el corazón lo quebranta la contención tripartita: de dormir, de comer y del confort del cuerpo”, 270. Cuando el hombre intenta contenerse en el sueño, en la comida y del confort corporal es ayudado el quebrantamiento del corazón. El confort del cuerpo produce el hedonismo, el cual recibe los astutos malignos loyismí. El quebrantamiento produce también “cuando uno permanece en el aislamiento con conocimiento y silencio” 271. San Marcos el Asceta volviendo sobre este tema recalca que la vigilia, la oración y la paciencia de los luchadores son útiles para el quebrantamiento del corazón 272. El cansancio corporal y la privación de cosas necesarias crean un dolor al corazón que es benéfico y salvador para el hombre. San Filoteo el Sinaita dice que mientras nos ocupamos para la humildad del corazón a causa de su ensalzamiento, recalca las maneras que podemos conseguir este trabajo. El corazón lo quebranta y lo hace humilde el recuerdo de la antigua vida, es decir, la vida del Adán antes de la caída y el recuerdo de todos los pecados desde la vida de joven, excepto naturalmente los pazos carnales, porque el recuerdo de ellos es dañino para nosotros. Del recuerdo de estos pecados nacen las lágrimas y mueve el corazón al agradecimiento de Dios con todo el corazón, como también la incesante y clarividente memoria de la muerte que nace el luto por Dios. También hacen humilde la psique la memoria de los padecimientos del Señor Jesús y las grandes beneficencias de Dios a nosotros, 273. El hombre carnal, es decir, el que se encuentra alejado de Dios se distingue por su dureza y rudeza del corazón. El hombre de Dios que recibe el Santo Espíritu se distingue por la finura de su corazón. Puesto que una vez haya hecho la catarsis de los pazos y el quebrantamiento, entonces el corazón se ablanda, se sensibiliza y se hace amable.

Los Santos Padres describen también el dañino y perjudicial quebrantamiento. Según San Marcos el Asceta existe el quebrantamiento bueno y el malo. El primero es regular y benéfico y conduce al recogimiento, dilatación del corazón y el segundo es perjudicial y conduce a la reprensión del corazón, 274. El quebrantamiento bueno se hace dentro de un espíritu de recogimiento y en un ambiente de oración. Es decir, el corazón quebrantado ora incesantemente a Dios. No se desencanta, sino que tiene esperanza en la gran agapi y filantropía de Dios. Se distingue pues por la esperanza. San Simeón el Nuevo Teólogo como médico espiritual experimentado, conoce que mucho quebrantamiento y fuera de tiempo “oscurece y pervierte la diania-mente”, hace desaparecer de la psique la oración pura, el recogimiento y la dilatación del corazón  y crea dolor al corazón con el resultado de crear dureza, depravación y ofuscación infinita. Mediante estas formas los demonios traen la desesperación, depresión y ofuscación, 275. Así pues un quebrantamiento que no se hace dentro en el recogimiento y en oración, oscurece más al hombre y es el clima adecuado para que el diablo introduzca la depresión y la desesperación. El auténtico quebrantamiento que no es perjudicial para el corazón, repetimos, se distingue por la existencia de la oración, del recogimiento y la esperanza en Dios.

El quebrantamiento del corazón que se hace con la oración trae muchísimos resultados. Un anónimo hisijasta presenta las ventajas de este método sanador y salvador:

“1. Quebrántate tu corazón para quebrantarse la fuerza del satanás con el perfeccionamiento del corazón…

  1. Tal como el hombre tiene miedo a coger con la mano un hierro candente, así también el satanás tiene miedo al quebrantamiento del corazón. Porque el quebrantamiento del corazón quebranta totalmente el poder de su mala astucia.
  2. En el corazón acomodado y no quebrantado, una vez que aparezca la fantasía del diablo, la acepta, se formaliza y se configura profundamente la idea de la fantasía, pero en el corazón quebrantado no tiene espacio ninguna fantasía.
  3. Donde hay quebrantamiento del corazón allí huye toda astucia satánica y se quema toda energía demoníaca.
  4. Quebranta tu corazón con la oración del corazón o noerá o de Jesús para quebrantar el pecado de tu corazón…
  5. El diablo vio un corazón muy herido por el quebrantamiento de la oración del corazón y se acordó inmediatamente de las heridas que padeció el Cristo para el hombre, por eso se aterrorizó y se acobardó.
  6. Por tanto, querido mío, que quebrantes al diablo por el quebrantamiento de tu corazón para así introducirte triunfador en la alegría de tu Señor.
  7. Quebranta tu corazón por la oración del corazón o de Jesús para quedar destruido en innumerables pedazos tu engañador satanás, 276.

Para interpretar y comprender un poco el quebrantamiento del corazón debemos de hablar sobre el dolor del corazón. Empezando diremos que como dolor del corazón damos a entender principalmente del dolor del corazón espiritual. Este se duele, se fatiga y se angustia. Pero esto, cuando proviene de la Jaris de Dios no tiene consecuencias trágicas sobre el corazón espiritual. Es decir, mientras que el corazón espiritual se quebranta, se aflige y sufre por la alegre-pena (jarmolipi) viviendo la metania, por otra parte el corazón carnal, a pesar de esto, continúa su proceso natural, no sufre ninguna consecuencia y en la mayoría de los casos incluso los cardiólogos no pueden detectar la enfermedad, exactamente porque el corazón carnal, por el dolor del corazón recibido, no está enfermo.

Es necesario el dolor del corazón porque hasta la más dura vida ascética sin este dolor es falsa e inútil, 277. Y por supuesto para que exista este dolor del corazón que es tan necesario para la vida espiritual no tiene que haber saciedad de comidas para el cuerpo. Porque, como dice San Marcos el Asceta, tal y como la oveja no se aparea con el lobo para reproducción, de la misma manera el dolor del corazón no se junta con la saciedad de comer “en el nacimiento de virtudes”, 278. Por el dolor del corazón se engendran y se conciben todas las virtudes. La vida cristiana fuera de este dolor es falsa.

El dolor del corazón es indispensable para la “psicoterapia” y sotiría sanación y salvación. Debemos de conocer que el camino seguro de la ascesis y con ello la prosperidad es la aflicción y el sufrimiento, es decir, el sentimiento de nuestra vergonzosa pecaminosidad, cuando con llanto y luto nos arrodillamos delante de Jesús como la mujer pecadora se arrodilló sobre Sus pies en la casa del Simón el leproso en Bitszania, la que escuchó por sí mismo que se dispensaron sus pecados. El insensible y endurecido del corazón no trae frutos, porque tal como dice San Isaac el Sirio “oración sin dolor se considera de Dios como aborto”. La fatiga, el sufrimiento del corazón y el dolor corporal revelan la jaris increada del Espíritu Santo, la que se ofrece a cada creyente durante el Santo Bautismo, la cual por nuestra negligencia a no cumplir los mandamientos de Dios se entierra por nuestros pazos, pero por la inexpresable magnanimidad de Dios de desentierra y resucita otra vez cuando volvemos en la metania.

No te retires frente al gran cansancio a causa de esta angustia, para que no seas condenado por no traer frutos y escuches: “¡quitarle el talento!” Todo ejercicio tanto corporal como psíquico-espiritual que no es acompañado con dolor y cansancio no trae fruta: “La Realeza de los Cielos se fuerza y los que la fuerzan la arrebatan” (Mt 11,12). Son muchos aquellos que por muchos años insensiblemente se han esforzado y se esfuerzan, pero a causa de su endurecimiento están ajenos de la catarsis, depuración, limpieza y de la pureza y están sin la participación del Espíritu Santo, como negadores del sufrimiento y del cansancio de la ascesis/práctica espiritual.

Los que están en negligencia e indiferencia, quizá piensen que se cansan mucho, según su opinión, por sus obras, pero recogen poca fruta a causa de su trabajo sin esfuerzo. Según el Profeta, sí no quebrantamos los riñones, y no escapamos de los cansancios del ayuno y no instalamos en nuestro corazón el sentimiento de fatiga, sufrimiento y quebrantamiento por nuestros mal olientes y vergonzosos pecados y nuestros sentimientos y conceptos sucios, y sí no probamos los dolores como el del parto de la mujer, es imposible el nacimiento del espíritu salvador de nuestro corazón en la tierra, tal como está escrito: “Mediante muchas angustias entraremos en la Realeza increada de los Cielos” (He 11,22), 279.

Este dolor en el corazón espiritual que lo siente también el corazón carnal sin que le pase nada, cuando se hace de acuerdo con lo que recalca la Tradición Ortodoxa es indispensable para la sanación y salvación, porque ayuda a que se concentren todas las fuerzas de la psique. El nus fácilmente se fija en el corazón y regresa en este. Este dolor que produce, por decirlo de una manera, una herida muchas veces conecta con el lamento. El hombre se disuelve en llanto en combinación con el clamor. Esto se llama lamento. Y conocemos perfectamente por las obras de nuestros santos Padres que esta herida que contribuye a la sotiría sanación y salvación, es percibida más que la herida del cuerpo. El hombre que vive el quebrantamiento del corazón sufre y le duele más que el cuerpo herido. Pero tal como veremos a continuación, el quebrantamiento es una hedoní (placer) inexpresable.

Teófanes el recluso escribe característicamente sobre esta herida que crea la fatiga metafísica: “Interesaos y poner atención en esto para que el nus se concentre en el corazón y no en el cerebro, para que se encuentre allí dentro trabajando la oración con el corazón, no solamente durante y en la posición de oración sino cualquier momento. Esforzaos y cansaos hasta que se crea en el corazón una especie de herida (espiritual). Este trabajo hecho persistente, rápidamente lo conseguirá. No tiene importancia que se llama herida, pero en su esencia es fatiga, aflicción y sufrimiento. Esta herida y dolor no es físico que desespera y amenaza la vida, sino herida por y bajo el eros-amor ardiente del corazón y la agapi embriagadora mediante la unión de la psique metanoizada-arrepentida por este abrazo divino, como en el hijo pródigo.. Es dolor misericordioso y goce insaciable, zeoría-contemplación mística inexpresable, es enlace inseparable con Dios, es deseo de marchar de la presente vida y es diálogo erótico con Dios. Esta herida, al principio reúne todas las fuerzas de la psique en este dolor agapítico-amoroso y Dios viendo la diligencia y el deseo, concede y da lo que se ha pedido. Entonces dentro del corazón pasarán alteraciones especiales, estados y situaciones de divino orden” 280. San Juan el Sinaita ofrece un testimonio, que es posible que sea experiencia suya, de que en algunos era tan grande este dolor metafísico, tanto dolía el corazón, de modo que sensiblemente por el corazón herido y por la boca salió sangre 281.

Resultado de este dolor es también el derramamiento de las lágrimas. El Señor bendijo a los que están en luto: “Bienaventurados los que están en luto” (Mat 5,4). Así el luto por Dios y las lágrimas que provienen de esto es un mandamiento de Cristo. Las lágrimas son una forma de vida. Puesto que la metania y el luto son una manera de vivir, lo mismo ocurre con las lágrimas que se derraman del corazón metanoizado arrepentido y quebrantado.

Hablando sobre las lágrimas, debemos de apuntar que existen lágrimas del corazón interiores y existen lágrimas exteriores del cuerpo. El corazón muchas veces llora y se baña por un río de lágrimas. El atleta de la vida espiritual que vive el espíritu de la Tradición Ortodoxa muchas veces capta el corazón llorando. La mayoría de las veces estas lágrimas se exteriorizan y algunas son místicas. Vamos a ver ahora el valor de las lágrimas.

Los Santos incitan al Cristiano a llorar, porque dentro en este clima el corazón se purga y se purifica y adquiere la sensibilidad espiritual, expulsa la dureza, el embotamiento y la insensibilidad. San Isaac el Sirio sugiere: “Pinta tus mejillas por el llanto o las lágrimas de tus ojos…”282. Aún el mismo Santo nos incita a que roguemos a María y a Marta que nos enseñen “voces de luto” 283. San Nilo el asceta enseña que oremos primero de todo para la adquisición de las lágrimas, 284. También para la consecución de cada petición debemos utilizar las lágrimas, 285.

El valor de las lágrimas es muy grande. Los Santos Padres que vivieron esta realidad son muy característicos. Las lágrimas son bautismo. “Mayor que el Bautismo después del bautizo se ha constituido la fuente de las lágrimas… ” 286 Las lágrimas por llorar son señal de hombre renacido. Según el Abad Pimén: “El llorar es el camino que nos ha entregado la Escritura y nuestros Padres diciendo: llorad porque no hay otro camino más que este” 287. Es una forma de vida, tal como dijimos antes. Es imposible conocernos a nosotros mismos sin las lágrimas. Es decir, si no hemos comprendido nuestra pecaminosidad (enfermedad espiritual), que es indicio de la venida de la divina  Jaris increada en nuestro interior, si adquirimos el carisma del autoconocimiento, autojuicio y autocondenam entonces automáticamente empezamos a llorar. Porque “nadie debe dejar muerto a su propio sí mismo y salir a llorar a otro muerto” 288. Las lágrimas en el hombre son señal que Cristo “ha tocado tus ojos y ha sanado la ceguera espiritual de tu nus”289. Las lágrimas abren los ojos de la psique. Son necesarias aún, porque, según la enseñanza de san Arsenio, el hombre alguna vez seguro que llorará. El que llora aquí en la tierra por su voluntad, éste no llorará en la otra vida. Al contrario aquel que no llora aquí  “eternamente llorará allí” 290.

San Simeón el Nuevo Teólogo quien junto con lo demás se puede calificar como el teólogo de las lágrimas, dice que las lágrimas son señal de vida. Tal como los bebés cuando salen del vientre de su madre lloran y esto es la señal de vida, así ocurre también con el nacimiento espiritual. Las lágrimas son el elemento del hombre renacido. Si el bebé no llora, manifiesta que no vive. Entonces, según San Simeón el Nuevo Teólogo “la naturaleza trae consigo junto con el luto las lágrimas” 291. El Santo lo decía esto porque en su época muchos insistían que no tienen la misma naturaleza, entonces no pueden llorar todos. Pero esto no es correcto.

Y concluye el Santo que, tal como la comida y la bebida son necesarias para el cuerpo, tanto necesarias son las lágrimas para la psique. Aquel que no llora diariamente y cada hora “enferma su psique y se pierde” 292. Cuando el hombre haya adquirido la predisposición y voluntad para el bien, el estudio, la paciencia, la humildad y la agapi hacia Dios, entonces “se convertirá… en fuente de lágrimas de la psique que actualmente está dura como la piedra” 293. En concreto salvaguarda la información, la que también encontró en la Santa Escritura, de que algunos hombres bautizados mayores y regocijados por el Espíritu Santo lloraron y lagrimearon “no lágrimas por dolor y sufrimiento, sino por acción y energía del Espíritu Santo y esta donación es viva y más dulce que la miel, vaciándose de los ojos sin dolor ” 294.

Todo esto indica que, por un lado, las lágrimas son necesarias para la vida espiritual y por otro lado, son una forma de vida, son estos que alimentan la vida y que se distinguen en muchos tipos. En este último quiero dirigir mi atención a continuación.

San Nikitas Stizatos discípulo de San Simeón el Nuevo Teólogo, enseña que unas lágrimas son las que provienen de la metania y otras las lágrimas que provienen del divino regocijo, del corazón dilatado divinamente. Las primeras se parecen al río que se desborda y arrastra todas fortificaciones del pecado; las segundas son como lluvia fina sobre el campo y como la nieve encima de la hierba “alimentan la espiga de la gnosis-conocimiento y la hacen fructífera y abundante” 295. El mismo recalca que por el sabor de las lágrimas viene en el sentido noeró (espiritual) del corazón a veces amargura y dolor y a veces deleite y goce. Es decir, las lágrimas de la metania crean amargura y dolor, en cambio las lágrimas del corazón purificado que adquirió la libertad de los pazos son lágrimas de placer y dulzura inefable, 296. Lo mismo ocurre casi entre las lágrimas del temor divino y del divino eros (amor ardiente), 297.

Muchos son los resultados de las lágrimas. Estas purifican el corazón del hombre por la suciedad de los pecados y a continuación lo iluminan. Los Padres enseñan que cuando el diablo viene a la psique del hombre, arroja varias imágenes y después se aleja dejando el ídolo-reflejo del pecado en el corazón. Con las lágrimas se limpia este reflejo-ídolo. Se lava el espacio del corazón del hombre y se va la nube oscura que cubría el corazón. Por lo tanto, por las lágrimas se consigue la catarsis de los pecados.

El Abad Pimén dice que, el que quiere liberarse de los pecados con el llanto lo conseguirá, 298. En otro punto el mismo santo nos dice que lloremos frente a la bondad de Dios con mucho esfuerzo hasta que haga misericordia para nosotros, 299. Por eso donde existe luto allí no hay chismorreo, maledicencia o crítica maligna, 300. Realmente está comprobado por la experiencia que adquirimos dentro en la Iglesia que, tal como el agua borra las letras, así la lágrima puede eliminar los errores y los pecados, 301. Con las lágrimas viene el Santísimo Espíritu, habita en nuestros corazones purificándonos y lavándonos de la suciedad por la maldad, 302.

Las lágrimas además de depurar la psique también la iluminan. En realidad la Jaris increada de Dios que viene mediante la metania, abrillanta y santifica el corazón del hombre. El abismo del luto, es decir, el gran luto, ve la súplica. Con las lágrimas se consigue la catarsis, la pureza y lucidez del corazón. El corazón sanado y purificado recibe el esplendor. “El esplendor es la inenarrable energía increada, concebida desconocidamente y vista invisiblemente. Con el luto viene la paráclisis-súplica de acuerdo con la bienaventuranza de Cristo. Esta súplica es el refresco de la dolorosa psique 303. San Nikitas Stizatos enseña que uno no puede adquirir la medida posible de asimilación hacia Dios, sí antes no limpia con las lágrimas ardientes el barro que existe en su interior y no aplica y cumple los mandamientos-logos de Cristo. De esta manera expulsa la deformación 304, y se hace capaz de disfrutar de la doxa-gloria increada de Dios.

Es cierto que los Padres señalan y avisan también sobre las lágrimas del engaño. Es posible que algunas lágrimas se energicen y operen por el diablo. Cuando el hombre llora y a continuación se ensalza entonces se engaña. Por eso la petición de los Padres es que no nos enorgullezcamos si tenemos lágrimas en la oración. “No te ensalces si derramas lágrimas en tu oración” 305. Uno no debe jactarse y creer que está por encima de muchos. El propósito y finalidad de las lágrimas es limpiar el barro de los pazos. Cuando olvidamos el propósito de las lágrimas y nos ensalzamos, entonces es posible que nos volvamos locos: “Muchos que lloraban lágrimas por sus pecados, se olvidaron de la finalidad de las lágrimas, se enorgullecieron, se extraviaron y se convirtieron en maniáticos” 306.

Son muchos los tipos de lágrimas. Las emocionales, las egoístas, las del satanás, las de Dios etc. Pero nosotros debemos de seguir luchando e incluso hasta estas lágrimas emocionales debemos ir transformándolas. La sugerencia de los Padres de la Iglesia es que lloremos. Si el llorar tiene elementos de egoísmo, entonces con girar la atención hacia nosotros mismos y hacia nuestros pecados con autocrítica y auto-condena, con parar de hacer diálogo con los demás y con hacer diálogo con Dios, viendo nuestra miseria, se puede transformar y contribuir a la sotiría sanación y salvación.

Creo que la terrible situación que se encuentran muchos hombres se debe a que nos hemos alejado del lloro, no lloramos. Por eso cuando estamos cargados de varias dificultades, cuando los nervios están tensos y cuando toda nuestra atmósfera está en estado desastroso, entonces con nuestro loyismós de autoanálisis e introspección debemos pretender a llorar. Si hacemos un intento, entonces también Dios mandará Su Jaris y las lágrimas se harán forma de vida y así se irá purgando, purificando y sanando el corazón de los pazos.

La metania, el luto, el quebrantamiento y las lágrimas conectan estrechamente con el fuego que nace dentro del corazón. La metania se hace perceptible por el fuego que enciende el Espíritu Santo en el corazón del hombre. El Señor dando a entender este fuego que prende en el corazón dijo: “He venido poner fuego sobre la tierra y qué digo ya está encendido” (Lc 12,49). Con la aproximación de Cristo al corazón, a causa de nuestros pazos, tal como analizaremos a continuación, el corazón se está ardiendo. Es este ardor que sintieron los Discípulos caminando hacia Emaús: “Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (Lc 24,32).

Este fuego cuando haya quemado los pazos del corazón, se vive como luz. El Apóstol Pablo teniendo esta experiencia escribía: “hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones” (1Cor 4,5). El Apóstol Pedro expresa la misma experiencia cuando escribe: “…hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2Ped 1,19).  El corazón vive la Jaris increada de Dios primero como fuego que quema el pecado y los pazos y después, cuando se queman los pazos, vive la Jaris increada de Dios como luz que ilumina todo nuestro hombre interior.

Esta enseñanza en la que primero se vive la Jaris increada de Dios como fuego y después como luz, se analiza por San Juan el Sinaíta, el escritor de la Escalera. Dice el Santo que el fuego hiper-celeste cuando entra en el corazón a unos los arde por estar faltos de catarsis y a otros los ilumina “a la medida de su perfeccionamiento”.

Esto mismo se llama también “fuego consumador e iluminador”. Por eso unos salieron de la oración como si saliesen de un horno candente, sintiéndose un vaciamiento de la suciedad; y otros cuando acaba la oración sienten como si saliesen iluminados por la luz increada y vestidos con la prenda de la humildad y del deleite”, 307. Este fuego que siente el corazón del hombre, la siente muchas veces también su cuerpo. Así el hombre siente y cree que se encuentra dentro en el infierno y se quema por sus llamas. Esto es importante y salvífico, sanador y redentor. Porque una metania de este tipo sana “psico-terapia” la psique. Sabemos muy bien que cuanto mayor es la metania tanto más efectiva resulta ser la “psico-terapia”, sanación. Cuando más se vive y se experimenta este fuego de la metania, tanto más se crean las condiciones para la visión de la increada Luz.

Nuestro Dios según el Apóstol Pablo es fuego consumidor (Heb 12,29). Todo nuestro esfuerzo dice San Juan el Clímaco es hasta que se introduzca en nuestro santuario, es decir, en el corazón el fuego de Dios. Este Dios que es fuego que quema todo 308.

La metania es obra y tiempo de la Jaris-Gracia (energía increada), pero debemos nosotros también ayudar para que venga la verdadera metania, es decir, el fuego de Dios en nuestro corazón. Además, toda la vida ascética es sinergia de la voluntad divina y la humana. Los Padres enseñan que nos limpiamos de los pazos “por los sufrimientos voluntarios” o “por irrupciones involuntarias”. Voluntarios sufrimientos son el luto según Dios, es decir, metania y sentimiento del fuego de la metania. Involuntarias irrupciones son varias pruebas de nuestra vida. “Si preceden los voluntarios, no vienen los involuntarios” 309. Por eso tenemos que luchar para que se desarrolle en nuestro interior la metania, el fuego de Dios de manera que nos liberemos de las irrupciones involuntarias. Este fuego de la metania y el calor que proviene de esto debemos de mantenerlos siempre dentro en nuestro corazón. El diablo teme al monje que pasa la vida con luto y así no se atreve a acercarse. Por eso fiel y prudente es aquel que ha mantenido su propio fuego o calor sin apagarlo, y hasta el momento de su salida de esta vida añadir cada día fuego en el fuego, calor en el calor, anhelo en el anhelo y disposición en la disposición” 310.

La oración pura nace del corazón en aquel que existe este fuego. Por eso una de las peticiones de nuestro corazón será, por un lado, que venga este fuego para quemar nuestros pecados y pazos, y por otro lado, para darnos la oración pura. “Y el fuego que ha entrado en el corazón, resucitó la oración” y esto tiene como resultado que se introduzca en la cámara superior de nuestra psique el fuego del Espíritu Santo 311. Por eso el pedido es claro. Mientras dure el fuego de la  Jaris y el agua de las lágrimas no debemos parar la oración, 312.

Este bendito fuego que se enciende dentro en nuestro corazón con la venida de la energía increada Jaris en combinación con la metania y las lágrimas, es el que produce nuestro renacimiento espiritual. Con la ayuda de este fuego se metamorfosea todo nuestro estado interior y cambian muchas expresiones de nuestro cuerpo. Teófanes el recluso escribe: “Cuando vuestro corazón se calienta por el divino calor, entonces empieza esencialmente vuestra metamorfosis interior, el renacimiento. Aquel pequeño fuego quemará los pazos de nuestro interior o en otras palabras, todo se espiritualizará. Hasta que aparezca este bendito fuego, el iluminador y santificante, la espiritualización no se realiza por mucho que intensifiquemos nuestros esfuerzos.

Así que a partir de ahora el fin y propósito es la adquisición de este fuego. He aquí la dirección. Pero debéis saber que este bendito fuego no aparece si los pazos de la psique permanecen, a pesar de que no están operativos sobre el hombre. Los pazos son como la humedad de la leña. Las maderas húmedas no se queman. Hace falta a añadir astillas secas. Las astillas secas, quemándose, secan la humedad y a medida del secamiento de las leñas húmedas estas se van prendiendo fuego hasta que las últimas quemarse totalmente.

Por tanto, nuestras leñas son todos los esfuerzos e intentos de nuestra psique y todos los ejercicios de nuestro cuerpo. Todo el estado interior del hombre si no se cuida a sí mismo y no lucha tal como se debe, está remojado por humedad, es decir, de nuestros pazos. Puesto que aún nuestros pazos no se han expulsado fuera, estos resisten en la inflamación del fuego espiritual. Los pazos se introducen en la psique y al cuerpo y se apoderan del nuestro espíritu mismo, de la conciencia y de nuestra libertad y así dominan totalmente sobre el hombre. Como los pazos se adhieren con los demonios, mediante los pazos los demonios predominan en el hombre, quien se auto-engaña creyéndose supuestamente como que se autodomina y es dueño de sí mismo. De estas cadenas la psique del hombre en principio se escapa mediante la divina  Jaris energía increada. Nuestra psique, cubierta plenamente de la energía increada Jaris bajo el temor a Dios, suspende toda relación con los pazos y los demonios; entonces haciéndose la metania sobre las cosas pasadas, toma una decisión estable, de manera que a partir de ahora en el futuro agradar a Dios solamente y vivir el resto de su vida para Él y sólo para Él, caminando en Sus mandamientos” 313.

El mismo san Juan el Clímaco escribe sobre este bendito fuego: “Se enciende, según el abad Barnasufio, el fuego que en el tiempo el Señor vino a encender el mundo y dentro de este fuego empiezan a quemarse todos los pazos contranaturales del hombre; igual que cuando se ha provocado el fuego con tiempo de práctica y en este ponéis las leñas, se encenderá el fuego y quemándose provocarán el relativo ruido y humo, hasta que se quemen totalmente todas la leñas. Pero cuando el fuego haya traspasado en las leñas y están hechas carbón, entonces todas brillan con resplandor agradable sin humo y sin ruido. Lo mismo exactamente ocurre también en el interior del espíritu del hombre.

El fuego se ha encendido y comienza el abrasamiento de los pazos. Qué cantidad de ruido y humo se produce, ¡esto lo conocen los que lo han sufrido! Pero una vez que se haya abrasado todo, el ruido y el humo se suspenden y en el interior sólo predomina luz. Por tanto, este estado es exactamente estado de limpieza, pureza. El camino de llegar hasta aquí no es nada fácil. Está ya claro que los que han recibido el fuego de la comunión afirmativa por el Señor, hace falta esfuerzo, lucha y esmero, no descanso. Pero el esfuerzo ya es dulce y fructífero, puesto que el Señor es misericordioso y omnipotente, en cambio hasta ahora este camino era amargo, duro y poco fructífero por no decir nulo totalmente” 314.

Cuanto el bendito fuego abrasa los pazos, tanto más se vive como Luz que ilumina al corazón. San Hisijio el Presbítero enseña que, tal como cuando el hombre está expuesto al sol es imposible que no se ilumine la faz, lo mismo ocurre también con el corazón. “El que siempre se gira y se asoma hacia al aire del espacio del corazón no puede no ser iluminado” 315. El corazón mientras recibe las imágenes, las formas y las fantasías de los espíritus malignos es natural que nazcan y se generen loyismí iluminantes. El carbón genera la llama. Mucho más Dios que habita, por el Santo Bautizo en el corazón, “enciende la parte intelectual-mental por la zeoría-contemplación espiritual”, por supuesto que si encuentra el aire de nuestra diania limpia de vientos malignos y si se mantiene en la vigilancia del nus 316. El corazón liberado de las fantasías “engendrará pensamientos y conceptos divinos, místicos y exultantes”317. El corazón se convierte en instrumento del Espíritu Santo y adquiere el conocimiento de Dios. Todos los pensamientos, energías y actitudes del hombre que tiene el corazón liberado de los pazos son teológicos. El hombre entero es una teología. La teología emana por el logos y el silencio, por la acción y la hisijía. Dentro en el corazón depurado y limpio que es “el cielo cardíaco, el lugar de Dios” 318, ilumina el sol de la justicia.

Antes hemos hablado para el fuego que se introduce en el corazón en  el “santuario de Dios”. La existencia del fuego crea el calor en el corazón y en el cuerpo. Además, una energía del fuego es la calorífica. San Diádoco de Fótica es expresivo de este calor que se crea en el corazón. Dice que cuando la psique adquiere la gnosis-conocimiento de sí mismo, entonces emana de sí mismo un divino calor regocijante. Este calor fácilmente se debilita. Pero el calor que proviene del Espíritu Santo es apacible y continuo. No se esparce fuera del corazón pero por este “al hombre entero es poseído de una agapi infinita, increada… y le deleita de gozo y alegría”. El primer calor es natural, en cambio el segundo es calor espiritual319. El calor que emana como de una fuente es aquel que reúne y concentra el nus del hombre y así se hace la oración pura. El atleta de esta práctica noerá (ejercicio espiritual) debe de conocer que el calor espiritual no viene por la derecha ni por la izquierda o por arriba, sino que brota por el espíritu vivificador en el corazón como fuente propia de agua“. Este calor existe dentro en el corazón. “Y sólo debes anhelar y desear encontrar tu corazón y adquirirás el calor manteniendo tu nus siempre sin fantasías y desnudo de loyismí y conceptos”320.

Es importante esta aparición del calor en nuestro corazón, porque así se concentrarán todas las fuerzas de la psique y allí se hará la oración sin distracción. Teófanes el Recluso enseña que: “Este calor es obra de la Jaris de Dios sin excepción alguna, y está destinado por supuesto para todos generalmente. Es decir, este calor aviene al hombre que está orando y aparece en una cierta medida de pureza de toda la estructura ética del hombre. Apenas se encienda y opere en el corazón este estado de calor y lleva cierto tiempo, entonces se intercepta y se frena el hervor de las fantasías y de las meditaciones. Entonces en la psique  ocurre algo semejante a la mujer con hemorragia: “…se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre” (Lc  8,44). En este estado nuestra oración se constituye más o menos incesante. Entonces tenemos en nuestro interior la oración de Jesús. ¡Por tanto, este es el límite o frontera que puede llegar la oración, la que trabaja el hombre por sí mismo! Creo que hasta aquí lo comprendéis todo.

A continuación se da la oración como requisito de la energía increada Jaris y no es como esta que trabaja el hombre por sí mismo. Sobreviene espíritu suplicante y os atrae en la profundidad del corazón. En este caso la psique es poseída por dinami (potencia y energía) divina y superior y permanece gratificamente dentro de Ella, puesto que continúa la energía del espíritu suplicante. Conozco dos grados de esta clase de divina energía. En el primero grado la psique reflexiona en todo lo que se está energizando, operando y tiene conciencia de sí mismo y de su situación, puede conversar y conducirse a sí mismo, además que si lo desea, puede cambiar este estado. Creo que esto también ha sido comprendido por vosotros.

Pero en los Santos principalmente en San Isaac el Sirio, se refiere también a este segundo grado de esta oración entregada de lo alto. Esta oración, la cual llama como éxtasis-extensión divina o zeoría-contemplación espiritual visible, se considera superior que la oración anterior 321.

Tal como se ha referido anteriormente San Diádoco es posible que se encienda un ardor natural. Es decir, existen dos tipos de ardores, el natural y el sobrenatural. Para este tema como para los resultados del ardor sobrenatural nos escribe otra vez Teófanes el Recluso: “El verdadero ardor es regalo de Dios. Pero existe un ardor natural que es fruto de nuestros esfuerzos personales y de nuestras libres disposiciones e intenciones. Se distancian entre sí como el cielo de la tierra. Cuál poseéis vosotros, aún no se ve, se verá más tarde. Escribís que os habéis cansado por vuestros loyismí y no os podéis concentrar ante Dios. Esto significa que el ardor no es de Dios sino nuestro, el natural.

El primer fruto del ardor de Dios es la paz y la concentración de los loyismí en un punto y la dirección de ellos establemente hacia Dios. Aquí ocurre lo mismo que con la mujer de la hemorragia: en la cual “paró el derramamiento de la sangre”. Aquí se reduce y se detiene el flujo de los indebidos loyismí. ¿Qué debemos de hacer pues? Teniendo el ardor natural no tenéis dar importancia especial sino que lo consideréis como preámbulo del ardor esperada de Dios. Después que os aflijáis por la falta de la divina energía increada en vuestros corazones y con dolor suplicar al Señor incesantemente de esta manera: ¡Compadécete de mí, ten misericordia de mí! ¡No me niegues de Tu persona! ¡Que se encienda la luz de Tu persona en mí! Para esto fortalecen las privaciones corporales de comida, dormir, etc. Encargar este asunto entero en manos de Dios” 322.

Además, tenemos que apuntar aquí, igual que en muchos más temas, que el diablo es posible que provoque un ardor en el corazón para desviar del hombre la atención a Dios. Cuando el referido ardor desvía la atención a Dios y la oración deja de ser pura y lúcida, de esta manera se convierte en motivo para que el hombre sea exaltado, entonces es señal que es satánica. El atleta bueno y prudente no se auto-elogia, porque no deja que se vaya el nus por el sentido del pecado, la vivencia, experiencia de la metania y la memoria insaciable de Dios dentro en profunda humildad.

De todos modos el ardor del corazón se transmite también al cuerpo. San Gregorio Palamás enfrentándose en la oposición de Barlaam de que en la oración no participa el cuerpo y que se debe de mortificar la parte pasional de la psique, dice que esto no es enseñanza patrística y ortodoxa. No sólo la psique recibe el nuncio o arras de los bienes futuros sino también el cuerpo, 323. El renacimiento de la psique supone también el renacimiento del cuerpo. El luto no se comete sólo en la psique,  sino que “mediante ella sobre el cuerpo y mediante este pasa al sentido y sentimiento”, 324. La Jaris-Gracia energía increada de Dios que se encuentra en la psique, traspasa también al cuerpo. Utiliza argumentos de la Escritura, en el caso de Moisés a quien se iluminó su rostro y del Esteban a quien su cara se hizo como cara de ángel, 325.

Esto se hace también con el ardor de la psique que traspasa al cuerpo. Durante la oración perseverante, cuando se encienda la vela espiritual y el nus eleva el dolor mediante la zeoría-contemplación espiritual en llama alta, entonces “también el cuerpo paradójicamente se dilata y se sobrecalienta; los que ven a este hombre sienten que sale como de fuego de un horno” 326. Además, también el sudor de Cristo enseña el ardor sensible que viene al cuerpo y es “sólo por la oración persistente y extensa hacia Dios” 327.

Es tan indispensable este ardor para la vida espiritual de manera que San Juan el Clímaco sugiere que si perdemos este bienaventurado y muy amado ardor que busquemos detalladamente a encontrar la causa por la que se marchó “y hacía esta causa tenemos que dirigir todo el esfuerzo y la lucha”, 328.

La existencia de la Jaris increada dentro en el corazón se manifiesta también con el sobresalto del corazón. Esto es señal de salud del corazón. San Gregorio Palamás teniendo en cuenta a San Basilio el Grande  y San Atanasio el Grande, dice que el sobresalto del corazón es señal de la Jaris increada y el corazón salta por el entusiasmo de la agapi del bien, 329. Así que el corazón sobresalta moviéndose para el encuentro del Señor cuando vendrá en nubes. Desde ahora se prepara para el recibimiento del Rey celeste.

De estas maneras el corazón se purifica, se limpia y se sana del lodo creado por el pecado. Los pazos se metamorfosean. En vez de servir al diablo y las obras del pecado, sirven al Señor. Así se purifica y se sana el corazón del hombre y se prepara para la visión, contemplación de Dios. A continuación veremos esta catarsis del corazón y los resultados que ofrecen al hombre.

El Señor dijo: “Bienaventurados los que han hecho la catarsis del corazón, porque ellos contemplarán a Dios” (Mt 5,8). San Santiago sugiere: “purificad vuestros corazones hombres de doble psique o cara” (Sant 4,8). Y el Apóstol Pedro nos pide: “amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1Ped 1,22).

El corazón puro ve a Dios y “los tesoros que están en su interior” 331. Ve a Dios el cual es “el punto extremo y fin de los bienes” 332. La ascesis exterior, el ejercicio del cuerpo es la icona-imagen del Antiguo Testamento, en cambio la pureza del corazón es la icona-imagen del Evangelio del Nuevo Testamento. El ayuno, la contención, el autodominio, la vigilia, el estar de pie y todos los demás ejercicios somáticos son buenos porque tranquilizan la parte pasional del cuerpo de la energía del pecado. Es instrucción de nuestro hombre exterior y vigilante de los pecados activos. A la vez es vigilante también de los pecados por la diania mente o intelecto. Pero “el Antiguo Testamento no perfeccionaba ni completaba al hombre interior en su piedad hacia Dios, como dice el Apóstol: “la ley no ha perfeccionado nunca a nadie” (Heb 7, 19), solamente impedía los pecados muy groseros; aunque uno corte del corazón los loyismí y recuerdos malignos –que es un precepto del Evangelio- es superior y contribuye más para la catarsis, limpieza y pureza de la psique que prohibir a uno el arrancar el ojo o el diente del prójimo. En lo relativo a la virtud y la ascesis del cuerpo, me refiero al ayuno, la temperancia, el dormir en el suelo, el estar de pie sin moverse, el velar… todas estas cosas que conciernen al cuerpo y aplacan el pecado en obra y tranquilizan la parte pasional del cuerpo, -como lo he dicho para el Antiguo Testamento-, son todas cosas buenas. Ya que todas estas cosas son la pedagogía del hombre exterior y la vigilancia de los pecados que se efectúan con el cuerpo, pero también nos resguardan y nos impiden de los pecados de la diania (mente, intelecto), como por ejemplo, con la ayuda de Dios, pueden liberarnos de la envidia, de la ira, etc. 113. La pureza del corazón, es decir, la vigilancia y la protección del nus, cuyo tipo es el Nuevo Testamento, si es protegido por nosotros como es debido, erradica del corazón todos nuestros males, pazos y vicios, y en su lugar introduce la alegría, la buena esperanza, la compunción, el luto, las lágrimas, el conocimiento preciso de nosotros mismos y de nuestros pecados, el recuerdo de la muerte, la verdadera humildad y la agapi infinita (amor desinteresado, energía increada) para el Dios y para los hombres, y el eros divino (amor ardiente) dentro del corazón” 333.

Los Santos Padres sin dejar de lado los ejercicios exteriores que por supuesto son instructivos, dan mucha importancia a la limpieza interior, a la pureza del corazón. Los ejercicios exteriores preparan el campo para desarrollarse la lucha interior. Si el hombre permanece en los ejercicios exteriores y no progresa interiormente también entonces vive el período del Antiguo Testamento. El esfuerzo por la catarsis del corazón consiste en expulsar las nubes de la mala astucia del aire del corazón pera poder ver el sol de la justicia, a Cristo “y en esta medida podremos recibir y ver de alguna manera en el nus el alumbramiento de los logos de Su majestuosidad” 334.

¿Pero qué es el corazón puro? ¿Cuál corazón está puro? San Simeón el Nuevo Teólogo describe el corazón puro. Dice que el corazón puro es aquel que no se perturba ni se molesta por ningún pazos biológico ni entiende ninguna mala astucia y tiene en su interior sólo la memoria de Dios con inseparable eros-amor ardiente, 335. Corazón puro es aquel que es arrebatado y “ve los nuncios o arras de los bienes prometidos a los santos y estos bienes eternos que se proporcionan y caben en la naturaleza humana” 336.

Y también otros Padres hablan sobre el corazón puro. Corazón puro es aquel que no tiene ningún movimiento natural y en el cual Dios escribe Sus leyes como en un diploma 337. Corazón puro es aquel que no deja para nada los loyismí que se introduzcan en la psique 338. Corazón puro es aquel que el corazón no le acusa por negligencia o aceptación de opinión contraria en violar y transgredir el mandamiento de Dios, 339. Pureza del corazón existe cuando el hombre lucha para no criticar y condenar para nada la prostituta, los pecadores y los perversos, sino que los ve todos con ojo puro y claro, 340.

¿Cómo se consigue la pureza del corazón que en realidad es la psico-terapia de los pazos? San Gregorio Palamás analizando la enseñanza teológica de que la energía de la psique está en los loyismí y la esencia de la psique se encuentra en el corazón, dice que la energía de los loyismí del nus se purifica fácilmente por la monóloga oración. Pero en este caso que no se crea uno que se ha limpiado totalmente si no se han limpiado y purificado también las otras fuerzas de la psique, si no se ha purificado la esencia del nus que se encuentra en el corazón. Si el hombre piensa así se engaña.

Cuando el hombre ve la suciedad del corazón, entonces junto con la oración tiene que utilizar también todas las demás fuerzas. Con la praxis limpia lo práctico, con la gnosis lo gnóstico, con la oración lo contemplativo y así mediante esto “llega a la perfecta, verdadera y estable pureza del corazón y del nus”. Por eso se requiere la praxis, el ejercicio persistente, la zeoría-contemplación y la oración en zeoría (o contemplativa) 342. Según San Simeón el Nuevo Teólogo, la pureza del corazón no la efectúan sólo un mandamiento sino todos. Tampoco se puede purificar el corazón si no energiza y opera el Espíritu Santo. Tal como el herrero utiliza herramientas y fuego porque sin esto no puede fabricar nada, así también el hombre “para hacer todo necesita como instrumentos las virtudes, y sin la presencia del fuego espiritual queda in-energizado e inoperativo y no puede limpiar la suciedad del espacio de la psique” 343.

El Abad Pimín recalca especialmente la energía del logos de Dios. Tal como el agua que corre poco a poco agujerea la piedra, así también el logos de Dios es blando pero el corazón está duro. “El hombre escuchando muchas veces el logos de Dios se abre su corazón al temor a Dios” 344.

Los Santos Padres recalcan mucho la potencia de la energía de la oración y en concreto la oración monóloga de Jesús o del corazón. Por la oración se limpia y se purifica el hombre por la sinergia del Espíritu Santo. San Hisijio el Presbítero dice que es imposible que el hombre pueda limpiar su corazón y echar los apasionados y apegados conceptos y los enemigos espirituales del corazón “sin la imploración frecuente de Jesús Cristo” 345. La imploración del nombre de Jesús crea alegría y serenidad en el aire del corazón, pero la perfecta catarsis del corazón se consigue con la dinami fuerza de Cristo: “Causante de la catarsis total del corazón es Jesús Cristo el Hijo de Dios y Dios, el causante y creador de todos los bienes” 346. Muchos Padres recalcan mucho el valor de la oración para la metamorfosis de los pazos y la catarsis del corazón 347.

En concreto, San Gregorio el Sinaíta dice que “existen dos tropos, modos y maneras de unión o mejor una doble entrada de la oración de corazón o noerá que el espíritu activa y opera en el corazón”. Es decir, existen dos modos de oración noerá-espiritual y unión del nus y corazón. “Primero el nus se encuentra en el corazón antes de la oración adhiriéndose, uniéndose al Señor, (1Cor 6,17) (contacto consciente en el corazón con el nombre Señor Jesús…) según la Escritura; y el segundo es que la energía de la oración, mientras se mueve progresivamente en un fuego gozoso, atrae el nus y lo liga y compromete a la invocación del Señor Jesús y a la unión con Él. Porque aunque el espíritu opera en cada uno como le place (1Cor 12,11), tal como dice el Apóstol, a pesar de esto, a veces en algunos una forma precede la otra, con los tropos, modos o formas que antes nos hemos referido. Y otras veces la energía opera en el corazón, mientras se van reduciendo los pazos con la continua invocación de Jesús Cristo y reaparece el divino calor, “porque nuestro Dios es fuego abrasador”, que abrasa los pazos, dice la Escritura (Heb 12,29 Deut 4,24). A veces, el Espíritu atrae el nus hacía sí mismo, delimitándole en la profundidad de su corazón y le impide de sus acostumbrados rodeos e idas y venidas por ahí fuera…” 348. En todo caso es un hecho que cuando se ha hecho la catarsis del corazón, entonces allí se hace una perpetua Liturgia (oficio) y se dirigen himnos hacia Dios. Vale esto que dice el Apóstol Pablo: “hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (Ef 5,19). Esta oración es la mejor recibida de Dios.

Es cierto que cuando el corazón ha hecho la catarsis, entonces el hombre no debe enorgullecerse, porque ninguna de las cosas creadas es más pura y limpia que las incorpóreas, es decir, los ángeles, y a pesar de eso el Lucifer (eosforos) por la exaltación se endemonió, se hizo diablo y sucio y “el enaltecimiento de él se considera por Dios como suciedad”349. Así la pureza del corazón es una cosa muy fina y se consigue con gran esfuerzo, principalmente con la ayuda y la energía increada de Dios. Corazón sucio sin catarsis, aunque sea por loyismís orgullosos, está ciego.

Los resultados de la catarsis y la lucidez del corazón son muchos. Enumeraremos sólo algunos de estos.

Aquel que lucha para mantener la catarsis pureza y lucidez del corazón tiene como maestro al Mismo Cristo, el legislador del corazón, quien le enseña místicamente Su voluntad 350.

El corazón puro vive la llamada hisijía cordial, del corazón 351. Vive la paz de Dios. “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo” (Col 3,15). Vence la cobardía, las fobias y los falsos miedos. “El que ha hecho la catarsis del corazón éste ha vencido el miedo y la cobardía” 352. Este no tiene miedo nada ni siquiera la muerte. Porque el miedo a la muerte es consecuencia de la suciedad del corazón. Se libera de los demoníacos loyismí, logos y obras 353. Adquiere el silencio interior del corazón y la hisijía serenidad de todo loyismós 354. Se hace el corazón “del Espíritu Santo… ampliado todo cabida” y allí ve claramente como reflejo o en espejo a Dios 355. Expulsa la tristeza que crean las preocupaciones somáticas del cuerpo y se abre, cosa que es la esperanza hacia Dios. “Amplitud del corazón es esperanza en Dios. Lo que le entristece es preocupación corporal” 356. El hombre que tiene el corazón purificado su cara es alegre, su lengua melódica en súplicas y su forma de hablar dulcísima357. El corazón purificado está liberado de la fantasía no peca. “Es imposible que entre el pecado en el corazón purificado, si antes no golpea en la puerta del corazón, mediante la fantasía del maligno ataque” 358.

La catarsis del corazón y de los resultados que hemos expuesto antes, se muestra qué es la psico-terapia, sanación del corazón. Se expulsa la enfermedad que son los pazos. El corazón se hace sano, está saludable. Pero los Padres aconsejan que antes, durante y después de la catarsis de parte nuestra se requiere mucha atención y vigilancia. Se necesita una continua nipsis y vigilancia del corazón. Se requiere que estemos atentos al corazón, porque si este se hiere, se seca todo el cuerpo, tal como cuando golpeamos el corazón del árbol todo el árbol se seca 359.

Isaías el anacoreta sugiere que investiguemos diariamente y entender el corazón y rechazar toda mala astucia y vileza. “Investígate a ti mismo delante de Dios con gran atención y mira en tu corazón cuál de los pazos se encuentra dentro en él y arrójalo lejos de tu corazón, para que no se te haga la causa de tu condena. Por tanto, hermano, estate en alerta y vigilancia de tu corazón para poder afrontar tus enemigos, porque es muy astuta y de muchos tipos la maldad de ellos” 360.

Se necesita esta atención aún cuando el hombre es muy pecador. Porque cuando abandone los pecados y regrese a Dios, entonces “la metania le renace y le hace todo nuevo” 361. “En todas partes la divina Escritura nueva y antigua habla sobre la vigilancia del corazón” 362. Y en este tipo de versículos se refiere. “Aquel que trata e investiga siempre dentro de su corazón, se aleja de las cosas que se llaman cosas bellas de la vida. Porque, mientras vive espiritualmente, no puede conocer los deseos de la carne. (Gal 5,16). Este hombre circula dentro de la fortaleza del castillo de las virtudes, teniendo como guardianes las mismas virtudes que vigilan la ciudad de la pureza. Por eso permanecen ineficaces las maquinaciones de los demonios contra él, aunque las flechas del eros carnal lleguen hasta las puertas de la naturaleza, es decir, los sentidos físicos” 363.

Más allá del intento de mantener nuestro nus claro, puro y lúcido, nuestro objetivo es rechazar los loyismí y las fantasías para mantener el corazón puro, se requiere también contención y autodominio de la lengua y de la panza. Porque muchas charlas y comidas son las que con sus exhalaciones infectan primero el nus y después el corazón, puesto que el nus es el suministrador del corazón. Un hermano preguntó al abad Tizóis ¿cómo vigilaré mi corazón? El anciano sabio le contestó: “¡cómo vamos a proteger nuestro corazón, si tenemos abierta la lengua y la panza!” 364.

Creo que de todo esto se ha hecho claro que para hacer vida cristiana concienciada y conseguir nuestra sotiría redención, sanación y salvación, debemos encontrar el espacio del corazón. Un asceta en las preguntas por varias personas contestaba: Pregunta tu corazón. ¿Qué te dice tu corazón? Y tal como hemos desarrollado y analizado aquí, el corazón no es simplemente las emociones sino el espacio donde se apocalipta-revela Dios por la en Jaris ascesis, ejercicio o práctica espiritual.

Debemos de adquirir su sentido, sentimiento del corazón. En este punto se dirige toda la ascesis en Cristo. Y una vez encontramos el corazón, tenemos que hacer todo esfuerzo para sanarse de sus enfermedades espirituales. Todos estamos enfermos del corazón (cardiópatas espiritualmente). El encuentro del corazón y su terapia o psicoterapia es la sotiría redención, sanación y salvación esencial.

 

[204] Geronticon, ed. Papadimitriou, pp. 102, v-10 [205] Filocalía I, p. 119, v-149. [206] st. Makarios, Filocalía III, pp. 205, . 1-2 [207] Archim. Sofronio: El Yérontas Silouan, p. 241 [208] idem p. 12 [209] Filocalía II, p. 48, v-73 [210] Filocalía IV, p. 132-133 [211] idem133, c’ [212] idem pag 26, f. 12-15  [213]Filocalía, san Diadoco de Fótica v-77 [214] idem v-70  [215] idem v-76. [216] idem v-79 [217] idem v-84 [218] Filocalía IV, p. 6, . 9-11 [219] idem 29-31 [220] Archimandrita Sofronio, Su vida es mía, Londres, pp. 44 [221] idem pag 43 [222]idem pag. 43 [223] idem pag 42 [224] idem pag 44 [225] Gregorio Palamás obras EPE tomo 2o, pp. 124-126  [226] idem pag 236 [227] Archim. Sofronio: El Yérontas Silouan, pag. 47-48 [228] Manual Consultivo, ed. Schinas, Volos 1969, pp. 109-113 [229] idem p.110 [230] Filocalía II, p. 209,  v-85 [231] san Diadoco de Fótica, Fiocalía, v-83. [232] idem 190-191 [233] Ag. Makarios Grand, Filocalía IV, p. 24, . 6, 8-10 [234] San Hisijio, Filocalía I, p. 157, v-104 [235] ag. Máximo, Filocalía II, p. 48, 80 [236] Philotheou Sinaitou, Filocalía II, p. 282, v-23′ [237] ag. Máximo, Filocalía II, p. 85, v-81 [238] idem v-80 [239] idem v-80  [ 240] idem v-83  [241] Petros Damascenos, Filocalía III, p. 68, 6. 29-33  [242] Abat Philimonos Filocalía II, p. 246, 6. 10-19 [243] Filocalía III, p. 219, rv-116  [244] Filocalía II, p. 71, v-11 [245] Filocalía III, p. 217, v-113  [246] ag. Gregorio Sinaita, Filocalía IV, p. 31, v-7  [247] san Juan, Sinaita: Climax, p. 163, 52  [248] idem v-7  [249] Theofanos el Recluso, por Ger. Clement Mount Athos, 1978, p. 141 [250] Filocalía III, p. 197, v-65  [251] san Máximo, Filocalía II, pp. 48, v-71 [252] San Hisijio, Filocalía I, p. 158, 113  [253] idem 112  [254] Philotheou Sinaita, Filocalía II, p. 275, v-4 [255] Patriarca Kallistos, Filocalía IV, p. 296, v-3  [256] san Gregorio Sinaita, Filocalía IV, p. 86-87 [257] san Gregorio Palamás, Filocalía IV, pp. 109 [258]san Hisijio, Filocalía I, p. 148, v-55  [259] san Marco el asceta, Filocalía I, p. 100, v-62  [260] idem v-27 [261] Nikita Stizatos, Filocalía III, p. 284, v-48 [262] Archim. Sofronio: El Yérontas Siluán el AThonita, pág. 53 [263] Filocalía I, p. 97, 20  [264] Abad Dorotheo, Filocalía tomo 2, p. 644, v,2 [265] Filocalía I, p. 106, v-177  [266] san Juan Sinaita: Climax, p. 51, b’ [267] idem p.9 v-65  [268] idem p.161 v-26 [269] Filocalía III, p. 305, v-32  [270] Filocalía I, p. 124,  [271] san Gregorio Sinaita, Filocalía IV, p. 49, v-104  [272] Filocalía I, p. 97, v-19  [273] Filocalía II, p. 277, v-13 [274] Filocalía I, p. 97, v.18 [275] Filocalía III, p. 244, v. 46 [276] Anonymous Hisicasta: Theoría Níptica, ed. Kypseli, Salónica 1977, pp. 171-74 [277] San Juan el Sinaita Climax, pp. 69, v.64 [278] Filocalía I, p. 125, 117 [279] Ejercicio espiritual 83-84 [280] Idem 87-88 [281] San Juan el Sinaita, Climax, p.69, v.66 [282] Isaac el Sirio:L”Los Ascéticos encontrados” ed. Rigopoulou, Tesalónica 1977, pp. 10 [283] Idem. [284] Filocalía I, p. 177, v.5 [285] San Nilo, Filocalía I, pp. 177, v.6 [286] San Juan el Sinaita Escalerap. 63, v.8 [287] Gerontikón, ed. Papadimitriou, p. 96, [288] san Nicodemo el Aghiorita: Libro de Varnasufio y Juan, ed. Rigopoulou, Tesalónica 1974, p. 185 [289] san Marcos el Asceta, Filocalía I, pp. 97, v.15 [290] Gerontikón, ed. Papadimitriou, p. 11, v.41[291] S C 113, 184 [292]idem p. 184 [293] idem p. 180 [294] idem p. 182 [295] Filocalía III, p. 289, v.70 [296] Filocalía III, p. 289, 69 [297] Kallistou e Ignacio Xanthopoulou, Filocalía IV, p. 255, 58 [298] Gerontikón, ed. Papadimitriou, pp. 96, [299] idem pag 96,[300] San Juan el Sinaita Escalerap. 77, v.12l [301] Idem pag148, v.35 [302] San Isaac el Sirio, idem pag 10, [303] San Juan el Sinaita, Climax, p. 68, v.53 [304] Filocalía III, p. 334, v.34 [305] San Marcos el Asceta Filocalía I. p. 97, v.15 [306] SanNilo, Filocalía I, p. 177, v.7,8 [ 307] San Juan el Sinaita, Climax, p. 163, v.2 [308] J. San Juan el Sinaita, Climax: idem pag 12, v.9 [309] san Nikita Stizatos, Filocalía III, p. 300,  v.9 [310] San Juan el Sinaita Climax, p. 20, v.48 [311] Idem 162, 47 [312] Idem 163, v.51[31 3] Ejercicio Espiritual, idem pag 97-98 [314] Idem p.78-70 [315] Filocalía pag 17, v.98 [316] san Hisiquio el Presbítero, Filocalía t,1 v.94 [317] idem v.156 [318] Filotheo Sinaita, Filocalía II, p. 275, v.4 [319] San Diadoco de Fótica: Los Cien…idem v.74 [320] san Gregorio Sinaita, Filocalía IV, p. 86-87 [321] Ejercicio Espiritual p, 48 [322] idem pag 89-90 [323] San Gregorio Palamas, Obras tomo 2, p. 220 [324] idem218 [325] idem214-216 [326] idem216 [327] idem216 [328] San Juan el Sinaita, Escalerap. 17, v.23 [329] San Gregorio Palamas, Obras tomo 2, p. 152 [330] idem p.216 [331] San Máximo, Filocalía II, p. 48, v.72 [332] idem 85, v.80. [333] San Hisijio el Presbítero, Filocalía I, p. 158, v.112,113 [334] Filoteo Sinaita, Filocalía II, p. 276, v.8 [335] S C 51, p. 89, v,32 [336] idem pag 90, v.35 [337] san Máximo, Filocalía II, p. 85, v.81 [338] San Hisijio el Presbítero Filocalía I, p. 171, pv.203. [339] San Teodoro, Filocalía I, p. 320, v.7. [340] san Makarios de Egipto, por Metropolita Dionisio de Trikis: El monaquismo ortodoxo oriental, p. 724 [341] idem [342] Filocalía IV, p. 133, v.3 [343] S C 51, p. 88-89, v.29. [344] Gerontikón, ed. Papadimitriou, p. 101, v.182. [345] Filocalía I., p. 145, v. 28 [346] San Hisijio el Presbítero, Filocalía I, p. 155 v.91 [347] San Hisijio el Presbítero, Filocalía I, v.170, v.184, y kailisto e Ignacio Xanzopuli Filocalia, v.75 [348] Filocalía IV, p. 71, v.1 [349] San Filoteo Sinaita, Filocalía II, p. 277, v.11 [350] San Hisijio el Presbítero, Filocalía I, p. 170, v.186 [351] Idem p 156, v.100 [352] San Simeón el Nuevo Teólogo, Filocalía III, p. 245, v.50 [353] San Hisijio el Presbítero, Filocalía I, p. 159, v.122 [354] San Hisijio el Presbítero p 143, v.70 [355] Abat Filimonos, Filocalía II, p. 249, v. 35 [356] San Marcos el Asceta, Filocalía I, p 116, v.114 [357] Nikita Stizatos, Filocalía, v.33 [358] San Hisijio el Presbítero, Filocalía I, v. 45[ 359] idem v.78 [360] Filocalía v.34, 31[361] idem v.22 [362] idem v. 23 [363] San Diadoco de Fótica: Los Cien… idem anterior v.7 [364] Gerontikón, ed. Papadimitriou, p. 122, v.3.

 

c) Lógica y loyismí

I La lógica

II)Los loyismí

Qué son los loyismí

La causa de los loyismí

Los resultados de los loyismí

Terapia de los loyismí

El papel principal en la enfermedad de la psique y en la terapia lo representan la lógica y los loyismí. Allí se hace el ataque del maligno y los loyismí simples (pensamientos) se hacen compuestos y a continuación se atrapa el deseo que conduce al hombre a la realización del pecado. Por eso un método de terapia ortodoxa debe ver el tema de los loyismí y el significado de la lógica. Exactamente por esta razón examinaremos ahora por un lado, la lógica y por otro lado, los loyismí para ver cómo se consigue la terapia “psicoterapia” de nuestra psique. (También ver: http://www.logosortodoxo.com/san-gregorio-palamas/el-uso-de-la-noera-energia-y-de-la-energia-logica-del-hombre-segun-san-gregorio-palamas/ )

 

I La lógica

Ya anteriormente hemos dicho que la psique del hombre creada por Dios es lógica y noerá (espiritual). San Thalasio escribe que el Dios Creador creó la lógica y la esencia noerá de tal forma que sea receptora de todo y de Su gnosis, y el sentido y las cosas las produjo para que sirvan a ella, la psique 365. Mientras que los ángeles tienen lógica y nus, los hombres tienen lógica, nus y sentido (sentimiento), puesto que el hombre es una micrografía del universo y un resumen de toda la creación. Entonces con el nus y la lógica el hombre conoce a Dios. La energía lógica de la psique no se identifica con la noerá energía. No se identifican entre sí. Una cosa es el trabajo de la lógica (mente, cerebro, intelecto) y otra el trabajo del nus, tal como veremos a continuación.

Hablando sobre la psique  hemos visto que está creada como a imagen de Dios. Y como el Dios es Tríadico, Nus, Logos y Espíritu, lo mismo sucede también respecto a la psique, tiene nus, logos y espíritu. El que la psique tenga nus, logos y espíritu se dice con unas  condiciones.

Primera condición, según la enseñanza de San Gregorio Palamás, es que la representación del hombre sobre el misterio Tríadico se entiende en el sentido de que la Triadología no es “antropomorfa”, sino antropología “tríadomorfa” (de forma trinitaria), es decir, que no se interpreta el Dios Tríadico a partir del hombre, sino el hombre en base a Dios Tríadico, 366. Esta interpretación no es simplemente psicológica y humana sino apocalíptica (por revelación). Esto significa que sólo cuando el hombre se encuentra en apocálipsis-revelación, tal como la han vivido todos los santos, puede percibir y entender esta realidad.

Segunda condición es que se entienda que el hombre tiene nus, logos y pnevma (aliento, espíritu), según el modo tríadico de existencia, pero el nus, el logos y el espíritu del hombre no son hipóstasis (bases esenciales, subsistenciales), tal como ocurre en las personas-hipostasis de la Santa Trinidad, sino energías de la psique. Por lo tanto, estos tres, nus, logos y pnevma (aliento, espíritu) son inseparables entre sí, pero no tienen carácter hipostático 367”.

El nus es el ojo de la psique, al que algunos padres le llaman corazón. El logos es “innato del nus, como la gnosis es siempre coexistente en él” 368. Tal como el Logos Cristo es aquel que apocalipta-revela la voluntad del Nus, es decir, del Padre, así también el logos del hombre es aquel que apocalipta-revela las cosas que percibe, siente, vive y experimenta  el nus. Y tal como uno no puede comprender logos sin pnevma (aliento, espíritu), así también en el hombre el logos está conectado con el pnevma 369. Y tal y como el Espíritu que es hipóstasis particular, es eros (amor ardiente) inefable del Padre hacia este inefable Logos nacido” 370, así también el espíritu en el hombre es la fuerza del impulso del nus que se prolonga temporalmente y necesita de los mismos espacios de tiempo y de lo inacabado avanza a lo terminado 371.

Se han dicho estas cosas para que se vea cuál es la tesis, posición del logos dentro en la psique del hombre y cuál es su valor. El logos es aquel que expresa la experiencia y la vida del nus y por eso se hace en pnevma (aliento, espíritu).

En muchos Padres, como en San Máximo el Confesor, el logos se llama también logistikón/racional de la psique. El logos en el hombre es innato y oral. Se dice interiormente pero se expresa también exteriormente. Silencio exterior no significa inexistencia interior del logos. Pero después del estudio de la obras Patrísticas uno puede sostener con alguna reserva que el logos es innato y oral y está unido al nus, en cambio la lógica que conecta con la diania (mente, cerebro, intelecto) es el órgano (instrumento) aquel por el que se expresa el logos. Así puede uno sostener que existe una fina, sutil diferencia entre el logos y la lógica como también entre logos y diania.

San Thalasio enseña que “cualidad de la lógica o lo lógico/racional es someterse al logos correcto” 372. El hombre lógico debe someterse al logos recto. La diania (mente, intelecto) según San Gregorio Palamás no es el ojo de la psique. El nus es el ojo de la psique, en cambio la diania hace comprensibles, conceptuales las cosas y realidades sensibles y espirituales. Escribe característicamente: la diania no es la que conoce los tesoros celestes, cosa que la hace el nus del hombre. La diania (mente, intelecto, cerebro) conceptúa las cosas que empíricamente vive el nus del hombre. En el nus se revela Dios y la diania describe esta experiencia con frases, oraciones lógicas373.

Se dice generalmente que el hombre es un ser lógico y eso en el sentido que tiene lógica y piensa. Pero en la teología patrística hombre lógico no es aquel que tiene simplemente la lógica o el logos oral, sino aquel que mediante el logos y la lógica busca a encontrar a Dios y unirse con Él 374. Aquel que hace la catarsis de su nus dentro en el cual se apocalipta-revela Dios y a continuación por el logos y la diania expresa esta experiencia interior este es hombre lógico. Fuera de esta colocación el hombre es a-logos (ilógico, irracional) y no se diferencia de los animales. Cierto que tiene lógica y logos pero como no conecta con Dios está muerto. La psique  muerta (espiritualmente) muestra también la muerte, necrosis (espiritual) del logos.

Al hombre antes de la caída así le funcionaba el logos. Es decir, el nus percibía y sentía a Dios y el logos expresaba las experiencias del nus. “Porque nus purificado, claro y limpio ve las cosas claras y correctas. Y el logos ejercitado trae delante suyo las realidades que ha visto; y el oído puro, limpio las acepta” 375. De acuerdo con la teología de san Thalasio en la que antes hemos mencionado, la cualidad particular de lo lógico-racional del hombre es someterse al logos recto y calmar e instruir al cuerpo a la sumisión, en cambio la hibris (insulto, acción insensata, antinatural) en el hombre lógico es someterse al a-logo (ilógico, animal, insensato, irracional), es decir, someterse al cuerpo y “al cuidado en hacer sus deseos indecentes e impuros”. También trabajo maligno astuto de la psique lógica es abandonar al creador y hacer culto al cuerpo, 376. En el hombre primitivo, el de antes de la caída, el nus tenía relación con Dios y el logos expresaba esta experiencia y vida con la ayuda de la diania (mente, intelecto), de aquel instrumento particular del cuerpo.

Pero después de la caída se consumó la mortificación de la psique, que tuvo como consecuencia la debilidad del funcionamiento natural de todo el mundo interior de la psique y que sufriesen anomalías todas las funciones interiores. El nus del hombre se obscureció y se cubrió de pazos y fue abordado de una oscuridad impenetrable. El logos no pudiendo expresar las experiencias del nus se identificó con la diania o la ratio (razón). Así la lógica, lo lógico/racional se elevó más arriba del nus, dominando así al hombre post-caída. Esto en realidad es la enfermedad del logos y de la lógica (ratio, racionalismo). La lógica hipertrófica se subió a una posición superior que el nus y se ha cautivado por el logos. La lógica hipertrófica se sobrealimenta y se convierte en fuente de gran anomalía en el organismo espiritual. Allí especialmente se reciben maniáticamente ataques fuertes del orgullo, de arrogancia y de todas las energías del egoísmo que son la fuente de la anomalía. Es muy característico lo que se refiere el Archimandrita Sofronio sobre los movimientos de lo lógico/racional al hombre post-caída y la anomalía que crea en el organismo espiritual entero. Cito el párrafo entero porque es muy expresivo:

«Las guerras espirituales son de varias formas y modos, pero la guerra contra la soberbia, el orgullo es la más profunda y dura. La soberbia (orgullo) es enemiga de la ley de Dios. Pervierte el orden Divino de los seres, en todas partes trae disgregación y muerte. También aparece en el nivel de la carne, pero principalmente se maniata sobre el nivel intelectual y espiritual. Instalándose esta soberbia/orgullo en la primera posición, lleva una lucha por dominar todo, teniendo como cabeza visible conductora la lógica o lo lógico (Ratio).

La lógica proyecta sus propios argumentos y rechaza como ilógicos/irracionales los mandamientos de Cristo y sobre todo el que dice “no juzgues, no critiques y condenes, para que no seas juzgado y condenado” (Mat 7,1). Dice que la capacidad de juicio constituye una virtud distinguida del hombre, en esta capacidad está contenida la superioridad frente a todo el mundo y gracias a esta el hombre puede dominar en todo.

Para mostrar su superioridad en su ser, muestra sus descubrimientos y su cultura. Trae multitud de demostraciones, aparentemente grandes y fuertes, las cuales supuestamente indican por su experiencia histórica, que sólo en la lógica pertenece el derecho de decisión, el derecho de composición y acreditación de la verdad. El logos se autoproclama regulador del ser.

Lo lógico/irracional, siendo impersonal, según las leyes de su funcionamiento, es no ser según la esencia, sino que es una de las manifestaciones de la hipóstasis (subsistencia, substancia) humana, una de las energías y en este caso se le da el lugar capital en la existencia espiritual del hombre y gradualmente resulta hasta el punto de luchar ya contra su fuente, es decir, contra su principio “hipostático/substancial”.

Subiendo, tal como se imagina, hasta puntos altísimos y bajando hasta abismos ésjatos (fondos extremos bajos) como cree, la lógica o lo lógico intenta acariciar y tocar los límites del ser para dar en todo su particular “definición” lógica. Pero al no conseguir este propósito y finalidad cae agotado y decide: “no existe Dios”.

Continuando esta guerra por dominar, después con mucho atrevimiento en esto y con nostalgia, dice:

“¿Si existe Dios, cómo es posible demostrar que este Dios no soy yo?” (Esta frase pertenece a una persona célebre el cual siguió por este camino).

No llegando a los límites del ser cósmico y restituyendo en sí mismo este infinito, se eleva a un orgulloso ensalzamiento y concluye: “He investigado todo y no he encontrado en ninguna parte algo mayor que yo, entonces yo soy Dios”.

Y realmente, el nus-lógica, cuando sobre él se concentra la existencia humana del hombre, reina y domina en su propia esfera abstracta tanto, que no encuentra algo superior a este y termina por la aceptación en él del principio divino.

Esto constituye el ésjato (extremo, último) límite de la fantasía intelectual y a la vez el ésjato fondo de caída y oscuridad» 377.

Todos los hombres sabios fuera de Dios no pueden tener lógica y logos depurados, claros y lúcidos. Sólo los Santos son lógicos por naturaleza. San Gregorio el Sinaíta localiza esta realidad: “Por naturaleza lógicos sólo se hicieron los santos y los vimos. Nadie de los sabios en palabras tuvo lógica clara, porque la corrompieron desde el principio por los loyismí” 378.

Para ver la diferencia de la lógica al hombre post-caída y lo que crea en todo nuestro organismo espiritual, examinaremos tres niveles en los que se introduce la lógica caída.

Primero en nuestras relaciones con Dios. Mientras que el nus era aquel que adquiría la experiencia de Dios, ahora este trabajo intenta hacerlo la lógica-logos, la razón/ratio. Así la lógica intenta crear argumentos para demostrar la existencia de Dios y esto naturalmente no puede satisfacerse absolutamente. Porque el único argumento para la existencia de Dios es la experiencia del nus catartizado purgado, limpio, puro y claro. Por eso la lógica en su intento en avanzar sola al camino de la teognosía (conocimiento de Dios) fracasa, porque no encuentra para nada a Dios o crea una imagen equivocada sobre Él. Así se crearon entre los tiempos distintas corrientes de teorías filosóficas sobre Dios y varias religiones. Las herejías que agitaron la Iglesia se deben en esta arrogante exaltación de la lógica. Por eso se recalca por los Padres que no teologizan aristotélicamente, es decir, con la lógica sino atractivamente (en forma de pesca), es decir, por la experiencia, después de la catarsis interior y de la apocálipsis-revelación del nus.

Es característico en este punto el dialogo que se hizo entre San Gregorio Palamás y el filósofo (occidental, Papista) Barlaam. Este segundo, (Barlaam) sostenía que lo lógico/racional del hombre es el único valedero de recibir la gnosis (conocimiento) de Dios. Esto es el elemento más noble de la existencia del hombre. A continuación insistía que lo que veían los Profetas en el Antiguo Testamento y los Apóstoles encima del monte Tabor era un símbolo, por eso los filósofos tenían gnosis más auténtica que los Profetas y los Apóstoles. La contemplación de la Luz increada es “inferior a nuestra comprensión y concepción”, así decía Barlaam. Contestando San Gregorio Palamás enseña que la zeoría contemplación espiritual de los Santos no se hace ni es exteriormente, sino interiormente por la metamorfosis interior y la catarsis. Entonces la luz no es simplemente símbolo exterior y material, sino símbolo natural, es decir, energía y operación de la Jaris increada. La Luz increada no es un espectro y símbolo que se hace y se deshace, entonces no es “energía y operación inferior que la comprensión y concepción”, sino “inefable, increada, perpetua, inconmensurable, extraordinaria, invisible, infinita e ilimitada. Invisible por los Ángeles y los hombres, belleza arquetipo e inalterable, doxa-gloria increada de Dios y de Cristo y del Espíritu, rayo de deidad…”379. En la opinión del Barlaam de que la Luz increada es “inferior a nuestra comprensión y concepción”, escribe: ¿“inferior a nuestra comprensión y concepción, oh cielo y tierra y todo estos que ven y contemplan la luz de la divina increada Realeza, la belleza del futuro siglo, la doxa de la divina naturaleza?” 380. La Luz increada es la doxa-gloria de la divina naturaleza y la belleza del futuro siglo.

La mentalidad del Barlaam de elevar la filosofía por encima de la terapia por la zeoptía-visión divina, cosa que obligó a San Gregorio a llamarle no visionario divino sino filósofo charlatán, es mentalidad de todos los heréticos que querían sustituir la apocálipsis-revelación por la filosofía, y la zeoría contemplación espiritual de Dios por la gnosis que proviene por el pensamiento lógico hipertrófico. Realmente cuando la lógica domina al hombre, entonces le conduce a varias teorías heréticas. Creo que en este punto se ve la diferencia de los filósofos y los teólogos. Los primeros filosofan, meditan sobre Dios y los segundos después de haber hecho la catarsis de su nus contemplan a Dios. Los filósofos tienen oscurecido su nus y todo lo interpretan unilateralmente con la lógica, la razón, en cambio los Padres, los verdaderos teólogos adquieren experiencia de Dios con el nus, entonces la lógica es servidora del nus en expresar las frases u oraciones de esta experiencia interior.

El camino de la teognosía (conocimiento de Dios) en la teología patrística es distinto que el camino de los filósofos. El verdadero conocimiento de Dios se basa en la humildad: “bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es la realeza increada de los cielos” (Mt 5,3), en la catarsis del corazón: “bienaventurados los que han hecho la catarsis y están puros del corazón, porque ellos contemplarán a Dios” (Mt 5,8), y en la aplicación y el cumplimiento de los mandamientos de Cristo: “Todo aquel que incumple y no permanece en la enseñanza de Cristo, éste no tiene al padre ni tampoco al hijo” (2Jn 9); también se sostiene en la agapi: “si uno ama a Dios éste será conocido por Él” (1Cor 8,3). Con la sabiduría humana, es decir, con la riqueza de la diania (mente, intelecto) y con la lógica uno no puede conocer a Dios. La sabiduría de Dios “ninguno de los soberanos de este mundo conoció, porque si la hubieran conocido no hubieran crucificado al Señor de la doxa-gloria increada” (1 Cor 2,8). Realmente “el hombre psíquico (mundano) no acepta ni recibe las cosas del Espíritu” (1Cor 2,14).

Segundo, en las relaciones con nosotros mismos, es decir, en el autoconocimiento. Muchos influidos por el autoconocimiento pitagórico, intentan con la lógica investigarse a sí mismos y adquirir el autoconocimiento de sí mismos. Pero, según San Gregorio Palamás, esto es una herejía de los filósofos Pitagóricos y de los Estoicos. Cuando el hombre intenta con la lógica investigarse a sí mismo, entonces puede caer y resultar rápidamente a una esquizofrenia (frenos rotos, que son el nus y la diania). Porque atribuirá en otras causas la existencia de sus problemas interiores y así caerá en la melancolía, en la depresión y en la ansiedad. El método de instrucción de la psicoterapia ortodoxa y del autoconocimiento ortodoxo consiste en constituir al nus humilde sin vanidad, sin orgullo  y sin malicia astuta, no con métodos silogísticos, analíticos y divisorios, sino con persistente metania y asiduo ejercicio espiritual (ascesis) sintonizado, tal como dice San Gregorio Palamás que hemos desarrollado aquí y en otra parte, 381. Así adquirimos conocimiento de nuestro mundo interior no por la lógica sino por la nipsis, la catarsis del nus, por la ascesis y por la metania. El hombre en su esfuerzo de conservar y salvaguardar su nus limpio, lúcido y puro conoce sus problemas interiores y descubre los pazos que dominan a su interior.

Tercero, en sus relaciones con los demás. La exaltación de la lógica se ve también por la manera que nos acercamos a nuestros semejantes. Generalmente por costumbre los psiquiatras observan el pensamiento de los enfermos y se introducen en este, en la mente, para poder discernir sus enfermedades. Así se utiliza mucha lógica, la cual puede conducir a resultados equivocados. Esto extendido a las relaciones interpersonales conduce a sus catástrofes, destrucciones, en el desarrollo de los pazos, al juicio y condena, la crítica mala, que todo esto no gusta a Dios. Nuestro comportamiento con nuestros semejantes no se caracteriza por la lógica sino por la agapi (amor incondicional, desinteresado). Evitamos a juzgar a los demás y a catalogarlos en varios caracteres y formas. En concreto, intentamos hacer lo contrario de lo que nos dicta la lógica humana. Intentamos estar posesionados de plena agapi, tolerancia y magnanimidad hacia el hermano y no ver el pecado y los movimientos errantes de nuestro hermano (sino los propios nuestros).

Los cristianos deben, según San Macario el Egipcio, a luchar “para no juzgar y no condenar a nadie, ni la prostituta o los errantes, sino que los veamos todos con buena voluntad sencilla y con el ojo limpio y puro…”. Bebemos de hacer vida de tal manera que si alguna persona padece de una enfermedad somática, física, que no podamos juzgarla y condenarla 382.

Además, como padres espirituales estamos frente a los hombres hipostáticamente. Es decir, nos desvestimos cualquier imagen, característica, calificación e idea y oramos para que Dios nos revele el problema real del hombre e iluminarnos para dar la instrucción terapéutica adecuada para él. Nos interesa cada hombre personalmente. De esta manera evitamos a enjuiciar psíquicamente al hombre enfermo, evitamos a clasificarlo en categorías e intentamos ofrecerle la verdadera instrucción terapéutica personal. Esto significa que estamos ante los confesados hipostáticamente.

Con las cosas que se han dicho se hace claro que el hombre caído está poseído por el estado y dominio de la lógica, tanto en sus relaciones con Dios, como con sus relaciones con el prójimo y aún en el intento de verse a sí mismo. La logicocracia (dominio del racionalismo) que es la base de la cultura occidental, es el cimiento de toda anomalía exterior e interior. Viviendo dentro en la Iglesia Ortodoxa intentamos a restablecer las cosas. Nuestra meta es doble. Luchamos, por una parte, para reducir el poder de la lógica y por otra parte, luchamos para descubrir nuestro nus. Puesto que en el hombre post caída el nus se encuentra en una profunda oscuridad y la lógica constituye la única fuente de nuestra existencia, esto revela que para llegar al estado anterior de la caída y conducirnos a la vida natural se debe invertir los términos y las condiciones, es decir, tanto el nus como la lógica se deben poner en su sitio natural, tal como hemos descrito anteriormente. O sea que, la lógica se debe limitar, para así desarrollarse el nus y el logos nazca del nus iluminado y a continuación la lógica (mente, intelecto, logos) formular el conocimiento-gnosis del nus en palabras, en frases y oraciones.

En el limitar de la lógica el papel importante lo representa la obediencia a la voluntad de Dios. Luchamos para no tener confianza en nuestra inteligencia y en nuestra opinión que es consecuencia de la lógica. El abad Doroteo dice que “en cualquier cosa que me haya sucedido nunca quise tratarla con mi conducta e inteligencia humana, sino que reduzco y empequeñezco mi fuerza, me siento impotente ante todo y lo dejo todo en manos de Dios “ 383. Evitamos de tener confianza en nuestra inteligencia y coherencia. Sobre todo el mismo santo dedica un capítulo entero con el título “Sobre el no tener confianza en nuestra propia inteligencia” 384. El diablo cuando encuentra al hombre una voluntad y un derecho “mediante este le domina y le derriba” 385. Paralelamente se requiere que hagamos obediencia sin distinción a la voluntad de Dios, tal como se expresa en la Santa Escritura y en las obras de los santos Padres de la Iglesia. La lógica por supuesto que se revolucionará y estará protestando, pero será necesario someterla a la voluntad de Dios. Y  cómo es posible que no conozcamos la voluntad de Dios en tantos y muchos pequeños detalles de nuestra vida diaria, por eso se requiere obediencia al padre espiritual que nos conducirá en nuestro camino espiritual. Según el abad Doroteo, “nadie es más miserable y fácil de conquistar que los que no tienen algún conductor, guía espiritual que les guíe en el camino de Dios” 386. Así que la desobediencia es muerte (espiritual), en cambio obediencia es vida.

Son características las cosas que escribe san Juan el Clímaco sobre la obediencia: “3. La obediencia es un perfecto renunciamiento a la propia psique que se expresa claramente por medio del cuerpo; obediencia es la negación de los miembros del cuerpo, practicada con fervor y voluntad. Obediencia es obra sin examen previo, muerte voluntaria, vida sin curiosidad, puerto seguro, excusa delante de Dios, menosprecio del temor a la muerte, navegación sin miedo, camino que durmiendo se pasa. Obediencia es sepulcro de la propia voluntad y resurrección de la humildad. Aquel que en verdad es obediente, en nada resiste, en nada discute lo que le mandan, porque el que está muerto no discierne ni emite juicios sobre lo que es bueno o parece malo… porque la obediencia es no confiar en tus buenas obras hasta el fin de tu vida… Aquel que santamente mortificará su psique de este modo, dará razón de sí a Dios 387.

La obediencia es la mortificación de la propia voluntad, no para llegar el hombre en la mortificación del pazos, sino para su metamorfosis. La obediencia que se hace de la manera que indica la Iglesia no contribuye en la destrucción de la lógica sino en su terapia y su colocación en su posición natural. Entonces es vida. La larga experiencia de la Iglesia tiene demostraciones que el que puede hacer obediencia este puede sanarse de enfermedades psíquicas interiores y puede metamorfosear, transformar todo su mundo interior. La obediencia es el medio de progreso del hombre.

Simultáneamente con la limitación de la lógica intentamos por la metania y la vida ascética de la Iglesia a limpiar, depurar nuestro nus de manera que sea iluminado por la energía increada de Dios. Esto se consigue por la nipsis, por la oración y principalmente por la llamada oración noerá o del corazón y con toda la vida práctica y contemplativa. Con todas las maneras que describe la santa Parádosi-Tradición* Ortodoxa, el nus se llena de Jaris, se vivifica y se eleva a su sitio y a continuación se llena de Jaris también la lógica. De esta manera la lógica se convierte en servidora del nus jarificado-agraciado  y el hombre vuelve en su estado natural. *(ver http://www.logosortodoxo.com/teologia-ortodoxa/santa-tradicion-de-la-una-santa-iglesia-catolica-apostolica-ortodoxa/)

La lógica cuando no está sometida al nus jarificado (con gracia divina), está enferma y crea muchísimas anomalías en nuestra vida, pero cuando se subyuga y se somete al nus, entonces está sana y natural. A este propósito y finalidad pone en mira la instrucción psico-terapéutica ascética-práctica de la Iglesia Ortodoxa.

 

II Los loyismí

En la parte logística/racional de la psique operan los llamados loyismí, los cuales excitan su parte anhelante y cautivan al nus del hombre con el resultado que se realice el pecado. El desarrollo del pecado empieza por los loyismí. Por eso, aquel que quiere hacer la catarsis de su mundo interior, liberarse del pecado y liberarse el nus del cautiverio, debe de prestar atención en la parte logística de la psique que es influenciada por los loyismí. Así que en este párrafo intentaremos de analizar qué son los loyismí, simples y compuestos, cuáles son las causas que los provocan, cuáles son los resultados que crean en nuestro organismo espiritual y finalmente cuáles son los métodos de psico-terapia, sanación de los loyismí. El tema es muy decisivo, porque por el afrontamiento de los loyismí depende la vida espiritual o la muerte espiritual. Además, tal como veremos a continuación, también muchas anomalías físicas, somáticas y enfermedades provienen de los indomables loyismí.

 

Qué son los loyismí

Cuando los Santos Padres Ortodoxos hablan de loyismí no dan a entender simplemente los pensamientos, sino las imágenes, fantasías y representaciones bajo las cuales existen también cada vez los correspondientes pensamientos. Las imágenes junto con los pensamientos se llaman loyismí. “Las imágenes en unos casos llevan carácter más bien visible y en otras principalmente conceptual y más frecuente mixtas. Puesto que las imágenes visibles atraen detrás de sí uno u otros pensamientos, los ascetas todas las imágenes y fantasías las llaman loyismí 388. Los distintos pensamientos diabólicos utilizan como vehículo  unas veces llevando percepciones, sensaciones al nus y otras veces movilizan la fantasía y la memoria dividida y atacan afectando al hombre con el propósito de conseguir su aprisionamiento.

Según San Hisijio, todos los hombres ignoran que los loyismí no son otra cosa más que “fantasías de cosas sensibles y mundanas” 389. Tal como se ve por este texto, el principal papel lo juega la fantasía en la fabricación de la imagen en nuestro interior. Así uno puede decir que los loyismí son pintores que pintan en la parte logística/racional de la psique varias imágenes y representaciones y la  mayoría de las veces son recuerdos del pasado. Un hermano que estaba guerreado y atacado por los recuerdos del pasado, decía sobre esto: “los antiguos y nuevos pintores son mis loyismí, los recuerdos me perturban presentándome imágenes-ídolos de mujeres 390.

Todas las cosas tienen sus logos (causas, conceptos) por los que hablan y comunican con el hombre. Según San Gregorio el Sinaíta, la Santa Escritura llama loyismí también estos logos (causas, conceptos) de las cosas. Los logos (causas, conceptos) de las cosas se llaman comprensiones, concepciones y viceversa. El movimiento de ellos “de por sí mismos es inmaterial, sin embargo toman forma por las cosas y se transforman; y así lo que se ha movido por su manifestación es reconocido y dicho 391. Los logos (conceptos, causas) de las cosas se utilizan por el diablo, por eso también se pueden llamar logos y precursores de los pazos de los demonios, igual que los logos y las concepciones son precursores de las praxis 392. El mismo Santo califica los loyismí o más bien el ataque de los loyismí como inundación de olas o como “corriente de río”, que con el consentimiento del pecado se transforma en inundación que cubre el corazón 393.

Hablando sobre los loyismí e intentando a localizar qué son exactamente, creo que debemos a referirnos en la división de los loyismí que hace San Máximo el Confesor. Según el Santo, unos de los loyismí son simples y otros compuestos. Loyismí simples son apazís (impasivos, sin pazos), son los que no conectan con el pazos, en cambio los compuestos son los pasionales, en pazos, es decir, los “que están unidos con el pazos y la concepción, comprensión. Por ejemplo, sobre el oro, vino en el nus de uno un loyismós pasional sobre el oro, él sintió el impulso de robarlo y así cometió el pecado por el nus…” 394 La memoria de una cosa cuando se mezcla con el pazos hace al loyismós pasional y compuesto. Creo que en este punto es bueno describir la distinción entre la cosa u objeto, la concepción y el pazos, tal como lo describe san Máximo. Una cosa es el oro, la mujer, el hombre etc. Concepción, comprensión es la memoria fina de los anteriores, es decir, del oro, de la mujer, del hombre. Concepto pasional es el loyismós compuesto constituido de pazos y concepción. Por eso debemos de luchar en separar el pazos de la concepción de forma que el loyismós permanezca simple. Pero esta separación se hace con la agapi espiritual (amor desinteresado, incondicional) y con la contención o autodominio.

Los loyismí pasionales irritan la parte anhelante de la psique o inquietan y perturban la parte irascible y la parte logística/racional 396.

Evagrio el Póntico recalca que existen loyismí que dividen y otros que se dividen. Los malignos astutos dividen los bondadosos, pero también los malignos son divididos por los bondadosos. Se refiere a un ejemplo. El loyismós de la filoxenía-hospitalidad por la doxa-gloria del Padre se divide por el maligno astuto, que presenta al loyismós de la filoxenía para la doxa-gloria humana (vanagloria), agradar a los hombres. También el loyismós de la filoxenía-hospitalidad por agradar a los hombres (vanagloria) se divide por el superior loyismós bondadoso que nos obliga a acoger en filoxenía para doxa-gloria del Señor y para la virtud 397. Entonces un loyismós puede empezar como malo pero con nuestro esfuerzo y la inspiración del Espíritu Santo convertirse en bueno y viceversa. Pero esto lo veremos más detalladamente en otro punto donde hablaremos para la terapia de los loyismí. En todo caso aquí vemos que existen loyismí que se dividen y otros que dividen, loyismí buenos y loyismí malignos astutos.

 

La causa de los loyismí

Lo que se ha escrito sobre los loyismí también nos revela las causas por las que provienen. Según San Gregorio el Sinaíta el principio y la causa de los loyismí es “la uniforme memoria simple, dividida por la infracción del hombre” 398. Antes de la infracción la memoria del hombre era simple, es decir, no tenía ningún pazos y giraba enteramente hacia Dios. Todas las fuerzas de la psique tenían como centro a Dios. Inmediatamente después de la infracción esta memoria uniforme se dividió. San Thalasio enseña que tres son las causas por las que vienen los loyismí: el sentido (sentimiento, sensación), la memoria y el temperamento del cuerpo. Los peores son los loyismí que provienen de la memoria 399.

 

Creo que el punto de salida para poder ver más clara la causa por la que se provocan y provienen los loyismí, es un versículo de San Isaak el Sirio. El santo enseña que el movimiento de los loyismí en el hombre se hace por cuatro causas. Primero, por la voluntad natural de la carne, del cuerpo; segundo, por la fantasía de los sentidos (sensaciones) de las cosas de este mundo por las que escucha y ve; tercero, por las premoniciones y la declinación de la psique a lo que tiene y piensa en el nus y mente; cuarto, por las ofensas y ataques de los demonios que nos guerrean en todos los pazos. Por esta razón el hombre mientras permanece en esta vida no puede estar sin loyismí y mientras esté en esta vida tendrá la guerra de la carne, cuerpo” 400.

La causa fundamental de los loyismí es la guerra del diablo. La mayoría de los loyismí son diabólicos. El propósito del diablo es conducir al hombre en energía y acción (en praxis) al pecado, o por la diania (mente, intelecto, cerebro). Además al mismo Cristo también le combatió, naturalmente sin conseguir nada. Los demonios que siempre buscan nuestra psique, mediante los pasionales y malignos loyismí intentan llevarla en el pecado por la diania o en energía y acción 401. Cuando el hombre piensa el mal, entonces peca por la diania, en cambio cuando hace la voluntad del diablo y satisface su deseo, entonces peca en energía y acción (en praxis). La ejecución del pecado se llama por energía y acción (praxis u operación). Los demonios siembran continuamente loyismí para aprisionar el nus. Los Santos conocen “las siembras de los demonios” y analógicamente dan consejos al hombre 408.

Los loyismí, según San Gregorio el Sinaíta, son logos de los demonios y percusores de los pazos. Precede el loyismós y sigue la ejecución del pecado 403.

Según Elías el Presbítero los demonios guerrean nuestra psique primero mediante los loyismí y no por las cosas. De las cosas causa es el oído y la visión, pero de los loyismí la causa es la costumbre, el hábito y los demonios 404.

Los demonios siembran continuamente sucios e indecentes loyismí. Cada pazos tiene su correspondiente demonio, por eso San Juan el Sinaíta recalca que los indecentes y sucios loyismí en el corazón vienen por el demonio estafador y pérfido del corazón 405. La mala astucia de los demonios en esta guerra es muy grande y sólo los santos que tienen el nus puro, sanado y lúcido y el carisma perspicaz que pueden discernir la mala astucia de ellos. Así San Juan el Sinaíta escribe que una vez observó al demonio de la vanagloria hacer un doble trabajo. En un hermano sembró los loyismí de la vanagloria y en otro al mismo momento reveló estos loyismí, de manera que se felicite y se crea como providente y así caer al pecado y al pazos de la vanagloria 406. Por eso la guerra del diablo contra nosotros, mediante los loyismí, es más penosa y peor que la guerra por las cosas 407.

Pero la mayoría de las veces el diablo toma como pretexto de los pazos que existen en nuestra psique, para lanzar la guerra adecuada de los loyismí. El diablo conoce los pazos existentes en nuestra psique y en estos puntos irrita la psique, “tomando estos motivos los demonios mueven en nosotros los pasionales y malignos loyismí 408. Y como el pazos fundamental por el que nacen los otros pazos es la filaftía (excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egolatría), por eso por el pazos de la filaftía nacen los tres loyismí generales del deseo 409. El corazón del hombre cuando es hedonista, es decir, cuando fluye hacia el pazos de la voluptuosidad, se hace motivo y causa de malos loyismí: “Del corazón hedonista, voluptuoso, nacen y brotan loyismí y logos mortales, viles y pestosos 410. Como existen loyismí involuntarios y voluntarios, es decir, loyismí que vienen sin que nosotros los provoquemos y loyismí que vienen por nuestra voluntad – porque los involuntarios emanan por el pecado efectuado, en cambio los voluntarios por la independencia de la voluntad- por eso podemos decir que los loyismí voluntarios son causantes de los involuntarios 412. La causa de los loyismí son los pazos y la causa de los pazos son las praxis de cada pecado 412.

Generalmente podemos decir que los loyismí los provenientes de los demonios cautivan el nus y le conducen en la ejecución del pecado en diania o en energía y praxis-acción, el cual pecado cuando se repite muchas veces y el organismo adquiere costumbre, hábito, entonces se hace pazos. Después de los pazos que de una manera son heridas de la psique, vienen los correspondientes loyismí. Se hace lo mismo con lo que se hace con las heridas del cuerpo. Por alguna causa el cuerpo es herido y a continuación la herida produce irritación, entonces se mantiene y aumenta más el problema.

El Señor en muchos puntos de Su enseñanza se refiere que los loyismí provienen desde el interior del corazón. “Porque desde el corazón salen loyismí, reflexiones y pensamientos malignos astutos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mt 15,19). El evangelista Lucas relata que se introdujo el dia-loyismós-meditación “sobre quién de ellos sería el mayor y más”. “Y Jesús viendo el dia-logismós-meditación en los corazones de ellos, tomó a un niño y lo puso junto a sí” (Lc 9, 4-,47). Cuando el Señor, después de la Resurrección, apareció a Sus Discípulos dijo: “¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos dia-logismí-meditaciones? (Lc 24,39). Todos estos pasajes muestran que los loyismí vienen desde el interior del corazón del hombre. Cierto que el nus primero es atacado por el loyismós, pero como dentro en el corazón operan los pazos, mediante los cuales el diablo toma el motivo para mover sus propios loyismí, por eso se dice que salen desde el interior del corazón los loyismí.

San Diádojo de Fótica enseña en relación. El corazón produce loyismí buenos y malos, pero no por su naturaleza genera malos loyismí, sino por la memoria del mal, de aquel primer pecado que cometió y que condujo a la costumbre, al hábito. La mayoría de los loyismí los percibe el corazón por la maldad de los demonios. Pero nosotros sentimos que los loyismí provienen desde el interior del corazón. El nus del hombre como tiene un sentido finísimo de energía, por eso se apropia de los loyismí que siembran los astutos malignos espíritus.

Lo mismo ocurre también con el cuerpo. Como la carne ama en jactarse por el engaño y como no hay una unión coordinada entre la psique y el cuerpo, por eso también los loyismí que se siembran por los demonios en la psique parece que vengan del corazón 413. El nus es el administrador del corazón. Lo que tiene, lo traspasa al corazón, sea bueno o malo. Como generalmente somos inexpertos en este deporte y como se hace rápidamente este traspaso, por eso nosotros sentimos que los loyismí se generan por el corazón.

Además del diablo y los pazos, loyismí genera también la materia de las cosas. Pero, como enseña san Gregorio el Sinaíta, la materia de las cosas genera loyismí simples, en cambio el ataque demoníaco genera malignos astutos loyismí. Por esta razón la materia no es mala, sino que malo es nuestro indecente deseo interior, nuestros pazos existentes y el ataque por parte de los demonios. Tal como el molino que se mueve por las aguas no puede parar el movimiento y lo que le metamos trigo o cizaña aquello molerá, lo mismo ocurre también con la diania (mente, intelecto, cerebro). Se mueve continuamente. De nosotros depende en darle la diania estudio espiritual o trabajo carnal. Por eso cuando nos ocupamos de las preocupaciones mundanas y de las cosas carnales y cuando nos entregamos en habladurías vanas y falsas, entonces “exceden en nosotros los malvados loyismí” 415. Por consiguiente, no es malo el uso y la existencia del mundo, sino nuestra disposición y nuestra voluntad independiente.

Ciertamente que además de los astutos malos loyismí, existen los loyismí bondadosos, los provenientes de Dios. ¿Cómo podemos discernir estos loyismí? Mientras seamos novatos en la vida espiritual debemos de preguntar experimentados padres espirituales y sobre todo aquellos que tienen el carisma del discernimiento de espíritus. En todo caso una enseñanza general es que, cuando el loyismós nos somete algo y se crea en nuestro interior alegría, esto es una señal de que proviene de Dios. Los loyismí del diablo están llenos de turbación, inquietud y tristeza. San Barnasufio enseña que: “Cuando el loyismós te dicta y te somete hacer algo sobre esta voluntad y encuentras en esta cosa mucha alegría y tristeza que resiste, sepas que es de Dios… Los loyismí de los demonios en principio son turbados, inquietantes y llenos de tristeza y a escondidas sutilmente atraen hacia atrás; se visten de piel de cordero, es decir, te someten en loyismí buenos de justicia pero interiormente son lobos rapaces” 416.

Se debe de observar que un loyismós es posible que produzca alegría pero que esta alegría sea producida por la vanagloria y el hedonismo del corazón. Por eso el discernimiento de los loyismí lo hace aquel que ha saboreado la Jaris energía increada del Espíritu Santo y se ha hecho la catarsis de los pazos que se encuentran en la psique. Los que no tienen esta experiencia deben de ir visitando padres espirituales experimentados, porque el diablo susurra y nos dicta loyismí de justicia, mientras que él es injusto.

Puesto que hemos localizado qué son los loyismí y las causas que los producen, debemos ver en resumen las especies o tipos de loyismí. Existen loyismí a proporción análoga con los pazos. Cuantos pazos existen tantos son también los loyismí. San Casiano el Romano los divide en ocho y analiza detalladamente los ocho loyismí de la maldad, que son: “gula, lujuria /fornicación, avaricia, ira, tristeza/depresión, acedia (negligencia o pereza espiritual), vanagloria y orgullo” 417.

San Thalasio dice que existen tres loyismí básicos: la gula, la vanagloria y la avaricia, por los que siguen todos los loyismí pasionales malignos y compulsivos 418. Estos tres loyismí corresponden en tres grandes pazos generales: la filhidonía (amor al placer, hedonismo), filodoxía (amor a la doxa-gloria, ambición) y la filaryiría (avaricia, codicia, amor en bienes materiales y el dinero) en estos pazos se refieren las tentaciones de Cristo. Debemos de tener en cuenta y recordar un gran loyismós indecente y asqueroso es el de la blasfemia (insulto). San Juan el Sinaíta como conocía la mala astucia y dureza de los loyismí de la blasfemia, también cómo asalta principalmente a los luchadores de la vida espiritual, dedica un capítulo entero para describirlos y presentar las maneras por las que podemos liberarnos de estos loyismí. Escribe que el loyismós de la blasfemia proviene del orgullo, de la soberbia. Ataca al hombre hasta en estas asambleas de alabanza y aún durante el tiempo de preparación para Divina Comunión o Efjaristía. Ataca afectando al nus y le desagrega de los logos, conceptos de la oración. En el momento de la oración, estos pensamientos impuros e incalificables nos asaltan y muchos los hace parar de la oración y otros muchos los alejó de los Misterios, en otros hombres por medio del disgusto y la tristeza destruyó sus cuerpos. Aconseja san Juan que no nos consideremos a nosotros mismos causantes de los loyismí de la blasfemia. Son logos del diablo para alejarnos de Dios y de Su Iglesia 419.

Pero los loyismí son el principio de la guerra del diablo contra nosotros. El loyismós que se siembra por el diablo está bajo un desarrollo hasta que se cometa el pecado y resultar en pazos. Por eso a continuación intentaremos ver de la experiencia de los santos Padres sobre este desarrollo de los loyismí.

San Máximo el Confesor enseña que, los loyismí que toman el motivo por los pazos que están sujetos en la psique, atacan y guerrean al nus y le extorsionan a venir al consentimiento del pecado. Cuando en esta guerra el nus queda vencido, “le conducen al pecado en diania, y vencida y perdida la diania entonces conducen al nus cautivo en la praxis”. Después de la praxis los demonios, que han devastado la psique por los loyismí, retroceden, pero queda dentro en el nus el ídolo (imagen, fetiche) del pecado420, por el que el Señor dice: “cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora…el que lee, entienda” (Mt 24,15). Así los loyismí capturan al nus y le conducen cautivo al pecado. Y el ídolo del pecado, si no se va por la persistente y continua metania (y la monologa oración de Jesús o del corazón), se convierte en fuente de anomalías en el organismo espiritual.

En líneas generales este es el desarrollo del loyismós. Pero es bueno poner algunos detalles más de este camino, tal como nos los describen los Santos Padres.

El loyismós introducido en la parte logística/racional de la psique pretende cautivar al nus. Hacia esta finalidad persigue en provocar la hidoni (placer) del pazos que se encuentra dentro de la psique. Este estadio se llama tentación y uno puede sostener que no es pecado 421. “La propuesta hidoní (placer) pasional atrae la atención del nus” 422. Si el hombre no separa el nus de la hidoní (placer), entonces aparece la simpatía, la cordialidad y empezando con esta conversación favorable y agradable, continúa la combinación llegando al consentimiento. La hidoní (placer) aumentándose, captura todo el nus, incluso la misma voluntad. Así el hombre se vuelve en impotente a resistir y rechazar. A continuación se realiza el pecado. Cuando las capturas se repiten, entonces se crea la costumbre, el hábito del pazos, “entonces todas las fuerzas naturales del hombre empiezan a trabajar en este pazos” 423. Tiene mucha importancia la existencia y amplificación de la hidoní (placer) para la realización de la captura, del aprisionamiento y de la energía operativa del pazos. Por eso los Padres aconsejan la mortificación en lo posible de la hidoní (placer) o mejor su metamorfosis o conversión, puesto que captura al nus del hombre. El abad Doroteo dice que, cuando en la psique van amaneciendo los pasionales y malignos loyismí, entonces amanecen los pazos 424.

San Hisijio el Presbítero escribe sobre la mezcla y unión de los loyismí de la psique por el ataque, asalto del demonio mediante la fantasía: “…la psique mezcla con sus loyismí la fantasía del endemoniado ataque, asalto” y así llega el consentimiento y la praxis, obra 425.

La fantasía representa un papel muy importante, especialmente en los casos que el objeto o la persona están lejos de nosotros. Pero cuando por los sentidos se ve también la persona o el objeto, es decir, cuando se une con los sentidos, entonces la fantasía también engrandece y embellece más las cosas para capturar al nus y traerle al consentimiento. Bajo este prisma podemos decir que los pasionales loyismí turban y confunden al nus y le llenan de sucios ídolos y le llevan “a la precipitación y violencia y sin querer a la operación del pecado 426.

Se ve que la libertad del hombre consiente la proposición por parte del loyismós demoníaco, no sólo en aquel momento que recibe la tentación, sino también anteriormente, cuando con el consentimiento de la libertad del hombre se oscurece el ojo y el oído de la psique. Tal y como enseña Filoteo el Sinaíta, “la causa de que el hombre vea con disposición de adulterio, se debe a que los ojos interiores han mirado con disposición adúltera y se han oscurecido; y también por querer escuchar tonterías y torpezas, tiene como causa el que las orejas (oídos) psíquicas escuchan lo que nos susurran los indecentes demonios en nuestro interior” 427. Uno se altera interiormente, se adultera el ojo del corazón y a continuación se alteran también los sentidos exteriores. Por eso también la lucha del hombre debe de hacerse primero en el interior.

También cuando uno retiene loyismí en su interior y los trabaja y los curte, entonces se desarrolla la hidoní (placer) y el nus viene en el consentimiento y en la praxis. “Tal y como los huevos de la gallina cuando están en la basura se vivifican, así también los loyismí al no verlos, se vivifican y avanzan hacia las obras” 428.

Todo lo que se ha expuesto muestra claramente también los resultados de los loyismí que se curten y se hacen crónicos, y los resultados vamos a presentarlos a continuación.

 

Los resultados de los loyismí

Cuando un loyismós se hace crónico en nuestro interior, entonces nos constituimos esclavos del pazos. “El loyismós cuando se va haciendo crónico en el hombre, manifiesta que tiene amor pasional-emocional hacia la cosa” 429. Este amor pasional-emocional es al apego del hombre en las cosas creadas y el deseo de realizar y adquirir sólo estas. Cuando el nus se suelta del alimento celeste, de la memoria de las cosas celestes, entonces se ofrece continuamente a las cosas sensibles y creadas del mundo. Esto se llama apego pasional o amor pasional-emocional. Allí le conduce el loyismós que es crónico en su interior.

El hombre se hace incontinente, impetuoso e impulsivo. No puede auto-dominarse y contenerse. “El que se alimenta de loyismí no es continente ni auto-dominante” 430.

Tal como nos hemos referido, aquel que deja sin molestar al loyismós que trabaja en su interior y no le combate, se conduce a su la realización. “El pecado por y en la diania el que no lo contradice ni lo combate, entonces ejecuta y comete el pecado corporalmente” 431.

Aún el loyismós cuando se hace crónico y no es combatido, sino que se realiza, entonces se fortifica el pazos y se hace poderoso, con la consecuencia que le ataque cada vez más, y más le aflige y le angustia432.

Los loyismí nos pudren y nos destrozan creando problemas también en las relaciones interpersonales. “…por nuestros loyismí nos estamos pudriendo y entre nosotros nos vamos destruyendo unos a otros…” 433. Los loyismí manchan e infectan nuestra psique, 434, la amargan y la envenenan. “Este arte y artimaña del maligno astuto junto con sus flechas envenena toda la psique” 435.

“Aquel que queda capturado por los loyismí se ciega y mientras ve las energías y operaciones del pecado, a pesar de eso, no puede ver las causas de estos” 436. Por la aceptación de los loyismí, el diablo toma dominio sobre el hombre y puede conducirle también hasta el mismo suicidio, puesto que no puede resistir a la potencia y la energía del diablo.

El sucio loyismós infierna la psique  437, es decir, tira por el suelo la psique del hombre.

Los loyismí irritan la parte anhelante de la psique y perturban su parte irascible como también la parte logística, “y a causa de esto el nus se debilita hacia la zeoría-contemplación espiritual y su transcendencia fuera del mundo por la oración” 438. Esto significa que el ojo de la psique enferma y no puede ver la zeoría-contemplación espiritual y sentir la transcendencia de la oración, por tanto el hombre sin Dios se convierte en muerto (espiritualmente, como cadáver andante).

Aquel que siente el continuo ruido de los loyismí y se inflaman los hipogastrios (debajo de la región umbilical) del cuerpo, muestra que se encuentra lejano de la fragancia del Espíritu 439.

La franqueza, sinceridad hacia Dios se pierde, cuando el nus se hace co-conversador con los malignos astutos y sucios loyismí, entonces “cae de la franqueza, sinceridad hacia Dios” 440. Dios no puede tener comunión con el hombre que su nus se contamina continuamente con malignos sucios y astutos loyismí. Especialmente Dios se repugna de aquel que se presenta en la oración y acepta loyismí sucios, exactamente tal como es repugnante aquel que se presenta delante del rey terrenal y el rey se repugna y gira su cara del que dialoga con sus enemigos 441.

El hombre teniendo sucios loyismí no sólo pierde la franqueza con Dios y el perfume del Espíritu Santo, sino que se separa totalmente de Dios. “Porque los impuros loyismí separan al hombre de Dios”. El Dios en el hombre que está contenido de malignos astutos loyismí no apocalipta-revela Sus misterios. En concreto el abad Doroteo es muy claro diciendo que “a un sólo loyismós si el hombre lo acepta y lo consiente, le puede separar de Dios” 443.

Como los loyismí separan al hombre de Dios, por eso, como consecuencia de estos, también se crean otras anomalías somáticas-corporales. La ansiedad, la angustia, la inseguridad y las enfermedades somáticas o físicas tienen la causa en los loyismí. Esto lo han concienciado aún hasta los médicos, por eso nos piden que no pensemos, ni nos angustiemos, tampoco nos entristezcamos. Un loyismós puede dejar al hombre con insomnio, sin dormir toda la noche. Por eso decimos que los loyismí perturban al hombre y rompen hasta los nervios. El abad Teódoro decía: “viene un loyismós y me perturba…” 444.

Los resultados de los malignos loyismí realmente son terribles. En gran resumen los hemos localizado, mientras que podríamos exponeros aún más versículos patrísticos. Hemos intentado exponer las anomalías generales que crean en nuestro organismo psicosomático. Pero un método psicoterapéutico debe de describir también los modos y maneras de la psico-terapia, sanación de los malos y demoníacos loyismí. Exactamente en este tema vamos ahora.

 

Terapia de los loyismí

Tal como en todas las enfermedades psíquicas y somáticas existe instrucción preventiva y después de la enfermedad instrucción terapéutica, lo mismo también en el tema de los loyismí. Veremos estos dos casos.

La instrucción preventiva consiste en el esfuerzo que el loyismós no se introduzca en nuestro interior y capture a nuestro nus. En esto contribuye la nipsis, la atención, la hisijía y la supresión de los malos loyismí. El Apóstol Pablo pide a su discípulo Timoteo que tenga continua nipsis: “tú estate en nipsis en y por todo” (2Tim 4,5). En las obras patrísticas se hace un gran análisis de esta lucha.

La nipsis se llama también vigilancia de los loyismí. San Juan el Sinaíta enseña que una cosa es la vigilancia de los loyismí y otra la atención y vigilancia del nus. La atención y vigilancia del nus es más alta que la vigilancia de los loyismí 445. Esto se dice en el sentido que hemos determinado en los capítulos anteriores que el nus es el ojo de la psique, el corazón, en cambio el loyismós es esto que funciona en la diania (mente, intelecto) del hombre. Una cosa es el esfuerzo de mantener limpia, pura y lúcida la diania del hombre y otra cosa es mantener al nus lúcido, limpio y puro, es decir, el corazón. Pero se necesita la pureza de los loyismí, porque es imposible que uno le sea puro y limpio el hombre interior, si tiene loyismí malignos astutos 446. El mandamiento patrístico es que concentremos nuestro nus (la energía de la psique en su esencia) vigilar los loyismí y combatir a los pasionales, malignos: “Recoja tu nus y vigila los loyismí, y los que encuentres pasionales, maliciosos combata contra ellos 447. Es indispensable prestar atención a los loyismí, las meditaciones, los recuerdos y los significados, concepciones de ellos 448. Sobre todo, en esta lucha para poder mantener el nus limpio, puro y tener memoria incesante de Dios, se requiere expulsar también a los buenos loyismí, porque también con los buenos loyismí se acostumbra el nus poco a poco alejarse de Dios.

San Siluán el Athonita enseñaba que “los santos fueron enseñados en la guerra contra al enemigo. Conocían que los enemigos actúan atractivamente y tentativamente mediante los loyismí, y por eso en toda su vida no aceptaban los loyismí. El loyismós al principio aparece como bueno, pero después separa el nus de la oración y después empieza a liar los pensamientos. Por eso es necesario negar inmediatamente todo loyismós aunque parezca bueno en nosotros y tener el nus limpio, puro y lúcido en Dios 449. No debemos de tener ningún loyismós sensato, bendito ni insensato en el corazón 450. Debemos de vigilar y proteger el ojo de la psique de todo loyismós, tal como el ojo del cuerpo lo protegemos de cualquier objeto prejudicial.

Cuando el hombre se acostumbra en esta lucha sagrada de rechazo y despojo de todos los loyismí, entonces el nus saborea la bondad del Señor y adquiere la catarsis de manera que pueda discernir los loyismí y “deben mantener sus dianias siempre serenas e imperturbables, para que el nus pueda discernir los loyismí que le atraviesan; y los buenos que el Dios envía, colocarlos en los depósitos de la memoria; en cambio los malos y demoníacos rechazarlos” 451.

Esta nipsis de la psique y vigilancia de los loyismí, se llama noerá hisijía. Por eso la enseñanza Ortodoxa no es simplemente la hisijía (quietud, serenidad) de las excitaciones exteriores (es esto también principio de la hisijía, principalmente a los novatos), pero principalmente es la hisijía del corazón. San Thalasio pide que: “asegura los sentidos por la hisijía y juzga los loyismí que vienen al corazón” 452. Según San Juan el Sinaíta la hisijía del cuerpo es la disciplina y el estado apacible de las conductas del carácter y de los sentimientos; la hisijía de la psique es la ciencia y disciplina de los loyismí y un espíritu inviolable”. El amigo de la hisijía es “aquel cuyo loyismós, siempre despierto, se mantiene con valor e intransigencia en la puerta del corazón para destruir o rechazar los pensamientos que sobrevienen” 453. Cuando el hombre se ha hecho crónico en esta lucha y particularmente cuando el nus se ha quedado encantado y mayéutico por la Realeza increada de Dios, entonces quedan abolidos todos los loyismí, tal como se esconden las estrellas por el sol naciente 454.

Además de la nipsis y la noerá hisijía, una otra forma preventiva para que el nus no se irrite es evitar, esquivar de las causas que provocan los loyismí. San Máximo el Confesor da un ejemplo como debemos luchar para mantener la pureza del corazón: “3.20 Todos los loyismí malignos e indecentes, excitan la parte anhelante de la psique, o bien perturban la parte irascible o la lógica. Y de esto sucede que el nus se quede debilitado hacia la zeoría contemplación espiritual y salir fuera de sí en la oración. Por eso el practicante cristiano o monje y sobre todo el hisijasta, debe vigilar con exactitud sus loyismí, para conocer sus causas y cortarlas. Y las conoce de la siguiente manera: la parte anhelante de la psique la excitan los recuerdos pasionales de las mujeres, y las causas son el abuso de comidas y bebidas y la continua y sin razón compañía con mujeres. Los antídotos para estos recuerdos son el hambre, la sed, la vigilia, la huida y olvido del mundo. Por otro lado, la parte anhelante de la psique la perturban los recuerdos pasionales de aquellos que nos han entristecido, resentimientos y la causa es el amor al placer, la vanagloria y el amor a las cosas materiales. En efecto, para estas cosas se entristece el hombre pasional, porque ha sido privado de alguna cosa o porque no la ha conseguido. Estos recuerdos se eliminan por el desprecio de estas mismas cosas, por la agapi a Dios” 455.

También para liberarse el hombre de los loyismí tiene que luchar contra los pazos, puesto que de ellos los demonios toman el motivo para sembrar los adecuados loyismí. San Máximo aconseja: “3.13 Si quieres vencer los malos astutos loyismí, cuídate de los pazos y fácilmente los expulsarás de tu nus. En el caso de la fornicación o lujuria, por ejemplo, haz ayuno y vigilia, esfuérzate en permanecer contigo mismo. En el caso de la ira y de la tristeza o pena, debes despreciar la gloria y el deshonor de los hombres y las cosas materiales. En el caso del resentimiento, orar por aquel que te ha afligido, y así quedas liberado y redimido” 456.

Otra lucha más es recortar el pazos del hedonismo del corazón 457, puesto que los loyismí pretenden a ensalzar la hidoní (placer) y atraer el nus. Junto con el hedonismo del corazón es necesario para uno luchar también contra el hedonismo del cuerpo. El atleta espiritual de esta lucha interior, cada cosa que provoca hedonismo corporal y comodidad corporal tiene que expulsarla. Porque si el hombre se rinde al pazos del hedonismo del cuerpo “se obliga forzosamente, a ser conducido por la violencia en los Asirios y trabajar para Nabucodonosor” 458. Sí uno en el tema del hedonismo no se hace a sí mismo muy severo y fuerte no podrá adquirir o guardar su libertad interior.

Tal como hemos apuntado un poquito antes, es necesario evitar las cosas y las personas que nos provocan los loyismí. Un asceta a la pregunta de un hermano de que estaban atacando mucho los recuerdos de las mujeres del pasado, contestó: “Los muertos no los tengas miedo, pero de los vivos aléjate y más bien extiéndete y métete a la oración”459. Es cierto que no se aconseja evitar a todos los hombres. Esto lo pueden hacer algunos que buscan la perfecta catarsis de modo que puedan entregarse enteramente a Dios; pero debemos de evitar las personas aquellas que nos provocan tentación, no tanto porque son malos, sino porque nosotros estamos enfermos interiormente y propensos a la enfermedad. Cuando el hombre tiene como principio observar y vigilar su nus y cuidar de las cosas, los objetos y las personas, entonces puede aprender en qué cosa tiene el pazos, 460.

El temor a Dios ayuda mucho en nuestra liberación de la guerra de los loyismí. El temor a Dios es un carisma que lo da Dios al hombre. Aquel que recibe este carisma todo el día lucha para no hacer algo que no agrada a Dios o más bien, no sólo lucha simplemente, sino que el fuego del temor a Dios funde todo loyismós que viene. Si no existe este carismático temor, por lo menos que luchemos nosotros mismos por crear el sentido y sentimiento de la presencia de Dios y del futuro juicio. Tal como se funde la vela por el fuego, así se funde “por el temor a Dios el sucio loyismós” 461.

El temor a Dios es el pastor aquel que conduce las ovejas, es decir, los loyismí. Sin el temor, sin el pastor, los loyismí se encuentran en confusión 462.

Paralelamente con esto, la manera de terapia es el esfuerzo y la vida ascética-ejercicio espiritual. El ayuno, la vigilia y la oración ayudan al nus a no ser capturado por los venideros loyismí. “Funde y agota tu cuerpo el ayuno y la vigilia y así expulsas al verdugo loyismós del hedonismo” 463 “Someta y agota el cuerpo con ejercicio y ayuno, y muy rápidamente te liberarás  de los loyismí que provocan las impresiones pasionales y malignas” 464. San Macario el Asceta enseña que si queremos no estar afectados por los loyismí malignos astutos, debemos aceptar el agotamiento de la psique y el sufrimiento de la carne. Y esto se tiene que hacer no pocas veces, “sino en todo tiempo, en todo lugar y para toda cosa” 465.

Todas estas realidades que se han referido, se pueden utilizar como prevención para que el hombre no enferme por los loyismí, pero si se enferma, también son necesarias como método de psico-terapia, sanación de ellos. Pero vamos a ver más detalladamente cómo podemos sanar, psicoterapiar la psique que recibió el efecto de los loyismí.

En principio no hace falta turbación para nada. La pretensión de los demonios es crear turbación al hombre y entonces en la confusión intervenir más enérgicamente en la psique y capturarla. Por eso San Máximo enseña: “Lleva valientemente las ondas de los loyismí sobre todo los loyismí de la depresión (tristeza) y de la acedia (desgana, pereza espiritual)” 466. El afrontamiento de los loyismí con valentía es el segundo martirio. El no perturbarnos cuando recibimos los ataques de los satánicos loyismí, se aconseja por todos los Padres Santos. San Barnasufio pide que: “Si se introduce un loyismós no te perturbes, sino comprende lo que quiere hacer y contra actúa implorando al Señor”. Lo malo no es que entre el ladrón en la casa sino que lo malo es que se lleve de lo que se encuentra en ella 467.

Algunos dejan al loyismós que se introduzca en el nus y al corazón para dialogar con él y vencerle por la fuerza y energía de Cristo. Esto lo hacen algunos que tienen en abundancia la Χάρις Jaris (gracia energía increada) de Cristo y quieren venir en lucha y combate con el diablo cara a cara para agotarle. Pero esto no es posible que se pueda hacer por la mayoría de los Cristianos que son débiles para esta lucha dolorosa y peligrosa. Así que la mayoría debemos de despreciar, no hacer caso a los loyismí.

Se debe decir que mientras el hombre es novato en los temas espirituales, percibe con más retraso la entrada del loyismós. Normalmente aquellos que se han ejercitado y practicado en este deporte espiritual, perciben al loyismós antes de entrar en la parte logística/racional de la psique y aún cuando se prepara para combatir al atleta. Algunos sienten el loyismós cuando se hace la combinación o cuando ya ha sido consentido o cuando se encuentra al borde de la praxis, incluso aún después de la ejecución del pecado. “El inexperto espiritualmente se encuentra normalmente con el contiguo loyismós pecaminoso, cuando el último indispensablemente ha pasado las primeras fases de su desarrollo y cuando ya ha adquirido cierta fuerza y aún más, cuando toca el peligro de la ejecución en obra del pecado” 468. De todos modos en cualquier parte que lo encuentre debe combatirlo enseguida a. Y mientras tanto se entrena en este deporte divino, tanto más será percibiendo el loyismós en los primeros estadios de su desarrollo.

La mejor manera más que el diálogo es el desprecio y el corte de los loyismí. El Archimandrita Sofronio presenta la enseñanza de San Siluán sobre el método para el mejor enfrentamiento y la guerra de los loyismí: “Decía el Yérontas Siluán, que en el camino de los Santos Padres podemos ver las distintas maneras y modos de guerra contra el loyismós, pero la mejor manera es que uno de ninguna manera entre en conversación, diálogo con este mismo loyismós.

Si el nus empieza a conversar, dialogar con el loyismós, encontrará su continuo desarrollo, y arrastrado, se separará de la memoria de Dios; y esto exactamente es el fin de los demonios. Así con la conversación, diálogo con el loyismós el nus no saldrá limpio sino perturbado.

El eremita Esteban, el que crió con sus manos un leopardo (Escalera, Logos 7), antes de su fin, por la costumbre de contradecir a los loyismí, cayó en conflicto con ellos y por eso se encontró combatiendo hacia los adversarios demonios.

San Marcos el Ateniense, el que se ejercitó al monte de Tracia, a causa de que antes de su salida de esta vida consolaba su psique contando sus esfuerzos ascéticos y se detuvo en el aire por una hora; pero esto de una hora, significa había el peligro de permanecer así para siempre…

Otros Padres eran más prudentes en la lucha espiritual” 469.

Así no es seguro, sobre todo al principio de la vida espiritual dejar que entren los loyismí al corazón: “por eso no es seguro dejar entrar los loyismí en nuestro corazón, antes que el nus adquiera gran experiencia de la guerra, sobre todo al principio nuestra psique goza todavía de los asaltos y efectos demoníacos, porque encuentra placer en ellos y los sigue. Sin embargo, es necesario sólo tomar conciencia, conocerlos y eliminarlos al instante, al surgir el asalto” 470. El desprecio del loyismós es una un método y manera buena, sobre todo para los inexpertos y principiantes en esta lucha.

No entrar en diálogo con el loyismós, debemos negar hacer lo que nos dice y de esta manera se debilita el mismo pazos también y “así poco a poco luchando y ayudados por Dios se va deshaciendo también este mismo pazos” 471. Esto se llama oposición al loyismós.

Alguien dijo al abad Pimín: “Abad, tengo muchos loyismí y estoy en peligro por ellos”. El yérontas le condujo fuera y le dijo: “extienda tu pecho y detenga los vientos”. En la respuesta del hermano de que es imposible a detenerlos, el abad Pimín le respondió: “Si esto no puedes hacerlo, tampoco puedes impedir que vengan los loyismí; pero lo tuyo es oponerte a ellos” 472. Así pues, tal y como es difícil de detener y atrapar los vientos, tanto más difícil es impedir a los loyismí que vengan en nosotros.

Es necesaria la oposición a ellos. Esta oposición consiste por un lado el total desprecio, y por otro lado, en no hacer lo que nos piden. “Si no los hacemos caso y no los hacemos corporal-somáticamente, en el tiempo se pudren y desaparecen” 473. Tal como una serpiente o un escorpión si uno lo cierra en un recipiente, allí dentro con el paso del tiempo muere, “así también los malignos loyismí, floreciendo por los demonios, mediante la paciencia desaparecen” 474.

El abad Agazon cuando un loyismós le conducía a juzgar, criticar y condenar, decía: “Agazon tú no debes hacer eso” y así tranquilizaba el loyismós, 475. También el abad Teódoros y el abad Lukio cincuenta años se burlaban y se reían de los loyismí. Al loyismós que les dictaba que marchasen del lugar del ejercicio-ascesis le decían: “después de este invierno nos marchamos de aquí”. Y cuando venía el verano decían: “después de este verano nos marchamos de aquí”. Así hacían todo el tiempo y se burlaban de los demonios 476. El cambio del tiempo de satisfacer al loyismós nos ayuda a liberarnos de este.

Otra manera de terapia es la lucha para que los loyismí no se hagan crónicos. La lucha consiste en que el loyismós fino, sutil, no mueva el pazos y que al loyismós pasional, maligno no llegue al consentimiento y se realice. “Las dos maneras o modos no dejan hacerse crónicos los loyismí” 477. Porque del loyismós que se hace crónico nacerán otros y creará muchos problemas al mundo interior y sin darnos cuenta capturará al nus.

También al loyismós simple no debemos dejar que se haga compuesto o pasional, sino que al loyismós compuesto debemos de transformarlo en simple. El loyismós compuesto se constituye de pazos y concepción. Debemos con la agapi espiritual y la continencia separar el pazos de la concepción y entonces el loyismós se hace simple 478.

Como el loyismós es exaltación de la hidoní (placer), la que a continuación capturará al nus, por eso se debe desviar y acortar el nus de la propuesta hedónica, 479. San Máximo enseña que  no tenemos que ser matadores sólo de los pazos somáticos sino también de los pasionales loyismí de la psique 480.

Además de cortar y despreciar a los loyismí también es necesario el acoso y expulsión de ellos, y eso se hace principalmente por la oración en contacto consciente con Dios. San Gregorio el Sinaíta enseña que el principiante inexperto no puede expulsar al loyismós sino lo hace Dios. Los fuertes pueden combatir con los loyismí y echarlos, pero ellos también lo hacen con la ayuda de Dios. “Tú, por eso, cuando van viniendo los loyismí, implora al Señor frecuentemente y persistentemente y se marcharán;  porque llevando el calor o el fuego que proviene de la oración, entonces se marchan como si fueran quemados por fuego” 481. Con la oración se pronuncia el nombre de Jesús que es el látigo para el diablo y con la presencia de la divina Jaris increada se crea al calor cordial, del corazón. Estas operaciones queman los loyismí y los expulsan del nus. El que no tiene la energía y acción de la oración, pues que imite a Moisés, levantando las manos y con su vista al cielo entonces los loyismí los expulsa el Mismo Dios 481ª. Tal como se disuelve el humo en el aire, así se disuelven los loyismí por la imploración del Nombre de Cristo 482.

No podemos liberarnos de los demoníacos loyismí con la ayuda de los loyismí humanos. Debemos de abandonar cualquier loyismós aunque seamos prudentes, y que dejemos toda nuestra esperanza a Dios diciendo, “Señor como Tú quieres y conoces economiza sobre esta cosa…” 483

Este versículo es importante porque muchos en el tiempo de la tentación persiguen afrontarla con la lógica humana. Por muy fuerte que sea la lógica no puede ser más fuerte que el loyismós diabólico. Porque en la lucha contra el loyismós, en realidad combatimos al diablo y no un simple loyismós.

La bendita oración que se hace por la nipsis limpia y purifica la diania de cualquier fantasía de astutos malignos loyismí y así la diania conoce la causa de los enemigos e incluso la gran ganancia y beneficio de la oración y de la nipsis 484. Con la oración el atleta de la vida espiritual conoce claramente al loyismós entero y hace inimaginablemente una anatomía del loyismós y de esta manera sin haber cometido el pecado conoce las consecuencias del loyismós. Por eso por regla general los ascetas-practicantes que se han ejercitado en este deporte espiritual que no dejan a introducirse el loyismós en su interior, conocen muy bien la vida del pecado y del pecador, sin haber tenido experiencia personal propia.

Si la semilla del enemigo es el fuego, la esperanza en Dios, por la oración, es el agua que le apaga, 485. El abad Juan Kolovós dice: “Me siento en mi kelia-celda y contemplo los malignos astutos loyismí sobre mí y cuando no puedo con ellos recurro a Dios mediante la oración y así me salvo del enemigo 486.

La manera eficaz de liberarse de los loyismí es compartirlos a un padre guía-espiritual con experiencia. San Casiano el Romano dice que una serpiente cuando sale de un agujero oscuro a la luz busca a esconderse y desaparecer, así “también los malignos loyismí, cuando los decimos y compartimos mediante la perfecta confesión, entonces buscan marcharse del hombre” 487. No hay otra cosa más que perjudica tanto a los monjes y a los cristianos y alegra a los demonios que cuando los hombres esconden los loyismí a los padres espirituales 488. Así se tuerce toda la vida espiritual y el hombre se convierte en juego en las manos del diablo, quien puede hacer lo que quiere. Por eso San Casiano enseña que no se puede encontrar otro camino de sotiría redención, sanación y salvación más que compartamos nuestros loyismí a los padres espirituales, a los más distinguidos que tiene el don del discernimiento y por ellos nos adecuemos hacia la virtud y no seguir nuestro loyismós y nuestro juicio 489. Aquel que no cuenta los loyismí a su padre espiritual no se sana: “Porque el que se calla y no comenta sus loyismí a su padre espiritual permanece insanable, enfermo” 490. Por eso el loyismós que se hace crónico debemos de contarlo a nuestro padre espiritual que tiene la responsabilidad de nuestra sotiría redención, sanación y salvación. “Al loyismós que se alarga en tu interior y te guerrea, cuéntalo a tu Abad y mediante Dios te sanará” 491. Cuando decimos loyismós crónico nos referimos aquel que con la contradicción, el desprecio y la oración no se marcha, sino que continúa combatiéndonos, como también el loyismós pasional, patético que está unido con el pazos.

San Juan el Sinaíta se refiere al caso de un monje que encontró un cenobio (monasterio de vida en comunidad) que tenía una libreta colgada en su cinturón y apuntaba cada día sus loyismí para contárselos a su Yérontas-anciano sabio 492.

El yérontas con discernimiento puede ser que sea analfabeto para el mundo y no conozca la sapiencia mundana, pero conoce la sofía (sabiduría) de Dios. El abad Arsenio para sus loyismí acostumbraba preguntar a Yérontas con discernimiento pero que fuera rudo, analfabeto y sin estudios. Por eso un hermano le preguntó: ¿Abad Arsenio cómo es que tú que conoces la enseñanza Helena y la Romana preguntas para tus loyismí a este rudo sin estudios? El Arsenio contestó: “La ciencia instructiva Helénica y Romana la he aprendido, pero el alfabeto de este rudo analfabeto no lo he aprendido aún” 493.

Cuando el hombre haya aprendido abrirse a Dios mediante su padre espiritual y presentar todas sus heridas que le crean los loyismí y sus propios loyismí y a la vez obedece a su consejo, éste se libera de todo, de cualquier tipo y se apacigua interiormente y conoce qué significa la paz de Cristo.

Junto con el compartimiento al padre espiritual le pedimos también su bendición y oración. San Crisóstomo refiriéndose al logos de Cristo hacia los Apóstoles, cuando entran en una casa que deseen y den la paz, dice que muchas veces sin que nadie nos moleste tenemos la guerra del loyismós, nos alteramos y se revolucionan los deseos astutos malignos. Este combate lo anula el logos de los santos, es decir, la bendición de los Santos y esto trae mucha serenidad y calma en nuestro interior. “Porque una vez que habló aquel santo Yérontas entonces inmediatamente todo recuerdo demoníaco y loyismós absurdo se largó de nuestra psique” 494.

Tal como hemos recalcado en otro sitio, podemos líbranos de los loyismí, cuando cultivamos las distintas virtudes. La engratia (contención, autodominio) y la agapi nos liberan de los pasionales loyismí 495. Con detener uno la ira y el deseo se libera rápidamente de los loyismí 496. También coopera mucho la vigilia: “Monje despierto en vigilia es pescador de loyismí en la serenidad y la paz de la noche, así puede con facilidad a comprenderlos, y así se endurece y se hace fuerte contra ellos” 497.

La lectura de la ley de Dios y las vidas de los Santos recortan y suprimen los loyismí. Porque los relatos de los Apóstoles y de los Padres, como también sus vidas, tienen mucha fuerza de energía y pacifican y serenan la psique.

Una otra manera es crear buenos loyismí. Es cierto que antes hemos observado que debemos de suprimir todo loyismós aunque fuera bueno, principalmente durante el tiempo de oración. Pero en otros tiempos y en concreto cuando nos encontramos al principio de la vida espiritual podemos cultivar buenos loyismí. Pero es necesario ir con mucha atención de manera que no les cultivemos con la fantasía, porque de esta manera desarrollamos una espiritualidad demoníaca. “Estudia y practica en cultivar buenos loyismí para que los encuentres allí” 498. Recibir y aceptar todas las cosas con buen loyismós. Aunque todas las cosas sean feas, nosotros debemos aceptar las cosas con loyismós normal, bueno y llano y entonces Dios derriba e invierte las anomalías de las cosas” 499. Aún, debemos metamorfosear, convertir los malos loyismí en buenos.

Una de las mejores maneras de terapia y liberación de los loyismí es tener nuestro nus al hades quemándose de las llamas del Hades. El santo Yérontas Siluán enseñaba: “San Macario el Grande atravesando ya del espacio aéreo no había dejado de humillarse y cuando de lejos le llamaban los demonios diciéndole, Macario se nos has escapado, respondió: aún no. Así respondió, porque estaba acostumbrado a mantener su nus en el hades, infierno y realmente así se escapó de los demonios.

San Pimín el Grande, enseñado por la larga experiencia dice que el peor y más peligroso enemigo es el orgullo, la soberbia y se forzó a sí mismo en toda su vida para “arrebatar” la humildad de Cristo, por eso decía a sus discípulos: “En el lugar donde se encuentra el satanás allí me pongo”. Pero conociendo que en las profundidades de su psique cuanto bondadoso y misericordioso es el Señor, tenía la esperanza fuerte y grande que le salvará.

Así el que uno se tenga a sí mismo al infierno es la mejor manera de mantener el nus limpio, purgado y purificado de cada loyismós pasional, patético e indecente” 500.

El que el hombre mantenga su nus al Hades y que se inflamen todos los loyismí por las llamas del Hades, es un estado y situación que se inspira dentro de la metania y sobre todo metania grande y ardiente que es regalo de la Χάρις Jaris increada de Χριστός (Jristós) Cristo. Si esto no existe, por lo menos que tenga el hombre en su memoria el pensamiento de su llegada a la muerte y su condena al Hades. Este mismo pensamiento es capaz de hacer la catarsis (purgarse y purificarse) al hombre y librarse de la tiranía y de la opresión de los loyismí.

Cuando el hombre con todo este método ascético se haya liberado de la tiranía y opresión de los loyismí y el nus (energía) y el corazón (esencia) se han catartizado purgado, purificado y sanado, entonces se colma de la energía increada del Espíritu Santo y vive la verdadera psico-terapia, sanación de la psique. La psique se libera de todas las heridas y se convierte en Naós-Templo del Santo Dios Trinitario. El hombre se convierte verdadero sacerdote de la  Χάρις Jaris increada de Dios y pre-saborea los bienes del reinado de la Realeza increada de los Cielos. Éste es el hombre verdadero y natural, el por la Χάρις Jaris increada θεάνθρωπος (zeánzropos) dios-hombre.

sigue

CAPÍTULO IV LA ORTODOXA PATOLOGÍA que próximamente si CristoDios quiere lo tenemostraducudi falta un repaso 

Traducción Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas)  www.logosortodoxo.com 

 

-365 Filocalía pag 223 v.13. -366 Amfiloquio Rándovits: El misterio de la Santa Trinidad según san Gregorio Palamás, casa de estudios Patrísticod, Tesalónica 1973, pag 47. -367 idem pag 50. -368 idem pag 50 -369 San Gregorio Palamás, Filocalía pag 145 t.4 v.36. -370 idem pag 145, t.4 v.36. -371 idem pag 145, t.4 v.36. -372 Filocalía t.2 pag 211, v.5. -373  Obras de san Gregorio Palamás. EPE t.2, pag 222. -374 San Teógnosto, Filocalía t.2, pag 211, v.5,6,7. -377 Archimandrita Sofronio: El Yérontas Siluán el AThonita, pag 166-167. -378 Filocalía t.4 pag 31 v.2. -379 idem pag 191. -380 Obras de san Gregorio Palamás EPE t.2 pag 608. -381 idem pag 178. -382 Metropolita de Triki y Stagón: El Monaquismo Oriental Ortodoxo, Atenas 1969, pag 724.    

-383 Abad Dorotheo en la Filocalía de los níp ticos y ascéticos, ediciones “san Gregorio Palamás, Tesalónica 1981, tomo 12, pag 646,11. -384 idem pag 360. -385 idem pag 362. -386 idem pag 360-362. -387 San Juan el Sinaita: Escalerapag 28-29, v.3-6 -388 Archimandrita Sofronio: El Yérontas Siluán, pag 136. -389 Filocalía t1, v.154.  -390 Gerontikón, ediciones papadimitriu, pag 61. -391 Filocalía t4, v. 66. -392 idem  v.64. -393 idem v. 64 -394 Filocalía t2 pag 25, v.84. -395 idem v.42,43. -396 San Máximo, Filocalía t2, pag 30, v.20. -397 Filocalía t1 pag 47-48. -398 Filocalía t4, v.60. -399 Filocalía t2, v.46. -400 San Isaak el Sirio: Los ejercicios ascéticos, ediciones Rigopoulu Tesalónica 1977, pag 319. -401 San Máximo el Confesor, Filocalía t2, v.20. -402 Gerontikón, ediciones Pappadimitriu, pag 6 v.11. -403 San Gregorio el Sinaita, Filocalía t4, v.67. -404 Filocalía t2, pag 290. V.18. -405 San Juan el Sinaita, Climax, pag 97, v.82. -406 idem pag 106 v.16. -407 san Máximo el Confesor, Filocalia 13, pag 13, v.21. -408 idem pag 18,, v.31. -409 san Thalasio, Filocalía t2, pag 221, v.87. -410 san Marcos el Asceta, Filocalía t1 pag 106, v.162. -411 idem pag 122, v.120. -412 san Gregorio el Sinaita, Filocalía t4, pag 39, v.62. -413 san Diadoco de Fótica: los cien capítulos… Filocalía t1, v.83. -414 Filocalía, pag 40, v.68. -415 san Casiano el Romanos, Filocalía t1, pag84, v.6, 24.30. -416 san Nicodemo el Aghiorita: Libro sobre san Barnasufio y Juan, pag 60-61, v.6 -417 Filocalía t1, pag 1, v.7-9. -418 Filocalía t2, pag 221, 88. -419 san Juan el Sinaita, Escalerapag 112-113. -420 Filocalía t2, pag 18, v.31. -421 Arcimandrita Sofronio: El Yérontas Siluan, pag 136 -422 idem. -423 idem pag 13-137. -424Abad Dorotheo iden anterior pag 528-530. -425 Filocalía t1, pag 148, v.43. -426 Abad Dorotheo iden anterior pag 524. -427 Filocalía t2, pag 285, v.33. -428 San Juan el Sinaita, Climax, pag 146, v.12 -429 san Marcos el Asceta, Filocalía t1, pag 115. v.89. -430 idem antes pag 112, v.40 -431 Geronticón, ediciones Papadimitriu, pag 61. -432 Abad Dorotheo, idem antes pag 624-626. -435 San Hisiquio el Oresbítero, Filocalía t1, pag 148, v.44. -436 san Marcos el Asceta, Filocalía, t1, pag 10, v.168.  -437 san Thalasio, Filocalía t1, pag 210, v.2. -438 san Máximo el Confesor, Filocalía t2, pag 8, v.50. -439san Nikita Stizatos, Filocalía pag 28, v.57 -440 san Máximo el Confesor, Filocalía t2, v.50. -441 san Juan el Sinaita, Climax, pag 13, v.54. -442 Gerontikón, ediciones Papadimitriu, pag 82-83. V.1. -443 Abad Dorotheo idem antes pag 514-516. -444 Gerontikón, ediciones Papadimitriu , pag 42. -445 san Juan el Sinaita, Escalerapag 132, v.50. -446 san Filoteo el Sinaita, Filocalía t2, pag 207, 45. -448 Geronticón, ediciones Papadimitriu, pag 37, v.4. -449 Archimandrita Sofrono. El Yerontas Siluán, pag 169. -450 san Hisiquio el Presbítero, Filocalía, t1, pag 149, v.49. -451 San Diádoco de Fótica, Filocalía t1, v.26 -452 Filocalía t2, pag 308, v.22. -453 san Juan el Sinaita: Escalera, pag 10, v.2 454  san Elías el Presbítero, Filocalía t2, àg 308, v.13. -457 san Marcos el Asceta, Filocalía t1, pag 106, v.162. -455 Filocalía t2, pag 30, v.20. -458 Abad Dorotheo, idem antes, pag 524. -459 Geronticón, ediciones Papadimitriu, pag 61. -460san Máximo el Confesor, Filocalía t2, v.77. -461 san Thalasio, Filocalía t2, v.26. -462 san Elías el Presbítero, Filocalía t2, pag 313, v.126. -463 san Thalasio, Filocalía t2, pag 206, v.25 -464 san Thalasio, Filocalía t2, pag 224, v.17. -465 Filocalía t1, pag 124 v.97. -466 Filocalía t2, v.2. -467 san Nicodemo el Aghiorita: Libro de san Barnasufio y Juan, idem antes pag 223. -468 Archimandrita Sofronio: El Yérontas Sofronio, pag 137. -469 idem antes pag 64-65. -470 san Hisiquio el Presbítero, Filocalía t1, pag 148, v.44. -471 Abad Dorotheo idem antes pag 626. -472 Geronticón ediciones Papadimitríu pag 88, v.28. -473 idem antes pag 87, v.20. -474 idem anes pag 87, v.21. -475 idem antes pag 13, v.18. -476 idem antes pag 33, v.43. -477 san Máximo el Confesor, Filocalía t2, pag39, v.87. -478 idem antes pag 33, v.43. -479 Archimandrita Sofronio: El Yérontas Sofronio, pag 136. -480 Filocalía t2, pag 89, v.27. -481 Filocalía t4, pag 81. -481ª idem antes. -482 san Hisiquio el Presbítero, Filocalía t1, pag 1, v.28. -483 Abad Dorotheo idem antes pag 632. -484 san Hisiquio el Presbítero, Filocalía t1, v.154 -485 Abad Pimín Geronticón ediciones Papadimitríu pag 98, v.146. -486 Geronticón ediciones Papadimitríu pag 45, v.12. -487 Filocalía t1, v. 143. -488 idem antes pa 89, v.6 etc. -489 idem antes pag 92, v., 12-16. -490 san Nicodemo el Aghiorita: Libro de san Barnasufio y Juan, idem antes pag 178. -491 idem antes pag 97, v.143. -492 san Juan el Sinaita: Escalera pag 193, v.4. -493 Geronticón ediciones Papadimitríu pag 5, v. 6. -494 PG51, 334. –san Thalasio, Filocalía t2, pag 206, v. 14. -496 idem antes pag 20, v. 17. -497 san Juan el Sinaita: Escalera pag 103, v.4. -498 idem antes pag 20, v.17. -499 san Marcos le Asceta, Filocalía t1, pág 10, v.159. -500 Archimandrita Sofronio: El Yérontas Sofronio, pag 65.

 

 

 

1 comentario

  1. Pablo Chávez

    Bendiciones, soy psicólogo y teólogo. Aprecio mucho el esfuerzo de publicar este material tan importante para comprender la evolución de una visión psicológica dentro de la historia del cristianismo. ¿Qué libro me recomienda para comprender mejor el pensamiento de los padres de la iglesia sobre la relación psicología y fe? ¿Cuándo se publicará la tercera parte de esta serie «ortodoxa psicoterapia»?

    Gracias de nuevo. Quedo atento a su respuesta.

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