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dic 29 2013

ΖΩΗ ΕΛ-ΛΟΓΟΣ Vida en lógica suprema

Feliz Navidad copia

Desde la Santa Montaña de Athos, el jardín de nuestra Panayía (Santísima) dirigimos nuestras bendiciones fraternales. Nos congratulamos y co-festejamos con todos nuestros hermanos Ortodoxos, los miembros honrados del Cuerpo de Cristo, celebrar las fiestas de la Divina humanización. Alabamos y glorificamos junto con vosotros al Padre complaciente, el Hijo Encarnado y el Espíritu Santo iluminador. 

Glorificamos y alabamos a la perpetua Zeotocos que con su extrema pureza y su agapi (amor) perfecto, colaboró con la energía de su voluntad, decisivamente en la encarnación del Logos.

 Yérontas Georgios Monasterio de san Gregorio Athos

 

ΖΩΗ ΕΛ-ΛΟΓΟΣ Υ Α-ΛΟΓΟΣ

Vida e-logos = en lógica, sensata

Vida a-logos = animal e insensata

Ahora que se ha encarnado el Logos, nuestra naturaleza humana supera la insensatez, animalidad, (la a-logía)  y se convierte y hace el-Logos (en-Lógica suprema). No hay otra opción y esperanza de vivir vida el-Logos (con Lógica suprema, divina) fuera del Logos encarnado.

…Como el Logos se ha encarnado, se ha engrosado, puede soltar y disolver nuestra a-logía (animalidad, insensatez) y elevarnos a la vida e-Logos (en Lógica suprema) y espiritual, de nuestra naturaleza que es “como icona, imagen de Dios”. El Logos Cristo cuando le recibimos en nuestra metania diaria, vence nuestros pazos alogos (ilógicos, los instintos animales) y Logicotiza (Cristifica, hace lógicos) nuestra psique y cuerpo. La continua oración del corazón o de Jesús, “Kirie Jesús Cristo Hijo y Logos de Dios eleisón me que soy pecador” limpia y gratifica nuestro corazón de manera que en su interior se pueda manifestar el Logos Cristo. Desde el pesebre de nuestro corazón,-el centro de nuestra existencia- el Logos metamorfosea la vida alogos (insensata, animal) en vida el-Logos (en Lógica suprema), divino-humana. Cada momento pasamos por el peligro de caer de la el-Logos vida en Cristo, a la vida a-logos, ilógica o a la vida carnal sin Cristo. Por eso la imploración del Logos mediante la oración del corazón debe ser continua.

En el fondo de los acontecimientos de la Navidad se distingue la agapi infinita (amor increado) de Dios Padre y la humildad de Su Hijo Encarnado, que en la Teología Patrística se califica como kénosis (vaciamiento), pobreza, economía, infinita condescendencia y filantropía de Dios.

No existe otro camino hacia Dios que el que ha abierto el mismo Dios viniendo a la tierra, el camino de la humildad.

El Logos encarnado es el cimiento de la Iglesia y de la existencia personal del hombre.

Para nosotros, los ortodoxos, nuestro Padre Celeste crea el mundo y está siempre presente dentro de la creación con sus energías increadas. Hasta la flor más pequeña da testimonio para la presencia y sabiduría de Dios. Tal como los Santos Padres teologizan, escriben que toma de nosotros lo que no tenía, es decir, la naturaleza humana para darnos lo que no teníamos, la deificación o la zéosis. Así que Dios se hace hombre y cada hombre se puede convertir y hacerse dios por la Jaris, (Gracia) la energía increada de Dios.

El humanismo helénico antiguo llegó a unos altísimos niveles, pero no pudo hacer el puente sobre abismo entre Dios y el hombre. El abismo por primera vez en la historia lo ha unido como un puente el mismo Dios con su propia iniciativa por la encarnación de Su Hijo. Así en Cristugena o Cristogénisis (Navidad) se nace el Θεάνθρωπος (Zeántropos, Dios-hombre) y junto a este el nuevo humanismo el zeantropismo (divino-humano). Así se cumple la profecía de Sócrates (Platón Apología, 31). Así que el teantropismo heleno-ortodoxo no eliminó totalmente al antiguo humanismo. Lo tomó, lo limpió del paganismo y lo metamorfoseó.

…¿Pero puede liberar al hombre este “humanismo“ ateísta y materialista que no tolera la Iglesia, a veces antieclesiástico y que aparece como liberación? ¿Puede alguna vez el hombre ser verdaderamente libre cuando no se libera de su egoísmo y sus pazos y cuando su libertad creada no procede de la libertad increada de su Creador?

…El “humanismo” ateo que se enemista del zeantropismo de nuestra Tradición Ortodoxa, limita al hombre a su vida terrenal y animal. Lo ve como un animal progresado, una máquina económica y consumista, apartando su origen divino y su dignificación más allá de su existencia, a Dios y la eternidad.

…Apostasía del Zeántropos (Dios y hombre) es volver al barbarismo.

Dicen los Padres: Cristo se ha hecho hombre para hacernos dioses por la Jaris (gracia) increada.

Se empobreció para enriquecernos.

Bajó a la tierra para elevarnos al cielo.

Se hizo humilde para glorificarnos.

Con la metania continua diaria, es decir, con la oración del corazón “Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleison me”, se encarna en nuestros corazones, tal como en la cueva de Belén. Ilumina todas las partes enfermas, mal olientes y sucias de nuestro establo interior y lo transforma en Su habitáculo iluminado. Entonces nuestra psique se alegra tal como la Señora Zeotocos, los Ángeles, el justo José y los Pastores.

…Aquellos que intentaron encajar en su lógica el Misterio de la encarnación del Logos o del nacimiento del Hijo de Dios, fracasaron. Han formado un Cristo tergiversado, un ídolo de la lógica humana limitada y creada, que no es el Dios Manifestado, el Logos Increado de Dios. Pero los humildes sabios y santos Padres nos han entregado el Verdadero Cristo del Evangelio. Como perfecto Dios y perfecto hombre. Como Logos de Dios, la segunda Persona-Hipóstasis de la Santa Trinidad que ha tomado la naturaleza humana y la ha unido con Su deidad «consistentemente, incambiablemente, inconfundiblemente, indivisiblemente e inseparadamente» (4º Sínodo Ecuménico). Así teniendo no sólo dos naturalezas perfectas sino también dos voluntades y dos energías, la divina (increada) y la humana (creada). Si fuera sólo Dios o sólo hombre no nos salvaría. Nos sana y salva porque es Zeántropos (Dios y hombre) y porque sus dos naturalezas son completas y perfectas. Además, porque son dos naturalezas y no dos Cristos. Así salva Dios y el hombre se sana y se salva. Por agapi infinita toma, se rodea y se viste de la naturaleza humana enferma y mortal para sanarla, divinizarla e inmortalizarla. Este es el Cristo Verdadero quien creemos ortodoxamente. «El misterio no necesita investigación. Sólo lo alabamos con la fe ». Para este misterio han teologizado nuestros santos Padres y para esto han dogmatizado inconfundible e infaliblemente los Sínodos Ecuménicos. Nos alegramos y nos enorgullecemos porque sólo nuestra Santa Iglesia Ortodoxa cree correctamente en Cristo que es Su Cabeza y Su Jefe Eterno. No lo pone de lado, ni lo sustituye con algún papa infalible. No recalca extremadamente Su naturaleza humana apartando Su deidad y a continuación proyectarle sólo como un modelo o prototipo ético. No confunde sus dos naturalezas como hacen los monofisitas. Es cierto que este tesoro de la fe Ortodoxa lo tenemos en «vasos de barro» (2ªCor 4,7), es decir, en nuestras existencias débiles, frágiles y pecadoras. Pero con la jaris (gracia) increada de Dios tenemos el tesoro. Este tesoro, no lo podemos negociar con ningún diálogo y acuerdo. El bienaventurado Paísios me escribió una vez: «Los dogmas no entran al Mercado Común». Añadiré que la arrogante y orgullosa Europa y todo el mundo tienen necesidad de estos dogmas. Porque sólo estos pueden llevar al hombre a su encuentro con el Verdadero Cristo, el que se encarnó de la Virgen, el Crucificado y Resucitado. Jesús Cristo no juzga a nadie tal como él mismo lo dijo (Jn 12,47). Pero el mundo se juzga según su comportamiento frente a Él. Nosotros los ortodoxos también nos juzgamos cuando no realizamos y no valoramos el tesoro inestimable de la Ortodoxia que nos ha sido entregado. Clero y laós (pueblo) nos estamos juzgando según como y cuánto creemos y vivimos ortodoxamente en Cristo. Si no la fe y la Realeza se quitará de nosotros y se dará “a un pueblo que dará muchos frutos” (Mat 21,44).

…Jesús como Cristo es el verdadero sacerdote, rey y profeta. Mediante Jesús Cristo, el nuevo Adán, también nosotros los Cristianos podemos adquirir el atributo profético, sacerdotal y real que hemos perdido con la caída del primer Adán. ¡Qué grandes son estos regalos del Señor Jesús! Como profetas podemos conocer los Misterios de la Realeza de Dios, los ocultos o apócrifos de los siglos (Col 1,26). Como sacerdotes o sacerdotisas, podemos ofrecer en sacrificios de alabanza toda nuestra existencia y toda la creación al Creador. Como reyes o reinas podemos reinar sobre nuestros ilógicos insensatos, pazos animales.

 Yérontas Georgios Monasterio de san Gregorio Athos

Traducción de xX.jJ

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