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May 06 2018

San Máximo el Confesor – Cuarta Centuria sobre la Agapi

 

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Filocalía de los Santos Nípticos Tomo B´ pág 90-102

San Máximo el Confesor – Cuarta Centuria de los capítulos sobre la Agapi

4.1

Primero el nus queda maravillado al considerar la absoluta infinitud de Dios y ese tan deseado e inmenso océano de la Deidad. Después queda sorprendido y anonadado pensando sobre cómo Dios ha creado todo de la nada o cero. Pero tal como Su grandeza no tiene límite (Sal 144,3), y así uno no puede escrutar su sabiduría increada (Is 40,28).

4.2

¿Cómo podría no admirarse el nus al contemplar este inmenso océano de la bondad de Dios que supera a todo asombro? ¿Y cómo podría no ponerse fuera de sí mismo, cuando piensa cómo y de qué se hizo la esencia lógica y noerá (espiritual humana) y los cuatro elementos de los que se componen los cuerpos, sin que existiera ninguna materia antes de su creación? ¡Y cuál es la potencia y energía que entró en acción y los ha traído en la existencia! Pero esto los helenos-griegos no lo aceptan, porque ignoran la Bondad omnipotente y la sabiduría drástica, operativa y la gnosis increada de Ella que trasciende a todo nus.

4.3

Pero como Dios es desde la eternidad Creador, cuando quiere crea con Su consubstancial Logos y el Espíritu Santo por infinita bondad. Y no preguntes, ¿por qué razón ha creado ahora, ya que desde siempre es bondadoso? Porque yo te respondo que la inescrutable sabiduría de la infinita divina esencia increada transciende a la gnosis humana.

4.4

La gnosis de los seres que había en el preexistente Dios, la ha traído en la existencia el Creador, y la proyectó hacia fuera, cuando lo quiso. Porque es absurdo dudar de que Dios omnipotente no puede dar existencia a algo cuando quiere.

4.5

Investiga por qué causa Dios ha creado esto, en efecto, esta gnosis es posible. Pero no investigues el cómo y por qué Él ha creado recientemente o ahora, porque esto no está en las facultades y posibilidades de tu nus. Porque unas cosas de las divinas son comprensibles a los hombres y otras inconcebibles e incomprensibles. Contemplar sin frenos ni autodominio quizás podría empujarte al precipicio, tal como dijo uno de los santos.

4.6

Algunos sostienen que las creaciones existen desde la eternidad junto con Dios, cosa que es imposible. ¿Cómo pueden coexistir desde la eternidad con Aquel, que desde todos los aspectos es absolutamente Infinito, las cosas que son absolutamente finitas? ¿O cómo son realmente las creaciones, si son coeternas con el Creador? Pero este logos o tratado es de los helenos, los cuales presentan a Dios como Creador no de la esencia de las creaciones, sino sólo de sus cualidades. Pero nosotros que hemos conocido a Dios como omnipotente, decimos que es creador no sólo de las cualidades o energías (creadas) sino también de las esencias junto con las cualidades. Ya que es así, las creaciones no coexisten desde la eternidad con el Dios.

4.7

Lo divino y lo relativo con lo divino, desde un aspecto es conocido, desde otro aspecto es desconocido. Se hace conocido con la zeoría contemplación de sus cualidades o energías increadas, pero permanece desconocido según su esencia.

4.8

No busque en la simple e infinita esencia de la Santa Trinidad encontrar hábitos y habilidades para que no la convierta en compuesta como las creaciones, cosa que es absurda y no permitido pensar así sobre Dios.

4.9

Sólo la omnipotente e infinita divina esencia-usía increada ha creado todo, es sencilla, uniforme, sin cualidades, inalterable e imperturbable. Toda la creación está compuesta de esencia y cualidades o energías, y tiene necesidad de la Divina Providencia, porque no está libre de cambios.

4.10

Toda esencia, noerá (con nus espíritu) y sensible, cuando vino en la existencia, ha recibido de Dios las fuerzas y energías adecuadas para comprender los seres. La esencia noerá ha recibido la potencia y energía noética comprensiva, y la sensible la energía de los sentidos y sensaciones.

4.11

Dios es solamente participado, mientras que la creatura participa y comunica. Participa del ser, pero comunica sólo el bien ser y bienestar, pero de un modo la esencia corpórea y de distinto modo la esencia incorpórea.

4.12

La esencia incorpórea comunica el bien ser y el bienestar, cuando está hablando, operando y siendo contemplada; pero la somática o corpórea sólo cuando es contemplada.

4.13

Pero el que exista siempre o no la esencia noerá y lógica depende de la voluntad de Aquel que ha creado buenas todas las cosas buenas. Pero el ser buenas o malas por predisposición, esto depende de la voluntad de las criaturas.

4.14

El mal no se encuentra en la esencia de los seres, sino a su movimiento equivocado, animal e ilógico.

4.15

La psique se mueve lógica y correctamente cuando su parte anhelante ha adquirido como facultad la continencia o autodominio; y cuando la parte irascible está fijada a la agapi y evita el odio.; y cuando la parte logística o lógica de la psique se encuentra cerca de Dios con oración y zeoría contemplación espiritual.

4.16

No tiene aún agapi perfecta, ni profunda gnosis de la divina providencia aquel que en tiempo de tentación no tiene paciencia por las cosas tristes que le suceden, sino que se separa de la agapi de los hermanos espirituales.

4.17

El objetivo de la divina providencia es unir con la fe ortodoxa y la agapi espiritual aquellos que la malicia ha separado de varias maneras, porque precisamente en esto padeció el Salvador, es decir, “para reunir en uno los dispersos hijos de Dios (Jn 11,52). Por tanto, aquel que no tolera las incomodidades, no soporta los sufrimientos, ni tiene paciencia en las fatigas, camina fuera de la divina agapi y el objetivo de la providencia divina.

4.18

Ya que la agapi muestra paciencia y bondad (1 Cor 13,4), el que se desanima por las cosas tristes que le suceden y por eso se hace malo e interrumpe la agapi hacia aquellos que le han entristecido, ¿cómo no va a decaer del objetivo de la divina providencia?

4.19

Cuídate a ti mismo no vaya ser que la malicia que te separa del hermano, no se encuentra en el hermano, sino en ti, y corre a reconciliarte con él, para así no decaer del mandamiento de la agapi.

4.20

No desprecies el mandamiento de la agapi, porque con ella te convertirás en hijo de Dios. Transgrediéndola, te convertirás en hijo de la gehena sin darte cuenta.

4.21

Las cosas y motivos que separan de la agapi de los amigos son las siguientes: envidiar o ser envidiados, dañar o ser dañados, deshonrar o ser deshonrados, calumniar y ser calumniados y, los loyismí por sospechas. Por tanto, ¡tú no provoques ni hagas o soportes algo similar, que te separa del amigo!

4.22

¿Te ha llegado una tentación de parte de tu hermano y la tristeza te ha conducido al odio? No te dejes vencer por el odio, sino vence el odio con la agapi. Lo vencerás si oras sinceramente a Dios a favor de él y recibes su apología o excusa. O también si tú mismo le satisfaces con tu apología, considerándote causa de su tentación, esperando pacientemente y tolerando hasta que la nube haya pasado.

4.23

Tolerante es aquel que espera pacientemente el final de la tentación y gana el elogio de la paciencia.

4.24

El hombre que tolera, tiene mucha prudencia y sabiduría (Pr 14,29) porque pone todas las cosas que le suceden con relación al fin, y esperando esto, soporta las penosas y dolorosas. Y su fin es, según el Apóstol, la vida eterna (Rom 6,22). “Y esta es la vida eterna: que los hombres te conozcan a ti, único verdadero Dios y al que tú has enviado, Jesús Cristo” (Jn 27,3)

4.25

No seas frágil en rechazar la agapi espiritual, porque no ha quedado para los hombres otro camino para la sotiría sanación, redención y salvación.

4.26

Al hermano que hasta ayer considerabas espiritual y virtuoso, hoy no lo juzgues malamente, porque el malvado te ha puesto a odiarlo como malo y vicioso. Pero con la agapi que tolera, teniendo en tu nus los bienes de ayer, expulsa de tu psique el odio de hoy.

4.27

Aquel que hasta ayer lo alababas como bueno y lo elogiabas como virtuoso, hoy no lo maldigas como malo y vicioso, porque has convertido tu agapi en odio, proyectando malas palabras del hermano como excusa de tu propio odio. Sino que sigue en elogiarlo como antes, aunque todavía estés dominado por la tristeza, así de este modo volverás otra vez a la misma agapi salvífica.

4.28

Cuando conversas con otros co-humanos, ten cuidado no vaya ser que a causa de la tristeza respecto a él que aún mantienes escondida, adulteras el habitual elogio al hermano, mezclando en tus palabras sin darte cuenta esta acusación y reproche. En tu encuentro con los demás utiliza el elogio puro de tu hermano y orar por él de verdad como si orases para ti mismo; así en muy breve tiempo serás liberado del odio letal.

4.29

No digas: “No odio al hermano”, mientras no quieres acordarte de él, más bien escucha lo que dice Moisés: “No sientas odio en tu corazón a tu hermano, pero corrige en tu corazón a tu hermano para que no te cargues con pecado por su causa” (Lev 19,17).

4.30

Si sucede que alguno está tentado por el diablo e insiste en hablar mal de ti, tú no salgas de este estado de agapi, puesto que el mismo demonio tienta también a ti por la diania (mente, intelecto). Y no saldrás de este estado, si mientras te acusa, tú oras por su bien, si mientras te calumnia, tú permaneces reconciliador. Este es el camino de la filosofía en Cristo. Y aquel que no anda por este camino, no cohabita con el Cristo.

4.31

No pienses que te aman aquellos que te transmiten palabras que te producen tristeza y odio contra el hermano, aunque parezcan decir la verdad; sino que debes rechazarlos como a serpientes venenosas, impidiéndoles hablar mal y así liberarás tu propia psique de la maldad.

4.32

No hieras a tu hermano con insinuaciones, no vaya a ser que te las devuelva él también lo mismo y así de ambos expulsarás la agapi; sino más bien con franqueza plena de agapi “vete y repréndelo” para disolver las causas de la tristeza y así liberarás a ambos de la turbación y de la tristeza.

4.33

Examina tu conciencia con máximo rigor y todo detalle, no vaya a ser que por causa tuya no se ha reconciliado el hermano contigo. Y no la desprecies, ni quieras engañar la conciencia porque ella conoce tus secretos y te acusará en el momento de la muerte y se hace impedimento y molestia en el tiempo de la oración.

4.34

En el tiempo de tu paz, no recuerdes aquellas palabras dicha del hermano en el tiempo que te entristeció, ya que estas cosas tristes te las haya dicho directamente en la cara, o bien porque hayan sido dichas a otra persona y tú las has oído después, para que no retornes al odio letal contra tu hermano al tolerar los loyismí de los resentimientos.

4.35

Cuando la psique lógica siente odio contra algún ser humano no puede estar en paz con Dios, que ha dado los mandamientos-logos. Porque dice: “Si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre celestial os perdonará vuestras ofensas” (Mt 6, 14-15). Sin embargo, si aquél no quiere hacer las paces, tú de todos modos guárdate del odio, orando por él sinceramente y no hables mal de él con nadie.

4.36

La suma paz de los santos ángeles se mantiene por estas dos disposiciones: agapi hacia Dios y agapi entre ellos. Lo mismo sucede también con todos los santos desde el principio del mundo. Por tanto, muy bellamente ha sido dicho que de estos dos mandamientos prenden toda la Ley y los Profetas. (Mt 22,40).

4.37

No te complazcas de ti mismo, y no odiarás al hermano. No sea filafto (ególatra) y te harás amigo de Dios.

4.38

Si has escogido vivir junto con hermanos espirituales, antes de cruzar la puerta renuncia tus voluntades. Porque no podrás de otra manera estar en paz, ni con Dios, ni con tus compañeros.

4.39

Aquel que ha podido adquirir la agapi perfecta y de acuerdo con esto ha estructurado toda su vida, éste invoca y dice “Señor Jesús” con la iluminación del Espíritu Santo (1Cor 12,3).

4.40

La agapi hacia Dios desea siempre dar alas al nus para comunión con Dios, en cambio, la agapi hacia el prójimo le predispone a pensar siempre bien para él.

4.41

Cualidad de aquel que aún ama la vana gloria o está apegado en algo material, es entristecerse con los hombres por motivos de cosas temporales o les guarda resentimientos o les tiene rencor o mantiene el odio contra ellos o está esclavo en loyismí indecentes y sucios. Pero para la psique que ama a Dios todas estas cosas son completamente ajenas.

4.42

Cuando no dices ni haces algo indecente con la diania (mente, intelecto) y cuando no tiene resentimientos contra aquel que te ha hablado mal de ti u ofendido, y cuando en el tiempo de la oración mantienes libre tu nus siempre inmaterial, sin forma y sin figura, entonces sabrás que has llegado a las fronteras de la apazia-impasibilidad y de la agapi perfecta.

4.43

No es pequeña ni fácil la lucha de uno para liberarse de la vanagloria. Y se libera uno con el trabajo secreto para las virtudes y la oración asidua. Señal de liberación es que uno ya no tiene resentimientos ni rencor contra aquel que le ha ofendido o acusado, incluso si aún sigue ofendiéndote y hablando mal de ti.

4.44

Si quieres ser justo, da a cada parte que está en ti, es decir, al cuerpo y a la psique lo que es debido. En la parte logística o lógica de la psique dale lecturas, contemplaciones y oración. En la parte irascible dale la agapi que es opuesta al odio; y a la parte anhelante, templanza, continencia y autodominio; y a la carne o cuerpo alimentos, ropas y mantas, que son las únicas cosas imprescindibles (1Tim 6,8).

4.45

El nus opera según naturaleza o normal cuando tiene en su poder el dominio de los pazos, y examina los logos (causas, dichos y tratados) de los seres, y permanece en Dios.

4.46

Así como la salud y la enfermedad tiene relación con el cuerpo del animal o ser viviente, y la luz y la oscuridad tienen relación con el ojo, así también la virtud y la malicia tienen relación con la psique, la gnosis y la agnosia-ignorancia del nus.

4.47

La dedicación espiritual y filosófica del cristiano gira sobre estas tres cosas: en los logos-mandamientos (de CristoDios), en los dogmas y en la fe. Los mandamientos separan al nus de los pazos; los dogmas le introducen a la gnosis de los seres, mientras que la fe le introduce en la zeoría contemplación espiritual de la Santa Trinidad.

4.48

Algunos de los luchadores rechazan sólo los loyismí pasionales, malignos e indecentes, otros cortan también los pazos. El rechazo se hace, por ejemplo, con la psalmodia o la oración o con la elevación del nus o con alguna otra distracción apropiada en algo cercano; en cambio los pazos se cortan y se destruyen despreciando las cosas por los que se tienen los pazos.

4.49

Las cosas por las que tenemos pazos-pasión, adicción son las siguientes: mujer, dinero, regalos, glorias etc… En cuanto a la mujer uno puede despreciarla cuando con la huida del mundo marchita el cuerpo como se debe con la continencia. El dinero cuando convence a su loyismós a conformarse a todo, y la gloria vana cuando ama el trabajo secreto de los logos-mandamientos que sólo es visible a Dios. De forma similar también para todas las demás cosas. Y aquel que desprecia estas cosas nunca tendrá odio por nadie.

4.50

Aquel que ha renunciado las cosas materiales, por ejemplo, mujer, dinero, gloria vana, etc…, ha convertido en monje al hombre exterior, pero aún no al hombre interior. En cambio, aquel que ha renunciado también los conceptos pasionales, malignos e indecentes de las cosas, éste ha convertido en monje también al hombre interior. Y al hombre exterior uno lo convertirá en monje fácilmente, sólo si se quiere; pero no es fácil ni poca la lucha para convertir y hacer monje al hombre interior.

4.51

¿Quién, entonces, en esta generación, se ha liberado totalmente de los conceptos pasionales, indecentes y malignos y ha sido hecho digno de adquirir la continua oración pura e inmaterial que es el signo del monje interior?

4.52

Muchos son los pazos que están escondidos en la psique y que salen a flote cuando se presentan las cosas que los incitan y afectan.

4.53

Uno puede no ser molestado por los pazos cuando faltan las cosas, porque ha llegado a un grado de apazia sin pazos impasibilidad. Pero cuando se presentan las cosas, inmediatamente los pazos atraen la atención del nus.

4.54

No pienses que posees la perfecta apazia, cuando no está presente la cosa que incita algún pazos. Cuando esta cosa se presenta y tú permaneces inmóvil y no afectado aunque después la recuerdes, entonces sabrás que has llegado a los confines de la apazia. Pero entonces tampoco debes descuidarte, porque la virtud a largo tiempo mortifica los pazos, pero cuando se descuida, estos de nuevo se despiertan.

4.55

Aquel que ama a Cristo, por supuesto que Le imita a lo que le es posible. Cristo, por ejemplo, no ha cesado nunca de beneficiar y donar a los hombres, y mientras recibía la ingratitud y las blasfemias de ellos, mostraba magnanimidad y tolerancia; y cuando Le pegaban y Le mataban persistió sin tener en cuenta para nada y para nadie el mal que Le hacía. Estas tres cosas son obras de la agapi hacia al prójimo, sin las cuales, aquel que dice que ama a Cristo o que conseguirá el reinado de Su realeza increada se engaña a sí mismo. Porque el Señor dice: “No puede entrar al reinado de la Realeza increada cada uno que dice Señor-Señor, sino aquel que hace la voluntad de mi Padre” (Mt 7,2) y de nuevo: “El que ama, aplicará y cumplirá mis logos-mandamientos” (Jn 14,15).

4.56

Todo propósito y objetivo de los logos-mandamientos del Salvador es liberar el nus de la intemperancia y del odio, y conducirlo a la agapi hacia Él y hacia el prójimo, de los cuales nace la luz increada de la divina gnosis operativa.

4.57

Si te has hecho digno y recibes una gnosis parcial de Dios, no descuides la agapi y la continencia. Porque ellas catartizan, limpian, purgan y sanan la parte pasional de la psique y continuamente abren camino hacia la gnosis espiritual.

4.58

El camino hacia la gnosis es la apazia sin pazos o impasibilidad y la humildad; sin estas nadie verá, contemplará espiritualmente al Señor.

4.59

Puesto que la gnosis “hincha y enaltece”, la agapi, en cambio, edifica (1 Cor 8,2), une la gnosis con la agapi y serás humilde convertido en constructor espiritual edificándote tanto a ti mismo como a todos los que se te acercan.

4.60

La agapi hace al hombre no envidiar y no amargarse de aquellos que le tienen envidia, ni hablar públicamente con ostentación mostrando la virtud que produce la envidia, y ni siquiera pensar que ha conseguido su objetivo (Fil 3,13), y respecto de las cosas que no conoce confesar sin avergonzarse su ignorancia. Así la agapi hace al nus que sea humilde y continuamente progresar en la gnosis espiritual.

4.61

Es de alguna manera natural que la gnosis vaya acompañada de la presunción y la envidia, sobre todo al principio. Y la presunción o jactancia brota sólo en nuestro interior, en cambio la envidia interior y exteriormente; interiormente, de nuestra parte, contra a los que poseen gnosis; exteriormente contra a los que tienen ignorancia. Por tanto, la agapi derrumba estos tres pazos malignos: la presunción o jactancia, porque no enorgullece, “no hincha ni enaltece”; al exterior porque la agapi muestra bondad, magnanimidad y tolerancia (1 Cor 13,4). Por tanto, es necesario que aquel que posee la gnosis, le agregue también la agapi, porque constantemente mantiene el nus íntegro sin heridas.

4.62

Aquel que se ha hecho digno y ha recibido el carisma de la gnosis, pero tiene tristeza o resentimiento contra al hombre, es semejante a aquel que pincha sus ojos con espinas y abrojos. Por eso la gnosis necesita imprescindiblemente de la agapi.

4.63

No dediques todo tu interés y cuidado al cuerpo, sino fíjalo a una ascesis-ejercicio que puede hacer y vuelca y dirige tu nus hacia tu interior. Porque la ascesis corporal poco beneficia, en cambio la piedad es provechosa y beneficiosa para todo (1Tim 4,8).

4.64

Aquel que está dedicado continuamente en su interior, es contingente, magnánimo, tolerante, filántropo y humilde. Y no sólo eso, sino también se dedica a la contemplación espiritual, a la teología y a la oración. “Que operéis según la iluminación del Espíritu” (Gal 5,16), etc.”

4.65

Aquel que no conoce recorrer el camino espiritual, no se interesa sobre los conceptos viciosos, malignos e indecentes, sino que vuelca todo su cuidado a la carne, y es goloso y vicioso, se entristece, se enfada y se resiente contra su prójimo, y así oscurece su mus, o hace ascesis-ejercicio exagerado y enturbia su diania (mente, intelecto).

4.66

La Escritura no excluye el uso de nada de lo que ha sido dado por Dios, sino que condena el exceso y corrige el uso irracional. Por ejemplo, no impide comer, ni procrear hijos, ni tampoco no tener dinero, sino que los administres y uses correctamente. Impide la glotonería, la lujuria, etc… Ni siquiera prohíbe pensar en estas cosas, porque para eso han sido creadas, sino que impide a uno pensar con pazos-pasión sobre estas.

4.67

De todas las cosas que hacemos que son gustadas de Dios, unas son según Su mandamientos, y otras sin el mandamiento, sino que las ofrecemos voluntariamente. Amar a Dios y al prójimo, amar a los enemigos, no cometer adulterio, no matar, etc… son por mandamiento, y cuando los transgredimos somos condenamos; en cambio, no son mandamiento la castidad, el celibato, la pobreza, la huida del mundo, etc… Así que si por enfermedad no podemos adquirir y cumplir alguno de los mandamientos de Cristo, con nuestras ofrendas (o votos) voluntarias expiaremos a nuestro Señor bondadoso.

4.68

Aquel que ha escogido la virginidad y el celibato, debe tener siempre bien ceñida la cintura y su lámpara siempre encendida (Lc 12,35). La cintura ceñida con la continencia, la lámpara encendida con la oración, la zeoría contemplación espiritual y la agapi espiritual.

4.69

Algunos hermanos piensan que no tienen los carismas del Espíritu Santo. Debido a que han descuidado el trabajo de los mandamientos, no conocen que quien tiene la fe genuina a Cristo, tiene en su interior todos los carismas. Porque a causa de nuestra pereza, estamos lejos de la por energía y acción agapi hacia Él, la cual nos muestra los tesoros que tenemos en nuestro interior, pues, justamente creemos que no tenemos carismas divinos.

4.70

Si el Cristo habita en nuestros corazones (Ef 3,17) mediante la fe, según el Apóstol, y todos los tesoros de la sabiduría y de la gnosis están escondidos en Él (Col 2,3), entonces todos los tesoros de la sabiduría y de la gnosis están escondidos en nuestros corazones. Se develan y hacen visibles y claros al corazón en proporción de la catarsis de cada uno mediante el trabajo y aplicación de los logos-mandamientos.

4.71

Éste es el tesoro escondido en el campo de tu corazón, que aún no lo has encontrado a causa de tu pereza física y espiritual. Porque si lo hubieses encontrado, ya habrías vendido todo para comprar este campo (Mt 13,44). Ahora, ya que no lo has encontrado te cuidas de las cosas de alrededor del campo, en las cuales no encuentras nada más que espinas y abrojos.

4.72

Por eso dice el Salvador: “Bienaventurados, dichosos y felices los que tienen el corazón catartizado, purgado y sanado, o han hecho su catarsis, porque ellos verán, contemplarán espiritualmente a Dios” (Mt 5,8). Entonces ellos verán a Él y Sus tesoros escondidos, cuando se hayan hecho la catarsis de sí mismo mediante la agapi y la continencia; y tanto más Le verán, cuanto más catartizados, limpios, puros y lúcidos se van haciendo.

4.73

Por eso dice de nuevo: “Vended lo que poseéis, y dad limosna con esto” (Lc 12,33), ”dad limosna de los de dentro y lo tendréis todo limpio y puro” (Lc 11,41), porque ya no os vais a ocupar de las cosas concernientes al cuerpo, sino que vuestro objetivo será purgarse de vuestro odio y de la intemperancia de vuestro nus que el Señor llama corazón. Porque estas cosas al infectar el nus, no lo dejan ver a Cristo que habita en su interior con la jaris (energía increada jaris) del santo bautismo.

4.74

La Santa Escritura llama las virtudes “caminos”. La mayor de todas las virtudes es la agapi. Por eso el Apóstol decía: “Aún os indico un camino excelente y majestuoso, que es la agapi” (1Cor 12,31); debido a que ella nos ha hecho olvidar y despreciar las cosas materiales y no preferir ninguna de las temporales sino las que son eternas.

4.75

La agapi hacia Dios resiste al deseo, porque convence al nus autodominarse y ser contingente del hedonismo y los placeres. La agapi hacia el prójimo resiste la ira, porque hace al hombre a despreciar la gloria y el dinero. Y estos son los denarios que el Salvador ha dado al posadero (Lc 10,35), para que te cuide y te sanes. Pero tú no te muestres ingrato y vuelves a relacionarte otra vez con los ladrones no vaya ser que vuelvan a herirte, y entonces no te encontrarás medio muerto sino muerto del todo.

4.76

Catartiza purga y sana tu nus de la ira, del resentimiento y de los loyismí indecentes y malignos, y entonces podrás sentir que Dios habita en tu interior.

4.77

¿Quién te ha iluminado en la fe de la Santa, consubstancial y adorable Trinidad? ¿O quién te ha hecho conocer la economía de la encarnación de Una de las tres hipóstasis-personas de la Santa Trinidad? ¿Quién te ha enseñado los logos de los seres incorpóreos? ¿O quién te ha enseñado los logos de la creación y sobre el final del mundo visible? ¿O lo relativo a la resurrección de los muertos y la vida eterna, o de la doxa-gloria luz increada de la Realeza increada de Dios y del terrible juicio? ¿No has sido enseñado, si acaso, por la Jaris (energía increada gracia) de Cristo que habita en tu interior, la cual es el lazo o arras del Espíritu Santo? (2 Cor 1,22 y 5,5) ¿Qué cosa hay más grande que esta Jaris? ¿Qué cosa hay más grande que esta sabiduría y gnosis? ¿O qué hay más sublime que estas promesas? Pero si nos quedamos perezosos, negligentes y no nos catartizamos purgamos, sanamos a nosotros mismos de los pazos que nos manchan, infectan y ofuscan nuestro nus, para que podamos ver más claro que el sol los logos y razones de todas estas realidades que nos hemos referido, debemos acusarnos a nosotros mismos y no negar la presencia y permanencia de la jaris increada en nuestros corazones

4.78

Dios que te ha prometido bienes eternos y te ha dado como lazo o arras Su Espíritu en el interior de tu corazón (2 Cor 1,22), te ha dado el mandamiento de no preocuparte de tu vida, de modo que el hombre interior pueda catartizarse purgarse y sanarse de los pazos, y empezar, desde ahora en este mismo mundo, a disfrutar y gozar de los bienes futuros.

4.79

Si has sido hecho digno de llegar a zeorías contemplaciones divinas y sublimes, cuídate mucho en tener agapi y continencia, para así poder mantener en ataraxia y serenidad la parte pasional de la psique, y no falte nunca la luz increada de tu psique.

4.80

La parte irascible de la psique, dómala con la agapi; la parte anhelante, marchítala con la continencia; y la parte logística o lógica dale alas con la oración, sobre todo la monologa o noerá del corazón interior. Así la luz increada de tu nus no será oscurecida y ofuscada nunca.

4.81

Las cosas que expulsan la agapi son las siguientes: asalto, deshonor, estropicio y calumnia en temas de fe, -o respecto a la conducta- peleas, golpes, heridas y similares, y estas cosas se sufren personalmente, ya sean de uno mismo o de algún pariente o amigo. Por tanto, aquel que con estas cosas expulsa la agapi, aún no ha aprendido cuál es el objetivo y fin de los logos-mandamientos de Cristo.

4.82

Esfuérzate cuanto puedas en amar a cada hombre. Si esto no lo puedes hacer aún, por lo menos no odies a nadie. Pero esto tampoco lo puedes realizar si no desprecias las cosas del mundo.

4.83

¿Uno ha blasfemado? No lo odies a él sino a la blasfemia y al demonio que lo ha empujado a blasfemar. Pero si odias aquel que ha blasfemado, has odiado a un ser humano y así has incumplido el logos-mandamiento. Lo que él ha hecho con palabra, tú los haces con obra. Ahora bien, si aplicas y cumples el logos-mandamiento, muestra tu agapi y a medida de lo que puedas ayúdale a liberarse del mal.

4.84

Cristo no quiere que tú tengas odio hacia ningún hombre, ni ira o tristeza, ni resentimiento o rencor de ninguna manera por ninguna cosa temporal. Y esto lo proclaman los cuatro Evangelios

4.85

Somos muchos los que hablamos y pocos son los que hacen y operan. Por lo tanto, no debemos adulterar el logos de Dios para justificar nuestra negligencia, sino que cada uno debe confesar su propia enfermedad, pero sin esconder la verdad de Dios. Así junto con la transgresión de los logos-mandamientos no seremos culpables también por la adulteración y mala interpretación del logos de Dios.

4.86

La agapi y la continencia liberan psique de los pazos. La lectura y la zeoría liberan el nus de la ignorancia. La verdadera oración del corazón trae el nus ante al mismo Dios.

4.87

Cuando los demonios nos ven despreciar las cosas del mundo, para no odiar por ellas a los hombres y así caer de la agapi, entonces suscitan y remueven contra nosotros calumnias para odiar a los que nos calumnian, y así al no soportar la tristeza que nos producen los calumniadores, odiarlos.

4.88

No hay dolor más fuerte de la psique que la calumnia, ya sea contra la fe, o contra la conducta que uno es calumniado. Y nadie puede quedar indiferente cuando es calumniado, excepto solamente aquel que torna y fija sus ojos hacia Dios, -como Susana; en Dios que sólo puede liberarlo del peligro y de las angustias, y puede develar a los hombres la verdad, tal y como hizo en el caso de Susana, y consolar las psiques con la esperanza.

4.89

Cuanto tú más oras con el corazón de tu psique a favor de aquel que te ha calumniado, tanto más Dios convence sobre tu inocencia a quienes han sido escandalizados a causa de la calumnia.

4.90

Bueno por naturaleza es sólo Dios (Mt 19,17). Bueno por predisposición o elección voluntaria es sólo aquel que imita a Dios; es decir, es decir, su objetivo es unir a quienes son malos y viles con Aquel que es por naturaleza bueno, o para que se conviertan en buenos. Por eso cuando es insultado por ellos, los bendice; cuando es perseguido, soporta con paciencia; cuando es blasfemado e ultrajado, consuela (1 Cor 4, 12-13); cuando es llevado a la muerte, ora por ellos. Todo lo hace para no decaer del objetivo de la agapi, la cual Agapi es el mismo Dios nuestro, (1 Jn 4,8).

4.91

Los mandamientos del Señor nos enseñan a utilizar lógicamente las cosas que no conducen al pazos. El uso lógico de estas cosas hace el estado de la psique sano, limpio y puro. El estado sano, puro y limpio genera la apazia, sin pazos o impasibilidad de la que nace la perfecta agapi.

4.92

No tiene todavía la apazia quien, al haberle venido alguna tentación no puede hacer la vista gorda y no tener en cuenta el error del amigo, sea real, sea hipotético. Porque los pazos que existen en la psique, cuando son enturbiados, ofuscan y ciegan el nus y no lo dejan fijarse hacia la luz de la verdad, ni discernir lo mejor de lo peor. Por tanto, este hombre no ha adquirido la agapi perfecta que expulsa fuera el miedo o temor del juicio (1 Jn 4,18).

4.93

El amigo fiel no se cambia por nada (Sir 6,15), porque las desgracias del amigo las tiene como suyas y soporta junto con él con paciencia hasta la muerte.

4.94

Existen muchos amigos, pero en el tiempo de prosperidad y bienestar (Pr 19,4). En el tiempo de la tentación apenas encontrarás alguno.

4.95

Debemos amar con el corazón de nuestra psique a cada ser humano. Pero sólo en Dios se debe poner nuestra esperanza, y con toda nuestra fuerza y energía de la voluntad venerar sólo a Él. Porque mientras Él nos mantiene y cuida, y nuestros amigos nos atienden, los enemigos no podrán perjudicarnos y hacernos daño. Pero si Él nos abandona, y nuestros amigos nos dan la espalda, entonces también los enemigos adquieren fuerza contra nosotros.

4.96

Hay cuatro formas generales de abandono de Dios: a) por economía de Dios, como le sucedió al Señor en Su pasión, (Mt 27,46), Mrc 15,34), de modo que con el supuesto abandono sean salvados los hombres, que habían sido abandonados; b) por prueba, tal como sucedió con Job y con José el bueno, para que se distinguieran el primero como ejemplo de fortaleza, y el segundo como ejemplo de templanza y serenidad (Job 40,8 y Gen 39, 7-20); c) por instrucción paterna, tal como ocurrió con el Apóstol Pablo, para con la humildad y templanza guardara la abundancia de la Jaris-energía increada gracia (2 Cor 12,7); y finalmente, d) el abandono a causa del rechazo, como aconteció con los Judíos, de modo que por el castigo vuelvan a la metania. Todos estos tropos (modos, métodos, forma y maneras) son salvíficos y llenos de bondad y filantropía.

4.97

Solamente los que aplican y cumplen fielmente los mandamientos de Dios y son auténticos iniciados (mistes) de los juicios divinos, no abandonan a sus amigos cuando son tentados por concesión de Dios. Pero aquellos que desprecian los mandamientos y no están iniciados en las divinas concesiones, cuando el amigo prospera y tiene bienestar disfrutan junto a él, en cambio cuando está fatigado por las tentaciones, le abandonan. Y a veces incluso se alían con los enemigos.

4.98

Los amigos de Cristo aman a todos verdaderamente, pero no son amados de todos. Los amigos del mundo tampoco son amados de todos. Los amigos de Cristo mantienen la agapi continuamente hasta el final, en cambio los amigos del mundo hasta que choquen entre ellos por las cosas del mundo

4.99

El amigo fiel es refugio seguro (Sir 6,14), porque cuando el amigo está en prosperidad y bienestar, es buen consejero y cooperante con todo su corazón, y en los sufrimientos y en la tristeza es un ayudante totalmente sincero y defensor lleno de compasión participando totalmente en las dificultades.

4.100

Muchos han dicho muchas cosas sobre la agapi, pero si la buscas, sólo la encontrarás entre los discípulos de Cristo, puesto que sólo ellos poseían la Agapi verdadera como maestro de la agapi, por la que decía: “Aunque tuviese el carisma de profecía y aunque conociese de todos los planes secretos de Dios, y aunque tuviese toda la gnosis, si no tengo agapi… de nada soy, de nada me sirve y en nada me beneficio” (1Cor 13, 2-3).

Por lo tanto, el que ha adquirido la agapi, ha adquirido a Dios, «porque el Dios agapi es 1 Jn 4,8 ὁ Θεὸς ἀγάπη ἐστίν, o Zeós agapi estín».

En él pertenece la doxa y el poder por los siglos, Amín.

Fin, doxa y jaris de Dios.

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisoulas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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