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abr 09 2016

Filocalia de los Santos Nípticos – Salmo 22 (23)

 

                                        

Salmo de David 22 (23) Ψαλμὸς τῷ Δαυΐδ.

(En negrita traducción al español del helénico clásico y en azul del helénico moderno por Ioanis Kolitsaras)

Ψαλ. 22,1      Κύριος ποιμαίνει με καὶ οὐδέν με ὑστερήσει.

Sal. 22,1 El Señor me pastorea y nada me faltará.

Ψαλ. 22,1       Ο Κυριος μου ως στοργικός ποιμήν με περιφρουρεί, με συντηρεί, με τρέφει. Τιποτε δεν θα μου λείψη.

22,1 Mi Señor como pastor caritativo me protege, me alimenta y me guía. Nada me faltará.

Ψαλ. 22,2      εἰς τόπον χλόης, ἐκεῖ με κατεσκήνωσεν, ἐπὶ ὕδατος ἀναπαύσεως ἐξέθρεψέ με,

22,2 en verdes praderas me hizo acampar, y con agua de reposo me sustentó

Ψαλ. 22,2       Εις πλουσίους χλοερούς βοσκοτόπους, εις τόπους ευφορίας και αναψυχής, εκεί με εγκατέστησε. Με τα ολοκάθαρα δροσερά νερά έσβησε την δίψαν μου και με ανεζωογόνησε.

22,2 En verdes campos ricos de pastoreo, en lugares de alegría y recreo plantó mi tienda. Con aguas cristalinas apagó mi sed y me revivificó.

Ψαλ. 22,3      τὴν ψυχήν μου ἐπέστρεψεν. ὡδήγησέ με ἐπὶ τρίβους δικαιοσύνης ἕνεκεν τοῦ ὀνόματος αὐτοῦ.

22,3 y volvió a dar vitalidad a mi psique-alma; y me condujo por sendas de justicia y virtud a causa de su nombre.

Ψαλ. 22,3       Και έτσι εις την λιποψυχήσασαν ψυχήν μου επανέδωσε σφρίγος και ζωτικότητα. Με ωδήγησε στοργικώς στους ευθείς και χαρούμενους δρόμους της δικαιοσύνης, όχι δια την αξίαν μου αλλά δια το πανάγαθον Ονομά του.

22,3 Y así en mi inconsciente psique me volvió a dar vitalidad y dinamismo. Me condujo con cariño por los rectos y alegres senderos de su justicia y virtud, no por mi merecimiento sino por Su bondadoso Nombre.

Ψαλ. 22,4      ἐὰν γὰρ καὶ πορευθῶ ἐν μέσῳ σκιᾶς θανάτου, οὐ φοβηθήσομαι κακά, ὅτι σὺ μετ᾿ ἐμοῦ εἶ· ἡ ῥάβδος σου καὶ ἡ βακτηρία σου, αὗταί με παρεκάλεσαν.

22,4 Porque aunque ande en medio de la sombra de la muerte, no temeré, porque tú estarás conmigo; tu vara me estará protegiendo y tu sostén apoyando.

Ψαλ. 22,4       Ακριβώς, διότι συ, Κυριε, είσαι ο στοργικός προστάτης μου και ποιμήν, εάν βαδίσω και περάσω δια μέσου σκοτεινών και αποκρήμνων περιοχών και εάν αντικρύσω τον θάνατον, δεν θα φοβηθώ μήπως πάθω κάτι κακόν, διότι συ θα είσαι μαζή μου. Διότι η ποιμαντική σου ράβδος, η βακτηρία σου, αυτή θα με στηρίζη, θα με εμψυχώνη, θα με παρηγορή.

22,4 Precisamente porque tú, Señor eres mi protector caritativo y mi pastor; cuando camine y pase en medio de pendientes oscuras y espinadas y tenga en frente la muerte, no tendré miedo de que me pase algo malo, porque tú estarás conmigo. Porque tu vara pastoral y tu sostén me estarán animando, protegiendo y consolando.

Ψαλ. 22,5      ἡτοίμασας ἐνώπιόν μου τράπεζαν, ἐξεναντίας τῶν θλιβόντων με· ἐλίπανας ἐν ἐλαίῳ τὴν κεφαλήν μου, καὶ τὸ ποτήριόν σου μεθύσκον με ὡσεὶ κράτιστον.

22,5 preparaste mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores enemigos; ungiste mi cabeza con aceite y tu cáliz me ha embriagado con bebida selecta muy deleitosa.

Ψαλ. 22,5       Συ, Κυριε, εν τη αγαθότητί σου ητοίμασες ενώπιόν μου τράπεζαν πλουσίων φαγητών απέναντι και εις πείσμα των εχθρών μου. Ηλειψας την κεφαλήν μου με ευώδες άρωμα, πριν κατακλιθώ στο δείπνον σου, και το ποτήριόν σου, με το οποίον με εκέρασες, ήτο γεμάτο από άριστον ευφραντικόν, μεθυστικόν ποτόν.

22,5 Tú Señor, en tu bondad has preparado ante mí una mesa de rica comida a despecho de mis enemigos. Antes de ser llamado en tu cena, has ungido con aceite perfumado mi cabeza, y me has embriagado con el cáliz rebosado de bebida deleitosa.

Ψαλ. 22,6      καὶ τὸ ἔλεός σου καταδιώξει με πάσας τὰς ἡμέρας τῆς ζωῆς μου, καὶ τὸ κατοικεῖν με ἐν οἴκῳ Κυρίου εἰς μακρότητα ἡμερῶν.

22,6 y tu misericordia (energía increada) me perseguirá en todos los días de mi vida, y en la casa del Señor habitaré por largos e infinitos días.

Ψαλ. 22,6       Το έλεος της στοργής σου θα με ακολουθή και θα με καταδιώκη με επιμονήν όλας τας ημέρας της ζωής μου και έτσι εγώ χαρούμενος και ευτυχής θα κατοικώ στον ναόν σου του Κυρίου μου, εις ατελεύτητον μακρότητα ημερών.

22,6 El efecto de tu misericordia (energía increada caritativa) me perseguirá en todos los días de mi vida y así yo alegre y feliz estaré habitando en la casa o templo de mi Señor a lo largo del infinito de los días.

 

El siguiente texto es de la “Filokalia de los Santos Nípticos”, una traducción inédita hecha por nosotros, ya que esta colección de libros no ha sido nunca traducida al español; tan solo algunos fragmentos y de hecho están mal traducidos; son comentarios sobre el Salmo 22 (23) que nos sugirieron. En el texto se encuentran términos específicos de la patrística heleno ortodoxa, en caso de querer profundizar en el tema puede visitar el “miniléxico” de nuestro blog: www.logosortodoxo.com

 

Filocalía de los Santos Nípticos Salmo 22 (23)

Tomo 1. Evagrio el Póntico

  1. El Señor ha entregado los conceptos y entendimientos de este siglo al hombre, como las ovejas al buen pastor. Y está escrito: “Otorgó a todo hombre el entendimiento en el interior de su nus (espíritu del corazón)” (Heb 10,16), puesto que ha unido el deseo y la ira con el hombre, para poder a través de la ira expulsar a los conceptos de los lobos-demonios; y con el deseo amar a las ovejas, aunque muchas veces es golpeado por vientos y lluvias. Incluso, el Señor le dio pastizal para pastar a las ovejas, verdes praderas y agua de reposo y deleite (Sal 22,2); y también arpa y guitarra, vara y sostén, para que sea alimentado y vestido de este mismo rebaño conceptual y recoger también la hierba o pasto de la montaña. Porque dice: “¿Quién apacienta el rebaño, no toma de la leche del rebaño?” (1Cor 9,7).

Debe pues, el anacoreta o el cristiano practicante, guardar y vigilar día y noche este rebaño, no vaya a ser que a alguna oveja se la coman las bestias o caiga en manos de algún bandido. Y si ocurriese algo así, en un boscoso barranco de repente, lo arrebata de la boca del león y del oso (1Re 17,35). Y entonces, el pensamiento sobre nuestro hermano es comido por las bestias cuando está pastoreando con odio en nuestro interior; y también el pensamiento sobre la mujer, si rodea en nuestro cerebro el deseo indecente; y el pensamiento de oro y plata si habita en nuestro interior, la ambición y la codicia unida a estos; y si pastorean unidos los conceptos de los carismas divinos con la vanagloria en nuestra diania (mente, intelecto, cerebro) serán comidos por las bestias. Lo mismo ocurrirá con el resto de los conceptos cuando sean robados por los pazos. Y debemos vigilar nuestro loyismí (pensamientos simples o compuestos) no sólo durante el día sino también de noche. Porque se puede perder a la oveja a causa de la indecente y mala astuta “fantasía”. Esto es lo que dan a entender las palabras de Jacob: ”Nunca te he traído a la oveja desgarrada por las fieras; yo restituía el daño de lo robado, tanto de noche como de día. De día me consumía el calor y de noche el frío, mientras el sueño huía de mis ojos” (Gen 31, 39-40). Ahora bien, si por el cansancio viene la acedia (desgana, pereza espiritual), entonces vayamos a la piedra de la divina gnosis increada (conocimiento), tomemos el arpa y toquemos con las virtudes las cuerdas de la gnosis. Pastoreemos, pues, de nuevo las ovejas bajo del monte Sinaí, para que el Dios de nuestros padres nos llame también a nosotros (Ex 24,10) y nos apocalipte-revele la gnosis (conocimiento) de Sus energías increadas y actos sobrenaturales.

San Nilo el Asceta

  1. Preocúpate de tener mucha humildad mental e intelectual, y con tu valor la coacción de los demonios no tocará tu psique, ni el látigo se acercará a tu cabaña, porque Dios dará orden a Sus ángeles para que te protejan, (Sal 90,10-11). Y ellos invisiblemente expulsarán lejos de ti a toda la energía de los demonios.
  2. Ruidos, tamboreos, voces y sensaciones, producidas por las malicias de los demonios, escuchará aquel que se preocupa de tener oración pura y limpia. Pero no caerá, ni traicionará su loyismós, diciendo a Dios: “Porque aunque ande en medio de la sombra de la muerte, no temeré, porque tú estarás conmigo; tu vara me estará protegiendo y tu sostén apoyando” (Sal 22,4).
  3. En tiempo de este tipo de tentaciones, haz oración breve, intensa y persistente.

Filocalía tomo 2

San Máximo el Confesor

  1. Verde pradera o lugar de pasto verde” es la práctica de la oración. “Agua de reposo y deleite” (Sal 22,2), es la gnosis (conocimiento) de las creaciones.
  2. 96.Sombra de muerte” es la vida humana. Si uno, pues, está junto con el Dios y el Dios con él, éste puede decir con certeza: “Aunque ande en medio de la sombra de la muerte, no temeré, porque tú estarás conmigo…” (Sal 22,4)
  3. “Vara”, según dicen los Santos Padres significa el juicio de Dios, y el “sostén” Su providencia. Aquel que ha adquirido la gnosis de estos dos, ya podrá decir: “Aunque ande en medio de la sombra de la muerte, no temeré, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu sostén me estarán protegiendo y apoyando” (Sal 22,4).

Filocalía tomo 3

San Elías Ekdikos

  1. El practicante de la oración bebe de la fuente de la compunción, mientras que el zeorítico o contemplativo se embriaga con el cáliz de vino excelente (Sal 22,5). El primero filosofa sobre las cosas naturales, sin embargo, el otro mientras hace la oración se ignora hasta de sí mismo.

Filocalía tomo 4

San Nikitas Stizatos

  1. En la vida espiritual, la lectura de las Escrituras se lee según sean: principiantes; los que han progresado y han llegado a un estado intermedio; y por último, los que se van acercando a la perfección.

En los primeros, la lectura se convierte en pan de la mesa de Dios que sostiene sus corazones (Sal 103,15) y los fortifica en la lucha contra los espíritus malignos, éstos activan los pazos y los distingue en valientes combatientes contra los demonios, de manera que digan: “preparaste mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores enemigos” (Sal 22,5).

En los segundos, la lectura se convierte en vino divino que deleita sus corazones y les lleva en éxtasis con la potencia de los conceptos, entendimientos y eleva sus nus de la rigurosa observancia de la letra de la ley que conduce a la muerte (2Cor 3,6). Y así, los transporta para investigar las profundidades del Espíritu, haciéndoles capaces de generar y descubrir conceptos, entendimientos divinos y que digan convenientemente: “tu cáliz me ha embriagado con bebida selecta muy deleitosa” (Sal 22,5).

En los últimos se convierte en aceite de espíritu divino que unta sus psiques, las alivia, las calma y las hace totalmente humildes con la hipérbole de los divinos resplandores, los eleva por encima de sus humildes cuerpos, de manera que la psique de ellos clame orgullosamente: “…ungiste mi cabeza con aceite y tu cáliz me ha embriagado con bebida selecta muy deleitosa; y tu misericordia (energía increada) me perseguirá en todos los días de mi vida…” (Sal 22,5-6).

San Gregorio el Sinaita

  1. Cuando escuchas la Escritura que habla sobre “vara y sostén” (Sal 22,4), debes considerar que da a entender el juicio, según el logos profético y la providencia, en cambio sobre el logos ético se entiende la salmodia, el canto y la oración. Porque cuando estamos juzgados por el Señor con la vara pedagógica (1Cor 11,32), esto se hace para nuestro retorno en Él; cuando los demonios se levantan contra nosotros, entonces los castigamos con la fortaleza de la vara de la salmodia y nos sostenemos a la oración. Teniendo en la mano la vara y como sostén la praxis del nus (espíritu o energía del corazón), pues, que no dejemos de esforzarnos en instruir e instruirnos hasta que nos encontremos totalmente bajo de la providencia de Dios, escapando del juicio actual y del futuro.
  2. 95. El logos fue dado para que toda psique lógica disfrute de él de la misma manera que se ofrecen muchos y varios manjares. Por eso la psique siente el placer del logos de distintas maneras: tiene el logos científico como pedagogo para que vaya formando su carácter y su moral; el logos de la lectura como agua refrescante para suministrarla reposo y alimento; y el logos de la praxis como en tierra de verdes praderas para fortalecerla (Sal 22,2); el logos de la jaris (gracia, energía increada) como cáliz de vino selecto para embriagarla (Sal 22,5) y deleitarla con el inefable deleite como aceite que hace su rostro resplandeciente e hilarante.

Los quince capítulos sobre la hisijía y sobre los dos tropos, modos o métodos de la oración

  1. Existen dos tropos, métodos o modos de unión, o mejor dicho: dos maneras de experimentar “la oración del corazón o noerá” que el espíritu activa y opera en el corazón.

Con estos tropos, el nus se encuentra en el corazón antes de la oración adhiriéndose, uniéndose al Señor, (1Cor 6,17) (contacto consciente con la voz en el corazón con el nombre Señor Jesús…) según la escritura; y el segundo es cuando la energía de la oración se mueve progresivamente y sientes el fuego gozoso que atrae al nus ligándole con la invocación del Señor Jesús y le une a Él.

Porque aunque el espíritu opera en cada uno como le place (1Cor 12,11), tal como dice el Apóstol, a pesar de esto, a veces en algunos una forma precede a la otra, con los tropos, los modos a los que antes nos hemos referido.

Y otras veces la energía opera en el corazón, mientras se van reduciendo los pazos con la continua invocación de Jesús Cristo y reaparece el divino calor, “porque nuestro Dios es fuego abrasador”, que abrasa los pazos, dice la escritura (Heb 12,29 Deut 4,24).

A veces, el Espíritu atrae el nus hacía sí mismo, delimitándole en la profundidad de su corazón y le impide estar por ahí fuera con sus acostumbradas idas y venidas. Entonces ya no está conducido por los Asirios como preso, lejos de Jerusalén, sino que regresa admirablemente de Babilonia a Sión de forma que diga también lo que el Profeta dice: ” Dios mío, a ti se te deben himnos en Sion y te ofreceremos nuestra promesa en Jerusalén (Sal 64,2)” y “Cuando el Señor devuelva los presos en Sión, se complacerá Jacob y se regocijará el Israel” (Sal 125,1 y 52,7).

Con estos nombres se sobreentiende el nus practico y el “zeoritikos“, contemplativo, quien con la ayuda de Dios en la práctica vence los pazos y con la zeoría divina-visión, contemplación ve a Dios, en la medida de lo posible para el hombre. Entonces el nus, como está llamado al rico banquete, disfruta con el divino goce y canta con salmos: “preparaste mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores enemigos; ungiste mi cabeza con aceite y tu cáliz me ha embriagado con bebida selecta muy deleitosa” (Sal 22,5).

Filocalía

Tomo 1: Evagrio sobre discernimiento de pazos y loyismí (V.16 pág. 82)

            San Nilo, Sobre oración (V.97 pág 22

Tomo 2: Sal 22, 2· 4 · 5 San Máximo el Confesor C.2 V.95,96,99 pág. 74,75 y 76

Tomo 3: Sal 22,5 Elías el Ekdikos, capítulos prácticos y contemplativos V. 41 pág. 47.

Tomo 4: Sal 22,5·6 San Nikita Stizatos  C.2 V.90 pág 105

Sal 22, 2 y 5 San Gregorio Sinaita 137 capítulos útiles V.95 pag 193 y 178 Sal 22,5 San Gregorio Sinaíta  V.1 pág 220

Traducido por Jristos Jrisoulas Dimoula y Elena Jrisoulas Lafuente licenciada en filología hispánica.

 

 

 

 

 

 

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