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mar 23 2013

La modernización de la Áskisis

 

 ¿Es posible la modernización de la áskisis? El tratado de nuestro tema terminaría aquí si nuestro interés no fuera pastoral, sanador y salvador. A causa del interés del tema, examinaremos algunas preguntas ardientes en relación con la áskisis del cristiano contemporáneo.

 
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1ª) ¿Quizás, para que la Iglesia se gane a los hombres contemporáneos y sobre todo a los jóvenes, acaso les presenta presentarles un cristianismo fácil o “light”, privado del carácter práctico, askítico? Realmente la práctica o ascetismo es algo incomprensible para el hombre contemporáneo, la conciencia de la cual se ha hecho mundana e influenciada por la cultura atea en que la vive hoy. Los ideales de esta cultura son: el éxito, el bienestar, el disfrute, el juerguismo, el botellón, el sexo, el individualismo, la autosuficiencia, etc. El sentimiento de pecado también casi se ha perdido. El pecado ya no es infringir, violar la ley ética, sino su no-violación, es decir, cuando al hombre se le impide por esta ley ética satisfacer sus emociones reprimidas y sus apetitos. Esto enseña Freud y en este principio se fundamenta el psicoanálisis freudiana y el estilo de vida que se forma a partir de este principio.

   Cuándo el pecado es un falso engaño del que uno tiene que exculparse, quedar libre, ¿qué significado tiene la áskisis y la lucha contra el pecado?

   Si el hombre ya no cree en Dios, el cual da significado y legitimidad a la vida humana, el mundo para el hombre contemporáneo se convierte en absurda, ilógica, tal como lo testifica la filosofía y el arte del absurdo, ilógico y disparatado.

   ¿Dentro en un mundo en su conjunto ilógico, disparatado y nihilista, qué significado puede tener la áskisis?

   Muchos teólogos del extranjero contestaron que la Iglesia se tiene que vaciar, olvidarse de si misma para ganar el mundo. Así predicaron que Dios ha muerto, así la Resurrección de Cristo no es un hecho histórico y el Evangelio no tiene pretensiones éticas estables (ética casual).

   Pero esto no es kénosis, vaciamiento, sino caída y giro de la Iglesia al mundo. Es comparación con el mundo.

  Si la Iglesia dejara de ser askítica, practicante, traicionaría a su Señor, el cual así la quiso. Traicionaría también al hombre, porque sin la áskisis sería imposible la zéosis, la finalidad de su vida por la Jaris, la increada energía del Espíritu Santo.

   Es dudoso si de esta manera fuese posible atraer a unos cuantos hombres. Los hombres que tienen inquietudes espirituales piden la verdad y no la mentira, piden y buscan una demanda esencial para sus vidas y no supuestos modernismos.

  Si la Iglesia no ofrece a estos hombres el “pan sustancial”, aunque sea muy indigesto para sus estómagos, se dirigirán a otras fuentes de sanación y salvación.
Por lo tanto la contestación a la primera pregunta es categóricamente negativa, tal como sería la respuesta de Pablo, cuando predicaba a los antiguos Atenienses o Corintios.

   2ª) Pero existe la segunda pregunta: ¿Está permitida la modernización y adaptación de la áskisis en las necesidades, en la situación psijosomática y la resistencia del hombre contemporáneo? Es conocido que la resistencia del hombre al dolor, las privaciones, el endurecimiento etc., se han reducido hoy sensiblemente a causa de la prorrogación de la vida por la medicina. Las condiciones de la manera de vivir, el ruido de las grandes ciudades, las velocidades de los medios de transporte, el ritmo rápido de vida, la inseguridad y el miedo, hacen al hombre hipersensible, nervioso y ruinoso.

   Estas comprobaciones llevaron a P. Evdoquimov a escribir lo siguiente: “la mortificación sería la liberación de cualquier estimulante: velocidad, ruido, estimulantes especiales, alcoholes de todo tipo. La áskisis sería más bien un descanso obligado, la disciplina de la calma, serenidad y silencio, asiduamente en diferentes períodos, donde el hombre reencuentra la capacidad de detenerse para la oración y la reflexión, aún estando dentro en el corazón de todos los ruidos del mundo y sobre todo sentir la presencia de los demás.

   Lo logos de discernimiento y filantropía pastoral permiten y quizás imponen una adaptación de la áskisis, con la condición de que no resulte ser un tranquilizante, sino que mantenga el carácter de privación, de desprendimiento de la propia voluntad, de lucha y sacrificio.

   Y aún en la Iglesia cuando por economía se permite a sus hijos lo mínimo de áskisis, esto se hace temporalmente hasta que las condiciones o la madurez permitan el aumento de condiciones para una  áskisis más severa.

  3ª) Finalmente existe la pregunta de la instrucción de la áskisis. Es decir, ¿cómo el creyente aprenderá a practicar, a ejercitarse, a askitar?

   La mejor instrucción de la áskisis es la adhesión del creyente a la vida y culto de la Iglesia. La Iglesia instruye a sus hijos con sabiduría y cariño en la áskisis. Las abstinencias sabiamente repartidas, los oficios recogedores, las Grandes Vigilias, los Saludos, las deleitosas fiestas entre abstinencias (como la Anunciación, la veneración de la Santa Cruz, etc.) durante el año litúrgico, inspiran,  facilitan y apoyan al practicante cristiano.  El problema es como se puede canalizar y trasmitir todo esto pastoralmente al pueblo. Antiguamente, el colegio de la áskisis era la familia ortodoxa. Allí aprendía el joven el ayuno, la contención, la abstinencia, las buenas tradiciones de la Iglesia y por eso podía cuando llegaba a la edad de exaltación de los pazos, controlarse y autodominarse.

  Hoy que la familia de muchos no es cristiana, debemos enseñar sistemáticamente estas sagradas tradiciones de la Iglesia en los colegios de Catequesis, en los kerigmas, y en toda ocasión pastoral.

   En esta época de apostasía (tránsfuga) ,de comparativismo, sincretismo religioso y confusión, nosotros proclamamos con modestia, humildad y fe el kerigma de la metania, el de la ἐγκράτεια (engratia,  contención, autodominio) y de áskisis para volver a nuestro Padre y Creador.

   El resurgimiento del ideal askítico en la Iglesia constituirá el medio más importante y a la vez el fruto de su renovación en el Espíritu Santo. Dará también un nuevo empuje y activación a su obra pastoral y misionera, el cual  pueden asumir sólo personas altruistas, de abnegación y sacrificio.

   Es característico un himno de la Iglesia que trae lágrimas de metania, este himno se psalmodea en las Vísperas del Domingo de los Quesos. Este himno es el resumen de la teología ortodoxa sobre la áskisis: “ Que empecemos con alegría el tiempo de ayuno, haciendo ejercicios espirituales para nosotros mismos. Que purifiquemos nuestra psique y nuestro cuerpo. Tal como ayunemos de las comidas, también dejaremos de satisfacer nuestras pasiones, y disfrutaremos las virtudes del Espíritu Santo. Encontrándonos dentro de las virtudes con el anhelo y deseo de adquirirlas, ojalá que todos seamos dignos de llegar y ver la respetuosa pasión de Cristo Dios, como también la Santa Pascua con alegría espiritual”.  Amén.

Archimandrita Georgios, Yérontas Santa Montaña Athos  

Traducción de: xX.jJ

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