Epístolas de San Juan 1a, 2a y 3a

Epístolas de San Juan 1a, 2a y 3a

 

1ª Epístola Capítulo 1. El Logos de la vida encarnado y nuestra comunión verdadera con el Hijo y el Padre. Dios es la luz increada 1-10.       

 

1 El que desde siempre en el principio ἦν (in) existía y siempre es, lo que hemos oído, lo que hemos visto, contemplado con nuestros ojos, lo que han palpado nuestras manos, acerca del logos (causa) de la vida.

1 Sobre el Hijo y Logos de Dios: el cual existía en el principio, era y es coeterno antes que cualquier creación espiritual y material y lo que hemos escuchado, más lo que hemos visto con nuestros ojos y hemos vuelto a contemplar muchas veces (con nuestros ojos espirituales y físicos), y lo que palparon nuestras manos acerca del enhipostasiado (substanciado e increado) Logos, el Cual en su interior co-eternamente tiene la vida y la transmite.

2 Y la vida se ha manifestado, la hemos visto, damos testimonio de ella y os anunciamos la vida eterna, que existía y estaba y está siempre junto al Padre y se nos ha manifestado.

  1. Y esta vida enhipostasiada ha tomado naturaleza humana y se ha manifestado entre nosotros y la hemos visto con nuestros ojos y damos testimonio oficialmente de ella; y os anunciamos la vida eterna que existía y estaba y está siempre junto al Padre y se ha revelado a nosotros los Apóstoles y a muchos más hombres.

3 Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos para que estéis unidos con nosotros en κοινωνία kinonía (conexión, comunión, unión y participación), como estamos nosotros en kinonía-comunión y unión cordial con el Padre y con su Hijo Jesús Cristo.

4 Os escribimos todo esto para que nuestra alegría y gozo, que procede de esta comunión con Dios y nosotros, sea completa y perfecta.

Dios es la luz increada

5 Y éste es el mensaje y la promesa que hemos oído del mismo Hijo y os anunciamos a vosotros: Dios es la absoluta luz increada, y en él no hay ninguna oscuridad (ni la mínima tiniebla, mancha, falta o imperfección),

6 Si decimos que tenemos vínculo estrecho y κοινωνία kinonía comunión con él y vivimos en las tinieblas del pecado y del desconocimiento, teniendo conducta pecadora, mentimos y nos auto-engañamos, entonces no cumplimos ni practicamos a la verdad.

7 Pero si andamos en la luz, como él está en la luz increada de la verdad, entonces estamos en κοινωνία kinonía comunión, unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús Cristo nos purga, purifica y sana de todo pecado.

  1. Pero si nos comportamos y vivimos de acuerdo con la luz increada de la verdad divina, tal y como Dios vive y está siempre en esta increada luz ética, entonces estamos en relación y κοινωνία kinonía comunión cordial unos con otros y la sangre del Jesús Cristo, su Hijo, que se derramó durante el sacrificio en la Cruz, nos limpia, purifica y sana, de todo pecado.

8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, no decimos la verdad y la verdad de Dios no estará en nuestro interior.

9 Si confesamos nuestros pecados y culpas, Dios que es fiel y justo nos perdona nuestros pecados y nos purifica de toda iniquidad e injusticia.

  1. Pero si tenemos autoconocimiento y conciencia de nuestra culpabilidad, entonces nosotros confesamos nuestros pecados, Dios es fiel, cumple su promesa sobre la absolución de nuestros pecados; y también es justo de modo que, con base el sacrificio de su Hijo, perdona nuestros pecados, nos purifica y nos sana de toda injusticia.

10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos mentiroso, y en este caso el logos, la verdad de Dios no está en nuestro interior.

 

1ª Epístola Capítulo 2 Nuestra vida de acuerdo con la voluntad de Dios, 1-6. La agapi, antiguo y nuevo mandamiento, 7-11. Sugerencias personales, 12-17. Los anticristos y sus obras, 18-29.

1 Queridos hijos míos, todo esto os lo escribo para que no pequéis; pero si alguno se desvía y peca, tenemos junto al Padre, como paráclito (defensor, consolador y suplicante) a Jesús Cristo, el justo e impecable.

2 Él con su sacrificio redentor, se ofrece de expiación por nuestros pecados; y no sólo por los nuestros, sino por los de todo el mundo, (mientras que el mundo crea en él.)

3 En esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos y aplicamos sus logos mandamientos.

  1. Pero para que Cristo sea nuestro intercesor y sacerdote, debemos de reconocerle así y estar en relación cordial con él. De esta relación cordial y conocimiento recibimos la información interior que le hemos conocido bien, si aplicamos y cumplimos sus logos mandamientos.

4 El que afirma que le conoce y no aplica ni cumple sus logos mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él.

5 Pero el que cumple el logos, es decir, la voluntad de Cristo, siente y tiene la información real que la agapi (amor, energía increada) de Dios se ha desarrollado plenamente y está perfeccionada en su interior. En esto conocemos que estamos unidos a Él.

6 El que dice que permanece y vive en la dimensión espiritual de Cristo, debe vivir y comportarse tal y como Él vivió y se comportó entre nosotros.

El logos, mandamiento de la agapi-amor

7 Hermanos, no les escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio (de ser cristianos); Este mandamiento antiguo es el logos de la agapi que habéis escuchado desde el principio (de ser cristianos).

8 Es, por otra parte, también mandamiento nuevo el que os escribo -que es verdadero en él y en vosotros- porque se disipa la oscuridad y la luz verdadera ya alumbra.

  1. Sin embargo, el antiguo mandamiento es a la vez nuevo. Es decir, el mandamiento de la agapi es a la vez nuevo en la persona de Jesús Cristo, quien lo enseñó y aplicó en un grado perfecto y también se ve entre vosotros los Cristianos que lo aplicáis. Esta agapi-amor, pues, con sus brillantes resultados nos informa que la oscuridad ética del engaño y del pecado se disipa y el espíritu y la enseñanza de Cristo, que es la luz verdadera de conocimiento y virtud, ahora ya ilumina a todo el mundo.

9 El que dice que está y vive dentro de la luz y odia a su hermano, éste no vive ni está aún en la luz sino en la oscuridad.

10 Al contrario, el que dice que ama verdaderamente a su hermano, éste realmente permanece y vive dentro de la luz de Cristo y no escandaliza, ni amarga a su hermano.

11 Pero el que odia a su hermano está hundido en la oscuridad ética y espiritual andando en las tinieblas, su comportamiento es oscuro y su actitud tenebrosa vagando como un ciego que no conoce a donde va poniendo en peligro su vida. Porque la oscuridad ética y espiritual del pecado le ha cegado los ojos de su psique (que son la mente o intelecto y el nus o espíritu del corazón).

12 Queridos hijos míos, os escribo a vosotros estas cosas porque, como creyentes Cristianos, se han absuelto vuestras culpas y pecados por la fe en el nombre de Jesús Cristo.

13 Os escribo, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os escribo jóvenes, porque habéis vencido el astuto maligno. Os escribí niños porque habéis conocido al Padre.

13, Os escribo a vosotros Cristianos avanzados, es decir, Padres o Guías espirituales, que por vuestra edad y vida cristiana habéis conocido bien el Logos de Dios, el cual desde el principio es también infinito junto al Padre y por eso conviene que se llamen Padres espirituales. Os escribo a vosotros jóvenes que habéis vencido el astuto maligno que durante vuestra juventud os ha enviado muchas tentaciones; os he escrito hijos míos, porque habéis conocido por la fe al Padre celestial, no en teoría intelectual, sino mediante vuestra fe, colaboración cordial y experiencia personal con Él.

14 Os he escrito a vosotros Padres, porque habéis conocido bien al que es desde el principio, antes de los siglos, el eterno Logos de Dios, el Cristo. Os he escrito a vosotros jóvenes porque estáis fuertes en la vida espiritual y el logos de Dios permanece fructificando en vuestro interior y habéis vencido al astuto maligno.

15 No améis el mundo (del pecado) ni los placeres carnales, vanos y pecaminosos que existen en este mundo que separan al hombre de Dios. Si uno ama al mundo del pecado, la agapi-amor de Dios Padre no está en su interior.

16 Porque muchas cosas que hay en el mundo alejado de Dios están pervertidas, como por ejemplo, las pasiones carnales, el ansia por las cosas y el orgullo o arrogancia, no provienen de Dios y Padre sino del mundo pecaminoso.

17 Y este mundo vanidoso y pecador pasa y con él sus insaciables deseos. Pero el que hace la voluntad de Dios tiene la vida eterna (y eternamente permanece y vive junto con Dios.)

18 Hijos míos, ésjato-última hora y decisiva es la época actual. Y por la enseñanza de los apóstoles habéis escuchado que el anticristo viene, y ahora han surgido muchos anticristos, órganos engañados y heréticos del anticristo. Por eso conocemos que es la última hora.

19 Han surgido de nosotros los Cristianos y se alejaron de la Iglesia. Pero realmente no eran de los nuestros, nunca fueron Cristianos auténticos y sinceros; porque si fueran de los nuestros, como verdaderos fieles a Cristo, hubieran permanecido con nosotros.

20 Sin embargo, vosotros tenéis también este carisma de conocimiento y discernimiento. Vosotros por el bautizo tenéis la unción, crismación espiritual que viene del Espíritu Santo. Y con iluminación por la crismación tenéis conocimiento de todo lo referido sobre la sanación y salvación, (además, podéis discernir el engaño y la herejía.)

21 No os he escrito porque no conocéis la verdad, sino porque la conocéis y sabéis que ninguna mentira puede proceder de la verdad.

22 Y ¿quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el humanizado Hijo de Dios, el Cristo? Éste realmente es anticristo y seguidor del anticristo es el que niega al Dios Padre y al Hijo, (puesto que no acepta la apocálipsis o revelación que nos ha hecho el Hijo sobre el Padre).

23 Todo el que niega al hijo (y no lo acepta como el Logos increado encarnado y el redentor del mundo) no tiene al Padre. El que confiesa al hijo tiene también al Padre.

24 Lo que habéis oído desde el principio (sobre el Padre y el Hijo) que permanezca inalterable y fijo en vosotros. Así permaneceréis unidos con el Hijo y con el Padre.

  1. Los que desde el principio de vuestra vida cristiana, habéis oído el kerigma sobre el Padre y el Hijo, procurad que permanezca bien firme en vuestro interior. Si permanece bien en vuestro interior lo que habéis escuchado desde el principio, también permaneceréis en cordial relación y comunión con el Hijo y el Padre.

25 Y esta es la promesa que el mismo Cristo nos ha hecho: la vida eterna. (Que consiste en nuestra unión y comunión perfecta con Dios.)

26 Os he escrito esto acerca de los que pretenden seducir y engañar con enseñanzas falsas y heréticas.

27 Y vosotros tenéis el carisma espiritual de la crismación, unción, es decir, el Espíritu Santo con sus donaciones que habéis recibido de Cristo y permanece en vuestro interior. Por eso no necesitáis que nadie os enseñe, porque la crismación espiritual os lo enseña todo, y cada cosa que enseña es verídica, y tal como os ha enseñado desde el principio, así tenéis que permanecer en Cristo guardando la verdad que el Espíritu os ha revelado.

28 Ahora, hijos míos, permaneced estables y unidos con Cristo, para que, cuando él se manifieste gloriosamente en la Segunda Parusía-Presencia, podamos sentirnos seguros y no avergonzados a causa de nuestros pecados y culpas.

29 Puesto que conocéis bien que Cristo es justo y cada uno de vosotros conocéis por vuestra experiencia personal que practicando y aplicando la justicia en su vida, ha renacido de Él.

 

1ª Epístola Capítulo 3 Vivir como hijos de Dios, y quiénes son. 1-15. No amar de palabra sino con obra y verdad, 15-24.

1 Mirad qué gran y admirable agapi-amor nos ha dado el Padre, al hacer que nos llamemos hijos de Dios. Por eso el mundo no nos conoce ni entiende, porque no conoció ni entendió a Dios, (al que éticamente nos asemejamos, puesto que somos hijos suyos.)

2 Queridos, ahora somos hijos de Dios, aunque aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos, contemplaremos tal y como Él es.

  1. Queridos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado qué seremos al futuro. Pero conocemos que cuando Cristo se manifieste con toda su doxa-gloria y jaris-gracia, nosotros también nos convertiremos y seremos semejantes a él en doxa y jaris. Entonces lo veremos y contemplaremos tal y como es con su doxa y jaris (energía y luz increada) que también será nuestra doxa y jaris.

3 Y todo el que tiene esta esperanza en Cristo hace su catarsis y se purifica de cualquier pecado, convirtiéndose sano y puro tal y como él es, (y sólo ellos lo contemplarán, verán.)

4 Todo aquel que comete pecado, entra en la ilegalidad, porque infringe también la ley de Dios. Y el pecado es trasgresión de la ley divina y de la voluntad de Dios.

5 Y conocéis que Cristo se reveló-apocaliptó y apareció como hombre en la tierra para quitar nuestros pecados y en Él no hay ningún pecado.

6 Todo aquel que permanece en comunión con él, no peca; todo aquel que peca, no le ha sentido interiormente, ni le ha percibido y contemplado con los ojos de su psique, tampoco le ha conocido como su redentor y Dios.

7 Hijos míos, nadie os engañe; el que en su vida practica la justicia es justo como Jesús Cristo.

8 El que persiste en practicar el pecado es del diablo; porque el diablo desde el principio peca con rabia contra Dios. Para esto el Hijo de Dios apareció como hombre sobre la tierra, para deshacer y destruir las obras del diablo.

9 Todo el que ha nacido de Dios no peca, porque la simiente de Dios está en él; Y no puede pecar, porque ha nacido de Dios.

  1. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica ni comete el pecado, porque tiene en su estado interior permanentemente la nueva vida que le ha transmitido y sembrado Dios. Y un hombre así que ha entregado definitivamente su voluntad a Dios, éticamente es imposible pecar, porque ha renacido de Él, y ha adquirido lo “como semejanza” de Dios.

10 Y justo en este punto se reconocen y se distinguen los hijos de Dios y los hijos del diablo. Todo aquel que no practica en su vida la virtud y la justicia y no ama a su hermano, no es de Dios, (tampoco lo tiene como Padre.)

11 Porque este es el mandamiento fundamental e importante que habéis oído los que desde el principio habéis creído en Cristo: Que nos amemos los unos a los otros.

12 No como Caín, que inspirado por él diablo mató a su hermano de la forma más cruel e inhumana. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas y las de su hermano justas.

13 Hermanos míos, no se extrañen, si el mundo os odia.

14 Nosotros conocemos bien que hemos pasado de la muerte espiritual a la vida espiritual y eterna, porque amamos a los hermanos. Pero aquel que no ama al hermano permanece en estado de muerte espiritual.

15 Todo aquel que odia a su hermano es homicida. Y bien conocéis que ningún homicida tiene la vida eterna en sí mismo.

16 En esto, pues, hemos aprendido y conocido lo que es la agapi-amor; es decir, en que Cristo movido por la inmensa agapi hacia nosotros, entregó su psique-vida a la muerte por crucifixión para nuestra sotiría, redención, sanación y salvación. Por lo tanto, tenemos como modelo a Cristo y nosotros también debemos de poner nuestras psiques-vidas para los hermanos.

17 Pero el que tiene los bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad y le cierra sus entrañas y su corazón permanece insensible a la desgracia de aquel, ¿cómo puede permanecer en él la agapi-amor de Dios?

18 Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras benéficas y de verdad.

19 En eso conoceremos que provenimos de la verdad y hemos renacido de Dios quien es la verdad. Y como tenemos esta descendencia y luchamos para practicar la agapi-amor, entonces tranquilizaremos nuestra conciencia y pacificaremos nuestro corazón delante de Dios, sabiendo que actuamos correctamente.

20 Pero si nuestro corazón nos reprende y la conciencia nos acusa y nos condena de que sólo de palabra amamos al hermano, mucho más nos acusará Dios quien es superior a nuestra conciencia y conoce bien todas las cosas.

21 Amados, si nuestro corazón está en paz y la conciencia no nos acusa y condena, entonces podemos estar tranquilos ante Él y acercarnos a Dios con confianza y franqueza,

22 y cualquier cosa que pidiéramos por la oración, lo recibiremos porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que le agradan.

23 Y este es su mandamiento importante y básico: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesús Cristo, y que nos amemos de verdad los unos a los otros, según el mandamiento que Cristo nos ha dado.

24 El que guarda y cumple con los mandamientos de Dios, permanece dentro en el espíritu de Dios y Dios está unido con él. El medio por el que conocemos y aseguramos que Dios permanece en nuestro interior, es el Espíritu que nos ha dado, (el cual nos ilumina y nos da esta información interior en el corazón y en la conciencia que estamos en comunión y unión con Dios.)

 

1ª Epístola Capítulo 4 Protección de los espíritus del engaño, 1-6. Dios la fuente de la agapi, 7-21. 

Queridos, no se fíen de todos los que dicen que tienen carisma espiritual y están inspirados por el Espíritu de Dios; comprobadlo antes, si son de Dios porque muchos pseudoprofetas han aparecido por el mundo.

2 En esto discerniréis si el espíritu es de Dios; El que confiesa que Jesús es el Cristo, es decir, Θεάνθρωπος Zeántropos-Dios y hombre, el Mesías hecho hombre, este es de Dios.

2 En esta señal y criterio conoceréis y distinguiréis con certeza el espíritu de Dios: Todo hombre que manifiesta que tiene carisma del Espíritu y confiesa, no sólo con palabra sino también con obras, que Jesús Cristo se encarnó realmente y vivió como hombre, es decir, que vino en la tierra como Zeántropos-Dios y hombre redentor, este es realmente de Dios.

3 Y el que no confiesa que Jesús Cristo es Dios y hombre no es de Dios; esto es del anticristo, del cual habéis oído decir que estaba para venir y ya está en el mundo.

  1. Y todo aquel que dice que tiene inspiración del Espíritu y no confiesa que Jesús Cristo vino del cielo y se ha hecho hombre, éste no es de Dios. Es decir, negar a Jesús Cristo como Dios y hombre es el espíritu del anticristo, de quien habéis oído que está por llegar. Y ya está en el mundo representado por herejías, pseudo maestros y falsos profetas que están preparando el terreno para su presencia.

4 Pero vosotros, hijos míos, habéis renacido y sois de Dios y habéis vencido a los heréticos (los percusores del anticristo.) Porque Dios, que está en vuestro interior iluminándoos y apoyándoos, es mayor que el satanás que actúa y energiza dentro en el mundo duro sin metania y alejado de Dios.

5 Estos preudoprofetas provienen del mundo del pecado. Por eso hablan según sus percepciones e intenciones pecadoras y el mundo los escucha.

6 Pero nosotros (los Apóstoles e instructores del Evangelio) somos de Dios y nos inspiramos de Él. El que ha conocido y tiene fe en Dios nos escucha con atención y buena gana. Pero el que no es de Dios y no ha renacido de Él, no nos escucha ni acepta nuestra enseñanza. Con este criterio conocemos y discernimos el Espíritu de Dios que conduce a la verdad y el espíritu del diablo que conduce al engaño.

7 Amados míos, amémonos los unos a los otros, porque la agapi-amor procede de Dios, (quien es agapi). Cada persona que ama y tiene en su vida como guía la agapi, ha nacido de Dios y se encuentra en relación cordial con Él y Le conoce más aún.

8 Pero aquel que no tiene este agapi-amor nunca ha conocido a Dios, porque Dios es agapi y la fuente de la agapi.

9 En esto se ha manifestado la agapi de Dios por nosotros: en que ha mandado a su unigénito hijo al mundo para que nosotros vivamos por él, (y como hombres pecadores, seamos capaces de adquirir y vivir la vida eterna desde aquí y ahora.)

10 En esto exactamente consiste y se ve la agapi-amor de Dios: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos ha amad como indignos pecadores y culpables que somos. Dios nos ha amado tanto que ha enviado a su Hijo para ofrecer como sacrificio su sangre redentora y expiatoria por nuestros pecados.

11 Queridos, si Dios nos amó de este modo admirable, también nosotros debemos y estamos obligados amarnos unos a otros.

12 La naturaleza y esencia de Dios jamás ha visto nadie. Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su agapi queda perfeccionada en nuestro interior.

12 Dios nadie le ha conocido perfectamente y su naturaleza y esencia nadie jamás ha visto. Pero si nos amamos los unos a los otros, el Dios invisible y superior a todo concepto está en nuestro interior y percibimos y sentimos  plenamente la divina energía increada de su agapi y permanece perfectamente en nuestro corazón.

13 Por esta señal conocemos que permanecemos en Dios y Él en nosotros: en que Él nos ha dado de su Espíritu (y nos ha constituido templos suyos.)

14 Además, (nosotros los Apóstoles) hemos visto con nuestros ojos y como testigos presentes testificamos y aseguramos que el Padre ha enviado a su Hijo como σωτῆρ sotir Redentor, Sanador y Salvador del mundo, (manifestando así su perfecta agapi hacia nosotros.)

15 Quien, pues, confesare (con todas sus fuerzas y energías y con fe inconmovible y clara) que Jesús es el encarnado Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.

16 Y nosotros hemos visto, escuchado y palpado, y por experiencia hemos creído en esta agapi-amor que tiene Dios hacia nosotros. Dios es agapi-amor y la fuente de ella y el que permanece practicando en esta agapi-amor, Dios permanece en él.

17 En esto consiste el progreso y la perfección del amor en nosotros: en que tenemos confianza absoluta en el día del juicio; Porque como es él, así somos nosotros en este mundo.

  1. La señal de que la agapi ha progresado en nosotros en un nivel superior y perfecto es esta: que estamos esperando con ánimo, valor y sin miedo el día del juicio. Porque con la agapi, a los que aún vivimos entre el mundo pecaminoso, nos convertimos semejantes a Cristo que está en los cielos pleno de agapi-amor.

18 En la agapi-amor no hay lugar para el miedo o temor, el perfecto amor echa fuera el miedo, porque el miedo en sí infierna y supone culpabilidad y castigo; y el que teme no ha logrado la perfección de la agapi.

  1. El temor al Señor, a cusa de nuestra culpa, por la que nos juzgará, en aquel que ama no existe; pero cuando la agapi-amor es perfecta, ella echa fuera del corazón de la psique-alma al temor o miedo que le está infernando. Porque el miedo presupone y condiciona sufrimiento y castigo, a causa de la culpabilidad. Por lo tanto, aquel que tiene miedo a causa de su culpabilidad, está claro que no ha progresado ni se ha perfeccionado en la agapi-amor.

19 Nosotros amamos a Dios, porque Él nos amó primero.

  1. Todos nosotros los fieles amamos a Dios, porque hemos conocido y sentido profundamente que primero Él nos ha amado.

20 Pero si alguno dice que ama a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso. El que no ama a su hermano, al que ve, ¿cómo puede amar a Dios, al que no ve?

21 Y este mandamiento hemos recibido de Él: que quien ama a Dios, ame también a su hermano.

 

1ª Epístola Capítulo 5 Las victorias de la fe, Cristo es el Mesías y los resultados de la fe.

1 Todo el que tiene fe verdadera y activa en que Jesús es el Zeántropos-Dios y hombre, el Cristo, el Mesías redentor, ha nacido espiritualmente de Dios. Y todo el que ama a Dios que le hizo nacer espiritualmente, naturalmente ama también a su hermano que ha nacido del mismo Dios Padre.

2 En esto conocemos que amamos verdaderamente los hijos de Dios: si amamos a Dios con toda la fuerza de nuestro ser y luchamos por aplicar y cumplir sus mandamientos.

3 Porque la agapi-amor a Dios consiste en cumplir sus mandamientos que no son pesados, ni represores (y de fácil ejecución.)

4 Porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo pecaminoso; Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.

  1. Porque todo que renace de Dios, vence al mundo pecaminoso, que interpone trabas y dificultades para cumplir la divina voluntad. Y esta es la victoria que ha vencido el mundo: nuestra fe, que es luz y energía (increada) que destruye y disuelve el mundo del pecado y engaño y conduce a la divina vida espiritual y a la virtud.

5 ¡Quién es el que ha vencido el mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios!

  1. Pues ¡quién puede realmente en su guerra vencer los pecados engañosos, los placeres carnales y las atracciones mundanas sino solamente aquel que cree sin vacilar que Jesús Cristo, es el Hijo y Logos de Dios y se hizo hombre para la sanación y salvación del hombre!

6 Es él, que ha venido por el agua y por la sangre y se manifestó como Jesús Cristo, Mesías; No solamente en el agua sino en el agua y en la sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.

  1. Éste es Jesús Cristo, el Hijo y Logos de Dios, el que vino en la tierra como hombre y se ha demostrado como Mesías por el bautismo en el agua del río Jordán, donde ha sido proclamado por el Padre como su Hijo unigénito; y por su sangre que lo ofreció como sacrificio hacia Dios para nuestra sanación y salvación. Él en el Jordán y en la Cruz al camino hacia Gólgota se proclamó Mesías, Dios y hombre, Jesús Cristo. No sólo se manifestó como Mesías por su bautizo sino también por su muerte en la Cruz. Además, el Espíritu Santo también testifica sobre él y su testimonio es absolutamente verídico, porque el Espíritu Santo es la misma verdad.

7 Tres son los que siempre en el cielo que dan testimonio verídico y absoluto: el Padre, el Logos y el Espíritu Santo. Y estos tres uno son, porque tienen la misma naturaleza y esencia.

8 Y tres son los que dan testimonio en la tierra y los tres testifican lo mismo. El Espíritu Santo, el agua y la sangre.

  1. Y tres son los que testifican en la tierra. El Espíritu Santo con sus profecías, carismas y apocalipsis-revelaciones, el agua en el bautizo de Cristo al río Jordán y la sangre de Cristo que se derramó durante su sacrificio en la Cruz. Y estos tres sobre uno y el mismo acontecimiento testifican, es decir, sobre Jesús Cristo como Θεάνθρωπος (Zeántropos, Dios y hombre) redentor.

9 Si aceptamos el testimonio de los hombres que a veces también se pueden equivocar, mayor es el testimonio de Dios que ha testificado sobre su Hijo.

10 El que cree en el Hijo de Dios tiene en sí mismo el testimonio confirmado, (por su experiencia personal como creyente Cristiano.) Pero el que no cree en Dios, le considera mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado de su Hijo.

11 Y este es el gran testimonio que Dios ha dado a nosotros los creyentes: la vida eterna. Y esta vida es y está en su Hijo y el Hijo la transmite a los que creen en él.

12 Porque realmente el que tiene en su corazón al Hijo y está unido con él mediante la fe, tiene el testimonio también de la vida eterna. Pero aquel que no tiene a su interior al Hijo de Dios, tampoco tiene la vida eterna.

13 Os escribo esto para que sepáis bien que vosotros, que creéis con todo vuestro corazón en el nombre del Hijo de Dios, tenéis la vida eterna; (y así seréis más firmes en la fe de la persona y nombre del hijo de Dios.)

14 Y esta fe es el ánimo, la confianza y la seguridad que tenemos hacia Dios que se manifiesta cuando, por nuestra oración, le pedimos algo conforme su voluntad y nos escucha (y cumple con lo que hemos pedido.)

15 Y si sabemos que nos escucha en todo lo que le pedimos, sabemos también que poseemos ya lo que le hemos pedido.

16 Si uno ve a su hermano cometer un pecado que no sea de muerte espiritual, pedirá mediante la oración y Dios le dará vida. Hay un pecado que conduce a la muerte (espiritual) y no es este por el que digo yo que se ruegue.

17 Cada injusticia y desacato de la voluntad de Dios, es pecado. Pero existe un pecado que no conduce a la muerte espiritual.

18 Conocemos bien que todo aquel que ha renacido de Dios no peca. El renacido de Dios lucha con acierto contra el pecado y el astuto maligno no tiene ningún poder sobre él, no puede empujarlo hacia el pecado, ni lo toca, ni lo afecta por sus energías malignas.

19 Nosotros los creyentes tenemos la información cierta en nuestra conciencia que somos de Dios; en cambio todos aquellos que están alejados de Dios, hombres del mundo pecaminoso están hundidos en la malicia y oscuridad del poder del astuto maligno.

20 Conocemos bien que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado διάνοια (diania) intelecto o mente iluminada, capacitada de conocer a Dios Verdadero. Estamos y vivimos en el Verdadero, mediante Su Hijo, el Jesús Cristo. Él es el Verdadero Dios, la vida eterna y la fuente inagotable de ella.

21 Amados hijos míos, guardaos y protegeos de los distintos ídolos y percepciones fantasiosas del mundo incrédulo y pecaminoso. Amín.

 

2ª Epístola de Juan capítulo 1

 

1 El presbítero o mayor o anciano, hacia la señora Electa y a sus hijos, a quienes amo en la verdad; y no sólo yo, sino también cuantos conocen la verdad.

  1. Yo que por edad y axioma soy mayor o presbítero, escribo esta epístola para la Electa señora y sus hijos, es decir, hacia la Iglesia de Dios y sus creyentes, miembros de ella que yo amo con la agapi que proviene de la verdad. Y no sólo a ellos sino a todos los demás que han aceptado y conocido la verdad espiritual que nos ha revelado Cristo.

2 Y os amamos por esa verdad, la cual permanece y reina en nuestros corazones y domina nuestra vida en este siglo.

3 Que sea siempre con vosotros la jaris-gracia, la misericordia (energís increadas) y la paz de Dios Padre y del Señor Jesús Cristo, el Hijo de Dios y Padre. Estas donaciones de Dios que estén en vuestro interior entrelazadas y energizadas con la verdad y la agapi.

4 Mucho me he alegrado al saber que algunos de sus hijos viven y caminan sobre la verdad del Evangelio, conforme el mandamiento recibido del Padre mediante la enseñanza de Jesús Cristo.

5 Te ruego, oh Señora –aunque no te escribo un mandamiento nuevo, sino el que hemos recibido desde el principio- que nos amemos los unos a los otros.

6 Y esta agapi-amor consiste en caminar y vivir según sus logos-mandamientos. Este es un mandamiento básico y grande, tal como lo habéis oído y habéis sido instruidos desde el principio: que viváis y caminéis en esta agapi-amor.

7 Luchad y esforzaos por mantener la verdad y la agapi, porque se han irrumpido en el mundo muchos seductores y estafadores, que no confiesan que Jesús Cristo, nuestro Salvador se ha hecho hombre (y con este cuerpo o naturaleza humana permanece al cielo y con este cuerpo volverá como Juez.) El que no confiesa esta verdad, ése es el seductor, el estafador y el anticristo.

8 Estad en alerta, para que no perdáis el fruto de vuestros trabajos, sino para que recibáis una recompensa plena.

9 Todo el que se extravía de la voluntad de Dios y no permanece en la enseñanza de Cristo no tiene a Dios; pero el que permanece fiel en la enseñanza de Cristo, en éste habita en su interior el Padre y el Hijo.

10 Si alguno os visita y no lleva esta enseñanza, no lo recibáis en casa, ni lo saludéis.

11 Porque el que le saluda y alterna con él es como si fuera solidario de sus malas obras.

12 Aunque tendría que deciros muchas más cosas, prefiero no hacerlo con papel y tinta, porque espero ir a vosotros y hablaros cara a cara, para que vuestro gozo sea completo.

13 Te saludan también los hijos de tu hermana electa, (es decir, de la Iglesia de aquí) Amín.

 

3ª Epístola de Juan Capítulo 1

 

1 Yo presbítero a Gayo, el amado, a quien yo amo en la verdad (con la agapi de Cristo).

2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud buena corporal, así como espiritual de tu psique-alma.

3 Pues mucho me regocijé y alegré cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas firme en la verdad (según la verdad del Evangelio).

4 No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos espirituales andan y vivan en la verdad.

5 Amado, fielmente te conduces según a la fe en Cristo, cuando prestas algún servicio espiritual y material a los hermanos, especialmente a los desconocidos,

6 los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu agapi-amor a todos; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje.

7 Porque ellos salieron por agapi-amor del nombre de Cristo, sin aceptar nada de los gentiles, a los que predican la verdad del Evangelio.

8 Nosotros, pues, debemos acoger a tales hermanos, para que cooperemos con transmisión de la verdad.

9 Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe y no me acepta como presbítero y apóstol de Cristo.

10 Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia.

11 Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto ni ha conocido a Dios.

12 Todos dan buen testimonio de Demetrio, y aun la verdad misma; y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero.

13 Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma,

14 porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara.

15 La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular. Amín.

Traducido por: Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  www.logosortodoxo.com  (en español).

 

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