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abr 03 2013

2º Domingo de Cuaresma, San Gregorio Palamás II

(Marcos 2, 1-12)

2. 1 Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. 2 E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba el logos de Dios. 3 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. 4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron la camilla en que yacía el paralítico. 5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. 6 Estaban allí sentados algunos de los escribas-intelectuales, los cuales cavilaban en sus corazones: 7 ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? 8 Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? 9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu camilla y anda? 10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico: 11 A ti te digo: Levántate, toma tu camilla, y vete a tu casa. 12 Entonces él se levantó en seguida, y tomando su camilla, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.

Curación Paralítico

LA TERAPIA DEL PARALÍTICO DE CAPERNAUM

La agapi supera los obstáculos

El santo Evangelio de hoy nos describe que la casa de Capernaum estaba llena hasta la bandera. Nadie podía acercarse ni siquiera hasta la puerta. Sin embargo, un hombre paralítico, tendido sobre la camilla, consiguió llegar exactamente delante del Señor. Por supuesto no solo, sino “levantado por cuatro”. Cuatro hombres fuertes le han levantado y le subieron hasta el techo de la casa, desmantelar una parte de ella y desde allí le bajaron al punto donde estaba el Cristo. ¡Una operación atrevida e inteligente!

¡Cuánto inventiva se hace la agapi (amor desinteresado)! Los cuatro acompañantes del paralítico no se decepcionaron por la multitud de la gente que les impedían acercarse al Señor. La llama de la agapi quemaba sus corazones, no les dejaba tranquilos si no encontraban solución. ¡Y finalmente encontraron la solución, con aquella increíble osadía de bajarlo por el techo!

Esta agapi, pues, cultivémosla también nosotros.  Agapi que inspira para superar los obstáculos y aliviar muchos de nuestros hermanos: pacientes gimiendo de dolor y sufrimiento en los hospitales; hombres con problemas para caminar que no tienen alguien que les ayude a moverse; mayores que buscan algo de compañía; madres con muchos hijos que están luchando y no pueden corresponder a las necesidades de sus hijos. En cada obra de filantropía seamos bien dispuestos y con buen ánimo ayudar sin que nos dobleguen las dificultades. ¡La agapi hace milagros!

Loyismí sanos, claros, limpios y puros

El Señor Jesús que había distinguido la fe del paralítico -también de sus acompañantes- inmediatamente le regaló lo que principalmente necesitaba: el perdón de sus pecados. Entonces unos escribas (intelectuales “tiólogos”) empezaron con su loyismós (pensamiento) a acusar al Señor como supuesto blasfemo. Pensaban: ¿cómo se atreve a decir “que están perdonados tus pecados”, puesto que sólo el Dios puede perdonar pecados… Pero el Señor Jesús inmediatamente como conocedor de corazones captó los pensamientos de ellos y los criticó: “¿Por qué pensáis así en vuestros corazones?

Paremos un poco en este punto. Es verdad que estos loyismí constituyen todo un mundo en nuestro interior que afectan nuestra vida, dirigen nuestros actos y transforman nuestra personalidad entera. De los loyismí comienzan las buenas y las malas praxis.

Es necesario, pues, luchar duramente en el campo de los loyismí. Luchar para que no sea manchado nuestro nus (espíritu o energía del corazón psicosomático humano) de pensamientos y fantasías malas astutas y sucias, de impresiones y recuerdos pecaminosos, rencorosos y celosos. Roguemos para que el Dios nos dé su Jaris (gracia energía increada) para sanar y limpiar nuestro interior para que se vaya iluminando nuestro nus por la Ley divina y nuestro corazón se convierta en Su morada.

El milagro más difícil

“¿Qué es más fácil”; continuó el Señor inspeccionando a los intelectuales extrañados, “decir al paralítico que están perdonados tus pecados y levantarse y tomar su camilla a espaldas y caminar?…” Está claro que aquellos consideraban más difícil lo último.

Nosotros también lo mismo diríamos. Porque es más seguro y visible como resultado la expectación de un paralítico en levantarse y caminar, que del hombre que su psique se ha sanado del pecado. Sin embargo, el hecho de sanación y salvación de una psique es milagro incomparablemente superior del milagro de toda curación somática (física o corporal). Cuanto superior es la psique del cuerpo, tanto más importante es la salud de la psique de la salud corporal.

¿En qué beneficia la salud física o corporal, si el peso de la culpabilidad presiona nuestra conciencia? El enfermo que se confiesa y toma la absolución de sus pecados, de todos modos siente que el peso de su enfermedad se hace mucho más ligero, aunque no consiga inmediatamente la salud del cuerpo.

Por eso nuestra santa iglesia Ortodoxa en el Misterio de los Oleos bendice: “en sanación de la psique y del cuerpo”. Pidamos, pues, primero la salud de nuestra psique y después la de nuestro cuerpo. Principalmente tenemos necesidad de μετάνοια (metania, introspección, conversión, arrepentimiento y confesión). Éste es el milagro más difícil, pero es el sanador y salvador para nuestra psique.

 “Ο ΣΩΤΗΡ  El Salvador”

Vida efjarística

«Hijo mío, tus pecados están perdonados»

Los mensajes que hemos recibido el Domingo pasado, que estaba dedicado al triunfo de la Ortodoxia, fueron vivificantes. A continuación de estos mensajes psicoterapéuticos, viene el segundo Domingo de la Cuaresma con otros mensajes espirituales, para alimentarnos a seguir nuestra lucha que conduce al Cristo resucitado. Sobre todo, nuestra Iglesia para fortalecernos, destaca la gran figura de San Gregorio Palamás, quien alzó su armadura espiritual frente todos aquellos que trataban de obstaculizar la verdad de la fe y tergiversar el edificio de la Iglesia de Cristo.

El gran Padre de la Iglesia resume toda la tradición patrística y la experiencia de la Iglesia en una grandiosa síntesis. El Dios existe de dos maneras, sobre Su Ουσία (usía, esencia, sustancia) y por Sus divinas e increadas energías. Es seguro que el hombre no puede conocer la esencia de Dios. Sin embargo puede y sobre todo unirse con Él a través de sus divinas e increadas energías. Es decir, tal y como concedió su agapi (amor, energía increada) que sea revelada en la Creación, en la Historia y en la persona de Cristo en los Misterios (sacramentos) de nuestra Iglesia Ortodoxa. Dentro de la Creación conocemos a Dios como fuente de sabiduría y belleza. En la Historia le conocemos através de sus energías y actos. Y naturalmente mucho más le conocemos a Dios en la persona de nuestro Señor. Aún en la Iglesia el Dios se hace para nosotros Pan y Vino, sabor y alimento, jaris (gracia, energía increada), luz increada y santificación. Esencialmente san Gregrorio Palamás con su enseñanza, promueve al hombre a seguir un camino que conduce a la unión con Dios a través de la vida Mistiríaca de la Iglesia.

El paralítico

Con la enseñanza de san Gregorio Palamás se enlaza inmediatamente también la Lectura evangélica de hoy. Se ve seguro que el encuentro personal del hombre con el Cristo pasa a través de la fe, y es la posibilidad de su participación de la vida de Dios en Jesús Cristo, que refleja la perspectiva de la zéosis o glorificación del hombre. Como podemos ver y distinguir es que el Cristo ofrece perdón de los pecados cuando el hombre, como el paralítico de la lectura, está abierto y acepta la comunión de su agapi (amor, energía increada). El Señor con su mandato divino, “levántate, llévate tu camilla y vete a casa”, ayuda a los hombres a descubrir su agapi paternal.

Queridos hermanos, es fuerte la base de nuestra Fe Ortodoxa, tal y como se expresa a través de la terapia del Paralítico y también de la enseñanza de san Gregorio Palamás, su santo ejemplo nos promueve a ver las ascensiones espirituales más profundamente.

Jristakis Efstacíu, Teólogo-Iglesia de Chipre

Traductor: xX.jJ

 

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