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jun 05 2013

La procedencia del Espíritu Santo

 

pentecost2

 

Discernimiento entre “por existencia” y “por energía” de la procedencia del Espíritu Santo, en los dos logos demostrativos sobre “la procedencia del Espíritu Santo y en las «antepígrafas»”.

 

1) El análisis teológico sobre la procedencia del Espíritu Santo de San Gregorio Palamás es fruto de las conversaciones entre teólogos ortodoxos y latinos, en el marco de la unión de las Iglesias. Estas discusiones teológicas en varios tiempos pasaron por distintas fases y se reanudaron también en el año 1334, durante el rey Andrónico IIIº. Entonces, vinieron en Constantinopla como representantes del Papa, el obispo de Jersona Francisco y Ricardo, obispo del Bósforo. Con estos dos teólogos latinos en principio conversó el teólogo Barlaám (grecolatino) de Calabria, ortodoxo que procedía de occidente. Pero Barlaám estaba influenciado por la mentalidad occidental, utilizando severamente el método dialéctico. Era natural pues que su argumentación no satisficiera a los teólogos ortodoxos y sobre todo a los que provenían de los círculos monásticos.

En su deseo de encontrar la expresión más auténtica de la enseñanza Ortodoxa, san Gregorio Palamás, después de mucha insistencia de parte de sus amigos, redactó sus tratados sobre la procedencia del Espíritu Santo. En estos tratados san Gregorio Palamás en vez del método dialéctico de Barlaám, sigue el método demostrativo, por eso titula sus logos como “Logos demostrativos”. San Gregorio considera que la dialéctica es la “que intenta convencer con conceptos filosóficos humanos”, no da absolutamente ningún resultado para la comprensión de las cosas divinas, puesto que finalmente “lo divino es superior a todo nus y logos”. En las cosas sobre Dios uno sólo se puede referir a ellas de modo “Θεοπρεπής” (zeoprepís-de forma divina o según el modo de Dios, o tal como Dios manda) y «movido por el espíritu”, y este método san Gregorio lo define como “demostrativo”2.

Punto de partida para el método demostrativo es que la verdad “sobre los dogmas de Dios” no está compuesta por conceptos filosóficos abstractos y definiciones racionales. La teología examina “en palabras los supremos logos o supralogos”3, pero se manifiesta y es regalada en forma de “inefable integridad y bondad” por el Dios Uno y Trino, “el único dador y guardián de la verdadera teología, de los dogmas y de los logos sobre la teología” 4. Palamás considera crucial la tesis de que la teología no es resultado de la dialéctica, sino que es la verdad pura, “sobre el perpetuo y verdadero ser, del que siempre es tal y como es” 5, esta verdad se salva y conserva auténticamente en la teosofía (sabiduría divina increada) de los Padres, quienes para vivirla y proclamarla se han apoyado en los testigos y oyentes presentes, que son sus discípulos y los Apóstoles. Los Apóstoles han sido enseñados en todas las cosas directamente por Cristo, “la autoverdad, quien como Dios existente y pre-eterno, siendo la propia verdad existente, se ha hecho también teólogo, mensajero y predicador de la verdad para nosotros” 6. Por lo tanto, los Apóstoles “enseñados e iluminados fueron enviados a enseñar tal y como fueron enseñados, iluminar tal y como fueron iluminados y predicar con franqueza lo que había escuchado el oído de ellos… por apocalipsis=revelación dentro de la suprema luz del gnofos (luz que transciende toda luz y desconocimiento de la usía-esencia,)”7. La diferencia entre logos dialéctico y logos demostrativo consiste en que el logos dialéctico es fácilmente invertido, contradictorio y alterable, y “por sí mismo tambaleante, indeciso y perturbador”; en cambio el logos demostrativo “se considera consistente, invariable e inalterable”, está “en todo consolidado siendo también afirmativo e inamovible” 8.

2) Con base este método y principio teológico, San Gregorio pone a juicio “el filioque*, término añadido en el símbolo de la fe”, y lo llama “lo degenerado,” (y muchos padres el filioque lo llaman el maldito hijito), como una osadía que está en contradicción directa con la teología de la Iglesia, con los escritos y los logos “que comúnmente han escrito y entregado los notables Padres escogidos y movidos por el espíritu…” 9. Por lo tanto, la adición del “filioque” en el Símbolo de la Fe, no consiste sólo en una desviación canónica, sino también en una desviación teológica de lo que ha sido entregado a la Iglesia por el Credo o Símbolo de la Fe “desde el principio como redacción inalterable de la verdad” 10. *(Filioque, es decir, que el Espíritu Santo procede también de el Hijo),

Lo importante e interesante es que san Gregorio Palamás no se agota sólo en refutar teológicamente la teología occidental sobre la enseñanza de la procedencia del Espíritu Santo, sino que paralelamente deposita una Pneumatología (espiritualidad) que es continuación y sinopsis de la enseñanza patrística, por sí sola derogadora y destructora de cualquier dialéctica humana sobre el tema en cuestión. El obispo de Salónica Palamás tiene la profunda convicción que la enseñanza que presenta es exactamente ésta que proclaman “las voces comunes manifestadas de los teoforos* teólogos, padres santos, evangelistas, apóstoles y los profetas de los siglos anteriores a ellos. Su interés firme no es una explicación de un detalle teológico, sino más bien esclarecer que “lo muy mínimo sobre Dios no es pequeña ni poca cosa”. Detrás de este detalle manifestado existen consecuencias para la vida eclesiástica. “De un error o utopía desde el principio nacen muchos errores y utopías” y “de una cosa inmoral e impía dada, no nacen cosas piadosas ni morales” 12. Por un lado conduce a confusión sobre las diferencias triádicas y por el otro lado en alteración de la ética y la conducta moral de la Iglesia, puesto que la vida eclesiástica en general es icona (imagen) y reflejo de la comunión triádica. (*teoforos= portadores de la luz y energía increadas de Dios Trina)

3) Sobre el tema de la procedencia del Espíritu Santo, san Gregorio, tal como hemos recalcado, no se limita sólo en la crítica de las opiniones u opciones occidentales, sino que deposita una teología precisa, clara y consolidada. Y está basada en el discernimiento de la procedencia existencial, ontológica de las divinas personas por la energía (increada) económica de ellas. Este discernimiento se fundamenta evidentemente en el discernimiento de la divina esencia (increada) y las energías (increadas) de Dios, discernimiento que constituye la piedra angular de la teología de San Gregorio Palamás.

Punto de salida para el entendimiento de la procedencia existencial del Espíritu Santo es, que el Hijo y el Espíritu Santo “sobre la hipostasis (base substancial) Paternal son de la divina esencia” 13. El nacimiento y la procedencia se refieren como atributos o cualidades únicamente de la hipóstasis Paternal. Esto para nada quiere decir que el Hijo como Dios y el Espíritu Santo como Dios son inferiores del Padre. Sobre “engendrar o nacer” y “proceder” sólo “se aplica en la hipóstasis Paternal y para nada supone superioridad de “la fisis o naturaleza” del Padre sobre el Hijo y el Espíritu Santo sino que la superioridad del Padre lo decimos referente a la causa” 15. En sus antepígrafos (contra-escritos) san Gregorio manifiesta explícitamente: “Una persona y la misma es la del Padre, del cual nace o se engendra el hijo y procede (surge) el Espíritu Santo. Por eso decimos que el uno como causa o causante junto con los causados por él, es un Dios.” 17 Si decimos que paralelamente con el Padre el hijo también es causa de la existencia del Espíritu Santo, es decir, esto que añade el «filioque» occidental, entonces, por un lado se destruye la concordancia y la uniformidad ortodoxa, dado que en ninguno de los Sínodos se ha teologizado que la procedencia del Espíritu Santo es también por el Hijo”!7 y por otro lado, el «filioque» como base hace desaparecer el atributo o cualidad paternal, puesto que paralelamente con el Padre, es “también causa o causante el Hijo igual que el Padre es causa o causante” 18. (Entonces tendríamos dos principios).

4) San Gregorio aclara que el Padre como “deidad manantial y fuente de deidad” es causa de la existencia del Hijo y del Espíritu Santo. Esto significa que el Hijo es por “naturaleza o fisis” de el Padre, es decir, nace por naturaleza únicamente de el Padre. De forma análoga, también el Espíritu Santo por naturaleza es de Dios.  Como el hijo nace de forma natural perpetuamente del Padre, igual también el Espíritu Santo siendo ὄν (on, existencia o ser) de Dios procede por naturaleza de Dios”. Como naturaleza o fisis procedida del único Padre, el Espíritu Santo “emana de Dios y lo emanado de Dios procede de la emanante deidad, que es el único Padre” 19. Existe una inmediata referencia existencial del Hijo y del Espíritu Santo al Padre, la deidad emanante, sin que esto signifique subvalorar la razón de la deidad del Hijo y del Espíritu Santo20. San Gregorio atribuye a Dios Padre las definiciones como “deidad emanante” y “fuente de deidad”, para demostrar que sólo Él es la causa de la existencia del Hijo y del Espíritu Santo, y de esta causa “emana, surge el nacido” y también “surge, emana lo procedido”. El que el Hijo y el Espíritu Santo surgen, emanan de Dios Padre para nada devalúa la deidad de ambos” 21. “Porque la esencia de los tres es siempre una y la misma” 22.  La diferencia de las tres hipostasis no es “sobre las naturales y las esenciales”, sino sobre el concepto de atributo o cualidad. San Gregorio apela a la exactitud teológica de san Juan el Damasceno y habla sobre el atributo o cualidad del Padre como atributo “sin causa y paternal”, del atributo del Hijo como “causado y filial” y del atributo del Espíritu Santo como “causado y procedido” 23.

Para que sea comprendida la enseñanza ortodoxa sobre la procedencia del Espíritu Santo, san Gregorio Palamás se refiere en principio al perpetuo nacimiento del Hijo, de él, único Padre que es enseñanza de la Iglesia, tal y como se ha formulado y escrito esta enseñanza por los anteriores Padres 24. Precisamente encuentra que las cosas sobre el Hijo son “más conocidas en nosotros” y desde estas “las más conocidas” trata de demostrar también las que teológicamente son vistas como más complejas. El Hijo y Logos de Dios, pues, “existe como Hijo natural del Padre”. Como Hijo natural de Dios es unigénito. Por lo tanto, la filiación del Logos tiene su singularidad, puesto que es la única reconocida que existe de él, único Padre. La filiación de los hombres no se puede equiparar con la del unigénito Hijo, puesto que es realizable no de él, único Padre, “sino de o desde el Padre por el hijo”. De él, único Padre es sólo el Hijo natural de Dios, en cambio, en θέσις tesis (condición, clase o posición) Hijo es siempre de o desde el Padre por el Hijo. Así que el hombre desde el Padre por el Hijo se eleva y se une en la divina afiliación y a la vez el mismo se une y se hace espíritu por la jaris (gracia) la energía increada. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. (1ª Cor 6,17). La separación entre la filiación natural o por naturaleza y la filiación por θέσις tesis (condición, clase o posición) nos ayuda a entender la procedencia existencial del Espíritu Santo de la por envío de este a la creación. Sobre su existencia el Espíritu Santo es “por naturaleza de Dios”, es decir, “por naturaleza procede de Dios y la naturaleza procedida surge o emana de Dios”, es decir, existe únicamente de él, Padre 25.

5) Sobre el nacimiento del Hijo y la procedencia del Espíritu Santo por la Hipostasis (base substancial) Paternal de la divina esencia, se define por san Gregorio como «por existencia» nacimiento y procedencia correspondientemente. El nacimiento «por existencia» del Hijo y la procedencia «por existencia» del Espíritu Santo suponen lo inmediato e único del Padre, como único causante y único principio de origen del Hijo y del Espíritu Santo. El Hijo y el Espíritu Santo, pues, “también se tienen por existencia próxima e inmediata del Padre” 27. Dios Padre engendra perpetua y verdaderamente al Hijo. Es importante recalcar en este punto, que el nacimiento hipostático del Hijo no se compara con el nacimiento humano 28. El nacimiento del Hijo es natural e único, («uno y único engendrado o nacido que existe es el Hijo»), es decir, significa que el Hijo sólo de la Hipostasis paternal, la emanante deidad, «se tiene por existencia». Lo mismo el Espíritu Santo «proviene por existencia” sólo de él, Padre y el Espíritu Santo y esta proyección no se puede comparar con la energía de la expresión de logos del espíritu humano.

El Padre, pues, de modo único «expide, envía el Espíritu como por boca, pero no como la humana, no tiene una boca corporal o somática; por lo tanto de Dios procede el Espíritu y de ninguna otra cosa o parte»29, (aquí san Gregorio utiliza el logos de san Basilio contra Evnomio.) Cuando san Gregorio utiliza la manera de expresión humana, «por la boca» el Padre transmite el Espíritu, para nada da a entender que la boca de Dios es el Hijo, el Cual de una manera participa en la proyección existencial del Espíritu. San Gregorio enseguida nos aclara este punto, que «el Logos, el Hijo, no es la boca del Padre. De la boca según san Basilio proviene por existencia el Espíritu Santo».

6) En la teología de san Gregorio Palamás la tesis central es el discernimiento entre procedencia «existencial» y procedencia «por manifestación» 31. Tal y como hemos apuntado, la procedencia existencial del Espíritu Santo se entiende como atributo exclusivo del Padre 32, del origen personal sin principio ni fin. Por lo tanto, no podemos sostener que el Espíritu Santo sobre Su procedencia existencial procede o se origina también del Hijo.33 La tradición de la Iglesia reconoce sólo en la manifestación la procedencia del Espíritu Santo en comunión con el Padre y el Hijo. San Gregorio Palamás adopta la formulación clásica de san Juan el Damasceno: «Por un lado decimos el Espíritu del Hijo pero no decimos desde el Hijo y por otro confesamos que mediante el Hijo se ha manifestado y transmitido en nosotros» 34. Pero mientras san Gregorio es categórico: «no por el Hijo tiene el ser o la existencia el Espíritu Santo» 35, reconoce la doble «progresión» del Espíritu Santo, por la que incluso se habla en la Santa Escritura 36.

Lo interesante es que el obispo de Thesalónica Palamás, no se limita en las palabras, principalmente le interesa el significado y contenido de las palabras. Así no duda en utilizar la preposición έκ (ek, de, desde, de parte) para manifestar no sólo la procedencia “por existencia” del Espíritu Santo de él, único Padre, pero también la misma progresión por manifestación del Espíritu Santo de el Padre por el Hijo o también envío εκ (ek, de, desde) el Hijo. “Y la progresión del Espíritu Santo es dual… progresa desde el Padre mediante el Hijo y si quiere también se envía por el Hijo en todos los dignos y mererecedores en los que reposa y habita”37. San Gregorio no duda en manifestar que “no discutimos sobre los nombres”, porque exactamente esta procedencia no concierne ni manifiesta la procedencia existencial del Espíritu Santo, sino “el derramamiento, esparcimiento en toda sarx (cuerpo y carne)”38.

La procedencia del Espíritu Santo desde el Padre por el Hijo, es decir, la procedencia por energía, se describe por san Gregorio de varias maneras. Se llama “progreso… complacencia o resolución, envío, donación y condescendencia” y concierne la santificación, la enseñanza y al recuerdo de los fieles, como también a la inspección de los indisciplinados. La procedencia por energía del Espíritu Santo se entiende como “un movimiento y progresión del Espíritu Santo”39. La procedencia por manifestación del Espíritu Santo es sobre la divina voluntad, la filantropía y la complacencia; al contrario, la procedencia existencial es superior a la “por complacencia y filantropía” y no es “por voluntad sino sólo por naturaleza”. La procedencia por “existencia” del Espíritu Santo es únicamente movimiento y progresión desde el Padre, “preeterna y supragenial”, “inenarrable, inefable e incomprensible”. La procedencia “por filantropía” supone que el Espíritu Santo a través del tiempo siempre avanza, progresa y precede de la creación, como “fuerza y energía santificadora enhipostasiada desde el Padre sin dimensión alguna y en el Hijo reposada”.40 En la teología de la Iglesia se llama “agua viva por la jaris (gracia energía increada”. De esta agua, fuente se llama “el Hijo con el Padre”, y otras veces el mismo Espíritu Santo se llama también fuente de agua viva41. Esto significa que la progresión “por energía” es acto y obra común de las tres Personas divinas, en contraposición de la “por existencia” que es únicamente desde el Padre, “de la esencia sobre la hipostasis Paternal”.

7) San Gregorio Palamás tiene la profunda convicción de que la enseñanza sobre el progreso dual del Espíritu Santo es hagiográfica y tradicional. Sin embargo, en la lengua teológica con la que San Gregorio aborda el tema y la manera o modo por el que expone su propio análisis, nos da derecho hablar sin reservas sobre una comprensión más sobre el tema. Esta comprensión se sostiene en el discernimiento de la divina esencia increada y las energías (increadas) de Dios e igualmente apoya la enseñanza de la Iglesia de la antinomia sobre partícipe, no participe (o accesible, inaccesible).42 La gran contribución de San Gregorio Palamás consiste en que trata el tema con impresionante precisión, claridad y exactitud teológica. Especialmente la exactitud teológica, la que no deja ni el mínimo espacio de mala interpretación, basándose en la tradición patrística a la que se remite, la que es honrada y proyectada excepcionalmente por el obispo de Thesalónica Palamás. Pero su exactitud teológica y su dedicación a la auténtica Tradición Patrística, para nada devasta o reduce la libertad que tiene como teólogo ortodoxo para expresar la una y única didascalía-enseñanza eclesiástica que de modo impresionante haría fácil la comprensión de ella.

El discernimiento entre el misterio de la Teología y el de la Economía de Dios, conocido ya por los Padres Capadocios domina y está entero en el pensamiento teológico de San Gregorio. En la base de este discernimiento, el envío a través del tiempo del Espíritu Santo de el o desde Padre y de el Hijo se diferencia de la preeterna procedencia únicamente de el Padre. La aclaración del asunto de la procedencia existencial y la procedencia por manifestación del Espíritu Santo constituye el capítulo más importante para afrontar la herejía del Filioque. San Gregorio tiene bien concienciado que la teología occidental sobre el filioque es consecuencia de la debilidad de ellos a entender este discernimiento y manifiesta que literalmente no le preocupa la terminología, sino el contenido de las palabras. Esto significa que está abierto a recibir y aceptar una enseñanza sobre la dual procedencia del Espíritu Santo por el Hijo basta que ella exprese y manifieste la procedencia “por manifestación” que concierne la creación.

Esto significa que la enseñanza del Santo Aghiorita sobre la procedencia dual del Espíritu Santo, con su profundo contenido y su autoridad dogmática puede constituir la llave para la solución de un asunto que separó durante siglos Occidente de Oriente.

Konstantino Skuteris, Universidad Teológica de Atenas

Traducido por: xX.jJ

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