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Jun 17 2019

HOMILÍAS DE LOS DOMINGOS DEL PENTECOSTARIO DE 1981-1991- Homilía 18

 

 

  1. DOMINGO DEL PENTECOSTÉS

(Aquí palabra clave es Χάρις (jaris) Gracia divina” (Jn. 1.14,16,17) es energía divina increada, innata e inherente riqueza de la Deidad. Especialmente en el campo de la redención, la Jaris es en particular el don de Dios, que se derramó del sacrificio de la Cruz de Cristo, y funcionando dentro en la Iglesia, envuelve al hombre débil y pecador, lo santifica cuando colabora libre y voluntariamente y le hace conseguir la zéosis. De la palabra Jaris viene c-jarisma, don, que es regalo de Dios en todos los hombres sin excepción alguna. No se puede exigir como “recompensa” por obras buenas. Pero se atrae especialmente con la ταπεινοφροσύνη (tapinofrosini, actitud sensata y humilde interior), por la metania y el corazón quebrantado (cf.1P 5. 5). La divina Jaris se da con los santos Misterios ortodoxos de nuestra Iglesia. Esencia y energía están relacionadas; no hay esencia sin energía ni energía sin esencia. San Gregorio Palamás nos dice apofáticamente “No de la esencia conocemos a Dios sino de Sus energías y de increada esencia tenemos increada energía y de la creada esencia creada energía”. Los heterodoxos están muy confundidos y oscurecidos sobre éste tema.)

San Paisios el Athonita consideraba la Jaris Gracia Divina energía increada como la única causa de todo lo bueno, y como causa de todo lo malo (por profunda humildad) se ponía a sí mismo (como hombre entero que representa toda la humanidad).

Dice san Gregorio el Teólogo en su homilía “en el Pentecostés”, de la que se hizo el verso del canto de las Vísperas: “Festejamos el Pentecostés y la venida del Espíritu Santo, el plazo de la promesa, y la complementación de la esperanza; ¡y el misterio es tanto!, como mega-magno y respetuoso!” (San Gregorio el Teólogo: Logos 41)

Realmente, pues, hoy que festejamos el santo Pentecostés se cumple la promesa  que había dado el Señor de que: “yo os digo la verdad, os conviene que yo me vaya. Porque si no me voy, el Paráclitos, Consolador no vendrá a vosotros, pero si me voy, os lo enviaré.

  1. Pero yo os digo la verdad, os conviene que yo me vaya, porque si no muero en la cruz y no me voy, el Paráclitos no vendrá a vosotros. Pero si ofrezco mi redentor sacrificio de expiación sobre la cruz y me voy de este mundo hacia mi Padre, os enviaré el Paráclitos.

(Jn 16,7), el cual quedará junto con vosotros por los siglos hasta el fin de los siglos. Y la promesa del Señor hoy se cumple. Manda Su Santísimo Espíritu. Y viene el Espíritu Santo en los Apóstoles y mediante ellos en la Iglesia y en todos nosotros. Por eso se dio la jaris y la donación del Espíritu Santo a los santos Apóstoles de modo que esté existiendo en la Iglesia y en todos los Cristianos, en los que estarán participando en el baile y grupo de los Apóstoles, en la comunión, en la fe y en la sinaxis-asamblea de los Apóstoles.

Por tanto, como nosotros también por la Jaris de Dios estamos en la sinaxis de los Apóstoles que es la Divina Efjaristía Ευχαριστία, estamos en la Iglesia de los Apóstoles que es el Cuerpo de Cristo, y estamos con la fe de los Apóstoles que es nuestra fe ortodoxa, correcta por eso nosotros también tenemos la Jaris y la donación del Espíritu Santo.

Este Santo Espíritu hemos recibido durante el Bautismo, y especialmente con el santo Crisma, y este Santo Espíritu recibimos mientas comulgamos de los Inmaculados Misterios. Porque el Cuerpo del Señor es espiritual y nos transmite, traspasa la donación y la Jaris increada del Espíritu Santo. Dice san Gregorio Palamás que “el agua viva”, el que el Señor nos prometió que dará a los seres humanos para que se quiten la sed y así no tengan sed, es la Jaris increada del Espíritu Santo. (Obras de san Gregorio Palamás pag 110). Pero también “como Hijo y Logos de Dios, segunda hipóstasis-persona de la Santa Trinidad era y es siempre el Cristo, la luz increada y verdadera, la única fuente increada de la luz que ilumina a cada hombre que viene a este mundo, (Jn 1,9), de nuevo es la Jaris increada del Espíritu Santo (Idem pag 112).

Por eso hoy hemos leído el pasaje que está en el Evangelio de san Juan, según el cual el Señor el día de la fiesta judaica de las Tiendas—antes de su salvífico Pazos-Pasión estando en el templo clamó: «…El que tenga sed, venga a mí y beba.» «Si alguno tiene sed espiritual de bienes eternos, paz y alegría que venga conmigo y beba de la verdad y la fe que yo ofrezco, así serán satisfechos sus más profundos y nobles anhelos y su psique encontrará alivio y descanso» (Jn 7,37) , porque yoSoy el agua viva, y: “YoSoY la luz (increada) del mundo ” (Jn 8,12). De esta manera profetizó el santo Pentecostés el Suyo, que sería la complementación del Pentecostés judaico.

Como todas las fiestas de los Judíos eran tipos y sombras de las verdaderas fiestas de la Βασιλεία vasilía reinado de la Realeza increada de Dios y encontraron sus consumaciones en las fiestas de Cristo, así también el Pentecostés judaico encontró la consumación, complementación al Pentecostés de la Iglesia. Y aquello que perseguían y buscaban los Hebreos con su propio Pentecostés, lo ha dado el Señor con Su propio Pentecostés y esto es “el agua viva” (Jn 4,10), “la Luz (increada) del mundo”, es decir la Jaris del Santísimo Espíritu.

Viene el Espíritu Santo tal y como vino la “brisa fina” y agradable al profeta Elías que estaba ardiéndose por el calor candente del desierto (III Reyes 19,12). Y vino la Jaris del Espíritu Santo como una brisa fresca, le acarició, le refrescó y le consoló. Así de sencillo, humilde y sin ruido viene la Jaris del Espíritu Santo en las psiques-almas creyentes y devotas y las refresca, las consuela y las alegra.

Dicen los santos Padres de la Iglesia que cuando venga la Jaris increada del Espíritu Santo en una psique creyente, entonces la unión que se hace de la Jaris de Dios con la psique creyente parece a la incandescencia del hierro con el fuego, donde el hierro se pone rojo vivo, candente y es todo fuego, mientras que no deja de ser hierro; es hierro que todo su interior ha cambiado por el fuego. (San Gregorio Palamás: “Carta a Akíndinos” pag 250-251). Así es también la Jaris increada del Espíritu Santo. Cuando viene al hombre, el hombre se hace todo luz y a la vez es hombre.

Pero este fuego (en forma de lenguas) del Espíritu Santo es también a la vez frescura. No es fuego que quema, sino que es fuego que refresca, tal y como decimos en las oraciones de la Divina Efjaristía. Por eso cuando vino este fuego del Espíritu Santo en los Santos Apóstoles el día del Pentecostés, no los quemó sino que los refrescó. (Maitines del Pentecostés, oda 5).

Y hoy cuando venga el Espíritu Santo en las psiques creyentes y devotas no las abrasará –quema, abrasa el pecado- sino que las refresca y las alivia, y concede una alegría inenarrable al ser humano. Y no sólo refresca y alivia las psiques, sino que hace también al mismo hombre que se convierta él también fuente de agua viva, fuente de agua refrescante y corriente, como en otra parte de nuevo dijo el Señor y dando su promesa de que “el que cree en mí, tal y como dice la Escritura, su corazón se convertirá en inagotable fuente espiritual y de las entrañas de su psique brotarán, manarán ríos de agua viva (brotará la jaris-gracia energía increada)” (Jn 7,38). El estómago se consideraba por los Hebreos como sede de la vida interior del hombre, tal y como las vísceras y los riñones, pero hoy en día podemos decir que el corazón del hombre es el centro del hombre.

Por tanto, cuando venga la Jaris del Espíritu Santo en el corazón del hombre, entonces Ella emana desde el hombre. Aquel que tiene la Jaris increada del Espíritu Santo no puede esconderla. Es como el riachuelo que no puedes pararlo. Si le cierras su cauce normal, este volverá yendo en otra parte, y será inundada de agua. Así se hace también con el hombre Pnevmatoforo (portador del Espíritu). Emana la Jaris del Espíritu Santo. Y al mismo le empapa, pero también es rociada, regada al mundo y refresca las psiques de los hombres. Por eso donde hay un hombre Pnevmatoforo, hombre c-jarismado crismado por la Jaris increada de Dios, es hombre que su corazón es “fuente de agua manantial espiritual de fuente inagotable que siempre brotará regalándole vida eterna”, (Jn 4,14), otras muchas personas se van junto con él para quitar, saciar la sed, reposar, aliviarse y refrescarse por el calor ardiente y bochornoso de la vida.

Roguemos al Señor que durante este gran día de hoy de nuestra fe, que nos ayude también a nosotros en no entristecer el Espíritu Santo por nuestra vida mezquina y estancada en nuestras miserias, sino que elevemos nuestra actitud y conducta hacia Dios, desapegarnos de actitudes y realidades terrenales, vanas y pasajeras, y estemos continuamente extendidos hacia Dios, hacia el Cielo. Así extendidos hacia Dios recibiendo la Jaris del Espíritu Santo, vivamos también nosotros no con conducta carnal, tal y como decía Dios para los hombres de antes del Cataclismo: “No permanecerá para siempre mi espíritu en los hombres, porque no son más que carne” (Gen 6,3), sino que seamos sanos y receptivos de la Jaris del Espíritu Santo de modo que nuestra existencia carnal, nuestro soma-cuerpo sea convertido espiritual, y el cuerpo y la psique se vaya iluminando por la Jaris del Espíritu Santo y hacernos hombres espirituales. Adquirir cuerpos, conductas y premisas o propósitos y así vivir todos dentro en la Jaris y la donación del Espíritu Santo.

Roguemos al Señor no sólo para nosotros los humildes monjes de aquí de la Santa Montaña (Aghion Oros) sino también a los hermanos Cristianos, y toda nuestra Iglesia, que nos mantenga siempre dentro en la vivacidad del Santísimo Espíritu. Nuestra Iglesia que sea movida siempre por el Espíritu Santo por los santos hombres y mujeres. Porque los Santos/as son aquellos que dan siempre a la Iglesia la posibilidad que no sea un tipo, ni un sistema, tampoco una organización, sino que sea por encima de todo la Κοινωνία (kinonía) Comunión del Espíritu Santo, la comunión carismática de los Pnevmatoforos (portadores del espíritu) hombres y mujeres. Y donde la Iglesia es así, entonces la Iglesia brilla, resplandece, ilumina y gratifica también a los hombres y al cosmos-mundo.

Bendigo y deseo que todos los hermanos de nuestro Monasterio que anhelemos el Espíritu Santo que no nos quedemos reposados, parados hasta que el Espíritu Santo habite fijamente, sensiblemente y sin reducción en nuestros corazones. Amín.

 

HOMILÍA 19 SOBRE PENTECOSTÉS 1985

El Espíritu Santo estaba presente en todos los acontecimientos de la divina Economía. Por el Espíritu Santo se bautiza nuestro Señor, se abrió al desierto y realizó todos los acontecimientos de la Divina Economía. Pero también el Cristo encarnado Dios Logos reveló el Espíritu Santo y regaló durante el día del Pentecostés el Espíritu Santo en Su Iglesia. Por eso se ha dicho muy correctamente que la encarnación del Dios Logos se hizo para que se hiciera el Santo Pentecostés para que se vea el Espíritu Santo.

Y el Pentecostés se hizo para que sea encarnado eternamente dentro en la Iglesia. Porque con la presencia continua del Espíritu Santo en la Iglesia del Paráklitos Espíritu se hace la encarnación de Cristo por los santos Misterios.

Por tanto la una Persona revela la Otra y la una Persona glorifica la Otra. Y esta es la humildad, -por decirlo de una manera-, de las dos Personas Santas o Divinas de la Santa Trinidad, del Hijo y Logos de Dios y del Vivificador Espíritu Santo.

Pero el Espíritu Santo también “forma, constituye” la institución de la Iglesia, porque sin la Jaris del Espíritu Santo no habría Iglesia, Jerarquía y Misterios. Todo se celebra y realiza por la Jaris del Espíritu Santo. Pero también la personal, santificación, divinización de cada uno de los Cristianos se realiza y se consuma con la Jaris del Espíritu Santo. Por eso también el día del Santo Pentecostés no vino como las otras veces como un divino gnofos, sino que vino como lenguas especiales de fuego en cada uno de los Alumnos (Hec 2,3), para mostrar la santificación personal que hace el Espíritu Santo a la persona de cada creyente Cristiano y a la vez mostrar que “a todos nos llama a la unidad” (Pentecostarion, Maitines del Domingo del Pentecostés). Porque es verdad que es una santificación personal la cual nos mantiene unidos al Cuerpo de Cristo, en Su Iglesia.

Pero la cuestión es el cómo nosotros también recibiremos la Jaris del Espíritu Santo y el cómo nos haremos dignos y limpios recipientes o instrumentos del Espíritu Santo. Porque cuando contristamos el Espíritu Santo por nuestras praxis pecadoras, loyismí, maldades, resentimientos, soberbias, orgullos, desobediencias, vanaglorias y todo esto, se va la Jaris del Espíritu Santo y nos quedamos desiertos y oscurecidos. Por eso queridos padres y hermanos nuestra lucha debe ser continua, cómo vigilar nuestra psique, nuestro nus, nuestro corazón, nuestros labios y lengua y el cuerpo, estar atentos en cómo los mantendremos en esta situación limpia y lúcidamente, de modo que pueda el Espíritu Santo acampar en estos.

Y cuando venga el Espíritu Santo y acampe en nuestro interior, entonces realmente somos hombres espirituales y Pnevamtoforos (portadores del Espíritu) y realmente seres humanos, porque Él nos hace ser hombres verdaderos, cuando el Espíritu Santo acampa, habita en nosotros. Cuando el hombre está fuera del habitar y de la donación de la Jaris increada del Espíritu, sólo es hombre por el nombre, porque no funciona como imagen de Dios Santo. Cuando el hombre funciona como imagen de Dios, entonces es hombre, es decir, cumple su naturaleza real, tal y como Dios lo ha creado.

Roguemos pues, que el Santísimo Espíritu nos vaya purgando y limpiando de cada mancha de la carne y espíritu. Que sea complaciente en habitar en nuestro interior, iluminando nuestro nus, calentando nuestro corazón dentro de la agapi a Cristo. Que nos facilite el celo espiritual y hacernos dignos de estar dentro en el resplandecimiento, en la Jaris de Su Luz increada y Su presencia hasta el último momento de nuestra vida. Amín.

 

Homilia 20 DOMINGO DEL PENTECOSTÉS 1986

El Santo Pentecostés es “complementación de la esperanza”, (Pentecostarion, vísperas), porque realmente complementa todos aquellos acontecimientos de la sotiría redención, sanación y salvación, por los que nosotros esperanzamos y por los que nos salvamos. Porque por esto el Señor se encarnó, por esto enseñó, por esto fue crucificado, por esto padeció y por esto ascendió en doxa-gloria luz increada en los Cielos: para mandar Su Santísimo Espíritu, de modo que no seamos tal y como estábamos hasta ahora separados, sino que estemos unidos con Dios por la Jaris increada del Espíritu Santo. Para que no seamos sólo hombres carnales, sino hacernos hombres espirituales, donde también la carne aún se habrá colmado de la Jaris del Espíritu Santo. Así teniendo el Espíritu Santo en la Iglesia y en nuestros corazones, podemos disfrutar de la paz y la agapi de Dios. La perfecta donación y vida de Dios. Porque el Espíritu Santo es la vida de Dios. Y así no estamos en este mundo sin esperanza, no estamos vivos corporalmente y muertos espiritualmente, sino los que hemos recibido la Jaris del Espíritu Santo estamos vivos física y espiritualmente. Por eso es muy grande el día de hoy y por esto nuestra Iglesia la festeja con tanta alegría espiritual y deleite.

Hemos oído al santo Evangelio lo que dijo el Señor: “37 El ésjato-último día de la fiesta, el más solemne, Jesús enseñando en el templo puesto de pie con voz alta, dijo: «El que tenga sed, venga a mí y beba.»

  1. «En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús estando en el templo de pie dijo en voz alta: «Si alguno tiene sed espiritual de bienes eternos, paz y alegría que venga conmigo y beba de la verdad y la fe que yo ofrezco, así serán satisfechos sus más profundos y nobles anhelos y su psique encontrará alivio y descanso.»

38 Aquel que cree en mí, tal y como dice la Escritura, su corazón se convertirá en inagotable fuente espiritual y de las entrañas de su psique brotarán, manarán ríos de agua viva (brotará la jaris-gracia energía increada), (Jn 7,37-38).

De nuevo hoy vemos la agapi y la filantropopía (amistad al hombre) de Dios. Porque el Espíritu Santo por agapi nos lo da. No quiere dejarnos sin Su Espíritu Santo. Y nos da Su Espíritu Santo no mesuradamente; nos lo da generosamente, magnánimamente, en abundancia. Tan ricamente nos da el Espíritu Santo, de modo que cada uno que recibirá la divina Jaris increada del Espíritu Santo, no sólo el mismo será colmado por el Espíritu Santo, sino que el mismo se hará fuente por la que correrá el Espíritu Santo, una fuente que estará deleitando, sosteniendo, sanando y salvando, también a los otros seres humanos.

Realmente la donación de Dios es grande e invalorable, y la promesa del Señor se ha cumplido. Primero se cumplió en Sus santos Discípulos y Apóstoles, los cuales han recibido esta Jaris y se hicieron ellos también Pnevmatoforos (portadores del espíritu), predicadores espirituales y transmisores de la Jaris del Espíritu Santo. Pero se complementó también en todos los Santos de Dios de todos los siglos, los cuales recibiendo la Jaris del Espíritu Santo se hicieron también ellos luces e iluminaron -por supuesto heteroluces, (no luz propia), porque la Luz increada es del Dios Triuno-. Y esta es la doxa- gloria y bendición de nuestra Santa Iglesia. El que dentro de nuestra Santa Iglesia existe continuamente la posibilidad de ser recibido el Espíritu Santo por los Cristianos y ser transmitido de nuevo el Espíritu Santo a través de los Pnevmatoforos Cristianos.

San Juan el Evangelista dice que, cuando el Señor decía estos logos durante la gran fiesta de las Tiendas al templo de Salomón, el Espíritu Santo aún no se había dado “39 Esto lo dijo por el Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él, y el Espíritu Santo aún no había venido, porque Jesús aún no había sido glorificado”.

  1. Estos logos los dijo el Señor por el Espíritu Santo y los carismas que recibirían al futuro los que iban a creer en él; porque la jaris-gracia, energía increada del Espíritu Santo que hace el renacimiento, la sanación y la salvación aún no se había dado a ninguno, porque Jesús aún no había sido glorificado por su sacrificio y su gloriosa Ascensión. (Jn 7,39). No se había glorificado hasta en aquel momento y por tanto no se había dado aún a los Discípulos la Jaris del Espíritu Santo. ¿Y cuándo fue glorificado Jesús? Acordaos del Santo Evangelio, cuándo dijo el Señor: 31 “Tan pronto como Judas salió, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre y el Dios es glorificado en él”.
  2. Cuando Judas salió de la sala de la cena, Jesús dijo: Ahora que Judas va a traicionarme y empieza mi pasión, se ha glorificado el hijo del hombre mediante la muerte por crucifixión, puesto que con ella anula el pecado y la muerte espiritual. Y Dios se ha glorificado con toda la vida del hijo del hombre y sobre todo por su obediencia hasta la muerte en la cruz. (Jn 13,31). Cuando subía a la Cruz. Y cuando con Su Cruz venció al Diablo, redimió el género humano con Su Santísima Sangre, entonces podría venir a los hombres la Jaris energía increada del Espíritu Santo. Mientras los hombres estaban esclavos y cautivos al diablo y a la muerte no podían recibir la Jaris del Espíritu Santo. Debería primero preceder la muerte cruciforme del Señor y Su Resurrección y Ascensión, y después venir la Jaris del Espíritu Santo.

 

Por consiguiente, pues, la doxa (gloria, luz increada) de Cristo es la Cruz y la doxa del Cristiano es la Cruz. Y el Cristiano para poder recibir la Jaris del Espíritu Santo, debe él también aceptar la cruz, la cual Dios permite para llevar en su vida. Si nosotros no aguantamos también nuestra cruz en nuestra vida, no seremos glorificados, no recibiremos la Jaris del Espíritu Santo.

Y tal y como interpretan nuestros santos Padres de la Iglesia, la cruz que hemos aguantado y llevado es que nos catartizemos, purguemos y sanemos de nuestros pazos. Esta es la primera cruz. Porque para que el hombre sea catartizado, purgado y sanado de los pazos, y especialmente de los carnales como también del orgullo, la vanagloria, el egoísmo todas estas cosas, es una cruz. Y no es fácil llevar con paciencia las pruebas de la vida que nos vienen, que son amargas y angustiosas, y que nos provocan mucho dolor. Y cuando el Cristiano lleva con estas dos maneras su cruz, comparte la Cruz de Cristo, se glorifica junto con Cristo y puede recibir la Jaris del Espíritu Santo.

Es cierto que estas palabras suenan como paradójicas. ¿La doxa está en la Cruz? Sin embargo, esta es la realidad. En la cruz está la doxa. Si uno no acepta la cruz, tampoco puede recibir la Jaris-Gracia divina increada del Espíritu Santo.

Por eso hoy que oímos estos logos divinos por la boca del Señor, aceptémoslos nosotros también con alegría y decidamos llevar nuestra cruz junto con el dulcísimo Jesús, la cruz de la lucha diaria, la cruz de crucificar nuestro egoísmo, la cruz de la agapi y del sacrificio. Llevando de esta manera nuestra cruz, nos hacemos recipientes o instrumentos limpios y lúcidos del Espíritu Santo. ¡Y qué bendición! ¡Existe mayor bendición, hermanos míos, de que cada uno de nosotros se convierta en templo y recipiente del Santísimo Espíritu! ¡Venir el Espíritu Santo y habitar en nuestro corazón! ¿Para qué te sirven todas las demás cosas de este mundo, cuando estás vacío, sin la Jaris del Espíritu Santo? ¡Y qué bellas son todas esta cosas en esta tierra y cuánta gracia y alegría tiene toda nuestra vida cuando nos llenamos con Jaris del Espíritu Santo!

Por eso pues, hoy, al Señor que tanto nos ama agradezcamos, y nos ha dado en abundancia la Jaris de Su Santísimo Espíritu y roguémosle que nos ayude también a nosotros a tener el Santísimo Espíritu en nuestro interior. No separarnos ni amargar con palabras indecentes el Santísimo Espíritu (Ef 4,30) y perderlo, sino que vivamos siempre en estado de oración y μετάνοια metania (introspección, arrepentimiento y confesión), de modo que el Espíritu Santo habite y repose en nuestros corazones. Cada Cristiano este anhelo debe tener. Cómo hará reposar el Espíritu Santo en su corazón. Y cuando el Cristiano quiere reposar el Espíritu Santo con su vida pura, con su oración, entonces también el Espíritu Santo reposará a este ser humano. El que hace reposar el Espíritu Santo, entonces el Espíritu Santo hace reposar a este ser humano.

Por tanto, rogamos al Señor que nos ayude, de modo que nosotros también reposemos realmente con este reposo del Espíritu Santo, pero también a todos los Cristianos los conceda y done reposo. Así nuestra sociedad cambiará, nuestras familias e hijos cambiarán, se marchará esta miseria y desgracia espiritual, la que hoy martilla nuestras vidas, que, mientras que lo tenemos todo, no tenemos ningún reposo en este mundo de aquí.

La Jaris del Espíritu Santo que cubra y sostenga a todos nosotros en nuestras luchas diarias.

Yérontas Gheorghios Kapsanis, Kazigúmenos-Co-guía del Monasterio Grigoriu de Athos, 1935-2014, durmió en Señor el día del Pentecostés del 2014,

Traductor: tuve el honor de conocerle personalmente, pues, un Yérontas Santo que mediante él 2-2-2002 tuve el acontecimiento inesperado y sublime de conocer a CristoDios; también con sus libros que los he traducido en español he ido y voy instruyéndome en la Jaris…!!!

Traducido por XX.JJ

 

1 comentario

  1. Anónimo

    Cuáles son los libros en español de Yerontas G Kapsanis.

    Nicolás Yaksic Triantafilo de Santiago Chile

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