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jun 06 2016

Subconciente y Conciencia en la Ortodoxia

 

Mitilineos

 

Por Yérontas Atanasios Mitilineos

CONCIENCIA Homilía 59
80. Συνείδηση (sinídisi), conciencia: la palabra proviene del verbo συνοίδα sinida, (reconozco, conozco con o co-conozco), quiere decir que conozco con alguien más, es decir, con Dios. Etimológicamente de aquí proviene sinídisis-conciencia. Tenemos la conciencia ética y la gnóstica. Por lo tanto, cuando decimos conciencia gnóstica entendemos, la gnosis (conocimiento) del mismo yo, de mi propia existencia y que yo soy yo. La conciencia ética es la voz innata (logos) de Dios. Es aquella (vocecita interior) que nos informa que lo que estamos haciendo es correcto o no.
En la enseñanza de la Iglesia, es la fuerza de la psique como un testigo interior, juicio, control e inspección, como una ley divina “escrita” en el corazón (Rom.2:15), que ayuda al hombre a discernir lo bondadoso de lo malo y preferir lo primero. Por eso san Thalasio en la Filocalía nos dice: “la conciencia, es el verdadero maestro, el que la escucha y la obedece no tropieza”. La conciencia se hace y se convierte en “bondadosa” y ” καθαρή kazarí limpia, pura, clara, purificada” (Hechos 23:1; 1ªTim. 3.9) mediante la ascesis o ejercicio espiritual ortodoxo en Cristo y el cumplimiento de los mandamientos-logos de Dios, que catartizan, sanan, limpian, purgan y purifican el corazón de los pazos. Cuando el corazón está lleno de pazos, apasionado, malicioso y vicioso, entonces también la conciencia, está analógicamente “maliciosa, mal astuta, vil” y “enferma” (Ebreos 10:22. 1ªKor.8:7), entonces deja de controlarnos y se autoengaña.
La conciencia es como el ángel de la guarda que nos da Dios.

CONCIENCIA
Después de la infracción del mandamiento de Dios por los primeros en ser creados, Adán y Eva, el texto sagrado dice: “Y escucharon la voz del Señor (Yahvé, Logos increado) Dios que se paseaba, andaba en el paraíso por la tarde, y Adán y su mujer se escondieron de la cara, persona del Señor Dios entre el bosque del paraíso” (Gén 3,8).
Veis como el drama de la existencia humana se desarrolla a base siempre con la libertad humana. Podríamos decir que la historia entera del hombre de la caída y también del restablecimiento, no es sino la peripecia (aventura) de la libertad. Y toda esta peripecia de la libertad humana resulta de la agapi (amor desinteresado y energía increada) de Dios, porque el mismo Dios ha dado la libertad y el hombre no puede profundizar y comprender qué fondo tiene esta libertad.
De todos modos Dios creó al hombre, conociendo realmente qué sería el hombre. Y ahora después de su caída el hombre es digno de la muerte, por consiguiente, es desgraciado. A pesar de esto, Dios no sólo crea al hombre, sino que de manera admirable interviene exactamente para que el hombre retorne. Porque lo que el Dios crea no es vano. Demostración de que no es vano es que al final de la historia el Dios renovará la creación, no se perderá nada y tendremos resurrección de los muertos. Pero resurrección de todos los hombres, otra cosa es que habrá el eterno infierno para los que obstinadamente habrán negado a Dios en sus vidas. Mientras tanto después de la vergüenza y el miedo a Dios donde vemos a los primeros en ser creados esconderse, el Dios ahora interviene en la vida de ellos con el propósito de desarrollarse en ellos la metania (introspección, conversión, confesión y arrepentimiento). La metania es un elemento fundamental para la renovación del hombre. Por eso Dios crea el dialogo de la metania. (Ver:
Recordaos cómo el Señor, tratando de salvar aquella mujer samaritana, abrió con ella un diálogo (Jn 4 4-30). ¡Es admirable la manera de acercamiento que se hizo entre el Señor y la Samaritana! El Señor abre una conversación y se hizo con la frasecita: “dame de beber agua”. Ella se sorprende, porque veía a un judío, mientras que ella era samaritana y los samaritanos con los judíos no se tragaban, no tenían ninguna relación entre ellos. Porque había una historia antigua. Y de allí empieza el diálogo y al final esta mujer, que no era de buena conducta ética, dejó el pecado y se hizo creyente. Nos dice la tradición de nuestra Iglesia que esta mujer se bautizó, se llamó Φωτεινή (Fotiní-Iluminada), y toda su familia y sus parientes se bautizaron y ella se hizo ierapóstol-misionera de Dios. Es realmente asombroso, como el Señor se acerca a ella en el pozo y la dice muy bellamente y psicológicamente: Llama a tu marido que venga. No la dice mala mujer, tú que eres tal y cual, nada malo. Ciertamente dices que no tienes marido porque no estás casada. Pero el que tienes ahora es el quinto hombre sin ser tu marido. Ella se asombró, se perdió y mareó totalmente (Jn 4,4-26)
5 Veis pues, diálogo de aproximación, pero no olvidemos que el diablo también abrió diálogo de aproximación a los primeros en ser creados. Así que tenemos el diálogo de satanás, el cual esclaviza y engaña, ya que parece como si proclamase la libertad, y en realidad trama y hace cadenas de hierro. Y tenemos el diálogo de Dios que en esta cuestión el Dios visita a los primeros en ser creados. Es como aquello que diríamos hoy, que estos han hecho algo feo, vamos a visitarlos a ver qué pasa. Todavía por parte de Dios se hace una llamada: ¿Adán dónde estás? Todas estas cosas son para conducir a la metania y al restablecimiento. Acordaos aún, cómo el mismo Señor abre diálogo con Nicodemo (Jn 3,1-21), aquel destacado diputado y hombre importante. El diálogo que se abrió entre el Señor y Nicodemo, fue un diálogo de fe, no de metania. Este diálogo fue tan magistral, de modo que Nicodemo llegase a entender que significa renovación, renacimiento en Cristo. Además, Nicodemo dijo aquella frase tonta: “¿…tengo que volver a entrar otra vez al vientre de mi madre y nacer de nuevo?” (Jn 3,4). Y le contesta el Señor: «¿Tú eres maestro reconocido de Israel y no sabes cómo se hace un renacimiento?» (Jn 3,10).Veis, pues amigos míos, que tenemos estas formas de diálogo de Dios y del diablo.
Debemos de tener mucho cuidado sobre el diálogo con el satanás. Hemos hablado mucho en otros temas sobre este diálogo de satanás. Cómo intenta engañar, cómo promete libertad pero no da libertad sino esclavitud. Muchas veces Dios crea limitaciones, pero los límites que pone, los pone con el fin de la salvación de la existencia dentro en el espacio de la libertad. (Dependencia de la libertad de Dios para ser independiente, libre). Cuándo, por ejemplo, si eres joven y te dice hijo mío ten cuidado no vayas allí, ¿por qué lo dice esto? Es un compromiso, obligación pero compromiso que salva. Porque cuando el Dios te pone la obligación, el límite o compromiso es exactamente para que no te esclavices a los pazos, para que seas de verdad hombre libre. Por eso te pone la limitación, para salvaguardar tu libertad. Pero si no escuchas y pruebas aquello o lo otro, desgastarás y destruirás tu existencia. Veis que continuamente hablo sobre las drogas porque ya coexistimos con ellas. Si, pues, tomas las drogas destruirás tu existencia. Y Dios te dice un no. Este no, es para salvaguardar la existencia. Veis, pues, que la libertad de Dios pone unos no. No matarás, no robarás, no darás falso testimonio, etc…, tantos no que los que están fuera de la Iglesia se burlan, pero estos no son redentores, sanadores y salvadores. Cuando ellos dicen que estos “no”, son represión, haz lo que quieras, entonces te esclavizarás, entrarás dentro de una esclavitud. Son, como os dije, el diálogo de satanás.
10 El pecado como sabéis, tomó parte durante el día, puede ser que fuera por la mañana o por el mediodía aunque el texto sagrado no nos dice nada. ¿Por qué lo decimos esto? Porque tiene una importancia. Podemos teologizarlo un poco. Es conocido que al mediodía hay un deseo de hambre. Por lo tanto sería más fácil en este caso que probaran del fruto prohibido. Como sabéis nuestra Iglesia tiene una pequeña misa que se llama “hora sexta” que corresponde al mediodía. Allí en una oración pedimos que nos proteja Dios del demonio del mediodía. ¿Cuál es este demonio del mediodía? Es aquello que empuja al hombre al hambre, a la pesadez, a la pereza y al sueño. Por lo tanto, existe en aquella hora un aflojamiento de las fuerzas de la psique del hombre. Con el resultado de hacer caer al hombre más fácilmente. Para sostener lo que os digo, os recuerdo cuando el Señor estaba en el desierto, ¿cuándo apareció el diablo? El Señor está en ayuno cuarenta días y apareció cuando tuvo hambre. Así que no se excluye que el diablo haya visitado a los primeros en ser creados al mediodía, que sería la hora que comerían, porque estaban comiendo frutas. Por lo tanto allí se hizo el diálogo con el resultado conocido de la caída.
12,20 Pero el pecado toma parte durante el día y quizá al mediodía. Dios visita a los primeros creados durante la tarde. Es decir, apenas antes de que desaparezca el sol, quiere decir que aún queda algo de día. Y llama: “Adán, dónde estás”. Llamada agraciada. Tal como llamaríamos a alguien que hemos perdido sus huellas dentro de un bosque. Si os ha pasado alguna vez, son agraciadas estas llamadas en busca de las personas queridas. Es pues, agraciada la llamada de Dios que se hace dentro del bosque del paraíso a Adán. Veis que toda la frase no indica nada que produzca miedo. ¿Adán dónde estás? Es como si dijera: yo vengo continuamente a visitaros y os encuentro. Ahora no os encuentro. Raro, Dios no encuentra a los primeros en ser creados, pero estas son situaciones antropomorfas, lo veremos más abajo esto. ¿Pero qué pasó? Los primeros en ser creados escucharon, tanto la voz de la llamada como también el sonido de los pasos de Dios dentro del paraíso. ¿Y qué hicieron? Se escondieron. ¿No era amistosa la llamada? Si, era muy amistosa, pero tenían el peso de la culpabilidad. Por consiguiente, ahora la voz de Dios no era nada agradable.
15´ Pregunta san Juan Crisóstomo: “¿Qué dices, pues, el Dios camina? ¿Tiene piernas, le proyectaremos pies a Dios y no entenderemos algo superior en Dios?” Y contesta: “El Dios no anda, ¿cómo es posible que ande aquel que es el omnipresente y el que completa todo? Andar, quiere decir que no estoy aquí sino allá. Para ir de un punto a otro camino. Pero el Dios que es omnipotente y omnipresente está aquí y allá. ¿Cómo pues el Dios anda? El Dios tiene como trono el cielo y pedestal la tierra.
¿Y está contenido dentro del paraíso para caminar? ¿Qué hombre lógico quería decir este tipo de cosas? ¿Entonces qué es? ¿Qué significa que Dios andaba durante la tarde en el paraíso? Quiso provocarles en un sentido o razón, para meterles en una agonía angustia, exactamente esto es lo que quería conseguir. ¿Cuál sería esta agonía o angustia? ¿Qué era esto que debía ponerles en un sentido, sensación y razón? Era la conciencia. Aquello de que “escucharon la voz de Dios” ¿dónde la escucharon esta voz? En su interior. ¿No la escucharon de afuera? No, sino en su interior, es decir, esto que llamamos conciencia. Esto lo veremos un poco más abajo. ¿Qué es la conciencia? El que tengamos conciencia es un privilegio grande y pesado, porque los animales no tienen. (18´) Sólo el hombre tiene conciencia. Veis que os digo textos de la Iglesia ortodoxa porque no quiero que seáis ajenos a ella.
Dice san Juan Crisóstomo: “Porque el juez insobornable, me refiero a la conciencia, con voz ilustre, limpia y fuerte viene a sublevar a Adán y le acusa, le indica y le pone delante de los ojos del acusado. Es decir, aquel que sufre los toques de los remordimientos de la conciencia, le pone delante de él los pecados, has hecho esto o lo otro. Por eso el filántropo Dios, cuando creaba al hombre, le hizo de modo que tuviera conciencia. Es decir, que Dios le puso la conciencia de manera que tenga un acusador para que no pueda alguna vez hacer alguna otra cosa paradójica y le avise que: eh aquí has hecho mal, allá no está bien. Tener esta voz de Dios en su interior, en su existencia, aunque quiera escapar y eludir de la atención de los hombres o de aquel que ha hecho un mal, -esto puede que lo consiga-, pero escapar de aquel acusante que es la conciencia es imposible. A este juez insobornable en tu conciencia tráele los regalos que quieras, no se soborna nunca por nada. Y continuamente está contenido en el interior del hombre, le molesta, le pica, le pega y nunca le deja en paz. Sea que estés en tu casa, sea en el mercado o en compañía de otros, sea en la mesa o en la cama durmiendo, tienes este acusador que es la conciencia que te persigue continuamente detrás”. Es una descripción muy bella que hace san Crisóstomo sobre la conciencia.
(23) Por tanto, ¿qué fue lo que llevó a los primeros en ser creados a esconderse? ¿La presencia de Dios no les era familiar? ¿Tuvieron miedo a la presencia de Dios? No. Era la conciencia que les decía que no estaban bien o de acuerdo delante de Dios y se fueron a esconderse. Pero aquí quiero que tengáis cuidado de algunas cositas. Adán tenía conciencia próspera, vigorosa, porque es el primer hombre y no había situaciones de desgaste de su conciencia. Pero con el paso del tiempo la conciencia de los hombres empezó a enfermarse. Antes de analizar esta conciencia enfermiza, debemos de aclarar que la conciencia se distingue en conciencia ética y gnóstica.
¿Cuál es esta conciencia gnóstica? Sabéis que la palabra συνείδησις (sinídisis, conciencia) proviene del verbo συνοίδα (sinida, reconozco o co-conozco, con y conozco), quiere decir que conozco con alguien más, es decir, con Dios. Etimológicamente de aquí proviene sinídisis-conciencia. Por lo tanto, cuando decimos conciencia gnóstica entendemos la gnosis-conocimiento del mismo yo, de mi propia existencia y que εγώ egó o yo soy εγώ egó o yo. Atención, esto es muy importante, sólo el hombre lo tiene esto, es decir, que εγώ egó o yo soy εγώ egó o yo, tengo conciencia de mí mismo, tengo autoconciencia, conozco quién soy y que yo existo, soy el que soy, no de parte ética sino de parte de existencia. Tal y como el Dios dice en la sagrada Escritura aquella frase admirable que se analiza de todos lados tanto psicológicamente como filosóficamente: “Yo Soy el Ων (on) el ser, el existente ο el que siempre existe”, que expresa la autoconciencia de la existencia. Así también el hombre como icona-imagen de Dios, tiene este gran privilegio de decir lo mismo. Por ejemplo yo soy Atanasio, yo soy José, etc. Yo soy, tengo conciencia que soy yo. Sin la autoconciencia es imposible la vida espiritual y también la cultura. Aún tenéis que saber que el hombre que está privado de autoconciencia, tiene que estar loco o paranoico, de todos modos no tiene conciencia de sí mismo. Es muy interesante, que el Dios nos guarde y proteja, si el hombre pierde su autoconciencia, el que yo soy este. Es una cosa terrible la pérdida de la autoconciencia.
Pero tenemos también la conciencia ética. ¿Qué es esta? Es esta que estamos hablando ahora, es decir, es la voz innata (logos) de Dios. Es aquella que nos informa que lo que estamos haciendo no es correcto. Es un gran capítulo la conciencia ética. Pero si tenemos en cuenta a Adán, es obvio que disponía de conciencia, porque el Dios creó el hombre con conciencia, según san Crisóstomo. Las generaciones posteriores, ¿pero cuántas generaciones después de Adán? Aquí haré un inciso. Hace tiempo ya lo habíamos dicho que la historia del género humano no debe ser más de quince o veinte mil años. Por muchísimas razones. Es decir, la historia de Adán no es muy antigua. Si uno puede, dentro de la historia del universo, ver la historia del hombre verá que es reciente. No podemos hablar de algo que está millones de años atrás, como puede ser que os hayan enseñado de algunos falsos manuales, unas pseudoteorías que existen; además en los colegios, siento decirlo, sobre la teoría del desarrollo que el hombre se hizo del mono. Sabéis por la teoría del desarrollo que el hombre se hizo de mono a hombre, cierto que tiene necesidad de crédito de tiempo. Este crédito de tiempo según los que desarrollan esta teoría, debe ser de algunos millones de años, tanto necesitan los hombres. Así finalmente colocan al hombre que es de algunos millones de años. No es así. Si ahora me decís que con unos antrax (carbones) nuclearizados por los que miden huesos etc., pues, lo que os dije, no es teológico, es antropológico. Hay científicos que sostienen que la vida del género humano no debe ser más de quince o veinte mil años. Y vuelvo al tema. (Yo no creo que una máquina insensata, ilógica que empieza a poner ceros, pueda decirme la verdad. Yo no provengo del mono si no del Logos de Dios. Si los hombres monos quieren creerlo y que provienen de su dios mono, pues, allá ellos).
29´ Si tenemos en cuenta de generación en generación en un estado pecaminoso continuado, poco a poco los criterios correctos de la vida empezaron a retroceder. Así empezó la conciencia ética del hombre a falsearse, enfermarse. Por lo tanto, podemos decir que la conciencia humana presentaba y presenta hasta hoy distintas formas de enfermedad. Me gustaría que pongáis atención a estas formas de enfermedad, porque son muy útiles. Así podemos orientarnos y evitar una enfermedad de nuestra conciencia. Evitarla nosotros que llevamos la conciencia, no que nos sane otro. Obviamente que una sugerencia de algún otro es útil. 30´ Y os aseguro que en temas psicológicos el mejor médico es el mismo enfermo. El médico se alegra cuando colabora con su enfermo. Porque si colaboro con mi paciente quiere decir que el enfermo entiende, si no entiende no tiene autoconciencia y el médico ya no puede colaborar con él. Entonces la terapia no puede ser por la comunicación sino sólo con unos fármacos. Pero en el campo de la psicología, como saben, los fármacos no sanan, simplemente retienen unas situaciones, o tranquilizan algunas situaciones, no sanan, esto es conocido. Pero es importante para que uno pueda colaborar. Esta colaboración es útil. Cuando una persona me indica que tengo una conciencia enferma, yo deberé de localizar la enfermedad, comprender esto y empezar yo a arreglar las cosas y yo mismo empiece a “psicoterapiarme”, sanarme. Por eso os he explicado, por favor cuidado.
La conciencia aparece y se manifiesta de cuatro formas. Una es como amplia, ancha. Significa que una conciencia así no tiene cuidado de los puntos finos, sutiles o detalles de la vida ética. Cuando a uno le dices que esto es una infracción, te contesta: no pasa nada, estos son detalles no tiene tanta importancia. A menudo encontramos en los humanos la conciencia amplia. Para que sea comprendido mejor un ejemplo. Tomamos la conciencia como un tamiz o coladero de alambre que tenga agujeros grandes. Así por el tamiz de agujeros anchos se cuelan muchas cosas y sólo quedan dentro del tamiz las que son muy gordas. Si escucháis a un hombre decir que ético es aquel que no roba y no mata, está claro que este hombre tiene conciencia amplia, desparramada o ancha. Es decir, los agujeros del tamiz son grandes y se cuela todo lo demás. Si le dices que tiene que hacer ayuno, contesta que esto son detalles que no tienen mucha importancia, o tiene que hacer oración, tampoco tiene importancia, así que tanto no tiene importancia aquello o lo otro, quiere decir que este hombre dispone de conciencia amplia, desparramada. Si alguna vez lo encontramos esto en nuestra vida, de que no nos molesten cosas que las consideramos insignificantes, nimiedades o nulas, esto es una muestra que tenemos conciencia amplia. Cuando decimos: ¿por qué yo tengo que ir cada domingo en la Iglesia? No hace falta. Esto significa que dispongo de muy amplia conciencia y es muy peligroso.
En segundo caso tenemos lo contrario de la conciencia amplia que es la conciencia estrecha. Y esta resulta ser una conciencia miedosa que es terriblemente castigadora para el que la tiene. Aquí el tamiz tiene los agujeros muy pequeños. Como cuando tamizo harina que tiene salvado. Pero yo quería que pasara la harina y quedara el salvado pero no pasa ni la harina. Aquí significa que cualquier cosa la veo como pecado. No tocar, no probar, no esto no lo otro, esto lo decían también los maniqueos, todo es pecado. Imaginaos que cosa más terrible es que uno lo vea casi todo como pecado. Desgraciadamente hoy hay mucha gente que padece de la estrecha conciencia miedosa. Debo deciros que los primeros con la conciencia amplia no resultan al psiquiatra. Los segundos con conciencia estrecha, miedosa a menudo acaban en el psiquiatra y los psiquiátricos. ¡Cuidado! Si descubrís conciencia miedosa enseguida a sanarla. ¡Atención, tened cuidado y temor de esto!
Tercer caso de la conciencia se manifiesta como elástica, farisaica o hipócrita. ¿Cuál es esta conciencia elástica? No es lo que decimos: éste es muy elástico, en el sentido que este le puedo convencer, no es eso. Viene del elástico, al que agrandamos o empequeñecemos, según queremos. Significa que al tamiz de la conciencia agrandamos o empequeñecemos los agujeros como nosotros queremos. ¿Con qué criterio? Con el criterio de nuestros intereses y propiedades, es decir, criterios subjetivos. ¿Por qué se dice también farisaica? Porque los fariseos juzgaban los hechos de los demás con tamiz estrecho. Sus propios actos los juzgaban con tamiz ancho. Cuando veían a uno hacer alguna injusticia o perjudicar a alguien, le recriminaban y los mismos eran injustos y perjudicadores. Una de las peores conciencias, de las más sucias y de las que Cristo machacó sin piedad es esta conciencia, la elástica, la farisaica o hipócrita. ¿Saben lo que dijo Cristo sobre la conciencia elástica? Dijo a Sus alumnos: “Lo que os dicen los Fariseos hacedlo y lo que ellos hacen, vosotros no lo hagáis; Sobre todo tener cuidado de la levadura de los Fariseos”. Significa que no disponen de conciencia buena, correcta y saludable y se mueven de esta manera. Por esta razón, os dije que tengamos mucho cuidado, porque es una de las peores conciencias. A esta conciencia dirigió Cristo aquellos ¡terribles ay! (Mt 23). Con el calificativo de hipócritas. “Ay de vosotros intelectuales y fariseos hipócritas” (Mt 23,13). Veis que el hipócrita dispone de un tipo de conciencia como esta, la elástica.
Cuarto. Tenemos la conciencia depravada, corrupta o embotada. ¿Qué es la conciencia corrupta? Es aquella conciencia que se ha mortificado, insensibilizado. En una conciencia de este tipo no hay ningún criterio de control. Este tipo de persona puede cometer un crimen y después con tranquilidad fumarse un cigarro y si le dicen: qué has hecho, él está sonriendo. ¿Puede haber seres humanos bestias, hombres que disponen de esta conciencia depravada? Pues, sí, amigos míos, desgraciadamente en nuestra época hay muchos que tienen embotada, depravada su conciencia. Siempre había, pero nuestra época parece que tenga más que nunca. Este punto, debemos de tenerlo en mucho cuidado.
¿Qué debemos de disponer? Pues, conciencia saludable, la cual se llama bondadosa, a ésta debo tener. Dice san Pedro: “…teniendo conciencia bondadosa…” (1ªPed 3,16), que nos informe nuestra conciencia bondadosamente. Y san Pablo dice: “Pues el propósito de este mandamiento es la agapi-amor desinteresada nacida de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, sin hipocresía de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman (1ªTim 1,5-7). Por lo tanto, nosotros los cristianos debemos disponer de conciencia bondadosa. Si la conciencia nos dice que esto que hacemos está mal, como dijimos, no se debe agrandar ni empequeñecer el mal, ni ser conciencia estrecha, estricta, ni miedosa, ni ancha o amplia. Tampoco agrandar el mal y estirarlo, como gusta al elástico, ni verlo como si no existiese como una conciencia depravada, embotada. Así pues, debemos de tener una conciencia saludable, que se sana y se consigue con una instrucción relativa. Si quieres tener una elasticidad al cuerpo, dicen que tienes que hacer cada día ejercicio. Para adquirir una conciencia buena, debemos de tener una instrucción y ejercicio diario de buena conciencia. La buena conciencia se hace con la continua autognosía-autoconocimiento, autoanálisis y la continua metania la “divina psicoanálisis” como dice el nuevo santo Porfirio el Athonita, (cambio de mentalidad, giro visión hacia dentro de uno mismo y conversión, arrepentimiento y confesión). Con el continuo autoconocimiento me estaré preguntando siempre ¿esto que digo y hago es bueno? Y aún si es malo, haré la metania, me confesaré y me arrepentiré. Los santos Padres dicen “siempre metania continua” o “estoy en principio de metania o empiezo la metania”, cada día y cada momento. Aquel que cada momento pone principio o empieza la metania, éste ser humano sin duda tiene conciencia sana, saludable y no peca casi nunca es impecable. No existe mayor, bien, privilegio y regalo que el hombre tenga conciencia bondadosa y sana.
42 Pero ¿cómo la conciencia humana está rayada, es decir, está rota? Un ejemplo claro. Es como un altavoz que el papel está roto y lo que llega allí lo transmite deformado y así se crean criterios subjetivos. ¿Y cada uno que dice? Dice que esto es bueno o malo. No puede juzgar. Entonces deben existir también criterios objetivos.
¿Estos criterios objetivos cuáles son?
Estos son, la apocálipsis (revelación) de Dios. Yo el hombre, ya no puedo juzgar y encontrar lo justo y correcto. Cada uno juzga lo correcto solo por su cuenta. Por lo tanto, no, no de su cuenta, sino de lo que apocalipta (revela) el Dios, es la apocálipsis (revelación) en el Sinaí de la Ley del Antiguo Testamento y la apocálipsis de la ley Evangélica en el Nuevo Testamento por la humanización del Logos de Dios. Entonces, la conciencia bondadosa se cultiva sólo de la apocálipsis (revelación) de la ley o logos de Dios.
Así también muchas veces nos referimos también a la libertad de la conciencia. ¿Qué es esta libertad de la conciencia? Libertad de la conciencia es cuando hago algo no por presión o empuje de otro, sino porque lo quiero hacer yo, sea bueno o malo. Además, lo bien, lo bondadoso cuando se realiza libremente sólo entonces tiene valor. Pregunta san Juan el Clímaco: ¿Qué es virtud? Y dice: Es ergon trabajo u obra hacia Dios por libre voluntad o preferencia”. La virtud es ergon-obra (praxis) y este ergo debe tener su dependencia de Dios y está hecho por voluntad, es decir, en libertad. Dependencia para la independencia, la libertad dependiente de Dios, la verdadera libertad. (De la palabra helénica ergon viene la palabra energía en-ergon).
Por lo tanto conciencia bondadosa, buena y saludable dentro del espacio de la libertad. Esto es lo que hace al hombre correcto, perfecto y pleno en Cristo, en Espíritu Santo, hombre libre con conciencia bondadosa y buena. Esto sólo y sólo esto. Amín.

LA CREACIÓN DEL SUBCONSCIENTE (homilías 63, 64)
“8 Y escucharon la voz del Señor (Yahvé, Logos) de Dios que se paseaba por el paraíso a la brisa de la tarde y Adán y su mujer se escondieron de la cara, persona o vista del Señor de Dios entre los árboles del paraíso.
9 Y llamó Señor (Yahvé, Logos) de Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás?
10 Y él respondió: Caminando sobre el paraíso, escuché tu voz y tuve miedo, porque estaba desnudo y me escondí.
11 Y le dijo Dios: ¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé que no comieses?
12 Y Adán respondió: La mujer que tú me diste por compañera me dio el fruto del árbol y yo comí”

24´ Dice san Juan el Crisóstomo: “No eches la culpa de todo lo ocurrido sólo a la mujer sino a tu propia negligencia”. ¿Pero con el traspaso de la responsabilidad a Dios, qué dijo Adán?: “La mujer que tú me diste, ella tiene la culpa”. Con este traslado que hace a Dios y a la vez al ofender a Eva en que ella es la culpable, Adán no reconoce su culpabilidad, sino que la traslada a Dios y a Eva, en aquel momento por primera vez en la historia de la humanidad se adquiere el subconsciente. Adán en aquel momento adquiría subconsciente. ¿Qué es este subconsciente? En este punto os ruego que estéis muy atentos porque es interesante.
Para captar y entender lo que es el subconsciente, es obvio que debemos de analizar ciertos términos y algunos conceptos. Los cuales puede que distintamente os sean conocidos, porque más o menos los escuchamos y los leemos. Hemos dicho que Adán negó su culpabilidad, diciendo que no es culpa mía sino de la mujer que me has dado y el peso cae en el “que me has dado”, es decir, la culpa es Tuya. Pero al trasladar la responsabilidad y al adquirir subconsciente, creaba en sí mismo y en sus progenitores una tragedia. Esta tragedia existe hasta hoy y cuanto más avance la humanidad cada vez se irá haciendo más profunda y más amplia, al grado que el hombre no sé si ya podrá aguantarla. A continuación del tema lo veréis cuánto ha crecido esta tragedia humana.
Cuando Dios estaba creando al hombre, le puso la conciencia gnóstica, ésta es innata. Y al lado de ella le colocó la conciencia ética que es también innata. ¿Qué es la conciencia gnóstica? La conciencia gnóstica es la autoconciencia de que yo soy yo, como la manera de conocer lo que voy a conocer. Esto se llama conciencia gnóstica. Συνείδησις (sinídisis, conciencia) proviene del verbo co-conecer, que significa co-gnosis-conocimiento con. Pero conocimiento de mí mismo, de mi propia existencia. Cuando por ejemplo, Dios dice: YoSoY el Ων (On el ser) o el Existente, el que siempre existe. Este “YoSoY”, es muy importante, muestra que tenemos un Dios que es persona y tiene autoconciencia. No podemos conocer la persona sin autoconciencia, es decir, que una persona no se conoce a sí mismo, esto es una cosa incomprensible. Porque si no tuviéramos autoconciencia de la persona, no tendríamos persona. Así que tenemos la conciencia gnóstica de que yo soy yo y vosotros sois vosotros y que yo no mezclo el yo mío con vuestro yo. Esta, pues, la autoconciencia es lo más importante y principal de lo que ha hecho Dios en el ser humano.
(29, 30) Pero os dije que Dios creó en el hombre también la conciencia ética. ¿Qué es esta conciencia ética? Es la gnosis-conocimiento de la relación con Dios buena o mala, normal o anormal. Conocer si tengo buenas o malas relaciones con Dios. La conciencia ética, pues, es esto. Sabéis que la conciencia ética es el punto de salida de todo el mal. Evidentemente que no es culpa de la conciencia ética, sino que de ella empieza el reconocimiento de mis malas relaciones con Dios y mi insistencia de no arreglar las cosas, llegando a lo que sea, es decir, llegar a la tragedia que antes os he dicho. Por lo tanto, la conciencia ética es conocer, tener información en mi interior, si tengo buenas o malas relaciones con Dios. Esto, tanto si queremos como si no, es una realidad. Porque hoy aceptamos la conciencia ética pero no queremos aceptar que esta conciencia ética tiene su referencia a Dios. Hablamos de un súper-ego, tal y como dicen grandes psiquiatras, pero eso es abstracto. El hombre tiene su referencia a Dios. El hombre es una existencia teológica, tiene dimensiones metafísicas, tiene moléculas divinas. Algo que va hacer o hace, siente que tiene relación con Dios. Esto le acerca o le aleja de Dios.
Así que cuando Adán pecó frente a Dios, entonces se creó una culpabilidad. Sintió, pensó y vio que las cosas con Dios no han ido bien. Que a él mismo con Dios no le ha ido bien, porque infringió el mandamiento de Dios. Así la relación entre Adán y Dios se estropeó. Esto se llama sentimiento de culpabilidad. Pues, examinado Adán de Dios, porque le dijo: “Adán ¿dónde estás? Contesta: “Escuché tu voz y me he escondido, me asusté porque estoy desnudo”. ¿Quién te ha dicho que estás desnudo, por qué razón te has ido a esconder? Todas estas cosas indican situaciones de culpabilidad. Inmediatamente se crearon dentro de Adán, el miedo, la confusión y posteriormente si estos llevan tiempo empieza la ansiedad, la angustia y la depresión, conceptos y palabras que conocéis muy bien. ¿De dónde? De la culpabilidad. Así cuando Dios le dice: Adán ¿dónde estás? En aquel momento Adán se encontró en un cruce de caminos. Había dos opciones. Una era aceptar su culpabilidad, confesarla y pedir perdón a Dios, diciendo: sí Señor me he equivocado, he trasgredido tu mandamiento, no sé cómo me ha pasado esto, perdóname. La otra opción sería negar su culpabilidad y echar la culpa a Dios y a su prójimo y en este caso Adán esto es lo que hizo. No siguió el primer camino sino el segundo. Es decir, no reconoció su culpabilidad, sino que la negó y dijo que no es culpa mía, tú tienes la culpa porque me has dado la mujer, por lo tanto si no la tuviera a ella, yo no habría sufrido este daño. Así echa la responsabilidad a Dios y también a la mujer. Traslado y negación de culpabilidad, esto es un fenómeno que lo vemos cada día. También es un fenómeno que lo observamos mucho en los niños, porque son egocentrísimos. Algunas veces en la confesión me traen niños y para ayudarlos les digo: ¿Quizá, alguna vez has dicho alguna mentirilla? El niño contesta: No, yo no, mi hermana dice mentiras. Yo entonces sonrío porque veo delante de mí a Adán. No sería bastante decir una de dos, sí o no, y limitarse a sí mismo. ¿Por qué dice, no yo sino mi hermana? Porque quiere quitarse la responsabilidad; estaros seguros que cuando uno dice como este niño, no yo sino mi hermana, seguro que miente. Entonces traslada la responsabilidad y la culpa al otro.
Así que, para que Adán llegara a negar su culpabilidad, algo habrá pasado, puesto que de todas maneras la culpabilidad sucedió. Esto quiere decir que esta culpabilidad fue repelida, empujada del espacio de la conciencia ética a otro lugar. Porque mi conciencia ética no le gustaría, no aguanta, no quiere y no tolera que yo haya hecho el daño o el estropicio, no acepto que yo soy culpable. Así que tomo la culpabilidad de mi conciencia ética y voy y la coloco en un lugar bajo o a lado de la conciencia. Es decir, esto que en la psicología lo hemos llamado subconsciente, o sea, es una para-conciencia (contra-conciencia, subconciencia), es otro espacio que no es la conciencia ética. 40´ Así en aquel momento cuando Adán negaba su culpabilidad frente a Dios, la empujaba a este subconsciente. ¿Qué es pues el subconsciente? El subconsciente no es otra cosa que lo que no querría la conciencia reconocer y aceptar como culpabilidad, es decir, no reconozco que esto es mi culpabilidad o culpa mía. Desde el momento que la conciencia niega esta cosa, esto baja al sótano de la casa. He dicho sótano, porque este tema que ahora hablamos, todos lo presentan con esta imagen. La conciencia con el subconsciente se consideran como una casa con dos plantas, una la parte arriba u otra el sótano. La parte de arriba de la casa se ilumina y esto dice que es la parte de la conciencia ética. Si ocurre una culpabilidad o infracción, el hombre inmediatamente puede juzgar y decir que esto no es correcto. Entonces bajo la luz de la conciencia ética, la ley de Dios etc., entendemos que esto no es correcto. Si esto no nos gusta lo negamos mientras que lo hemos hecho. Entonces abrimos un agujero, cogemos la culpabilidad de los pelos quiera o no y la tiramos por el agujero del sótano cerrándole por encima. Ahora el agujero es el subconsciente. Cuando dormimos, la conciencia está floja; y aquello que durante el día negué como pecado y no lo quise, aquello que he arrebatado y tirado al sótano, al subconsciente, cerrando herméticamente el agujero, por la noche cuando estoy durmiendo con la conciencia floja, esto viene tímidamente, levanta el tapón y sale al espacio de la conciencia. Entonces veo sueños que no son sino la voz del subconsciente. ¡Cosa terrible! Así que, cuando uno ve sueños angustiosos, no es otra cosa que de manera simbólica aparecen estas cosas del subconsciente en la conciencia dentro de los sueños. Por eso un sueño no tiene valor, en el sentido del intérprete de los sueños, como por ejemplo, he visto una rana y por eso lloverá. Sin embargo, tienen un valor porque reflejan el hombre interior, esto también lo dice la Sabiduría Sirac del Antiguo Testamento. ¿Qué hombre interior? No el hombre de la conciencia sino el hombre del subconsciente.
(Homilía 64.) Decíamos que el Dios no ha hecho el subconsciente, sino la conciencia. El subconsciente es una situación o estado post caída. Es el estado aquel que agota y fatiga al género humano. La culpabilidad en el subconsciente, el cual ahora tenemos necesidad de estudiarlo, es ya un régimen, una realidad, todo esto hace falta estudiarlo. Si tenemos psicología, psiquiatría etc., todo esto se debe a la presencia del subconsciente.
Si la culpabilidad permanece mucho tiempo en el subconsciente se hace crónica, entonces esta culpabilidad se olvida o se “pierde”. La palabra, “pierde” la pongo entre comillas. Entonces la conciencia ya no puede descubrir esta culpabilidad. Puede que a continuación tengamos consecuencias, concretamente neurosis; es decir, tenemos esta enfermedad pero se ha perdido la causa. Porque cuando la culpabilidad se ha hecho crónica al subconsciente no es fácil encontrarla. Entonces a causa de esto muchas veces vamos al psicólogo o al psiquiatra.
Permitidme hacer esta distinción, psicólogo es aquel que investiga los fenómenos psicológicos sin utilizar fármacos, al contrario el psiquiatra es aquel que investiga los fenómenos psicológicos y a cambio utiliza fármacos y es médico, ha estudiado medicina.
Entonces si vamos a un psicólogo, como habréis escuchado muchas veces, allí el enfermo pasa por un psicoanálisis. ¿Qué quiere decir psicoanálisis? Pone al enfermo a sentar en una silla cómoda y le dice que diga lo que quiera. Puede que le haga dos o tres preguntas, pero le deja decir, decir y decir y él está sentado, no habla e intenta descubrir, pescar qué pueda haber dentro del subconsciente. Esto parece la imagen que antes hemos dicho de la casa con el sótano. O también como un lago oscuro que uno mete su mano y empieza a intentar pillar lo que sea. Si coge algo lo saca a la superficie y dice, ¡ay no es eso! Otra vez y otra hasta pillar lo que quiere, es decir, hasta que pesque la causa real que existe dentro del subconsciente. O sea, que es un trabajo difícil. Más abajo diremos qué hace el psicólogo cuando haya pescado la verdadera causa de una neurosis. Porque es un punto crucial y el talón de Aquiles de la psicología. La cual puede que tenga algunos elementos realmente buenos pero al final lo estropea todo.
Pero os he dicho que cuando la culpabilidad o culpa dentro del subconsciente se hace crónica, el hombre enferma. Decimos, mira este hombre está enfermo psíquicamente. Generalmente su enfermedad es la neurosis. Debo deciros que aquí el término neurosis, ya está establecido, pero en realidad no es un término correcto, porque se refiere a los nervios, mientras que la culpabilidad no es algo que está en los nervios sino en la psique. Una cosa es la psique y otra cosa son nervios; los nervios pertenecen al cuerpo, el que tengan interacción no hay duda. El término neurosis es desafortunado, porque antiguamente, en una época de percepción materialista sobre las cosas, creían que se debía a una rotura del sistema nervioso. Pero no es rotura del sistema nervioso, sino que dentro de la psique, dentro en la conciencia o mejor dicho en el subconsciente existe una causa que molesta.
7´ ¿Qué es neurosis?
Es la desarticulación o la disolución de la personalidad. Es decir, el hombre realmente se destroza.
¿De qué está formada la personalidad, lo saben?
Pues, está constituida de tres elementos básicos: La noesis entendimiento o comprensión, la emoción y la voluntad. Que corresponden a las tres partes de la psique: logístico (o lógico), anhelante (deseo o voluntad) y el irascible (o emocional, sentimental), como dicen los santos padres. Después, la psique entera choca con el cuerpo. Así que tenemos el caso de contrapuestos, choques y conflictos entre sí de las fuerzas de la psique o de la psique con el cuerpo.
Ahora voy a tomar las fuerzas de la psique que es el tema más básico y fundamental. Pues, cuando vienen en antítesis o conflicto la comprensión con la emoción o la emoción con la voluntad, es entonces cuando se crean estos conflictos y tenemos disolución de las fuerzas de la personalidad, por lo tanto disolución de la personalidad del hombre. Os diré un ejemplo. Dice un filósofo creo que es Fihte. Dice lo siguiente: Mi nus (espíritu del corazón de la psique) dice no, mi corazón dice sí, al final mi nus cede. En principio qué ha pasado. Un choque, un conflicto elemental, pero esto no es un síntoma de enfermedad. Pero si este conflicto permanece o mejor dicho, si este conflicto se rechaza, se empuja y se deposita en el subconsciente me creará la neurosis. Es decir, lo que dijimos antes. Que mi nus dice no, mi corazón dice sí, al final el nus cede y gana el corazón. ¿Qué quiere decir cede? ¿Ha cedido con comprensión, entendimiento? Muchas veces no con conocimiento. El nus sólo ha cedido. Este choque o conflicto con aceptación sin concienciación se tira al subconsciente y duerme allí y trabaja; y un día el hombre aparece con una enfermedad psíquica, la neurosis. Veis, pues, que cosa más terrible son estos conflictos o choques, que es el núcleo de la enfermedad de la psique, el núcleo de la neurosis es el plegma o simplegma, es decir, la red de complejos. Aquí os digo unos términos que os ruego que tengáis atención. ¿El simplegma (red de complejos, entramado) qué es? El simplegma lo crea la culpabilidad o la culpa echada al subconsciente. Apenas se eche allí una culpabilidad o un conflicto, inmediatamente allí se crea un plegma (red, entramado). El plegma creado (red, entramado), pues, es el núcleo de la enfermedad.
Ahora voy a hacer un pequeño resumen para que no nos perdamos. Empiezo por el rechazo y el envío de la culpabilidad al subconsciente, allí se crea un simplegma (red, entramado múltiple) y se presenta una enfermedad que es la neurosis. Esto es todo, así ya tenemos al hombre enfermo.
(11´) ¿Pero el simplegma (red, tejido de complejos, entramado) qué es? Es esto que en nuestra época lo tenemos como los chicles, esto que hoy fácilmente decimos con palabrotas al otro enfáticamente burro, tonto, idiota, etc. Cierto que digo las palabras más flojas, porque hoy uno escucha barbaridades, es terrible como se ha convertido el vocabulario. Si uno quiere comprobarlo, sólo tiene que ir a un colegio cuando acaban las clases y escuche lo que dicen los muchachos y muchachas, alucinará.
Pues, tal y como tenemos como chicle las palabrotas, así tenemos como chicle esto: eres un acomplejado, es la palabra helénica plegma (red) o símplegma (red de complejos o entramado). Plegma es algo que lo tejo, es una red. Como una cesta de caña o una red de pescar. Y simplegma es una red compleja, múltiple. Entonces este simplegma es un trauma psíquico que se ha creado bajo la forma de una conmoción o sacudida emocional. Pero principalmente de un conflicto o choque ético.
Un ejemplo de conflicto ético. Un juez se obliga a tomar una decisión, obviamente según la ley, no es ilegal, pero esta decisión que ha salido digamos que era condena a la muerte según la ley. Pero el juez en su psicología o ética no le va firmar una condena de muerte. Y así siente que ha actuado bien sobre la ley, pero su conciencia le dice que a pesar de eso has firmado para matar una persona. Aquí tenemos un choque, conflicto de naturaleza ética, a pesar de que la ley dice que tú no tienes culpa de nada. Os dije un ejemplo normal, porque tenemos otras formas de choques y conflictos muy fuertes y graves. Hay muchas cosas que pueden crear conflictos éticos, en cada paso encontramos situaciones que pueden crear conflictos o choques éticos.
Así que bajo un conflicto ético y bajo una conmoción emocional tengo un trauma. Trauma psíquico que es una herida y esta herida no es otra cosa que el plegma (entramado, red de complejo), es el simplegma (entramado múltiple). Es exactamente allí donde ahora empieza un comportamiento del individuo para lo posterior de su vida. Porque si miramos lo que es el plegma (red, entramado,) veremos que cuando Adán transgredió el mandamiento de Dios y escuchó Su voz, cuando “…por la tarde Dios visitó a los primer en ser creados…” (Gen 3,8), Adán tuvo miedo de confesar y decir sí Señor, yo lo hice. Porque le dice “…Adán ¿dónde estás?” (Gén 3,9). Y contestó: “…que me he escondido, porque escuché tu voz y me asusté… (Gen 3,10)”. Es decir, aquí empieza a justificarse. Por lo tanto, Adán empieza a caer en un plegma (entramado, red) y dijo una excusa. ¿Sabéis cuándo no tendría red o entramado en su interior? Cuando hubiera dicho: Señor he pecado delante de ti, perdóname, así la red no se puede crear. Pero desde el momento que “me escondí porque te tuve miedo”, y ¿por qué me has tenido miedo?, le diría Dios, ¿antes otras veces no me conocías, no me tenías miedo y ahora me tienes miedo? Y dice Adán, Señor estaba desnudo. Pero Yo te hice desnudo, no te di ropas para ponerte. Estas justificaciones, excusas, tuve miedo, fui a esconderme porque estoy desnudo, etc., aquí empiezan a entrar las justificaciones, es decir, una red o entramado muy sufridor, insoportable, una red dolorosa de daño moral. Para que lo entendáis el apóstol Pablo en su segunda epístola a Timoteo 2,26 utiliza un verbo que es muy característico y dice: “…εζογριμένος ό άνθρωπος, cautivo vivo el hombre a la voluntad del demonio”: Este εζογριμένος cautivo, quiere decir que estoy detenido en una trampa o red mientras que estoy en estado vivo. Porque uno puede poner una trampa y ella matar el animal. Aquí observamos que con el cautivo quiere decir que está vivo dentro de una red. Cosa terrible. Este verbo especial “ζώγριμαι cautivo vivo” de san Pablo si lo traspasamos aquí en la psicología, vemos realmente que es este plegma (red, entramado) que enrolla al hombre. El plegma (red, entramado), aquí está lo interesante, no está contenido, sino que contiene, es decir, el hombre no tiene en su interior el plegma sino que el hombre está contenido dentro del plegma. O sea, que está mezclado dentro de este plegma, simplegma o red de complejo o entramado. Así después tiene un comportamiento análogo. Decimos muchas veces; ¿Por qué hablas así, estás acomplejado? Es decir, que hablas desde una situación que se ha creado en tu interior a base de un trauma que existe dentro de la psique. Veis que es así como hablamos.
¿Y cuál es la causa de rechazo de la culpabilidad?
Aquí quiero que tengáis especial atención. Cuál es la causa de esta historia. Es la arrogancia, el presumir, la soberbia humana, es decir, no quiero confesar aquello que he hecho. Adán no quería confesar su error. (20´) Las causas que no confieso el error pueden ser muchas. Por no ser castigado, o no caer a los ojos de los demás, qué dirán los demás sobre mí si se me revela que tengo una u otra caída. Todas estas cosas no son otra cosa que la arrogancia, la soberbia humana que conducen al hombre a llegar en este estado muy malo, estando en peligro de enfermar y alguna vez muy grave. Aún os debo decir que lo característico de este comportamiento de complejo entramado es la agresividad. Porque lo rechazado siempre se proyecta. Adán cuando afronta a Dios y es obvio que Adán es el culpable, pero su culpabilidad fue empujada, enviada y depositada al subconsciente, pero su culpabilidad la proyecta a la cara o persona de Dios. Así, Adán aparece agresivo y proyecta la culpabilidad a la persona de Dios y le dice: “La mujer que tú me has dado, ella me dio de comer” (Gen 3,12). Es decir, yo no tengo la culpa, tú tienes la culpa. Pero ¿esto no es una agresión, no es una proyección de la culpabilidad a otra persona, a Dios? La misma cosa hará también Eva posteriormente. No tengo yo la culpa, sino la serpiente que me ha engañado. Así desgraciadamente a la misma hora tenemos creación de subconsciente en Adán y también en Eva.
Aún una característica de este comportamiento acomplejado es la agresividad, sea con palabras sea con obras. Aquí fijaos en un punto interesante. Aquí el perseguido de la culpabilidad es el perseguidor, es terrible eso. Hace unos años hemos hablado del capítulo cuatro del Génesis, sobre la historia de Caín y Abel. La historia de Caín interpreta estas cosas admirablemente. Mirad: Caín era culpable, porque asesinó a su hermano. Por lo tanto, la culpabilidad en su interior ¿sabéis como la proyectó a Dios y que fue agresivo delante de Dios? Le dice: Caín “¿dónde está Abel tu hermano…?” (Gén 4,9) Para removerlo y hacerle arrepentirse. Y dice Caín en tono agresivo: ¿por qué me preguntas a mí, yo que sé dónde está mi hermano? A mí nadie me ha puesto de vigilante de mi hermano y ¿tú ahora me pides cuentas sobre mi hermano? (Gén 4,9). ¡Terrible! Pero sabéis que Dios le dijo que: tu culpabilidad o culpa te estará persiguiendo en toda tu vida, no podrás estar tranquilo y en toda tu vida estarás exhalando y templando (Gen 4,12).
Por consiguiente, tu culpabilidad, ¿qué te hará?, pues, te estará persiguiendo. Entonces aquellos que están perseguidos por la culpabilidad se convierten también en perseguidores. Es importante esta anatomía psicológica y la vemos en los que persiguen inocentes. Porque son culpables. (25´) Dice que alguien tiene la culpa. ¿Pero de qué? El mismo es culpable. Esto quiere decir que en su interior tiene sentimientos de culpabilidad. Y lo veis que está intentando hacerse perseguidor de otros hombres. Esta es la psicología de los perseguidores.
Pero también existe el caso que el carácter agresivo no sea dinámico, en este caso no tener agresividad dinámica sino agresividad pasiva. ¿Cuál es esta agresividad y ofensa pasiva? Es cuando el mismo hombre gira hacia sí mismo para destruirse. Como es el caso de Judas. Judas se sintió terriblemente culpable. Naturalmente confesó su pecado a los sacerdotes y les dijo que he entregado a vosotros sangre de hombre inocente, he pecado. Pero este hombre no pudo superar su situación, era muy grande el peso de su culpabilidad, pero si hubiese ido a Cristo Dios sin duda alguna le perdonaría. Pero cayó en la desesperación. Entonces no se volvió contra los sacerdotes, como por ejemplo uno hoy podría poner una bomba en un sitio donde hay hombres que le han sido injustos, sino que puso la bomba hacía sí mismo. Es decir, va y se suicida. Aquí tenemos el caso pasivo que conduce a la auto-exterminación, al suicidio.
¿Cuál es la terapia de todas estas situaciones? Ya lo hemos dicho. La aceptación y confesión de la culpabilidad. Debemos confesar nuestra culpabilidad, de que somos hombres pecadores, que hemos cometido a o b cosa concreta.
Os dije anteriormente que existe un talón de Aquiles en la psicología que la convierte en inútil. Cierto que si alguien escuchara esto sólo me diría que exagero, no sé si soy exagerado. Sólo tengo que deciros que os deseo que nunca lleguéis a un psicólogo o un psiquiatra, a no ser que sea una situación que hace falta fármacos para superar la enfermedad. Como una gran emoción, conmoción de algún acontecimiento. Como si vierais por ejemplo matar delante de vuestros ojos a vuestros hijos, etc. Hay acontecimientos que se han hecho y se hacen cosas terribles y traen conmoción neurótica y aquí puede ser que tengamos necesidad de una ayuda médica terapéutica y se tendrán que dar unos fármacos. Es decir, que nos proteja Dios, porque no sabemos lo que nos puede pasar en la vida.
Pero cuando las cosas van normales y empiezan con una culpabilidad etc., no debemos ir allí. Y explico el por qué. Cuando el psicólogo haga el psicoanálisis y haya pescado dentro del oscuro subconsciente la causa de toda la situación, es decir, la causa de la neurosis que es una culpabilidad, esta causa la proyecta y la saca fuera, ¿pero afuera dónde? A la luz de la conciencia. Y dice al enfermo ¿Sabes lo que tiene la culpa? Dice el médico: la culpa es de esto.
Os contaré un caso que lo relata un gran psiquiatra, Jung. Una vez fue un joven a decir al médico que no se siente nada bien en su interior y no sabía lo que le podría pasar. El psiquiatra pescó diríamos la causa y la encontró. El paciente había estado unido con una chica que era maestra. Él la estaba engañando y gastaba el dinero de ella y al final la dejó. Ella iba con él para casarse, pero él no tenía este propósito. Gastó mucho dinero de ella y al final la dejó. Porque muchos que cometen estos pecados en estas situaciones piensan, esta tonta se le ha acabado el dinero voy a buscar otra víctima. Sí, pero la culpabilidad se une con la conciencia ética. Y la conciencia ética tiene delante de ella a Dios. La psicología no habla sobre Dios sino sobre un súper-yo. Aquí está el error de la ciencia. La conciencia tiene a Dios porque la conciencia ética la ha creado Dios al hombre. Y el psiquiatra le dice: ahora sabes lo que molesta en toda esta situación y tienes que reparar el daño que has hecho. Tomar el dinero que has gastado y devolverlo a la chica que se lo has quitado. Aquel se enfadó, no aceptó nada y se marchó. Es decir, continuó llevando su culpabilidad depositada, porque no la aceptó, con el resultado de estar permaneciendo incurable. ¿Qué ha pasado aquí? Digamos que aquello por lo cual era culpable había la posibilidad de restablecerse. Pero algo que no se puede restablecer, por ejemplo, matas a una persona. ¿Esto se puede reparar? No. ¿Cómo pues aquí puedes decir que has reparado? Se puede ir y decir a la persona que te voy a indemnizar pagando mucho o poco por esta muerte. Aunque así sea, siempre dirás he matado una persona. Por lo tanto, aquí no te puede disolver la culpabilidad la psicología. Te lo trae a la superficie pero no te lo disuelve. ¿Por qué? Porque el psiquiatra no puede hacer el papel de Dios nunca. Aquí decimos que la psiquiatría se atasca y se imposibilita. Este es su punto débil. ¿Por qué? Porque el hombre es existencia teológica, tiene moléculas divinas, es existencia metafísica o espiritual y tiene necesidad de una autenticidad o autoridad. Y esta autenticidad sólo es Dios. Si sé que Dios me perdona la cosa se arregla. Esto se hace sólo en el Misterio de la Metania y Confesión. Porque el Cristo ha entregado a los hombres el Misterio de la Metania y Confesión, mientras que uno crea que Cristo es Dios. Cuando vaya a confesarme tendré disolución de la culpabilidad, porque de otra manera tendría disolución de la personalidad. Antes, pues, que se haga la disolución de la personalidad, me voy corriendo al Pnefvmaticós (guía espiritual) digo mi culpa y se disuelve la culpabilidad y no la personalidad. Todo es posible en la autoría de Dios, el único que puede perdonar es Dios.
Por eso, amados míos, me gustaría deciros que el Misterio de la Metania y Confesión es singularmente valioso. No se puede sustituir por nada. Puede que vaya a un Pnevmaticós que sea un viejecito analfabeto, puede que no me diga ni una palabra durante la confesión, pero sólo porque tiene la santidad del sacerdocio, es decir, tiene el derecho que se lo ha dado Cristo de desatar, disolver y perdonar pecados. Sólo con el hecho de ir a depositar mi pecado, mi culpa en su epitrajilio (estola especial de confesión), en su santidad de sacerdocio, en los pies de Cristo mediante el Pnevmaticós, me es bastante. No me hace falta que me dé consejo, el consejo se puede tomar fuera del Misterio de la Confesión. Principalmente en el tema de la culpabilidad me será disuelta. Por todo lo que hemos dicho, creo que entendéis cuán singularmente valiosa es la confesión.
Y regresando a Adán, si nuestro ancestro Adán reconociese su culpabilidad, tal y como os he dicho, no adquiriría subconsciente y así la humanidad no entraría en la tragedia que la rodea y caracteriza. Si se hubiese arrepentido no perdería el paraíso. Pierde el paraíso, porque con una conciencia tergiversada, pervertida ya no puede entrar en el paraíso. Pero aquello que no consiguió Adán puesto que perdió el paraíso, lo ha conseguido el ladrón en la Cruz. Sobre todo lo sorprendente y característico de la sabiduría de Dios es que el primero que entra en el Paraíso es un ladrón. Éste por un momento entró en razón y se recuperó y gira hacia el otro ladrón, que estaba blasfemando al Señor, y le dice: “Merecidamente disfrutamos de lo que hemos hecho, somos culpables”. ¿Qué hace el ladrón? Reconoce su culpabilidad, soy culpable dice y a la vez reconoce la absolución de Jesús Cristo y vuelve hacia Cristo diciendo: “Acuérdate de mí Señor cuando vengas con el reinado tu realeza increada”. Es maravilloso. La icona-imagen de Cristo y la de Adán son dos iconas-imágenes contrarias. Adán rechaza su culpabilidad, la envía al subconsciente y pierde el paraíso, en cambio el ladrón trae en su conciencia su culpabilidad, la confiesa y entra al paraíso. Es decir, acepta la maldición crucificante de su culpabilidad y así gana el paraíso.
Conclusión. La humildad y la humillación del egoísmo abre el camino para que el hombre vea su culpabilidad, reconocerla, confesarla y restablecer sus relaciones con el Dios, “psicoterapiarse” sanarse y salvarse. Los santos luchaban durante toda su vida para limpiar no sólo sus conciencias sino también sus subconscientes, o para ser más exacto, hacer desaparecer sus subconscientes, con la confesión de cada culpabilidad o infracción y con el intento y esfuerzo de no echar nada al subconsciente de lo que podían hacer.
Pero podemos hacer un diagrama más claro de todas estas cosas ya por el lado práctico. Primero, ante todo pase lo que pase, debemos de mantener la salud psíquica. Si se enferma hay peligro y si persiste la enfermedad el peligro es grande. La salud psíquica se asegura negativamente con no pecar o si se comete el pecado, enseguida concienciarlo y confesarlo al Misterio de la Confesión y conseguir la absolución. Es decir, disolver, destruir la culpa. Segundo, desarrollar ortodoxa vida espiritual positivamente. Es un deber que desarrollemos vida espiritual y esta se desarrolla sobre las cuatro virtudes teológicas. Fe, esperanza, agapi (amor desinteresado) y oración. El hombre sin fe se siente un “meteoro”, un enorme vacío, solo, extranjero y pequeño en este mundo. Se siente indefenso dentro del universo, siente una soledad terrible. Mirad sobre el tema de la fe: Creo que Dios es Padre, y el Padre se preocupa, ¿qué tengo que temer? Pero cuando sufro y me angustio cómo ganaré mi pan, qué comeré o como ganaré y atesoraré tal y cual cosa, entonces significa falta de fe, in-creencia y así puedo enfermarme. No es, pues, sólo cosa de culpabilidad sobre algo, o si queréis en el fondo es cosa de culpabilidad, porque no creo en la agapi-amor y la providencia del Dios Padre. El hombre que está sin agapi, éste no crea sociedad con Dios, ni con las creaciones, así se aísla asfixiantemente, se enferma porque no tiene kinonía-comunión ni sociedad de agapi. El hombre que no crea esperanza, está privado de móviles creativos, no puede hacer nada, su visión metafísica o espiritual sin esperanza llena al hombre de miedo, angustia y ansiedad. ¿Qué es la muerte, existe otra vida, qué pasará más abajo, no creo nada, me convertiré en tierra? Cuando no existe esta esperanza de la resurrección de los muertos, entonces tenemos un hombre desgraciado, el cual puede perder su salud psíquica, enfermarse. La paz para este hombre es fruto de esta esperanza metafísica.
Cuarto, el hombre sin oración se priva de la energetización de todas las cosas que hemos dicho. Es decir, que sea hombre creyente, hombre de la agapi (amor desinteresado) y de la esperanza. La oración, pues, energiza, activa todas estas cosas. Como percibís y veis, si el hombre no vive esta vida espiritual ortodoxa, es decir, la vida del Espíritu Santo que es la piedra angular de nuestra salud psíquica y somático-corporal, entonces verdaderamente este hombre no consigue nada. Por eso tenemos que cuidar mucho nuestra salud psíquica, tener mucho cuidado en no pecar, y si pecamos, tenemos que hacer metania y confesión para que seamos perdonados por Dios, no por el psicólogo. Tenemos que estar muy ocupados sobre la vida espiritual, la vida de la fe, de la esperanza, de la agapi y de la oración. Entonces podemos hablar de una salud psíquica y os deseo de todo mi corazón que nunca pero nunca la perdáis. Amín.

Nota del traductor xX jJ: Este texto está transcrito de las homilías o discursos escuchándolas del griego y escribiéndolas al castellano, perdonad mis errores. Por eso como ven es muy difícil, sobre todo poner las comas y los puntos, si puede ayudarme en mejorar el texto con mucho gusto espero vuestra ayuda).

Copyright: Monasterio Komnineon de “Dormición de la Zeotocos” y “san Demetrio” 40007 Stomion, Larisa, Fax y Tel: 0030. 24950.91220
Traducido por XX.jJ

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