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jul 26 2016

Iglesia increada y creada – Templo increado y creado

 

 

Iglesia

 

Iglesia increada y creada 

Εκκλησία (eklisía) Iglesia es el pueblo santo de Dios y especialmente en cada Sinaxis (reunión) que se hace en nombre de Cristo en un lugar determinado (templo). Por consiguiente, la Iglesia debe interpretarse Cristológicamente. El Cristo es la cabeza de la Iglesia, y la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, nosotros somos miembros del Cuerpo de Cristo y a través de Cristo participamos de las energías increadas del Dios Trinitario.

El término iglesia es polisémico, puede recibir diferentes significados. Proviene del verbo ἐκκαλέω-ῶ, (ekaléo- ekaló), que expresa la acción de reunirse en asamblea los seres humanos. En los textos de las Sagradas Escrituras, de los Santos Padres y en distintos contextos se encuentra muchas veces el término iglesia. Veremos algunos de estos casos.

  1. a) El sentido en las ciencias sociales: iglesia es la reunión o asamblea de hombres para hablar de temas que preocupan a la sociedad. Es conocida la iglesia-asamblea del municipio (actualmente Ayuntamiento) en la antigua Atenas. Con este mismo sentido existe también la expresión en el Salmo 25: “la iglesia de los astutos malos o viles”.
  2. b) El sentido religioso: Iglesia es el encuentro de seres humanos para alabar, venerar y glorificar a Dios o para manifestar y declarar sus sentimientos religiosos. En este sentido se habla en el Antiguo Testamento sobre Iglesia de heréticos, incluso de asamblea de hombres para alabar y venerar al diablo, y así se llama iglesia satánica.
  3. c) El sentido teológico: la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, el cual Cristo tomó de la Παναγία (Panayía Santísima Madre) y lo deificó. En este Cuerpo se incorporaron los Apóstoles y los cristianos posteriores, después del Pentecostés.

El Apóstol Pablo escribe: “La Iglesia de Dios es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1Tim 3,15).

 

Por Ierotheo Vlajos, Metropólita de Lepanto

La Iglesia con exactitud o precisión (ακρίβεια akribia) y economía

En los textos eclesiásticos unο puede encontrar el término Iglesia con exactitud y también con economía (Ver el término economía).

En sentido propio, según la akribía, la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, el Cristo es la cabeza de la Iglesia, los bautizados y los que testifican la fe son los miembros del Cuerpo de Cristo. Simultáneamente la Iglesia es «κοινωνία θεώσεως kinonia de la zeosis», según san Gregorio Palamas y muchos más, y los miembros de la Iglesia participan de varios grados de la zéosis.

Con este sentido y significado debe uno ver la enseñanza de san Basilio el Grande en el Primer cánon: «Los que han apostatado o tránsfugas de la Iglesia ya no tienen la Jaris, la energía increada del Espíritu Santo».

En un sentido más amplio y menos estricto, y aplicado por economía el término Iglesia se encuentra en algunos textos Patrísticos y en otros escritores, en qué así se califican a los heréticos. En muchos de estos casos si uno observa bien, verá que con el término Iglesia se entienden las asambleas o también los Templos donde se hacen estas asambleas.

 

La Iglesia increada y la creada, de la Santa Parádosis (Tradición, entrega, recepción y enseñanza) de la Iglesia Ortodoxa de los Profetas, de los Apóstoles y de los Santos/as de todos los siglos.

«La Iglesia es un misterio y sólo así uno puede aproximarse a ella. No es una organización humana, sino un organismo θεανθρώπινο zeanzrópino divino-humano. Nosotros conocemos la Iglesia como Cuerpo de Cristo, según la enseñanza de san Pablo. Pero más allá de esto la Iglesia es la Doxa-gloria increada y la Realeza increada donde reside el Dios y están llamados a habitar en ella también Sus amigos. Así que la Iglesia es increada y creada, pero como creada recibe la energía increada Χάρις Jaris de Dios.

En el principio la Iglesia es la Doxa-gloria increada de Dios; antes de la creación ya había la Iglesia increada, como Realeza oculta y Doxa increada, en la que habita el Dios Padre con el Logos y el Espíritu Santo. En este contexto la Iglesia es increada, es decir, es la Doxa-gloria increada del Dios Tríadico, la Jerusalén de arriba, como madre de todos nosotros (Gal 4,26). Por eso nuestro régimen de gobierno “está en los cielos” (Fil 3,20); por lo tanto, tal y como la Realeza increada de Dios, así también la Iglesia “no es de este mundo” (Jn 18,36). Acto seguido, por esta Doxa increada del Dios Tríadico fue creado el cosmos-mundo, en el cual se manifiesta la Iglesia increada de los cielos.

Por la voluntad de Dios fueron creados los siglos, las potencias celestes y los nus (espíritus) incorpóreos o ángeles y a continuación el tiempo (χρόνος jronos, cronos), y en el tiempo el mundo, en el cual se creó también al hombre que constituye el enlace entre materia y los ángeles incorpóreos; tiene estos tres elementos: energía noerá (espiritual), logos y cuerpo.

Adán y Eva en el Paraíso antes de la caída, vivían en esta Realeza increada del Dios Tríadico-Iglesia. Pero después de la caída, perdieron la participación y la conexión de la Realeza increada de Dios. Desde entonces la Iglesia se salvaguarda por los justos y los Profetas del Antiguo Testamento, aunque estos a su vez se encontraban bajo el dominio de la muerte.

La humanización o encarnación de Cristo apocaliptó-reveló esta Iglesia increada en el Cuerpo deificado de Cristo, el cual se constituye como fuente de la Jaris (gracia) y energía increada de Dios. Esto se ve por el hecho, como veremos más adelante, de cómo la Jaris de Dios “se divide indivisiblemente en los separados” y “ se multiplica sin multiplicarse en muchos”, lo mismo que se hace también con el cuerpo de Cristo en el Misterio (sacramento) de la Divina Ευχαριστία Efjaristía o Eucaristía. (En la oración de la fracción del pan, en la Divina Liturgia, el sacerdote dice: “El Cordero de Dios es fraccionado y repartido; es fraccionado pero no dividido. Siempre es alimento y no se agota nunca, sino que santifica a los que comulgan”)

De esta manera, los que ahora viven en la Iglesia manifestada más perfecta y completa en la carne de Cristo, se santifican al tomar parte en la Jaris de Dios, y así son trasladados a la Realeza increada de Dios, al Paraíso, la Iglesia celeste y la Gloria increada de la Santa Trinidad. Con estas condiciones decimos que la Iglesia es la Realeza increada de Dios; no se trata de una realidad creada sino de la Doxa increada (gloria, luz de luces).

Por lo tanto, la Iglesia es creada e increada, ya que es la Doxa increada y la naturaleza humana creada y asumida por el Cristo. Y esta misma naturaleza humana que el Cristo asumió y deificó, gracias a la unión hipostática de las dos naturalezas en la única Hipostasis, participa y es fuente de la Jaris.

Los que se unen al Cristo se hacen pues partícipes de la Doxa increada de Dios y logran la zeosis, o sea son glorificados por la Jaris y se hacen sin principio ni fin, “increados por la Jaris”. Esto es lo que realiza el Misterio del Pentecostés.» (Entresacado de los Santos Padres por John Romanidis e Ierotheo Vlajos)

 

La Iglesia como Cuerpo de Cristo y κοινωνία kinonía (conexión, comunión y unión) de la zéosis.

«El Hijo y Logos de Dios con Su humanización o encarnación entró en la historia, sin cambio, sin alteración, indivisiblemente e inseparablemente, y en Su Cuerpo se opera o energiza la σωτηρία (sotiría redención, sanación y salvación) del ser humano.

La Iglesia existía también antes de la creación de los ángeles y de los hombres. Después de la caída de Adán y Eva, la Iglesia se salvaguarda en las personas de los Patriarcas, los justos y los Profetas del Antiguo Testamento que llegaron a la visión o contemplación (zeoría) de Dios. En el Antiguo Testamento la Iglesia era espiritual, en cambio con la encarnación de Cristo se hace corporal (carnal)- Cuerpo de Cristo. Ahora el centro de la Iglesia es, por un lado la divina Efjaristía en la que comemos y bebemos el Cuerpo y la Sangre de Cristo y, por otro lado toda la vida eclesiástica, es decir, los Misterios (sacramentos), la oración, los dogmas y la enseñanza».

La Iglesia, según la única definición que existe y que es del Apóstol Pablo, es el Cuerpo sacramental del Θεάνθρωπος (zeánzropos Dios y hombre), Cristo. Es una realidad que es indefinible. Y es vivida también por la persona que se incorpora y permanece orgánicamente unida a Ella.

La Iglesia fue creada por Jesús Cristo con la formación del primer grupo de los doce discípulos, y fue establecida mediante el descenso del Espíritu Santo durante el Pentecostés. La Iglesia es la presencia constante del Logos divino increado y la continuación de la obra redentora de Jesús Cristo. Miembros de la Iglesia son los que creen en Jesús Cristo y se han bautizado en su nombre. Se distinguen en dos clases, los clérigos y los laicos. Los que pertenecen a la Iglesia terrenal, los vivos, constituyen la Iglesia militante. Se llama militante porque sus miembros luchan al combate bueno de la fe. Los que pertenecen a la Iglesia celestial (los difuntos) constituyen la Iglesia increada triunfante junto con la Cabeza de la Iglesia, el Cristo, la Zeotocos, los Ángeles y los Santos. Se llama triunfante porque esta parte de la Iglesia participa desde ahora en la victoria y el triunfo de Jesús Cristo sobre las fuerzas oponentes del mal.

Cuando se vive el Misterio de la Iglesia, a través de la fe viva, la “energetizada, operada por la agapi divina (energía increada)”, entonces el creyente conoce verdaderamente lo que es la Iglesia.

 

San Justino Pópovich: ‘’Άνθρωπος και Θεάνθρωπος”  “hombre y Dios-hombre”

«La Iglesia es eternidad θεανθρώπινη zeanzrópina divino-humana encarnada en los límites del tiempo y del espacio. Se encuentra en este mundo y no es de este mundo (Jn 18,36). Se encuentra en este mundo para elevarlo hacia el lugar de donde ella procede. La Iglesia es ecuménica, católica, θεανθρώπινη zeantrópina… »

 

San Juan Crisóstomo: La Iglesia es el hospital o clínica general (espiritual)

La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, que está unido a Él de forma inquebrantable; el Cristo es la Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo. Verdad (dogma) y vida (ética, conducta y actitud moral) es el Cristo, según Su inquebrantable logos inequívoco: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6).

 

El Ναός naós (templo increado y creado)

Metropolita Ierotheo Vlajos: “Hisijía y Teología Ortodoxa” (Cap. F pág. 238, 239, 249)

«Lo que se ha dicho en el capítulo anterior sobre la ley increada y la creada es válido también para el templo increado y el creado. El culto se hace dentro de un Templo concreto, pero simultáneamente con la monologa oración del corazón (noerá o de Jesús) y la teología ortodoxa empírica, el hombre puede introducirse en un Templo increado, el Templo de la Deidad.

El Apóstol Pablo habla sobre la tienda creada de Moisés y la tienda increada del Logos. Tienda creada es la que construyó Moisés por mandamiento de Dios e increada es el misterio que vive uno con la encarnación del Hijo y Logos de Dios. (Ver la epístola a los Hebreos 8,1-2 y 9,11).

Templo increado es la contemplación de Dios en la que los Profetas se hacen dignos y merecedores de ver. En el libro del Apocalipsis, San Juan el Evangelista analiza y explica todo el Templo increado en el cual mereció entrar, mientras estuvo dentro de la cueva de la Apocalipsis en la isla Helénica de Patmos. Allí vio la Iglesia celeste, a Cristo con Sus Santos, los Apóstoles, los Mártires y los Confesores de la fe. Vio el reinado de la Realeza increada de Dios, el Paraíso, en el cual no había ningún Templo creado, porque el Templo real era el Mismo Cristo. Es cierto que este estado lo describe con imágenes y conceptos creados, pero a la vez las descripciones transcienden la creatividad y muestran en qué estado espiritual es elevado el Profeta. San Gregorio Palamás dice que Moisés subió al monte y “allí vio la tienda inmaterial”, la increada, que es la fuerza y energía increada de Dios y la sabiduría “auto-hipostasiada” de Dios. Entró dentro al γνοφος gnofos1 (lit. conocimiento de la luz increada; gnofos es luz que supera toda luz, que deslumbra al hombre y desconocimiento de la esencia de Dios, según los Padres) y “todo dentro del gnofos es sencillo, absoluto e inalterable”. Pero la tienda que construyó y todas las cosas que se encuentran dentro de ella, la Santidad y todo lo que se hace alrededor de ella, son símbolos sensibles “de las visiones… del gnofos”. Así, mientras lo visto en el interior del gnofos es sencillo, absoluto e inalterable, los símbolos al ser separados y sensibles, son cambiables, compuestos adjuntos a los seres, es decir, a lo creado (San Gregorio Palamás E.P.E t. 2º pág. 616-618).

Pero esto, los tres discípulos también lo vivieron en la cima del monte Tabor. En algún momento en que veían la visión de la Doxa-gloria increada de Dios en la persona-hipóstasis del Logos, el Apóstol Pedro dijo: “Señor, qué bien se está aquí. Si quieres hago tres tiendas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías” (Mat. 17,49). Mientras Pedro pedía hacer tres tiendas creadas con la mano, Cristo les reveló la tienda increada, porque según lo dicho por el Evangelista: “mientras les estaba hablando una nube luminosa los cubrió y una voz desde la nube dijo: Éste es mi hijo bien amado, en quién tengo complacencia, escuchadlo” (Mt 17,5). El Dios-hombre Cristo, que muestra Su deidad a los hombres, es la tienda increada real espiritual, que alivia y da descanso a los hombres; por eso el Evangelista Juan certifica: (Jn 1,14) “y el Logos se hizo hombre de manera sobrenatural y plantó su tienda o acampó entre nosotros y nosotros hemos contemplado su δόξα (doxa gloria, luz increada) como unigénito de la misma naturaleza del Padre, pleno de Χάρις (Jaris, Gracia energía increada) y de Verdad”.

En su Apocalipsis, San Juan el Teólogo, refiriéndose al nuevo cielo y la nueva tierra, dice que escuchó una voz potente desde el cielo que decía: “…He aquí la tienda de Dios junto a los hombres; Él fijará su tienda entre ellos, ellos serán Su pueblo y el mismo Dios estará con ellos como Dios suyo” (Apoc. 21,3).

Esto significa que desde la tienda creada debemos de caminar hacia la tienda increada, que es la visión de Dios en la persona de Jesús Cristo. Se trata de la vivencia de la zéosis por medio de la Χάρις Jaris increada, que conecta con la visión de la Luz increada. Los que se introducen en esta tienda increada constituirán el nuevo Israel de la Χάρις Jaris increada, el pueblo espiritual de Dios.

Así pues, todo lo dicho hasta ahora muestra que la Iglesia, mediante los Padres glorificados y los Misterios, el culto y toda la tradición de ascesis, conduce a sus miembros a la zéosis y a la santificación o divinización. La zéosis es la participación de la Χάρις Jaris increada de Dios, que conduce al hombre a los misterios del espíritu, que han sido revelados gradualmente en la historia por el Logos no encarnado y por el Logos encarnado. La lecturas de la Santa Escritura, que fueron determinadas por los Santos Padres para ser leídas en las fiestas del Señor y en las de la Madre de Dios, están estrechamente relacionadas con esta realidad, es decir, con la relación entre Santa Escritura y la experiencia de Profetas y Apóstoles, entre el Logos no encarnado y el Logos encarnado, entre los logos inefables y los logos-conceptos creados, y entre el Templo creado y el Templo increado.»

Traducido por XX.JJ y adaptado por Páter José Luis sacerdote de la Iglesia Ortodoxa de Barcelona

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