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Abr 19 2018

El misterio de la separación de la psique del cuerpo

 

Telonismo

 

El misterio de la salida de la psique del cuerpo

La muerte se llama misterio en la tradición de la Iglesia Ortodoxa. Y lo que realmente es un misterio no en el significado de los Misterios (sacramentos) a través de los cuales participamos de la Jaris (energía increada) de Dios, sino en el sentido de que en el momento de la muerte y después de esta, se realizan cosas misteriosas que la lógica humana no puede captar y comprender por ahora.

Más allá de eso, el misterio de la muerte radica en el hecho de que se descompone la unidad entre la psique y el cuerpo. Conocemos bien de la enseñanza de nuestra Iglesia Ortodoxa de que existe una relación estrecha y una gran unidad entre la psique y el cuerpo. Esta unión tuvo lugar junto con la creación del hombre, inmediatamente con la concepción en el vientre de su madre y continúa hasta el momento de la muerte. El hombre es un ser psicosomático, lo que significa que la psique no es el ser humano completo, pero tampoco el cuerpo es el ser humano completo. Entonces pues, en el momento en que, debido a la muerte, la psique se separa del cuerpo, se realizan cosas misteriosas. La psique no vivía antes de la creación del cuerpo y por eso no quiere vivir sin él. La salida de la psique del cuerpo se realiza violentamente, y ese es el misterio de la muerte. Nosotros, por supuesto, creemos que el misterio de la muerte es terrible, porque rompe la unidad entre los seres queridos y porque perdemos a una persona querida. Y esta es una gran verdad que viven aquellos que perdieron a sus seres queridos. Pero no debemos olvidar que lo terrible de la muerte es que sobreviene esta separación de la psique del cuerpo.

La verdad se ve claramente en un troparion, que se canta durante la celebración de la secuencia del exilio o salida, que está escrito por San Juan Damasceno. Se dice:

“Realmente es terrible el misterio de la muerte, cómo la psique se separa violentamente de la armonía del cuerpo, y del congénito y vínculo natural, que se hace por la divina voluntad” (Pequeño Efjologio de bendiciones, Diaconía Apostólica p. 205).

Aquí se presentan algunas grandes verdades. Una es que existe un vínculo muy natural y estrecho entre la psique y el cuerpo y una gran armonía. La segunda verdad es que esta relación se rompe violentamente. Y en esta violencia consiste el terrible misterio de la muerte. Por eso, como veremos más adelante, la psique tiembla y se asusta. La tercera verdad es que esta división se hace con la voluntad de Dios. Por supuesto, Dios no es la causa de la muerte, pero Dios ha permitido entrar en la vida del hombre, ya que no se hace nada en el mundo sin Su voluntad.

Por tanto, la hora de la muerte es terrible para cada ser humano. Lo terrible de la muerte no está en el hecho de que estamos abandonando este mundo, al que nos habíamos vinculado y atado, sino en el hecho de que varios misterios están comenzando a operar, los cuales antes no podían ser percibidos y entendidos por el grosor de los órganos sensoriales del cuerpo. En ese momento crítico, el hombre sin haberlo planeado, entiende muy bien el sí mismo. Se presenta ante a él dónde ha vivido, toda la vida como una película de cine.

San Juan el Sinaita dirá en la Escalera: los orgullosos que creían no tener pazos, su propia pobreza la verán durante la salida” 29 (San Juan el Sinaita, “Escalera” pag 111) .  Es decir, los orgullosos entonces ven su miseria espiritual interna. Cómo no aquellos que se han involucrado en muchos otros actos (praxis) que son cometidos por las fuerzas de la psique y del cuerpo.

Un Yérontas contemporáneo dice que en el momento de la muerte uno verá hasta el acto o praxis más leve que ha hecho en su vida, tal y como ve en una fracción de segundo una pequeña impureza en un vaso de agua.

Pero el temor ante el misterio de la muerte radica en que comienza una nueva vida para el hombre. Y, naturalmente, esto conecta y se relaciona también con el estado eterno de su psique y cuerpo.

Según san Teognosto, el tiempo de la muerte es un nuevo nacimiento, ya que el hombre, especialmente el justo, sale como si fuera de otra segunda matriz oscura y camina hacia lo intangible inmaterial y luminoso. Es por eso recomienda que, el hombre debe regocijarse y alegrarse, porque está dirigido y conducido a través de la muerte hacia los bienes esperanzados. Sin embargo, paralelamente nos recomienda tener cuidado “por los círculos que caminan los malvados demonios”, que intentan hacerle daño al hombre hasta el último momento. Por lo tanto, el hombre tiene que regocijarse, porque es conducido al disfrute y gozo de los bienes eternos, pero también debe estar en nipsis continua, ser cuidadoso con lo solapado del futuro, a causa de su alteridad, 30 (San Teognosto, Filocalía II, pag 168).

Es muy importante decir que no sólo después de la salida de la psique del cuerpo, sino también cuando se acerca el momento de salir la psique, según el testimonio de personas santas, el hombre vive varias experiencias. Debido a que vive en un punto divisorio, es por eso que todas estas situaciones están justificadas. Es decir, puede tener visiones de santos/as personas, luz divina, etc. pero también visiones de demonios que intentan asustarlo más y confiscarlo. Dentro de la filantropía de Dios se incluye también el hecho de que los justos ven visiones de santas personas, de modo que, como dice San Gregorio el Diálogo, no acobardarse con la llegada de la muerte, viendo con quienes tratarán de ser co-partícipes y así “de esta unión de la carne soltarse sin dolor y sin miedo” 31 (Evergetinos I pag.70). Y aquí está lo que dijimos antes, que el dolor se crea por la separación, y así es como se divierten los miedos y la cobardía también.

San Gregorio el Diálogo menciona el caso de una Tarsila, la cual en el momento de su salida, aunque muchas personas se encontraban cerca de ella, vio a Jesús que estaba viniendo. Luego, con gran entusiasmo y llanto decía a todos los asistentes: “salió Jesús viene, viene”. Y viendo esta contemplación o imagen salió la psique del cuerpo, 32 (Evergetinos I pag.74).

También se refiere por el mismo santo que una mujer, llamada Musa, antes de que su psique saliera, vio a la Virgen Zeotoko que se acercaba a ella. Luego, con una mirada roja de vergüenza y respeto, y con una voz totalmente apacible respondió: “He aquí mi Señora, vengo, he aquí mi Señora vengo”. Y de esta manera entregó su espíritu, 33 (Evergetinos I pag.75).

Pero mientras que los justos viendo estas visiones que les alegran y les crean gran y buena disposición, ánimo y apacibilidad, a diferencia los pecadores, los que no habían sido catartizados (sanados y purgados) durante sus vidas, tienen visiones demoníacas. Muchos de estos ejemplos se conservan en la enseñanza patrística. Me gustaría mencionar dos de ellos.

Un caso es mencionado por San Gregorio el Diálogo sobre alguien cercano a la muerte que muchos monjes se habían reunido y oraban. El moribundo vio el dragón que vino a comerlo, pero no podía lograrlo por completo, sólo su cabeza había puesto en su boca, debido a la presencia de los hermanos. El paciente rogaba a los hermanos, los cuales lo instaron a hacer la señal de la cruz, santiguarse. Pero él respondía que aunque quería santiguarse, no podía. A continuación, los hermanos oraron y después de un rato aquel hombre dijo: “Dad gracias a Dios, porque he aquí el dragón tomándome como comida suya, al final se marchó por vuestras oraciones y no pudo quedarse aquí” 34 (Evergetinos I pag.83).

El segundo incidente se menciona al Gerontikón, donde un anciano o yérontas, saliendo de su celda para vender su trabajo manual, se sentó en la esquina de la torre de un rico. Entonces vio a unos “hombres de negro que daban mucho miedo”, los cuales montaban en caballos negros y sostenían tambores, llegando a la torre y, después de descender de los caballos, entraron en aquella casa. El enfermo apenas los vio, gritó: “Señor, eleisón me, ten misericordia de mí y ayúdame”. Entonces aquellos le dijeron que era tarde y que no había ya esperanza de salvación ni consuelo. “Y así violentamente, arrebatando su psique salieron” 35 (Evergetinos I pag. 86).

Muchos misterios están teniendo lugar en el momento en que la psique se está preparando para abandonar el cuerpo, los que para nosotros ahora son desconocidos y tal vez paradójicos. Pero no podemos negarlos, porque hay testimonios de santos hombres. Además, es conocida la parábola de Cristo, donde se hace referencia al rico necio, quien en el momento de la salida, oyó la voz de Dios: “Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma (los demonios); y lo que has provisto, ¿de quién será?”, (Lc. 12,20). Es por eso que no hay ni cabe ninguna duda.

San Macario el Egipcio dirá: “Cuando sale la psique del cuerpo del hombre, entonces se celebra un gran misterio” 36 (San Macario el Egipcio, Filocalía de los santos Nípticos y Ascéticos, tomo 7 pag 370). Estos misterios comienzan a actuar cuando la psique se prepara para la salida. No ocurren cosas misteriosas solo antes de la salida, sino también durante el momento en que la psique va abandonando el cuerpo. Hay textos de los Padres que nos develan que la psique, cuando va saliendo del cuerpo, a veces deja clara y evidente su partida, así como su presencia en la casa donde se encuentra el difunto. En general, esto sucede en las personas santas. Lo que diremos a continuación mostrará que la psique no es solo una energía del cuerpo, sino el elemento espiritual de la existencia del hombre creado por Dios, y por Su voluntad nunca desaparecerá.

San Feloteo el Kókinos, describiendo la bendita muerte de San Gregorio Palamás, dice que en el momento de la salida de su psique del cuerpo, una luz paradójica iluminó la habitación donde estaba el cuerpo de San Gregorio, y también su rostro se sobre-iluminó. Incluso dice que dos sabios de Salónica, de los cuales uno era sacerdote y el otro monje, con muchas virtudes, los dos vieron aquel esplendor “de la psique saliendo del cuerpo”. En otras palabras, la psique del santo saliendo del cuerpo dejó un esplendor. Sin embargo, toda la gente, fueron testigos de la gloria extraordinaria y superlativa de su rostro. Y el santo Filoteo, interpretando muy teológicamente este hecho, dice que se debió a la Jaris (Gracia energía increada) del Espíritu Santo que se encontraba tanto en la psique como en el cuerpo, 37 (San Filoteo Kókinos, “Vida de san Gregorio Palamás”, EPE pag 138). Por supuesto que el resplandecimiento de esta luz fue consecuencia del hecho de que San Gregorio era partícipe y unido de la Luz increada a lo largo de toda su vida y también predicador y precursor de esta Luz increada

San Benedicto, que es calificado como un hombre de Dios, tenía este tipo de experiencias en su vida. Se dice que encontrado en su kelia contemplando con sus ojos hacia el cielo, vio “como una especie de paloma refulgida conducida en el cielo”. Y otra vez, estando en oración durante la noche, de repente vio al cielo un esparcimiento grande de luz increada. Vio a todo el mundo reunido como si estuviera bajo un rayo de sol y al mismo tiempo la psique santa del Germanós, obispo de Capua, “bajo la bola de fuego increado, llevada por los Ángeles en el cielo», 38 (Evergetinos I pag. 94-95) .

Casi el mismo incidente encontramos en la vida de San Antonio el Grande. Caminando san Antonio el Grande hacia san Pablo de Tebas para ofrecerlo la vestimenta de san Atanasio el Grande y mientras se acercaba a la cueva, vio al cielo los batallones de ángeles, enjambres de Apóstoles, bailes de Profetas, órdenes de Mártires y en medio de todos estos la psique de san Pablo de Tebas brillando más que el esplendor de la nieve “en los cielos, con mucha alegría y gozo” 39 (Evergetinos I pag. 90) .

El que los dos santos, que antes mencionamos, que vieron y reconocieron la psique de estos santos concretos, muestra que, a pesar de la salida de la psique del cuerpo y la desarticulación de la unidad psique y cuerpo, la base substancial o hipóstasis no se elimina. Los santos reconocen a los difuntos o adormecidos, viendo sus psiques. Pero este hecho, es decir, de que no está abolida la hipóstasis, se analizará a continuación. Aquí simplemente lo anotamos.

La salida de la psique del cuerpo, sobre todo de los santos en particular, es acompañada de muchas señales o signos. San Gregorio el Diálogo dice que es un fenómeno acostumbrado, cuando las psiques de los santos van saliendo del cuerpo que escuchen cantares de los cielos. Y esto se hace para que la separación de la carne, “los santos no sientan sufrimiento” (Evergetinos I pag. 90).

Alguien llamado Serdulos, en el momento de la salida de su psique oía himnos del cielo, de modo que incitaba a los que allí se encontraban como espectadores a callarse: ¡”Callaos, silencio; porque no se oye como resuenan los cantares en el cielo”! Y se dice que sobre todo cuando su psique abandonó el cuerpo, todos los allí presentes se inundaron de mirra, fragancia divina. Fue perfumado todo el lugar también, (Evergetinos I pag. 72).

Lo mismo sucedió también con Tarsila. Cuando salió la psique del cuerpo, se inundó el lugar de “olor de fragancia divina” y todos nos dimos cuenta de que estaba presente “el líder y dador de la fragancia del olor” (Evergetinos I pag.83) (Evergetinos I pag. 74).

Lo mismo sucedió también con una mujer que se llamaba Redebtan, ya que en el momento de su dormición o muerte fue enviado desde el cielo luz y llenó todo el espacio de la celda. Incluso se oía un fuerte sonido y las puertas de las celdas rotaban como si una multitud estuviera entrando a la celda (Evergetinos I pag. 73). 

Esto es muy natural, ya que en nuestra Iglesia creemos que hay una κοινωνία kinonía participación, comunión y conexión de vivos y dormidos o difuntos. En la Dormición de Nuestra Señora Panaghía vemos la venida de todos los Apóstoles. Pero esto también se observa en la muerte de los grandes santos. Santos y ángeles están presentes y reciben su psique. Mientras tanto si su vida es gloriosa, tanto gloriosa es también su dormición.

Hasta ahora, hemos visto que los grandes misterios están actuando y operativos cuando se acerca la muerte, y que los santos han sido dignos a sentir de diversas maneras la hora que la psique de los justos sale del cuerpo. Ahora tenemos que ver cómo las psiques de los santos son guiadas por los ángeles, y las psiques de los pecadores sin metania, no arrepentidos ni confesados son guiadas por malvados demonios.

San Macario el Egipcio enseña que si uno durante el tiempo de su salida es impenitente, sin metania “vienen demonios y ángeles oscuros de la izquierda, y potencias de las tinieblas toman aquella psique y la detienen manteniéndola en su propia parte o lado”. Por el contrario, los siervos de Dios, los que desde ahora son ángeles y los rodean espíritus buenos, alcanzan en el momento de su salida que “bailes de ángeles toman estas psiques en el lado o parte de ellos, en el siglo puro, y así van avanzando hacia el Señor” (San Macario el Egipcio, Filocalía de los santos Nípticos y Ascéticos t.7 pag 370). Y en otra parte San Macario el Egipcio dice que cuando la psique no tiene este lazo (nupcial) del Espíritu Santo, en el momento de la salida del cuerpo, la contienen los demonios y no la dejan ir al cielo (San Macario el Egipcio, Filocalía de los santos Nípticos y Ascéticos t.7 pag 308) 45 .

Por lo tanto, los que tienen el sello del Espíritu Santo y son verdaderos cristianos no se acobardan, sino que se alegran, porque tienen la casa no hecha a mano, que es la potencia de la energía increada del Espíritu Santo que habita en sus interiores 46 (San Macario el Egipcio, Filocalía de los santos Nípticos y Ascéticos t.7 pag 124).

Pero esta enseñanza no proviene sólo de los Padres, sino que es testificada y confirmada por la boca de Cristo. En la parábola del Rico y del Lázaro se dice que Lázaro fue conducido por los ángeles al seno de Abraham: “Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado” (Lc 16,22).

Pero en la parábola del Rico necio el Cristo nos enseña que la psique de los sin penitencia, sin Metania la reciben y toman los demonios. Este es el logos que dijo al rico necio: “”Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche (es decir, los demonios) te reclamarán la psique-alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?” (Lc 12,20).

Esta tradición también pasó a la adoración o culto de nuestra Iglesia Ortodoxa, Católica y Apostólica. Es característico un troparion durante la secuencia del exilio o salida, en el cual se ve la lucha de la psique en el momento de su salida del cuerpo. La psique del hombre pecador también se gira hacia los ángeles y hacia la gente, y nadie puede ayudarla. Se dice en este tropario: “Ay pobre de mí, por la lucha que tiene la psique separándose del cuerpo! ¡Ay pobre de mí, cuántas lágrimas entonces cuando no está el que la da misericordia! “Propensa a los ojos de los Ángeles, rogando se queda en vacío, extendiendo los brazos hacia los hombres sin tener quién ayudarla” 47 (Pequeño Efjologio, de oraciones y bendiciones, por Diaconía Apostólica. Pag 205).

Esta realidad conoce el Cristiano, por eso durante el oficio de Vísperas Completas que se lee cada tarde antes de acostarse, ruega la Virgen María Zeotoko que le ayude en la hora de la muerte, para evitar las caras feas y malvadas de los demonios: “Y cuida mi pobre psique en el momento de la salida y destierra los rostros oscuros de los malvados demonios”

Realmente, después de la salida de la psique del cuerpo se realizan cosas misteriosas, las que ahora no podemos imaginar y las que nos han apocalitado-revelado los santos Padres, no para asustarnos, sino para animarnos a prepararnos para esta hora terrible. Toda la vida cristiana es una preparación para la muerte. Naturalmente, esta preparación no se hace con ansiedad y angustia, ya que es inspirada por la Jaris (energía increada) de Dios y hace la vida más humana. Porque el que se prepara para su éxodo o salida, conoce afrontar de la mejor manera todas las cosas que suceden en la vida y es el hombre más social.

 

Control de aduana de las psiques durante la separación de la muerte

En relación con lo anterior también es la enseñanza de la Santa Escritura y de los santos Padres sobre el control de aduana o telonismo de las psiques. En este punto examinaremos más detalladamente el tema que tiene relación con el terrible misterio de la muerte. Y naturalmente, lo examinaremos, porque por un lado lo encontramos en toda la tradición bíblico-patrística y corresponde a la realidad, y por otro lado, para que nos vayamos preparando para la hora de la muerte. Las realidades siguientes no se escriben para provocar una agonía, sino que sea desarrollada la Metania, la cual tiene como resultado la alegría, porque aquel que tiene la donación del Espíritu Santo y está unido con el Cristo, evita la presencia tremenda de los demonios telonios aduaneros, y está sobrecogido de miedo porque atravesará mediante los demonios telonios.

De acuerdo con la enseñanza de los Padres de la Iglesia Ortodoxa, la psique durante su salida del cuerpo, pero también antes, cuando se está preparando para salir de este, siente la presencia de los demonios que se llaman tolonios aduaneros, y está contenida por miedo porque atravesará medio de telonios demonios aduaneros.

Naturalmente, desde el principio debemos decir que los telonios demonios no tienen dominio sobre los justos, en los que se han unido con Cristo. Los justos no sólo no pasarán de los llamados teolonios demonios aduaneros, sino que tampoco serán sobrecogidos o poseídos del miedo por ellos. Todas estas realidades las veremos mejor cuando expondremos la enseñanza de los santos Padres. La calificación del paso de la psique por los demonios como telonismo control de aduana, está tomada de los telones aduaneros de aquella época. Es bueno ver un poco este tema, para que entendamos el porqué los Padres califican el paso de la psique por los demonios como telonismo control de aduana.

En los tiempos antiguos los telonis aduaneros se llamaban aquellos que compraban los impuestos del Estado y a continuación los recaudaban del pueblo. Los hombres aduaneros se separaban en dos clases. La primera clase contenía los llamados “dimosionas o decateftás” que era la clase más rica y con poder de autoridad, y la segunda clase contenía los llamados tasadores o arancelarios. Los primeros eran los recaudadores generales del Estado que habían comprado los impuestos de la Nación, mientras que los segundos eran trabajadores asalariados de los primeros que recaudaban los impuestos del pueblo y los entregaban a los dimosionas o recaudadores Oficiales.

Los tasadores o arancelarios asalariados eran muy injustos, ya que recaudaban más impuestos de los que deberían a entregar a sus dueños. Por eso en las antiguas comunidades tenían muy mala fama. Platón decía que los telones son duros y pesados, no porque recaudaban los impuestos, sino porque eran muy corruptos y robaban a los ciudadanos poniéndoles y cobrándoles impuestos más que lo legal. Por eso a Zeókritos cuando le preguntaron cuáles eran las bestias más crueles, respondió: “En las montañas son los osos y los leones, y en las ciudades los telones y los calumniadores”.

Los telones en su intento de recaudar lo máximo posible de impuestos, y sobre todo para que no se les escapen algunos que no podían corresponder a los fuertes e injustos impuestos, inventaban varias formas, es decir, acechaban en callejones pequeños y detenían a los pasajeros, obligándoles a pagarlos. Se trata de una escena muy desagradable y odiada por los hombres de aquella época.

Exactamente esta imagen muy odiada utilizan los Padres para dar a entender a los hombres de aquella época en qué consiste el terrible misterio de la muerte y qué cosas y realidades se desarrollan durante la hora que la psique se prepara para marchar, y principalmente cuando va saliendo del cuerpo del hombre. San Macario el Egipcio dirá muy característicamente: Tal y como son los telones escondidos en las callejuelas deteniendo, asustando y conmocionando a los pasajeros, así también los demonios supervisan y detienen las psiques cuando ellas van saliendo del cuerpo; si no se han catartizado sanado y purificado totalmente, no son permitidas subir a las habitaciones del cielo y encontrar al Soberano de ellas; debido a que son atrapadas por los demonios aéreos” (San Macario el Egipcio, Filocalía de los Nípticos y Ascéticos, tomo 7º, pag 580).

Por supuesto que la imagen de los telonios pertenece a la realidad de aquella época. Pero la enseñanza de que los demonios durante la salida de la psique intentan a atrapar la psique del hombre, está referida en muchos textos de la Santa Escritura y de los Santos Padres de la Iglesia Ortodoxa. Ya anteriormente hemos visto que, por un lado, las psiques de los justos las recogen los ángeles; en cambio, las psiques de los pecadores las recogen los demonios. Con el odio que tienen contra los hombres los demonios les gustaría conquistarlos y tenerlos en su poder eternamente. Pero no pueden tener dominio y poder sobre los justos.

El principal pasaje básico que utilizan los Padres de la Iglesia a lo referente a los telonios es lo dicho por Cristo un poco antes de Su Pazos-Pasión: “30 Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe o Soberano de este mundo pecador. En mí no tiene ningún poder;

  1. No hablaré ya muchas cosas con vosotros, porque viene el príncipe, el satanás, que gobierna el mundo que está alejado de Dios. Viene para ejecutar el último ataque violento contra mí. Pero en mí no encontrará nada suyo que le dé poder sobre mí, no tiene poder en mí” (Jn 14,30). El Soberano del mundo es el cosmocrátoras dominador del mundo, el diablo. Se llama cosmocrátoras no porque es realmente soberano y dominador de todo el mundo, porque domina y gobierna el mundo de la injusticia. El Cristo proclama que el diablo no tiene poder sobre Él. Por supuesto que aquí se refiere al diablo y a la muerte.

El Apóstol Pablo refiriéndose a los muertos espiritualmente, a los que están privados de la jaris (energía increada gracia) de Dios, escribe: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Ef 2,1-2). En este pasaje se ve que los hombres se mortifican por los pecados y con la energía operativa del diablo.

También el diablo es calificado como príncipe o soberano del poder del aire, porque se encuentra en la atmosfera y continuamente hace la guerra a los hombres. Exactamente esta imagen tienen en cuenta los Padres y dicen que, cuando la psique está saliendo del cuerpo y atraviesa a través del aire hacia el cielo, se encuentra con el soberano o príncipe del aire. Además en este pasaje se refiere que este soberano opera con su energía también ahora en los hijos de la desobediencia.

Existen muchos pasajes en el Antiguo Testamento que son utilizados por los Padres para expresar la telonización o pase por la aduana de las psiques, me gustaría referirme a dos de ellos. Uno proviene del salmo de David, allí donde se refiere a Dios, diciendo: “Señor, mi Dios en ti he puesto todas mis esperanzas, líbrame y sálvame de todos los enemigos que me persiguen, no vaya a ser que me arrebate el enemigo como león a mi psique, ya que no habrá nadie a lado mío para salvarme” (Sal 7, 2-3). Y el otro pasaje se encuentra en el libro del Profeta Jeremías. Allí se dice: “no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente encerrado en mis huesos, y traté de sufrirlo, y no lo he podido soportar; porque oí la murmuración de muchos: ¡temor por todas partes” (Jer 20,9-10).

Después de la exposición de los pasajes más básicos que interpretan los santos Padres, avanzaremos a la enseñanza de ellos sobre el llamado control de aduanas o telonismo de la psiques. Debemos decir que en principio expondremos la enseñanza de ellos sobre el telonismo y después nos referiremos a la interpretación mística sobre este estado. Tal como se verá más claro a continuación, las psiques de los justos no son contenidas de este miedo, porque tienen la Jaris, la energía increada de Dios sobre sí mismos. Las psique de los no arrepentidos ni convertidos, sin metania están sobrecogidas de agonía y están bajo la influencia de los demonios, pero también de la energía de los pazos. Existen los demonios, pero por telonismo se entiende también la energía y acción de los pazos. Nunca debemos olvidar este punto, porque la ignorancia de esto crea percepciones falsas. El lector de este capítulo debe estar en especial atención sobre el estudio de la enseñanza patrística.

San Basilio el Grande, interpretando el pasaje del salmo: “Señor, Dios mío, tú eres mi refugio, sálvame de todos los que me persiguen, y libérame, no sea que, como leones, arrebaten y desgarren mi psique sin que haya quien me libre” (Sal 7, 2-3); dice que los hombres valientes que han luchado en toda su vida contra los enemigos invisibles, antes del final de sus vidas “son investigados por el soberano de este mundo pecaminoso”, de modo que si se encuentran tener heridas o estigmas o huellas de pecados, mantenerlos cautivos. Pero si se encuentran inmunes e impecables (por haber hecho la metania), entonces siendo incontenibles realmente como libres en Cristo reposan”. Por eso el encontrado bajo el poder de la muerte, como conoce que “uno es el que salva, uno el redimido”, clama a Cristo el Salvador: libérame en el momento del control, no vaya a ser que arrebate como león a mi psique”. Y Cristo, como estaba librado del pecado, dijo el logos: “30 Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe o Soberano de este mundo pecador. En mí no tiene ningún poder;

  1. No hablaré ya muchas cosas con vosotros, porque viene el príncipe, el satanás, que gobierna el mundo que está alejado de Dios. Viene para ejecutar el último ataque violento contra mí. Pero en mí no encontrará nada suyo que le dé poder sobre mí, no tiene poder en mí” (Jn 14, 30); pero para el hombre es suficiente que diga que viene el soberano de este mundo y en mí “encontrará pocas y pequeñas”, 50 (“Obras de san Basilio el Grande”EPE pag 44-46).

La hora de la muerte es terrible porque entonces el hombre recuerda sus pecados, pero también porque ve cosas terribles. San Juan el Crisóstomo testifica que existen muchos hombres que relatan terribles visiones, las cuales los que se van no pueden encararlas. Son tan terribles y conmovedoras las imágenes de modo que “por el gran miedo saltan de la cama atormentados y ven actos muy conmovedores”. Es decir, por el miedo de la psique se atormenta también el cuerpo, y el hombre hace actos muy conmovedores. Y añade san Crisóstomo que “si al ver personas terribles nos asustamos y tenemos miedo, cómo no vamos a tener miedo durante la salida de la psique del cuerpo cuando vemos ángeles amenazándonos y potencias bruscas…”. La psique que se está separando del cuerpo se lamenta deambulando sin propósito y vanamente, 51 (Obras san Juan Crisóstomo 11, EPE pag 170).

Sobre este tema se refiere también san Simeón el Nuevo Teólogo, recalcando especialmente que aquel que posee la Luz increada de Dios vence los demonios que vienen cerca de él, porque los demonios son quemados por la divina Luz increada. Esto se hace también ahora, cuando el hombre se encuentra en zeoría contemplación espiritual y está revestido de la Luz increada de Dios. Mucho más será durante la salida de la psique del cuerpo. Dice que no habrá ningún beneficio para el Cristiano por la lucha espiritual que realiza, si no es requemado el diablo por la Luz increada de Dios. Cosa que significa que la esencia y el propósito de la vida espiritual es unirse el hombre con la Luz increada.

Escribe san Simeón el Nuevo Teólogo++++++++++++++++++++ 52 (SC 174, pag 310)

Los demonios, que quieren aunque sea el último momento, apoderarse de la psique del hombre, se califican por san Diádoco de Fótica como soberanos tártaros, es decir, soberanos del hades. El hombre que ama a Dios no está poseído del miedo, y traspasará libremente de los “tártaros-soberanos”. “La psique del hombre que se alegra por la agapi de Dios, durante el momento de la salida, “es llevada por los ángeles por encima de las legiones tenebrosas” 53 (San Diádoco de Fótica, Filocalía de los Nípticos y de los Ascetas, tomo 9º pag 286).

Así que, los santos Padres no se conforman solo en recalcar la existencia de los demonios y sus manías agresivas contra los hombres, sino que recalcan también el modo por el cual podemos escaparnos de las amenazas de ellos. Con una perfecta confesión de los pecados uno es liberado de la cobardía y del miedo, se llena de la agapi de Cristo y entonces está liberado de la maldad de los demonios. El demonio no tiene ningún poder sobre él.

El abad Isaías llama a los demonios, los que se acercan a la psique cuando va saliendo del cuerpo, “soberanos de las tinieblas” y “soberanos de la mala astucia y vileza”. Enseña que cuando la psique del hombre sale del cuerpo junto con ella ángeles caminan. Pero, entonces, salen también las potencias de las tinieblas para encontrarla y subyugarla. En aquel momento los ángeles no guerrean con los demonios, sino que tapian al hombre con las buenas obras que ha cometido.

Cuando el hombre venza los demonios, a causa de sus actos y obras buenas que ha cometido en su vida, entonces “los Ángeles se alegrarán con él, cuando vean que éste está liberado de los poderes de la oscuridad”. Por eso el abad Isaías también nos incita a amar la paz, la filantropía, el estudio de Dios y Su justicia, dejar de lado las preocupaciones del mundo y sus honores etc. (Evergetinós, 101-102).

En el Gherontikón hay una enseñanza del Obispo Theófilo en relación con el tema que nos ocupa, el cual sostiene que durante el tiempo de la salida se hace un juicio entre ángeles y demonios. Los demonios presentan “siempre en conocimiento e ignorancia pecados desde el nacimiento hasta este último momento” y acusan al hombre. También los ángeles se refieren a las buenas obras que ha realizado la psique del hombre concreto. Entonces juzgada la psique se encuentra en un gran miedo. Si vencen los demonios se escucha la voz: “he aquí el irreverente, irrespetuoso, blasfemo y sacrílego, para que no vea la doxa (gloria, luz increada) del Señor”. Pero si la psique sale vencedora y se la ha dado la libertad, los demonios se avergüenzan, en cambio los ángeles toman la psique y la conducen “en aquella inenarrable e inefable alegría y doxa increada” 55 (Evergetinós 102-103).

Estos puntos de vista los encontramos en muchos textos de los Padres. San Hisiquio el Presbítero desea y bendice, de modo que cuando venga el soberano de las tinieblas, encuentre pocas ilegalidades y escasas mezquindades: “161. También llegará la hora de nuestra muerte, vendrá y no nos será posible rehuirle. Que el príncipe del mundo y del aire (Jn 14, 30 y Ef 2, 2), viniendo a nosotros, ojalá encuentre que nuestros pecados son pocos e insignificantes para que no nos examine y acuse de verdad, ya que entonces lloraremos inútilmente. Porque dice el santo Evangelio: “El siervo que ha conocido la voluntad del Señor y no ha cumplido con lo debido, recibirá muchos golpes” Lc 14, 47, (Filocalía tomo I v.161).

Además el mismo Santo enseña que cuando la psique tiene junto a ella a Cristo, entonces: “149 la psique que volará alto al aire por medio de la muerte, en las puertas del Cielo, teniendo consigo como defensa a Jesús Cristo, ni allí tampoco se avergonzará de sus enemigos, sino que, entonces como ahora, hablará con ellos con libertad, valentía y ánimo. Sólo que no pierda su paciencia hasta el día de la muerte invocando el nombre del Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, de día y de noche; y Él de inmediato se vengará de los enemigos demonios de la psique, y según Su promesa divina y verdadera que dijo respecto del juez injusto (Lc 18, 1-8). Sí, os lo digo, castigará los enemigos de la psique tanto en la vida presente como después de la salida de ella del cuerpo” 57 (Filocalía I v.149).

También san Theógnosto dice que el justo se eleva hacia el cielo en paz “llevándole el ángel luminoso y sereno y con su ayuda traspasa sin impedimentos al aire, sin ser para nada molestado por los espíritus malvados y astutos”, 58 (Filocalía II v.61)

Los Santos Padres enseñan todo esto no desde su imaginación y fantasía, sino desde experiencias apocalípticas-reveladoras. Otras veces se los han revelado otros hombres santos, y otras veces ellos mismos, iluminados por Dios, han tenido este tipo de experiencias tan terribles.

San Antonio el Grande una vez llegó hasta el punto de ver personalmente cosas terribles de este tipo. Encontrándose en su celda, llegó a ser arrebatado y entonces vio a sí mismo saliendo del cuerpo atravesando el aire, conducido evidentemente por los ángeles. Algunos demonios amargos y terribles, impidieron que subiese al cielo y pedían cuentas sobre algunas praxis. Entonces los conductores de san Antonio combatían con aquellos tremendos demonios, diciendo que, como las cosas que realizó desde su nacimiento el Dios las ha perdonado, pues, que le acusen solo por las que ha realizado desde el momento que se hizo monje: “Entonces acusándole y al no poder controlar nada, el camino fue libre y sin impedimentos” (Evergetinós pag. 99).

En un relato terrible de san Antonio se refiere lo siguiente: “Durante una noche, una voz despertó a san Antonio y le incitó a salir de su celda para ver. Entonces realmente vio alguien “alto, feo y terrible” que era el diablo, estando de pie, teniendo las manos elevadas, y a unos impidiéndoles poder elevarse, ya que los detenía, y a otros rechinando sus dientes, porque se le habían escapado y subían al cielo. Incluso se apocaliptó-reveló a san Antonio de que este espectáculo terrible “de las psiques es durante el trayecto” (Evergetinós pag. 100).

San Juan el Sinaita describe un espectáculo terrible e impresionante, que vio el eremita Stéfano, quien se estaba en ejercicio o en ascética en el monte Sinaí, cerca de la cueva del Profeta Elías. Víspera de su muerte, mientras tenía sus ojos abiertos, entró en éxtasis y observaba alrededor de su cama, unas veces por la parte derecha y otra a la izquierda. Los que estaban presentes le escuchaban respondiendo como si algunos lo estuviesen interrogando. A veces decía: Sí, realmente es verdad, pero tantos años hice ayuno para esto”. Otras veces decía: “No, realmente mentís, esto no lo hice”. Otra vez, “sí es verdad esto, pero he llorado; pero he servido”. Alguna vez decía, “sí es verdad, sí, y para esto que no tengo nada que decir, en y de Dios es la misericordia”. Y san Juan el Sinaita añade que era un espectáculo horrible y tremendo, “invisible, impresionante e implacable juicio dando cuentas de sus praxis”. Lo más terrible era que le acusaban por cosas que no había realizado, (San Juan el Sinaíta pag 67).

Por lo que hemos dicho, parece que a lo largo de la tradición de la Iglesia se habla de la existencia de los telonios, que son los demonios aduaneros, los espíritus del aire, que no sólo combaten en toda su vida al hombre por el odio y la maldad, sino principalmente y sobre todo también antes y después de la salida de la psique del cuerpo.

Sin embargo, en la tradición de la Iglesia se ve claro que los demonios no tienen dominio sobre los hombres de Dios, porque aquellos que están revestidos de Dios no sufren tal martirio. Si en Cristo el soberano del mundo no tenía autoridad, este también sucede con las personas que están unidas junto con Él. Es por esto que los Padres aconsejan que debemos vivir en la Iglesia, eclesiásticamente, con la metania, el arrepentimiento, la confesión y el ejercicio o ascesis espiritual, vivir dentro de la Iglesia y para dormirnos (morirnos) en la Iglesia con la fe ortodoxa, las oraciones de nuestros santos Padres, de modo que el soberano de las tinieblas y los espíritus oscuros de la maldad no puedan tener poder sobre nosotros.

De todas formas, el hecho es que durante la salida de la psique del cuerpo, se hace una gran batalla, especialmente en personas que tiene una catarsis (purgación) insuficiente. Lo terrible es que muchas personas en nuestro tiempo se están muriendo sin ser conscientes del impactante momento de la muerte. Es decir, las enfermedades de nuestro tiempo y la instrucción de la medicación fuerte, alteran la construcción psicosomática del hombre y le dificultan pasar con la atención adecuada, el temor a Dios y la oración en estos momentos críticos. Y, por supuesto, los fármacos ayudan a no tener dolor por las enfermedades, sin embargo, cambian también toda nuestra constitución psicosomática y no nos permiten tener conciencia de estos hechos y pedir la misericordia de Dios. Estas horas son muy críticas. Es por eso que, aquellos que tienen temor a Dios y conocimiento de los momentos críticos, oran para concienciar los acontecimientos de aquella hora (de la muerte). Realmente es una oportunidad para que el hombre se arrepienta con metania por lo que ha hecho, para exigir la misericordia de Dios. La nipsis (sobria vigilancia y atención) en este tiempo terrible es una tarea importante. Es por eso que la Iglesia desea que el Dios nos libre de la “muerte repentina”.

Sin embargo, la existencia de los telonios demonios debe ser vista desde dos lados. Un lado es el odio de los demonios y el otro la existencia de los pazos. En la enseñanza Patrística observamos que hay una otra también interpretación de los telonios. Sin ignorar, por supuesto, la enseñanza sobre la existencia de los soberanos de la oscuridad y de los espíritus de la maldad y vileza.

Me gustaría en este punto dirigir nuestra atención en la enseñanza mística de los Padres de la Iglesia sobre los telonios demonios aduaneros.

Dijimos anteriormente también que cuando la psique del hombre está a punto de abandonar el cuerpo, regresa el recuerdo de los pecados, los que el hombre cometió en su vida. Es una situación realmente insoportable. San Juan Crisóstomo se refiere a este hecho. Él dice que el último día de la vida biológica del hombre “vuelven en la memoria de la psique los pecados”, es decir, los pecados agitan la psique. Se trata de los pazos que la remueven por debajo el corazón, (Obras de san Juan Crisóstomo, EPE tomo 11, pag. 168). Los pazos buscan satisfacción, pero el hombre no puede corresponder. Esta es una situación terrible.

Este deseo insatisfecho de la psique se intensifica aún más cuando se separa del cuerpo. San Gregorio de Nicea por boca de su hermana Makrini pone una interpretación de este tipo. Dice que, sucede igual que con las personas que por un espacio de tiempo largo permanecieron en lugares sucios, no están exentas de la repugnancia de la suciedad, incluso si a continuación viven en el aire fresco, lo mismo ocurre con la psique cuando se separa del cuerpo. Las personas amantes de sus pazos carnales, a pesar de que se volvieron a la vida indecente y fina no están exentas del hedor carnal. Exactamente entonces es cuando la psique se vuelve más material, y de esta manera “ya estos están el dolor y el sufrimiento se hacen pesados”.

Y San Gregorio agrega que si es verdad lo que algunos dicen, de que las sombras de los fantasmas de los muertos se presentan en los lugares donde se encuentran sus cuerpos, esto es una señal de que la psique no quiere separarse de la vida carnal, aunque haya salida del cuerpo. La parábola del hombre Rico y Lázaro, donde se ve que el Rico situado en el Hades se interesaba de sus parientes, demuestra que realmente las psiques de los hombres amantes de los pazos carnales no pueden separarse de los pazos, que constituyen la vida carnal. (Obras de san Gregorio Nisis, EPE pag 298-300).

Sabemos por la Parádosi-Tradición Ortodoxa que hay pazos físicos o carnales y pazos psíquicos. Como existe la unidad entre la psique y el cuerpo, es por eso que existe una relación entre pazos psíquicos y físicos. Los pazos psíquicos operan a través de los sentidos del cuerpo. Cuando la psique se libera y sale del cuerpo, entonces no puede satisfacer sus pazos. Los pazos insatisfechos crean un dolor insoportable y un estado de ahogo, ahogan la psique. Esto es un infierno real y un sufrimiento terrible. Es por eso que los Santos Padres aconsejan e incitan la catarsis de la psique de los pazos, siempre y cuando sea en la vida presente, de modo que sea absuelta y libre después de su éxodo o salida. Debe ser satisfecha, complacida y atraída por Dios mismo.

Hay también un otro problema para la psique después de dejar el cuerpo. San Gregorio de Nicea o Nisis enseña que cada naturaleza es atraída por sus semejantes, sus parentescos. Así también la psique es atraída hacia lo divino y parentesco de ella, ya que el hombre es y tiene parentesco con Dios, llevando en su interior las imitaciones del arquetipo. La psique, después de salir del cuerpo está ligera y libre de todo dolor corporal, por eso la adhesión hacia lo deseado se convierte fácil y agradable, es decir, que es dirigida fácilmente hacia Dios. Pero si la psique está unida con las cosas materiales y con las huellas de los clavos de los pazos, entonces sufre y padece, igual que padece también el cuerpo durante los terremotos, cuando no sólo está aplastado por el peso de los sedimentos, sino también puede ser pinchado también por varios objetos filosos que se encuentran en el interior de la tierra y los escombros.

Este es exactamente el gran martirio de la psique. Diríamos que está viviendo una terrible división. Por un lado, quiere ascender hacia Dios y unirse con Él, ya que Él es Su icona-imagen, por otro lado, es obstruida y dificultada por los pazos que la pinchan, la presionan y la torturan. Y esta visión y aspecto es una parte de la interpretación de los santos Padres sobre los telonios demonios aduaneros.

El martirio de la psique cuando se separa del cuerpo se describe de una manera maravillosa y realista por el abad Dorotheo. Él dice que durante esta vida la psique se consuela por su distracción por los pazos. Puede ser que sienta una gran angustia, un dolor grande y terrible, pero a través del cuerpo y los pazos puede consolarse y ablandar su dolor. En una situación tan melancólica y horrible, el hombre “come, bebe, duerme, disfruta y es llevado por y con sus seres queridos, es decir, se recrea y se anima disfrutando con sus seres queridos. Por tanto, así el hombre está parcialmente consolado y lo tiene fácil olvidar el problema más profundo que le preocupa. Pero cuando la psique sale del cuerpo, “ella queda aislada con sus pazos, y por eso se inferna por ellos”. Entonces la psique se inflama por la molestia de los pazos, se rompe y se aflige por estos y no puede recordar a Dios. Esto es una verdadera tragedia, porque entonces, debido también a la ausencia del cuerpo, ni siquiera puede sentir el mínimo de consuelo.

A continuación el abad Dorotheo usa un ejemplo asombroso. Si un hombre está encerrado tres días en una celda oscura sin comer, ni beber, ni dormir, sin hablar con nadie, ni salmodiar, ni rezar, ni recordar para nada a Dios, entonces será informado de lo que le hacen a él los pazos”.

Realmente, en tal situación se enfurece la psique y el hombre entero. Esto lo confirman muchos que experimentan el martirio de la tortura y el tormento de la horrible prisión. Si esto sucede y mientras la psique está unida con el cuerpo, mucho más cuando sale del cuerpo y se aísla junto con los pazos.

El abad Dorotheo utiliza también la imagen de la persona que está ardiendo por la fiebre. Esto, naturalmente, crea también muchos otros problemas, especialmente si el hombre tiene un cuerpo melancólico y rígido. Lo mismo sucede también con la psique apasionada dominada por pazos indecentes. “Siempre se angustia la miserable por sus propios malos hábitos, teniendo siempre el amargo recuerdo y la dolorosa charlatanería de los pazos siempre incendiándola y quemándola”. Si en este sufrimiento, castigo y martirio de la psique agrega uno también los lugares terribles del Infierno y los demonios y el fuego y la oscuridad, etc. entonces comprende el martirio, el castigo y el sufrimiento de la psique, después de su éxodo-salida y su estancia en el Hades y al Infierno 65 (Abad Dorotheos, Filocalía de los Santos Nípticos y Ascéticos, ediciones san Gregorio Palamás tomo 2º pag 496-498).

Lo que hemos dicho hasta ahora muestra exactamente qué son los telonios demonios aduaneros que se mencionan en los textos patrísticos. Por un lado, están los pazos (patologías y pasiones) de la psique, que debido a la ausencia del cuerpo no pueden ser satisfechos, y, naturalmente, estos pazos ahogan la psique, por otro lado, están los demonios malvados, los que habían adquirido soberanía sobre la gente apasionada llenos de pazos indecentes y es natural que después del éxodo del psique que tengan los pazos una mayor dominación sobre ellos. Las personas justas, que durante su vida han catartizado (purgado y sanado) la psique y el cuerpo de los pazos psíquicos y carnales y se han revestido y enlazado el lazo (nuncio) del Espíritu y se han unido con el Dios, evitan el dominio de los telonios demonios aduaneros, ya que los demonios no tienen ningún poder sobre ellos. La psique de los justos es conducida libre e indiferente hacia Dios, con quien está unido.

Por tanto, todo el problema no es temer los telonios demonios, sino purgar y sanar “psicoterapiar” nuestra psique y toda nuestra existencia, mientras vivamos en este mundo, de los pazos, para participar de la Jaris (energía increada Gracia) de Dios, de modo que la salida o éxodos de la psique del cuerpo sea una cuestión de alegría y gozo.

 

Conclusión

La conclusión general de este capítulo es que la ψυχή psijí (psique, alma) del hombre cuando se forma por el Dios se encuentra en estado puro, lúcido, en la iluminación. La muerte, que no es creación de Dios, sino libre elección del hombre, porque se ha alejado de Dios, que es la verdadera vida, es algo estremecedor en la vida del hombre, es un parásito que crea muchos problemas sobre todo psicológicos. La humanización o encarnación de Cristo ambicionaba a la victoria contra la muerte. A pesar de su victoria sobre la muerte, el hombre la saborea, de forma que de esta manera se venzan los pazos y el pecado. En la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa saboreamos la superación o trascendencia de la muerte. Los justos que está conectados y unidos con Cristo, el vendedor de la muerte, no temen la muerte, cuando se va acercando en sus existencias, no se intimidan por los demonios que quieren arrebatar sus psiques. La hora y el día de la muerte para los santos es el día de sus cumpleaños, festejo y celebración, ya que entonces festejan su triunfo. El terrible misterio de la muerte, que es la separación del cuerpo de la psique, se hace una ceremonia, una transición de las realidades más tristes a las amadas y agradables, la transmisión “desde la muerte a la vida”. El cuerpo del hombre después de la muerte simplemente duerme, porque la muerte es como un sueño grande, hasta la Segunda Parusía-Presencia de Cristo, cuando las psiques serán introducidas a los cuerpos resucitados (espirituales, sin necesidad de las leyes físicas), para que sean presentadas ante la terrible tribuna de Cristo y ser juzgados.

El miedo o temor a la muerte, que se ha cultivado por todos los Padres de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa, es utilizado para llegar a la afobía (no miedo, ni temor) de la muerte. El temor, miedo a la muerte, y de todos los sufrimientos y calamidades que conectan con él, cultiva la metania. No se trata de un miedo, temor psicológico sino del espiritual, que desarrolla la metania y crea la inspiración para oración y sotiría redención, sanación, despertar espiritual y salvación. Por eso los que aspiran con el logos intelectual o meditativo ampliar el terrible misterio de la muerte, sin que lo perciban, disuaden y evitan al hombre para hacer la metania, que consiste en la muerte real de la psique. Realmente el temor, miedo a la muerte conduce a la afobía (no miedo, ni temor) y la superación, trascendencia de la muerte.

Del libro “La vida después de la muerte” Capítulo B – 4,5

Metropólita Hierotheo Vlajos

Traducción de XX.JJ

 

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