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abr 12 2013

El camino para la santificación

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El camino para la santificación de san Gregorio Palamás

  Queridos hermanos en Cristo, en esta venerable asamblea de esta noche se nos presenta la ocasión de comentar algunos sucesos, tal como se citan por San Filoteo Kókinos, Patriarca de Konstantinúpolis quien escribió la vida de este gran Padre de nuestra Iglesia Ortodoxa, San Gregorio Palamás, ¡que grandeza! ¡Santo biógrafo de otro Santo. Para confrontarlo con la realidad contemporánea, para poner a pensar y localizar sobre todo aquellos elementos que hicieron del Palamás el camino hacía su santificación.

Nació el 1296 en Kostantinúpolis de padres devotos. Su padre era senador y disfrutaba de la absoluta confianza del emperador Andrónico B´ Paleólogos. Sus Padres se cuidaban para que no sólo ellos tuvieran diariamente relaciones con monjes y padres espirituales, sino sus hijos también los educaban hacia este camino. Tenían la costumbre de visitar monasterios en varias regiones, encontrarse con monjes Hisijastas, disfrutar de sus enseñanzas y recibir sus bendiciones.

¿Se hace lo mismo en nuestra época? ¿Intentamos crear las condiciones espirituales adecuadas en nuestra familia? ¿La educación se hace con base al perfeccionamiento espiritual del hijo o sólo tiene como objetivo una educación, estudios y formación seca que le garantice su carrera profesional? ¿Tenéis guía espiritual para la familia? ¿Se confiesan vuestros hijos al Guía? La existencia de Guía constituye la condición básica para el desarrollo y progreso de nuestra vida espiritual. San Siluán el Athonita en el momento del misterio de la confesión, vio su Guía Espiritual en una inefable increada gloria “en tipo de Cristo”.

El pequeño Gregorio empezó sus primeros estudios en edad muy pequeña, algo así como la enseñanza general básica de hoy. Pero tenía una dificultad, recitar en memoria, por eso se puso la regla de no empezar a leer antes de hacer tres reverencias a la Panayía y leer una oración de ella. ¿Sugerimos nosotros también la oración a nuestros hijos cuando tienen una dificultad en los estudios o insistimos tiránicamente sobre ellos?.

Gregorio adquirió una brillante pedagogía filosófica, conducido por el entonces famoso filósofo y gran literario Teodoro Metojitis, de tal magnitud que un día cuando conversaba con el Emperador sobre Aristóteles, el gran literario se exaltó tanto de las opiniones de Gregorio de manera que dirigido hacia al emperador sorprendido aclamó: “el mismo Aristóteles si estuviera aquí presente y se hiciera oyente de éste, le elogiaría desmedidamente”

El Santo en edad de 17 años empieza a sentir su declinación hacia al monaquismo y a pesar de que se encontraba en Kostantinúpolis y cerca al emperador, vivía en austeridad y áskisis, se relacionaba con monjes que venían de la Santa Montaña Athos. Mientras, consiguió relación espiritual con San Theóliptos de Filadelfia, Hisicasta de Athos, alumno de San Nikiforos de los cuales sus escritos adornan la Filocalía de los Santos Nípticos. San Theóliptos fue para el joven Gregorio padre e instructor en los misterios divinos y le instruyó perfectamente en la santa nipsis y la noerá oración del corazón. Así Gregorio se instruía en la noerá oración mientras vivía aún dentro en el mundo de los ruidos. Finalmente su atracción por el monaquismo predomina frente a los prestigios y encantos del mundo, y en edad de 20 años abandona el mundo. Personalidad enérgica e inteligente, influye también en su ambiente familiar y se hacen monjas sus dos hermanas y su madre, en cambio él con sus dos hermanos marcha hacia la Santa Montaña de Athos.

¡Pero no se hace hoy lo mismo! ¡Muchos jóvenes con envidiosos estudios podrían asegurarse una importante carrera profesional, escuchan la voz del Kirios (Señor) “sígueme” y salen del mundo! Otros puede que se encuentren en período de estudios y cuando el Señor los llama siguen al monaquismo, porque nadie si no es “zeóklitos” (llamado de Dios) no podrá corresponder en la altísima llamada del monaquismo. Es una gran bendición de la Panayía (Todasanta) que en la época actual de dudas por todos, la Santa Montaña se encuentra en gran auge y prosperidad por parte de tripulación y en espiritualidad, pero también de restauración de las majestuosidades arquitectónicas y el mantenimiento de la riqueza de las reliquias.

¿Cuál es el rechazo del ambiente cercano de estos jóvenes que son atraídos por el monaquismo? Poquísimos padres y familiares dan su bendición, entendiendo esta gran llamada de dedicación monástica y se sienten agradecidos hacia Dios puesto que han ofrecido a su hijo como “sacrificio vivo” a Cristo. La mayoría se sienten como si hubiera caído encima el cielo. Esto demuestra que el hombre actual no conoce el valor del monaquismo y su ofrecimiento. El bienaventurado Justino Pópovits insistía que “la esencia de la Ortodoxia es el monaquismo” y cuando vemos renacimiento en el monaquismo, eso presagia renacimiento en toda la Iglesia, al pueblo de Dios, el cuerpo de Cristo. En la época de San Gregorio el ideal para un aristócrata del espíritu era hacerse monje. Por eso en aquella época encontramos muchos monjes sabios. Los mismos emperadores se hacían monjes, como Juan 6º el Katakuzinós, que se hizo monje con el nombre de Ioasaf y destacó como gran teólogo de su época.

San G. Palamás desprendiéndose del mundo, prefirió subordinarse en un famoso Hisijasta, “al exquisito Nicodemo, hombre admirable en praxis y zeoría (contemplación), tal como le conocían los que convivían en Athos” y vivía en un kelion (celda) cerca del monasterio de Vatopedion. Y esto dentro en la divina providencia, para que aprendiera  así, el futuro Hisijasta y visionario de Dios en experimentado, distintivo y santo Yérontas. Allí recibió de su Yérontas “lo distintivo de monje” y en tres años aprendió, hasta que murió San Nicodemo.

En este kelion del monasterio Vatopedion, se le apareció a Palamás, San Juan el Evangelista mandado por la Señora Zeotokos, para preguntarle por qué ora continuamente hacia Ella con las palabras de «Φώτισόν μου, το σκότος, φώτισόν μου το σκότος, Κύριε!  Kirie fótison to skótos mu Señor ilumina mi skotos (oscuridad e ignorancia)». El que más tarde sería, por excelencia, el portador y teólogo de la Luz increada. El Santo con extrema humildad contestó: “¿qué más puedo pedir yo hombre con pazos y lleno de pecados para encontrar misericordia increada y aplicar la voluntad de Dios?” Pero San Juan el Teólogo le confirmó que la Panayía le será su ayudante y aliado en el presente y en el futuro.

Palamás en su camino en Cristo, como monje Aghiorita vivía la Zeotokos como asistente por excelencia de su perfeccionamiento. Dentro de sus textos y principalmente en sus homilías, se ve su apasionado amor hacía la Panayía. La considera como alimentadora espiritual de los monjes, como prototipo o modelo de la vida Hisijasta y cuando escribe la biografía de la vida del San Pedro el Athonita, cita y da énfasis especial de Sus promesas para los monjes Aghioritas. Es el único Padre y escritor eclesiástico que “apokalypta” revela y demuestra detalladamente mediante los relatos de los Evangelistas que, la Panayía fue la primera que vio a Cristo Resucitado. Esta amistad con la Zeotokos que se manifiesta en las obras de Palamás, constituye un signo distintivo, característico de los Santos. Los Santos contienen un anhelo y amor inexplicable hacia la Zeotokos y ella por supuesto les compensa a medida de su amor.

A continuación hizo vida común monástica en el monasterio Gran Laura de Athos y pronto para más hisijía (tarnquilidad, paz y serenidad interior) se fue en la Skiti (lugar de ascesis) de Glosias. Por causa de incursiones turcas se marchó de la Santa Montaña y se fue a Salónica, donde recibe el axioma del sacerdocio, después de mucha súplica del pueblo, mientras el mismo confirmó que es por la voluntad de Dios. Algo que se hace también hoy en el monaquismo, ningún monje acepta el axioma del sacerdocio autoproclamándose, sino que es su padre espiritual que le indicará si es digno de llevar este regalo.

Después concluyó en la Skiti de la ciudad de Beria (120km suroeste de Salónica), donde se quedó por cinco años en dura áskisis encerrado, con ayuno y noerá oración del corazón. La áskisis cristiana tiene como propósito la catarsis (sanción, limpieza y purgación) de los pazos. Los monjes no se convierten en matacuerpos sino matapazos. Lo característico de San Gregorio Palamás es la auténtica ascética Ortodoxa, que es giro del nus hacia su interior, introversión. En sus homilías y epístolas, incluso en conversaciones de contenidos dogmáticos, no cesa de recalcar el significado de la introversión para la adquisición de la en Cristo kazarotis (sanación, limpieza, pureza, clarividencia), de la verdadera vida espiritual. Para el hombre con pazos que empieza su metania (conversión, introspección, arrepentimiento y confesión) con la introversión, el Santo nos dice: “cuando el nus se aleja de todo sentido y sus alborotos y se vuelve a levantar del cataclismo proveniente de ellos, supervisa al hombre interior, apenas ve su espantoso careto, rostro que se creó vagando aquí abajo y se apresura a limpiarlo por el luto. Cuando haya quitado este velo feo, justamente entonces encuentra paz y toca la hisijía, (paz interior y serenidad) porque ya la psique no se disgrega por distintas relaciones, y se queda en sí, entendiéndose a sí misma a medida de lo posible con Dios por el cual existe. Entonces supera su fisis, natura y se deifica por la transmutación, progresando siempre hacia lo mejor”.

La introversión consiste en la supervisión de sí mismo y la vigilancia del nus (espíritu del corazón psicosomático del hombre). El nus del hombre que está en movimiento perpetuo, constituye el ojo de la psique y si está apegado en los pazos de la malicia, voluptuosidad, codicia y odio se enferma y se oscurece. No puede realmente concienciar su situación interior de pena y dolor, porque se oscureció la parte supervisora de la psique, el nus. El nus del hombre contemporáneo ha girado hacia las creaciones con una disposición insostenible, idólatra o eosfórica (luciférica o sea egocéntrica como el demonio). Porque el nus humano cuando no se encuentra en contemplación a Dios, se hace demoníaco o bestial. Inconscientemente pide su autodeificación, hacerse Dios y no “nus mirando a Dios” sino “nus mirando las creaciones y los bienes materiales”.

Así el cristiano, si lucha con cuidado e introversión, cooperando con la energía increada Jaris (Gracia), se sana de los pazos y tal como dice Palamás: “cuando el nus, habiendo expulsado todos los pazos que habitan en su interior, provoca en su psique la apacia (sin pazos) y volviendo totalmente no sólo él hacía sí mismo sino también las demás fuerzas de la psique, entonces transmite muchas muestras de divina belleza también a su consentido cuerpo, mediando entre la Divina Jaris increada y el grueso de la sarx carne, facilitándola fuerza para energetizar, operar y hacer lo imposible. De este trabajo interior (esotérico)  espiritual “proviene la divinizada e incomparable costumbre de la virtud, lo enteramente inamovible hacia el mal, el hacer milagros y las capacidades de clarividencia y presagios, como también el que uno hable de aquellas cosas que pasan lejos, como si estuvieran delante de sus ojos”.

El 1332 regresa a la Santa Montaña, en una vigilia, ve al entonces Abad Macario del monasterio Gran Lavra, vestido con las vestimentas de Patriarca que realmente se realizó después de 11 años, cuando se hizo Metropolita de Salónica. Pero hoy también existen en Athos monjes con el don del presagio.

El 1334 vio una visión que le daba el don del logos y de escritor, después de 17 años de vida monástica. ¿Que podemos decir de nuestros días que el que quiere escribe y edita un montón de libros? Para el cristiano no debe de ser así. Sólo cuando se le ha dado el carisma por arriba entonces puede escribir y realmente beneficia. Porque el carisma didascálico (maestranza), como regalo de Dios, opera con consecuencia en aquel que ha llegado a la estable iluminación, en endémica situación de Jaris increada, teniendo gnosis (conocimiento increado) espiritual y experiencia de la tradición Patristica Ortodoxa; en aquel que se ha sanado y purificado de los pazos y está en κοινωνία (kinonía, comunión, conexión y unión) estable y sentida de la Jaris increada de Dios. Esto lo había conseguido Palamás después de 17 años de áskisis en Jaris.

El 1337 se enteró de los tratados teológicos del monje y filósofo Barlaam, representante de la teología occidental mundanizada, secularizada, tal como ella se había transformado por la influencia del neoplatonismo y del escolasticismo. Desde entonces empieza el periodo de duda sobre el Hisijasmo de la Tradición Ortodoxa. Diríamos que Barlaam sería la causa que destacó San Gregorio, porque sino no haría falta que el Santo escribiera y quedaría desconocido.

Para la defensa y garantía sobre la enseñanza Hisijasta, Palamás dio mucho peso en la escritura del “Tomo Aghiorita”. Aquí vemos la humildad del Santo. Pregunta a los superiores, los notables monjes de la Santa Montaña si están de acuerdo con Su enseñanza y cuando recibe la contestación por escrito, firmando en el Tomo, siente en su psique una gran alegría y seguridad. Más tarde en cualquier acontecimiento, delante de los Sínodos y diálogos con contradictorios se remite al Tomo, como prueba de la verdad y fiabilidad de Su enseñanza. Esto nos recuerda al Apóstolos Pablo que fue a Jerusalén para preguntar a los Apóstoles Pedro y Santiago por el evangelismo a los nacionales, no vaya ser “que corra vanamente”. Este es el camino de la humildad: “pregunta a tu padre y te avisará, tus mayores y te dirán”. ¿Se sigue este camino también hoy o quizás por cualquier problema nos convertimos en autoconsejeros? Basilio el Magno recalca: “el hombre autoconsejero es enemigo de sí mismo”.

La guerra sin cuartel que recibió la enseñanza de San Gregorio, para que no se conozca o mal interpretada mal traducida en otros idiomas y difamarla, no se ha conocido en ningún otro Santo de nuestra Iglesia. Han pasado 643 años de su dormición y no han cesado las acusaciones contra el Magno Santo. Eso pasa porque la enseñanza de San Gregorio Palamás constituye la quintaesencia de la Ortodoxía y por consecuencia se hace el blanco de todos los contradictorios de distinta moral (o de dogmas falsos heterodoxos). Hasta, incluido el siglo 17º, se escribían obras groseras llenas de barbaridades y calumnias contra el Santo (y hoy también). No es raro que dentro en la Iglesia sea calumniado un Santo, sea por su ética, sea por su enseñanza o por su interpretación sobre el dogma de Dios. Pero el provocador principal de todas estas calumnias y groserías es el mismo diablo, que usa como instrumentos hombres llenos de pazos, autoperfeccionados, individualistas y mezquinos. Por eso el creyente no tiene que escandalizarse en estos casos, sino rezar, principalmente para el que ha traído el escándalo, porque el Señor apocalípticamente habló: “hay de aquel que proviene el escándalo”. Este tipo de acusadores contra Palamás eran, Barlaam el Calabrita, Akíndinos, Grigorás, Kidonis, quienes son anatematizados en el “Sinódico de la Ortodoxia” que se lee en el primer Domingo de Ayuno de la Ortodoxia.

Pero la propaganda papista con varios de sus medios, no sólo guerreaba la enseñanza del Santo, sino que intentaba también cesar la celebración de su fiesta. El memorable Crisóstomo Papadópulos observa: “el clero latino llegó en tal estado de miseria que justificando y dedicándose al papismo por parte de los traidores de la fe Ortodoxa, que llegaron hasta tal punto negar la fiesta de San Gregorio”.

En nuestro siglo investigadores contemporáneos de Palamás en Occidente considerados por nuestros teólogos como importantes, acusan a Palamás como diceita (dos dioses), neoplatónico e iconoclasta. Pero nuestros teólogos académicos que no están en vida, no impulsaron a sus estudiantes hacia los estudios de Palamás, sino más bien los tenían al margen y muchas veces los censuraron como intelectuales o como creaciones y manifestaciones vanas sentimentalistas. Al contrario en nuestros días se observa un giro intenso por la teología de Palamás, sobre todo en el círculo universitario puro, y la demostración de esto es la formación de este Congreso.

Auténticos investigadores estudiosos de las Escrituras de Palamás y portadores de a tradición Hisijasta en la época de la esclavitud turca eran los ascendidos Santos, David de Evia, Jacobo Aghiorita y Mártir, Máximo de Vatopadion, San Kosmás de Etolia, los Kolivades con el sobresaliente San Nicodemo el Agiorita, Akákios el Kafsocalivita en el cual se instruyeron tres neomártires y tantos más. Sobre todo aquellos neomártires habían tomado la costumbre de ir al Monte Santo Athos para confesarse, vivir en metania, juntarse con padre espiritual que les enseñaría la noerá oración del corazón, la áskisis sobre la catarsis (sanción) del corazón, así alcanzar la iluminación en endémico estado de Divina Jaris increada, de manera que ya podrían confesar y ser mártires por Cristo sin peligro de negación, cuando se les daría la oportunidad.

El 1347 San G. Palamás se proclamó metropolita de Salónica después de muchos ruegos del emperador Juan 6º Kantacuzinós y del Patriarca de Kostantinópolis Isidoro. Se menciona en su vida, que el Santo no lo quería, no era autoproclamado sino zeóklitos (llamado por Dios) y el pueblo. En la vida espiritual deben de preceder los grados de clero. San Gregorio habiendo conseguido la zéosis, perfeccionado, y experimentado, “se puso en vela” para conducir inconfundiblemente su rebaño en la vía de la zéosis y santificación.

En su sede había ido después de tres años, porque en Salónica predominaba aún la ruptura, disputas y conflictos políticos, por causa de la inestable situación política de la ciudad, pero el Santo lo aceptaba todo con humildad. No alardeó derechos, ni luchó por tomar el trono de la Metrópolis, todo lo dejaba en la providencia de Dios. Sobre todo el día de su llegada en la ciudad, pronunció una oración emocionante y después de tres días muy una homilía estudiada “sobre la paz los unos con los otros”. En su obra pastoral, instructora se incluye la orientación de su rebaño hacia la verdadera metania y participación en los divinos Misterios (Sacramentos). Era pacificador y recibía al que tenía necesidad cualquier hora, con su teología auténtica y original hizo un frente contra las herejías, censuraba la crueldad y la injusticia social, llamaba los sacerdotes en asambleas y les interpretaba los altos y finos deberes sacerdotales. Pero quizás lo más importante era que permaneció siempre Hisijasta en medio de los ruidos mundanos, las pruebas son sus encarcelaciones y mantenía ininterrumpidamente la unión y comunión inefable con Dios.

Era el “buen pastor” que se sacrificaba para la salvación de su rebaño, modelo para los pastores de la Iglesia de hoy y el pueblo le super-amaba, sentía y descansaba con su amor paternal. Este mutuo amor era la causa que el Santo hiciera milagros cuando aún vivía. El carisma de sanciones nace de la agapi=amor desinteresado, que se sacrifica a sí mismo para que viva el prójimo. En nuestra época enseñan desde el púlpito de la Iglesia y hacen bien, pero el laós (pueblo) de Dios quiere ver y comunicarse con padres espirituales, los verdaderos pastores.

Palamás se durmió (murió) en Noviembre de 1359. Pero el Santo no ha abandonado su rebaño. San Filoteo el Kókinos en su encomio a Palamás adjunta 15 milagros que se hicieron poco después de su muerte. Así se manifiesta la universalidad de un Santo, que con su agapi (energía increada) contiene a todo el mundo y se interesa por él hasta después de su muerte. Por cierto ¿no se hace hoy lo mismo con los contemporáneos Santos, padre Jacobo, padre Porfirio que corren podríamos decir en todos los extremos de la tierra para consolar, sanar y hacer milagros?

Hemos intentado en los pocos minutos de nuestra homilía señalar los puntos siguientes: El Santo desde su niñez tenía vida espiritual, abrazó con anhelo el monaquismo y vivió hasta el final de su vida con espíritu y moral auténtico, puro Hisijástico y Patrístico, era un apasionado adorador de la Zeotokos, se hizo ejemplo de pastor, aguantó y sufrió con humildad y fe en la providencia de Dios las injustas difamaciones, acusaciones y calumnias, sin embargo su enseñanza fue incorporada y agregada (ensomatizada) en la Iglesia Ortodoxa como auténtica e inconfundible vía de gnosis (conocimiento increado) a Dios y zéosis del hombre, a pesar de la total guerra que sufrió también más tarde por los antihisijastas y los latinófonos de espíritu papista, papocesárico. (Pasta hoy también por los heterodoxos).

Hoy festejamos en su memoria, al marco de los trabajos del congreso, deseamos que cada uno de nosotros que honre de verdad al iluminador de la Ortodoxia, al Didáscalos (maestro) y columna de la Iglesia, el predicador de la Jaris (gracia energía increada), la belleza del monaquismo, el súper teólogo militante, al Santo Gregorio Palamás el milagroso, con nuestra intención de imitarlo. El clero teniendo como ejemplo de monje y pastor y el laós (pueblo) siguiendo y aplicando su enseñanza, la cual tiene como objetivo principal la vivencia de la Divina Jaris increada. Así se confirmará lo dicho por San Juan Crisóstomo “honor de santo, imitación del santo”. Amén, así sea.

MONASTΕRIO DE SAN GREGORIO, SANTO MONTE ATHOS

Cruz

xX.jJ

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