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feb 09 2014

4ª Homilía Génesis Mitilineos

Santa Trinidad

 

Hemos dicho en la anterior homilía que durante la creación estaba como creador el Santo Dios Trinitario. Es decir, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Padre quería, el hijo creaba y el Espíritu Santo vivificaba. Se refiere especialmente a la segunda Persona de la Santa Trinidad que se llama sabiduría, sabiduría de Dios. Dice el libro Proverbios en el A.T 8,27 y 30 que: “Yo la sabiduría co-armonizaba el cielo con Él. Y yo la sabiduría cuando el Padre preparaba el cielo estaba presente junto a Él y la armonizaba.” ¡Qué imagen más bella! Es decir, que vemos realmente a la segunda persona creando el mundo. San Juan el evangelista nos dirá lo siguiente: “Todo fue hecho por el Logos de Dios y sin él no se hizo nada de todo lo creado” (Jn 1,3). Aquí percibís quien es la identidad de Jesús Cristo. Es la sabiduría de Dios. Esta sabiduría de Dios que creaba el mundo, esta en un momento de tiempo de la creación, tomó la naturaleza humana. Es maravilloso, que al que tuvimos entre nosotros es el creador de todo. ¡Admirable! Todo se creó por él, hasta lo muy mínimo de la materia un átomo o un sub-átomo, todo se hizo por aquel que se humanizó, por Jesús Cristo. San Pablo dice: “Todo fue creado, formado por Él, es decir, Jesús Cristo y por cuenta de Él”. Atención a este punto: “Por cuenta de Él”, o sea, el Hijo o la sofía-sabiduría enhipostatos (en persona, personal) hizo el cosmos y le hizo para sí misma. Esto es una segunda cosa grandiosa. (Cosmos, además de mundo, en helénico quiere decir también adorno, ornamento). Así pues,¿reconocéis a Dios Logos, la segunda Persona de la Santa Trinidad que se humanizó y como dice el Evangelista Juan acampó, puso su tienda o su casa entre nosotros? ¿Lo reconocéis? Si alguna vez tenemos la pregunta ¿cómo nos visitó Dios? Nos ha visitado del modo de humanización, se hizo hombre. No vino con un ruido, con un rayo o voz, etc., sino que vino semejante a nosotros. Dice, sobre Dios, el evangelista esta bella imagen ética y realista, al prólogo de su Evangelio:  «Estaba en la creación, en el cosmos-mundo, que fue hecha por Él, y los hombres no lo conocieron y no lo reconocieron como Dios. (Existía y está desde el principio siempre en el mundo o en la creación, gobernando a todas sus creaturas visibles e invisibles de los que se compone el mundo terrenal y celeste que se hizo por él. Aún así, cuando la luz tomó cuerpo y se hizo hombre, el mundo de los hombres, corrompido, pervertido y apegado a las cosas terrenales, lleno de pazos, no lo reconoce ni acepta como su creador.) Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron ni aceptaron. Más los que le aceptaron e interiorizaron, como Sanador y Salvador, les dio potestad, valor y fortaleza para renacer y estar convirtiéndose continuamente en hijos de Dios. Y el Logos se hizo hombre de manera sobrenatural y plantó su tienda o acampó entre nosotros y nosotros hemos contemplado su doxa-gloria como unigénito de la misma naturaleza del Padre, lleno de Χάρις (Jaris, Gracia) y de Verdad. Y de su plenitud todos nosotros hemos coparticipado, y Jaris- Gracia sobre Jaris. (Y todos hemos recibido sus donaciones de su inagotable riqueza. Y hemos recibido jaris sobre la otra jaris. Y después de la jaris de la metania o el perdón de los pecados hemos recibido la jaris de ser hijos adoptivos y tener vida feliz y bienaventurada y se va añadiendo continuamente nueva jaris sobre la que antes recibimos) » (Jn 1,10-12).

Dice que en el mundo estaba no sólo como omnipresente sino también como gobernante y el cosmos mundo se hizo por el Hijo, y el mundo no le reconoció. Vino a los mismos, en nuestras casas, en nuestro espacio, vino encima de la riqueza de la tierra. Y los mismos, es decir, nosotros los hombres y especialmente para los hebreos, no le recibimos y no le reconocieron. No porque no ha dado elementos suficientes para reconocerle sino porque los hombres tenían maldad, vileza, mala astucia. Y los que le creyeron y recibieron les dio poder hacerse y llamarse hijos de Dios. Es realmente esto especialmente grandioso, el descubrir uno la sofía-sabiduría de Dios la enhipostasiada (personificada, en persona). Repito no una sabiduría abstracta, aquí no es la sabiduría de Dios una cosa abstracta, como la sabiduría de un hombre encefálico o intelectual o una invención de la mente, no, es Persona. Y como se mueve sabiamente se llama sofía-sabiduría de Dios, el Hijo y Logos de Dios que se humanizó. A este que hoy los hombres niegan, el Jesús Cristo. Y no simplemente le niegan, sino que le insultan. Es incalificable, es incomprensible, es el mayor crimen que puede cometer el hombre, cuando niega a Jesús Cristo. No es gran crimen, que haga adulterio, prostituirme, matar etc., lo que queráis, de todos los pecados que existen. El mayor pecado es negar a Jesús Cristo. Este pecado se califica por el evangelista Juan como estado de anticristo. Quién es el anticristo. Dice que: el que niega que el hijo de Dios se hizo hombre o que Jesús es Dios, es decir, niegas la naturaleza divina o su naturaleza humana, o sea, la Θεανθρώπινα (Zeanzrópina, divino-humana) es anticristo. Sigue las enseñanzas del anticristo, del satanás o diablo.

Pero también, el Espíritu Santo. Recordaos que decíamos que estaba o volaba, por decirlo de una manera, por encima de las aguas de la tierra, no dice en otra parte u otro día, porque os expliqué que la historia de la tierra nos interesa y nos la escribe el santo escritor, no le interesa otra cosa. Porque la tierra sería la casa del hombre. ¿Qué quiere decir esto “que el Espíritu volaba por encima del abismo”? Dice Espíritu de Dios. El Espíritu Santo, en el Nuevo Testamento se simboliza como paloma, cuidado, no es el Espíritu Santo paloma, sino como paloma o en Pentecostés “como lenguas de fuego”. Es decir, como, algo parecido, una manera o modo que es el Espíritu Santo que viene a “incubar” las aguas para que saquen la vida. Mirad este punto que extraordinario es. Una manera de “incubar” las aguas. La gallina clueca, y los pájaros en general, se sientan encima de los huevos y después de veintidós días salen los pajaritos. Pero la gallina clueca se sienta por encima de los huevos con mucho cariño, sobre todo los agricultores lo conocen bien esto con que atención y cariño se sienta y no deja acercarse a nadie. Así también el Espíritu Santo, como, una forma o modo, este “como” por decirlo de una manera, abrazando las aguas, “a incubarlas”, a calentarlas, para que salga la vida de allí. Y realmente, como veremos más abajo, sobre el fenómeno de la vida, la primera vida apareció en las aguas. Es maravilloso, manifiesta que el Espíritu Santo da ahora la vida y mantiene, aquello que la sofía de Dios, la segunda Persona de la Santa Trinidad creó. 12`

Y dijo Dios: hágase la luz y se hizo la luz. (Gen 1,3).

En Él existía y está la vida y la vida era y es la luz de los hombres. (Dentro de sí tenía la vida, y como fuente de la vida creó y mantiene toda vida. Para los hombres lógicos es también la luz ética y espiritual que ilumina sus nus, es decir, el espíritu de sus corazones, y sus mentes conduciéndoles a la verdad) (Jn 1,4)

Esencialmente, la creación empieza de aquí. Los dos primeros párrafos, son un resumen, un prólogo de lo que nos va a decir más abajo, por lo tanto también una introducción, o aún una exposición condensada de toda la creación. “Al principio Dios creó el cielo y la tierra. (Al principio Dios creó las creaciones celestes y después las terrenales.) 2 La tierra era invisible, no formada, y la tiniebla, oscuridad cubría el abismo y el espíritu de Dios flotaba sobre las aguas, (Gen 1. 1,2)”.

Así, pues, el principio de la creación empieza por esto: “Y dijo Dios: hágase la luz y se hizo la luz” y se hizo el primer día creador, que indica que desde aquí empieza ya la creación. La creación empieza con la luz. No con el cielo ni con la tierra, sino con la luz.

Quizá, se nos viene la siguiente pregunta ¿Si el sol se hizo el cuarto día, cómo la luz se hizo el primer día? ¿Cómo se arregla o conforma con esto esto? Podríamos decir que, cuando el primer día Dios hizo la luz, allí está contenida toda la creación. Tened un poco de paciencia y esto lo veréis. Sólo os digo esto: que el sol no es fuente de luz sino portador de luz.

Si tengo una caja de cerillas, estas tienen almacenadas el fuego. Arrastro una cerilla y tengo luz, fuego, que significa que la cerilla es una portadora de la luz no es la fuente. La fuente de la luz es el logos de Dios, que dijo “hágase la luz”, esta es la fuente. Entonces el sol es el portador de la luz no es la fuente de la luz.

Una cosa más. Os acordáis que dijimos la otra vez que Moisés en cada momento coloca un observador sobre la superficie de la tierra y si por un lado la luz se hizo el primer día y toda la creación el primer día junto con la luz, esto lo veremos a continuación, pero por otro lado, un observador que está sobre la superficie de la tierra y la tierra tiene esta condensadísima nubosidad, no puede ver el sol. Cuando las nubes caigan en forman de lluvia y se forman los océanos, entonces, ciertamente la luz del sol llegará a la superficie de la tierra. Por lo tanto, para que sea observado que el sol no se ha creado el cuarto día, sino que este se hizo también el primer día. Vuelvo a repetirlo: Todo se hizo el primer día. Los demás días se reforman o se ven, aparecen. El sol pues apareció o se vio el cuarto día para el observador encontrado en la tierra.

¿Por qué lo digo esto? Porque podéis decir que nosotros hemos aprendido en la escuela, que existe una teoría, que la tierra se separó del sol, por eso gira sobre el sol. De acuerdo, la acepto esta teoría que realmente la tierra se haya separado del sol. Realmente esto debe ser así, como los otros ocho planetas. Y no hablo de la cantidad de satélites. Cierto que todo esto empezó por el patrón sol.

¿Cómo ahora podemos hablar que primero tenemos la tierra y después el sol? No, el sol y la tierra se crearon el primer día. En nada es contradictorio que la tierra se ha separado del sol. Atención, el cuarto día aparece la luz del sol. Y como la exposición de manera escrita es la popular, dice Moisés que Dios el cuarto día hizo el sol. Entonces, para un observador el sol se hizo el cuarto día no el primer día.

Pero se pone la siguiente pregunta. ¿Bien, de vedad todo se hizo el primer día? Pues, sí todo. ¿Y los demás días? Los demás días tenemos configuración, formación o transformación.

¿Entonces el primer día qué se hizo? Se hizo la materia, se llame sol, tierra, luna, sea que se digan billones de galaxias, satélites, el universo entero se hizo el primer día.

¿Y los demás días, referente a nuestra tierra, qué vemos? Dice que se separa el agua de arriba de abajo, las nubes de los océanos, y que se vea la tierra seca; pues, que salga de la tierra hierba; se hagan los peces en el mar; que se hagan los reptiles; después los vegetales, los árboles; después las aves; luego los animales de cuatro patas; al final se forman, constituyen los hombres. Es decir, que en los cinco días siguientes tenemos configuración, formación de la tierra. No tenemos de la inexistencia, sino de la existencia. Dios dirá que la tierra saque hierbas, que la tierra saque los reptiles, etc. Después para el hombre, tomará tierra; es decir, materia, pero materia existente. No hace al hombre de la nada, de cero, sino de la materia existente. Y crea al hombre. Por lo tanto, en cinco días tenemos la creación como formación o configuración o transformación de la existencia, y el primer día tenemos la creación de la nada, de la inexistencia, de cero; y así tenemos la presencia ya de la parte o el espacio material.

Pero me diréis que mientras el primer día tenemos la luz y tú nos hablas de materia ¿qué pasa? Realmente qué quiere decir materia creada y qué quiere decir energía creada, porque la luz es energía creada. Habréis aprendido en vuestra escuela que la luz es energía, el calor es energía, la luz eléctrica es energía.

¿Esta energía que existe no está conectada con la materia? Pues, amados míos, sea que digamos energía, sea materia es la misma cosa, es una moneda con sus dos caras. Esto creo que lo sabéis. Ya lo sabéis de la física. Porque de la materia pasamos a la energía y de la energía tomamos la materia y es muy sencillo. Si tomamos una madera y la ponemos a quemar, mientras tenemos una materia pasamos a la energía. 27´ Es decir, se atribuye la energía de la madera en el calor del fuego, ahora bien ¿puedo del fuego hacer otra vez la madera? Queridos, dentro de la naturaleza, encima de nuestra tierra, tienen continuamente estas transformaciones.

El tema es aquella relación conocida de Einstein que la sabéis todos, es fundamental y básica: que la energía es igual que la masa que es la materia al cuadrado de la velocidad de la luz, E=m.L2. Vemos pues que la velocidad es una situación o estado o trance dinámico, es decir, es un trance de la materia, quitamos el trance y veremos que la materia es igual que la energía. Realmente que es así, y si digo materia o energía es la misma cosa.

Pero, se pone la pregunta ¿Qué se hizo primero la gallina o el huevo? A lo mejor me diréis que no tiene mucha importancia. Pero la pregunta no es tonta. Quiere decir que alguna vez se hizo algo, pero ¿qué se hizo primero la gallina o el huevo? 29´ ¿Qué se hizo primero la materia o la energía? Puesto que es la misma cosa y provino de la inexistencia, de cero, ¿cuál se hizo primero? El libro del Génesis nos dice que la primera cosa que se hizo fue la energía, es decir, la luz. Aquí atención, veréis algo especialmente grandioso. ¡Era la luz! La luz energía es la perfecta calidad o cualidad de energía. La energía luz está por encima de la electricidad y del calor. De modo que de la energía luz que Dios dijo que se haga, después se hizo la materia.

Pero esta cosa, la hemos descubierto apenas en el siglo veinte. Apenas ahora la hemos descubierto, cuando hemos conseguido producir de la energía materia y de la materia energía. Y nos quedamos muy sorprendidos cuando vemos que la Santa Escritura nos dice que la primera cosa que se hizo fue la luz. ¿Cómo lo ven, es o no es grandioso? Esto se ha escrito hace tres mil quinientos años. E imaginaos, qué decir de los infieles que se burlan de la Santa Escritura. El libro del Génesis es el más perseguido, calumniado y burlado por los infieles y científicos ateos. Dicen, mirad que tonterías escribe Moisés y lo dicen hasta las escuelas a los niños, que el libro del Génesis es un cuento. ¿Porqué? Porque dice la verdad. Y lo que es verdad es lo que más les quema, es lo más perseguido por los infieles, (les quema la misma increada energía Jaris, Gracia, en cambio la misma energía a los creyentes les limpia, sana, les ilumina, les da gozo y alegría). Dicen, mirad porque son tonterías. Porque dice que el primer día se hizo la luz y el cuarto el sol.
Veis pues, que se justificó, ratificó la Santa Escritura, tapó y tapa la boca de sus burladores. Les puso en su sitio y nos indican que la primera cosa creada fue la luz. Sólo por esto, es decir, que lo primero que se hizo fue la luz y que de la luz se hizo la materia, esto nos tiene que hacer decir que a partir de ahora creo ortodoxamente en Dios, en el Santo Dios Trinitario. Soy Cristiano, sólo este punto es tan grande que deja al hombre de nuestra época anonadado.

Sobre este caso, os voy a leer lo que dice la ciencia sobre esto. El científico, Kuveltsi (me parece que es así el nombre no lo escucho bien y tampoco yo lo el traductor conozco) un físico atómico Francés, en su libro sobre la relatividad, dice lo siguiente: “¿Tenemos el derecho de sorprendernos sobre un universo que se presenta en todas sus manifestaciones como una síntesis electromagnética? El universo nos obliga a identificar sus más profundas cualidades y consecuencias con las cualidades y consecuencias de la luz, es decir, que el universo empezó de la luz.” ¡Qué caso admirable! Ya no sólo los poetas tendrán el privilegio de deificar la luz con sus filas. Ya la ciencia entera se ha hecho himno a la luz. Ya os lo dije, que yo me haría Cristiano ortodoxo sólo por este punto, más añadiendo lo demás de la Santa Escritura para que uno se convierta en cristiano ortodoxo firme e inquebrantable.

El profesor Francés de mineralogía y biología Mariel de Seret escribe: “La escritura adivinó el resultado de los novísimos descubrimientos científicos”. Qué quiere decir que adivinó. Pues, que la Santa Escritura es Θεόπνευστος (zeópnefstos, inspirada de Dios), no puede uno adivinar desde hace tres mil quinientos años, sobre todo cosas científicas para hoy, esto quiere decir que no es un oráculo sino inspirada de Dios. La Santa Escritura adivinó el resultado de los nuevos descubrimientos, diciendo que la luz se puso en energía y operación o en movimiento durante la primera época, es decir, la primera cosa que hizo y constituye la creación, es la luz. No sólo no se encuentra en antítesis con el progreso de las gnosis naturales o físicas, sino que ofrece su apoyo y su prestigio a la ciencia.

Por favor estas cosas guardarlas, son puntos muy importantes para que vosotros sepáis estar y también que las confeséis, cuando escuchéis en cualquier lugar que se digan cosas estúpidas sobre la Santa Escritura. Así pues vemos que esta gran verdad de la Santa Escritura viene apenas al siglo veinte a verificarse.

Ahora avancemos un poco. ¿Porqué Dios hizo la luz? Sabéis que lo más bello es la luz. Pensad en la ausencia de la luz ¿qué tenemos? Nada. Cómo se proyectará la ciencia, el arte, todo, sin la luz, con la falta de la luz nada de nada. ¿Porqué, pues, Dios hizo la luz y empezó toda la creación de la luz y se formó o configuró la materia de la luz? Porque, “Dios es luz”. Nos dice el evangelista Juan que “Dios es luz”. Pero la luz de Dios es increada. Es la Luz que vieron los tres discípulos, Juan, Santiago y Pedro, encima del monte Tabor. 37 Esta luz de Dios es increada, esta misma luz la tenemos nosotros en la realeza de Dios.

En nuestra iconografía pintamos sobre la cabeza de los santos una aureola. Esta aureola es la manera que expresamos esta Luz increada. Increada quiere decir esta luz que no la ha creado Dios, sino que está atada con la naturaleza-fisis de Dios, con su esencia. Atención, esta energía no es la esencia de Dios, sino que está atada con la esencia de Dios. Y como la esencia de Dios no se ve, Dios se hace conocido sólo con Sus energías. Aquello, pues, que hace a los hombres, los seres, los ángeles conocer a Dios, son Sus increadas energías. Cuando decimos increada, nos referimos y damos a entender la deidad. Porque si decimos cosa creada es creación y es inferior a nosotros. Cualquier cosa es inferior de los hombres y de los ángeles. Pero, aquello que se podía decir que es Dios, es increado. Esto lo increado viene en contacto con la creación visible y podemos decir, he aquí Dios.

Aquella luz que también la vio Moisés en Sinaí; y cuando bajó del Sinaí su rostro estaba luminoso; y los hebreos no la aguantaron teniendo la mirada hacia esta luz. Esta Luz increada, pues, viene ahora a darnos la icona, imagen, por decirlo de una manera, de la creación. Es sorprendente que, por un lado el hombre es exactamente como imagen de Dios, y por otro lado la creación es imagen de Su propia energía que es la luz. ¡Es asombroso! Por eso, pues, Dios hizo la luz. Hizo la creación bajo la forma de la luz y de aquí después empieza hacer nuestro conocido mundo-cosmos como lo vemos.

“Y vio Dios que la luz era buena” (Gen 1,4). Aquí es una expresión antropomorfa por el éxito de la consecución de la creación. Cuando Dios hizo la luz que ahora es creación, creada, atención una cosa es luz creada y otra increada, dijo que “es buena”, ¿Qué quiere decir esto que “es buena”, conseguida? ¿Podía Dios juzgar y decir que lo he conseguido, es un éxito, esto es bueno? No. Es para nosotros, es un modo antropomorfo para que sea expresado que la creación es un éxito, que es muy bella. Así, pues, lo que crea Dios es bueno, puesto que la luz es buena, entonces todo lo demás es bueno. Pero lo maravilloso es que en cada formación o configuración que hace Dios dice que “es buena”. Es un punto que se repite en cada praxis creadora de Dios.

Pero para una cosa más, como dice san Teodórito: “Para convencer a los ingratos que no se quejen por algunas cosas de la creación, que dicen aquello es bueno y lo otro no. Y también para dar una respuesta tapando la boca a los que dicen que existe el Dios de la luz y el de la oscuridad. Y estos dos dioses luchan continuamente, sin que alguna vez consiga uno vencer al otro. Esto lo decían los Persas y lo sacaron de la sucesión del día por la noche. Decían que a falta de la luz se crea la sombra. Y Dios hizo la luz y cuando interviene un objeto se hace la sombra. La oscuridad nos es más que la falta de luz. Creador de la luz y la oscuridad es Dios. No hay dualidad, no existen dos dioses. Uno es Dios y lo que hace Dios es muy bueno, bello y admirable, de manera que los hombres admiren a Dios, Su agapi (increada), Su sabiduría-sofía, glorificarle, alabarle y de esta manera participen y vivan la bienaventuranza, es decir, la felicidad divina de Dios.” ¡Qué cosas grandísimas y bellas! Amín.

El primer día de la creación. Sobre los días creativos. La creación de la vida en la aparición de la realeza de Dios.

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