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Dic 09 2019

Portadores del Apocálipisis – Terminología

 

 

Dogmática Empírica de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa.

Tomo I – C.Portadores del Apocálipsis – Terminología

La apocálipsis (revelación de Dios) se da en hombres concretos, los cuales llegaron a un grado espiritual de su vida y vieron a Dios y así conocieron la apocálipsis revelación. Estos hombres se llaman portadores de la apocálipsis. Así Dios no se devela, manifiesta simplemente en la historia, sino en los santos quienes viven en la historia. Además es conocida la bienaventuranza de Cristo; “Bienaventurados, dichosos y felices los καθαροί kazarí, los que han hecho la catarsis (purgación y sanación) de su corazón, porque estos contemplarán, verán y conocerán a Dios. (Mt 5,8).

El Apóstol Pablo en su epístola a los Hebreos dice: “Habiendo Dios hablado en el tiempo antiguo muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos postreros días nos habló por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por el cual también hizo el universo, (Heb 1,1).

A continuación localizaremos algunas partes de la verdad de que los santos a través de los siglos son los receptores, herederos y portadores de la apocálipsis-revelación.

 

La terminología

En la terminología patrística los santos que participan en la doxa (gloria, luz increada de Dios) se llaman θεούμενοι zeúmeni (deificados, divinizados). La correspondiente terminología en la Santa Escritura son los Santos, los perfectos, los glorificados, etc…

La palabra θέωσις zéosis proviene de la palabra Θεός zeós Dios, por tanto, es aquel que de distintos grados comulga y participa de la Jaris (energía increada gracia) de Dios, y se llama glorificado, divinizado o deificado. Se trata de un regalo de Dios al hombre, quien así adquiere la participación de Dios.

«El Dios mismo hace al hombre dios por la Jaris (energía increada gracia), de modo que el hombre sea deificado, y por la zéosis ve a Dios y mediante la doxa (gloria luz increada de Dios), que es la Jaris (gracia increada), ve la doxa de Dios, es decir, “en tu luz vemos, contemplamos la luz” (Sal 35,10).»

La Jaris (energía increada gracia) de Dios se llama también “δοξα doxa” gloria luz increada, porque en el estado de la zeοría (contemplación) es vista como doxa- luz(gloria increada) de Dios. Quien se encuentra en un estado espiritual adecuado, ve la doxa de Dios, pero aquel que no se encuentra en buen estado, participa del fuego. Esto se llama desde el aspecto de que la luz creada tiene dos cualidades o atributos, la iluminadora y la caustica o candente; a unos ilumina y a otros los quema, abrasa. Lo mismo se hace con la Luz increada.

«Los deificados o divinizados ven la doxa luz increada gloria como doxa y los infernados la misma doxa la ven como fuego αιώνιο eónio eterno y oscuridad o tiniebla exterior»

«La misma doxa de Dios para los iluminados y deificados es Luz, doxa, fuente de perfeccionamiento, etc…, pero también para los infernados “el fuego candente o abrasador” y “la tiniebla o oscuridad exterior” es el mismo Dios.»

Los deificados son observadores, espectadores de la doxa de Dios y la describen de manera que los oyentes repitan el método de los deificados para llegar ellos también a la θεοπτία zeoptía visión de la divina luz increada. A pesar de esto Dios no se asimila ni se parece a nada de las cosas y realidades creadas y por eso en realidad es indescriptible.

«Existe la experiencia de la zéosis, que es experiencia, y lo que se ve o contempla es indescriptible. Y por consiguiente, se describe de tal manera o modo que se vea si es indescriptible esto. Y recalcan a continuación los Padres que el Dios es indescriptible, y a pesar de esto Le describen etc… Pero le describen con estos conceptos y significados que tienen carácter simbólico y por eso tenemos la teología apofática.»

«Leyendo sobre las experiencias de los deificados o glorificados, el Cristiano iluminado comprende los escritos de los deificados y el mismo puede alguna vez alcanzar la zéosis, y así ya adquirirá la experiencia del dogma que ya se comprueba por la experiencia de la iluminación.»

Los deificados o los que alcanzaron la zéosis, los que ven a Dios son los zeópnefstos inspirados de Dios, es decir, tienen la pragmática gnosis real increada de Dios, la que no proviene de los libros, sino de la experiencia de la θεοπτία zeoptía visión divina o de la luz increada. Esto se observa en todas las ciencias, donde hay la observación y el experimento.

«El biólogo es inspirado por las moléculas, cuando ve el virus es inspirado del virus, cuando ve los microbios inspirado de estos, etc… porque ve. Aquellos que ven a Dios son zeópnefstos inspirados de Dios. ¿Quién otro puede ser zeópnefstos inspirado de Dios? Por tanto, uno será zeópnefstos inspirado de Dios porque ha llegado a la zeotpía visión divina o a la luz increada, como todos los deificados, porque este es el sentido y significado de los glorificados, deificados o divinizados, los cuales han llegado a ver a Dios o son zeópnefstos porque se encuentran en estado de iluminación permanente.»

Como son zeópneftos inspirados de Dios, por eso son teólogos inconfundibles e inequívocos en la Iglesia. Sólo a estos teólogos empíricos admitimos como criterios de la verdad.

Cuando los deificados (o divinizados, glorificados) transmiten la experiencia, lo hacen con los símbolos de las letras, con los marcos de las palabras y con los logos, dichos de la sabiduría humana. Así que, los glorificados, deificados o los que alcanzan la zéosis, poseen la verdad increada, que es la gnosis increada del Dios increado, y la verdad creada, ya que conocen las creaciones. Los deificados hacen discernimiento claro y preciso entre verdad increada y creada.

«Unas son las verdades creadas, y otras las verdades increadas. No existe ninguna similitud o parecido entre ellas, no puede ser la verdad creada el modo o manera de conocer la increada. La “co-familiarización o vinculación” de las dos verdades es sólo el deificado, es decir, aquel que tiene la zeoría contemplación, expectación y por la zéosis conoce la verdad increada.

Este es nuestro puente hacia esta verdad, no el filósofo o el que se ocupa de las ciencias positivistas. Porque, aquel que se ocupa de la naturaleza, conoce la naturaleza, pero con la naturaleza puede conocer sobre la existencia de Dios, pero no puede conocer el mismo a Dios. Una cosa es saber sobre Dios y otra cosa es conocer a Dios.»

Los deificados se unen con Cristo, Quien posee y une en Su hipostasis lo creado con lo increado. Así que, por Cristo también los deificados o divinizados adquieren experiencia de lo increado. No es posible con la filosofía uno adquirir gnosis increada de Dios. Esto se hace por y en los deificados que tienen experiencia de Dios.

«No existe puente creado entre Dios y el hombre. El único puente que hay es la experiencia de la zéosis de los deificados. Porque la zéosis es θεοπτία zeoptía divina visión de la luz increada, de que existe Dios y los mensajes de Dios hacia el hombre, el hombre los conoce sólo por la experiencia y no por la filosofía. Por lo tanto, la filosofía no da al hombre las gnosis exactas sobre Dios, da ciertas imágenes de suposiciones y aspectos sobre Dios.

La única manera que el hombre puede adquirir gnosis exacta de Dios es por la experiencia de la zéosis, la cual por supuesto que la tienen sólo los deificados, estos que se llaman Profetas, Apóstoles y Santos de la Iglesia, los cuales tienen experiencia inmediata de Dios.»

Por eso el deificado es el hombre más normal, porque su nus funciona por naturaleza y naturalidad, alcanza la zéosis y consigue el propósito o fin inicial de la creación del hombre, que es su κοινωνία kinonía conexión comunión y unión con Dios.

«Para nosotros los Cristianos ortodoxos, por supuesto que el hombre por excelencia normal es el Cristo; pero Cristo es Dios. Así, cada deificado para nosotros es el hombre normal. Porque funciona su nus, es decir, ora, salmodia etc…, porque está iluminado. Por eso es normal, debido a que está iluminado. Y más normal que todos es aquel que ha alcanzado la zéosis y está incluido entre los deificados, glorificados o divinizados.»

Al contrario, los que no están deificados y no conocen qué es la zéosis, pero sostienen que son deificados, son engañados y engañan. Dicen que están deificados y no lo están, ¡otra fruta esta! estos son los estafadores o no saben qué es la zéosis.

Por lo tanto, deificado, divinizado o glorificado es sólo el que “participa en la doxa (luz increada gloria) de Dios y ha alcanzado la zéosis, como también los iluminados son caracterizados como deificados debido a que caminan hacia la zéosis. Los deificados como θεόπτες zeoptes (visionarios de la luz increada o de Dios), conocen a Dios y continuación destacan, ascienden y se hacen teólogos verdaderos de Dios dentro en la Iglesia. La gnosis increada de Dios es pragmática, real, porque es comunión, participación de las energías increadas de Dios y en cada experiencia es participado el Dios completo. Es decir, “se multiplica sin multiplicarse en muchos” y “se fracciona sin fraccionarse en fracciones” o “«se divide sin ser dividido en partes divididas». En otras palabras, cada deificado participa de las energías increadas de Dios, sin que el Dios sea troceado. Está “entero y el Mismo en todo” y “está fraccionado y sin ser fraccionado”. Este es el misterio de la presencia de Dios en el mundo. Amín.

Por Ierotheo Vlajos y Ioannis Romanidis

“Dogmática Empírica” de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa. Tomo I

C.Portadores del Apocálipsis

Traducido por xX.JJ

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