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jul 26 2016

Logos de nuestros santos patrones del blog

 

Patrones del Blog

 

SAN DIONISIO EL AREOPAGITA

El santo más grande de la teología mística.

San Dionisio comienza su obra majestuosa con la siguiente oración:

«1.Trinidad supraesencial, supradivina y suprabondad que supervisas la divina sabiduría cristiana, guíanos a la supradesconocida y suprailuminada cima más alta de las Escrituras; condúcenos allí donde están cubiertos los misterios simples, absolutos e inmutables de la teología; llévanos al suprailuminado γνόφος gnofos1 del silencio místico que con su profunda oscuridad suprailumina con su luz increada, y permaneciendo intocable e invisible inunda a nuestros nus (espíritu del corazón de la psique) con hermosísimos fulgores».

La teología es amplia y abundante y a la vez breve y concisa, la cual cuando más progresa hacia arriba, hacia Dios, más silenciosa se convierte.

(1 Γνόφος gnofos, término teológico, según los Santos Padres, si se trata de la ουσία (usía sustancia, esencia) de Dios es oscuridad y desconocimiento de ella, es decir, que no podemos participar de ella; si se trata de la energía increada es la supra luz increada que deslumbra toda visión, es luz de luces, en cambio de ella sí que podemos participar. San Dionisio el Aeropagita nos dice: “todo dentro en el gnofos es sencillo, absoluto e inalterable”).

 

SAN MÁXIMO EL CONFESOR

El santo más grande sobre los logos y el Logos de Dios.

El Logos de Dios se hizo hombre para que el hombre se convierta y se haga dios por la jaris (gracia, energía increada).

  1. El principio del aprendizaje de los hombres para la fe se hace de la sarx-cuerpo, carne viva. Porque nosotros durante el primer intento para la fe en Dios encontramos la letra o la palabra, no el espíritu. Pero, progresando poco a poco hacia el espíritu y afinando el grueso de las palabras con las consideraciones más sutiles, se llega al limpio y puro Cristo, a medida de lo posible para el ser humano. Entonces podemos decir como el apóstol Pablo: “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne, o a lo humano con las cualidades exteriores; y aun si a Cristo conocimos según la carne y sus cualidades humanas, ahora ya no lo conocemos de la misma manera sino como Θεάνθρωπος (zeánzropos) Dioshombre y redentor” (2Cor 5,16), es decir, a causa del contacto consciente e inmediato del nus (espíritu del corazón de la psique) con el Logos increado sin que le cubran velos, porque hemos progresado de la gnosis-conocimiento del Logos como sarx-carne a la gnosis de Su doxa increada (gloria, luz de luces) que él tiene como hijo unigénito del Padre (Jn 1,14).
  2. El logos de Dios se llama sarx carne viva (Jn 1,14) no sólo porque se ha encarnado sino por otra causa. Como Logos increado de Dios se entiende porque está desde el principio junto con el Dios Padre (Jn 1,1-2) y que tiene claros, despojados y descubiertos los prototipos de la verdad para todo, entonces no contiene parábolas ni enigmas, ni tampoco historias que tengan necesidad de interpretación alegórica. Pero cuando viene a los hombres, ellos con su nus descubierto no pueden tocar las cosas inteligibles y comprensibles, entonces habla en ellos de forma acostumbrada para ellos, y se compone de variedad de historias, de frases enigmáticas, de parábolas y logos (conceptos) de difícil compresión y así se convierte en sarx-carne. Porque nuestro nus con el primer acercamiento no se acerca al logos despojado, sino al logos encarnado, es decir, con variedad de palabras que son logos por naturaleza pero sarx-carne en la faz, de modo que no sólo le vean los muchos sino que le crean también, aunque realmente es logos. El sentido y significado de la Escritura no es aquello que muchos creen, sino distinto de lo que se ve y parece. Porque el logos se hace sarx-carne con cada uno de los logos escritos. (Filocalía tomo 2)
  3. El Dios y Logos (increado) de Dios y Padre se encuentra místicamente dentro de cada uno de Sus mandamientos. El Dios y Padre está todo inseparable en todo Su Logos por naturaleza. Aquel, pues, que acepta un mandamiento y lo realiza, acepta y recibe al Logos (increado) de Dios que existe dentro de éste mandamiento. Aquel que ha recibido el Logos mediante los mandamientos, a través de Él ha recibido también al Padre que existe de forma natural en el Logos, como también el Espíritu Santo que de forma natural existe en Él. Porque dice: “Amín, amín, de verdad en verdad os digo, aquel que recibe al que yo enviare, a mí me recibe. Y aquel que recibe y acepta a mí, recibe al que me ha enviado (Jn 13,20). Aquel, pues que aceptado y recibido el logos, mandamiento y lo ha cumplido, ha recibido y tiene místicamente la Santa Trinidad.
  4. Mientras vemos el Logos de Dios incorporado en la letra o palabra de la Santa Escritura con los distintos enigmas, aún no hemos visto espiritualmente al incorpóreo, sencillo, uniforme y único Padre dentro al incorpóreo, sencillo, uniforme y único Hijo, según el lema: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre; yo estoy en el Padre y el Padre en mí” (Jn 14, 9-11). Hace falta pues mucha gnosis (cocimiento increado), de modo que una vez antes hayamos pasado bajo las palabras que cubren al Logos, así con nus desnudo, despojado ver al Logos puro y claro, tal y como es por sí mismo indicándonos claramente al Padre que está en Su interior, a la medida de lo que es posible para los hombres. Por eso es necesario que aquel que busca con piedad a Dios, para no ser engañado, captado y apegado en algún lema de la Escritura y así en vez de Dios tome erróneamente las cosas alrededor de Dios; es decir, en vez que mientras se ha escapado de su nus el Logos de Dios, en vez del Logos mantiene la cáscara o envoltura creyendo que tiene al Logos incorpóreo. Y suceda como con la egipcia, que no tuvo a José sino sus prendas (Gen 39,12), o como los hombres en la antigüedad quienes permaneciendo en la belleza de las cosas visibles, sin darse cuenta dieron culto y alabaron las criaturas y la creación y no al Creador (Rom 1,25). Filocalía tomo 2º

 

SAN GREGORIO PALAMÁS EL MEGADIDÁSCALOS

El santo más grande sobre el Espíritu Santo y el discernimiento inconfundible entre esencia y energías increadas y creadas

La finalidad de la vida del hombre es obtener la zéosis o deificación y hacerse dios/a mediante de la jaris la energía increada del Espíritu Santo

  1. Aquellos que han complacido a Dios y han conseguido el propósito y la finalidad por la que han sido creados, es decir, han logrado la zéosis –porque para esto nos ha creado Dios, para “hacernos partícipes de Su deidad increada” (2 Ped 1,4)- ellos pues están dentro de Dios, puesto que por Él se deifican y Dios está dentro de ellos, ya que Él los deifica. Por lo tanto, ellos también participan de la divina energía increada pero no de la esencia de Dios. Por eso los teólogos dicen que la deidad es nombre de la divina energía increada.

…La energía increada no se conoce mediante su esencia increada, sino que de la energía increada nos informamos que la esencia increada existe, pero no lo qué es. Por eso Dios se hace conocido y partícipe a nosotros no de Su esencia increada, sino de Su providencia, según los Teólogos. Y la energía difiere de la esencia también en esto: aquello que informa es la energía increada y lo que conocemos a través de ella de que existe es la esencia increada.

Filosofía es la colocación correcta, ortodoxa del carácter unido con la verdadera gnosis (conocimiento increado) sobre el Dios, es decir, con la teología. El propósito y la finalidad de la en Dios filosofía y teología es formar, instruir y educar el carácter del ser humano. Filocalía tomo 4º.

Traducido por: XX.JJ

 

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