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mar 22 2016

La Agapi Cristiana Ortodoxa

 

 

panagia 60

 

La Αγάπη agapi cristiana ortodoxa

A continuación aclararemos que es la Agapi, ya que los occidentales malinterpretan este término y lo confunden con la palabra “ágape” del latín tardío y esta del griego αγάπη (agapi), según el diccionario de la RAE; donde ésta ha sido traducida como “caridad” o “banquete”. Para demostrarlo, nos basaremos en el estudio realizado por la facultad de Teología de la Universidad Aristotélica de Salónica sobre el origen del término Agapi.

«Αγάπη (agapi) amor, cariño: La agapi cristiana en su faceta divina y como término teológico ortodoxo es la primera y superior energía increada de las energías de Dios. Se aproxima más a la misericordia increada y el perdón de Dios que enseñaba Cristo Dios. La agapi está vinculada y unida rigurosamente a la libertad y a la verdad. Cada una depende y se enlaza con la otra, sin esta simbiosis ninguna es auténtica.

Antiguo Testamento

La agapi en el Antiguo Testamento, generalmente deriva de la raíz hebraica hb que se refiere a personas y objetos en el sentido religioso y también mundano. Se relaciona con sentimientos naturales y con actos de satisfacción personal. Manifiesta el mundo interior del hombre y su hipóstasis (base substancial) erótica y amorosa. La agapi de Dios se refiere a la relación de Dios con su naturaleza divina que es energía increada. En la faceta mundana se refiere al amor y al cariño que se tiene a cualquier ser querido.

Generalmente en el Antiguo Testamento, sin profundizar demasiado, la agapi de los hombres hacia el Dios es evidente. Algunas veces está conectada con el temor (Deut 10,12), pero la mayoría de las veces contiene una especie de satisfacción interior que es el resultado de la búsqueda de Dios (por ejemplo, el caso de Abraham). Los que aman a Dios y confían en Él, encuentran la sanación y la salvación. Por eso, cumplen Sus mandamientos (Deut 10,12), lo adoran y avanzan “por todos los caminos de Él” (10,12). Esta agapi según algunos escritores del Antiguo Testamento, no es el resultado de una consideración exterior interesada, sino de una cuestión muy profunda del corazón del hombre (Jer 38,33).

Sin entrar en un desarrollo pormenorizado sobre el concepto de Dios Padre, podemos decir que en el Antiguo Testamento, en general, la agapi de Dios se asemeja a la del padre con el hijo: “a quien el Señor ama, le instruye, le educa y le azota, como el padre que quiere al hijo” (Prov 3,12).

Nuevo Testamento

Los autores del Nuevo Testamento, en su mayoría siguen preferentemente el término agapi y sus raíces. En el Nuevo Testamento el concepto de la agapi constituye el cimiento principal. Define la naturaleza de la energía increada de Dios, y a la vez es la base esencial de la ética cristiana, es la máxima expresión de la fe cristiana que culmina con la esperanza escatológica. En la enseñanza del Jesús histórico y en las capas más antiguas de la tradición evangélica, se identifica con el significado teológico primario y como virtud suprema (Libro “Fuente de Sabios”). Paralelamente, en el “Corpus Paulinum” se califica como el elemento principal que compone la base y la culminación de la teología; mientras que en la escritura de San Juan que cronológicamente es posterior, la agapi increada la define como la base de la enseñanza dogmática.

  1. Empezando de las secciones más antiguas de la tradición evangélica, en la “Fuente de Sabios” alrededor del 50 d. C encontramos el significado de la agapi en las palabras de Jesús Cristo como “nuevo mandamiento” y también como el camino exclusivo y absoluto de la sanación y la salvación. La agapi increada de Dios se extiende incluso a los enemigos, tal y como se describe en la “regla de oro” y es considerada como compromiso absoluto: «Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian… (Lc 6,27-36) y,…al contrario, vosotros amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio… (Mt 5,39-45). Αγαπάτε τους εχθρούς σας, ευεργετείτε όσους σας μισούν, δίνετε ευχές σ’ όσους σας δίνουν κατάρες, προσεύχεστε γι’ αυτούς που σας κακομεταχειρίζονται… Αντίθετα, εσείς ν’ αγαπάτε τους εχθρούς σας, να κάνετε το καλό και να δανείζετε, χωρίς να περιμένετε να πάρετε πίσω τίποτε» (Λκ 6:27 -36=Mτ 5:39-48).

La segunda parte de esta percepción se especifica en el Evangelio de san Mateo, donde se señala con mayor claridad el carácter social, revolucionario y radical: «Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y al mamonás (dios dinero o las riquezas materiales) (Mt 6,24). Οὐδείς δύναται δυσὶ κυρίοις δουλεύειν· γὰρ τὸν ἕνα μισήσει καὶ τὸν ἕτερον ἀγαπήσειοὐ δύνασθε Θεῷ δουλεύειν καὶ μαμωνᾷ» (Μτ 6:24).

  1. En San Pablo: Si en los indiscutibles logos auténticos de Jesús Cristo de la tradición evangélica más antigua se encuentra el imperativo moral más revolucionario y radical, en las epístolas del Apóstol Pablo la agapi cristiana aparece con un significado teológico más profundo. Pablo no sólo siente la agapi increada de Cristo Dios, sino que toda su vida está basada en la agapi a Él, hasta el punto de que clama: «Con Cristo estoy conjuntamente crucificado, y ya no vivo en mí, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gal 2,20)… δὲ νῦν ζῶ ἐν σαρκί, ἐν πίστει ζῶ τῇ τοῦ υἱοῦ τοῦ Θεοῦ τοῦ ἀγαπήσαντός με καὶ παραδόντος ἑαυτὸν ὑπὲρ ἐμοῦ» (Γαλ 2:20). Esto es tan importante para Pablo que el Dios es definido como « el Dios de la agapi increada… ὁ Θεὸς τῆς ἀγάπης» (2Cor 13,11), algo que más tarde por San Juan será personificado con: «el Dios agapi es… ὁ Θεὸς ἀγάπη ἐστίν» (1Jn 4,8). La agapi de Pablo circula desde nuestra agapi a Dios y de esta a la agapi de Cristo hacia nosotros, y de allí a la certeza de la agapi de Dios “en Cristo”. El Dios ha mandado a Su hijo a la Cruz por agapi: «El Dios muestra su agapi hacia nosotros, porque aún siendo pecadores, Cristo murió por nosotros (Rom 5,8)…συνίστησι δὲ τὴν ἑαυτοῦ ἀγάπην εἰς ἡμᾶς Θεός, ὅτι ἔτι ἁμαρτωλῶν ὄντων ἡμῶν Χριστὸς ὑπὲρ ἡμῶν ἀπέθανε», llama a sus elegidos por agapi, y «porque la agapi como energía increada de Dios ha sido derramada en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado (Rom 5,5)…ἠ ἀγάπη τοῦ Θεοῦ ἐκκέχυται ἐν ταῖς καρδίαις ἡμῶν». Esto exactamente le obligó a clamar que nadie, «ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar de la agapi de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro… (Rom 8,39) χωρίσαι ἀπὸ τῆς ἀγάπης τοῦ Θεοῦ τῆς ἐν Χριστῷ ᾿Ιησοῦ τῷ Κυρίῳ ἡμῶν» (Ρωμ 8:39).

Normalmente, la agapi increada aparece al principio del catálogo de los frutos del Espíritu Santo (Gal 5,22) y también en otros catálogos sobre las virtudes (2Cor, 6,6/ Ef 4,2/ 4,32 y 5,2/ Col 3,2/ 2Ped 1,7). Sin embargo, el llamado “himno de la agapi” de san Pablo en su primera epístola a los Corintios, es el elogio más grande que encontramos en la literatura cristiana sobre la agapi. De todos modos, el énfasis de Pablo se halla en la dimensión eclesiástica. Para la comunidad cristiana este elemento es esencial: la agapi. Además, si en los casos del Antiguo Testamento fue la Ley la que condujo Abraham, Jacobo, Job y los Macabeos en praxis o actos de suprema fe, en el apóstol Pablo el nuevo elemento de la compresión de la agapi increada está implícita en la cristología, pero también con su perspectiva escatológica (1Cor 13,13). Un estudio más profundo sobre la escritura Paulina certifica que la esencia de la enseñanza de Pablo sobre la agapi increada está presente también con diferentes expresiones: «…nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos; nos difaman y rogamos…(1Cor 4,18); con «agapi sin hipocresíaἀγάπη ἀνυπόκριτος» (Rom 12,9) , «así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber…» (Rom 12,20), por supuesto con recordatorio cristológico: «Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida» (Rom 5,10).

  1. En los escritos de San Juan Evangelista encontramos que las obras que son atribuidas al “discípulo de la agapi”, San Juan revela sin duda alguna más profundidad hacia la teología de la agapi. La utilización del término en relación con los demás escritos es mucho más rica en el Nuevo Testamento. El verbo ἀγαπᾶν (agapán,) amar en el cuarto Evangelio el de Juan, se encuentra 35 veces y 28 veces en la 1ª Epístola de Juan y el sustantivo ἀγάπη (agapi) 7 y 18 veces correspondientemente, mientras que encontramos también la palabra ἀγαπητός (agapitós), amado, 6 veces en la epístola y el verbo φιλεῖν (filín, amar como amigo, que es sinónimo de amar) 13 veces en el Evangelio. El pasaje clásico de San Juan: «16 Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna οὕτω γὰρ ἠγάπησεν ὁ Θεὸς τὸν κόσμον, ὥστε τὸν υἱὸν αὐτοῦ τὸν μονογενῆ ἔδωκεν, ἵνα πᾶς ὁ πιστεύων εἰς αὐτὸν μὴ ἀπόληται, ἀλλ᾿ ἔχῃ ζωὴν αἰώνιον (3:16), está acompañado por «el padre ama al hijo …ὁ πατὴρ ἀγαπᾷ τὸν υἱὸν(3,35) » y se culmina con la “oración sacerdotal”, donde el Jesús ora “para que todos sean uno” (17,21), los que creerán a Sus discípulos con la unidad y la concordia de la Iglesia: «para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado…γινώσκῃ ὁ κόσμος ὅτι σύ με ἀπέστειλας καὶ ἠγάπησας αὐτοὺς καθὼς ἐμὲ ἠγάπησας» (17:23). Es tan impresionante la oración de Jesús, que uno es conducido a la conclusión de que la misión de la Iglesia y su unidad constituyen una unidad inseparable, y que las divisiones y cismas impiden la revelación y el descubrimiento de la agapi increada de Dios para todo lo creado. Todo esto nos conduce a la conclusión de que el principal objetivo del escritor es poner en relieve la agapi como el más importante de los ingredientes de la vida en comunidad cristiana.

La agapi increada en las escrituras de San Juan es definida como “mandamiento nuevo” y como fiabilidad del logos y del kerigma de Jesús Cristo. «Si me amáis guardad, aplicad y cumplid mis mandamientos… El que cumple mis mandamientos y los tiene interiorizados, ése es el que me ama … El que me ama, aplicará y cumplirá la enseñanza de mi logos, y mi Padre lo amará y vendremos a él y en él nos alojaremos permanentemente (metamorfoseando, convirtiendo su corazón en templo vivificado del Dios vivo) …᾿Εὰν ἀγαπᾶτέ με, τὰς ἐντολὰς τὰς ἐμὰς τηρήσατε….ἔχων τὰς ἐντολάς μου καὶ τηρῶν αὐτάς, ἐκεῖνός ἐστιν ἀγαπῶν με…ἐάν τις ἀγαπᾷ με, τὸν λόγον μου τηρήσει, καὶ πατήρ μου ἀγαπήσει αὐτόν» (Jn 14,15-23 y 15,10). No sería una exageración si sostuviéramos que en las escrituras de San Juan, en general, la Ley se concreta sólo en la agapi: «Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amadoαὕτη ἐστὶν ἐντολὴ ἐμή, ἵνα ἀγαπᾶτε ἀλλήλους» (15,12), y por esto se dirige a sus discípulos como «vosotros sois mis amigos… ὑμεῖς φίλοι μού ἐστε». El concepto de la agapi se desarrolla aún más en la 1ª Epístola y en la última sección de ella se exhorta a los fieles: «amémonos los unos a los otros, porque la agapi amor energía increada procede de Dios… ἀγαπῶμεν ἀλλήλους, ὅτι ἀγάπη ἐκ τοῦ Θεοῦ ἐστι» (1Jn 4:7). La fuente de la agapi es el mismo Dios y por esta razón se reduce a que «cada persona que ama y tiene en su vida como guía la agapi, ha nacido de Dios y se encuentra en relación cordial con Él y Le conoce más aúnπᾶς ἀγαπῶν ἐκ τοῦ Θεοῦ γεγέννηται καὶ γινώσκει τὸν Θεόν» (1Jn 4,7). San Juan, de una manera muy atrevida concluye que por su naturaleza «el Dios es agapi… ὁ Θεὸς ἀγάπη ἐστίν» (1Jn 4,8). Pero esta definición original y sutil sobre el Dios, no es referida a la increada οὐσία (usía, esencia, substancia) sino a la energía increada y a la ética. Por eso «también nosotros debemos y estamos obligados amarnos unos a otros… καὶ ἡμεῖς ὀφείλομεν ἀλλήλους ἀγαπᾶν» (1Jn 4,11).

En conclusión, el cristianismo primitivo, tal y como lo revelan por lo menos los testimonios de los textos canónicos del Nuevo Testamento, continúan dando prioridad al mandamiento de la agapi que encontramos ya en la Biblia hebraica. Es característico del mundo greco-romano que no se encuentre en ninguna comunidad que la agapi juegue un papel esencial y primordial como en el cristianismo primitivo. Desde las capas más antiguas de la literatura cristiana se revela que la venida de la Realeza increada de Dios, a la persona de Jesús Cristo, constituía una señal clarísima de la energía increada agapi de Dios hacia todos los hombres y hacia toda la creación creada.

Debemos pues, prestar atención al verdadero significado liberador y redentor de la agapi para entender correctamente la primera comunidad cristiana, que fue la primera en vivir y transmitir el mensaje de la agapi increada al mundo.»

  • Texto original de Pedro Vasiliadis, Dr. de la facultad de Teología de la Universidad Aristotélica de Salónica: está dedicado a todos los estudiantes, tanto como a los Ortodoxos helenos como a los extranjeros, a los que se dedican a la ciencia divina de la teología.
  • Traducción y adaptación de xX.jJ (traductor) y E.J.L (Licenciada en Filología Hispánica)

 

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