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feb 09 2017

Πρόσωπον (prósopon) Persona

Agia_Triada

Πρόσωπον (prósopon) Persona, personalidad, personaje, cara, rostro, faz, fachada. (Ver también hipóstasis).

Se crea mucha confusión sobre el término persona, porque es distinta la problemática, pero también es el punto de salida de discusión sobre este tema en Occidente y en Ortodoxia (Oriente). Πρόσωπον ή Υπόστασις Persona o Hipóstasis:  Términos que se utilizan para expresar el misterio de la Trinidad de Dios. El Dios es «Μονάδα monαda Unidad» sobre Su indivisible e unificada «ουσία usía esencia (naturaleza)» Trinidad, porque se discierne en tres Personas o Hipostasis, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo que constituyen la una deidad unificada, consubstancial, inseparable e indivisible.

Conocemos que uno es el puente que une increado y creado. Este es el Cristo, la Persona a la que se unió firme, inseparable e indivisiblemente la fisis (natura) divina con la humana en la hipóstasis-persona del Logos. El hombre que es como imagen de Dios, el cual imagen es en dinami (en potencia) semejanza, viviendo en la Iglesia y unido con Cristo se puede hacer persona en energía e increado por la Jaris. Cierto que el hombre desde su nacimiento es persona en dinami (potencia), pero debe con la jaris (energía increada) de Cristo energetizar, activar este principio hipostático personal. Se hace persona en kinonía-comunión con Dios, no podemos entender la persona sin esta comunión. Si hay una relación pasional, no podemos hablar de kinonía-comunión. Por eso decimos que con la vida mistiríaca y ascética se energetiza, activa el principio hipostático-personal del hombre.

Generalmente podemos decir que en Occidente la persona se interpreta medio de los marcos filosóficos y psicológicos, en cambio en la Ortodoxia son interpretados teológicamente. Este punto es muy importante para la comprensión de este tema tan serio, porque si no se interpreta así entonces las consecuencias y las confusiones son muchas.

En occidente se habla mucho sobre la persona principalmente medio de las condiciones psicológicas. Es decir, que el principal atributo de la persona es el autoconocimiento, las capacidades de la lógica y, principalmente la conciencia. Cuando uno consigue conocerse así mismo y consigue introducirse dentro del espacio y del tiempo, entonces, según los occidentales se hace persona y personalidad. Algunos llegan hasta el punto de sostener que la emersión del elemento erótico (ardor amoroso), principalmente a la época de juventud, es lo que caracteriza el desarrollo de la personalidad del hombre. Realmente muchos análisis psicológicos contemporáneos conectan la persona y la personalidad con el autoconocimiento y la libertad. Lo más tremendo es que este tipo de interpretaciones humanocéntricas las trasladan y las proyectan también a Dios. Cuando intentamos ver las Personas de la Santa Trinidad medio de interpretaciones psicológicas, entonces tergiversamos la enseñanza de los santos Padres de la Iglesia. «La teología occidental ha trabajado con el principio de que las experiencias psicológicas del individuo se pueden trasladar a la existencia de Dios». Esto significa que en occidente la teología, el logos de Dios es interpretado de la economía (de lo que ha creado e hizo Dios). Realmente uno observa que en «Occidente había siempre la tendencia de proyectar dentro de la teología sobre el logos de Dios, las experiencias de la realidad de la Economía». Eso porque se influenció mucho por el divino Agustino. Los Francos toman su enseñanza para contraponerse a la enseñanza de los Santos Padres. Se ve claro que los teólogos occidentales intentan a entender las Personas de la Santa Trinidad dentro de los análisis psicológicos de la persona humana, como si Dios fuera como imagen del hombre y no el hombre como imagen y como semejanza de Dios. Así desde esta perspectiva el personalismo occidental ha conducido su teología a la herejía del filioque que es suspendido y rechazado de parte ortodoxa.

Pero en oriente ortodoxo la consideración de la persona se hace en la teología, es decir, del esfuerzo de los Padres a determinar la relación de las Personas de la Santa Trinidad. Esto significa que la enseñanza de los Padres sobre la persona no se hizo por el intento de analizar al hombre y calificar su poder, autoconocimiento y libertad, sino para contestar asuntos teológicos que ponían los heréticos. Los Santos Padres creen que el hombre es como “icona” imagen y semejanza de Dios y no viceversa. También que el hombre es como icona-imagen del Logos, es decir, icona-imagen de la Segunda Persona de la Santa Trinidad. Con este significado los santos Padres sostienen que el hombre es persona.

La filosofía a pesar de algunas aclaraciones no puede dar respuesta y corresponder a la plena interpretación y análisis de la persona. Esta interpretación presupone la verdad, es decir, la apocálipsis (revelación), tal y como se ha dado a los Padres de la Iglesia. Lo que la filosofía de los heréticos considera parálogo o paradójico, esto es hiper-lógico (con energía increada lógica suprema o más que lógico es decir, proveniente del supremo Logos increado) y apocalíptico (revelativo), y lo que para la teología es apocalíptico para la filosofía es parálogo o paradójico.

Sólo en épocas (como la actual) que la gente ya no cree en la verdadera grandeza de la obra de la teología, llegan a la idea catastrófica de que podrían, hacer una teología o un substituto de ella que estará de acuerdo con las necesidades y gustos de su época, con sus supuestas renovaciones con la ayuda de la filosofía. Para los Padres el modo que la filosofía intenta interpretar estos asuntos teológicos es incorrecto, por eso utilizan terminología apofática. Cierto que la experiencia es catafática, pero el camino hacia la experiencia y su expresión por la terminología son apofáticas.

El hombre tiene que pasar al espacio de la Iglesia para renacerse y así adquirir el despertar y renacimiento espiritual. Esto se consigue con los Misterios (sacramentos) de la Iglesia cuando estos se hacen en la Tradición Ortodoxa. (Ver término teológico Misterio: http://www.logosortodoxo.com/conclusion-misterio-sacramento/). Entonces cuando hablamos sobre ascética (o práctica espiritual) de la persona, principalmente entendemos la metamorfosis (conversión y transformación por la jaris increada) del hombre que se hace con la aplicación y el cumplimiento de los mandamientos logos de Cristo. Cuando el hombre está conducido desde el «como imagen» al «como semejanza», entonces cumple la finalidad de su existencia. No se entiende Misterios fuera de la ascesis, porque entonces sería una condena para el hombre, ni ascesis fuera de los Misterios, porque entonces consiste en un perfeccionamiento humanocéntrico. Así que el hombre es persona ontológicamente puesto que su psique desde su creación está unida y conectada a una existencia concreta, sin que el hombre caiga a la inexistencia y la metasarcosis, reencarnación. Pero esta realidad no es suficiente, porque se tiene que conducir a la unión con Dios «en la persona de Jesús Cristo». Es imprescindible este movimiento y perfeccionamiento porque entonces el hombre se completa. Dios es Persona. El hombre que es como imagen y semejanza de Dios tiene que unirse con Él y vivir el “siempre bien ser y estar” y no “el siempre mal estar y ser”, como dice san Máximo el Confesor. Porque el pecador vive eternamente pero en el mal no en el bien.

En la enseñanza ortodoxa no aceptamos la desaparición ni la metempsicosis-reencarnación. También el diablo es persona por el aspecto que existe y que tiene libertad de movimiento. Sólo que su trabajo está limitado por Dios por Su filantropía y agapi. Así que los infernados existirán ontológicamente, tendrán el “siempre mal estar”. El infierno no es la ausencia de Dios sino Su presencia como fuego.

Según la enseñanza de San Juan el Damasceno, hipóstasis-persona es aquello que presenta la claridad de un hombre concreto de la multitud de sus semejantes. Cuando hablamos sobre hipóstasis o persona damos a entender la fisis con su esencia y energía con sus cualidades o atributos.

Uno puede añadir que la única ascesis, práctica de la libertad, de manera ontológica, es la agapi. Sin la agapi no se puede expresar la libertad verdadera, pierde su contenido ontológico. Esto significa que la persona mediante la existencia humana crea el dilema: libertad como agapi o libertad como cero. En los santos encontramos la coexistencia de la agapi y la libertad. Aman realmente a Dios, se podría decir extensamente, por eso la libertad de ellos dirigiéndose a Dios se mueve naturalmente porque se ha desencadenado y librado de todas las mezclas y otras enfermedades. De esta manera los santos son humanos reales, esto que acostumbramos a llamar πρόσωπον prósopon, persona…

el término no está completado en un futuro añadiremos más.

(Extracto de: Metropólita Ierotheo Vlajos:¡ “Teología de la persona” y Diaconía Apostólica de la Santa Iglesia Católica Ortodoxa de Helas-Grecia y otros santos Padres http://oodegr.co/oode/dogmat1/2B2.htm ).

 

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisoulas http://www.logosortodoxo.com/

Por las intercesiones de la Zeotocos y de todos los Santos CristoDios eleisón nos, compadécete, ten misericordia de nosotros, sánanos y sálvanos.

 

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