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feb 02 2014

Ἐκκοσμίκευση (ekosmíkefsi) Secularización de la Iglesia una herejía muy sutil y peligrosa

 

Kimis Theotokov Church, Santorini, Cyclades Islands, Greece

 

Contenidos

1. Αrchimandrita Crisóstomo Maidonis 2002

¿Qué es la εκκοσμίκευση mundanación, secularización de la Iglesia?

Qué es mundanación-secularización.

La mundanación-secularización enemiga de la piedad.

2. Metropolita Ierozeos Vlajos 1999

La secularización en la Iglesia

La teología ortodoxa y la mundanizada, c. 14. De su libro Hisjía y Teología

3. Por el padre Kostantino Stratigópulos 2004

Pastoral y secularización. Extracto del libro “Iglesia y Secularización “.

Definiciones.

Secularización en la acogida.

La secularización en la terapia.

Secularización y problema

 

1. Archimandrita Crisóstomo Maidonis 2002

Protosínguelos de la santa Metrópolis de Ierisós, de la “Santa Montaña Athos y de Armaderiu. 

¿Qué es la εκκοσμίκευση (ekosmikefsis mundanación, secularización) de la Iglesia?

El término εκκοσμίκευση (ecosmíkefsi) está compuesto de: Εκ, (ek) de, desde, por, como de origen o causa y cosmos-mundo. 55. Κόσμος kosmos mundo: el verbo es κοσμῶ (kosmó) adornar, ornamentar, es decir, que el cosmos, mundo es un ornamento, adorno que hizo Dios para él. Cosmos, mundo, la palabra en muchos pasajes del Nuevo Testamento, manifiesta la conducta carnal, el deseo malicioso y el comportamiento arrogante de los hombres que están sometidos al diablo (1ªJn 2,16), cosmos son los pazos parciales, o un manojo de pazos. Kósmico, mundano, término contenido en los pazos, en el “sentido del cuerpo”, en la moral mundana cósmica, pero también: “las cosas que pertenecen en este vanidoso mundo”. Cosmos llama la escritura a las cosas materiales de este mundo y cósmicos mundanos son los que con su nus se ocupan de estas; según san Máximo el Confesor. (Del gran léxico ortodoxo heleno-hispano nº55).

Los cristianos contemporáneos mundanizados-secularizados no estamos de acuerdo con el logos del Señor en el libro del Apocalipsis: “ven Señor”, nosotros hoy decimos “Señor no vengas, estamos muy bien”.

La mundanación-secularización es la raíz de cada herejía y pseudo-doctrina. La caída del género humano es la mundanación-secularización. Así que cada mundanación-secularización es caída. El mundo absorbe la Iglesia, no se metamorfosea, ni se transforma a través la Iglesia. La mundanación-secularización actúa dentro de la Iglesia, quiere tener la razón y la palabra sobre ella, “marea y confunde” la autoconciencia de la Iglesia y la desplaza del centro que es el Cristo al hombre.

El espíritu de la mundanación-secularización actúa mediante varios fenómenos, como el pietismo, el puritanismo y el fundamentalismo. Así que la religión de los contemporáneos cristianos parece que es una religión de la mundanación-secularización, la religión de la filaftía (egolatría, excesivo amor a uno mismo y al cuerpo) y no de la verdad apocaliptada (revelada). La religión del chanchullo y del acomodamiento.

Qué es mundanación-secularización.

α) En la mundanación-secularización se encuentra la Iglesia cuando deja de ser “la sal de la tierra” y se hace terrenal; entonces la Iglesia es pisoteada por los hombres y se absorbe por el cosmos-mundo; se convierte en hijo para todas las voluntades de la soberana filaftía (egolatría) y de la mundanación-secularización; se enjaula a la razón o racionalismo y no lo que quiere el Dios, sino lo que quiere el cosmos-mundo; es un acorralamiento, esclavización a la corrupción y la muerte. Así que la mundanación-secularización es un estado de inexistencia y muerte. La mundanación-secularización quiere que la Iglesia abrace y siga lo más fácil, simple, mediano y provisional que aman los hombres y no lo que quiere el Dios.

Clérigos y laicos sin sabor de la espiritualidad ortodoxa, convertimos la Iglesia en un organismo humano, una caja o casa de asistencia social, despacho político activo, que da continuamente entrevistas manifestándose siempre sobre cualquier cosa creada o ciencia creada, sonriendo hacia todos, dando conferencias de manera que todos nos feliciten y ovacionen. Espíritu totalmente antievangélico.

β) La mundanación-secularización no se manifiesta como negación directa de Dios, y eso es lo que la hace ser difícil de distinguir. No ataca cara a cara. No niega los dogmas, pero niega la manera de vida ortodoxa. Ideologiza los dogmas y no los considera como propuestas de vida. Separa la vida de la verdad de la fe. Y vive como quiere, como piensa y como cree. Esto significa cambio de la religión, sin cambio exterior del dogma.

c) La mundanación-secularización es la pérdida del espíritu de la verdadera μετανοία (metania, cambio de mentalidad, arrepentimiento y confesión, en Cristo), por lo tanto el hombre permanece en el aquí y no progresa hacia el allí al cambio de vida. Se pierde el espíritu hisijasta del esfuerzo ascético, del luto, de las lágrimas y de la lucha por la catarsis (sanación, terapia, limpieza, purificación).

d) En la mundanación-secularización el hombre no arde por el deseo de ver a Dios. No busca algo más alto y más profundo, está contento con lo menor, lo inferior.

e) La herejía de la mundanación-secularización valora el culto y la misma Iglesia entre otras quiere que sea como un organismo para satisfacción de necesidades especiales. Valora con la medida de la utilidad social y en comparación con su obra social, como colegios u otros sistemas sociales de correccionales u reformatorios estatales. Tergiversa la conducta ética Ortodoxa y falsifica los criterios eclesiásticos. La cualidad del cristiano entonces no es “tontería y escándalo”, sino “in o no”. Resulta una corrección farisaica exterior, de modelos morales, introducción al club de buenos chicos y al factor de la normalidad, es decir, hipocresía. El logos de Cristo “los publicanos y las prostitutas nos ascienden a la realeza increada de los Cielos”, les parece incomprensible. Los mundanizados cristianos son los de Dostoievski: quienes si Cristo volviese otra vez, le crucificarían. Son aquellos que a pesar de estar dentro a la Iglesia, el Cristo dijo de ellos: “no os conozco”. Ellos son los que combatían al Apóstol Pablo y querían imponer la circuncisión a todos los cristianos y continúan actuando y castigando la vida de la Iglesia. Han resultado ser los abogados de Dios. (De hecho el papismo el Espíritu Santo lo traduce y lo llama Abogado y el Papa lo ha sustituido por él mismo). El que no está de acuerdo con ellos es un traidor.

La mundanación-secularización el enemigo de la piedad.

Así es. La mundanación-secularización no tiene nada que ver con la piedad, la fe y la vida eclesiástica. Es más bien impiedad, hipocresía y burla. Son maquinaciones que utiliza el hombre cósmico-mundano para que le toque la jaris (energía increada) de Dios.

α) La mundanación-secularización es rechazo de la Teofanía (visión de Dios o luz increada divina) y de la encarnación de Dios. Acomodamiento en la fe física o natural y no en la apocálipsis (revelación) de Dios en Jesús Cristo. El cosmos-mundo no confía su sanación y salvación a Cristo, sino a sí mismo, dentro de la gnosis y sus logros. Humanismo=ateísmo.

b) Subestimación del monaquismo, negación de la zéosis y de la lucha contra los pazos.

c) Negación del martirio (testimonio), negación del martirio personal de la vida de los cristianos.

d) Negación de la agapi al pecador. Absolutismo de la ética.

e) Negación del sistema sinódico y creación de espíritu papista dentro del seno de la Iglesia. La mundanación-secularización es también anulación al respeto a la Jerarquía y la crítica sin piedad al clero y los jerarcas. La creación de súper-sínodos para controlar los sínodos (reuniones). La mentalidad de que nosotros salvaremos la Iglesia. Que la Iglesia tiene necesidad de nosotros y no nosotros de la Iglesia.

Crisóstomo Maidonis 2002

 

2. Metropolita Ierozeos Vlajos 1999

La secularización en la Iglesia

En la última reunión Jerárquica de la Iglesia de Grecia (1999) fue muy importante, sobre todo sobre el tema de la secularización (ekosmikefsis) de la Iglesia. Se habló mucho sobre este fenómeno que es principal problema de la vida eclesiástica contemporánea.

Pero el problema es que hablando sobre secularización la delimitamos en cosas exteriores, por ejemplo, el pendiente de los jóvenes, los chistes, los medios de comunicación, etc. Pero la secularización no se agota en estos puntos, sino que expresa una enfermedad profunda, es la alteración de la eclesiología y la teología ortodoxa.

El metropolita de Kidonia, señor Irineos, en una introducción a un simposio con el título “la secularización como acontecimiento y como amenaza en la Ortodoxia actual”, se refiere detalladamente al origen y las consecuencias de la secularización.

Escribe que el término secularización fue utilizado por primera vez el año 1850 por G. L. Holyoke y “la define como un sistema que está basado sobre los principios tomados de este mundo que vivimos y con este sistema busca a interpretar la vida del hombre y su sociedad, no menos también del mundo y de todos los hombres.” Principios que no conectan ni tienen nada que ver con la fe en Dios, o cualquier dios y la vida futura”.

Continuamente hablamos sobre las malinterpretaciones de la moral eclesiástica. El memorable Jacobo Mainás, entre muchas malinterpretaciones, recalca tres. Primera la “cosmoteoría cristiana” que conecta con la agresividad y la competencia con las otras cosmoteorías. Segunda la “cosmofobia” que tiene relación con una actitud defensora y una colonia autónoma cerrada en el mundo. Y tercera la “εκκοσμίκευση” (ekosmikefsis, secularización) que se basa a la alteración, perturbación entre la transcendencia y lo mundano, o entre creado e increado.

Principalmente la secularización que aquí nos interesa es, según el teólogo anterior, la mentalidad por la que el Dios transcendental se entierra “dentro del hacerse histórico” y cuando la “acción histórica usurpa el carácter sagrado y la ética digna del culto religioso”. Existen dos frases que interpretan la secularización dentro de esta definición. Una es: “La oración se hace diariamente como la lectura del periódico”, y la otra está incluida en las palabras del Heine: “Dejemos al cielo a los curas y los gorriones”, evidentemente para ocuparnos sólo del espacio social.

En alguna fase, el cristianismo occidental, no sólo adoptó la secularización, sino que la legisló como institución desnudando al Cristianismo del elemento espiritual y esjatológico, y lo convirtió en una organización social, como una ONG y un sistema moralista.

La “εκκοσμίκευση” (ecosmikefsis, secularización), como término se introdujo también en nuestro espacio para caracterizar un movimiento paralelo que también existía en nosotros y era parecido al que había en Occidente. Pero con la diferencia que en nosotros, puesto que existe el dogma inalterable, los centros de vida espirituales que son las parroquias, los Monasterios y la rica tradición patrística y eclesiástica, la secularización no ha podido institucionalizarse, sino que opera a nivel personal. Podríamos localizar tres partes en las que se ve la secularización, de manera que podamos percibir la semántica del término.

Se habla sobre la secularización de la Iglesia. Naturalmente no entendemos secularización de la Iglesia como Cuerpo de Cristo, sino secularización de sus miembros. Tal y como conocemos de toda la tradición eclesiástica, la Iglesia es el Cuerpo de Cristo y kinonía (comunión) de zéosis o glorificación y este es su propósito y fin sanar y conducir al hombre a la zéosis. La existencia de la Iglesia real se ve del éxito que tiene en la terapia de la personalidad enfermiza del hombre. Tal y como la medicina científica es reconocida por el grado del éxito y un médico científico se demuestra por el grado de la terapia o sanación del hombre enfermo, lo mismo ocurre también con la Iglesia.

En esta perspectiva la Iglesia que no es “psicoterapia” o no sana al hombre, sino que se ocupa de otras obras es secularizada. La Iglesia se seculariza cuando se considera como una organización religiosa que satisface las emociones religiosas e intenta expiar a Dios. Una Iglesia que tiene bellos cultos o celebraciones, sin mantener el carácter terapéutico hisijasta, es una organización religiosa. Todavía más, la Iglesia se seculariza cuando se considera como un espacio ideológico y no como espacio de vida, donde se vence la muerte con todas sus consecuencias que son las enfermedades, los pazos, la inseguridad, los miedos y la duda. Porque el fenómeno de la muerte no es un acontecimiento momentáneo, sino un proceso tremendo que conecta con la vida entera del hombre y tiene relación con la corruptibilidad y la mortalidad. Mas la Iglesia se seculariza cuando se considera como una organización social, que es imprescindible para la utilidad de la sociedad, porque la necesitan para adornar varias celebraciones y realizar varias obras sociales.  Una iglesia de este tipo no es rechazada ni por los llamados ateos. Así que, una Iglesia que crucifica en vez de crucificarse, que busca la gloria mundana en vez de la gloria de la Cruz, es una Iglesia secularizada.

Hablamos también sobre la secularización de la Teología. En la tradición patrística podemos ver que los teólogos son los θεόπτες (zeoptes, visionarios de la luz increada de Dios), que han adquirido experiencia personal de Dios y hablan inconfundiblemente sobre Él, inspirados por el espíritu divino. Teología es la voz de la Apocálipsis (revelación). La señal clara de la secularización de la teología es la llamada teología escolástica, que fue desarrollada en la Edad Media, y como método de trabajo impera también hasta hoy. Y es conocido que la teología escolástica se basó mucho a la razón o racionalismo, como método de conocimiento de Dios. Nadie acusa la lógica, pero cuando la lógica o razón se utiliza para la gnosis de Dios es un fenómeno de caída. La teología ortodoxa en su esencia es hisijasta, que significa que utiliza una metodología doble; uno es el método para la gnosis de Dios (por el nus, el espíritu o energía del corazón psicosomático) y el otro método distinto es para la investigación de las creaciones (por la lógica de la mente). ) Así que, cuando la teología no se ocupa de la solución de los problemas existenciales del hombre y no se refiere cómo el hombre del “a imagen” progresará hacia “la semejanza”, sino que se agota en verbalismos, en una obra social deshidratada y se desarrolla en un sistema moralista, entonces está secularizada. La teología ortodoxa es la voz de la Iglesia, y naturalmente como la Iglesia es la clínica terapéutica, por eso la teología ortodoxa conoce y lucha para sanar, “psicoterapiar” o curar al hombre.

Exactamente esta secularización se ve también en la pastoral que tiene gran relación con la teología. Como la Iglesia es el Cuerpo de Cristo y la teología es la gnosis de Dios, el logos apocaliptado (revelado), por eso también la pastoral es la manera por la que el teólogo trata en la Iglesia al hombre herido y dolorido. San Gregorio considera la pastoral como la ciencia más difícil y la conecta con la terapia y la zéosis del hombre. Toda la ocupación de la Iglesia no se agota en una actividad exterior, ni en un descanso y alivio psicológico, sino un esfuerzo para hacer la catarsis, sanarse e iluminarse el nus del hombre. Pero una pastoral que no se hace dentro de estos marcos, sino que se agota sólo en el moralismo, la psicología (actual), la socialización del hombre y sólo su liberación de las drogas, es decir, se mueve dentro de marcos jurídicos, seguro que es secularizada y conduce inevitablemente a la autosuficiencia y al farisaísmo.

Se percibe y se ve, pues, que el problema de la secularización es muy grande y amenaza la misma existencia del hombre y también el fin o propósito de la Iglesia. El hombre busca a Dios, y la solución de sus problemas. No le importa tanto el alargamiento de la vida como la superación de la muerte. Por lo tanto, cuando la Iglesia no le ayuda a esta búsqueda, sino que ella también se mueve en los mismos marcos y niveles que las organizaciones humanocéntricas, entonces decepciona aún más al hombre. La Iglesia no funciona para competir con otros estamentos sociales, o quizás, ofrecer mejor producto; se mueve en otro nivel para ofrecer al hombre lo que los demás no tienen. Pero sin olvidarse, ni poner de lado la historia y la sociedad. Pero cuando no corresponde a este fin, entonces provoca decepción.

La secularización es el mayor peligro de la Iglesia. Es lo que altera el espíritu real de la Iglesia, su verdadero ambiente. Está claro que no altera la Iglesia sino a sus miembros. La secularización no conduce a la zéosis que es la altísima finalidad de la Iglesia. La secularización es una consideración antropocéntrica (humanocéntrica) de la vida, puesto que socializa y legisla al logos apocalíptico, historiariza ( hace historia) la perspectiva esjatológica de la Iglesia y relativiza la dinámica metamorfoseadora o transformadora del logos eclesiástico. La Iglesia debe introducirse en el mundo, para llevarlo a la Iglesia y no el mundo en la Iglesia para secularizarla.

Una Iglesia secularizada es totalmente débil, sin fuerza, ni poder y dinámica para llevar o atraer al cosmos-mundo a la Iglesia. Los cristianos secularizados están fracasados en todos los niveles.

 

La teología ortodoxa y la mundanizada, c. 14. De su libro Hisjía y Teología

Por Ierozeos Vlajos, Metropolita.

El término εκκοσμίκευσι (ekosmikefsi) secularización, mundanación, viene del kosmos en el sentido del cosmos- mundo de los pazos.

El término últimamente se utiliza mucho, pero cada uno lo utiliza para acusar alguna expresión teológica que se utiliza por otro con quien no está de acuerdo. En realidad utiliza este término para exaltar su propia teología que por costumbre la considera auténtica.

Es cierto que el término εκκοσμίκευσι (ekosmikefsi) mundanación o secularización, la teología ortodoxa lo utiliza para calificar la teología occidental, la escolástica y la protestante, la que se desprendió de la tradición níptica-hisijasta de los Padres de la Iglesia, con el resultado de identificarse con la filosofía, la meditación, la logicocracia (racionalismo) y con el eticismo-moralismo- eticocracia.

Esto por extensión significa cuando algunos teólogos ortodoxos intentan teologizar con las condiciones y datos que se dan de la teología occidental. Principalmente, en realidad se desprenden de la tradición hisijasta que es el modo ortodoxo de teologizar; entonces viven la εκκοσμίκευσι (ekosmikefsi) mundanación, en toda su profundidad. Por lo tanto, los teólogos con influencias y efectos occidentales expresan la teología mundanizada.

Repetidamente he subrayado que la teología de la Iglesia, tal y como la expresaron casi todos los santos Padres deificados, particularmente aquí tengo en cuenta a san Dionisio el Areopagita, san Gregorio el Teólogo, san Gregorio de Nicea, san Simeón el Nuevo Teólogo, san Gregorio Palamás, san Marcos el Amable, san Nicodemo el Ayiorita, hasta los Padres hisijastas de nuestra época, la teología de ellos habla sobre los grados o estadios de la vida espiritual que son catarsis (sanación), iluminación y zéosis. Por eso, el memorable profesor Juan Romanidis, profundo conocedor de la teología patrística, insistía mucho en estos estadios del perfeccionamiento espiritual, que en realidad es la participación progresiva de la Jaris energía increada de Dios, unas veces como catártica (sanadora, purificante, limpiadora), otras como iluminante u otras como deificante, gratificante o perfeccionador.

Para indicar qué es la teología ortodoxa, quién es el teólogo Ortodoxo y finalmente qué es εκκοσμίκευσι (ekosmikefsi) secularización, mundanación de la teología, os sugiero leer un libro muy determinante sobre la teología ortodoxa y en general de la vida, conducta y ética de la Iglesia. Se trata del libro de san Gregorio de Nicea, con el título: “En la vida de Moisés”.  En una época que domina el desorden y la gran confusión teológica, libros como este son muy determinantes y valiosos porque dan sentido nuestra existencia y nos orientan en nuestro camino eclesiástico ortodoxo.

6. Conclusión

Al final de este texto san Gregorio de Nicea vuelve a la principal pregunta sobre ¿qué es la perfección?, y escribe: “el fin alto de la vida es que seas proclamado familiar de Dios”. Por lo tanto, el perfeccionamiento de la vida virtuosa es que el hombre sea reconocido de Dios, convertirse y hacerse amigo de Él. La perfección es que no evitemos el pecado por miedo al castigo, ni hacer el bien para una recompensa, sino que consideremos terrible caer y perder la amistad con Dios y aceptemos como bueno, bondadoso y deseado el hacernos amigos de Dios.

Un amigo de Dios así se demostró Moisés y como tal adquirió la gnosis (increada), conocimiento de Dios y naturalmente se demostró como teólogo verdadero y didáscalos-maestro inconfundible del pueblo de Israel.

El análisis que hace san Gregorio de Nicea sobre la vida de Moisés muestra claramente que es la teología ortodoxa, quién es el verdadero teólogo y cuál es su obra. Muestra extendidamente en qué consiste la teología mundanizada.

Teólogo mundanizado es aquel que no es θεόπτις (zeóptis, el que ha visto la luz increada) o por lo menos no sigue los santos deificados, sino que mezcla sus meditaciones y fantasías con los dogmas de la Iglesia. Teólogo mundanizado es aquel del cual la teología no es resultado de su catarsis, iluminación y zéosis, sino producto de la meditación y la fantasía, cosa que es una cualidad característica de la teología escolástica. Más allá de la teología de Ον (on, Ser, existencia), del cual uno participa siguiendo la metodología de la catarsis ortodoxa, tal y como se describe en la vida de Moisés por san Gregorio, existe el engaño, porque el “no ser” es en realidad inexistente, es producto de la meditación o fantasía y la meditación.

Cristianos mundanizados son aquellos que no siguen a los teólogos deificados, visionarios de la luz increada de Dios o por lo menos no siguen pastores que aceptan los padres visionarios de Dios y no se orientan hacia la visión divina, sino que siguen a pastores enfermos espiritualmente, los cuales están poseídos de una teología escolástica o de un moralismo protestante o de una teología de sus pazos. Pastores de este tipo conducen a sus hijos espirituales con los aspectos filosóficos, de la ética humanocéntrica o antropocéntrica, de la “psicología” académica y no con los frutos de la experiencia y la enseñanza de los santos visionarios de Dios.

Finalmente creo absolutamente que la εκκοσμίκευσι (ekosmikefsi) mundanación-secularización, es el desprecio de la tradición niptico-hisijasta, que es la condición imprescindible para la vivencia y experiencia de la teología verdadera que es una gnosis (increada)- experiencia existencial de Dios, es decir, la visión de Dios o de la luz increada. Toda teología que se conecta con la meditación, la imaginación o fantasía y se aleja de la experiencia de los santos, es teología del “no ser o inexistencia”, de la meditación, de la fantasía, de la imaginación, de los fantasmas, de los sentidos físicos y de las cosas sensibles, por lo tanto es una teología enferma. Toda teología que no se ocupa de la manera y modo que uno debe seguir para sanarse de los pazos y llegar a la κοινωνία (kinonía, comunión, unión y conexión) y gnosis de Dios, es mundanizada-secularizada. Toda teología que se encuentra fuera de lo que describe san Gregorio de Nicea, no es eclesiástica. Una teología contenida de fraseología bella, de palabras bonitas y de inteligentes meditaciones que se mueve fuera de los marcos de la tradición hisijasta, es realmente mundanizada-secularizada.

Y una teología mundanizada de este tipo que se basa en análisis meditativos, filosóficos y aún científicos, no conduce los hombres a la libertad existencial ni a la gnosis personal de Dios. Por eso a pesar del aprecio que los hombres secularizados o mundanizados puedan tener a un tipo de teología así mundanizada es una herida para la vida eclesiástica.

Ierozeos Vlajos 1999

 

3. Por el padre Kostantino Stratigópulos 2004

Pastoral y secularización. Extracto del libro “Iglesia y Secularización “.

Definiciones.

Nuestra Iglesia se encarna y vive en el mundo. Acoge al mundo y lo santifica. Este objetivo doble, define la pastoral de la Iglesia. El concepto acogida no niega la presencia de la Iglesia en el mundo, pero a la inversa niega la acogida de la Iglesia por el mundo-cosmos. La acogida del mundo por la Iglesia varía comparada con la secularización y conformación.

El concepto de terapia no niega la utilización de medios terapéuticos, pero se opone a la utilización de recursos no eclesiásticos.

El prefacio de esta colocación ya define que la secularización en la pastoral es confundir las dos definiciones iníciales: acogida y terapia.

Secularización en la acogida.

La acogida del cosmos-mundo y sus medidas son un punto de referencia clave en lo referente a la pastoral de la Iglesia. Puesto que la acogida se hace para la terapia (o psicoterapia, en el sentido heleno-ortodoxo), entonces se tiene que hacer un claro discernimiento entre el acogido y los elementos de su vida. La acogida concierne siempre a personas y no los objetos. La Iglesia siempre acoge la esencia del hombre y no su fortuna personal.

La secularización acogería un alto funcionario o mandatario de las clases sociales altas, con una paralela dependencia de poder del axioma o mandato y la fuerza de sus componentes económicos. El énfasis a la fortuna del acogido puede destruir también la esencia de la terapia salvífica de la persona.

Por extensión, extrema secularización sería la acogida sólo de la fortuna, sin ninguna presencia de la persona en el espacio de la acogida. Las asistencias o donaciones de un mecanismo impersonal, como programas de progreso empresarial, sólo traerán dependencias y obligaciones a la Iglesia. La ausencia de la persona-esencia da la impresión que “la actividad o dinamismo” de la Iglesia se traspasa de la persona al capital superficial que facilitan organismos impersonales anónimos. Tal y como en el espacio de la iconografía Ortodoxa no existe icono sin persona, tanto más no puede existir pastoral sin persona.

La pastoral de la Iglesia tiene su eje en el “nada tenemos y todo lo tenemos” del Apóstol Pablo. La universalidad de la Iglesia requiere este énfasis “todo lo tiene”. Quiere que todos los hombres se sanen y salven. La tragedia de la valorización monetaria de los Misterios de la Iglesia, de las Liturgias, de los nombres de la proscomidí, de los trisagios y de las memorias a los difuntos, proyectan una agonía para la obtención y la conquista. La Iglesia gratis recibe y gratis da. Quiere las personas, no sus dineros. La secularización en este punto indica muestras de desprecio al laós-pueblo de Dios y, naturalmente, a los Misterios de la Iglesia. Todo se paga y todo se hace para teatro y proyección.

La secularización también revela su rostro al intentar usar “modelos” de desarrollo económico para la evaluación de la fortuna eclesiástica. Los métodos del modo científico actual de funcionamiento de los entes microeconómicos, ignoran o desprecian al hombre y buscan el máximo beneficio. La estructura administrativa de la Iglesia no se le permite tomar estas metodologías que subordinan la persona en intencionalidades de inversiones rentables. La inversión de la Iglesia es su laós-pueblo y no los horizontes rentables de las fortísimas compañías anónimas actuales.

La secularización en el espacio del acogimiento, nace siempre dentro de variopintos egoísmos. El poder, el beneficio, la proyección de “la obra que se realiza”, con todas sus extensiones de anuncios y propagandas, alteran los centros de la pastoral y muchas veces estos centros se convierten en portadores del poder mundano. La Iglesia no quiere mostrar que es “buena y ofrece”.  En el misterio de la transformación de la sociedad y la santificación del hombre, no puede encajar en formas de auto-confirmación y proyección mundana. La Iglesia “informa” la diaconía llevando en plenitud la verdad de las cosas que han sido delgadas a ella por el Vivificador Señor. No intenta demostrar, ni convencer para que sea reconocida. Todo esto se hace cuando y como se debe, según la donación del Paráclitos. La Iglesia no tiene metodologías, ni sistemas, ni planos organizativos exhaustivos. Deposita lo humano y se dirige por el Dios. Vive como si no tuviese nada pero todo lo tiene.

La secularización surge del intento a utilizar los “bienes” del mundo para vivir. Pero nosotros queremos aprender a morir y a la vez esta muerte sea la gestación de la vida.

La Iglesia acoge al mundo para “psicoterapia”, terapia y santificación. Pero no toma los medios que utilizan varios poderes y estamentos del mundo para acercase y atraer a los hombres y al pueblo. El cosmos-mundo se acerca al pueblo para halagarle (o hacerle la pelota). La Iglesia no hace mítines laico-nacionales para su “base” que es el pueblo, no hace laocracia-populismo y no anuncia ilusiones que entusiasman a la gente y les atraen con fines de prestaciones sociales. La Iglesia sirve y se sacrifica para el pueblo. Incluso si facilita prestaciones sociales no las comunica, ni las anuncia. Los hechos, las obras y las ofertas sociales eclesiásticas es un camino abierto para la secularización. (Por el traductor: esto lo vivimos muy exageradamente aquí en España, donde el papismo se anuncia por la televisión, con sus ofertas y obras, pidiendo también que en la declaración de la renta marquemos que una parte vaya para ellos).

La secularización en la terapia.

Los medios terapéuticos de la Iglesia son su misma vida, la apocálipsis (revelación) y experiencia del misterio de la vida, la vivencia de los misterios de la jaris (energía increada) del Espíritu Santo.

Los misterios de la Iglesia no aceptan definiciones, limitaciones, metodologías, sistemas, clasificaciones y evaluaciones. No envejecen, no se mejoran, no se arreglan, no se cambian de forma, no se sub-ayudan y no se someten en planos terapéuticos humanos. Los Misterios economizan, gratifican o proporcionan la energía increada jaris, y santifican, metamorfosean, sanan, iluminan y glorifican o llevan a la zéosis que es el propósito de la vida del hombre.

La utilización de metodologías humanas en la apocálipsis de la vida en misterio de la Iglesia, constituye un sacrilegio, profanación o violación e intervención a la obra de la Divina Economía, la cual se apocalipta (revela) en el “ahora y siempre” de la Iglesia.

No puede haber una Divina Liturgia “buena” o “mala”. Los fieles pueden corresponder o no en el “mantengámonos bien firmes”. Nosotros entregamos “toda nuestra vida” y la Liturgia se hace nuestra vida. Ni el sacerdote, ni el cantor, ni las luces, ni las vestiduras sacerdotales hacen una buena Liturgia. Al contrario todas estas juntas puede ser que se conviertan en intervenciones seculares dentro de la Divina Liturgia. Puede que anulen lo humilde, lo sobrio, lo tranquilo, lo apacible, lo sereno y la brisa de la apocálipsis regocijante del celebrante Espíritu.

Movimientos ostentosos y llamativos, proyección de capacidades fonéticas, exaltaciones fuertes para impresionar, exaltación laica y muchas más, ponen la piedra de la secularización del misterio de la vida.

Paralelamente planos humanos egoístas puede ser que quieran hacer un modo de metania. El misterio de la metania se celebra en la jaris (gracia, energía increada) e iluminación del Paráclitos. Allí no existen destrezas y metodologías psicoterapéuticas, ni búsquedas psicoanalíticas. La metania es misterio y la absolución permanece misterio. No se puede hacer metamorfosis de la vida sin la aclamación del Paráclitos “Abba, Padre” en el corazón. El pnevmaticós (guía confesor espiritual) sirve el misterio de la presencia del Espíritu Santo según el mandamiento de Cristo, “recibid el Santo Espíritu”. El pnevmaticós no tiene método, no es juez o analista, es el ecónomo (o instrumento) del misterio. No tiene manera propia de confesión. Honra las personas que vienen, ora para la metania de ellas, abre su boca para funcionar el cuerpo de Dios y sólo, en los corazones de los hombres. No tiene teorías propias, pero se convierte en observador del misterio de la metania y contempla el milagro que se revela delante de él.

En todos los misterios el pnevmaticós sigue el orden de la tradición Ortodoxa, no tiene su propio canon o regla. Conoce que no puede hacer metodologías suyas en los misterios. No evalúa las bendiciones u oraciones como imprescindibles o no. Se abandona en las manos de la sabiduría de los Padres teoforos (portadores la luz increada de Dios) que han compuesto los oficios. No busca renovaciones con cambios, adiciones o reducciones de los textos. Ora para el renacimiento de arriba para cada fiel.

Secularización y problema

La secularización en la pastoral existe, cuando no permitimos la apocálipsis (revelación) de lο único proyectado dentro de la Iglesia, que es la presencia del Espíritu Santo. Y esto es el problema. ¡Cuánto permitimos que sea proyectado el Paráclitos en la vida de los fieles o nuestras técnicas inadecuadas!

La pastoral de nuestra Iglesia no necesita, ni padece de nuevas ideas, sino del comportamiento de sus instructores autoproyectados y problemáticos en relación con el Proyectado Donador de la vida, el Paráclito, el Espíritu de Verdad, el Omnipresente, el Cumplidor de todo, el Tesoro de los bienes.

Finalmente, todas estas cosas significan que la secularización en la pastoral se define como el intento de crear condiciones o impresiones de perfección en el espacio donde todo se perfecciona por la ayuda de arriba y la Χάρις (jaris gracia, energía increada). Amín.

Kostantino Stratigópulos 2004

Traducido por xX.jJ

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