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mar 31 2013

1er Domingo de Cuaresma, el día de la Ortodoxia II

Evangelio de san Juan 1,44-52

44  Al día siguiente, Jesús decidió salir de Judea e ir a Galilea; encontró a Felipe, y le dijo: «Sígueme.» (Felipe también era discípulo de san Juan de quien había escuchado hablar mucho sobre el Mesías.)

45  Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro,

46  Felipe encontró a Natanael y le dijo: Hemos encontrado a aquel sobre quien Moisés escribió en la ley y en los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José.

47  Natanael respondió ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Felipe le contestó: “Ven y lo verás”.

48  Jesús, vio a Natanael que se le acercaba y dijo de él: «he aquí un Israelita verdadero, en quien no hay engaño.»

49  Natanael le dijo: ¿de qué me conoces? Jesús le contestó: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, yo te vi.

50  Respondió Natanael y le dijo: “Rabí, tú eres el hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. 

51  Jesús le contestó y le dijo: «¿Porque te he dicho que te he visto debajo de la higuera crees? Cosas mayores verás.»

52  Y añadió: «En verdad de verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.

Ortodoxia

 

1. La Iglesia “cuando la guerrean  y atacan triunfa”Hoy es el día panegérico, solemne y brillante, es el Domingo de la Ortodoxia. El día que celebramos el sorprendente milagro de la fe, el triunfo de la prevalencia de la verdad de la Ortodoxia frente los engaños de la herejías.2.000 años lleva la Iglesia Ortodoxa «es combatida, guerreada pero gana, triunfa” (San Crisóstomo). Es perseguida, pero no se detiene de propagarse; es manchada, pero mantiene la verdad limpia y pura; es encarcelada y permanece siempre libre; parece que muere, pero se resucita; persecuciones y martirios, ataques calumniosos de herejías, holas de ateísmo, polémica y guerra del diablo, no fueron capaces de anular el logos correcto y verdadero y su increada fuerza santificadora. Así se afirma el logos profético del Señor que dijo: “y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mt 16,18). Es decir, ¡la muerte y las fuerzas, potencias organizadas del mal  nunca vencerán la Iglesia!Glorifiquemos y alabemos, pues, al Señor, porque nos ha hecho dignos a convertirnos miembros de Su Santa Iglesia y luchemos para mantener íntegro el tesoro de la Ortodoxia, que hemos recibido de los Apóstoles, los Jerarcas, los Mártires, los Ascetas y todos los Santos que han vivido como creyentes y discípulos dedicados en Aquel.

2. El deber de la misión

Una de las características de la Iglesia es esto que confesamos “Creo” y la palabra “Apostólica”  en el Símbolo de la fe. La Iglesia Ortodoxa mantiene la sucesión apostólica y continúa la obra de los santos Apóstoles. Por eso también en el santo Evangelio durante este día solemne nos lleva a la llamada de los primeros discípulos del Señor. El Señor Jesús ya había dirigido la llamada a Andreas y a Juan, para que Le siguieran y después a Pedro, quien fue conducido al Cristo por su hermano Andreas.

Ahora el Señor llama a Fílipo. Y aquel corre inmediatamente a encontrar su amigo Nathanael y anunciarle la buena noticia: “Hemos encontrado a aquel sobre quien Moisés escribió en la ley y en los profetas. Es Jesús…” Le hemos encontrado! ¡Es el Jesús! Este movimiento espontáneo de Filipo revela la agapi y el interés para el prójimo. Esta es la cualidad característica también de cada cristiano consciente. “No hay cosa más fea, fría y dura para el cristiano que no se interese por sanar y salvar al otro” dice san Juan el Crisóstomo.

Es un deber de agapi (amor desinteresado) hacia nuestros hermanos a ilustrar e instruir lo relativo con la fe y vida Ortodoxa. Recomendarlos un libro adecuado o revista, una homilía de instrucción espiritual; ayudarles por la participación en los Misterios (sacramentos) Ortodoxos de nuestra Iglesia; indicarlos con discernimiento, cuál es lo correcto de acuerdo con la santa Tradición de nuestra Iglesia. Sobre todo enseñarlos con nuestro ejemplo, el cual, si es correcto, es la demostración más convincente de que el Evangelio se aplica también hoy e ilumina, pacifica, sana y santifica la psique-alma de cada hombre.

3. Experiencia personal de la fe.

Ciertamente, la fe ortodoxa no se conquista con la gnosis-conocimiento teórica, ni se agota con la enseñanza de algunos dogmas. En esencia es la experiencia personal y la vivencia de la vida. Por eso Filipo sugirió a su amigo Natanael para venir él mismo a conocer personalmente a Cristo. «Ἔρχου καὶ ἴδε …erju ke ide,,, ven y lo verás»!!! le dijo.

Es indispensable solos acercarnos a saborear y entender qué creemos, qué es la vida cristiana y qué grandezas vivimos en la Iglesia Ortodoxa. Valorar nuestra fe que es verdadera y llena de vida!!! ¿Qué puedes entender si te hablan de la dulzura de la miel, si no la has probado ni una sola vez?… Nuestra fe Ortodoxa es un tesoro. Nuestro culto es inagotable. La vida espiritual es alegría y gozo. Pero todo esto podemos sentirlo sólo si lo saboreamos personalmente.

Dentro en el mundo caprichoso que vivimos, en tiempos de confusión sin precedentes, de concesiones y compromisos, hoy el Día de la Ortodoxia, presenta imperioso nuestro deber: vivir la fe y la tradición Ortodoxa como el único camino de sanación y salvación y que luchemos para mantenerla auténtica y no falseada. Así la luz increada de la Ortodoxia será difundida de generación en generación e irradiando en todo el mundo “hasta los confines de las tierras”.

 “Ο ΣΩΤΗΡ”, Salvador.

Fuente: ΑΚΤΙΝΕΣ
Tr.xX.jJ

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